Part 12
Rrecogiose la gente, y porque los que salieron heridos fuesen curados y no puestos en el trabaxo del camino tan presto[98], holgaron en este alojamiento otros quinze dias mas, al cabo de los quales prosiguio el Governador su descubrimiento por la halda de la sierra y fue a dar a vn pueblo que llamo el pueblo de Nuestra Señora, por respeto de que en el holgaron y estuvieron el dia de Nuestra Señora de Agosto, y este dia les hizo el Governador vn conbite a todos los soldados en rregozijo de las buenas nuebas que los yndios de aquel pueblo les daban de la prosperidad de tierra y naturales y rriquezas que adelante dezian que abian a fin de echar a los españoles de su tierra. Y aqui, asi mesmo, hizo esta gente çierta promesa a Nuestra Señora porque les encaminase aquello que deseaban.
Este pueblo de Nuestra Señora, cerca de donde al presente esta poblado vn pueblo despañoles dicho San Juan de los Llanos, que por via del Nuebo Rreyno poblo el capitan Avellaneda, es por donde despues vino a entrar el tiniente Fedreman en el Nuebo Rreyno, como adelante diremos en esta misma Istoria. Hallaron en este pueblo de Nuestra Señora vn buhio o casa de admirable grandeza; tenia de largo dozientos pasos y cada frente dos puertas grandes, y segun despues se supo, era este buhio tenplo de aquellos barbaros, donde hazian sus sacrificios al sol, a quien tenían por Dios, y en el tenían muchas donzellas recogidas, que eran ofreçidas como en sacrificio de sus padres, con las quales estava vn yndio viejo, que era como el sacerdote para aquellos ofrecimientos, el qual tenia cargo de predicar aquellas mugeres lo que conforme a sus preçetos abian de guardar. Tenian en este buhio cantidad de todo genero de mantenimientos para el sustento de aquellas ençerradas donzellas.
Pasadas las fiestas y rregoçijos; que no debieron ser pocos los que se hizieron con las buenas nuebas de la tierra de adelante, prosiguieron su viaje, y al salir del pueblo de Nuestra Señora, ya que yvan marchando, salieron á dar en los españoles cantidad de yndios de aquella provinçia, los quales se abian juntado para dar en el alojamiento de los españoles y alli danificarlos todo lo que pudiesen, porque les pareçia mal la mucha tardança y entretenimiento que en su tierra hazian, y tan mal libraron en este acometimiento del camino como libraran si en el alojamiento acometieran; porque luego la gente que allí yva de a caballo dio en ellos, y alançeando muchos de los que en la delantera yvan fueron façilmente rrebatidos y desbaratados, de suerte que no tornaron a dar mas desasosiego al canpo que caminaba.
Aquel dia propio fueron los nuestros a alojarse a vn lugar o pueblo que estaria dos leguas del de Nuestra Señora, cuyos moradores abian sido llamados y llevados para la guaçabara o pelea que con los españoles tubieron; y como otro dia acudiesen a sus casas y alrrededor de ellas encontrasen los caballos que andaban sueltos paçiendo, eran tan opresos del temor que en la guaçabara del dia antes abian cobrado, que sin osar ni poder bolber atras ni pasar adelante, se dexaban caer en el suelo y metiendo las cabeças y rrostros entre la paja dexaban los cuerpos descubiertos, como suele hazer la perdiz quando es perseguida del caçador. Deste pueblo paso nuestra gente adelante en su descubrimiento, y llegaron a vn rrio llamado Oriare o Oguape, rribera del qual avia algunos naturales poblados, de lengua guati. Alojose el Governador en la rribera deste rrio por yr algo creçido. Los naturales que de la otra parte estaban contrataban con los nuestros, avnque no con mucha seguridad, porque pasaban el rrio en canoas con algunas comidas, y quando llegaban çerca de tierra dezian a los españoles que pusiesen el rrescate a la lengua del agua y que se arredrasen afuera, y con esto llegaban los yndios y tomando el rrescate que les daban, dexaban[99] alli las comidas que trayan, y se bolvian sin querer mostrar su conversaçion; y pareçeme que lo hazian astutamente, pues si cayan en poder de aquella gente que venian hechos a tomar todo lo que abian menester graçiosamente, se abia de hazer lo mismo con ellos, y avn si pasaban sin derramamiento de sangre, seria muy gran merced que se les hazia.
