Historia de Venezuela, Tomo II
Part 20
Que trata de zierto parlamento que Don Hernando hizo a los soldados por ynducimiento de Lope de Aguirre, y de como le tornaron a nonbrar por general, y se declararon los que no le querian seguir ni ser contra el Rey.
Auiendo ya Lope de Aguirre muerto en la forma dicha[291] a Juan Alonso de Lauandera y el buelto a posesion de segunda persona del canpo, y enparentado con Don Hernando de Guzman por el casamiento de la hija y del hermano, tratauase y comunicauase con el muy afable y particularmente por dar a entender a todos su mucha priuanza y que no se haria mas[292] de lo quel quisiese, para con esto atraher a si[293] amigos, y al Don Hernando deziale o ynponiale en algunas cosas a fin de dalle a entender que le queria y amaua mucho; y como Don Hernando hera tan sinple y de tan cinceras entrañas, pareciale que todo lo que Lope de Aguirre le decia hera sin doblez ni cautela.
Lope de Aguirre, conociendo esta condicion del General, y que hera muy amigo de zerimonias esteriores, y para mas conuenzelle y acreditarse con el, le dijo que hera cosa muy necesaria para conozer la jente y soldados que lleuaua y sus yntenciones y los que tenian proposito de seguir la guerra, que los llamase y juntase vn dia a todos y les hiciese vn parlamento, dandoles a entender que si hellos no tenian boluntad de que fuese su general, que eligiesen a quien quisiesen, y que los que no quysiesen seguir la guerra de Piru, que tanbien se declarasen, porque no les harian fuerza a hello, y otras cosas a este proposito. A Don Hernando de Guzman le parecio vien lo que Lope de Aguirre le dezia, y determinandose de hazello asi, hizo juntar vn dia toda la jente del canpo en una plaza questaua junto a su casa, saliendo el armado y con vna partesana en la mano y aconpañado de todos sus amigos y de Lope de Aguirre y sus secaces, les comenco hablar en la forma siguiente:
Caualleros y señores soldados: muchos dias a que deseado hablar a vuestras mercedes generalmente, pareciendome e teniendo entendido que por auerme nonbrado y elegido por general algunos caualleros particulares, que los mas de vuestras mercedes estaran sentidos dello, por no auello echo con su consentimiento, dándoles parte dello. Mi yntencion nunca fue ni a sido dar ningun desgusto ni pesadunbre al mas minimo de todo el canpo, y si yo hacete este cargo de general, fue pareciendome que hen ello hazia algun seruizio a vuestras mercedes; el trauajo que el General[294], y porque para hello fue rrogado e ynportunado de muchos caualleros y soldados, y no por la boluntad que yo tenia dello, pues sauen vuestras mercedes el trauajo que el General pasa en auer de seruir y contentar a todos, y tener gran cuenta y cuidado en todas las cosas particulares y generales que al vso y exercicio de la guerra son necesarias, y porque el que a de mandar un canpo como este, donde[295] tantos caualleros y buenos soldados, es uien que sea eleto de consentimiento y a pedimiento de todos, para que con mejor gana hagan lo que conuiene a la guerra e les fuere mandado por su general, acorde ajuntar aqui a vuestras mercedes para decirselo, y publicarles en todos los que en el canpo ay, que persona con mas sagazidad y legalidad podra vsar y exercer este oficio de general, y ese elijan vuestras mercedes, pues para hello tienen toda liuertad, porque yo desde luego me esimo del cargo del general y lo dexo y cedo y traspaso en el que vuestras mercedes elijieren, al qual yo ovedecere como el mas pequeño soldado, y en señal de desistimiento y apartamiento que del cargo del general hago, que casi como bara de justizia traigo en las manos, hincando la partesana en el suelo se quito el sonbrero y se aparto hancia donde los suyos estauan, ayadiendo[296] a su platica «y lo mesmo hazen estos señores oficiales del canpo, para que vuestras mercedes asi mesmo den los cargos y oficios dellos a quien mejor les pareciere y que mas provecho y utilidad y conformidad de todos sea», y asi hicieron los oficiales de Don Hernando la misma zerimonia que su capitan auia echo.
