Los Indios, su Historia y su Civilización

Part 21

Chapter 213,523 wordsPublic domain

Inconvenientes que se atribuyen á la civilización.--Necesidad de que no se pierda en costumbres lo que se gana en adelanto material.--El progreso es ley del individuo y de las sociedades.--La civilización no debe desentenderse del elemento físico, moral é intelectual.--Divergencia de opiniones acerca de las causas que originan el progreso.--Teorías de Buckle, Darwin, Bahehot, Guizot, Balmes y Severo Catalina.--Carácter de la civilización antigua del continente americano.--La organización política de los virreinatos y capitanías generales de la América española, era un trasunto de la preexistente manera de ser de los indios.--Los indios son susceptibles de desenvolver su cultura y progreso.--Reseña de las principales poblaciones de indios de Guatemala, su número de habitantes, su agricultura, industria, comercio y demás cosas notables.--Los trabajos públicos en algunas poblaciones de la Verapaz y de los Altos han hecho emigrar á muchos indios.--Medios de evitar que se ahuyenten de los pueblos.--Cómo Napoleón III civilizó los pueblos de la Sologne y de los Landes, que estaban tan atrasados como los indios guatemaltecos.--Causas que se han opuesto al desarrollo de la cultura de éstos.--Falta de estímulos que han tenido y la abyección en que han estado.--Remedios contra ese obstáculo, y modos de removerlo.--Concursos regionales.--Los idiomas primitivos de los indios no los dejan progresar.--Opinión sobre ese punto del sabio don José Cecilio del Valle.--Lo que acerca de tales lenguas, pensaba Solórzano y Pereira.--Medios que pueden emplearse á fin de que todos los indios hablen castellano.--La tercera causa del estancamiento de los indios es que no tienen necesidades que los impulsen al trabajo y al mejoramiento de su condición.--La ignorancia en que vegetan obsta á su civilización.--El mundo antiguo se civilizó por castas privilegiadas, mientras que el mundo moderno se civilizó por la instrucción primaria, gratuita, obligatoria y práctica.--Cuál ha de ser el sistema de escuelas para los indios, que concilíe el instinto que ellos tienen de acostumbrar, desde niños, á sus hijos al trabajo.--Escuela Normal de indios.--Escuelas rurales.--Escuelas de Agricultura.--La embriaguez entre los indios.--Lo que de ellos dicen Acosta, Herrera y Garcilaso.--El Concilio Limense II y las cédulas reales que la reprimían.--Auto acordado de la Audiencia de Guatemala de 26 de Junio de 1793, sobre la ebriedad de los indios.--El pueblo de Santa Catarina Ixtahuacán y el de Nahualá no permiten licores embriagantes dentro de su demarcación territorial.--Lejos de fomentar la embriaguez debe reprimirse.--Bando célebre del año 1804, del Capitán General Mollinedo y Saravia contra las borracheras de los indios.--Medidas que á ese respecto deben tomarse.--La sexta causa de estacionamiento de los indios es la propiedad de tierras comunales.--Cómo debe fomentarse su agricultura.--Medidas que deben dictarse en orden á las industrias indígenas.--Opinión del ilustre D. Melchor Gaspar de Jovellanos, en cuanto á terrenos en común.--Lo que debe hacer el Gobierno á ese respecto.--Malos tratamientos dados á los indios y desprecio con que se les mira.--Sociedades protectoras de indios, que deben fundarse.--Los mandamientos deben suprimirse.--Debe crearse Jueces de Agricultura.--La 9ª causa del poco progreso de los indios es su pereza é indolencia.--Causas que las han producido y medios de combatirlas.--Las colectividades concentradas de los pueblos indianos que viven aislados del resto de la sociedad, se oponen al avance de su civilización.--Esas masas humanas en América, al fin del siglo XIX, son anacronismos vivientes.--Hay que hacer por que entren en roce con los _ladinos_.--Lo que pasó en Chile y la Argentina respecto de esas agrupaciones precolombinas.--Leyes que deben dictarse.--Un Código Rural.--Lo que dice la escritora peruana Sra. Matto de Turner respecto á los aborígenes del Nuevo Mundo.--Las sombras de Colón y Las Casas demandan que se les redima, ampare y civilice.

