Part 1
[Transcriber's Notes:
This is an indirect translation of Oliver Twist through a French translation by Émile de La Bédollière that was first published in 1850 as Les voleurs de Londres.
The table of contents was moved from the end of the book to the beginning to better suit the ebook format.
Footnotes appearing throughout the text were numbered sequentially and collected at the end of the ebook under _Notas del traductor_ as they are marked in the book.]
LOS LADRONES DE LONDRES.
LOS LADRONES DE LONDRES
POR
CARLOS DICKENS,
TRADUCCION LIBRE
_de J. J. y C._
BARCELONA.
IMPRENTA DE JOAQUIN BOSCH,
8. SIMPLICIO DEL REGOMIR, 4.
1857.
ÍNDICE DE LAS MATERIAS DE ESTA OBRA.
Prólogo.
Cap. I. --Del lugar en que Oliverio Twist recibió por primera vez la luz del dia y de las circunstancias que concurrieron á su nacimiento.
Cap. II. --Del modo con que fué criado Oliverio Twist, de su infancia, de su educacion.
Cap. III. --Como Oliverio Twist estuvo próximo á coger una plaza que podia muy bien llamarse una prebenda.
Cap IV. --Habiéndose ofrecido á Oliverio otra colocacion efectua su entrada en el mundo.
Cap. V. --Oliverio adquiere relaciones con nuevos personajes.
Cap. VI. --Oliverio puesto fuera de quicio por las burlas amargas de Noé se enfurece y sorprende á este por su audacia.
Cap. VII. --Oliverio es un refractario completo.
Cap. VIII. --Oliverio se dirige á Londres, y encuentra en el camino un jóven singular.
Cap. IX. --Algunos detalles concernientes al viejo chistoso y sus alumnos sobresalientes.
Cap. X. --Oliverio se entera mejor del carácter de sus nuevos compañeros, y adquiere esperiencia á costas suyas. --Importancia de los detalles contenidos en este capítulo.
Cap. XI. --De la manera que administra la justicia el Magistrado Mr. Fang.
Cap. XII. --Oliverio recibe el buen tratamiento que nunca habia recibido hasta ahora. --Particularidades referentes á un retrato.
Cap. XIII. --Como por medio del viejo chistoso el lector instruido va á adquirir relaciones con un nuevo personage. --Particularidades y hechos interesantes pertenecientes á esta historia.
Cap. XIV. --Detalles referentes á la permanencia de Oliverio en casa Mr. Brownlow. --Prediccion notable de un cierto Mr. Grimwig con motivo de un mensaje confiado al niño.
Cap XV. --En el que se demuestra hasta que punto el viejo judío y la señorita Nancy amaban á Oliverio.
Cap. XVI. --Donde fué á parar Oliverio despues de haber sido reclamado por Nancy.
Cap. XVII. --La suerte que no se cansa de perseguir á Oliverio lleva á Londres un personage ilustre que anonada su reputacion.
Cap XVIII. --De que modo Oliverio pasa el tiempo en la sociedad de sus apreciables amigos.
Cap. XIX. --Se discute un gran proyecto y se determina su ejecucion.
Cap. XX. --Oliverio es entregado á Guillermo Sikes.
Cap. XXI. --Espedicion.
Cap. XXII. --Robo de noche con fractura.
Cap. XXIII. --Siguen las aventuras de Oliverio.
Cap. XXIV. --En el que se dá cuenta de una conversacion agradable entre Monsieur Bumble y una señora, para probar que un pertiguero (por mas que se diga) alguna vez es susceptible de algun sentimiento.
Cap. XXV. --Detalles oscuros en apariencia; pero que no dejan de ser de alguna importancia en esta historia.
Cap. XXVI. --Aun Fagin y compañia.
Cap. XXVII. --Se presenta en la escena un nuevo personaje. --Particularidades inseparables de esta historia.
Cap. XXVIII. --Enmienda honrosa de una descortesía hecha á una señora, que hemos dejado de la manera mas impolítica en el capítulo 25.
Cap. XXIX. --Carácter de los comensales do la casa en que se encuentra Oliverio. --Lo que piensan de él.
Cap. XXX. --Posicion critica.
Cap. XXXI. --De la vida feliz que Oliverio lleva con sus amigos.
