Part 4
¡Calla! Al ladrón que en su amor te sustituya mátale, sí, porque su vida es tuya; pero a la vil canalla que el honor de los Mansos avasalla, yo solo he de matar. ¡Nadie me arguya! Mi sangre lleva, que mi sangre es suya, y yo mesmo, su padre, he de matalla.
PERO
¡Pero si el golpe os falla... dejaréis que a mi vez yo contribuya!...
NUÑO
Debes en caso tal, apuñalalla y con furia de tigre rematalla hasta que el deshonor en ti concluya.
PERO
(_Abrazándole conmovido._)
Esa respuesta noble y bondadosa aguardaba de vos y no otra cosa. Si no escuchamos mal, es a la una la cita de mi cónyuge.
NUÑO
En efeto, y en la cueva moruna, lugar que por su aspeto, se presta, ¡vive Dios!, a mi proyeto.
PERO
Pues la comedia acabará en tragedia. Nos reuniremos a las doce y media y sereno... ¡Sereno, sí, sereno, mi honor he de librar de tanto cieno!
(_Trompetazos y musiquilla dentro._)
NUÑO
(_Mirando hacia la derecha._)
¡El Rey se acerca!...
PERO
¡El Rey!... ¡Qué desengaños! ¡Después de una amistad de tantos años resultar que era él, mi condiscípulo, el que en la corte me ponía en ridículo!... Y debe amarla aún, que aunque sostiene que viene aquí por mí, por mí no viene. Esas son ocurrencias de retórico. ¡Viene por mi mujer!
NUÑO
Eso es histórico...
PERO
De haberlo yo sabido no hubiera, no, don Nuño, consentido que por premiar mi táctica certera al tomar esos fuertes por asalto, en el escudo de mi padre hiciera insertar la inscripción de la barrera, y luego, esto es peor, ¡ay!, me pusiera las cinco banderillas en lo alto; que agora me avergüenza y me mancilla el llevar en la cruz las banderillas.
NUÑO
¡Disimulo, don Pero!
PERO
Soy valido y sé disimular como es debido.
(_La musiquilla suena ya en el último rompimiento de la izquierda y al mismo tiempo que MAGDALENA y DOÑA RAMÍREZ salen de la tienda, entran en escena por la derecha último término los siguientes personajes y en este mismo orden: dos HERALDOS, seis SOLDADOS, dos PAJES, DON ALFONSO, DOÑA BERENGUELA, MARQUESA, DUQUESA, DON GIL, DON SUERO, MONCADA, FROILÁN, MANFREDO, GIRONA, DON LUPO, DON LOPE, DON MENDO, AZOFAIFA, RAQUEL, ESTER, ALJALAMITA, REZAIDA, MORO 1.º, MORO 2.º y cuantos guerreros sean posibles. MAGDALENA saluda cortésmente a los REYES en tanto que los PAJES entran en la tienda y sacan dos sillones, que ocupan DOÑA BERENGUELA y DON ALFONSO._)
ALFONSO
Cese ya el atambor, que están mis nobles cansados de redobles y yo ahíto de tanto parchear y tanto pito.
(_Cesa la música._)
(_Dirigiéndose a la DUQUESA._)
Ha un momento, señora, que a tu esposo por su mando glorioso en esta magna empresa le demostré gustoso el amor que mi pecho le profesa. A ti, noble Duquesa, que por valles, y cúspides y oteros, vas tras él animando a los guerreros que te llaman «la bélica leonesa», cumpliendo una promesa que hice a la Reina ayer, de sobremesa, te nombro capitán de coraceros.
(_Murmullos._)
Y a tu cintura breve y torneada yo mesmo he de ceñir mi regia espada.
MAGDALENA
No me estimo acreedora a gracia tan loadora y valedora.
BERENGUELA
Tal merced nuestro afeto conmemora.
MAGDALENA
¡Gracias, Rey y señor!... ¡Gracias, señora!...
ALFONSO
(_Ciñéndole su espada._)
¿Por qué no me has escrito, vida mía?
MAGDALENA
(_También en voz baja._)
Porque Pero me acecha noche y día.
