Historia de Venezuela, Tomo II

Part 14

Chapter 144,139 wordsPublic domain

Zerca del morro o zerro donde los negros tenian su alojamiento o casi al pie del, estaua un pedazo de llano o playa muy medanosa[206] e harenosa, donde Bayamo acordo y conzerto que el general Orsua se pasase con su jente, para el qual efeto el mesmo Bayamo hizo a sus negros que hiziesen ciertas cassas y buhios donde los españoles se alojaron y pasaron; y fue el trato de los unos y los otros mas ffrequentado y comun, de suerte que casi todos los dias se estauan muchos negros con los españoles exercitandose los unos con los otros en saltar, correr y en tirar barra y en otros apacibles pasatienpos, y sienpre auia que uencer y nunca faltaua quien se enbriagase y fuese borracho a su casa, en el qual tienpo fue nezesario que Francisco Gutierrez boluiese al Nombre de Dios por mas rregalos para los negros y bino y por mas fino tosigo, porque el que antes avian traydo se auia yntiuiado y en alguna manera perdido la fuerza; y con la torna buelta de Gutierrez, asi los negros como los españoles se rregocijaron grandemente, porque les parecia que todos heran o auian[207] de ser partizipantes de las cosas y rrefresco que trairia, y asi siempre, asta el dia del conuite, nunca faltaron particulares almuercos y beueres que algunos soldados, de yndustria y consentimiento de su capitan, hazian a los negros que uajauan del pueblo al alojamiento de los españoles. Asi mesmo suuian algunos españoles a la fortaleza y rrancheria de los negros con color de amistad a uer y rreconozer lo que dentro avia. Otras uezes se yban algunos soldados y negros todos juntos a monterias de puercos y otras fieras que ay por aquellos montes, mas por uer y rreconocer la tierra que por la rrecreacion que hen ello se podia tomar, con los quales entretenimientos se azerco e llego el dia del conuite, al qual uajaron de lo alto el rrey Bayamo con asta quarenta negros de los mas principales y mejores que en su conpañia tenia. Toda la otra canalla de negros se quedaron en sus cassas, casi rrecelandose que la mucha amystad de los españoles auia de rredundar en daño suyo. Las cosas nezesarias para la comida estauan ya prevenidas y las mesas puestas, y algunos arcabuzeros y rrodeleros puestos a punto escondidamente en la rrecamara que Orsua en su buhio tenia, de suerte que ni podian ser uistos ni heran echados menos, porque todos los demas soldados se andavan por el alojamiento al parezer de los negros con muestra de descuidados, pero en lo ynterior andauan ya carcomiendose y desaziendose, porque la comida fuese ya acauada por uerse ya rrebueltos y a las manos con los esclauos y quytalles de poder algunas rriquezas si las tenian.

El capitan Orsua[208], con algunos de sus principales, se sento a la mesa, y con ellos el Bayamo y todos los negros que con el venian, y alli les fue dado de comer segun lo tenian adereszado lo mejor que en aquel lugar se pudo hazer; andaban dos escaciadores dando de ueuer a la gente: el uno traia un frasco con uino limpio para los españoles, y el otro vn pichel[209] con lo atosigado para los negros; pero de tal manera se seruia esto que ni se echaua de uer el engaño ni con el tosigo se hizo daño ninguno a los españoles, ni menos obo en el ynterin que a la mesa estuuieron ninguna turbazion ni acidente por donde fuesen sentidos ni descuuiertos los nuestros.

