Historia de Venezuela, Tomo I

Part 42

Chapter 423,457 wordsPublic domain

Esta mormuracion no fue tan corruta[573] que uiniese a oidos de Pedro de Rreynoso, mas de para promouer a los soldados a que uiniesen en lo que hellos querian hazer. Los mullidores[574] de estas platicas heran el capitan Alonso Aluarez Guerrero y el capitan Aduca y el capitan Pedro Copete y el capitan Garcia de Montaluo y el capitan y el capitan y el capitan, que entre diez honbres que alli yvan deuian ser los cinco honbres capitanes, los quales la noche antes que Pedro de Rreinoso se partio, convocaron y juntaron todos sus amigos con los mas que asi pudieron atraher, sin hazer mal ninguno a su General ni a otra persona, tomaron todos los cauallos que ouieron menester y fueronse a dar sobre Diego de Losada que estaria tres leguas de alli, al qual hallando descuidado de semejante suceso le quitaron los cauallos y armas, y los que heran de su opinion, para luego que amaneciese hazer lo que les pareciese.

Pedro de Rreinoso, sauido y uisto los echos por estos Capitanes y sus secaces, junto los amigos que con el auian quedado para tomar acuerdo en lo que deuian hazer, y a todos les parecio que vsando de presteza saliesen luego en su seguimiento, y si no ouiesen los capitanes y sus secaces desuaratado a Losada, juntarse ian[575] o harian lo que la ocasion les mostrase, y si lo ouiesen desuaratado, tanuien harian lo que conuiniese.

Partiose luego Rreynoso con hasta treze honbres de a cauallo y treinta y cinco peones, y caminando a todo andar, llego al alojamiento donde los capitanes estauan que auian desarmado a Diego de Losada, y hallolos puestos en arma, porque segun paresze, tenia puestas centinelas en el camino, que les dieron auisso de como en su seguimiento venia Rreinoso y el rresto de la gente, los quales, aunque sintieron que heran sentidos de sus contrarios y que estauan puestos en arma, arremitieron temerariamente, por ser sus contrarios casi docientos honbres y ellos asta cinquenta.

Al arremeter la gente de los capitanes amotinados, derrocaron vn soldado llamado Labrador, que en las armas y el cauallo les parecio ser el capitan Rreinoso, porque a esta ora au no hera uien de dia, y ansi comenzaron a cantar uitoria los de Rreynoso, quen las uozes con que su capitan los animaua, conocieron no auello perdido. Rresistian con tan buenos animos y fuercas el ynpetu de sus contrarios que despues de auer herido en ellos y peleado buen rrato, los constriñeron a huir, porque la gente que entre hellos estaua del capitan Losada les ponia doblado miedo y les hacia que considerasen no tener las espaldas seguras.

Auyentados y desvaratados la gente de este motin, luego alli fueron presos los tres Capitanes o cauezas, que heran Guerrero y Copete y Montaluo. A los dos, Copete y Guerrero, luego yncontinente les cortaron las cauezas, y al Montaluo no, por yntercesion de Diego de Losada, y aun segun la venibolencia del capitan Rreynoso, si los dos tan de rrepente no fueran muertos tan uien fueran perdonados, como lo fueron todos los demas soldados y capitanes, que no se hizo mas castigo ni daño hen ellos de que en el conflito de la batalla rresciuieron, en el qual murieron mas de treinta españoles.