ALFONSO
Luego te buscaré.
MAGDALENA
¿Pero esta gente?...
[Ilustración: Alfonso VII]
ALFONSO
Yo les daré esquinazo fácilmente.
(_Se separan. DON ALFONSO vuelve a ocupar su sitio._)
PERO
(_A DON ALFONSO._)
Señor, de veras lamento y me duele y me molesta no poder haceros fiesta en mi pobre campamento; pero aunque a todos convoque no he de hallar, porque no haile, nadie que cante, ni toque, ni que recite, ni baile; que son mis garridas huestes, huestes de recios soldados a quienes han sin cuidados los romances y los «tuestes».
BERENGUELA
¿Pero es posible, don Pero, que quien distraiga no haiga?
PERO
Señora, no hay quien distraiga.
MENDO
(_Avanzando._)
Perdonadme, caballero.
PERO
(_Furioso._)
¡Cielos! ¿Quién osa?
MENDO
¡Yo oso!
ALFONSO
¡Un trovador!
MONCADA
(¿Qué estoy viendo? Es él, don Mendo. ¡Don Mendo!...)
BERENGUELA
(_Calándose los impertinentes y mirando a DON MENDO con codicia._)
(¡Qué trovador tan hermoso!)
MENDO
Rey de Castilla y León, si tu permiso me dieras, yo trovara una canción al son del mago danzón de mis cinco bayaderas.
ALFONSO
¿Cinco bayaderas? ¡Vaya!
MENDO
Vedlas, señor.
(_A las moras y judías que estarán tras él._)
¡Avanzad!
(_Las cinco saludan._)
Dudo que en Hispania haya desde Cádiz a Vizcaya nada mejor, Majestad. Judías son estas tres, y hacen tan raras estrías con los brazos y los pies al danzar, que raro es no repitan las judías. Estas otras dos son moras de la Alpujarra, y compiten con las otras danzadoras de tal modo, que repiten aunque son moras, señoras. Si ver sus gracias quieredes y permiso me concedes y para una trova entonar, yo sabré, señor, pagar con un canto tus mercedes.
ALFONSO
Trove, trove el trovador, que no ha de causarme enojos.
MAGDALENA
(¡Es bello como una flor!)
BERENGUELA
(¿Qué fuego tiene en sus ojos que ha despertado mi amor?)
MAGDALENA
(_Que no quita ojo a DON MENDO._)
Doña Ramírez, le quiero; muero por ese doncel.
BERENGUELA
(_A DON SUERO que está tras ella._)
Ese trovador, don Suero, ha de ser mío, o me muero.
(_Siguen hablando._)
AZOFAIFA
(¡Todas se fijan en él!)
ALFONSO
(_A DON GIL, que está tras él._)
Haced que yo y Magdalena tengamos alguna escena antes de sonar las cuatro.
(_Siguen hablando._)
BERENGUELA
(_A DON SUERO._)
Decidle que me enajena, decidle que le idolatro, que su voz me suena a trinos, que su boca es un edén, y que quiero, por mi bien, verme en sus ojos divinos antes que las cuatro den.
GIL
(_A DON ALFONSO._)
Yo hablaré luego a la bella.
SUERO
(_A DOÑA BERENGUELA._)
Satisfarás tu quillotro.
PERO
(_A DON NUÑO, rugiendo de ira._)
¡Qué estrella tengo! ¡Qué estrella! ¡Cómo mira el Rey a ella!... ¡Y ella cómo mira al otro!...
MENDO
(_Que ha estado templando su laúd._)
Templado está ya el laúd.
ALFONSO
Pues vuestra trova cantad.
MENDO
¡Reyes y nobles, salud!...
(_Al Rey._)
Para ti mi gratitud por tu indulgencia.
ALFONSO
Empezad.
(_Música._)
MENDO
(_Mientras las tres judías y las dos moras bailan, recita a compás de la música._)
Era don Lindo García, el Marqués de Fuente-Amor, el más noble caballero de Castilla y de León. Sangre de reyes tenía y sangre de rey vertió, que fué don Lindo el que en Clunia dió muerte al rey Almanzor. Oro don Lindo, no había, ni jamás en él pensó, que el oro con valer tanto, nunca fué el triunfo mejor para quien pone en el puño de su espada el corazón.