Fue, pues, la conclusion y deshecha desta hobra que despues de auer comido, Orsua finxio querer dar algunas dadiuas a todos aquellos negros que con el auian comido, y despues de auerse leuantado Francisco Gutierrez y Francisco Diaz de la mesa, se entraron en la rrecamara de Pedro de Orsua, donde tenian la cantidad de camisas y bonetes y machetes y otras cosas desta suerte, que heran menester, y alli entrauan los negros vno a uno, y rrecevian de mano destos dos capitanes vna camissa y vn machete o lo quel negro pedia, y con esto le davan en señal de mayor amistad vna buena taza de uino mezclado con tosigo o ponzoña, y como casi todos se leuantauan enbriagados de la mesa, y la enbriaguez sea cosa que le acreciente demasiadamente la sequia, veuian los desuenturados todo lo que les dauan, sin echar de uer lo que hera, y asi vuo salido de la rrecamara con este rrecaudo en el cuerpo y otro entrado, fueronlos desta manera dispidiendo a todos hasta que solamente quedaron con Bayamo tres capitanes y otros tres o quatro negros, vno de los quales entro por su porcion, como los demas auian echo, pero sucediole peor, por que yendole Francisco Gutierrez a dar vna camissa, en la qual lleuaua escondida o cuuierta una daga, se la metio por el lado izquierdo, y atrauesandole con ella el corazon no le dio lugar a que se quexase ni hablase palabra ninguna, mas mudamente cayo en el suelo y muriendo fue todo vno, y disimulando con esto llamaron otro negro de los que con Bayamo sobre mesa auian quedado, el qual, como fuese entrado, y quisiese hazer con el lo mesmo que con el de antes, sintio o bio la zelada y comenzo a alterarse y a dar vozes diciendo: traicion, traicion. Bayamo y los demas negros que con el estauan, oyendo esto, quisieronse leuantar, dando las mesmas uozes, pero hallaron sobre si la gente que Orsua tenia preuenida, por los quales fue preso y constriñido el y todos los demas que alli estauan a estarse quedos; y asi fueron aprisionados todos.

Los demas ssoldados que estaban a punto, esperando oyr prencipio deste alboroto, al momento tomaron las armas que tenian a punto, y juntandose la mayor parte dellos con sus capitanes, con toda la presteza del mundo acudieron a tomar el fuerte y alojamiento de los negros, y lo suvieron y entraron sin ninguna rresistenzia, porque los que en el auian quedado, uiendo desde lo alto el tumulto que en vn prouiso[210] se avia mouido en lo uajo, y presumiendo el daño que dello les podia uenir, se turbaron de tal suerte que de todo punto les falto el brio y animo para tomar las harmas y resistir la suuida a los nuestros, lo qual por pocos que fueran lo pudieran muy bien hazer, por ser puestas tan en su fauor todas las cosas de aquel alojamiento y tan aspera su suuida; pero como la turbacion de los casos rrepentinos quite con su azeleracion toda consideracion y prudencia y suspenda las mas vezes todos los efetos del animo por uiguroso que sea, hizo tales efetos en todos estos negros, que dandose a huir por las partes contrarias de donde los españoles suuian, les dejaron franco todo el alojamiento y fuerte, sin quedar en el persona ninguna de las que tenian dispusicion para huir, porque algunos negros de los que se auian hallado en el conuite, auiendo ya suuido en lo alto, y juntamente con su suuida llegados los efetos de la ponzoña al corazon, se hallauan por aquel suelo tendidos vasqueando y meneandose de una parte a otra con rrauia y dolor, a punto de espirar, y alli los soldados los acauauan de quitar la uida con grandes cuchilladas y estocadas que les dauan. Otros destos negros heran por los mesmos soldados hallados por el camino y comencados a tocar y turbar aun que no del todo caidos, pero de tal suerte lastimados que ni podian huir ni desuiarse del camino, a los quales los soldados, como yban pasando, les yban picando con las espadas sin detenerse cosa alguna; pero estas picaduras hazian o davan de tal suerte que muchos metian sus espadas hasta la cruz por los cuerpos de los negros atosigados que alcanzauan, y asi los yban dejando atras atrauesados los cuerpos de una parte a otra: heridas zierto mortales, y que sin tener los cuerpos la ponzoña que tenian, vastauan a dalles la muerte de todo punto.

