Historia de Venezuela, Tomo II

Part 12

Chapter 123,991 wordsPublic domain

Los negros, que ninguna cosa se turvaron de uer yr sobre si a los soldados, rreuolviendo sus armas contra hellos, los esperaron con muy buen senblante, vsando del mesmo apellido de Santiago de que los españoles al arremeter auian vsado, y quiriendose animar los unos a los otros, a que si como deuian peleauan abrian vna uitoria aquel dia muy honrrosa y prouechosa para hellos y para sus compañeros, solamente dezian a grandes uozes en la pelea «oy dia, oy dia», que por ser torpes en el pronunciar la lengua castellana no tenian aptitud para decir otra cosa, que hera como si dijeran oy es dia de ganar uitoria entera de nuestros enemigos, a los quales podemos tener por vencidos si la fortuna no nos es contraria; y ciertamente, aunque de presente heran mas en numero los españoles que los negros, en otras muchas cosas les heran muy desiguales e ynferiores, porque la lijereza de aquellos baruaros hera tanta que en su mano estaua el esperar o arremeter o huyr, y demas desto les hera muy fauorable el tienpo y la tierra, porque haziendo vn dia muy blando y pardo, dejavase caher vna menuda agua que mojando la tierra, que alli hera asperisima y acompañada de grandes y rresualosos peñascos, hazia que los negros con liberalidad y lijereza saltasen de peña en peña y de una parte a otra, lo qual les hera muy dificultoso y pesado a los nuestros, y asi no podian juntarse con los henemigos a pelear como ni quando querian, con lo qual los negros, de lo mas alto, que sienpre señoreavan, disparauan la flecheria que tenian muy a su saluo y tirauan con mas firmeza y fuerza los dardos y piedras que contra los nuestros arrojauan, y ultra desto los arcabuces que los españoles lleuauan o tenian heran casi de todo punto ynutiles, porque con la menuda agua que caia el poluorin se mojaua en los fogones y no prendia el fuego hen ellos.

Turo gran rrato esta pelea, sin acostarse la fortuna a ninguna parte, antes los negros auian herido vno o dos españoles, hasta que presumiendo algunos de aquellos negros que se tenian por mas valientes, que hera mucha la bentaja que uno por vno tenian a sus contrarios, tres dellos se uinieron allegando en diferentes lugares con tres españoles que tanbien andauan desmandados de los demas. El suceso de los quales fue tan prospero para los nuestros, que matando los dos españoles a los dos negros que les auian salido y dejarretando el otro al con quien peleaua, pusieron tanto temor a los demas por auerles entre los tres muerto a su principal o capitan, que no curando de tenerse a esperar otra quadrilla de negros que poco atras uenian, se dieron a huir y esparcirse ligeramente por la montaña y arcabuco que en su fauor tenian, saltando con grande belocidad y facilidad de una en otra peña casi menospreciando a los españoles si tras hellos quisiesen seguir; pero el capitan o caudillo que lleuauan, como fuese platico en aquellas guerras, no consintio que ningun soldado se apartase ni fuese en seguimiento de los negros, antes juntando a todos con las armas en las manos, como estauan, comenzando de ynterrogar aquel negro que uibo y dejarretado en las manos les auia quedado, si auia por halli zerca algun alojamiento o rrancheria de negros. El le respondio que no, pero que tras del y sus conpañeros auian, de la poblazon y rrancheria principal, salido otros quinze negros que no tardarian en llegar alli si con temor de los que se avian retirado e huido no se bolviesen todos a donde estaua su principal, lo qual el tenia por ynposible; pero que lo mas seguro les hera a los españoles rretirarse o acoxerse con presteza, sino querian ser alli todos muertos y presos de los demas negros con los quales venia vn baliente capitan y uno de sus ouispos y otros muy principales y balientes honbres de aquella su conpañia, que no solo en numero tenian bentaja a los españoles, pero en esfuerzo y balentia y en destreza de pelear, pues estauan de mucho tienpo atras echos a aquel oficio y trauajo.

El capitan Fuentes creyo o dio credito a lo quel negro decia, pero no mostrando punto de flaqueza ni couardia, antes poniendo toda su esperanza en Dios ynmortal, que le daria entera vitoria de aquellos ladrones, que tan en daño y perjuicio de los cristianos andauan a saltear y rrouar por aquellos caminos y pueblos, se estuuo quedo con sus conpañeros, esperando con las armas en la mano la venida de los negros.

CAPITULO DIEZ

En el qual se escriue como el capitan Fuentes y los españoles desuarataron a los demas negros que sobre hellos uinieron, y prendieron algunos, con los quales se uinieron a Nonbre de Dios y alli fueron aperreados.