Estos yndios, pensando asonbrar a los nuestros, hazian en sus pueblos, que estaban a la rribera de aquel rrio Ariare, muy grandes candelas o fuegos toda la noche; y vna de las noches que alli estuvieron los nuestros, de rrepente, alzaron los yndios muy gran grita y bozeria que cavso alguna admiraçion entre los españoles, y procurando ynquirir y saber que fuese la cavsa de aquel alboroto y grita, era que en aquella sazon abia hecho eclise la luna, y conforme a las suprestiçiones questos yndios vsan, tubieronlo por mal pronostico y señal, como que por aquel eclibse les abia de sobrevenir hambre o mortandad, y para rremedio destos males o en venganza del pronostico y señal que la luna les abia dado, se ayraban y enojaban contra ella arrojandole muchos tizones, y palos y piedras y otras cosas que a las manos abian. Con el mismo ynpetu los prinçipales y señores, siguiendo la misma furia y suprestiçion de sus subditos, tomaban las macanas, que son sus armas, y davan muy grandes golpes en los arboles que topaban, en señal de vengança contra la luna, y bolviendose a los yndios sus vasallos, los consolaban diziendo que no temiesen las calamidades que rrepresentaban los prodigios de la luna, que ellos lo rremediarian todo con grandes sementeras que harian para su sustento y mantenimiento, y con esto se aplacaron.
Los nuestros, buscando vado, pasaron el rrio muy apartados de la poblazon dicha, y prosiguiendo su descubrimiento por la halda de la cordillera que a mano derecha llevaban, fueron a dar a vna provinçia que tiene vn rrio llamado Guavyare, y por la lengua de los naturales Camicamares, cuyos naturales salieron al encuentro al Governador Jorge Espira y a los suyos, por los quales[100] fueron façilmente desbaratados y ahuyentados; y no deteniendose en esta provinçia prosiguieron adelante y llegaron a vn pueblo de çierta gente llamados guayupes, cuyos moradores esperaban a los nuestros en sus propias casas con las armas en las manos; y para rrepresentar con mas feroçidad la brabeza de sus personas, que eran muy creçidas, estaban todos vntados con el çumo de çiertas mançanas que en comun llaman xaguas, con lo qual eran bueltos muy negros. Estas xaguas es cosa muy vsada en las Indias, casi tanto como la bixa, betun colorado de que tanbien, como en muchas partes desta Istoria e tratado, vsan los yndios e yndias mucho.
Estaban estos barbaros desnudos, en cueros, para mejor vsar de la ligereza de sus personas, y con esto se abian enborrachado con aquel brebaje de que vsan todos los yndios en general, que es o de mayz o de aquella rrayz llamada yuca; porque tenian estos yndios, y sin ellos otros muchos, que saliendo borrachos a la guerra o pelea, llevan consigo mas vigor y fuerza y coraje. Mas todas estas ynvençiones no les aprovecharon cosa alguna, porque avnque en el primer acometimiento que nuestros peones les hizieron se defendieron muy bien, luego que llegaron los de a caballo fueron con façilidad rronpidos y desbaratados y puestos en huyda. Los nuestros saquearon el pueblo, y alojaronse alli aquel dia, y el siguiente se partieron para adelante, y en pocos dias llegaron a vn rrio cavdaloso, llamado Papamene, que en lengua de aquellos naturales quiere dezir rrio de plata, rribera del qual se alojaron para dar horden en su pasaje y en buscar vado para ello y aber algunos yndios naturales de por alli que los guiasen adelante.