Fauorescio en este suceso mucho la fortuna a Pedro de Rreinoso, porque parece cosa ynfalible[576] que solos cinquenta honbres, y esos mal aderecados, fuesen parte para desuaratar tan de rrepente y en tan breue espacio a ducientos honbres que tanbien heran españoles como hellos y estauan puestos en arma y aduertidos de la llegada de sus contrarios. Podian estos amotinados capitanes y soldados, si les preguntaran como abian sido rronpidos[577] y desuaratados de tan poca gente, rresponder lo que Parturo rreza[578] de Persia respondio, siendo reprehendido de los suyos, pero estando en su propio rreyno, convidaua con la paz a Trajano, que le uenia a hazer guerra, diciendo a los que le notauan de couarde y pusilanime: si fuese la guerra de Ejercito al Ejercito no temerian los partos a los rromanos; mas peleamos con el Euperador Trajano, al qual dieron los dioses tan gran fortuna que sobrepuja toda nuestra potencia; y ciertamente dijo Parturo lo que por esperiencia en nuestros tiempos emos uisto que haciamos[579] en la guerra la buena fortuna y uentura del capitan que la mucha copia de gente, pues sin esta se a uisto en las Indias otras muchas veces Capitanes amotinados y no amotinados, desvaratar y arruinar con pocos conpañeros grandes conpañias de gentes de sus propias naciones y por uentura mejor aderecados y pertrechados de armas que hellos.

Mas como en estos casos la fortuna es tan mudable, pocas uezes tura en conpañia de los que vna uez fauoreze, si no es para ponellos en cunbre donde derriuandolos pueda dejallos tan frustados y deshechos de sus rriquezas y potencias que antes quieran el vmilde ouedescer que el souervio mandar; como lo hizo Diocleciano, enperador, que con poseer aquella suprema dignidad, entendiendo el engaño que en hella auia, y el fin que muchos de sus predescesores auian auido por mano de la fortuna, rrenuncio y dejo el ynperio en manos del Cesar que auia nonbrado y tomo vida priuada y sosegada, de la qual jamas se quiso desabrazar[580], aunque muchas vezes fue rrogado que boluiese al ynperio. E dicho esto, porque, aunque en este rrecuentro tuuo Rreynoso tanta ventura como se a uisto, no quiso pasar con sus fauores la fortuna adelante, mas dejandolo con la miel en la boca vino a derriuallo como luego se dirá.

CAPITULO SESTO

En el qual se escriue lo demas que le sucedio á Rreinoso con los soldados asta boluerse al Tocuyo, tierra de Venencuela.

Pascifica y sosegada ya la gente con el poco castigo y perdon general, no quedaron tan asentados como hera razon, lo qual fue causa de nueuos bullicios, porque como todauia pretendiese Pedro de Rreinoso pasar adelante con su jornada e vr a uer la tierra e serrania que por delante tenia, algunos hermanos, deudos y amigos de los muertos le ponian sospecha por la tristeza de sus rrostros de que mouieran nueuos bullicios para uenganza de sus capitanes muertos, por lo qual estubo algun tienpo perplejo Rreinoso en lo que deuia hazer, porque le parecia que quitar las uidas a quien ya auia perdonado y hazer de nuebo el castigo que conuenia para su seguridad, que hera negocio que a su onor no conuenia y que seria contada por gran seueridad. Por otra parte, se temia que si con la demas gente lleuaua estos honbres, que seria yr sujeto a nueuas reueliones, y an aun[581] a que le quitasen la uida a el y a sus amigos y redundasen otros daños mayores que los pasados, por lo qual determino de tomar vn medio entre estos estremos, y fue juntar todas aquellas personas de quien el tenia sospecha y se temia, y diziendoles claramente la sospecha que de lleuallos en su conpañia tenia, y como por rruegos de los de su canpo no auia usado con ellos de ningun rrigor, les persuadio a que tomando sus haziendas y lo que mas ouiesen menester para el camino, se uoluiesen a la mar, por quel queria quedar con quietud y sosiego y sin ninguna sospecha de sus soldados.

A quien les fue dicho esto se holgaron de que se les diese y ofreciese lizencia para uolverse sin pedilla ellos, porque ziertamente tenian por gran sucedio[582] verse gouernar y rregir por mano de quien tanto aborrecian, y asi luego se pusieron en camino, con lo qual Rreinoso, pareciendole que de todo punto auia linpiado su gente, comenzo a perceuir sus soldados para caminar, y estando ya de camino, vna noche o dos antes que se partiesen, vn soldado llamado Hontiveros, conuoco y junto ciertos amigos para yrse en seguimiento de los que auian buelto a la mar; y juntando consigo asta treinta honbres se aparto de Rreinoso y se fue tras los otros que yban como desterrados caminando la uia de la mar.