Decía Chateaubriand que se pierde en costumbres lo que se gana en luces, y que éstas parecen de tal suerte colocadas por la naturaleza, que las unas se corrompen siempre en favor del engrandecimiento de las otras, cual si la balanza estuviese destinada á hacer imposible la perfección entre los hombres. Los griegos al civilizarse, perdieron la pureza de costumbres. ¡Felices si no hubieran trocado las virtudes que los salvaron de Jerjes, por los vicios que los pusieron en manos de Filipo!

Y muchos, entre nosotros, aun sin saber esa cita histórica, sostienen que los indios hoy, en su rudeza, están mejor que si se les saca de ella; porque, al civilizarse, tendrán todos los defectos del _ladino_ y las malas condiciones del aborigen, con los achaques consiguientes á las nuevas necesidades que se les producen. La civilización, dicen, á la par que fomenta las artes y la industria; que perfecciona, propaga y generaliza los objetos de comodidad y lujo, dando brillo y esplendor á la sociedad; desarrolla el deseo de adquirir, hace que la pasión del lujo se encienda, y que todo se sujete al cálculo frío y á la ley del oro. Si los indios se civilizan serán menos morigerados y menos dichosos, exclaman aquellos que cifran la moral en lo primitivo de la vida, y la dicha suprema en acercarse más al bruto.

Sin negar que la refinada civilización de los pueblos modernos, de Europa sobre todo, produce ciertas excrecencias, si se puede decir así, es evidente que las costumbres, el carácter y la ventura de las naciones y de los individuos, ganan con la civilización. Lo que se hace preciso, y no debe olvidarse en cuanto á los indios, es que, al procurar civilizarlos, ha de tratarse de moralizarlos, de que no pierdan en costumbres lo que ganen en adelanto material.

Los que cifran la civilización sólo en el goce propio, y dicen como el célebre orador revolucionario, que la sociedad humana no es más que una guerra de astucia, en la que la fortuna es la regla de lo justo, la probidad un negocio de placer ó de decoro, y el mundo el patrimonio de los bribones más diestros; los que, cual Hobbes, proclaman el egoísmo, como regla de conducta, no comprenden que la base de la civilización es la moral sublime que predica la caridad y el desprendimiento. Sin el altruismo no puede subsistir la sociedad. El progreso es ley del individuo y de los pueblos; pero no cabe progreso verdadero y que produzca bienestar social, si no se forman costumbres puras. En cada sér viviente hay fuerza misteriosa de crecimiento; en todas las agregaciones de seres animados, existe un elemento de contínuo desarrollo, bajo condiciones favorables, en lo físico y en lo moral. Todo nuestro progreso, al sentir de Emerson, consiste en el desenvolvimiento ordenado, que se asemeja al paulatino crecer del botón, que se vuelve flor, para dar fruto.

En lo material, el hombre se halla sujeto á leyes físicas; en lo mental á preceptos que rigen el entendimiento; en lo moral á reglas que estatuyen lo que es bueno. La civilización no debe desentenderse de ninguno de esos tres elementos esenciales. La sociología los estudia y toma en cuenta.

Empero, no estan de acuerdo los pensadores acerca de las causas que originan el fenómeno del progreso.[191] Los unos buscan en lo intelectual el germen del desarrollo externo; los otros cifran en el elemento del alma, el vital principio del progreso, y atribuyen á la religión todos los beneficios del esparcimiento de las luces; éste, hace consistir el fundamento de su teoría en la moral innata; el otro, en las fuerzas de la naturaleza y en el destino del hombre. Autores hay que profesan el principio de que las causas morales producen las físicas; al paso que no faltan filósofos que piensan que las causas físicas engendran las morales.

[191] La escuela espiritualista, la positivista, la antropológica, la evolucionista etc., establecen diversas teorías acerca del progreso.

Así, Mr. Buckle procura demostrar que el desarrollo del hombre es del todo proveniente de los elementos físicos que lo rodean. Darwin establece la evolución, por transmutarse el sistema nervioso de padres á hijos. Bahehot contempla esa fuerza natural que, de edad en edad, va creando la civilización, como una cinta de colores, que cada vez recibe más obscuros tintes, por la agregación sucesiva de fuerzas. Guizot y Didón atribuyen al cristianismo la actual moderna cultura. Balmes y Severo Catalina quieren que el Pontificado Romano sea el centro de las fuerzas morales, que han hecho crecer á los pueblos.[192]

[192] Balmes decía "que la civilización es la mayor suma de moralidad, la mayor suma de inteligencia, la mayor suma de bienestar en el mayor número posible de seres humanos."