Cap. XXXII. --Un acontecimiento imprevisto viene á turbar la dicha de nuestros tres amigos.
Cap. XXXIII. --Entra en la escena un nuevo personage. --Sucede á Oliverio otra nueva aventura.
Cap. XXXIV. --Resultado poco satisfactorio de la aventura de Oliverio, entrevista de alguna importancia entre Enrique Maylie y la señorita Rosa.
Cap. XXXV. --El que aunque corio no por eso deja de ser de cierta importancia para esta historia, pues que es continuacion del capítulo precedente y conduce necesariamente al que sigue.
Cap. XXXVI. --En el que transportándose al capítulo 33 de esta obra, se notará un contraste por desgracia demasiado comun en el matrimonio.
Cap. XXXVII. --De lo que pasó entre Monks y los consortes Bumble, la noche de su entrevista.
Cap. XXXVIII. --El lector vuelve á encontrarse con conocidos antiguos. Monks y Fagin se confabulan entre ellos.
Cap. XXXIX. --Singular entrevista á consecuencia de lo acaecido en el capítulo anterior.
Cap. XL. --Nuevos descubrimientos, en prueba de que las sorpresas lo mismo que las desgracias, rara vez vienen solas.
Cap. XLI. --Una antigua relacion de Oliverio dando pruebas de un genio superior, llega á ser un personage público en la metrópoli.
Cap. XLII. --El Camastron se enreda en un mal negocio.
Cap. XLIII. --Llega para Nancy el tiempo de cumplir su promesa á Rosa. --No la cumple. --Fagin emplea á Noé Claypole en una comision secreta.
Cap. XLIV. --Nancy es exacta á la cita.
Cap. XLV. --Consecuencias fatales.
Cap. XLVI. --Monks y Mr. Brownlow se encuentran al fin, entrevista que tuvieron juntos, y de que modo fué interrumpida.
Cap XLVII. --Sikes es perseguido. --Como escapa á la policía.
Cap. XLVIII. --Aclaracion de mas de un misterio. --Propuesta de matrimonio sin dote y sin arras.
Cap. XLIX. --El último dia de un reo de muerte.
Cap. L. --Conclusion.
FIN DEL ÍNDICE.
PLANILLA PARA LA COLOCACION DE LAS LÁMINAS.
Un ataud á medio hacer estaba colocado en el centro de la tienda.
El Camastron explota el bolsillo del Caballero anciano á la vista de Oliverio estupefacto.
Y cogiendo al chico por el cuello de la casaca le introdujo por los piés dentro de la habitacion.
En lugar de un bandido de aspecto feroz vieron á un pobre muchacho rendido de dolor y de fatiga.
Mis Rosa.
Mr. Bumble, Pertiguero de la parroquia.
Sikes apoderándose de un enorme garrote, descargó un golpe sobre el cráneo de la jóven, y la tendió muerta á sus piés.
Muerte de Sikes.
PRÓLOGO.
Cuatro palabras del traductor.
ENTRE las concepciones mas celebradas del genio literario moderno, merece sin disputa lugar preferente la novela del fecundo y fantástico autor cuya version hemos osado hacer en el lenguage patrio. En efecto, con ella el célebre inglés Cárlos Díckens ha hecho inmarcescible la corona gloriosa que ciñe su frente. Digno discípulo del gran Schakspeare y émulo aventajado del inmortal Cervantes, ha logrado reunir en la presente obra los dos tipos sublimes de estos padres de la literatura actual.
Nada mas seductor, nada mas terrible á un tiempo que el desarrollo consecutivo de tan interesante produccion. Dejando á parte el interés siempre creciente de la accion desde la primera página, los carácteres de los personages en ella descritos, cautivan la mente del lector hasta el punto de considerarlos como seres reales á quienes vé todos los dias en su práctica de la vida social, aun cuando velados con el vapor que engendran en ella el disimulo y las conveniencias individuales.
En fin, el cuadro brillante de todas las virtudes de todos los vicios; de la mas simpática belleza y de la mas repulsiva fealdad moral, está delineado en esta obra maestra de la inspiracion y del arte con pincel tan delicado , que el ojo del alma descubre á la vez toda la magestad y toda la miseria de esta criatura predilecta que como angel caído arde en el fuego calzinador, que se titula malamente civilizacion.