AZOFAIFA, REZAIDA, RAQUEL, ESTER y ALJALAMITA
(_Todas a una._)
Era don Lindo García, el Marqués de Fuente-Amor, el más noble caballero de Castilla y de León.
MENDO
En doña Sancha Mendoza, hija del Conde de Aldoz, puso don Lindo los ojos, y con los ojos su amor; y doña Sancha una noche a don Lindo se entregó, porque cantóle una trova al pie de su torreón, y era la trova tan linda y tan lindo el trovador, que doña Sancha rindióse con el do re mi fa sol. El Conde, que no sabía d’este enredo, concertó la boda de doña Sancha con Suero de Waldeflor, qu’era valido del Rey de Castilla y de León. Y doña Sancha, ambiciosa de riquezas y de honor, quiso alejar a don Lindo de su castillo de Aldoz para casar con don Suero con pompa y con esplendor, que en aquel Suero veía un remedio a su ambición.
AZOFAIFA, REZAIDA, RAQUEL, ESTER y ALJALAMITA
(_Todas a una._)
En doña Sancha Mendoza, hija del Conde de Aldoz, puso don Lindo los ojos, y con los ojos su amor.
MENDO
Un collar Sancha tenía y a don Lindo lo entregó para perdelle, y aluego matalle sin compasión. Que la noche que donóle el collar, don Suero entró por la escala que pendía del macizo torreón y halló a don Lindo en la estancia, y con don Lindo luchó; y cuando furioso el Conde, para defender su honor, a don Lindo y a don Suero pidió franca explicación, doña Sancha, la perjura, con serena y firme voz, confesó que por roballa don Lindo en la estancia entró; y como el collar tenía de su brazo en derredor y delatalla no pudo porque salvalla juró, como ladrón fué tenido el Marqués de Fuente-Amor, y como ladrón juzgado, y muerto como ladrón.
(_MAGDALENA, que ha estado escuchándole nerviosísima, da un grito y cae desmayada en brazos de DOÑA RAMÍREZ. Cesa la música._)
PERO
¡Cielos! ¿Qué es esto?
RAMÍREZ
¡Venid!
(_Acuden los pajes._)
NUÑO
(_Acercándose._)
¿Qué sucede?
MONCADA
(_A DON MENDO, con intención._)
¡Por Satán! Que el valiente capitán se ha desmayado.
(_DON MENDO le mira, se estremece, y muy azorado le vuelve la espalda._)
ALFONSO
(_A DOÑA RAMÍREZ y los pajes._)
Partid. En su tienda la dejad con gran mesura y gran cuido.
RAMÍREZ
(_Al ver que MAGDALENA se agita convulsa._)
(¡Hija, qué barbaridad, y qué histérico has cogido!)
(_Entran en la tienda, transportando a MAGDALENA, los dos pajes y DOÑA RAMÍREZ._)
PERO
(_Severamente a DON NUÑO._)
El trovador ha trovado mi casorio, caballero. Ella es Sancha, yo don Suero y vos el Conde menguado. Y si es cierto, ¡vive Dios!, que desde que me casé hice el burro, juro que habréis de llorar los dos.
NUÑO
¿Hacéis caso de un poeta?
(_Siguen hablando._)
AZOFAIFA
(¿Qué colijo de este trance? ¿Por qué escuchando el romance cayó con la pataleta? ¿Será acaso esa mujer la que mató su ilusión? Si es ella, la he de morder la lengua y el corazón.)
(_Se desliza y entra en la tienda de MAGDALENA._)
BERENGUELA
(_Que le anda dando vueltas a DON MENDO, comiéndosele con los ojos._)
(Yo mesma decirle quiero que por su boca estoy loca, y que el coral de su boca ha de besarme o me muero.)
MONCADA
(_Detrás de DON MENDO, que continúa en el centro de la escena con los brazos cruzados y la vista en las nubes._)
¡Don Mendo!
MENDO
(_Estremeciéndose._)
Así no me llamo.
