Part 1
LA VENGANZA DE DON MENDO
PEDRO MUÑOZ SECA
LA VENGANZA DE DON MENDO
CARICATURA DE TRAGEDIA
EN CUATRO JORNADAS, ORIGINAL, ESCRITA EN VERSO, CON ALGÚN QUE OTRO RIPIO
Estrenada, con gran éxito, en el Teatro de la Comedia, de Madrid, la noche del 20 de Diciembre de 1918.
SEGUNDA EDICIÓN
MADRID SUCESORES DE HERNANDO (EDITORES) CALLE DEL ARENAL, 11. 1920
ES PROPIEDAD
Copyright by Pedro Muñoz Seca, 1920.
Imprenta Helénica. Pasaje de la Alhambra, núm. 3, Madrid.
REPARTO
PERSONAJES ACTORES
_Magdalena_ Sra. Jiménez.
_Azofaifa_ Srta. Carboné.
_Doña Ramírez_ Sra. Alba.
_Doña Berenguela_ Mesa.
_Marquesa_ Srta. Redondo.
_Duquesa_ Rey.
_Raquel_ Sra. Villa.
_Ester_ Srta. León.
_Rezaida_ Lobo.
_Aljalamita_ Jiménez (J.)
_Ninón_ Caba.
_Mencías_ Delgado.
_Don Mendo_ Sr. Bonafé.
_Don Pero_ Zorrilla.
_Don Nuño_ Espantaleón.
_Moncada_ González.
_Abad_ } _Don Alfonso VII_ } Del Valle.
_Bertoldino_ } _Froilán_ } Asquerino.
_Clodulfo_ } _Girona_ } Moreno.
_Don Lupo_ Riquelme.
_León_ De Marcos.
_Sigüenza_ } _Manfredo_ } Pereda.
_Marcial_ Morilla.
_Alí-Faféz_ Caba.
_Don Juan_ } _Don Lope_ } García.
_Don Gil_ } _Lorenzana_ } Insúa.
_Don Suero_ } _Aldana_ } Granja.
_Don Cleto_ } _Oliva_ } Lozano.
_Don Tirso_ Granja.
Damas, pajes 1.º y 2.º, heraldos 1.º y 2.º, tamborilero, pifanero, frailes, escuderos, ballesteros y halconeros.
NOTA.—Para facilitar el reparto de esta obra, sepan los directores de compañías que un mismo actor puede interpretar los papeles de Lorenzana, Abad y Alfonso VII; otro, los de Bertoldino, Clodulfo, Froilán y Alí-Faféz; otro, los de Aldana, Don Juan y Don Lope; otro, los de Oliva, Don Tirso y Don Lupo; y lo mismo ocurre con los de Sigüenza y Manfredo; León y Girona; Marcial y Don Suero, etc., etc.
A su querido amigo y protector el Excelentísimo Señor Don José Sánchez Guerra,
_El autor._
JORNADA PRIMERA
Sala de armas del castillo de don Nuño Manso de Jarama, Conde del Olmo. En el lateral derecha, primer término, una puerta. En segundo término y en ochava, una enorme chimenea. En el foro, puertas y ventanales que comunican con una terraza. En el lateral izquierdo, primer término, el arranque de una galería abovedada. En último término, otra puerta. Tapices, muebles riquísimos, armaduras, etc., etc. Es de noche. Hermosos candelabros dan luz a la estancia. En la chimenea, viva lumbre. La acción, en las cercanías de León, allá en el siglo XII, durante el reinado de Alfonso VII.
Al levantarse el telón están en escena el CONDE DON NUÑO, MAGDALENA, su hija, DOÑA RAMÍREZ, su dueña, DOÑA NINÓN, BERTOLDINO, un joven juglar, LORENZANA, ALDANA, OLIVA, varios escuderos y todas las mujeres que componen la servidumbre del castillo, dos FRAILES y dos PAJES. El CONDE, en un gran sillón, cerca de la lumbre, presidiendo el cotarro, y los demás formando artístico grupo y escuchando a BERTOLDINO, que en el centro de la escena está recitando una trova.