Cuestiones son éstas, que se ven al trasluz de las ideas y preocupaciones de cada cual; pero que demuestran en todo caso que la fórmula del progreso es complicada, y que, al tratarse de la civilización de una colectividad, se han de aprovechar todos los elementos, en el orden material, intelectual y moral.

Viniendo ya al punto del mayor avance de la civilización de nuestros indios, cabe observar que la cultura aborigen se perdió por completo. Los quichés y cackchiqueles revelan su pasada grandeza; pero no dan muestra hoy de ella,[193] porque la más leve chispa de desenvolvimiento de esa raza alarmaba á los conquistadores. Que hay gérmenes de perfectibilidad en esos pueblos, lo prueba su misma historia. Lo que se necesita es que se desarrollen y fecunden. Los abona la tradición de lo que fueron; les son favorables los elementos físicos del suelo en que viven; pero hay que poner los medios para que dejen ese sistema de comunidad; ese traje común é invariable; ese alimento bárbaro de _totopoxte y chile_; esas lenguas antediluvianas; ese rancho agreste, mansión primitiva y rústica; en una palabra, hay que sacar á los indios de la manera de ser que tienen, estancada y oriental.

[193] Bancroft, tít. II, pág. 82.

La organización de los virreinatos y de las capitanías generales de la América española, se basó en la preexistente manera de gobernarse que los mismos indios tenían. Ora formaron comunismos teocráticos, no ya en favor del régulo, sino en pro del fraile ó del encomendero; ora el socialismo gubernativo de las tribus se explotaba por medio de los mismos señores principales indios, en favor del conquistador ó del cura; ora la plebe indiana, cual rebaño de carneros, era dominada, primero por sus caciques, luego por los gobernadores, en seguida por los magistrados de las Audiencias y Presidentes ó Virreyes, mientras allá en España, dictaban leyes los monarcas iberos, con todo el aparato del Consejo de las Indias. Así nunca hubieran los aborígenes podido mejorar de condición; no obstante los más filantrópicos deseos de Doña Isabel la Católica y todos sus sucesores regios.

Después de la independencia de los Estados hispano americanos, puede asegurarse que los indios siguieron casi lo mismo que antes, ya de instrumentos de algún jefe militar afortunado; ya sirviendo de acémilas para conducir mercaderías ó bagaje de guerra; ya explotados por algún sátrapa de la canalla, de esos que el viento revolucionario ha solido convertir en mandarines de facciones y promovedores de bochinches;--bien que con el roce que han tenido los aborígenes con los _ladinos_, muchos de aquellos han salido de su antigua condición, en Méjico, Centro América, el Ecuador, Venezuela, Colombia, Perú, Paraguay y Bolivia, en donde una parte de la población civilizada es de raza indiana, más ó menos pura.

No puede, pues, revocarse á duda que son los indios muy susceptibles de desenvolver su civilización y acrecentar su progreso. No será la generación presente de los aborígenes, la que pueda entrar de lleno en el estado de cultura que se apetece; pero las generaciones nuevas, tiernas y flexibles, se acomodarán á las exigencias del siglo y á las nobles aspiraciones de los que filantrópicamente se empeñan por el bien de los aborígenes y el engrandecimiento de Guatemala. Véase, si nó, cómo pueblos extensos de indios ya se confundieron con el resto de la gente _ladina_. No hace muchos años que en Jocotenango, existía una numerosa población de aborígenes, vestidos á usanza indiana, hablando su primitiva lengua, y formando una villa con sus _justicias_, su templo, su cementerio y su cárcel. Hoy los hijos de esos _jocotecos_ son casi todos albañiles, y ya salieron de su condición de indios, volviéndose _ladinos_, olvidando su lengua y vistiéndose como las gentes del pueblo. Cuando uno va á pasear por ese barrio de la capital, con dirección al Hipódromo, apenas recuerda que cerca de la altísima ceiba que está junto á la antigua fuente, hubo una iglesia y un camposanto, de un pueblo numeroso de indios puros.

El hombre es como el diamante, que se pulimenta con el roce. Inmediatos á esta capital, los _jocotecos_ acabaron por amalgamarse con el pueblo ladino; y así, de esa suerte, viene sucediendo con casi todos los pueblos cercanos á los centros de riqueza. La civilización es contagiosa y se expande é infiltra á las gentes que se hallan más próximas á los focos de cultura y comercio.