Los soldados y gente del canpo callauan, uiendo la cautela con que aquello se hazia, y aunque dijeran otra cosa no les auia de aprouechar nada, antes dello les pudiera rredundar la muerte, y tomando la mano en rresponder los amigos y panyaguados del Don Fernando de Guzman y de Lope de Aguirre, y siguiendoles en opinion y parezer la mayor parte del canpo, rrespondieron que la elecion fue echa muy en conformidad de todos, y que el cargo del general estaua muy bien empleado en Don Hernando de Guzman, y los demas oficios en quyen los tenian, y que si hera nezesario o conuiniente de nueuo lo tornauan a elegir y nonbrar por su general, y que a hellos les uenia muy ancho tener vn cauallero tan principal y generosso como el por superior y capitan, y asi le suplicavan que azeptase el cargo y usase de su oficio como asta alli lo auia echo. El Don Hernando de Guzman hazepto el cargo, y rrindiendoles fingidas gracias por ello, dixo que les agradecia mucho la buena boluntad que le tenian, y que dandole Dios gracia para hello, los gouernaria y mantendria en justicia, de suerte que ca[297] dia fuese enrriqueciendo y aumentando sus personas y haciendas mediante las guerras que en el Peru pretendian tener, a donde lleuauan su derrota, y que ya hera notorio que en las guerras que contra el Rrey de Castilla en las Indias vnos la siguen de su boluntad y otros forcados, y que su yntencion y boluntad hera no hazer en aquello fuerza a nadie que cada uno dijese y declarase la yntencion que tenia, y que los que quysiesen seguir la guerra suya se era la tierra[298] y todo lo demas que el lleuaua[299], y que los que no, mouidos de algun buen zelo o aparenzia del, no la quysiesen seguir, que si fuesen tantos que bastasen a quedar seguros en alguna poblazon de yndios para poblar y sustentarse alli, que el los dejaria con vn caudillo que hellos escoxiesen, y partiria con ellos todo lo que tuuiese, assi de armas como de municiones y otras cosas, y si fuesen tan pocos que no uastasen a hazer esto, que el los lleuara consigo como hermanos y en el primer pueblo de paz los dejaria y de alli se yrian a donde quysiesen, y que por ningun temor no dejasen de declarar la boluntad y opinion que tenian, porque les daua su fee y palabra que por ello no correria ningun peligro sus personas y se haria con ellos lo quel dezia y prometia y que estuuiesen aduertidos todos que los que quysiesen seguir la tierra del Piru lo auian de firmar de sus nonbres y jurallo solenemente, proponiendo de sustentar y hazer la guerra a fuego y a sangre y ouedezer en todo a su General y Capitanes, y para esto tener entre ssi muy gran paz y conformidad, sin que aya disenciones ni rrebueltas entre hellos.
Dicho esto, todos los mas soldados dixeron que heran contentos de seguir la tierra del Piru y hazer el juramento como les hera mandado, y firmado de sus nombres, eceto tres soldados solos, los quales clara y aduiertamente dijeron a Don Hernando de Guzman y a sus secaces que no les querian seguir en nada contra su Magestad, porque no estauan en dispusicion dello, y ansi no auian de firmar ni hazer el juramento que se les pedia. Los traidores, algo paszificamente, les rrespondieron que pues hellos se auian declarado, y su boluntad hera no seguir aquella guerra, que no auian menester armas, y asi les quytaron las que tenian y despues les fueron matando disimuladamente, como se dira adelante. Y porque no es justo que los nombres de hombres tan leales y que antes quysieron poner sus uidas en rriesgo y detrimento que negar a su Rey y señor ni hazer contra el ninguna bileza, especialmente sauiendo hellos que aquello que dezian les auian de costar la uida, tuuieron por mejor perdellas que cobrar ynfamia de nonbre de traydor, carescan desta rrelacion, el uno se llamaua Francisco Bazquez, y el otro Joan de Bargas Zapata, y el otro Juan de Cauañas; y con esto se concluyo aquella junta, rreseruando aquella junta y juramento para otro dia; y quisiera sauer de que pueblos heran estos tres soldados para nonbrallos.
