Los miserables - Tomo 1 (de 2)
Part 1
NOTAS DEL TRANSCRIPTOR
En la versión de texto sin formatear el texto en cursiva está encerrado entre guiones bajos (_cursiva_), el texto en negritas está marcado =así= y el texto en Versalitas está marcado en MAYÚSCULAS.
El criterio utilizado para llevar a cabo esta transcripción ha sido en general el de respetar las reglas vigentes de la Real Academia Española cuando la presente edición de esta obra fue publicada. El lector interesado puede consultar el Mapa de Diccionarios Académicos de la Real Academia Española.
En el siglo XIX, fecha en que se tradujo la presente obra, era una costumbre muy habitual la utilización de los pronombres enclíticos. Los pronombres enclíticos son los pronombres personales que aparecen pospuestos cuando se adjuntan al verbo. En el español actual se adjuntan sólo a los infinitivos, a los gerundios y a los imperativos afirmativos. Durante la transcripción de esta obra se respetó la utilización de los pronombres enclíticos independientemente del modo verbal, salvo en el caso del pretérito indefinido, modo indicativo, del verbo "ir" (fue). Se prefirió cambiar "fuese" en este modo verbal por "se fue" porque "fuese" también es la forma de los verbos "ir" y "ser" en pretérito, modo subjuntivo, y se consideró que esa circunstancia, producto de una costumbre no fundada en el uso correcto de la lengua, podría llegar a generar alguna confusión en la interpretación correcta del texto.
Se ha respetado el tilde en las palabras llanas generadas por el uso de pronombres enclíticos ya que cuando la obra fue publicada dicha acentuación era correcta según las reglas de la lengua.
En la presente transcripción se adecuó la ortografía de las mayúsculas acentuadas a las reglas indicadas por la RAE, que establecen que el acento ortográfico debe utilizarse, incluso si la vocal acentuada está en mayúsculas.
El traductor ha traducido "sous" (vigésima parte de un franco) del francés a "sueldo", lo cual es correcto, ya que "sueldo", además de "salario", en español se refiere a moneda, de distinto valor según los tiempos y países, igual a la vigésima parte de la libra respectiva.
El Índice y la lista de ilustraciones han sido reubicados al principio de la obra.
La lista de las ilustraciones contenidas en la edición impresa de la obra no coincide con las ilustraciones incluidas en las imágenes que fueron utilizadas para generar el texto de la presente versión electrónica. En las ilustraciones incluidas con estas imágenes, en el frontispicio hay un retrato del autor, que no está listado; mientras que lo que figura como cubierta en la página 3 de dicha lista posiblemente sea la cubierta original de la edición impresa.
Se han corregido errores evidentes de puntuación y otros errores tipográficos y de ortografía.
La portada incluida en este libro electrónico fue modificada por el transcriptor y se concede al dominio público.
El transcriptor quiere expresar su agradecimento a quienes, con sus opiniones en el foro del proyecto, ayudaron a aclarar algunos puntos importantes.
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LOS MISERABLES
[Ilustración: =Víctor Hugo=]
[Ilustración: =LOS MISERABLES Por Víctor Hugo=]
LOS MISERABLES
POR VÍCTOR HUGO
_Edición adornada con láminas al cromo y grabados intercalados en el texto_
VERSIÓN ESPAÑOLA DE J. A. R.
TOMO I
BARCELONA Casa Editorial «MAUCCI» 296, CONSEJO DE CIENTO, 296 1897
ÍNDICE DE LO QUE CONTIENE ESTE PRIMER TOMO
PRIMERA PARTE FANTINA
LIBRO PRIMERO.--UN JUSTO
Pág.