Cierto es que el no menos fecundo novelista francés Eugenio Sue con su pluma poética logró ya una vez patentizar la carcoma anterior que devora esos círculos sociales, tan seductores mirados desde sus estremos, pero que tanto hielan al corazon penetrando en su centro. Sin embargo nos atrevemos á afirmar que en la presente novela , Cárlos Dickens ha roto del todo el misterio que encubre tanta agonía. Cada página de este libro magico es una prueba evidente de que las costumbres sociales en su mas refinada ilustracion; cuando no las alienta el aura de la virtud modesta, alma de la verdadera perfeccion humana, hacen al individuo tan ó mas miserable que la estupida fatalidad de la ignorancia. Tal es el pensamiento filosófico del autor. Anatómico profundo, critico severo sin ser mordaz, con la risa y el terror mezclados, análiza una por una todas las fibras de ese corazon inmenso del mundo que se denomina Sociedad!
Conocemos asaz las dificultades insuperables del lenguage original empleado en la mayor parte de esta obra, y tememos no haber logrado nuestro afan de trasladar al idioma español su elocucion con la pureza y ecsactitud que requieren las producciones de su clase; pero nos ha alentado hasta concluir nuestro trabajo, la esperanza en la benevolencia que nos dispensará el lector considerando el gran bien que de todos modos resultará, dando á conocer á muchos de nuestros compatricios una de las joyas mas brillantes de la literatura moderna.
_J. J._ y _C._
CAPÍTULO PRIMERO.
DEL LUGAR EN QUE OLIVERIO TWIST RECIBIÓ POR PRIMERA VEZ LA LUZ DEL DIA Y DE LAS CIRCUNSTANCIAS QUE CONCUBRIERON Á SU NACIMIENTO.
ENTRE los establecimientos públicos de cierta ciudad de Inglaterra, que por muchas razones tendré la prudencia de no designar, ni tampoco prestaré nombre alguno imaginario; hay uno comun á cuasi todas las ciudades grandes ó pequeñas que aquella tiene por gloria poseer: una _Casa de Caridad_ . En este asilo filantrópico pues, en cierto dia y en cierta época que no juzgo necesario precisar, tanto mas no siendo de utilidad ninguna para el lector al menos por ahora, nació el diminuto mortal cuyo nombre está en el epígrafe de este capítulo.
Habia ya cerca de cinco minutos que el cirujano de los pobres de la parroquia le habia introducido en este mundo de miserias y de sufrimientos, cuando se dudaba aun que pudiera vivir para llevar un nombre cualquiera. Sin embargo, despues de muchos esfuerzos, respiró, estornudó y por un grito tan penetrante como podia esperarse razonablemente de un niño, que no poseia un gage tan útil como es el don de la voz sino desde cinco minutos y algunos segundos antes, anunció á los comensales de la Casa de Caridad, el hecho de una nueva carga que su entrada en el mundo iba á imponer á la parroquia.
En el mismo instante que Oliverio daba esta primera prueba nada equívoca de la fuerza y de la libertad de sus pulmones, la manta estropeada que cubría la cama de hierro, hizo un ligero zurrido y dejó ver el rostro pálido y lívido de una jóven que levantando penosamente la cabeza, dijo con voz languida estas palabras que á penas pudieron oirse: ―Que yo vea á mi hijo antes de morir . . ?
El cirujano que estaba ante la chimenea, presentando ambas manos al fuego y frotándolas alternativamente; se levantó á la voz de la jóven, y acercándose al lecho dijo con mas dulzura de la que podia esperarse en él:
―Oh! no es el caso de hablar aun de morir! . .
--Bien seguro que no pobre jovencita! . . Que Dios no lo permita! . . --añadió la enfermera, metiendo de prisa en su faltriquera una botella, de la que acababa de apurar parte de su contenido en un rincon, con un placer evidente.--Que Dios no lo permita! . . Cuando habrá llegado á mi edad, querido caballero, y habrá tenido como yo trece niños de su propiedad de los cuales el buen Dios se me ha llevado once y los dos restantes están conmigo en la casa, entonces en vez de dejarse aniquilar por la tristeza, obrará de muy diferente modo. ―Y dirijiéndose á la parida: ―Vamos zalamerilla, pensad en la dicha de ser madre y en que es necesario vivir para vuestro hijuelo. Pensadlo como una buena muchacha.