Despues de tomado el alto y apoderados los españoles en el pueblo y fuerte, el capitan Pedro de la Fuente, con hasta beinte soldados, se dieron a seguir el alcanze de los negros que casi juntos yban de huida. Hallaronlos enbarazados en pasar vn rrio que por yr crecido les ynpedia el pasaje, donde los negros, boluiendo los rrostros atras, constreñidos del ynpedimento que delante tenian, que no los dejaua pasar, comenzaron a defenderse y a pelear como aquellos que ya juzgando azercarseles la muerte, querian canuiar y bender las uidas vien bendidas o conseruallas con las armas, y asi peleauan terriblemente, defendiendose; pero los españoles, con los arcabuzes que lleuauan, derriuaron ocho negros, con que atemorizaron y aflixieron grandemente a los demas que por reparo y guarda de los demas de sus espaldas tenian la creciente del rrio donde estauan arrimados, en el qual se fueron rretirando y metiendo poco a poco, asta que todos juntos y de tropel, asidos vnos de otros con grandisima presteza, se metieron en la corriente y canal del rrio, y en vn punto se hallaron de la otra uanda, donde se pusieron con mas seguridad a estoruar y defender el pasaje a los nuestros, los quales, despues de auer echo su posible y dever, se boluieron a rretirar al fuerte o alojamiento de los negros, donde hera ya suuido el general Pedro de Orsua con el rey Bayamo y los demas prisioneros. Auianse asi mesmo recoxido y buelto al propio fuerte muchos negros y negras uiejas que por la deuelidad de su naturaleza no se atrevian a seguir el camino que los demas y otra chusma de gente menuda.

Los soldados, aconpañandose los vnos a los otros, se dieron a rrecorrer las estancias y cortixos de labor que por alli cerca tenian los negros, donde hallaron y prendieron «los estancieros que los guardauan»[211], otros negros y negras que estauan y hallauan muy descuidados deste suceso. Heran grandisimas las labranzas de platanos que estos esclauos tenian hechas y sazonadas para su sustento, sin maiz, yuca, batata y otras legunbres que cultiuauan y senbrauan para su comer. El despojo que los soldados ovieron aqui no fue de mucho valor, y asi fue poca la medra que los soldados sacaron de esta guerra.

Ursua, viendo que hera trauajo ynutil y muy bano el andar su gente, y el con ellos, por aquellas montañas y sierras a monteria de negros, y que despues de muy cansados y trauajados los soldados no habrian hecho cosa alguna que aprouechase por las causas poco a rreferidas, trato en gran puridad, aunque cautelossamente con Vayamo, que diese horden como toda su gente y negros que andauan diuididos, se juntasen y congregasen alli con el y que juntos se hirian a Nonbre de Dios, donde de consentimiento de aquella ciudad y de la de Panama se poblaria un pueblo en comarca conuiniente, en el rrio que dizen de Francisca[212], que es lugar pasajero y acomodado para la biuienda de los negros, con tal aditamento: que todos los negros que de Panama y Nonbre de Dios se huyesen de alli adelante, fuesen obligados dentro del tercero dia el rrey Bayamo y sus negros y ciudadanos a boluello a su dueño, y demas desto que tuuiese cargo de proueher a los pasajeros y harrieros de lo nezesario para el y para sus jumentos, pagandoles zierto y moderado prescio; y por aqui le fue entremetiendo otras cautelosas palabras que le quadraron y asentaron muy mucho a Bayamo y a los que con el estauan presos, y les parecia que bendria en efeto y se cunpliria a la letra, por lo qual comenzo luego a enuiar ha llamar por todas partes el rresto de los negros que auian quedado uibos, los quales comenzaron a juntarse por el llamamiento de su rrey y venir poco a poco de tal suerte que dentro de cinquenta dias vinieron a estar todos los mas juntos en el fuerte, con los quales asi mesmo se comunico el negocio y les parecio muy bien y cossa muy azertada, y se aseguraron mucho con esta cautela, con los quales se partio Pedro de Orsua, despues de auer rreposado dentro en el fuerte dos messes; y en el camino quito las prisiones a Bayamo, por hazer del ladron, fiel; pero luego que llegaron a Nonbre de Dios fue preso el negro rrey Vayamo y algunos de sus capitanes.

De alli fue, con todo rrecaudo de guardas e prisiones, enbiado a Piru, a la ciudad de Lima, donde estaua el Uissorrey, para que lo uiese e hiziese del lo que quisiese. El Uisorrey rreciuio alegremente a Bayamo, y lo honrro, dandole algunas dadiuas y tratando vien su persona, y dende alli lo ynbio a España. Todos los demas negros fueron asi mesmo pressos y dados por sclauos del Rrey y enuiados a bender fuera de aquella tierra a diuersas partes, para que alli no obiesen nueuas juntas ni quedasen rrastro de tan mala semilla.