MONCADA
Vos sois don Mendo.
MENDO
¡Jamás!
BERENGUELA
(_A DON MENDO, a media voz y comiéndoselo._)
¡Te amo, trovador! ¡¡Te amo!!
(_Se separa de él._)
MONCADA
Pero Mendo, ¿qué las das?
MENDO
(¡La Reina!... Lo estaba viendo.)
ALFONSO
¡Señores, siga la danza!...
MENDO
(¡Qué cerca está la venganza, la venganza de don Mendo!...)
(_Telón._)
FIN DE LA JORNADA TERCERA
JORNADA CUARTA
La escena es una gran oquedad abovedada, perteneciente a una cantera o mina abandonada. En el fondo gran arco irregular que sirve de entrada. El telón de foro será una alegre y luminosa perspectiva de campo andaluz, con algún que otro pino frondoso en primer término.
Dentro ya de esta gran cueva habrá, a la derecha y en ochava, una cascada cuyas aguas corren hacia el foro. Sobre la cascada y como a dos metros de altura un agujero sobre las rocas por el que puedan asomarse dos personas. En primero y segundo términos del lateral derecha el arranque de dos galerías que se pierden en el lateral. Entre uno y otro algún macizo de zarzas donde pueda ocultarse una persona. En el lateral izquierda se inician tres de estas galerías, también practicables. Dichas galerías serán de altura y anchura distintas y alguna de ellas estará semioculta por los arbustos y malezas que crecen entre los riscos. Es de día. Luz intensa en el campo.
Al levantarse el telón entran en escena por el foro y guardando todo género de precauciones AZOFAIFA y ALÍ-FAFÉZ, un morazo muy mal encarado.
ALÍ
¿Qué me quieres, Azofaifa, que a tan lejano lugar de mi tienda me conduces?
AZOFAIFA
Alí-Faféz, por Alá te suplico que me ayudes.
ALÍ
¿Qué intentas, di?
AZOFAIFA
Castigar a una cristiana maldita a quien tengo por rival.
ALÍ
Si es cristiana, con mi brazo puedes al punto contar; que tanto mi pecho odia a la infame cristiandad, que si sangre de cristianos corriera por el pinar como corre por las rocas ese puro manantial, tal vez por lavarme en sangre me llegaría a lavar.
AZOFAIFA
Mucho les odias, Alí.
ALÍ
Y quisiera odiarles más, que aunque fabrico babuchas sé de memoria el Korán. Dispón de mí.
AZOFAIFA
Sólo quiero que oculto en el olivar que ese camino bordea, mediante alguna señal me avises cuando se acerque mi amo y señor el juglar a quien sirvo.
ALÍ
¿Sólo es eso?
AZOFAIFA
Eso, Alí-Faféz, no más.
ALÍ
¿Y la señal?
AZOFAIFA
Un silbido.
ALÍ
¿Un silbido? ¿No creerá que le silbo, recordando lo mal que suele trovar?
[Ilustración: Azofaifa]
AZOFAIFA
No lo creerá. Ve tranquilo.
ALÍ
¿Y tú, entretanto, qué harás?
AZOFAIFA
Entre esas piedras, oculta, afilaré mi puñal. Márchome, pues, por aquí, y vete, Alí, ¡por Alá!
(_AZOFAIFA hace mutis por la derecha primer término._)
ALÍ
¡Cristianos!... ¡Raza maldita!... ¡Aunque yo os finja amistad y os venda rojas babuchas de orillo y de cordobán, os desprecio y abomino!...
(_Viendo entrar por el foro a DOÑA BERENGUELA, seguida de la DUQUESA y la MARQUESA._)
¡Oh, señora!... ¡Majestad!...
(_Se inclina hasta partirse el esternón y se va por el foro haciendo zalemas._)
BERENGUELA
Esta es la bella cueva que indiquéle al lindo trovador que enloquecióme. A recedal y a yerbaluisa huele, como su puro aliento cuando hablóme. Quiero que aquí mi boca le revele todo lo que su amor me reconcome, y le he de conceder, ¡tanto me embarga! no ya un cuarto de hora, una hora larga.