Amanescido que fue, echo menos Rreinoso a Hontiueros y a los demas que le auian seguido, y temiose no fuese trato y concierto de los unos o de los otros para juntarse y benir a dar sobre el, y asi se puso luego en arma, viuiendo con el cuidado que se rrequeria, asta que por estenso supo la derrota que abian lleuado.

Viendo la demas gente los sucesos y controuersias que en tan poco tienpo les auia sucedido, rresfriaronse los demas, y perdiendo[583] las voluntades que de querer pasar adelante tenian, y asi comenzaron a persuadir a su capitan Pedro de Rreinoso a que dejase de seguir su jornada y diesse la buelta atras. Pesole desta determinacion de la gente a Rreynoso, y quisiera no uenir hen ella, sino seguir su opinion con pasar adelante: mas mirando los ynconuinientes que dello se siguirian, paresciole que hera mejor hazer de grado lo que por uentura le auian de hazer efetuar de fuerza, y aun podria ser con daño de su persona, y asi, por contentar a todos los que a hello le forzauan, dio la buelta mas de ciento y cincuenta leguas, con tanto travajo, hanbres y nezesidades y muertes de españoles quanto yo no se decir; y si trauajosa fue la entrada, no fue mas descansada la vuelta. Solamente tuuo de uentaja desandar en mas breue tienpo lo quen mucho auian andado.

Bueltos y llegados a la cordillera o sierras, entraua ya el ynvierno y erales necesario parar sin caminar, para lo qual conzertaron que porque aquella tierra hera de pocas uituallas y asi[584] toda la gente ynbernaua junta podria en breue acauarseles la comida y peligrar todos, que se diuidiese la gente en dos partes y que Pedro de Rreinoso, general, con la una, tomase la derrota que mejor le pareciese y buscase sitio y prouincia asignada para aquel efeto, y que Diego de Losada, maese de canpo, con la otra parte de la gente, hiziese lo mesmo.

Apartandose con este concierto los dos capitanes, Pedro de Rreinoso camino lo que pudo, y sin poder hallar lugar comodo donde ynbernar, vino a dar a la prouincia de Baraquisimeto, donde hallo a un capitan llamado Montaluo de Lugo con cierta gente, que iua en seguimiento de Federman y de otros capitanes que auian salido la buelta de los Llanos arrimados a la cordillera. Este Montaluo de Lugo fue el que con su gente, salido de esta prouincia, fue a parar al Nueuo Rreino de Granada, donde poco antes auia llegado Niculas Federman con su gente y la de Sedeño.

Llegado Rreinoso a donde Montaluo de Lugo estaua, y sauido por el la manera de su uenida y el suceso de la jornada de Sedeño, prendio al capitan Rreinoso y enbiolo preso a Coro, que hera ciudad que en aquel tienpo estaua poblada, sin conpañera, para que de alli lo ynbiasen preso a Santo Domingo, a que diese quenta de su jornada al Audiencia rreal, lo qual se efetuo asi; y pasado Rreinoso en Santo Domingo, como hera de buen linaje no le falto abrigo, porque alli le casaron honrradamente, donde uiuio mucho tienpo despues y murio, y la mas de su gente se fue con Montaluo de Lugo, y todos juntos, como e dicho, salieron al Nueuo Rreino de Granada, de los quales y de su suceso, se dize en la Istoria del Nueuo Rreyno.

El capitan Losada ynuerno en vn pueblo o prouincia de yndios uien proueidos de comida, llamado Curbaquiua; y pasado el ynuierno se uoluio a Maracapana por donde auia entrado la tierra adentro, y alli se desyzo y desuarato su gente y el se paso a Coro, donde en aquella governacion, siruiendo al Rrey y haziendo algunas jornadas y entradas señaladas, como en algunas partes desta Istoria se uera, biuio mucho tienpo trauajosamente hasta que murio en la prouincia de los yndios llamados caracas.