NUÑO
(_A BERTOLDINO muy campanudamente._)
Ese canto, juglar, es un encanto. Hame gustado desde su principio, y es prodigioso que entre tanto canto no exista ningún ripio.
MAGDALENA
Verdad.
NUÑO
(_A BERTOLDINO._)
Seguid.
BERTOLDINO
(_Inclinándose respetuoso._)
Mandad.
NUÑO
(_Enérgico a varios que cuchichean._)
¡Callad!
[Ilustración: Don Nuño]
BERTOLDINO
Oíd.
(_Se hace un gran silencio y recita enfáticamente._)
Los cuatro hermanos Quiñones a la lucha se aprestaron, y al correr de sus bridones, como cuatro exhalaciones, hasta el castillo llegaron. ¡Ah del castillo!—dijeron—. ¡Bajad presto ese rastrillo! Callaron y nada oyeron, sordos sin duda se hicieron los infantes del castillo. ¡Tended el puente!... ¡Tendello! Pues de no hacello, ¡pardiez!, antes del primer destello domaremos la altivez de esa torre, habéis de vello... Entonces los infanzones contestaron: ¡Pobres locos!... Para asaltar torreones, cuatro Quiñones son pocos. ¡Hacen falta más Quiñones! Cesad en vuestra aventura, porque aventura es aquesta que dura, porque perdura el bodoque en mi ballesta... Y a una señal, dispararon los certeros ballesteros, y de tal guisa atinaron, que por el suelo rodaron corceles y caballeros.
(_Murmullos de aprobación._)
Y según los cronicones aquí termina la historia de doña Aldonza Briones, cuñada de los Quiñones y prima de los Hontoria.
(_Nuevos murmullos._)
NUÑO
Esas estrofas magnánimas son dignas del estro vuestro.
(_Suena una campana._)
BERTOLDINO
Gracias, gran señor.
NUÑO
(_Levantándose solemne._)
¡Las ánimas!
(_Todos se ponen de pie._)
Padre nuestro...
(_Se arrodilla y reza._)
TODOS
(_Imitándole._)
Padre nuestro...
(_Pausa. La campana, dentro, continúa un breve instante sonando lastimosamente._)
NUÑO
Y ahora, deudos, retiraos, que es tarde, y no es ocasión de veladas ni saraos. Recibid mi bendición.
(_Los bendice._)
Magdalena y vos, quedaos.
(_MAGDALENA y DOÑA RAMÍREZ se inclinan y se colocan tras él, en tanto desfila ante el CONDE toda la servidumbre._)
Adiós, mi fiel Lorenzana y Guillena de Aragón... Buenas noches, Pedro Aldana. Descansad... Hasta mañana, Luis de Oliva... Adiós, Ninón...
(_Quedan en escena el CONDE, MAGDALENA y DOÑA RAMÍREZ. Bueno, el CONDE, que ya es anciano, es un tío capaz de quitar, no digo el hipo, sino la hipoclorhidria; MAGDALENA es una muchacha como de veinte años, de trenzas rubias, y DOÑA RAMÍREZ una mujer como de cincuenta, algo bigotuda y tal._)
Ahora que estamos solos, oídme atentas. Necesito que hablemos un instante de algo para los dos muy importante.
(_MAGDALENA toma asiento y el CONDE la imita, diciéndola sin reproche:_)
Me sentaré, puesto que tú te sientas.
MAGDALENA
Dime, padre y señor.
NUÑO
Digo, hija mía, y al decirlo Dios sabe que lo siento, que he concertado al fin tu casamiento, cosa que no es ninguna tontería.
(_MAGDALENA se estremece, casi pierde el sentido._)
¿Te inmutas?
MAGDALENA
(_Reponiéndose y procurando sonreír._)
¡No, por Dios!
NUÑO
(_Trágicamente escamado._)
Pues parecióme.
MAGDALENA
No extrañes que el rubor mi rostro queme; de improviso cogióme la noticia feliz... e impresionéme.
NUÑO
Has cumplido, si yo mal no recuerdo, veinte abriles.
MAGDALENA
Exacto.
NUÑO
No eres lerda. Pues toda la familia está de acuerdo en que eres mi trasunto, y si soy cuerdo, siendo tú mi trasunto, serás cuerda. Eres bella... ¿Qué dije? Eres divina, como lo fué tu madre doña Evina.