DUQUESA
Ved, señora, que acaso sea imprudente lo que hacéis al venir a aquesta cueva. Esa pasión satánica y vehemente que, justo es confesallo, en vos no es nueva, paréceme importuna.
MARQUESA
(_Con marcado acento catalán._)
Ciertamente. Mi criterio también te lo reprueba, que con nobles, tal vez, mas con pigmeos no se deben tener tales flirteos. Si el Conde de Provenza y Barcelona, tu buen padre, a quien tanto te pareces, viera cómo Cupido te aprisiona, de ti renegaría cual mereces. Repara que te juegas la corona; que estás buscando al gato los tres pieces y que es, ¡oh reina!, torpe e insensato el pretender buscar tres pies al gato.
BERENGUELA
No me enojes, marquesa de Tarrasa; ya sé que no hago bien; pero el cuitado es tan gentil, que su mirar abrasa. ¿Dónde viste doncel más bien formado? Mi virtud ante él muere y fracasa. ¡Pecado quiero ser si él es pecado!... que por un beso de su boca diera cien coronas, cien vidas que tuviera.
MARQUESA
Loca estás a la fe.
BERENGUELA
(_Malhumorada._)
¡Dejadme digo! Por estas galerías discurramos hasta oír la señal. Venid conmigo.
MARQUESA
A tu servicio, Majestad, estamos.
DUQUESA
Despacio caminad, que me fatigo.
BERENGUELA
(_Por la primera galería de la izquierda._)
Entremos por aquí. Seguidme.
MARQUESA
Vamos. (En cuanto ve un doncel como una rosa lo escoge para sí; es una ansiosa.)
(_Se van las tres por el sitio indicado. Por el foro entran en escena DON ALFONSO y MONCADA._)
ALFONSO
Este es el sitio, Moncada.
MONCADA
Bravo lugar, a fe mía; hay en él frescor, poesía, poca luz... y asaz velada. Siempre te plació buscar para tus hechos corruptos, lugares un poco abruptos, y no me debe extrañar; que para amar, lo mejor es lo más concupiscente: al remanso de una fuente el amor es más amor. Y entre estos peñascos romos, en este lugar perdido, que semeja un bello nido de ninfas, hadas y gnomos; en esta penumbra grata, bajo esta bóveda oscura, y oyendo cómo murmura la limpia fuente de plata, cualquier dicho gallofero parecerá un verso adonio; cualquier corcova, un Petronio, y cualquier besugo, Homero.
ALFONSO
Hablas, Marqués, sabiamente, cosa nada nueva en ti. A la que yo aguardo aquí ha de placerle este ambiente; que es alma de dulce albura, rosicler de Alejandría, toda luz, gracia, poesía, exquisitez y ternura. Un bello ser delicado que ignora lo que es maldad.
MONCADA
Es... Magdalena, ¿verdad?
ALFONSO
La misma.
MONCADA
(Estás apañado.)
ALFONSO
Y me remuerde este exceso. Temo que piense el marido que por ser él mi valido yo me he valido de eso. Y aún más confuso me hallo, por traicionar a mi esposa que es dama tan virtuosa.
MONCADA
(Este rey es un caballo.)
ALFONSO
Pero cuando amor azota y clava su dardo cruel, tienen que rendirse a él lo mismo el Rey que la Sota. Y el dardo en esta ocasión llegó al alma tan derecho, que no sé ya si en el pecho tengo dardo o corazón.
MONCADA
Creo, señor, que viene gente.
ALFONSO
Aún es temprano, aguardemos, entremos y paseemos.
MONCADA
Lo estimo asaz pertinente.
ALFONSO
Ve delante.
MONCADA
¡Nunca!
ALFONSO
Sí. Que si hay peligro o tropiezo debes tú cargar con eso antes que me toque a mí.
MONCADA
Razón tienes en verdad pues que tu vida es sagrada.
ALFONSO
Pues vamos presto, Moncada.
MONCADA
Vamos presto, Majestad.