El pueblo de Mixco, de donde vienen nodrizas á servir á las casas acomodadas de esta capital, ya está bastante civilizado, y acabará por tener los usos y costumbres de la gente _ladina_.

Si se fija la vista en los indios de la Verapaz, de esa zona tan rica de la república, que en sus nueve décimas partes está poblada por aborígenes, se notará que tienen buena índole, y que si en algunos puntos reinan preocupaciones de castas, debe atribuirse á ciertos ladinos que se han establecido en medio de ellos, dándoles malos ejemplos. "Los naturales de San Juan Chamelco, el pueblo más antiguo de la Alta Verapaz, hacen el comercio de loza inglesa, que van á comprar á Izabal, y que llevan á la capital, al Salvador y á otros puntos remotos, trayendo á su regreso efectos de aquellos lugares. Los de Rabinal vienen á la capital y á Chiquimulilla, donde se abastecen de sal: los de Cahabón traen algodón y cacao, que van expendiendo hasta Guatemala: los sampedranos viajan por la costa E. de Verapaz, donde tienen sus _milperías_ y sus crianzas de cerdos, cosechan cacao y zarzaparrilla: van á las salinas de los Nueve Cerros, al Petén, etc. Los tactiqueños, generalmente cargadores, trafican desde Telemán y Panzós hasta Guatemala y los Altos: los indios de San Cristóbal y Santa Cruz, venden en toda la república lazos, redes, _suyacales_, huevos, etc. En fin, los de Cobán son algo más sedentarios; con todo, algunos de esos indios son nómades, y muchos de esos pueblos proveen de brazos á las doscientas fincas de café, que cuentan con tres millones y medio de árboles.

"Poco tiempo después de su establecimiento en la Verapaz, los domínicos, con el doble objeto de completar la educación religiosa de los indios y de reunirlos en las ciudades recién formadas, instituyeron varias cofradías, y he aquí el origen del gran número de estas asociaciones religiosas.

"Ocioso me parece entrar en pormenores acerca de los gastos y varios otros compromisos á que están sujetos todos los individuos de una cofradía; y son muchos los indígenas que, para evitar se les nombre mayordomos, prefieren abandonar sus casas é internarse en las montañas. Es mayor del que se piensa el número de los que se han desterrado voluntariamente[194]. Hay también que advertir, que algunos mayordomos de cofradía, que no son muy buenos administradores, por lo menos, tienen á veces que vender sus animales y hasta su casa, cuando se trata de celebrar la festividad de algún santo.

[194] El obligar á los indios á trabajos públicos, como el del palacio municipal de Cobán, sin retribuirles como era debido, ha sido una de las causas de que muchos emigren.

"He dicho que algunos indios son nómades, y esto es tan exacto, que durante la mayor parte del año, no se encuentra en el pueblo de San Pedro Carchá (el más numeroso de la Alta Verapaz, que hoy tiene 4,500 habitantes), sino la décima parte de ellos. Casi todos viven en sus _milperías_, las cuales distan hasta treinta leguas de San Pedro. Es bien sabido que los indios de ese pueblo en la Alta Verapaz y los de Santa Catarina Ixtahuacán en los Altos, no cesan de pedir tierras, y tratan de invadir constantemente terrenos ajenos. En la fiesta titular de Carchá (29 de junio) se puede juzgar del número de los sampedranos, porque entonces van á celebrar la fiesta del Patrón, consumiendo en menos de seis días, cerca de dos mil quinientas arrobas de aguardiente flojo, de mal gusto, entregándose á los regocijos semirreligiosos, que se resienten de antiguas costumbres, á zarabandas, bailes, etc. Escogen estos días para traer de la montaña á los niños, á fin de hacerlos bautizar: el número de bautizmos asciende á veces á más de ciento en un sólo día; y también traen á los moribundos para que el padre les administre los últimos sacramentos. La disminución de un pueblo que tuvo más de veinte mil almas, y el haberse dispersado en las montañas, es sin duda un mal grave, que debiera remediarse por medio de la predicación, de la persuasión, de la instrucción pública, del establecimiento de un hospital, y de un asilo para los huérfanos y los impedidos. De esta diseminación resulta evidentemente el relajamiento de las buenas costumbres, la falta total de instrucción en los niños, y esa timidez casi salvaje que se nota entre muchos indios, pues en los caminos reales se ve frecuentemente á las mujeres huir de la vista de un pasajero, esconder sus niños y ocultarse en el monte, hasta que ha desaparecido el _español_.