MAGDALENA
Gracias, padre y señor.
NUÑO
Modestia aparte. Sabes latín, un poco de cocina, e igual puedes dorar una lubina que discutir de ciencias y aun de arte. Tu dote es colosal, cual mi fortuna, y es tan alta tu cuna, es nuestra estirpe de tan alta rama, que esto grabé en mi torre de Porcuna: «La cuna de los Manso de Jarama, a fuerza de ser alta cual ninguna, más que cuna dijérase que es cama.»
MAGDALENA
(_Atajándole nerviosamente._)
¿Y con quién mi boda, padre, has concertado?
NUÑO
Con un caballero gentil y educado que es Duque y privado del Rey mi señor.
MAGDALENA
¿El Duque de Toro?...
NUÑO
Lo has adivinado, El Duque de Toro, don Pero Collado, que ha querido hacernos con su amor, honor.
MAGDALENA
¿Y te habló don Pero?...
NUÑO
Y don Pero hablóme y afable y rendido tu mano pidióme, y yo que era suya al fin contestelle; y él agradecido besóme, abrazóme, y al ver el agrado con que yo mirelle en la mano diestra cuatro besos dióme; y luego me dijo con voz embargada: Dígale, don Nuño, que presto mi espada rendiré ante ella, que presto iré a vella, que presto la boda será celebrada para que termine presto mi querella...
(_Levantándose._)
Conque, Magdalena, tu suerte está echada, mi palabra dada y mi honor en ella; serás muy en breve duquesa y privada; no puedes quejarte de tu buena estrella.
MAGDALENA
Gracias, padre, gracias.
NUÑO
Noto tu alegría.
MAGDALENA
Haré lo que ordenas.
NUÑO
De tu amor lo espero.
MAGDALENA
Puesto que lo quieres, seré de don Pero.
NUÑO
Serás de don Pero.
(_La besa._)
Adiós, hija mía.
(_Se va por la puerta de la derecha._)
MAGDALENA
(_Aterrada, dejándose caer sin fuerzas en una silla, digo sin fuerzas, porque si se deja caer con fuerza puede hacerse daño._)
¡Ya escuchaste lo que dijo!...
RAMÍREZ
Claro está que lo escuché, y sólo a fuerza de fuerzas me he podido contener, que tal temblor dió a mi cuerpo, tal hormiguillo a mis pies, que no sé cómo don Nuño no lo advirtió, no lo sé. ¡Casarte tú con el Duque siendo amante del Marqués!... ¡Ser esposa de don Pero la que de don Mendo es!... ¡Si el Marqués lo sabe!...
MAGDALENA
¡Calla!
RAMÍREZ
¡Si el Duque se entera!...
MAGDALENA
¡Bien!
RAMÍREZ
¡Si al Conde le dicen!...
MAGDALENA
¡Cielos!
RAMÍREZ
¡Y si tú lo ocultas!...
MAGDALENA
(_Nerviosa, cargada._)
¡Eh! ¡Basta ya, doña Ramírez! ¿No ves que sufro? ¡Rediez!
RAMÍREZ
Muda seré si lo ordenas. Si lo mandas, callaré; pero ante Dios sólo puedes casarte con el Marqués, porque al Marqués entregaste tu voluntad y tu fe; porque te pasas las noches en tierno idilio con él; porque esa escala maldita le arrojaste una vez sólo por darle una mano y él se ha tomado los pies.
(_A un gesto de MAGDALENA._)
No te ofendas, Magdalena, mas yo sé, porque lo sé, que la mujer que recibe en su castillo a un doncel, con él se casa, o no tiene todo lo que hay que tener.
MAGDALENA
Me insultas, doña Ramírez. No sé cómo en mi altivez me contengo.
RAMÍREZ
Reflexiona que lo digo por tu bien.
MAGDALENA
¡Pero si ya no le amo; si ya no tengo en él fe; si es de mi padre enemigo! ¡Si no sé por qué le amé!
RAMÍREZ
El te idolatra.