APÉNDICES

APÉNDICE I

Provisión de la Audiencia de la Española, dada por los Oidores Fuenmayor, Guazo, Infante y Vadillo, en 4 de Mayo de 1534[585].

Parecieron ante el Audiencia Luis G. de Leyva i Antonio de la Llana, procuradores de Venezuela, presentando una provanza sobre «los males, injusticias, agravios i estorsiones que el Governador Alfinger, difunto, e Bartolome de Santillana, su teniente, havian hecho. Y otra sobre que el Teniente queria irse secretamente de la provincia. Parecio tambien Pedro Jacome Ganzio, en nombre de los alemanes Governadores, exponiendo los alborotos de Venezuela despues de la muerte de Alfinger, por querer cada (uno) su Governador i quitar la vara a Santillana, siendo los principales para ello los Oficiales reales i Francisco Gallego, Alcalde de Coro, quienes le prendieron con mucho alboroto (tomando todo el oro que Alfinguer i la gente que con el fue a la entrada donde murió), le metieron en carcel obscura con muchas prisiones i alli le tuvieron más de un año, i nombraron en su lugar al Factor Sant Martin, etc. Todos pedian justicia.--Provee el Audiencia que el Obispo Bastidas vaya, tome en si la Governacion i ordene quanto convenga, tanto sobre cristianos como sobre indios, i dege Teniente a quien mejor le pareciere.

En Coro, a 27 de Junio de 1534, juntos en Cabildo en la Iglesia, Pedro de San Martín, Alcalde ordinario factor i Veedor i Regidor, Estevan Mateos, Alcalde ordinario i Regidor, Contador Naveros, Regidor; Antonio Orejon, procurador general; Juan de Villegas, escrivano, se presentó la provisión, se obedeció, i luego se pregonó.

(Extracto en la _Colección Muñoz_, tomo LXXX.)

APÉNDICE II

Carta de Jerónimo de Ortal al Emperador, fechada en Cubagua á 24 de Diciembre de 1534.

S. C. C. M.--Gerónimo de Ortal a quien V. M. mandó que le viniese a servir de Governador en el golfo de Paria e otras provincias, humilmente besa los pies de V. M. i dice que de la isla de Tenerife hizo saber á V. M. su partida en seguimiento de la jornada de que salió Despaña i dio relación por aquella de la gente que en dos navios llebava, i plugo a Nuestro Señor que, partido de la dicha isla sin nafragio ni escándalo ninguno, llegó á reconocer en veinte i seis dias el rio Dusce, que es ocho grados del norte en la costa de la tierra firme, e podia haver hasta el golfo de Paria cinquenta leguas, i asi, costeando la tierra, vino a la isla de la Trenidad, ques casi a la entrada del golfo, i costeo mucha parte de la dicha isla por haver noticia i lengua de donde estava Antonio Sedeño con pocos cristianos, que a la dicha isla vino puede hacer año e medio, i no se dejó de hacer toda la diligencia que se pudo, porque supo por cartas i nueva cierta en la Cibdad de Sevilla que el dicho Antonio Sedeño estava en la dicha isla con algun trabajo i rriesgo de su persona i de los pocos que alli estavan, i esto procurava viendo que era servicio de V. M. ver los dichos cristianos i segun la nescesidad en que estovieran detenerse alli para los ayudar e sacar del trabajo en que estovieran, lo que por cierto el procuró de haver lengua dellos i costeó la dicha isla, que poca le quedo por ver i nenguna razon ni lengua pudo haver dellos, hasta que llegó en el dicho golfo de Paria, i surto en el ante la fortaleza que alli estava, supo de ciertos cristianos que alli halló, de que adelante dará á V. M. razon dellos, como el dicho Antonio Sedeño podia haver cinquenta dias que dejó la isla de la Trenidad por no se poder sustentar en ella i los indios dalle mucha priesa e havello muerto en veces ciertos cristianos, i ansi se vino al golfo de Paria a la dicha fortaleza, que podia haver hasta doce leguas de donde el tenia su asiento, i en ella supo que podia haver treinta dias que se havia ido de alli con un navio pequeño a la isla de San Juan, con hasta veinte i cinco hombres que sacó de la Trenidad, porque los demas que en ella tenia se le havian ido i dejádole por la poca posivilidad que el tenia en la isla e que la isla era mui recia e segund lo que ha visto della i la relacion que se tiene de los muchos indios que hay que seria menester trecientos españoles i en ellos gente de cavallo para la conquistar de lo que le peso mucho porque estando la dicha isla de la Trenidad con cristianos poblada los de la provincia de Paria i de las otras provincias la tierra adentro estovieram mas quietos e reposados lo que no han hecho como adelante V. M. verá.