CAPITULO TREINTA Y UNO
Que trata de como juraron los soldados y Don Hernando, la guerra que auian de hazer a los del Peru.
El ssiguiente dia los traydores dieron horden como con toda solenidad se hiziese el juramento que el dia antes se auia propuesto, y que todos firmasen lo que auian dicho, y asi, tornandose a juntar toda la jente del canpo y oficiales del Don Hernando de Guzman, mandaron adereszar donde se dijese misa, y llamaron vn clerigo que auia por nonbre Alonso Henao, el qual, aunque deuio sauer el efeto para que los traidores le mandauan dezir la misa, nunca lo rrehuso ni tubo mucho escrupulo dello, y rreuistiendose con sus hornamentos sazerdotales, les dijo missa, a todos de los quales o los mas podemos conjeturar la deuocion con que la oyrian y la atencion con que la contenplarian los milagros y misterios della.
Acauada la missa el Don Hernando de Guzman, sin consentir quel clerigo se desnudase, dijo alli a todos el efeto para que se auian juntado y para que auian dicho aquella missa, haziendoles entender que para que entre hellos ouiese mas conformidad y amistad y seguridad, y se guardasen lealtad, hera necesario toda aquella solenidad de juramento en la forma que alli se auia de hazer, y mandando al clerigo que auia dicho misa que rreciuiese a todos juramento, llegando el primero Don Hernando de Guzman y luego Lope de Aguirre y los demas oficiales del canpo, discurriendo por todos los soldados, pusieron las manos todos encima del ara consagrada y libro misal con que auian acauado de dezir misa, y declarando el juramento y solenidad del como es costunbre, dijeron que juraban a Dios y a Santa Maria, su gloriosisima madre, y aquellos Ebanjelios y Ara consagrada donde auian puesto sus manos, que unos a otros se ayudarian y fauorescerian y serian vnanimes i conformes en la guerra que yban hazer a los rreynos del Piru y tenian entre manos, y que entre hellos no abria rrebueltas ni rrancores, antes moririan en la demanda, fauoreciendose unos a otros, haziendo la guerra bien y derechamente, sin que ninguna cosa de amor, parentesco, lealtad ni otra causa alguna pudiese ser parte para estoruarselo ni dejallo de hazer, y que en todo el discurso de la guerra tendrian por su general a Don Hernando de Guzman, y le ouedecerian y harian todo lo quel y sus ministros les mandasen, so pena de perjuros e ynfames y de caher en caso de menosualer.
Hecho este tan nefario[300] juramento, mandaron que todos lo firmasen de sus nonbres, y asi firmando el primero Don Hernando de Guzman y luego Lope de Aguirre el sobredicho juramento y la elecion que auian echo de su General, algunos se quedaron por firmar, no porque se salvasen del juramento ni de otras maldades que los traidores hizieron, sino porque como heran muchos y llegauan juntos y unos sobre otros, pasauansse algunos porque no sauian firmar o por parescelles que con no echar alli su firma se rreleuarian despues de culpa con el Rey. Luego comenzaron a dibulgar algunos que aquel juramento se auia echo principalmente por aliar y confederar a los amigos de Juan Alonso de Lauandera, que auia muerto Lope de Aguirre de la manera que arriua se dijo, con los de Lope de Aguirre, y que de alli adelante entre hellos no ouiese mas discordias y pendencias. Que fuese por el vn yntento o por el otro, hello se hizo de la forma y manera questa declarado, y permitio Dios que por auerse echo el juramento tan contra su ley y boluntad, no solo no tuuiesen ninguna conformidad de alli adelante los traidores, mas luego comenzaron a tener peores rrebueltas y dicenciones que de antes y a matarse los vnos a los otros, como adelante se dira.