Esta prospectiva consoladora de las delicias de una madre, no produjo todo el efecto que era de esperar: la enferma sacudió la cabezaen señal de duda y estendió los brazos hacia su hijo. Habiéndoselo presentado el cirujano, imprimió con pasion sobre la frente del inocente sus labios frios y descoloridos; luego, pasando sus manos sobre su frente como para recordar una idea confusa, arrojó á su alrededor una mirada fija y estraviada, se estremeció de horror, volvió á caer sobre su lecho y murió . . . Los asistentes le frotaron las manos y las sienes para procurar volverla á la vida; pero inútilmente: la sangre se habia helado para siempre!! Hablaron de esperanzas y de socorros: estas cosas le habian sido estrañas por un tiempo demasiado largo! . . --Todo ha concluido madre enfermera! --dijo entonces el cirujano.
--Pobre jóven! Sin embargo es la pura verdad! . . --repuso la vieja recojiendo el tapon de la botella que habia caido sobre la almohada, al inclinarse para recoger el niño --Pobre juventud! Que hacemos nosotros ahora?
―No teneis necesidad de enviarme á buscar si el niño chilla: lo entendeis Señora enfermera? ―dijo el cirujano metiéndose sus guantes con aire petulante. ―Es probable que será malo; entonces le dareis un poco de gachas. ―Diciendo esto, tomó su sombrero y parándose al pié de la cama antes de dirijirse hacia la puerta añadió: --A fé mia, era una joven muy hermosa! De donde venia? . .
―La llevaron aqui ayer tarde de órden del director, --dijo la vieja. ―Se la ha encontrado tendida al medio de la calle. Hay motivo para creer que habia hecho un largo camino, porque sus zapatos están del todo estropeados; pero nadie sabe de donde venia y á donde iba.
El cirujano se inclinó sobre la cama y levantando la mano izquierda de la difunta: --Siempre la misma historia! . . --dijo balanceando la cabeza; --á lo que veo, no tiene recomendacion. Vamos, buenas noches! . .
El facultativo se fué á comer y la enfermera recurriendo de nuevo á la botella, se sento en una silla baja delante del fuego, y emprendió la tarea de vestir al niño.
Que efecto notable del poder de la vestidura ofrecia en este instante el pequeño Oliverios Twist! Envuelto en el cobertor que hasta entonces habia formado su unico vestido, hubiera podido ser el hijo de un noble señor, asi como el de un pobre mendigo. El hombre mas presumtuoso que no le hubiera conocido, hubiera tenido mucho embarazo en señalarle un rango en la sociedad. Pero apenas fué embozado en la vieja tela de indiana, vuelta de un color indecifrable á fuerza de servir; cuando se halló como quien dice empaquetado y rotulado, se encontró de pronto en su esfera: esto es el pobre niño de la parroquia, el huérfano de la casa de caridad; mas tarde el humilde galopo reducido á faltar de lo mas estrictamente necesario; destinado á los golpes y á los malos tratamientos; despreciado de todo el mundo, y por nadie compadecido.
Oliverio chilló bastante alto. Si hubiera sabido que era huérfano, abandonado á la merced de mayordomos, é inspectores, tal vez hubiera gritado mas fuerte.
CAPÍTULO II.
DEL MODO CON QUE FUÉ CRIADO OLIVERIO TWIST, DE SU INFANCIA, DE SU EDUCACION.
DURANTE los ocho ó diez primeros meses, Oliverio fué víctima de un curso sistemático de engaños y de decepciones: fué criado con la papilla. Las _autoridades_ de la casa de la caridad, espusieron fielmente á las _autoridades_ de la parroquia el estado raquitico del huerfanito, causado por la privacion de un alimento natural. Las _autoridades de la parroquia_, pidieron informe con dignidad, á las _autoridades de la casa de la caridad_ sobre si en la dicha casa habria alguna muger que se hallase, en estado de prodigar al parvulillo el consuelo y el alimento de que tenia necesidad; y atendida la respuesta negativa hecha humildemente por las _autoridades de la casa de la caridad_, las _autoridades de la parroquia_ siguiendo el impulso de su corazon en favor de la humanidad doliente, resolvieron de comun acuerdo, que Oliverios seria _arrendado_; ó hablando mas claro, que seria enviado á dos ó tres millas lejos, en una sucursal de la casa donde veinte ó treinta jóvenes, _infractores_ de la ley sobre la mendicidad, se revolcaban todo el dia sin riesgo de ser incomodados por el exceso de alimento ó por la estrechez de vestidos. La direccion de esta sucursal estaba confiada á los desvelos del todo maternales de una vieja que recibia á los _jóvenes culpables_ á razon de O 75 c. por semana, cada uno.