MAGDALENA
¿Qué importa? ¿Qué puedo esperar de él, si carece de fortuna y no es amigo del Rey? No, doña Ramírez, nunca: no me conviene el Marqués. Quiero triunfar en la corte, quiero brillar, quiero ser algo que mucho ambiciono. ¡Quiero serlo y lo seré!
RAMÍREZ
¿Pero y don Mendo, señora?
MAGDALENA
Yo sabré librarme de él.
RAMÍREZ
¿Y si don Pero se entera de aqueste engaño?
MAGDALENA
¿Por quién?
RAMÍREZ
¿Y si don Nuño?...
MAGDALENA
Mi padre dió su palabra antiayer al de Toro, y yo por fuerza le tengo que obedecer.
(_Suena dentro un laúd que toca el conocido cuplé de El Relicario._)
RAMÍREZ
Entonces...
MAGDALENA
¡Calla!
(_Escucha._)
RAMÍREZ
¡Dios mío! ¡Esa música!...
MAGDALENA
¡El Marqués! Arroja presto la escala. Déjame a solas con él.
(_Se sienta pensativa. DOÑA RAMÍREZ abre una de las puertas del foro, se asoma a la terraza y arroja una escala._)
Quisiera amarle y no puedo. Fué mi amor una mentira, porque no es amor, es miedo lo que don Mendo me inspira.
RAMÍREZ
(_Haciendo mutis por la galería de la izquierda._)
Pues lo mandan, es razón que sea muda, ciega y sorda, pero me da el corazón que aquí se va a armar la gorda.
(_Vase. Por la puerta del foro que deja abierta DOÑA RAMÍREZ, entra en escena DON MENDO, apuesto caballero como de treinta años, bien vestido y mejor armado._)
MAGDALENA
(_Yendo hacia él y cayendo en sus brazos._)
¡Don Mendo!
MENDO
(_Declamando tristemente._)
¡Magdalena! Hoy no vengo a tu lado cual otras noches, loco, apasionado... porque hoy traigo una pena que a mi pecho destroza, Magdalena.
MAGDALENA
¿Tú triste? ¿Tú apenado? ¿Tú sufriendo? ¿Pero qué estoy oyendo? Relátame tus cuitas, ¡oh, don Mendo!
(_Ofreciéndole una dura banqueta, bastante incómoda._)
Acomódate aquí.
MENDO
Preferiría aquel, de cuero, blando catrecillo, pues del arzón, sin duda, vida mía, tengo no sé si un grano o un barrillo.
[Ilustración: Magdalena]
MAGDALENA
¡Y has venido sufriendo!
MENDO
¡Mucho!... ¡Mucho!
MAGDALENA
¿Cómo no quieres, di, que te idolatre? Apóyate en mi brazo, ocupa el catre y cuéntame tu mal, que ya te escucho.
(_Ocupa DON MENDO un catrecillo de cuero y MAGDALENA se arrodilla a su lado. Pausa._)
Ha un rato que te espero, Mendo amado, ¿por qué restas callado?
MENDO
No resto, no; es que lucho, pero ya mi mutismo ha terminado; vine a desembuchar y desembucho. Voy a contarte, amor mío, una historia infortunada: la historia de una velada en el castillo sombrío del Marqués de la Moncada. Ayer... ¡triste día el de ayer!... Antes del anochecer y en mi alazán caballero iba yo con mi escudero por el parque de Alcover, cuando cerca de la cerca que pone fin a la alberca de los predios de Albornoz, me llamó en alto una voz, una voz que insistió terca. Hice en seco una parada, volví el rostro, y la voz era del Marqués de la Moncada, que con otro camarada estaba al pie de una higuera.
MAGDALENA
¿Quién era el otro?
MENDO
El Barón de Vedia, un aragonés antipático y zumbón que está en casa del Marqués de huésped o de gorrón. Hablamos... ¿Y vos que hacéis?... Aburrirme... Y el de Vedia dijo: No os aburriréis; os propongo, si queréis, jugar a las siete y media.
MAGDALENA
¿Y por qué marcó esa hora tan rara? Pudo ser luego...
MENDO
Es que tu inocencia ignora que a más de una hora, señora, las siete y media es un juego.
MAGDALENA
¿Un juego?