El saltó en tierra en el golfo i halló en aquella fortaleza, que es una casa de tapias no bien reparada, sino que por no le quitar el nombre no digo á V. M. quatro paredes de tierra caida, a un Alonso de Herrera con hasta treinta e cinco hombres entre dolientes i sanos, el qual tenia cargo de la justicia de alli porque fue teniente del governador Diego de Ordas, difunto, a quien V. M. tenia por Governador en aquella tierra, e ansi a el como a los otros les hizo saber a lo que V. M. le embiava aquellas partes, e desde a dos dias que fue llegado tomó la vara de la justicia, aunque no dejo de creer por lo que adelante V. M. vera, segun aquella gente estava enseñoreada i sin cabesza i las muchas desórdenes que en aquella tierra se han hecho, como da la tierra señal dello i de lo poco quel a estado en ella, ha visto i sabido si tuvieran posivilidad i el no viniera con ciento i cinquenta hombres de guerra como alli puso no toviera a mucho que esperaran otro mandamiento de V. M. i el tomó como he dicho la justicia i procuró de saber lo que se havia hecho en esta absencia, i ha visto tantos malos recaudos que acordándose como dejó la tierra i la halla le duele el alma acordarse dello, porque como V. M. sabrá por las informaciones que con esta van cerradas y selladas, está la tierra alzada i tan de guerra como si nunca fuese hollada de cristianos, de los quales movimientos han suscedido muertes de cristianos i de Religiosos mas de los que fuera razon, i todos estos acaescimientos han sido despues que Antonio Sedeño dejó la isla de la Trenidad i se vino al dicho golfo i por pendencias viejas que el Alonso de Herrera, que alli estava por teniente, i el tenían, vinieron a no entender los unos ni los otros sino en prenderse las personas i hacerse mill desaguisados e dar ocasion a los indios a se desmandar i hacer lo que V. M. verá por las dichas informaciones, de lo que por cierto V. M. ha sido mui des servido, i si el hoviera llegado a tiempo, porque esto fue dos meses antes que el llegase, pudiera ser que lo hoviera todo destorvado i dado orden en que V. M. se sirviera i embiara a cada uno dellos a dar descuento de sus culpas ante V. M., porque Antonio Sedeño tenia poca necesidad de ir aquella provincia, a mas de que en ella le favoresciesen en sus nescesidades como se havia hecho, i no a ser señor della i de la justicia, i tambien el otro que en ella estava pudiera guardalla sin escandalo de la tierra e otras cosas excesivas a que dava lugar e pudiera escusar, ya el dapno está hecho como V. M. verá i tengo por inposible poder remediarse a buenas, sino con un muy recio castigo en los indios por los atrevimientos e cosas de hecho que han pasado, porque el en los pocos dias que alla a estado, que ha sido casi un mes, ha procurado con dádivas e buenas obras i soltando algunos indios que halló presos de la tierra, atraerlos al servicio de V. M. i a sido todo, i lo vee, trabajo escusado segund están predestinados. Da quenta á V. M. para que de alla se mande lo que tiene de hacer, i en este medio se governara lo mejor que pudiere i supiere, encomendandolo siempre a Nuestro Señor, que el penso venir aquella tierra de pax como siempre lo ha estado i tener en ella las espaldas seguras para saber los secreptos de la tierra a dentro que no son sino mui grandes como V. M. vera, i hallolo todo al contrario teniendo la guerra sin la poder escusar dentro en las puertas.