CAPITULO DOZE
Como teniendo Jorge Espira paz con los yndios del Papamene paso el rrio, y atrabesando la tierra deste nombre, fue a dar, con guias que de alli tomo, a los Choques, de donde embio vn cavdillo con gente a descubrir lo que adelante abia.
Alojado Jorge Espira rriberas del rrio Papamene, luego los naturales de aquella provinçia, admirados de ver aquella nueba manera de gentes, barbadas y bestidas y en toda manera de bivir muy diferentes de ellos, començaron a çercar rrecatadamente a los nuestros, para mejor vellos y rreconoçellos, lo qual visto por el governador, començo a llamallos por señales que les hazia y por algunos ynterpretes que traya, que avnque torpemente entendian en alguna manera aquella lengua. Los yndios, entendiendo por las señas que veyan que los nuestros querian su amistad y trato, tomaron la comunicaçion que les pareçio mas segura y de que menos se podian aprovechar los españoles para rresistirles, y metiendose gran cantidad de ellos en canoas, se vinieron por el rrio açercando a donde estaban alojados los españoles, los quales no dexaban destar muy rrecatados y sobre el aviso, viendo que los yndios abian vsado de aquella destreza y que para venillos a ber se abian juntado mas de treçientas canoas.
Començaronse a tratar los vnos con los otros por via de rrescate y mercado, porque los yndios trayan cantidad de pescado asado en barbacoa y otros generos de comidas de que ellos vsan, y a trueque dello pedian de lo que los españoles trayan[101], y lo que mas les agradaba eran cascabeles, por los quales daban mas que por otro ningun genero de rrescate de los que los españoles trayan; y con este genero de contrato vinieron los yndios a perder el temor y a darse mas a conversaçion con los nuestros, de suerte que vinieron a saltar en tierra y a entrar muy sin temor en el alojamiento de los españoles. Viendo esto el Governador, procuro ynformarse destos yndios de la noticia que adelante avia o tenian de gentes y oro, los quales como si estuvieran en los coraçones de los nuestros, asi les pintaban por palabras lo que yvan a buscar, diziendoles que en tiempos pasados sus mayores abian ydo a guerrear con çiertas gentes que adelante de ellos estaban, de donde abian traydo gran cantidad de oro y plata; y como era cosa que los españoles y su Gobernador mucho deseaban aber, no pusieron ninguna duda en ello, mas tomando de aquellos propios yndios quatro o çinco para guias y lunbre[102] de aquella tierra, levantando sus tiendas pasaron el rrio de Papamene, y caminando por donde los yndios les llevaban, fueron a dar a vnas provinçias llamadas los Choques, tierra bien poblada avnque arcabucosa y muy doblada y los naturales de ella muy belicosos e yndomitos y de muy mala disistion[103] y condiçion y gente muy diestra y animosa en el gerrear, y asi vsan de lanças muy largas de palma, a las puntas de las quales tienen puesto vn pedaço de vna canilla de vn yndio, muy delgada y afilada, y enxerida alli con hilo, con que hieren rreziamente a sus contrarios. Vsan para su defensa de rrodelas de palo, muy rrezias y muy ligeras, y en la manija de la rrodela traen sienpre puesto vn pedaço de çierto genero caña que en esta tierra y en otras muchas ay, y tan agudo como qualquiera nabaja, avnque no tan rrezio ni tan turable, para en hiriendo el yndio degollallo y cortalle la cabeça. Es gente que come carne humana toda ella en general, hasta las mugeres, por lo qual se mueven grandes gerras entre si vnos con otros, y por comerse no tienen ley el padre con el hijo y el marido con la muger. Estan muy juntos los pueblos vnos con otros, pero fortaleçidos con palenques de gruesos maderos por lo poco que entre ellos tura la amistad. Al tiempo de yr a hazer sus sementeras llevan consigo sus armas, y con la vna mano caban y en la otra tienen la lança y la rrodela, porque como todos andan enemistados por sus continuas gerras en ninguna parte tienen seguridad. Es tierra de muchas aguas y rrios y muy humida y manantiales, y por esto mal sana para españoles(A).