Los siete negros que de la primera rrefriega se avian escapado fueron a encontrarse con los quinze que tras de hellos auian salido, y dandoles noticia de lo que les auia sucedido y de quan pocos heran los españoles y quan cansados auian quedado de la pelea que con ellos auian tenido, dieron la buelta todos juntos, rrepartiendo los vnos con los otros de la flecheria que tenian y de las otras armas que les sobrauan, y apresurando su caminar con gran lijereza y muestras de desear uerse ya rebueltos con los españoles, se les fueron azercando con muy grandes muestras y alaridos de plazer, dando en el ayre y sobre grandes peñas que por la uia se les oponia, muy ligeros saltos, para con rrepresentarse de esta suerte delante de los soldados españoles amedrentallos y prouocallos a huir; y tan metidos uenian en esto, que aunque desde lejos descubrieron y uieron a los nuestros, jamas se quitaron detener[173] hasta llegar a barloar y encontrarse con ellos, disparando vna ynfinidad de flechas, y diciendo con sus torpes lenguas, quiriendo ymitar la habla castellana, como antes lo auian echo: «oy dia, cristianos, Santiago y a ellos».

Esta furia de los sclauos fue rresceuida y aun rreuatida con singular balor de los soldados españoles, porque no solamente no rreciuieron casi ningun daño, pero disparando el capitan Fuentes y Bega, español, dos arcabuzes que a punto tenian, los enplearon tan bien que con las dos pelotas mataron dos ualientes negros que en la delantera benian, vno de los quales hera el capitan o principal que los negros traian por caudillo, con que perdieron parte del brio que quando se presentaron ante los españoles mostraron, teniendo este primer rrecuentro por mal pronostico, pero no dejaron de continuar la pelea y disparar flechas y dardos contra los españoles, los quales aunque tenian causa de temer la pujanza de los negros, jamas se turbaron punto, mas tornando a disparar el caudillo Fuentes y Bega sus dos arcabuzes, tornaronlos a emplear tan bien que por diversas uezes que los dispararon hirieron y mataron otros algunos negros con que les hizieron perder todo el brio, y uiendo el capitan Fuentes quan floxa y tiuiamente peleaban los esclavos, dejando los arcabuzes y tomando espadas y rrodelas arremetieron a hellos haziendolos boluer las espaldas y huir. Los españoles dieron a seguillos y en el alcance tomaron cinco negros viuos, donde fue tan grande el temor de los esclauos que jamas osaron bolver los rrostros para hazer cara a los nuestros, y assi, con tener ya el canpo seguro con este disuarate, tomaron los españoles la presa asi de los negros como de las mercadurias y fueronse la uia del Nombre de Dios, donde con su llegada hincheron de tanta alegria y contento aquel pueblo cuanto poco antes estaua de temeroso y amedrentado: pero luego comenzo a auer algun alboroto entre los ciudadanos o señores de los esclauos y ofiziales del Rrey y soldados que auian echo la presa, porque los vezinos cuyos avian sido los pretendian sacar e boluellos a su antigua sujecion para seruirse y aprouecharse dellos, pareciendoles por esta uia ser el mejor derecho el suyo. Los oficiales del Rrey, por otra no se que uia y casi torcido derecho, pedian fuesen vendidos y los dineros adjudicados y metidos en la caxa rreal. Los soldados que pasaron el trauajo en prender estos salteadores y el rriesgo en sujetallos, tambien querian que les fuesen adjudicados por premio de su trauajo y como auidos en guerra y pelea que de su parte era justisima y por esto muy fauorecidos de los derechos. Pero todos estos litigios suspendio el derecho de la justicia publica y cunplimiento de las leyes; porque metiendo los sclauos en la carzel, el que alli estaua por theniente o juez rreal, por los delitos cometidos, los condeno a que fuesen aperreados y despues ahorcados, castigo ciertamente seuerisimo, avnque la maldad de los delinquentes lo meresciese, y muy graue porque si aperrear los brutos animales se tiene por cosa mal hecha si son domesticos o vtiles para algun prouechoso seruicio, quanto mas malo y peor parescera el aperrear los honbres.