Los vezinos y mercaderes de estas ciudades solenizaron con grandes fiestas y rregocijos publicos el desuarate y prendimiento de estos esclauos, dando grandes muestras de agradecimiento a Pedro de Horsua y haziendole grandes ofrecimientos de dineros por la mucha y buena diligencia que en esta guerra auia puesto, y por la hobra tan sseñalada que les hizo en linpialles la tierra de vna tan crescida quadrilla de ladrones y salteadores quales estos heran; y despues aca no auido otra junta de negros en esta tierra que engendrase sospecha ni temor en estos pueblos, tal como el que de los que e dicho se tubo.

NOTAS Á LOS CAPÍTULOS IX Á XIII

(_A_) En 1549 se huyó del Archipiélago de las Perlas un negro llamado _Felipillo_, quien arrastró consigo á otros esclavos de las pesquerías y estableció su palenque en el golfo de San Miguel, donde pronto afluyeron nuevos escapados de la ciudad de Panamá y de las haciendas vecinas. _Felipillo_ fué atacado por el capitan Francisco Carreño, quien incendió los bohios, destruyó las sementeras y entregó, á su regreso á Panamá, al Gobernador Clavijo, 30 prisioneros, de los cuales uno fue descuartizado en público para que tal acto sirviera de escarmiento.

Durante el siguiente gobierno, presidido por D. Alvaro de Sosa (1553-1555), la audacia de los cimarrones--como se los llamaba á los negros alzados--llegó á tales extremos, que por indicación del Marqués de Cañete, Virrey del Perú, quien á la sazón pasaba por Panamá, se resolvió emprender una campaña formal contra ellos. Al efecto, una fuerza mandada por Gil Sánchez salió para la región de Chepo en busca de Bayano, con tan mal éxito que á los pocos días regresaron á la ciudad cuatro soldados, únicos sobrevivientes del desastre que sufrió la expedición.

Organizada otra tropa, logró el capitan Carreño sorprender el palenque de Bayano, apresar al caudillo y conducirlo á Nombre de Dios, donde por el momento se encontraba el Sr. Sosa. Quiso este emplear los medios conciliatorios para atraer á la sumisión el grupo de los rebeldes y firmó un convenio, para cuyo cumplimiento volvió Bayano al campo, donde, con burla de lo pactado, continuó con más saña sus depredaciones.

Una expedición mejor provista y equipada, constante de 200 hombres, al mando de un experto y valiente Capitán, Pedro de Ursúa, abrió nueva campaña contra los cimarrones, los que al cabo de dos años de lucha tenaz y difícil fueron rodeados y obligados á rendirse mediante una capitulación. Ursúa, sin embargo, hizo matar á varios de los principales capitanes insurgentes, pero á Bayano lo trajo, como un trofeo, á Panamá. En recuerdo de los hechos cometidos por los cimarrones en las márgenes del Chepo ó Coquira, se dió á este rio el nombre del célebre Bayano. Este jefe, conducido más tarde á España, vivió varios años en Sevilla, sustentado vitaliciamente por el Tesoro real; pero muchos de sus compañeros se mantuvieron en pertinaz rebelión contra los españoles, y cuando los corsarios invadieron el país, les prestaron sus servicios como guías y como aliados.

(Sosa y Arce: _Compendio de Historia de Panamá_; Panamá, 1911.)

En carta del licenciado Miguel Díez de Armendáriz al Emperador, fechada en Cartagena el 24 de Julio de 1545, se dice:

«Nueve años i más que están alzados ciertos negros en esta Governación, haciendo que les sirvan Indios, i tomándoles haciendas y mugeres. Últimamente cuatro dellos con 30 ó 40 de sus Indios dieron en el pueblo de Toteme, do mataron veinte i tantos, robaron oro, hamacas, mantas i piedras de moler que es lo que precian indios, quemaron los maizales y llevaron consigo 250 ó 300 entre hombres i mugeres. Tienen un asiento á 40 leguas de la villa de Santiago de Tolu. Por esa causa aquella provincia está alborotada, i se han despoblado algunos pueblos de indios. Verguenza es ver gente tan vil tanto tiempo sin castigo. Embio al capitan Alonso López de Ayala, el mismo que fue á las minas, con 25 hombres. Hoi ha partido para la villa de Tolu con orden de no bolber sin apoderarse de los negros ó destruirlos. He prometido ventajas á los que los mataren, i mayores á quien me los tragere vivos.»