CAPITULO TREINTA Y DOS
Que trata como Lope de Aguirre hizo Principe a Don Hernando y lo tuvieron todos por tal.
En este tiempo nunca zesauan las hobras de los vergantines, las quales heran causa de suceder algunas cosas que no sucedieran si tanto tiempo alli no se detuuieran, porque como suelen dezir, la ociosidad es causa de muchos males.
Nunca andaua Lope de Aguirre sino ymaxinando y pensando astucias y medios como atraher a si la gente y engañallos y metellos en lazos y hoyos donde con dificultad pudiesen salir, como lo hizo en lo que los dos capitulos antes deste se a contado; y andando en estas vasilaciones diole en la mente de poner a su General en vna cunbre muy alta y de mucho rriesgo, para de alli derriualle con mas facilidad, y para tratar y comunicar con los soldados lo que queria hazer y tenia penssado, mando juntar toda la gente en vna plaza questava junto a la posada de Don Hernando de Guzman, su General, y des que los tuuo juntos, y el entre hellos como solia andar armado y aconpañado de sus yntimos amigos y secazes, les comenco hablar a todos generalmente desta manera:
Señores, ya vuestras mercedes sauen como el otro dia, por general junta y elecion, hezimos y nonbramos por nuestro Capitan general a Don Fernando de Guzman, de nuestra propia boluntad y espontaneo adbitrio, sin que para hello se nos hiciese fuerza alguna, antes amonesto a todos que elijiesen a quien mejor les pareziese, y despues de auelle elegido y nonbrado por nuestro General, nos exorto y amonesto que cada uno eligiese y escoxiese lo que quysiese y fuese su boluntad, declarandose hen ello con el si querian seguir la guerra o no, sin que para hello fuesen apremiados los que no lo quysiesen seguir, antes son tan bien tratados los que alli se declararon no querer seguir la guerra quanto vuestras mercedes lo uen por la hobra, y los que declaramos que queriamos seguir la guerra, juramos y prometimos de cunplillo asi, y porque despues aca podria ser auer algunos de vuestras mercedes que ouiesen acordado otra cosa que les pareciese mejor, y porque ninguno aya tomado por uia de fuerza el juramento y pueda despues dezir que conpelido y constreñido de la fuerza del juramento que hizo siguio la guerra contra su boluntad, yo desde agora, en nonbre del general mi señor y como maese de canpo, digo que cada uno de vuestras mercedes se uea bien hen ello, y si no tiene boluntad de hazer ni cunplir lo que juro, desde aqui se le alza el juramento y se le da licencia para que sin yncurrir en ninguna pena, pueda declararse y seguir lo que tuuiere en su boluntad y pecho, porque deuajo de fee y palabra que para hello se le daua, le prometo de guardar con el o con ellos lo que se a guardado con aquellos caualleros que dijeron que no querian seguir la guerra ni ser contra el Rrey, que los tratamos como hermanos y partimos con hellos hermanablemente de lo que tenemos.
Los que alli se hallaron presentes o algunos, tomando la mano por los mas, rrespondieron que no heran honbres que sus palabras auian de voluer atras ni auian de quebrantar su juramento, especialmente en vna cosa que tan notoriamente vian y conocian hellos la vtilidad y prouecho que dello se le seguia, y que antes estauan muy firmes y constantes en proseguir y lleuar al cauo la guerra que habian comencado, y cunplir muy por entero lo que auian jurado.