I El señor Myriel 5
II El señor Myriel vuélvese monseñor Bienvenido 8
III Á buen obispo, mal obispado 12
IV Obras como palabras 14
V De cómo monseñor Bienvenido hacía durar demasiado tiempo sus sotanas 20
VI Por quien hacía Su Ilustrísima guardar su casa 22
VII Cravatte 27
VIII Filosofía después de beber 30
IX El hermano explicado por la hermana 33
X El obispo en presencia de una luz desconocida 36
XI Una restricción 46
XII Aislamiento de monseñor Bienvenido 49
XIII Sus creencias 52
XIV Lo que él pensaba 55
LIBRO SEGUNDO.--LA CAÍDA
I La tarde de un día de marcha 57
II La prudencia aconseja á la sabiduría 67
III Heroísmo de la obediencia pasiva 71
IV Detalles acerca de las queserías de Pontarlier 75
V Calma 78
VI Juan Valjean 79
VII La desesperación por dentro 83
VIII Ola y sombra 89
IX Nuevos agravios 91
X El hombre desvelado 92
XI Lo que hacía 94
XII El obispo trabaja 97
XIII Gervasillo 100
LIBRO TERCERO.--EN EL AÑO 1817
I El año 1817 107
II Doble cuarteto 112
III Cuatro y cuarto 115
IV Tholomyés está tan alegre, que canta una canción española 118
V En casa de Bombarda 120
VI Capítulo de amor 122
VII Sabiduría de Tholomyés 124
VIII Muerte de un caballo 128
XI Gracioso fin de la alegría 130
LIBRO CUARTO--CONFIAR ES CASI SIEMPRE ABANDONARSE
I Una madre que se encuentra con otra 133
II Primer esbozo de dos figuras sombrías 140
III La alondra 141
LIBRO QUINTO.--DESCENSO
I Historia de un adelanto en la fabricación de abalorios negros 144
II Magdalena 145
III Sumas depositadas en casa Laffitte 148
IV El señor Magdalena de luto 150
V Vagos relámpagos en el horizonte 152
VI Fauchelevent 156
VII Fauchelevent, jardinero en París 158
VIII La señora Victurnien emplea treinta francos en moralidad 159
IX Triunfo de la señora Victurnien 162
X Prosigue el triunfo 164
XI Christus nos liberavit 168
XII La ociosidad del señor Bomatabois 169
XIII Solución de algunas cuestiones de policía municipal 171
LIBRO SEXTO.--JAVERT
I Principio del reposo 178
II De cómo Juan puede llegar á ser champ 181
LIBRO SÉPTIMO.--LA CAUSA CHAMPMATHIEU
I Sor Simplicia 189
II Perspicacia de Maese Scaufflaire 191
III Una tempestad bajo un cráneo 195
IV Formas que toma el sufrimiento durante el sueño 210
V Los rayos de las ruedas 213
VI Sor Simplicia puesta á prueba 222
VII El viajero al llegar toma sus precauciones para volverse 228
VIII Entrada de favor 231
IX Lugar en el cual van formándose las convicciones 234
X El sistema de negativas 239
XI Champmathieu más y más asombrado 245
LIBRO OCTAVO.--RETROCESO
I En qué espejo vió el señor Magdalena sus cabellos 249
II Fantina dichosa 251
III Javert contento 254
IV La autoridad recobra sus derechos 257
V Tumba apropiada 260
SEGUNDA PARTE COSETTE
LIBRO PRIMERO.--WATERLOO
I Lo que se encuentra viniendo de Nivelles 265
II Hougomont 266
III El 18 de junio de 1815 272
IV A 274
V El quid obscurum de las batallas 275
VI Cuatro horas después del medio día 278
VII Napoleón de buen humor 280
VIII El emperador dirige una pregunta al guía Lacoste 285
IX Lo inesperado 287
X La meseta de Mont-Saint Jean 290
XI Mal guía para Napoleón, bueno para Bülow 294
XII La guardia 295
XIII La catástrofe 296
XIV El último cuadro 298
XV Cambronne 299
XVI ¿Quot libras induce? 301
XVII ¿Es preciso encontrar bueno á Waterloo? 305
XVIII Recrudescencia del derecho divino 306
XIX El campo de batalla por la noche 308
LIBRO SEGUNDO.--EL NAVÍO ORIÓN
I El número 24601 se trueca en el 9430 313
II Donde se leerán dos versos que son tal vez del diablo 316
III De por fuerza la cadena del grillete debía haber sufrido alguna operación preparatoria para romperse de un solo martillazo 319
LIBRO TERCERO.--CUMPLIMIENTO DE LA PROMESA HECHA Á LA DIFUNTA
I La cuestión del agua en Montfermeil 326
II Dos retratos completados 329
III Los hombres necesitan vino, los caballos agua 333
IV Entrada en escena de una muñeca 335
V La chiquilla sola 336
VI Donde tal vez se pruebe la inteligencia de Boulatruelle 340
VII Cosette en la sombra junto al desconocido 344
VIII Desagrado en recibir en casa un pobre que tal vez sea un rico 347
IX Thénardier maniobrando 361
X Quien busca lo mejor puede encontrar lo peor 367
XI Reaparece el número 9430 y Cosette lo gana á la lotería 371
LIBRO CUARTO.--LA CASUCHA DE GORBEAU
I Maese Gorbeau 372
II Nido para búho y curruca 377
III Dos desgracias mezcladas producen la felicidad 378
IV Lo que observó la inquilina principal 381
V Una moneda de cinco francos que cae al suelo hace ruido 383
