Part 10
¡La justicia! ¡Ay, triste de mí! que yo ando huido, y si me conocen me han de llevar á la cárcel.
SARMIENTO.
Pues señor, el remedio es meterse en esta estera vuestra merced, que las habian quitado para limpiarlas; y asi se podrá librar, que yo no hallo otro.
_Métese en la estera Roldan, y salen Alguacil, Escribano y Corchete._
ALGUACIL.
¿Era para hoy el abrir esta puerta?
SARMIENTO.
¿Qué es lo que vuestra merced manda, que tan furioso viene?
ALGUACIL.
El señor gobernador manda que, no obstante que vuestra merced ha pagado los doscientos ducados de la cuchillada, venga vuestra merced á darle la mano á este hombre, y se abracen y sean amigos.
SARMIENTO.
Querria comer agora.
ESCRIBANO.
El hombre está aquí junto; y luego se volverá vuestra merced á comer despacio.
SARMIENTO.
Vamos en buen hora.
INÉS.
Vuelve en tí, señora: que si de no hablar te has desmayado, agora que estás sola hablarás cuanto quisieres.
BEATRIZ.
Gracias á Dios, que agora descansaré del silencio que he tenido.
(_Saque Roldan la cabeza de entre la estera y mirando á Beatriz, diga_):
ROLDAN.
¿Silencio dijo vuestra merced? y dijo muy bien: porque el silencio fue siempre alabado de los sabios; y los sabios callan á tiempos, y hablan á tiempos; porque hay tiempos de hablar, y tiempos de callar; y quien calla otorga, y el otorgar es de escrituras; y una escritura ha menester tres testigos, y si es de testamento cerrado siete; porque...
BEATRIZ.
Porque el diablo te lleve, hombre, y quien acá te trujo. ¿Hay tan gran bellaquería? Yo vuelvo á desmayarme.
_Vuelven á salir todos._
SARMIENTO.
Ya que se han hecho las amistades, quiero que vuestras mercedes beban con una caja. Hola, dad acá la cantimplora y aquella perada.
BEATRIZ.
¿Agora nos meteis en eso? ¿No veis que estamos ocupados sacudiendo estas esteras? Muestra el palo; y tú con esotro démoslas hasta que queden limpias.
ROLDAN.
Paso, paso, señoras: que bien entendí que hablaban mucho, pero no que jugaban de mano.
ALGUACIL.
Oiga, ¿qué es esto? ¿No es aquel bellaco de Roldanejo el hablador, que hace las maulas?
ESCRIBANO.
El mismo.
ALGUACIL.
Sed preso, sed preso.
ROLDAN.
¿Preso dijo vuestra merced? y dijo muy bien; porque el preso no es libre, y la libertad...
ALGUACIL.
Que no, no, aquí no ha de valer la habladura: vive Dios, que habeis de ir á la cárcel.
SARMIENTO.
Señor alguacil, suplico á vuestra merced que por haberse hallado en mi casa, esta vez no se le lleve: que doy palabra á vuestra merced de darle con que se vaya del lugar en curándome á mi mujer.
ALGUACIL.
¿Pues de qué la cura?
SARMIENTO.
Del hablar.
ALGUACIL.
¿Y cómo?
SARMIENTO.
Hablando: porque como habla tanto, la enmudece.
ALGUACIL.
Soy contento, por ver ese milagro; pero ha de ser con condicion, que si la diere sana, me avise vuestra merced luego, porque le lleve á mi casa: que tiene mi mujer la propia enfermedad, y me holgaria que me la curase de una vez.
SARMIENTO.
Yo avisaré con lo que hubiere.
ROLDAN.
Yo sé que la dejaré bien curada.
ALGUACIL.
¡Vete, pícaro hablador!
SARMIENTO.
No me desagrada el verso.
ALGUACIL.
Pues si no le desagrada, oiga, que yo tengo alguna vena de poesía.
ROLDAN.
¿Oiga? ¿poesía ha dicho vuestra merced? Pues repare, que por Dios que la ha de llevar de puño.