Y prosiguiendo adelante Lope de Aguirre con su platica comenzada, dixo: pues vuestras mercedes estan tan fijos y firmes en este proposito y boluntad, y muestran animos tan balerosos no solo para rresistir y sujetar el Piru, ques una sola prouincia, mas todos los rreynos y prouincias de las Indias, las quales no serian muy bien gouernadas sino tuuiesen rrey que las gouernase, y el señorio dellas perteneze al Capitan que las conquistare y sujetare, para el qual efecto lleuamos a Don Hernando de Guzman, que al presente es nuestro General, a quien de derecho pertenesze aquellos reynos, es cosa muy necesaria y conuiniente que para que en llegando al Piru luego le demos la Corona de rrey, que tan justamente le pertenesze, desde agora le tengamos, conozcamos y ouedezcamos por nuestro principe y señor natural, para lo qual es necesario y forcoso que todos nos desnaturemos de los rreynos despaña, y neguemes la ouediencia al rrey Don Felipe, señor della; y porque en esto no aya mucha dilacion y se comienze a hazer vna cosa tan nezesaria y util a todos, yo desde agora digo que me desnaturo de los rreinos despaña, donde naci y era natural, y que si algun derecho tenia a hella por rrazon de ser mis padres naturales de aquellos rreynos y vasallos del rrey Don Felipe, que yo me aparto de tal derecho y niego ser mi rrey ni sseñor Don Felipe, y digo que ni lo conozco ni quyero conozer ni tenello ni ouedezello por rrey, antes vsando de mi liuertad, desde luego elijo por mi principe y rrey y señor natural a Don Hernando de Guzman, y juro y prometo de serle leal uassallo y de morir por su defensa, como por mi rrey y señor que es, y en señal de rreconocimiento de rrey y de la ouediencia que como a tal deuo tener, yo le uoy a uesar la mano, y todos los que quysieren confirmar y aprouar lo que yo e dicho en esta elezion del Principe y rrey Don Hernando de Guzman y rreconocello y tenello por tal su rrey y señor natural, sigame y uenga a dalle la ovediencia y sujecion. Yendose luego hazia donde Don Hernando de Guzman estaua, y todos los capitanes y soldados del canpo tras del, entrando delante Lope de Aguirre, le dijo como todos aquellos caualleros y el le auian elexido por su Principe y rrey natural y como a tal le uenian a dar la ouediencia y a uesar la mano; que suplicauan a su ecelencia se la diese.
Don Hernando de Guzman, mostrando grandes señales de agradecimiento, y rrindiendoles las gracias por la nueua elecion y aceptandola, nunca quyso dalles la mano, mas comenzando por el Lope de Aguirre, los abrazo a todos; y desde alli le comenzaron á llamar Ecelencia. Daua muestras de gran contento y alegria con el titulo de Principe y Ecelencia.
Veis aqui a Lope de Aguirre con mas potestad que ningun rrey del mundo, pues de su propia autoridad hordenaua guerras y elegia principes y coronaua rreyes, y al que queria matar, mataua, y al que no, con la uida se quedaua.
CAPITULO TREINTA Y TRES
Que trata de como Don Hernando[301] puso casa de principe, y nonbro oficiales, y señalo ssalarios en Piru, y otros cargos que dio y condutas dellos.
Colocado nuestro Don Hernando de Guzman, por la traidora y amotinadora comunidad, en titulo y estado de Prinzipe de las Indias, como el que sin tener ninguna seguridad pretendia ser Rey del mayor Inperio que ay en el mundo de bien ceuil[302] gente, comenzo a tomar alguna grauedad y seueridad, conforme como se rrequeria a persona que tan gran rrey y señor pretendia ser, y a dar horden que su casa y seruicio della fuese conforme a la de los otros juridicos principes y señores; y asi luego nonbro su maestresala y mayordomo, camarero, trinchante y pajes y muchos jentiles honbres que le aconpañauan y asistian a su palacio; y usando mas largamente de su jurisdiccion, para que mas de boluntad le sirviesen sus oficiales y jentiles hombres, señalauan a cada uno el salario conforme al cargo que tenia, a diez y a doze mill pesos, librados en su rreal caxa en los rreynos de Piru. Mando luego dar nuevas condutas a los capitanes y otros oficiales de la guerra, con sus señalamientos de salarios; y era tanta la veneracion que todos tenian a este su Principe, que en leyendo alguna zedula suya, luego se destocauan.