LIBRO QUINTO.--Á CAZA NOCTURNA, JAURÍA MUDA
I Las sinuosidades de la estrategia 386
II Es muy ventajoso que por el puente de Austerlitz pasen carruajes 388
III Véase el plano de París en 1727 390
IV Tentativas de evasión 392
V Lo que sería imposible con el alumbrado por gas 394
VI Principio de un enigma 397
VII Continuación del enigma 399
VIII Auméntase el enigma 400
IX El hambre del cascabel 402
X Donde se explica cómo Javert había espiado inútilmente 405
LIBRO SEXTO.--EL PEQUEÑO-PICPUS
I Callejuela de Picpus, núm. 62 412
II La obediencia de Martín Verga 414
III Severidades 420
IV Alegrías 421
V Distracciones 424
VI El convento pequeño 428
VII Algunas siluetas en aquella sombra 430
VIII Post corda lapides 431
IX Un siglo bajo una toca 433
X Origen de la adoración perpetua 434
XI Fin del pequeño Picpus 436
LIBRO SÉPTIMO.--PARÉNTESIS
I El convento: idea abstracta 437
II El convento: hecho histórico 438
III Con qué condición puede respetarse lo pasado 440
IV El convento bajo el punto de vista de los principios 442
V La oración 443
VI Bondad absoluta de la oración 444
VII Precauciones indispensables para condenar 446
VIII Fe, ley 446
LIBRO OCTAVO.--LOS CEMENTERIOS TOMAN LO QUE SE LES DA
I Donde se trata de la manera de entrar en un convento 448
II Fauchelevent ante la dificultad 454
III La madre Inocente 456
IV Donde parece que Juan Valjean había leído á Agustín Castillejo 464
V No basta ser borracho para ser inmortal 469
VI Entre cuatro tablas 474
VII Donde se verá el origen de la frase: no pierdas el billete 475
VIII Interrogatorio feliz 482
IX Clausura 484
TERCERA PARTE MARIO
LIBRO PRIMERO.--PARÍS ESTUDIADO EN SU ÁTOMO
I Parvulus 490
II Algunas de sus señas particulares 491
III Es divertido 492
IV Puede ser útil 492
V Sus fronteras 493
VI Un poco de historia 495
VII El pilluelo tiene un lugar en las clasificaciones de la lucha 496
VIII Donde se leerá una buena frase del último rey 498
IX El antiguo espíritu de los galos 499
X Ecce París, ecce homo 499
XI Reir es reinar 502
XII El latente porvenir del pueblo 503
XIII El niño Gavroche 504
LIBRO SEGUNDO.--EL NOBLE BURGUÉS
I Noventa años, y treinta y dos dientes 506
II Á tal amo, tal casa 508
III Lucas Espíritu 509
IV Aspirante á centenario 509
V Vasco y Nicolasita 510
VI Donde se entrevé á la Magnón y sus dos hijos 511
VII Regla: no recibir á nadie más que de noche 513
VIII Las dos no hacen pareja 513
LIBRO TERCERO.--EL ABUELO Y EL NIETO
I Una tertulia antigua 515
II Uno de los espectros rojos de aquel tiempo 518
III Requiescant 523
IV Fin del bandido 529
V Utilidad de ir á misa para hacerse revolucionario 532
VI Consecuencias de haber encontrado á un capillero 533
VII Algún amorcillo 538
VIII Mármol contra granito 542
LIBRO CUARTO.--LOS AMIGOS DEL A B C
I Un grupo que le ha faltado poco para llegar á ser histórico 546
II Oración fúnebre de Blondeau por Bossuet 557
III Admiraciones de Mario 559
IV La sala interior del café Musain 561
V Dilatación del horizonte 567
VI Res augusta 570
LIBRO QUINTO.--EXCELENCIA DE LA DESGRACIA
I Mario indigente 572
II Mario pobre 574
III Mario crecido 576
IV El señor Mabeuf 580
V Pobreza muy próxima á la miseria 583
VI El sustituto 585
LIBRO SEXTO.--LA CONJUNCIÓN DE DOS ESTRELLAS
I El apodo; manera de formar nombres de familia 589
II Lux facta est 591
III Efecto de primavera 593
IV Principio de una grande enfermedad 594
V Caen varios rayos sobre la tía Bougón 596
VI Aprisionado 597
VII Aventuras de la letra U dentro de las conjeturas 599
VIII Hasta los inválidos pueden ser felices 600
IX Eclipse 602
PLANTILLA Para la Colocación de las Láminas del Tomo 1.º
Pág. Víctor Hugo frontis.
Portada 3
El obispo bendijo la mesa 74
Thénardier robando á los cadáveres, etc. 312
Ya me dormía--dijo Juan Valjean 479
PREFACIO
_Mientras exista, por la fuerza de las leyes y de las costumbres el peligroso vicio social de crear infiernos artificiales en plena civilización, complicando con fatalidad humanas la divinidad del destino; mientras los problemas del siglo: la degradación del hombre en el proletariado, la decadencia de la mujer por el hambre y la atrofia del niño por las tinieblas, no estén resueltos; mientras sea posible en ciertas regiones, la asfixia social; ó de otra manera, y hablando en términos más claros: mientras exista sobre la tierra ignorancia y miseria, pueden no ser inútiles los libros de la naturaleza presente._
_Víctor Hugo._
HAUTEVILLE HOUSE, 1862.