(_Hácense la salva, y van diciendo las glosas._)
ALGUACIL.
La condicion del hablar Mas parece tentacion De quien nos suele tentar; Ni puede ser condicion En hombre que es muladar. Parte á servir de atambor Con esa lengua, embaidor; Y pues que con mayor ruido Suenas á un discreto oido, Vete pícaro hablador.
ESCRIBANO.
Despues de muerto sé yo Que ha de ponerse en lugar De epitafio: _aquí murió_ _Quien muerto no ha de callar_ _Tanto como vivo habló_.
INÉS.
Esa quiero yo acabar.
ESCRIBANO.
Diga, veamos.
INÉS.
Y pues de hablar el rigor Á un muerto pone temor, Á un monte, donde á ninguno Seas hablando importuno, Vete, pícaro hablador.
SARMIENTO.
Va la mia.
¡Ó tú, que hablaste por veinte, Y hablaste por veinte mil,
BEATRIZ.
Yo la acabaré, detente:
ROLDAN.
Por hablar; traza sutil.
BEATRIZ.
Repare, señor pariente; Vete á donde tu rumor No suene para tu mengua; Y pues se sabe tu flor, Vete, enfermo de la lengua, Vete, pícaro hablador.
ROLDAN.
Oigan y reparen vuestras mercedes, que no será peor la mia:
Aquí he venido á curar Una mujer habladora Que nunca supo callar, Á quien pienso desde agora Enmudecer con hablar. Convídame este señor, Y comeré con rigor, Aunque diga su mujer, Por no me dar de comer, Vete, pícaro hablador.
(_Éntranse dándose vaya, con que se da fin._)
FIN DE LOS ENTREMESES.
ÍNDICE
Prólogo. v Entremés del Juez de los Divorcios. 1 Entremés del rufián viudo, llamado Trampagos. 15 Entremés del vizcaíno fingido. 37 Entremés de la guarda cuidadosa. 57 Entremés del viejo zeloso. 79 Entremés de la elección de los alcaldes de Daganzo. 99 Entremés de la cárcel de Sevilla. 119 Entremés del Retablo de las maravillas. 139 Entremés de la Cueva de Salamanca. 157 Entremés del Hospital de los podridos. 177 Entremés de los dos habladores. 193
NOTAS
[1] No cacarees, no ponderes tanto tu negocio.
[2] De paño, ó empañado el rostro.
[3] Dueña absoluta.
[4] Metáfora tomada del juego de naipes de este nombre, especie del que hoy se llama del parar, en el que las dos primeras cartas que se sacan de la baraja junta pertenecen la primera al contrario, y la segunda al que da al naipe, y estas dos se llaman juntas. El que lleva el naipe ha de querer todos los envites que hace el contrario, ó dejar el naipe; y de esto está tomada la metáfora que aquí usa el viejo, y cuya alusion es bien fácil de entender.
[5] Refran que esplica lo poco que suele durar el fervor en algunas personas que entran de nuevo en algun estado, destino ó trato; ó que todas las cosas aplacen y hacen bondad en el principio, pero que pasada la novedad, se mudan ó ceden.
[6] Lo mismo que enhoramala, ó en mala hora.
[7] Frase que se usa para decir que el que en un negocio está á lo favorable, tambien debe estar á lo adverso.
[8] Esto es, hacer un entero y completo uso de todos sus sentidos: metáfora tomada del juego de naipes, llamado quínola, y en que los jugadores brujulean ó rastrean, por ver si tienen quínola, por sola la pinta de las cartas, y sin descubrir estas.
[9] Esto es, de aumentar el número de los mirones ó espectadores del juego, pero que no toman parte en él.
[10] Es el vestido de calle, ó el que se pone para salir á ella, diferente ó mas esmerado que el que se usa para viaje, ó para estar dentro de casa.
[11] Esto es, en nada: me desprecia ó tiene por cosa de menos valer.
[12] Son los mozos de carga, ó que se ocupan en portear y descargar las cargas de todas clases, y especialmente las de carbon.