Esta justicia se hizo desta manera: que poniendo en la plaza publica desta ciudad vna maroma gruessa atada desde el rrollo a la mas zercana ventana de la plaza y en ella seis colleras de hierro, pusieron los negros desnudos en carnes por los pescuecos en estas colleras y con unas delgadas varillas en las manos. Entre estos sclauos asi presos estaua vno a quien los demas tenian por su perlado espiritual y lo tenian honrrado con titulo de ouispo, el qual, en cierta supresticiosa y eretica forma los bautizaua y catetizaua y predricaua y hazia otra manera de cerimonias que hellos llamauan zelebrar o decir missa, en las quales cossas y en otras que con abominable supresticion auian tomado por rreligion, estauan todos estos negros tan ynpuestos y arraigados y las tenian por tan fededinas y berdaderas que aunque en el articulo de la muerte muchas uezes fueron exortados a que se rredujesen y boluiesen a la ffee catolica, quera el bautismo que auian rreceuido y protestado, xamas lo quisieron hazer, antes a ymitacion de otros luteranos, pretendian dar a entender que aquellas rrusticas y banas zerimonias de que usauan eran berdadera rrelixion, lo qual muy particularmente sustentaua el negro Obispo, porque siendo exortado el y los demas que rreciuiesen la muerte como cristianos, confesandose y rreciuiendo este santo ssacramento de la confision y asublucion, con el qual y con la contricion que enteramente tuuiesen se saluarian mediante los merecimientos de la muerte y pasion del Hijo de Dios, rrespondio el baruaro con señales de animo endemoniado, que ya deseaua estar muerto, porque con su muerte y la de sus conpañeros pretendia auer entera benganza de la jente de aquel pueblo, porque yendo en espiritu a su tierra trairian copia de jente con que de todo punto destruirian y asolarian la ciudad, por lo qual no pensaua apartarse de la rreligion que el y los suyos tenian, sino hen ella entendian biuir e morir.

Los demas negros dieron la misma rrespuesta que su ouispo, y asi los uerdugos soltaron ciertos mastines, perros de crescidos cuerpos que a punto tenian para este efeto, los quales, como ya los tuuiesen diestros o enseñados en morder carnes de honbres, al momento que los soltaron arremetieron a los negros y los comenzaron a morder y hazer pedazos, y como los negros tenian en las manos vnas delgadas varillas con que se defendian o amenazauan a los perros sin poder con ellas hazelles ningun daño, herales esto ocasion de henzerder e yndinar mas los mastines, y asi este animal, yracundo mas que otro ninguno, con grandisima rrauia echauan mano con los dientes y presas de las carnes destos miseros negros, de las quales arrancauan grandes pedazos por todas partes, y aunque en estas agonias y trauajos de muerte heran persuadidos los negros a que se rredujesen a la ffee, xamas lo quisieron hazer, y asi despues de bien desgarrados y mordidos de los perros, fueron quitados de las colleras y lleuados a una horca que algo apartada del pueblo tenian echa, y alli los aorcaron, con que acauaron de pagar la pena que justamente merecian rresceuir por su alzamiento y traicion.

La horden quen zelebrar las cosas de su rrelixion estos negros tenian, hera esta: que para auer de ymitar la zelebracion de la missa, el ouispo se uestia vna camisa de una negra y sobre hella vna tunica de grana, y se arimaua a cierta manera de altar que en vn santuario tenian hecho, y alli, en presencia de todos los circunstantes que le yban a huir[174] y a uer, ponian vn jarraco de bino y un buen bollo del pan que hellos tenian, y cantando cierto cantar en su lengua materna, le rrespondian los demas que le estauan oyendo y alli, en presencia de todos, se comia el pan y uibia[175] el bino, y con esto e con comer el pan y beuerse el uino acauaua su oficio y quedauan todos sastifechos, lo qual se hazia y oya con mucha atencion y debocion.

Lo que en los sermones e pedricaziones trataua o decia, hera persuadir a los oyentes que conseruasen con obstinazion su libertad, defendiendo con las armas en las manos el pueblo y tierra que tenian y poseian, y que sustentasen a su Rrey, que se dezia Bayamo, a quien todos acatauan y rreuerenciauan con la rreuerencia y ouidiencia que al señor y rrey natural se deue, y de la propia suerte que las otras jentes lo suelen hazer, pues los auia de mantener y gouernar en justicia y defendellos de los españoles que los deseauan destruir. En el bautizar las criaturas tenian esta horden: que juntandose y congregandose muchos negros y negras para conpadres y comadres, se iuan todos juntos con la criatura al santuario, y alli lleuauan el bino que podia, donde uibian[176] todos y barlauan[177] y cantauan, lo qual asi mesmo hazia el ouispo, y hecho esto tomaua vn jarro de agua, echauasela encima a la criatura y tornauan todos a bailar y a cantar y a ueuer, y con esto quedaua echo todo lo que auia que hazer, y se boluian a casa de los padres del rrecin[178] bautizado; y conforme a estas auian hordenado otras muchas cirimonias vanas y locas y por todo estremo rrusticas e yndinas de escreuirse.

