Fausto: Primera parte

Part 11

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Derrama entre musgos la fuente serena sus limpios raudales con blando rumor: ¿Cuál es el murmurio que lánguido suena? ¿Son himnos y cantos, o quejas de amor?

Son hondos suspiros de vaga esperanza, son dulces sollozos de inquieto placer, son ecos confusos que, allá en lontananza, las dichas repiten de un plácido ayer.

Un grito ha sonado, doliente y acerbo: ¿Quién, dentro del bosque, velando aún está? La triste lechuza y el búho y el cuervo, que insomnes acechan la presa quizá.

Manojos fingiendo de horribles culebras, la selva, que al huésped le niega merced, mil brazos nudosos alarga en las quiebras, cual pólipo enorme, que tiende su red.

Millares de ratas, de todos colores, formadas en largos ejércitos van; luciérnagas pasan, que vagos fulgores, en gruesos enjambres volando, les dan.

¿Paramos la marcha? ¿Seguimos el viaje? Parece que vueltas dé todo alredor; cada árbol y roca nos hace un visaje, y aumentan los fuegos de brillo traidor.

[Ilustración]

MEFISTÓFELES

Agárrate bien de mí; subamos aquella cuesta, y la prodigiosa fiesta miraremos desde allí. Sus luminarias Mammón enciende ya en la montaña.

FAUSTO

Aurora triste y extraña brilla en la negra extensión, rasgando la oscuridad que envolvió tétrica al mundo, y hasta el abismo profundo penetra su claridad. Negro vapor, a lo lejos, surge allá, y al cielo sube; más allá, lóbrega nube lanza cárdenos reflejos; y ya el vivo resplandor en leves franjas se extiende, ya se remonta y desciende, como vivaz surtidor; ya en mil arroyos partido corre en curso desigual; ya acumula su raudal, por las rocas detenido; ya lluvia fingen sus lumbres de chispas de oro brillantes; ya en las montañas distantes inflaman todas las cumbres.

MEFISTÓFELES

¡Bien su palacio Mammón para la fiesta decora! Hemos llegado a buena hora: brava será la función. Ya vienen con fiero empuje más airados elementos.

FAUSTO

Mi nuca azotan los vientos: ¡Cómo la tormenta ruge!

MEFISTÓFELES

Abrázate, sin tardar, al peñón cuanto pudieres, si al negro fondo no quieres del precipicio rodar. Cubre la noche otro velo; dan ásperos estallidos los troncos estremecidos, y huye espantado el mochuelo. Tiembla el alcázar frondoso de los bosques seculares; colúmpianse sus pilares con crujido lastimoso; gimen con rudo vaivén las ramas, y sacudidas bajo tierra, las hundidas raíces crujen también; y tronchándose, a los broncos bramidos del huracán, en montón cayendo van hojas y ramas y troncos. ¿Oyes selvático son que cerca y lejos retumba? Es que en los aires ya zumba la satánica canción.

BRUJAS EN CORO

La paja está seca y aún verde está el grano; al Brocken volando las brujas irán: allí el aquelarre congrégase ufano, y en medio de todos asiéntase Urián. Al pie se revuelven, en grupo lascivo, el chivo y la bruja, la bruja y el chivo; y chivos y brujas, Dios sabe qué harán.

UNA VOZ

La vieja Baubo se acerca cabalgando en una puerca.

CORO

¡Viva nuestra soberana! ¡A Baubo gloria y honor! Sobre la mejor marrana vaya la bruja mayor, y sigamos las demás todas formadas detrás.

UNA VOZ

¿De dónde vienes a la carrera?

OTRA VOZ

De Inselstein vengo, ¡nunca allí fuera! Vi de un mochuelo la madriguera; cogerlo quise, ¡pobre de mí!

LA PRIMERA VOZ

¿Y por qué corres de esa manera?

LA OTRA VOZ

Porque las uñas sacó la fiera, y ensangrentada toda salí.

CORO DE BRUJAS

Rascan las escobas, hurgan las horquillas: horda turbulenta, ¡cuál corres y chillas! ¡Largo es el camino: anda que andarás! El niño se ahoga, la madre revienta: ¡cuál corres y chillas, horda turbulenta! Anda que andarás, que despacio vas.

BRUJOS. MEDIO CORO

Marchamos con la pausa del caracol rastrero, dejándonos en zaga la tropa mujeril; pues siempre, si es el Diablo quien le trazó el sendero, nos lleva de ventaja mil pasos y otros mil.

EL OTRO MEDIO CORO DE BRUJOS

Detrás de ellas seguimos, en escuadrón reacio; pero le vale poco su rápido correr; con un brinco que demos, ganamos el espacio que avanzó con su trote menudo la mujer.