Entrando Jorge Espira en esta provinçia de los Choques se alojo en la parte mas comoda y descubierta que le pareçio, donde dende a poco tiempo llegaron vnas yndias naturales de aquela provinçia, que trayan en las manos çiertas vasijas de agua con vna manera de ysopos hechos de cabuya, ques como cañamo, los quales mojandolos en el agua començaron a asperjar a los cristianos, y descurriendo por todos con su manera de salutaçion, luego les comencaron a labar los pies a algunos y beverse el agua con que los lababan y comerse qualquier cosa que podian aber de las vñas de los pies o carnosidad y otras inmundiçias que alli se suelen criar o pelos que de la barba se les cayan, suprestiçion o çerimonia bien sucia a mi parecer, y hecho esto, estas barbaras comencaron a hablar muchas cosas en su lengua, de las quales los nuestros no pudieron entender ningunas por falta de ynterpretes, porque los que del Papamene avian sacado, en el camino se les abian huydo por negligençia de las guardas que los trayan a cargo; y con esto se bolvieron a yr las yndias por el camino por do avian venido y nunca mas bolvieron.
Los yndios desta provinçia, avnque entre si estavan discordes en esta sazon, se confederaron para dar en los españoles, y tomando todos de conformidad las armas, rrebolvieron con ellas sobre los nuestros, teniendo por muy çierta la vitoria por la gran confianza que de si tenian en casos de guerra. Mas en todo se hallaron burlados de sus desinos, porque al acometer a los nuestros fueron dellos rebatidos, y luego acudieron los de a caballo, y dando en ellos hirieron a muchos, y fueron desbaratados y ahuyentados en breve espaçio de tiempo, y con no salilles este acometimiento con la prosperidad que pensaron, nunca dexavan de acometer a los nuestros y venir cada dia sobre el alojamiento a dar gritos y desasosiegos y a hazer daño en los yndios del serviçio de los españoles, porque poniendose los propios yndios choques en enboscada çerca de donde estavan rrancheados los españoles, les tomaban algunas pieças que salian del alojamiento a buscar agua, o leña y otras cosas necesarias.
El Governador, queriendo saber que tierra era aquella y las poblazones della, mando a vn su maese de canpo, llamado Estevan Martin, que con çinquenta peones y quinze de a caballo saliese a bisitar y ver aquella tierra y rreconoçer lo que en ella abia; y salido este capitan con la gente que se le dio, nvnca se pudo apartar mucho del alojamiento, a cavsa de los muchos manglares y otros estorvos que abia, por donde no podian ni pudieron jamas pasar los caballos, que se les sumian casi todos por entre las muchas rrayzes de arboles que sobre la haz de la tierra abia, que son los llamados manglares y pantanos o tremadales, de suerte que de toda ymposibilidad no podian llevar caballos, y asi se bolvio Estevan Martin con la conpañia a donde el Governador estaba, y le dio cuenta y rrazon del ympedimento que abia tenido para no pasar adelante a hazer lo que le abia mandado; el qual torno a mandar al propio capitan Estevan Martin que dexando los caballos fuese con çinquenta compañeros y viese aquella tierra y lo que en ella abia.