Pocos dias despues de hecho este castigo, salio de las montañas vna quadrilla de muy lijeros negros a hazer salto en los arravales de Nonbre de Dios, pareciendoles questarian descuidados desta su uenida los españoles, y no se engañaron hen ello, porque arrimandose a la guerta que en este tienpo se dezia de Alonso Perez, dieron en vnas negras y otras jentes que estauan labando, y tomandoles la mayor parte de la rropa y dando con ella vna guiñada casi por las puertas de Nombre de Dios, movieron muy gran escandalo en el pueblo, a causa de que quando esto hizieron hera medio dia, tiempo en que el calor del sol mas rreueruera y las gentes deste pueblo se apartan de andar por las calles, por ser a esta ora el andar por el sol muy enfermo y perjudizial a la salud, y por estas causas casi toda la gente estaua rreposando y como durmidos al fresco y sonbra de sus azaguanes y corredores; y oyendo de rrepente tañer las canpanas y hazer señal de juntarse con las armas en las manos para rremediar al rrepentino casso de guerra, fue grandisimo el sobresalto que todos rreciuieron, pensando que los enemigos les estauan ya dentro en la ciudad. Juntaronse de rrepente cierta copia de soldados, que salieron a dar alcanze a los negros; pero como en lijereza y en destreza e platica de la tierra tuuiesen mucha bentaja los negros a los españoles que los salieron siguiendo, no rreciuieron ningun daño, ni aun deuieron tener mucho miedo, porque luego, alli zerca, se enboscaron y desparecieron de suerte que no pudieron ser hallados.

Los ciudadanos de Nonbre de Dios, temiendose que los negros no se les azercasen y muy a menudo les hiciesen rrouos y saltos a las puertas de sus casas, dieron luego horden en poner guardas y rrondas de a pie y de a cauallo, que de dia y de noche estuuiesen en aquellas partes por donde podian ser acometidos de los negros; pero con todas estas guardas y velas hera tanta la desuerguenza y osadia de los negros que por partes no acostumbradas ni pensadas[179] salian de la montaña y con lijereza y presteza yncreyble hazian el daño que podian en la jente flaca que topauan y se uoluian a meter y a guarescer con[180] la montaña.

CAPITULO VNDEZIMO

Como el general Pedro de Orsua salio del Nonbre de Dios con sesenta españoles, y despues de alojado junto a la mar enuio al capitan Fuentes con ciertos españoles a rreconocer la tierra, y lo que sobre esta salida de Fuentes sucedio con los negros.

De la presa que Pedro de la Fuente hizo en los negros que de suso e rreferido, fue escoxido vno de aquellos sclauos que parescio mas uien aconplisionado y docil para lengua y guia e adalid de aquella tierra donde estauan rrecoxidos los negros, y para ynformacion y claridad de lo que adelante fuese necesario sauer y entender. Este dio noticia muy larga de la parte y lugar donde estaua situada aquella ladronera y alojamiento de esclauos huidos, que afirmaua ser mas de trecientos, de los quales auia ya sido tanta y tal la desverguenza, que hellos entre si ylijieron o alzaron por caueza y principal suyo vn negro de buena dispusicion y fuercas, muy ladino o españolado en la lengua, a quien llamaron el rrey Bayamo. A este seruian y rrespetauan con ueneracion de principe, mezclando los rritos y zerimonias que en Guinea los mas dellos haziendo[181] con sus Reyes y prinzipales, con la veneracion y acatamiento que despues vian e avian uisto vsar a los españoles con sus juezes y superiores, y asi se gouernauan con vna cierta manera de magistrado, aunque baruaro, vsando este rrey Bayamo con todos los que le heran sujetos de toda la potestad que en si hera y auia, haziendose ouedecer y temer y cunplir muy por entero lo que mandaua.