(_Hacen mutis por la izquierda último término._)
(_Por el foro entran en escena, primero DON NUÑO y luego DON PERO. Este último con la espada desenvainada._)
NUÑO
Pasad, don Pero, en buen hora, y ese acero vengador enfundad, que aún no ha llegado al lugar de la traición la que manchó vuestro nombre y mi vida ensombreció.
PERO
(_Enfundando la espada._)
¡Plegue al cielo que no tarde, y plegue al santo patrón San Ildefonso, que al vella mis iras contenga yo; que es mi cólera tan sorda y es tan grande mi furor que plegue a Dios, no le plegue un golpe en el corazón que se lo rompa en pedazos!
NUÑO
¡Don Pero, teneos, por Dios, y habed calma!
PERO
(_Despectivo._)
Un padre puede, cuando se falta a su honor, hablar de calma; un marido vilmente ultrajado, no. La sangre de veinte Toros presta a mi pecho calor; y la sangre de los veinte pídeme con recia voz que lave, también con sangre, la mancha de mi blasón.
NUÑO
(_Con rabia._)
Si veinte fueron los Toros, fueron pocos, vive Dios, que para veinte, hay cien Mansos cuya sangre llevo yo, y los cien también me piden que castigue ese baldón. Comparad, Duque, quién puede hablar más alto y mejor; si los Toros o los Mansos: si yo como padre o vos.
PERO
Me place escucharos.
NUÑO
¡Basta! Venid. Este corredor
(_Por la primera galería de la derecha._)
después de mil vueltas, lleva a aquel hueco. En él los dos podremos ver sin ser vistos, y cuando llegue el traidor y con la traidora hable de trovas y de pasión saldremos y... ¡Dios les valga! Vamos, noble Duque.
PERO
¡Allón!
(_Se van por la primera galería de la derecha._)
RAMÍREZ
(_Con MAGDALENA por la segunda galería de la izquierda._)
Gracias a Dios que se ve, señora, que ese antro está tan oscuro, que no sé cómo con vos no quedé perdida por siempre allá.
MAGDALENA
¿Oscuro dices? ¡Por Dios!
RAMÍREZ
Permitid que en ello insista. ¿No era oscuro para vos?
MAGDALENA
No tal.
RAMÍREZ
Entonces, las dos no tenemos igual vista. Porque aunque anduve con flema tropecé, cosa en mi rara, y ved, señora, qué exema.
(_Le enseña un dedo._)
MAGDALENA
¡Jesús!...
RAMÍREZ
No estaría tan clara cuando me he roto una yema. Sin duda en vos el amor es fuego que tanto alumbra, que ha trocado a su sabor en albores la penumbra, y la sombra en resplandor. Mas yo que nunca he sabido lo que es la dicha de amar, porque así plugo a Cupido, y por tanto no he tenido ocasiones de alumbrar, cuando a sitio oscuro voy mi pobre infortunio labro, pues me ocurre lo que hoy que voy, mas segura estoy de que al ir me descalabro.
(_Silbido dentro._)
MAGDALENA
¡Cielos!...
RAMÍREZ
¡Silbaron!...
MAGDALENA
¡Qué horror!
RAMÍREZ
Temblor entróme al oirlo.
MAGDALENA
Asomaos, por favor.
(_Se asoma al foro DOÑA RAMÍREZ._)
¡Dios santo! ¿Será algún mirlo o será un reventador? ¿Veis algo?
RAMÍREZ
¡Por más que ojeo!...
MAGDALENA
Heme quedado de estuco, doña Ramírez.
RAMÍREZ
¡Ya veo!
MAGDALENA
¿Y es un mirlo como creo?
RAMÍREZ
No señora, que es un cuco. ¡El trovador!
MAGDALENA
¡Ah! ¡Por fin! Idos.
RAMÍREZ
Claro está, señora. ¿Qué hago yo en este trajín?
MAGDALENA
Aguardad sólo una hora.
RAMÍREZ
Aunque sean dos. A mí... plin.
(_Al hacer mutis por el foro, se encuentra con DON MENDO y le saluda ceremoniosamente. Vase._)
MENDO
Guárdeos Dios, pulida dama.
MAGDALENA
Y a vos, flor de la poesía, que venís por dicha mía adonde mi amor os llama.
MENDO
(Señores, valiente arpía.)