El titulo de sus zedulas enpezaua asi: «Don Fernando de Guzman, por la gracia de Dios, Principe de Tierra Firme y de Piru, &.ª» Comia ssolo, y servianle a la mesa con todas las zirimonias que al Rey suelen seruir.
Estaua este nuestro Principe tan contento, tan alegre, tan hinchado de uersse con aquella magestad, que cierto hera cosa de admiracion; y en esto mostraua mas su grande necedad, porque si el fuera cristiano y cuerdo y discreto, vien biera que todo aquello hera cosa de burla, y que mas parecia sueño y juego que los muchachos suelen hazer quando eligen un rrey y le ouedezen y hazen con el muchas zerimonias, que no cosa que lleuaua termino de permaneszer. Mas el proue estaua tan ciego y era tan anuicioso en el mandar, que tengo entendido que si esta perversa jente, o Lope de Aguirre, ynbentor destos hechos, le dijera que hera bien que le adoraran, se presume que lo consintiera; porque como se a dicho, el hombre que tan sin causa ni rrazon consintio que matasen a su Gouernador, porque le hiciesen a el General, y tan sin fundamento y fuera de todo termino, permitio que lo tuuiesen por Principe y Rrey de las Indias, no auiendo sujetado ningun pueblo de españoles ni teniendo ninguna batalla ni uitoria de ninguna cosa que se pueda dezir del, sino que hera tonto o loco, o no tenia ningun termino de hombre.
Digo esto, porque despues se dijo que aquella lecion y nonbramiento que Lope de Aguirre y todos los demas hicieron de Principe y Rrey en Don Fernando de Guzman, lo comunico Lope de Aguirre con el y con algunos amigos suyos, y por su consentimiento y boluntad se hizo. Por cierto que me parece que les son en mucha obligacion el padre y la madre de Don Hernando de Guzman y todos sus parientes a Lope de Aguirre, pues sin auello hellos procurado ni aun pensado ni uenilles por ninguna uia de derecho, les hizo a su hijo Principe y Rrey de las Indias, que por derecho natural y diuino pertenezen a los Rreyes de Castilla y de Leon, y se lo a hecho conpetidor del mejor Rrey que ay entre los Rreyes cristianos; pues pretendiendo Don Hernando de Guzman, por la elecion que de Rrey de las Indias en el hizo Lope de Aguirre y sus secaces, el magistrado y señorio de toda la Tierra Firme, por fuerza se lo auia de contradezir y defender el ynvitisimo Rrey despaña y sus ministros y leales vasallos, a quien el Sumo Pontifeze se le auia dado y adjudicado derechamente, como quien lo pudo bien hazer. Mas no fue menester nada de esto, porque vsando del poder que en tiempo de las comunidades de Castilla vsaua el cura de Medina, junto a la Palomera de Villa, que quando le parecia quytaua rreyes y ponia rreyes, adjudicando vnas uezes el Rreyno de Castilla a Juan de Padilla, y otras vezes al rrey Don Carlos, Lope de Aguirre, que hizo este Rrey y Principe de las Indias, en pocos dias le quito el señorio y rreino, dandole tan cruda y desastrada muerte como adelante se dira.
Dio asi mesmo Don Hernando de Guzman cargo de sarjento mayor del canpo a Martin Perez, vno de los dos que quedaron sin cargos de los que se hallaron en la muerte del Gouernador, aquel que vsando vien su officio de amotinador, dio la primera estocada a Don Joan de Bargas, theniente de Pedro de Orsua, estandolo desarmando, con que lo paso de parte a parte, y con la sobra de la espada hirio muy mal a otro compañero suyo, que lo estaua desarmando, como en otra parte se a dicho. Este cargo de sarjento mayor se quito a Sancho Pizarro, a quien en la primera elecion despues de muerto Pedro de Orsua se le auia dado, y a el le dieron el cargo de capitan de a cauallo.
CAPITULO TREINTA Y QUATRO
Que trata de la horden que los traidores auian tratado y dado para tomar el Piru, y de las mercedes que hellos mesmos a si mesmos prometian.