MENDO
Y un juego vil que no hay que jugarle a ciegas, pues juegas cien veces, mil, y de las mil, ves febril que o te pasas o no llegas. Y el no llegar da dolor, pues indica que mal tasas y eres del otro deudor. Mas ¡ay de ti si te pasas! ¡Si te pasas es peor!
MAGDALENA
¿Y tú... don Mendo?
MENDO
¡Serena escúchame, Magdalena, porque no fuí yo... no fuí! Fué el maldito cariñena que se apoderó de mí. Entre un vaso y otro vaso el Barón las cartas dió; yo vi un cinco, y dije «paso», el Marqués creyó otro el caso, pidió carta... y se pasó. El Barón dijo «plantado»; el corazón me dió un brinco; descubrió el naipe tapado y era un seis, el mío era un cinco; el Barón había ganado. Otra y otra vez jugué, pero nada conseguí, quince veces me pasé, y una vez que me planté volví mi naipe... y perdí. Ya mi peculio en un brete al fin me da Vedia un siete; le pido naipe al de Vedia, y Vedia pone una media sobre el mugriento tapete. Mas otro siete él tenía y también naipe pidió... y negra suerte la mía, que siete y media cantó y me ganó en la porfía... Mil dineros se llevó, ¡por vida de Satanás! Y más tarde... ¡qué sé yo! de boquilla se jugó, y me ganó diez mil más. ¿Te haces cargo, di, amor mío? ¿Te haces cargo de mis males? ¿Ves ya por qué no sonrío? ¿Comprendes por qué este río brota de mis lagrimales?
(_Se seca una lágrima de cada ojo._)
Yo mal no quedo, ¡no quedo! ¡Quien diga que yo un borrón eché a mi grey que alce el dedo!... Y como pagar no puedo los dineros al Barón, para acabar de sufrir he decidido... partir a otras tierras, a otro abrigo.
MAGDALENA
(_Ocultando su alegría._)
¿Qué me dices?... ¿Vas a huir?
MENDO
Voy a huir, pero contigo.
MAGDALENA
¿Perdiste el juicio?
MENDO
No tal. Resuelto está, vive Dios. Y si te parece mal, aquí mesmo, este puñal
(_Saca un puñal enorme._)
nos dará muerte a los dos. Primero lo hundiré en ti, y te daré muerte, sí, ¡lo juro por Belcebú!, y luego tú misma, tú, hundes el acero en mí.
MAGDALENA
(_Ocultando su miedo._)
Es que tú puedes pagar con algo... que alguien te preste... y luego para medrar puedes partir con la hueste que organiza el de Melgar. Y yo aquí te aguardaría y al Conde prepararía, y al volver de tu cruzada nuestra unión sancionaría.
MENDO
¡Calla!
MAGDALENA
¡Sí!... ¿Qué piensas?
MENDO
¡Nada!
MAGDALENA
¡Salvado, don Mendo, estás! Pagas las deudas, te vas, luchas, vences, y al regreso loca de amor me hallarás aquí.
MENDO
¡Nunca!... ¡Nunca!...
MAGDALENA
¿Y eso?
MENDO
Porque... ¿cómo a pagar voy?
MAGDALENA
¿Cómo?
(_Se dirige a un mueble y saca un estuche de orfebrería._)
Si ya tuya soy y lo mío tuyo es...
(_Le da el estuche._)
este collar que te doy has de aceptarlo, Marqués.
MENDO
¡Dios santo!
MAGDALENA
Ve mi intención, de rodillas te lo ruego, véndelo, paga al Barón, tu honor salva, y parte luego a unirte al rey de Aragón.
MENDO
(_Dudando._)
Es que...
MAGDALENA
Todo está arreglado.
MENDO
Pero mi honor...
MAGDALENA
No comprendo...
MENDO
Temo que algún deslenguado lo sepa, y diga: don Mendo es un vil y un desahogado, que sin pizca de aprensión aprovechó una ocasión que él creyó propicia y obvia y pagó a cierto Barón con alhajas de su nobvia. Y me anulo y me atribulo y mi horror no disimulo, pues aunque el nombre te asombre quien obra así tiene un nombre, y ese nombre es el de... chulo.