(_Colección Muñoz_, t. LXXXIV.)

LIBRO DEZIMO

EN EL LIBRO DEZIMO SE TRATA DE LA YDA DE PEDRO DE ORSUA AL PIRU Y DE TODO LO QUE LE SUCEDIO EN EL Y EN LA JORNADA DEL DORADO V MARAÑON, HASTA QUE LO MATARON; Y DE COMO NONBRARON POR GENERAL A DON HERNANDO DE GUZMAN, Y COMO MATARON DESPUES A DON HERNANDO, E HIZIERON GENERAL A LOPE DE AGUIRRE, Y LAS CRUELDADES QUE HIZO, HASTA QUE LO MATARON LOS DEL CAMPO DEL RREY EN LA CIUDAD DE BARAQUISIMETO, GOVERNACION DE VENENZUELA.

CAPITULO PRIMERO

Como passo al Piru Pedro de Horsua, año de mill y quinientos y cinquenta y ocho.

Estando ya el Nombre de Dios paszifico de la calamidad y junta de los negros, el general o capitan Pedro de Orsua se paso al Piru, por fin del año de cinquenta y ocho, a dar quenta al Virrey y marques de Cañete de lo que auia echo, y de como quedaua pacifica y fuera de rriesgo aquella prouincia del Nombre de Dios, lo qual visto por el Uisorrey, andubo considerando como gratificar a Pedro de Orsua y algunos de los que le auian faborecido, aquel seruicio tan señalado que a su Magestad se auia echo, para que si adelante se ofreciese otra cosa semejante en que seruir al Rrey se animasen los capitanes y otros ssoldados que en aquella prouincia auia a seruir a su Magestad hen ellas y poner sus uidas y haziendas a qualquier rriesgo con esperanza de auer buen premio.

En esta sazon se trataua en el Piru de vnas provincias que ciertos yndios brasiles auian dado por noticia muy rricas, por las quales hellos afirmaban auer passado viniendo vyendo de sus tierras y naturalezas, que hera la costa del Brasil, de la qual salieron de conformidad mas de doze mill yndios con proposito de yr a poblar a otras prouincias que mas les contentasen, aunque algunos son de parezer que mas lo hizieron por yrse a hartar de carne vmana a otras partes, con los quales dizen que traian consigo dos españoles portugueses; y despues de auer andado y peregrinado mas espacio de diez años asi por el rrio Marañon como por otras prouincias, vinieron a salir por la prouincia y rrio de los Motilones al Piru, donde dieron esta noticia que llaman Dorado y ellos dixeron llamarse de propio nombre Omegua; y asi mesmo auia dado nueua desta noticia o de otra que en este rrio Marañon ay, el gouernador Orillana, que bajo o andubo por este rrio del Marañon cierto tiempo.

Queriendo, pues, el Uissorrey gratificar a este capitan Pedro de Orssua su seruicio y dar horden como mucha gente oziossa que en aquella sazon avia en el Piru se ocupasen en seruir al Rrey, de suerte que la ociosidad que tenian no les fuese ocasion de algun motin o alzamiento v otro graue daño, se determino de dar horden en como se fuesen a descubrir y poblar estas prouincias de Omegua y Dorado, que los arriua rreferidos auian dado por noticia; y asi acordo de hazer aquellas prouincias gouernacion por si y al capitan Pedro de Orssua gouernador dellas, dandole los titulos que se rrequerian para gouernador, y poderes bastantes para hazer gente y descubrir y poblar todo lo que quisiese, nonbrando el gouernador sus oficiales a su propio adbitrio, para que yendo y descubriendo estas tan ynfelizes noticias, fuese gratificado Pedro de Orsua de su trauajo y tomase de su propia mano el premio que quisiese, de donde se le pudiera seguir descubriendo y poblando aquellas prouincias y siendo tales como decian que fuera principio de su linaje, y su Magestad le hiciera merced de titulo y rrenta, como a hecho a otros caualleros que an descuuierto y poblado otras prouincias en Indias.