[Ilustración]
PRIMERA PARTE FANTINA
LIBRO PRIMERO UN JUSTO
[Ilustración]
I =El señor Myriel=
En 1815 el señor Carlos Francisco Bienvenido Myriel estaba de obispo en D***. Era este un anciano como de setenta y cinco años y ocupaba el obispado de D*** desde 1806.
Por más que semejante detalle no tenga nada que ver con el fondo de lo que nos proponemos relatar, no estará tal vez fuera del caso, aún cuando no tenga otro objeto que el de ser verdaderos en todo, al consignar los rumores y murmuraciones que acerca de su personalidad habían circulado cuando llegó á tomar posesión de su diócesis. Lo que de los hombres se dice, verdadero ó falso, ocupa generalmente en su existencia é influye sobre todo en su porvenir, tanto como lo que hacen. El señor Myriel era hijo de un consejero del parlamento de Aix; nobleza de toga. Se decía que su padre, deseando que heredara su cargo, le había casado siendo aún muy joven, esto es, á los diez y ocho ó veinte años, siguiendo una costumbre muy generalizada entre las familias de los magistrados. Carlos Myriel, sin embargo de su matrimonio, había dado bastante que hablar. Á pesar de su corta estatura, era de presencia gallarda, elegante, graciosa y espiritual; la primera parte de su vida perteneció por completo al mundo y á la galantería.
Sobrevino la Revolución, precipitáronse los acontecimientos, dispersáronse, diezmadas por la persecución general, las familias de la antigua magistratura, y el señor Carlos Myriel, desde las primeras jornadas de la revolución, emigró á Italia. Su esposa, falleció allí, de una enfermedad de pecho de la que venía padeciendo hacía mucho tiempo. No tuvieron hijos. ¿Qué aconteció luego en los destinos del señor Myriel? El derrumbamiento de la antigua sociedad francesa, la caída de su propia familia, los trágicos espectáculos del 93, más horrorosos sin duda para los emigrados que los miraban de lejos con el agrandamiento del miedo ¿engendraron tal vez en su alma ideas de retiro y soledad? Entre alguna de las diversas afecciones ó distracciones que llenaban su vida, ¿se vió herido de súbito por un golpe terrible y misterioso, de esos que muchas veces aplastan el corazón del hombre que las catástrofes públicas no conmovería aún cuando atacasen su existencia ó su fortuna? No podemos decirlo; sólo sabemos que á su vuelta de Italia era sacerdote.
En 1804, el señor Myriel ocupaba el curato de B. (Brignoles). Era ya viejo y vivía completamente retraído.
Durante la época de la coronación, cierto insignificante asunto de su ministerio que no podemos precisar, le llevó á París. Entre otras personas de valimiento á quienes acudió en bien de sus feligreses contábase el cardenal Fesch. Un día en que el emperador había ido á visitar á su tío, el digno cura que esperaba en la antecámara se encontró al paso con Su Majestad; Napoleón, al observar que el buen anciano le miraba con cierta curiosidad, volvióse y dijo bruscamente:
--¿Quién es este buen hombre que me mira?
--Señor,--dijo el señor Myriel;--vos mirando un buen hombre y yo un grande hombre, podemos ambos aprovecharnos de ello.
Aquella misma noche pidió el emperador al cardenal el nombre de aquel cura, y algún tiempo después fué sorprendido el señor Myriel con el nombramiento de obispo de D***.
¿Qué había de verdad, por otra parte entre los cuentos que se inventaban sobre la primera parte de la vida del señor Myriel? Nadie lo sabía. Pocas eran las familias que habían conocido á la del señor Myriel antes de la revolución.
El señor Myriel debía correr la suerte de todo recién llegado á una pequeña población, donde se encuentran muchas bocas que hablan y muy pocas cabezas que piensen. Debía correrla, por más que fuése obispo y por que era obispo. Sin embargo, las murmuraciones con las que iba mezclado su nombre no pasaban de murmuraciones, es decir: murmullos, frases, palabras; menos que palabras, _palabrerías_, como diríamos en el idioma enérgico del Mediodía.
Sea como fuere, después de nueve años de episcopado y de residencia en D*** todos los cuentos, objeto de las conversaciones del primer momento, en que se ocupan las pequeñas poblaciones y la gente pequeña, habían caído en el olvido más profundo. No había quien se atreviese á hablar de ello ni quien osase recordarlo siquiera.