MAGDALENA
¡Basta, don Mendo!
MENDO
¡No!... ¡No!...
MAGDALENA
(_Trágica._)
¡O aceptas ese collar que mi mano te donó, o tú no me has de matar, pues he de matarme yo!
(_Ruido de espadas que chocan dentro._)
MENDO
¡Calla!
MAGDALENA
¿Qué es eso?... ¡Dios santo!...
MENDO
Al pie de este torreón alguien riñe con tesón...
RAMÍREZ
(_Entrando en escena asustadísima._)
¡Ay, Magdalena! ¡Qué espanto!...
MENDO
¿Qué ocurre?
RAMÍREZ
(_A MAGDALENA._)
¡Salva tu honor! Un rufián o un caballero a vuestro fiel escudero ha puesto en fuga.
MAGDALENA
¡Qué horror!
RAMÍREZ
¡Y diciendo no sé qué, por la escala está subiendo!
MAGDALENA
¡Tú tienes mi honor, don Mendo!
MENDO
Pues ten en mi espada fe. Y de ese honor al conjuro, juro que morir prefiero a delatarte; lo juro por mi fe de caballero.
(_Se van por la izquierda DOÑA RAMÍREZ y MAGDALENA. Pausa. DON MENDO desenvaina su espada y se emboza._)
¡Por vida!... Si hay que luchar y lucha habrá, si hay quien luche puede estorbarme el estuche... el estuche del collar.
(_Arroja el estuche al suelo y se cuelga el collar del brazo._)
(_Por el fondo, y también embozado, entra DON PERO, por una de las ventanas, y se detiene al ver a DON MENDO._)
¿Quién se acerca inoportuno?
PERO
¡Uno!
MENDO
¿Sabe qué suerte le cabe?
PERO
¡Qué sabe!
(_Saca la espada._)
MENDO
¿Y qué le impulsó a subir?
PERO
¡Reñir!
MENDO
¿Dijo reñir o morir?
PERO
Reñir y matar si cabe, que entró por ese arquitrabe uno que sabe reñir.
MENDO
Morirás, ¡rayos y truenos!
PERO
¡Menos!
MENDO
Que mi espada vidas roba.
PERO
¡Coba!
MENDO
¿Eres juglar o escudero?
PERO
¡Caballero!
MENDO
Entonces con más esmero.
PERO
Pues vamos presto a reñir, que no os tenga que decir menos coba, caballero.
MENDO
Decid cuál es vuestro nombre.
PERO
¿Mi nombre queréis? ¡Pardiez! Pues... un hombre.
MENDO
¿Sólo un hombre?
PERO
Uno que vale por diez.
MENDO
¡Vive el cielo!... ¡Venga el duelo!...
PERO
¡Vive Dios!... ¡Aunque sean dos!...
MENDO
Habéis de medir el suelo.
PERO
Habéis de medirlo vos.
MENDO
¡Por mi dama! ¡Vive el cielo!...
PERO
¡Por mi dama! ¡Vive Dios!...
(_Cruzan las espadas y se acometen fieramente. Dentro gritan pidiendo socorro MAGDALENA y DOÑA RAMÍREZ._)
MENDO
(_Haciendo alto y mirando hacia ambos laterales temerosamente._)
(Voces, ayes, luces, ruido... Si me ven, está perdida y yo con ella perdido... Hay que buscar la salida...) ¡Paso franco!
PERO
(_Gritando._)
¡Ah de la casa!
MENDO
¡Paso!
PERO
Lo impide mi acero.
MENDO
¡Paso digo, caballero!
PERO
Yo digo que no se pasa.
MENDO
¡Por favor!...
PERO
¡No hay compasión! No salís, lo he decidido.
MENDO
(_Desesperado._)
(¡Y vienen!... ¡Sí! ¡Estoy perdido!) ¡Paso!
PERO
¡Nunca!
MENDO
¡Maldición!
(_Se emboza y queda con la espada desnuda en el centro de la escena. En el foro, también embozado y espadi-desnudo queda DON PERO. Por las distintas puertas y galerías entran todos los personajes que había en escena al comenzar el acto. Vienen muchos de ellos con armas y otros con hachones encendidos. MAGDALENA se presenta con el pelo suelto, como si se acabara de levantar, y sostenida por DOÑA RAMÍREZ._)
LORENZANA
¿Quién llama?