"Estos pormenores tienen su significación, y por eso los refiero aquí sin exagerar nada, y con el verdadero pesar que producen á todo aquel que abriga simpatías por la desgraciada raza indígena.

"Los trabajos públicos emprendidos en una grande escala, de algunos años acá, en los pueblos de la Verapaz, han ahuyentado á muchos indígenas, porque no se les da salario ninguno. De ahí resulta que cuesta trabajo conseguir peones para el servicio de las fincas, que muchas veces los mozos pagados anticipadamente, según la costumbre, por los empresarios de cafetales, están ocupados por la municipalidad del lugar, que no concede á las empresas toda la importancia que tienen, y no preve que el engrandecimiento de esos pueblos está fundado en la protección que dé á la agricultura. Es, pues, necesario tratar de hacer cesar dichos inconvenientes, nombrando _ad hoc Jueces de Agricultura_, encargados de sistemar el trabajo de los mozos, conciliando á la vez los intereses del pueblo y los de los agricultores, que gastan cuantiosas sumas para dar al país un importantísimo ramo de importación. Muchos son hoy día los empresarios que, alhagados por el número de brazos, la feracidad del suelo, la proximidad de la Alta Verapaz á los puertos del Atlántico, y por el decidido empeño del supremo gobierno en el cultivo del café, expresan los mismos deseos. Los _Jueces de Agricultura_, bien organizados, debían existir en toda la república.

"Uno de los medios que debe contribuir, con el tiempo, á impedir la inmigración de los indios á las montañas, consistirá en el cultivo del trigo, que se da en las partes frías próximas á los pueblos. Este cultivo dará á los terrenos un valor más grande, proporcionará á los cultivadores un punto de venta seguro y lucrativo, y mejorando la alimentación de estos pueblos, introducirá el bienestar poco á poco entre ellos. Al lado del trigo, se podrán cultivar las papas, que se dan durante todo el año en la Alta Verapaz, y suministran un alimento sano y nutritivo. El cacahuete, _manilla_ ó cacao de la tierra, es otro cultivo importante, del cual pocas personas se forman una idea exacta. El cacahuete necesita muy pocos trabajos, y produce más que cualquiera otra clase de plantas; las matas secas arrancadas en tiempo de la cosecha, forman el mejor pasto que se pueda dar á los ganados; la almendra subterránea que se saca del suelo como las papas, es un verdadero frijol aceitoso, es decir, un alimento de primer orden: da un 40 p.% de un aceite exquisito, tanto para comer, como para quemar, hacer jabón etc. El residuo de la preparación, harto fácil, de este aceite, es el mejor alimento que se pueda dar á los cerdos y á las aves domésticas. En fin, el cacahuete da su cosecha á los seis meses, crece en los terrenos más arenosos, en tierra caliente, templada y fría. En Cobán esta planta prospera de un modo extraordinario.

"En lugar de un cafetal de comunidad, como el que hubo en Cobán, sería preferible una _Escuela Municipal de Agricultura_: que en un terreno adecuado, la municipalidad enseñara á los indios el cultivo del trigo, de las papas, de la _manilla_, del lino, de las abejas, y que distribuyera al fin del año á los más inteligentes, semillas para su reproducción, útiles nuevos de labranza, instrumentos de música europeos, premiando cada año en una junta solemne, los esfuerzos de los colonos, y distribuyendo también recompensas á los servidores constantes y probos que se le designasen en todas las fincas. Acaso los empresarios de cafetales contribuirían con gusto á los gastos que demandase semejante institución.

"Por medios análogos se ha mejorado de un modo incontestable la situación moral y física de algunos pueblos de Francia, los cuales no vacilo en decirlo, eran tan atrasados como los de la Verapaz, y acaso más miserables. Napoleón III, realizó semejantes proyectos, reputados poco antes de él como sueños, utopías, ideas comunistas. Así es que la memoria de este monarca, á pesar de sus errores, vivirá eternamente grabada en el corazón de los pueblos de la Sologne y de los Landes."[195]

[195] Julio Rossignon.--El porvenir de la Verapaz.