Quince sueldos por semana, por el alimento de un niño forman todavia una suma demasiado redonda. Se pueden procurar muchas dulzuras con 15 sueldos, las suficientes al menos para sobre cargar el estomago hasta caer enfermo. La vieja en cuestion sabia muy bien lo que convenia á los niños, y aun mas lo que le convenia á ella misma; de consiguiente, se apropiaba para su uso propio la parte mayor de sus reditos semanales y sometia á la generacion creciente de los pobres de la parroquia á una pitanza, todavia mas flaca que la que se les daba por buena parroquialmente; encontrando por este medio en el abismo del cálculo mas profundo, un abismo mas profundo todavia, y dando prueba de vastos conocimientos en la filosofia experimental cuya práctica llevaba tan lejos.
Todo el mundo sabe la historia de ese filósofo experimental que habiendo encontrado el medio de hacer vivir un caballo sin darle de comer, hizo el ensayo con el suyo llevándole hasta no comer mas que una hebra de paja por dia, y del que sin duda hubiera hecho el animal mas ligero y vivaracho no dándole absolutamente nada, si la pobre bestia no hubiese tenido la humorada de morirse cabalmente veinte y cuatro horas antes de recibir su primer pienso de aire puro.
Por desgracia de la filosofia experimental de la vieja de los tiernos cuidados á quien fué confiado Oliverio Twist, un resultado semejante acompañaba ordinariamente á su sistema de operacion; porque desde el momento en que un niño habia llegado al punto de poder existir con la mas minima racion del mas flaco alimento posible, sucedia por una de estas fatalidades perversas de la suerte y esto, ocho veces sobre diez que caía enfermo de necesidad y de frío, ó bien se tumbaba en el fuego por falta de vigilancia, ó bien se ahogaba por accidente; en el uno ó en el otro de cuyos casos el pobre pequeñuelo iba cuasi siempre á reunirse en el otro mundo con los padres que no habia conocido jamás en este.
No debe esperarse un exceso de gordura en los muchachos criados según el sistema que acabo de describir. Oliver tenía ya nueve años, y apesar de su edad era encanijado raquítico y diminuto; pero había recibido de la naturaleza ó de sus padres un alma fuerte y un juicio sano que se habían desarrollado en él gracias a la dieta a la que estaba sometido; debiendo tal vez á esta circunstancia el haber alcanzado por novena vez el aniversario de su nacimiento. Sea lo que fuera, aquel día era el aniversario de su nacimiento y lo celebraba tristemente en la bodega en compañía de dos de sus pequeños camaradas, quienes después de haber compartido con él una lluvia de golpes, habian sido encerrados en ella por haber osado pretender que tenían hambre; cuando la señora Mann, la amable dueña de la habitación, divisó de repente al Señor Bumble, el pertiguero, que acumulaba todos sus esfuerzos para abrir la pequeña puerta del jardín.
―Dios me perdone! Creo que es el Señor Bumble! ―dijo con afectada alegria y sacando la cabeza á la ventana; --Susana, --prosiguió dirijiéndose á la criada ―corre á abrir á Oliverio y á los otros dos tunantuelos y limpialos pronto. Cielos! Señor Bumble! cúan contenta estoy de veros!
Es preciso saber que el señor Bumble era uno de esos hombres corpulentos e irracibles, que en vez de responder como debia á este recibimiento afectuoso, sacudió con violencia el cerrojo, y dió a la puerta un golpe que no podia provenir sino del pié de un pertiguero.
--Caramba! ―dijo la Señora Mann corriendo á habrir la puerta (porque durante este intervalo los tres chicos habían sido puestos en libertad) ―Hase visto nunca cosa igual! Haberme olvidado de que la puerta estaba cerrada, por causa de estos chicuelos! Ya lo veis! Tened la bondad de entrar Señor Bumble, os lo ruego!