[13] Esto es, de mala vida, ó de mal vivir: tambien significa la esclava.
[14] Véase la nota de la página 11.
[15] Voz anticuada; lo mismo que señor.
[16] Voz tambien anticuada; lo mismo que vuesa merced, ó usted.
[17] El sol de la gente de la hampa, ó de los pícaros, matones y valentones. Todas ó las mas de las voces y espresiones que aquí se notan son de la germania, ó lenguaje picaresco.
[18] Lo mismo que charlado, hablado.
[19] Es este lance, suerte ó jugada de esgrima; que es la ida y venida sin intermision, que juegan dos que esgrimen.
[20] Lo mismo que _ad omnia_: esto es, que todo ha de ser hoy pésames.
[21] De ser azotado por la justicia.
[22] Esto es, tomó once veces las unciones.
[23] Esto es, que tenia tantas fuentes como los jardines de Aranjuez.
[24] Cuando se toca á queda; ó á recoger en ciertos pueblos de España, donde habia antiguamente la costumbre de tocar ó á recoger á cierta hora de la noche, tañendo una campana.
[25] Á mi querido.
[26] Mis dos ojos.
[27] Por hijo de malicias, malicioso.
[28] Reales, por monedas.
[29] Sobornado, ganado con dinero.
[30] En señal de ser su esclava, ó para que la tuviese por tal.
[31] Del vino caro ó del mejor.
[32] La justicia.
[33] Es desear ó complacerse en una cosa que se desea, regodearse con ella.
[34] Con los rústicos.
[35] Padece de la cabeza, está loco.
[36] Demasías.
[37] Llamábase así á la pieza ó piezas de cabritilla, adobadas con varias figuras y labores estampadas con prensa, y de que antiguamente se hacia mucho uso para cubiertas de mesa, cortinas y aun tapices.
[38] Modo anticuado por _se espantaria_ ó _espantariase_.
[39] Á la inquisición; porque los que eran condenados á ser quemados por este tribunal, sufrian este castigo en una hoguera llamada _el brasero_.
[40] Á la galera ó encierro de las malas mujeres.
[41] Aunque algunos críticos han dudado sobre atribuir la paternidad de este entremes á Cervantes, hoy ya la opinion mas acreditada se la concede.
[42] En Germania la palabra _cerra_ vale tanto como mano.
[43] Esto es, de engaños.
[44] Voces todas con que se califican diversas habilidades y hazañas de los hampores.
[45] Que sé hacer algo, que sé mi obligación, y no se reduce todo á palabras generales y meras ofertas.
[46] Disponte, prepárate á adular y lisonjear con tu parlar á los espectadores.
[47] No uses de agudezas ó remontes demasiado el estilo, de modo que no te entiendan.
[48] Judio convertido.
[49] Esto es, me precio de entender el arte cómica; ó soy aficionado á ella.
[50] De ellos es, judio convertido es ó hijo bastardo.
[51] Espresion metafórica, que vale lo mismo que gente soez.
[52] Vino bueno, espirituoso: el mas fuerte se llama de dos orejas.
[53] Por esposo.
[54] Alude á los que por cualquier cosa se afanan, desasosiegan y desesperan.
[55] Á Santiago el Menor, cuya fiesta se celebra efectivamente, en mayo, la llamaban _Santiago el Verde_.
[56] _En cas_; lo mismo que _en casa_.
[57] El sentido es confuso, si bien de lo que á continuación dice el SECRETARIO se deduce que los sesos de los poetas á que alude, son los que han de hacer el oficio de vomitivos, sin duda por lo repugnantes ó nauseabundos.
[58] Aquí el humor satírico de Cervantes, toma un giro, adquiere un color tan subido, que pudiera llamarse quevedesco.
[59] Manera singularísima y gráfica de censurar los errores de la ignorancia ó de la torpeza facultativa.
[60] Embustes, mentiras, embrollos.
[61] De seguida ó seguidos.
End of Project Gutenberg's Los entremeses, by Miguel de Cervantes Saavedra