El Estevan Martin era honbre vaquiano en las Indias, que es lo mesmo que ysleño y de espiriença suficiente, y vno de los que escaparon de la jornada de Miçer Ambrosio, el qual, como atentadamente abia considerado la dispusiçion de aquella tierra y la desverguença y atrevimiento de los naturales della, pesole de que el Governador tornase a mandar que fuese con gente de a pie y sin caballos a vella, y tubo empacho de decirle al Governador que no queria yr o que no convenia aquella yda, porque no dixesen que lo hazia de flaqueza o temor. Solamente le dixo: vuestra señoria, obstinado en su primer acuerdo, me manda yr entre gente tan belicosa y gerrera como esta es y de sierra y montaña, y que comen carne humana, y a pie y sin caballos; plega a Dios que bolvamos aca alguno de los que alla vamos, porque yo por mi cuenta hallo que esta gente es mas belicosa que otra alguna de quantas he visto ni andado, y que abremos bien menester las manos. El Gobernador, pasando por lo que su maese de canpo Estevan Martin abia dicho, torno a mandar que saliesen los que estavan apercebidos, y que si no querian ber lo que en aquella tierra abia, que apartandose de la poblazon de la provinçia de los Choques donde estavan, pasasen a descubrir y ver lo que adelante abia; con lo qual se despidio y aparto Esteban Martin con sus çinquenta compañeros, y dexando las poblazones que çerca del alojamiento estaban, paso adelante por tierra muy cerrada y sin caminos y por entre çienegas y arroyos que fatigavan y afligian demasiadamente la gente que consigo llevaba, lloviendoles muy continuos aguaceros de noche y de dia; y despues de aber caminado tres o quatro dias con harto trabaxo, ya que estaban para dar la buelta al rreal, por parecelles de ningun efeto ni provecho aquel su caminar, deparoles su fortuna vna angosta senda o caminillo pequeño e ynvsitado por el qual caminaron otros dos dias, y al tercero, ya tarde, dieron en vnas labranças de yndios, y en vna tierra muy doblada y quebrada y rrazonablemente poblada por los altos, donde encontraron vn camino ancho y bien seguido, y caminando por el anduvieron toda aquella noche baxando quebradas o arroyos muy hondos, y subiendo a lo alto. Ya que era çerca del dia, llegaron junto á vn pueblo o lugar de hasta treynta casas que en lo alto de vn çerro estaba fundado de tal suerte que con las propias casas hazian o çercaban vna plaça de mediano grandor, de condiçion que sino era por las propias moradas de los yndios no se podia entrar en la plaça, y estas eran llanas a manera de rramada, eçeto que a vn canto de cada buhio estava hecho vn rretrete o partadixo para dormitorio de los moradores, y el rrestante estaba lleno de grandes atanbores y otros ynstrumentos de que aquellos yndios vsaban.
El capitan Estevan Martin se detuvo antes de entrar en este pueblo por poner en conçierto su gente, que como habia caminado toda la noche venia algo desconçertada y avn cansada, y los yndios del serviçio y carruaje que trayan muy entendido por el camino.
NOTAS AL CAPITULO XII
(A) «Acabada esta nación hay otra de indios que llaman _Choques_: estos comen carne humana; no tratan ningund género de oro: comen arañas, hormigas y culebras y todo género de ponzoñas: tienen razonables pueblos en una tierra doblada de serrezuelas y montosa: es gente que pelean en esquadron como soldados; su pelea es con rodelas de madera, bien hechas, pintadas con soles y estrellas, con dardos; son demasiadamente diestros destas armas, y quando vienen á buscar los españoles, vienen muy en orden y paso á paso, y danse poco por los españoles, y como los de á caballo rompen por ellos, que se veen quitados de su esquadrón, facilmente los matan y desbaratan. Por esta nación de _Choques_ llegó Felipe de Huten más adelante que el gobernador Jorge de Espira, y llegó al rio Marañón, por donde del Perú bajó Orellana con dos bergantines. Toda esta tierra que hay desde Bariquicimeto al dicho rio del Marañón es tierra perdida, porque hay pocos indios, y los que hay pobres y huidos por los montes á causa de los dapños de los españoles y gente de guerra». (_Relación de las tierras y provincias de la Gobernación de Venezuela, que es á cargo de los alemanes_, por el licenciado Juan Pérez de Tolosa. _Colección Muñoz._)
CAPITULO TREZE
En el qual se escrive la pelea que los españoles obieron con los yndios del pueblo que abian topado, y como rretirandose hazia el alojamiento, fueron tanbien acometidos y maltratados de otros yndios que en el camino avia.