CAPITULO SEGUNDO

Que trata de algunas opinones que obo en Piru sobre la jornada que el Marques dio a Pedro de Orsua.

Dada esta conduta de gouernador del Dorado a Pedro de Orsua y publicadose la jornada en los rreinos del Piru y comenzandose a juntar gente, el demonio, padre de disensiones, procuro poner diuersas opiniones en algunas principales perssonas del Piru, quitandoles de la memoria la yntencion con que el Uissorrey auia dado aquella jornada y el sano pecho con que Pedro de Orsua la auia aceptado, los quales comenzaron a decir y publicar que no era tiempo conuiniente aquel para hazerse en Piru junta de jente, lo vno porque se auia tenido nueua que el Rrey auia proueido por Uissorrey[213] a Don Diego de Azeuedo, de lo qual estaua algo sentido el Marques de Cañete, diciendo que le hazia agrauio su Magestad en quytalle en tan breue tiempo el estado de Uirrey, y lo otro porque dezian auer gastado el Marques mucha suma de oro de la caxa rreal, y que por la estrecha quenta que dello se le auia de tomar y la poca hazienda que tenia para pagallo, podia ser passar algun naufraxio su persona, y otras cosas que a los que quieren poner estoruos nunca les faltan, lo qual todo uino a noticia del Marques, y uiendo el detrimento que su honrra padezia y la fama que las pestiferas leguas[214] auian dibulgado contra el, se rresfrio en dar el fauor y calor a Pedro de Orsua que antes solia; y estando asi, algo resfriada la jornada, aunque enpezada hazer y a salir algunos soldados, vino nueua al Piru de que Don Diego de Azeuedo abia muerto en Seuilla, y asi torno el Marques a poner calor en la jornada y animar a Pedro de Orsua para que fuese con ella adelante y saliese con su enpressa.

CAPITULO TERZERO

De como se comenzaron hazer los uergantines, y como Pedro de Orsua nonbro por su theniente a Pedro Rramiro, capitan de los motilones.

Luego que la jornada del Dorado se publico en el Piru, que fue prencipio del año de cinquenta y nueue, Pedro de Orsua, gouernador della, sauiendo y entendiendo por la notizia que tenia, el golfo dulce que se auia de nauegar y passar, y que para hello hera necesario algun genero de nauios o barcos, los quales se auian de hazer en alguna distancia de tiempo, luego yncontinente, y porque despues de junta la jente no se detuuiesen, busco con toda diligencia todos los mas carpinteros y calafates y otros oflziales de hazer nauios, de los quales junto veinte y cinco, y otros doze negros carpinteros, y haziendo todos los peltrechos de herramienta y clauazones y otras cosas que para hazerse los nauios o barcos heran menester, fuese con ellos la derrota de la prouincia de los motilones, ques por donde auian salido los yndios brasiles, en la qual estaua poblado vn pueblo de españoles llamado Santa Cruz[215] de Capocoria, que lo auia poblado vn capitan Pedro Ramiro, y lo estaua alli sustentando y buscando parte comoda.

Pedro de Orsua, para dejar aquella gente que lleuaba, haziendo los uarcos, se bajo beinte leguas mas abajo deste pueblo de San Cruz, y en vna parte acomodada que rriueras del rrio de los motilones estaua, dexo los ofiziales para que enpezasen su hobra, y por maestre mayor della a vn maese Juan Corzo, y alli nombro por su theniente general al capitan Pedro Rramiro, que hera justizia en aquel pueblo de Santa Cruz, para que rrecojiese la jente y soldados que fuesen entrando, y diesen priesa a los hobreros de las uarcas que dejaua en el lugar ya dicho; y luego se boluio a Piru a rrecoger y juntar gente, donde hallo la cicaña y opinion que en el capitulo antes deste se a dicho.

CAPITULO QUARTO

De como Orsua se boluio al astillero con su jente, y lo que le acaecio en un pueblo llamado Moyobamba.