VOZ DE ARRIBA

¡Oh desdichadas criaturas, en el pedregal errantes! ¡Venid a mí! ¡Venid a mí!

VOCES DE ABAJO

Las espléndidas alturas contemplamos anhelantes: ¿quién volar pudiese a ti? Limpios y purificados yacemos encarcelados e infructíferos aquí.

AMBOS COROS

Los vientos se adormecen, ocúltanse los astros, la opaca luna vela su nebulosa faz; los brujos y las brujas vuelan, dejando rastros de resplandor fugaz.

VOZ DE ABAJO

¡Teneos! ¡Teneos!

VOZ DE ARRIBA

¿Quién grita? ¿Quién llama? ¿Quién es el que, bajo de tierra, así clama?

VOZ DE ABAJO

Quien siempre a los suyos unirse anheló; quien lleva tres siglos --¡suplicio tremendo!-- subiendo y trepando, trepando y subiendo, y nunca cercana la cúspide vio.

AMBOS COROS

Vuela el macho cabrío, vuela la loba, vuela el asno tardío, vuela la escoba: ¡vuela, pelele! No volará ya nunca quien hoy no vuele.

UNA SEMIBRUJA, _abajo_

Ligera camino con paso afanoso, y aún lejos de todos, muy lejos estoy. En casa no tengo solaz ni reposo, y aquí, a retaguardia, exánime voy.

CORO DE BRUJAS

Cuando la Bruja se unta --¡bendito pringue!,-- pronto el poder despunta que la distingue. ¡Boga el buque velero! ¡Va a todo trapo! Bajel es un caldero; vela un harapo. ¡Vuela, pelele! No volará ya nunca quien hoy no vuele.

AMBOS COROS

Y cuando al fin lleguemos a la lejana cumbre, tendamos en el yermo la mágica legión, y cubrirá siniestra la oscura muchedumbre del anchuroso campo la lóbrega extensión.

MEFISTÓFELES

¡Qué tropel! Vocean, chillan, andan, corren, brincan, trotan, se atropellan, se alborotan, chocan, crujen, arden, brillan. ¡Un verdadero aquelarre! Ven, que el escuadrón sombrío te arrastrará, como al mío tu brazo fiel no se agarre. Mas ¿dónde estás?

FAUSTO, _a lo lejos_

¡Aquí estoy!

MEFISTÓFELES

¿Perdido, y a largo trecho?... Tendré que usar mi derecho como dueño que aquí soy. Por allí Voland asoma. ¡Oh canalla interesante!, ábreme paso al instante. Ven, Doctor, mi brazo toma. Rompe, y con ligera planta buscaremos otra vía: tan incivil compañía ni el mismo Diablo la aguanta. Allá, en la espesura --¿ves?-- brillan pálidos destellos; no sé qué me impulsa hacia ellos: hacia ellos vayamos, pues.

FAUSTO

Voy, Espíritu de extraña contradicción, tras de ti; todo lo has dispuesto aquí con singular tino y maña. En esta noche de horrores cuyos portentos admiro, la soledad y el retiro nos parecerán mejores.

MEFISTÓFELES

¿Luces de vario fulgor no ves arder allí enfrente? Comparsa es de alegre gente donde reina el buen humor. Entre pequeños estar no es estar solo.

FAUSTO

Quisiera subir más. Gigante hoguera miro a lo lejos llamear. Allí, entre el humo y la lumbre, triunfa soberbio Luzbel, y ansiosa corre hacia él numerosa muchedumbre. ¡Cuántos, a sus resplandores, viera enigmas descubiertos!

MEFISTÓFELES

Y a sus reflejos inciertos nacieran otros mayores. Mientras que rimbomba allí el gran mundo, en este asilo goza el sosiego tranquilo que reservé para ti; pues es deleite halagüeño --y en la experiencia me fundo-- buscar dentro del gran mundo otro mundo más pequeño. Mira, ¡qué hechiceras! Van desnudas. ¡Y son muy bellas! ¡Cuán tapadas van aquellas! Viejas o feas serán. Amable procura ser, y cortés y lisonjero: eso no cuesta dinero, y produce gran placer. Una música sonó: ¡qué espantosa cencerrada! Pasemos: te daré entrada tan luego como entre yo. Mira, ¡cuán vasto lugar! Sus límites no se ven; cien antorchas y otras cien lanzan fulgor singular; y una inmensa multitud que vivaz júbilo inflama, danza y ríe, come y ama: ¿quieres mayor beatitud?

FAUSTO

Y --la pregunta perdona-- en mundo tan lisonjero, ¿entras cual simple Hechicero, o como el Diablo en persona?