ALDANA
¿Quién grita?
OLIVA
¿Qué ocurre?
[Ilustración: Bertoldino]
NINÓN
¡Dios santo!
BERTOLDINO
¿Qué es esto? ¡Dos hombres espadas en mano!...
LORENZANA
¡Dos hombres!...
RAMÍREZ
¡Qué espanto!
NINÓN
¡Qué miedo!
MAGDALENA
¡Qué horror!
BERTOLDINO
(_Por DON NUÑO._)
¡El Conde!
NUÑO
(_Entrando en escena con la espada desnuda._)
¡Silencio! ¡Atrás todo el mundo! Que sólo a mí toca defender mi honor.
(_Avanzando sublime._)
Aunque anciano, matar a los dos puedo, que cuando empuño la tajante espada, ni nadie supo resistir, ni nada logró borrar la máxima sagrada que hice grabar en su hoja de Toledo. «Viva mi dueño», dice como un grito. «Viva su madre», añádese en el puño; y yo ambos gritos con valor repito, que está para cumplir lo en ella escrito el brazo de granito de don Nuño. ¡Presto!... ¡Fuera el embozo!... ¡Presto fuera! ¡Explicad por qué estáis en mi castillo!... ¿Quién sois? ¿A qué venís?
PERO
(_Desembozándose y avanzando un paso altaneramente._)
Es muy sencillo.
TODOS
El de Toro.
NUÑO
¡Gran Dios!
MAGDALENA
(_A DOÑA RAMÍREZ._)
¡El Duque era!
NUÑO
Un rayo que a mis plantas cayese de la altura... un sol que a media noche luciera en la negrura... un cuervo que trocase su negror en albura... extrañáranme menos que esta loca aventura. ¡El de Toro en mi casa de tan rara manera!... Ocultas por el manto la faz y la cimera... con la espada desnuda y la voz altanera... violando mi castillo, mi honor y mi bandera.
PERO
Tu honor, nunca, don Nuño, porque tu honor es mío, y por serlo, don Nuño, vine a tu señorío, y te juro, don Nuño, que no vine en baldío.
NUÑO
No entiendo.
PERO
Pues yo mesmo te explicaré este lío. Al despuntar el día, y en unión de mi paje Ginesillo, dejé la Corte y vine a tu castillo, para ver a su dueña, y dueña mía, cuya regia hermosura me enamora. Llegué de noche, mas llegué en buen hora, porque cuando a llamar me disponía vi una escala de cuerda que pendía de esa terraza, y que a sus pies estaba un hombre que a la escala defendía. Quise saber lo que aquel hombre hacía y quién era el doncel que aquí se hallaba, y a quién la escala, ¡vive Dios!, servía y qué mano la echaba y qué mano después la recogía. Que ya que aquí moraba la dama que el amor me destinaba, era muy justo hacer lo que pensaba y muy justo saber lo que quería. Puse en fuga al follón que me estorbaba, subí y entré, y en esta estancia había un hombre, y cuando yo con él reñía llegasteis... y eso es todo. Agora espero que me digáis con claridad de día qué aguarda y qué hace aquí tal caballero.
NUÑO
(_A DON MENDO._)
¡Hablad!
(_DON MENDO ni le mira._)
¿Calla?...
(_Terriblemente._)
¡¡Magdalena!! ¡Esa escala en una almena!...
MAGDALENA
¡Padre! ¿Qué piensas de mí?
NUÑO
¿Eres inocente?
MAGDALENA
(_Con grandísima energía._)
¡¡Sí!! ¡Pura como la azucena!... Tú mesmo has de verlo aquí, en mis ojos, clara luna, de donde tú siempre lees.
NUÑO
(_Amenazador._)
Entonces... voy a armar una de las de no te menees.
(_Muy enérgico._)
¡A ver, pronto! ¿Quién la escala a ese embozado arrojó?
MENDO
Yo mesmo.
NUÑO
¿Qué dices?
MENDO
¡Yo!
NUÑO
No es posible.
MENDO