Apesar de ser hecha esta invitacion con una cortesia capaz de ablandar el corazon de un _obrero_ de parroquia no hizo ningun efecto al pertiguero.
--Creeis Señora Mann --dijo Mr. Bumble, oprimiendo fuertemente su baston. ―Creeis vos que sea muy respetuoso ó conveniente hacer esperar á la puerta de vuestro jardin á los _ministros parroquiales_ cuando vienen para _asuntos parroquiales_? Ignorais Señora Mann, que sois si asi puedo esplicarme una delegada parroquial, asalariada por la parroquia? . .
--Cier . . .ta . . .mente, Señor Bumble! ―respondió la Señora Mann, con acento melifluo, -cabalmente habia ido á anunciar á dos ó tres de esos chicuelos que tanto os aman, vuestra llegada, Señor Bumble.
Mr. Bumble, tenia en mucho su importancia y sus facultades oratorias.
--Esta bien; esta bien Señora Mann! ―replicó con tono mas dulce. --Es posible y no digo lo contrario; pero entremos en vuestra casa, tengo algo que comunicaros.
La Señora Mann introdujo al pertiguero en una salita baja embaldosada y le tomó su baston que depositó con mucho cuidado sobre una mesa colocada frente de él.
―No vayais á incomodaros por lo que os diga Señor Bumble, --aventuró la Señora Mann con una gracia encantadora, ―Habeis hecho una buena caminata, y es natural que tengais calor Señor Bumble, no siendo así me guardaría muy bien . . . Quereis tomar un vasito de cualquier cosa Señor Bumble? . .
--Muchas gracias! Ni pizca. --dijo agitando su mano con aire de benevola dignidad.
--No me rehusareis --dijo la Señora Mann que adivinaba un consentimiento fácil tanto en el tono de la negativa como en el movimiento que la acompañaba ―nada mas que una gotita con un poco de agua fria, y un pedazo de azu . . .
Mr. Bumble tosió.
--Una lagrimita!-- añadió ella con acento agraciado.
―¿Que vais á darme? . . ―preguntó el pertiguero.
―Lo que me veo obligada á tener en casa algunas veces para meterlo en el caldo de los pequeñuelos cuando están enfermos. ―dijo la Señora Mann abriendo una pequeña alacena colocada en un rincon y sacando de ella una botella y un vaso. --Es ginebra Señor Bumble.
--Acaso dais caldo á los niños Señora Mann? --preguntó este siguiendo con los ojos, la accion atractiva de la mezcla.
-- Vaya si les doy; apesar del precio que me cuesta!
A fé mia carezco de valor para verlos sufrir ante mis ojos. Señor Bumble!
--Sin duda, hizo el otro con un signo de aprobacion. ―Estoy convencido de ello.
Señor Mann ya lo sé; sois una muger compasiva . . . (ella coloca el vaso sobre la mesa.) Señora Mann, deslizaré alguna palabra á esos señores de la administracion, (acerca el vaso.) Señora Mann teneis entrañas de madre, (mezcla el agua y el ginebra.) Señora Mann tengo el honor de beber á vuestra salud. (Bebe la mitad.) Ah! . . volviendo al objeto de mi visita; --dijo sacando de su bolsillo una cartera de badana. --El niño que fué bautizado con el nombre de Oliverio Twist tiene hoy nueve años.
―Dios lo tome bajo su santo amparo! --esclamó la Señora Mann frotándose el ojo izquierdo con la punta de su delantal.
--Sin embargo, ―prosiguió el pertiguero --á pesar de la recompensa de diez libras esterlinas elevada luego hasta veinte; á pesar de las indagaciones _excesivas_ y hasta _sobrenaturales_ si me es licito hablar así, por parte de los administradores de esta parroquia, jamas hemos podido descubrir quien es su padre ni aun el nombre y la patria de su madre.
La Señora Mann plegó sus manos en señal de asombro, y despues de un instante de reflecsion, preguntó --¿Entonces como es que tiene un apellido?
El pertiguero incorporándose con dignidad respondió --Porque yo le he inventado.
--Vos Señor Bumble? . .