MAGDALENA
Gracias os doy, trovador, por atender mi cuidado que es un cuidado de amor.
MENDO
¿Quién pudo haberos negado, gran señora, tal honor?
MAGDALENA
Pues eres asaz cortés ven aquí, pulcro trovero, que voy, postrada a tus pies, a explicarte cómo es el amor con que te quiero.
(_Sienta a DON MENDO sobre una piedra y se arrodilla a sus pies._)
¿Has visto cómo la flor cuando despunta la aurora abre sus pétalos tiernos buscando luz en las sombras? Pues así mi boca busca el aliento de tu boca.
AZOFAIFA
(_Oculta entre los riscos y arbustos del primer término derecha._)
(Yo haré que tu boca infame bese el polvo de tu fosa.)
MAGDALENA
¿Has visto cómo los ríos buscan el mar con anhelo para darle cuanto llevan porque es el mar su deseo? Pues así mis labios buscan los suspiros de tu pecho.
AZOFAIFA
(Yo arrancaré de tus labios los suspiros con mi acero.)
(_Por el agujero del foro derecha, asoman DON NUÑO y DON PERO._)
MAGDALENA
¿Has visto cómo la luna busca en el bosque frondoso un lago de linfa clara donde mirarse a su antojo? Pues así mis ojos buscan el espejo de tus ojos.
PERO
Este puñal, ¡vive Cristo! será quien tu fuego venza. Vamos, que más no resisto.
NUÑO
¿Has visto qué sinvergüenza?
PERO
¡Vive Cristo, que lo he visto!
(_Desaparecen._)
MENDO
(_Levantándose._)
O yo mucho desvarío, o alguien en la cueva habló.
MAGDALENA
Dices bien. Saber ansío...
MENDO
Aguardadme.
MAGDALENA
No; bien mío. Soy capitán: iré yo.
(_Hace mutis por la derecha primer término. AZOFAIFA se oculta._)
MENDO
(_Viendo marchar a MAGDALENA._)
¡Aborto de Satanás!... Dentro de poco sabrás quién es el Marqués de Cabra, que ahora me he dado palabra de matarte y morirás.
(_Mirando hacia la izquierda primer término._)
¡Mas qué es esto! ¿es ilusión?
(_Viendo entrar a la Reina._)
¡La Reina! ¡Qué situación!...
BERENGUELA
(_Cayendo a sus pies y tomándole una mano._)
¡Doncel, que eres ya mi vida, mira a tus plantas rendida a la Reina de León!
MENDO
(¡Malhaya sea la hora!...) Alzad del suelo, señora.
BERENGUELA
Ante tan grande hermosura esta ha de ser la postura que yo adopte desde ahora.
MENDO
(Estaba por darla un lapo... Todas por mí como un trapo, y con igual pretensión... ¡Ay, infeliz del varón que nace, cual yo, tan guapo!) Alzad, porque el suelo os mancha.
(_La levanta._)
PERO
(_Entrando con DON NUÑO, sigilosamente, por la derecha segundo término._)
¡Dejadme!
NUÑO
¡No!
PERO
¡Es mi revancha!
NUÑO
¡A mí toca!
PERO
¡Toca a mí!
NUÑO
¡Quieto, que es la Reina!
PERO
¡Sí! ¡La Reina! ¡Cielos, qué plancha!
NUÑO
El hierro con furia empuño.
PERO
Volvamos al agujero.
NUÑO
¡Qué cosas se ven, don Pero!
PERO
¡Qué cosas se ven, don Nuño!
(_Se van sigilosamente por la derecha segundo término._)
BERENGUELA
¡Trovador, ámame o muero!
AZOFAIFA
(¡Pues agora has de morir!)
(_Se dispone a salir, pero al ver a la MARQUESA, que entra en escena por la izquierda primer término, se contiene._)
MARQUESA
(_Muy asustada._)
¡Señora, acabo de oír por aquesta galería la voz del Rey, que decía algo de vos! Hay que huir en seguida, Majestad.
BERENGUELA
¡El Rey! ¡Qué contrariedad!
MARQUESA
Venid, por Dios.