Auia junto a donde estauan fortificados vn pueblo de yndios llamado Caricua, cuyos moradores auian sujetado y puesto debajo de su seruidunbre con rrigurosa biolencia, quitandoles las hijas y mujeres y mezclandose y enboluiendose hellos con ellas, donde se engendraua otra diferente mestura[182] de jente, en el color bien desemejable a la del padre ni a la de la madre, los quales aunque son llamados mulatos y por esta mestura lo son, tienen muy poca similitud a los hijos de negras y de blancos, y asi, por oprouio, los que actualmente son mulatos llaman a los que son desta mezcla que e dicho de negros e yndias, zanbahigos, como a jente que no mereze gozar de su honrroso nonbre de mulatos; y a la desuerguenza y elacion de este rrey Vayamo crescio en tanta manera que constriño y forzo al Gouernador de aquellos pueblos de Panama y Nonbre de Dios a que diuersas uezes, por uia de treguas, le sufriese y consintiese salir deuajo de cierta ffee y palabra, a hablar y tratar en negocios ynportantes a su conseruacion y liuertad, como si actualmente ouiera sido aquella tierra de sus mayores y se la ouieran los españoles vsurpado y quitado, y fuera cosa que de derecho natural y comun se deuia hazer; pero el Gouernador, considerando con discrecion la potencia de estos sclauos fugitiuos y los grandes daños que en muchas partes hazian, y la ynquietud de los pueblos, el estoruo de los caminos, disimulando la afrenta que de su rrustico y maluado trato le uenia, le daua audiencia y lo rrespetaua las uezes que con esta manera de tregua venia a poblado, de suerte que a el ni a ninguno de los demas esclauos que le aconpañauan no auia honbre que les hiciese ningun sinsauor ni demasia, guardandoles en todo vna ffee indigna de semejantes negros y esclauos, a quien por la poca que hellos con sus señores y amos auian tenido en guardar la seruidunbre como heran obligados, y por las diuersas vezes que tomando las armas en las manos vinieron contra hellos y contra sus pueblos a destruillos y echallos a perder, no contentandose con el hurto y rrobo que de la tiranica liuertad que tenian y poseian auian echo, no solo no se les auia de guardar, pero de qualquier forma y con qualquier engaño que pudiesen ser engañados y atraidos como fuese deuajo de enpeño de palabras y no de otra ninguna rrazon, hera muy bien y se podian sin quebrantar ninguna ffee ni ir contra el pundonor e ynpetu quen las treguas de la guerra se suele guardar, hazer hen ellos el castigo que la ocasion les ofreciese, si por este respeto de quebrantallo no se esperasen rresceuir o auer mayores daños en las rrepublicas, segun despues lo hizo y hordeno muy bien Pedro de Horsua por desvaratar la junta y alzamiento destos negros, lo qual le fue prouechoso, segun adelante se uera en su lugar copiosamente.

Supose asi mesmo deste sclauo, como este alojamiento rreferido donde de contino el rrey Bayamo rresedia, estaua la costa adelante, algo desuiado de la mar, aunque poco, y asi por rrespeto de ser la tierra asperisima y muy zerrada, acordo el general Pedro de Horsua enuiar por mar las municiones, vituallas y otros aderezos de guerra que heran pesados y de gran estoruo e ynpedimento para el caminar, y el yrse con toda la mas de la jente por tierra con la que tenia; y aunque el numero de los soldados que auia juntado hera muy poco y desigual para tanta junta de negros y quisiera entretenerse a juntar siquiera cien honbres, los clamores de los pueblos fueron tantos y tales que casi como por fuerza le hizieron salir del Nonbre de Dios, falto de todas las cosas, con solos quarenta honbres, por el mes de Otubre, auiendo antes ynuiado a Francisco Gutierrez, su maese de canpo, con otros treinta honbres y las municiones y uituallas a cierto arratife[183] o puerto señalado, donde auia desperar a los que yban por tierra, al qual llego el barco en quatro jornadas de nauegacion y estuuo esperando a Pedro de Hursua, que se detubo diez y ocho dias a causa de yr hollando la tierra y dando guiñadas a unas y otras partes, por uer si zerca de do caminaua o pasaua hallaria alguna junta o cueua de aquellos ladrones questuuiesen diuididos de los demas. Pero aunque hen ello puso toda la diligencia posible, no hallo nada de lo que buscava, y asi fue ynutil su escudriñar, aunque de gran prouecho para sus soldados, porque con el caminar y andar con las armas aquestas de vna parte a otra sin descansar ni rreposar sino poca parte del dia, llegaron tan echos al trauajo como si de mucho tiempo atras lo vuieran usado y acostunbrado; y asi luego que comenzaron a tomar las armas para seguir y destruir la familia y junta de los negros, hazian todas las cosas muy sin pereza ni descuido, que suele ser muy gran causa para alcanzar uitoria en semejantes contiendas.

Llegado Pedro de Orsua al cauo de las jornadas que e dicho a la playa y rriuera de la mar, donde la jente del uarco estaua ya alojada, luego se consulto y trato lo que se deuia hazer, y usando de toda presteza el general Pedro de Orsua enbio al capitan Fuentes con beinte y cinco soldados uien aderecados que andando solos[184] tres dias por entre aquellas montañas y sierras rreconociesen la tierra y dispussicion della y boluiese a dalle noticia de lo que auia para que el mejor pudiese hazer y hordenar lo que conuenia.