Como los yndios del serviçio y carruaje que Estevan Martin llevaba venian muy derramados, no se llegaron ni juntaron tan façilmente como el cavdillo pretendia, el qual viendo que la luz del dia se açercaba, y pareçiendole que era mejor ocasion y mas açertado dar en el pueblo con el velamen y escuridad de la noche, dexo a Nicolas de Palençia, que despues fue vezino en Panplona, en el Nuevo Rreino, para que rrecogiese la gente que faltaba, y el con la mayor parte de los soldados que llevaba, dio en el pueblo, moviendo algun tumulto y alboroto en las primeras casas, porque como los moradores dellas sintiesen sobre si gentes y armas extrangeras y eran heridos y maltratados de los españoles, alcando sus bozes y griteria dieron á entender a los demas del pueblo, el afliçion en que se vian y la entrada de los nuestros en su tierra, y asi toda la otra gente del pueblo, tomando las armas en las manos, acudieron aquella parte donde mas bulliçio abia, y dando en los españoles que andaban algo derramados, los costriñeron y forçaron a que se recogiesen a vn cuerpo y esquadron, con los quales pelearon buen rrato sin que de ninguna parte se rreconociese ventaja ni el daño que se hacia por la escuridad de la noche; y como los yndios tenian ventaja a los nuestros en el conoçimiento del lugar y en el nvmero de gerreadores, forçaronlos a que, desanparando de todo punto el pueblo en el qual avian peleado gran rrato, se rretirasen fuera del a çierto sitio donde se fortificaron y entretuvieron hasta que la demas gente que atras avia quedado, llego, y en este tienpo ya los yndios avian lastimado y herido algunos soldados y muerto algunos yndios ladinos de los que al prinçipio llegaron, que se esparcieron por el pueblo a rranchear y hurtar lo que abia, como por costumbre lo tenian, mas estos eran facilmente muertos de los naturales con lanças que los atrabesaban por el cuerpo.
Juntos, pues, todos los españoles, rrecobraron el animo perdido, y dando con muy buen brio y coraje en los yndios, los hizieron rretirar, avnque con harto trabaxo y rriesgo, porque como las armas que aquellos barbaros tenian eran lanças muy largas y rrodelas y peleavan a pie, quedo y con buen conpas, con dificultad les podian entrar los nuestros, ni hazelles daño, mas al fin, como he dicho, ellos hizieron rretirar a los yndios y tornaron á ganar el pueblo y lugar que abian perdido, con lo qual los yndios perdieron el animo y no apretaban a los nuestros con la furia que de antes. Rreconocieron façilmente los españoles la floxedad de los yndios y el poco brio con que peleaban, y aprovechandose de la ocasion y no perdiendo punto, siguieron su vitoria, y avnque con trabaxo muy grave los desbarataron y de todo punto los ahuyentaron y echaron del pueblo.
Los barbaros, no apartandose mucho del lugar, pusieron las rrodelas sobre las cabeças, porque llovia muy rreçiamente y siempre abia llovido durante el tienpo de la guaçabara, y estuvieronse alli esperando a que amaneçiese para rreconoçer y ver que genero de gentes eran las que con tanto ympetu los abian echado de sus casas y pueblo. Los nuestros, para poner mayor temor en los animos de los yndios y amedrentallos por todas vias, y para señorear mejor aquel sitio, pusieron fuego al pueblo y quemaronlo todo, sin que dexasen en pie mas de solas tres casas que estaban algo desbiadas de las demas, en que guarecerse del agua y alojarse el tiempo que alli estuviesen.