MEFISTÓFELES

Tengo al incógnito amor; pero, en tales ocasiones, rango y condecoraciones ostentar es de rigor. Aunque noble siempre fui, no tengo la Jarretiera; mas se aprecia y considera la Pata de Cabra aquí. Viene, mirando alredor, una babosa, y advierto que algo extraño ha descubierto en mí su ojo palpador. Es el disfraz o el capuz precaución para mí ociosa. Ven, y como mariposa volarás de luz en luz. En todo servirte quiero; y al presentarte a la gente, tú serás el pretendiente, yo seré el casamentero.

(_A algunos que están sentados junto a un brasero medio apagado._)

¿Qué hacéis en ese rincón, señores de cierta edad? Venid y participad de la común diversión. Buscad el fuego que abrasa a la juventud brillante: ya tendréis tiempo bastante para aburriros en casa.

UN GENERAL

Nada de la gratitud de las naciones esperes; siempre van, cual las mujeres, detrás de la juventud.

UN MINISTRO

Torcidos los tiempos van. Por los de antaño estoy yo, cuando hubimos honra y pro. ¡Qué tiempos! ¡No volverán!

UN ADVENEDIZO

Fuimos gente de valer, y grandes cosas logramos; todo cuanto edificamos lo vemos ahora caer.

UN AUTOR

¿Quién encontrará sustancia a lo que se escribe hoy día? ¡Qué juventud tan vacía! ¡Qué orgullo y qué petulancia!

MEFISTÓFELES, _que aparece repentinamente muy viejo_

Hoy, que en esta bacanal por la postrera vez entro, al género humano encuentro digno del Juicio Final. Cuando sale turbio y ruin de mi vieja bota el vino, es que próximo y vecino está ya el mundo a su fin.

LA BRUJA PRENDERA

¡Oh, no paséis de ese modo, caballeros, por mi tienda! Venid: ¿qué queréis que os venda? Reparad: aquí hay de todo. De tanto objeto diverso, no hallaréis uno siquiera que alguna vez no sirviera para mal del universo. No habéis de encontrar puñal que en sangre no esté manchado; ni copa que derramado no haya tósigo mortal; ni joya que perdición de una mujer no haya sido; ni espada que no haya herido al enemigo a traición.

MEFISTÓFELES

¡Oh, mi señora parienta! Guardad vuestra mercancía, ya que los gustos del día no queréis tomar en cuenta. Lo que pasó, pasó ya; y no gusta ni acomoda. Venga algo nuevo: de moda la novedad hoy está.

FAUSTO

¿Feria es aquesta, o tal vez deliro?

MEFISTÓFELES

La tromba asciende, y aquel que impulsar pretende es impulsado a la vez. Mira.

FAUSTO

¡Qué mujer tan bella! ¿Quién es?

MEFISTÓFELES

Es Lilith, la hermosa.

FAUSTO

¿Lilith?

MEFISTÓFELES

La primera esposa de Adán. ¡Guárdate bien de ella! Guárdate de sus cabellos que su adorno y gloria son: si prenden un corazón, para siempre queda entre ellos.

FAUSTO

Allí hay otras dos sentadas; un pimpollo y una vieja. ¡Cómo bailó esa pareja! ¡Están bien zarandeadas!

MEFISTÓFELES

Es imposible parar en aquesta danza loca: la música otra vez toca: saquémoslas a bailar.

FAUSTO, _bailando con la joven_

Dulce ensueño tuve un día; frondoso manzano vi. ¡Qué dos manzanas tenía! Por las manzanas subí.

LA HERMOSA

Gusta el hombre de manzanas: ya las probó en el Edén: hermosas las tengo y sanas en mi huerto yo también.

MEFISTÓFELES, _con la vieja_

Raro ensueño tuve un día; un árbol rajado vi. Allí dentro... · · · · · · · · · · · · ·

LA VIEJA

Al de la Pata de Cabra saludo y beso los pies: Si queréis... · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · ·

EL PROKTOFANTASMISTA

¿Qué hacéis, gente descortés? Probado está y bien probado que jamás ha caminado un Espíritu en dos pies; y tras de tanto explicar el porqué, el cómo y el cuándo, aquí os encuentro bailando como un danzarín vulgar.

LA HERMOSA, _siguiendo el baile_

¿Qué es lo que tiene que ver con nuestro baile ese viejo?

FAUSTO

Sin que le pidan consejo en todo se ha de meter. Cuando el mundo alborozado baila, él comenta y critica; y si un paso no lo explica, lo tiene por no bailado. Aún es mayor su despecho porque vamos adelante: ¿queréis verlo en un instante desarmado y satisfecho? Demos vueltas en su noria, y al pasar, humildemente, doblemos ante él la frente, admirados de su gloria.

EL PROKTOFANTASMISTA

¿Aún aquí, rebelde grey, estás? ¡Mi cólera estalla! ¡Vete! ¡La infernal canalla no tiene freno ni ley![25] Voy a seguir sus piruetas, y aunque sea empresa dura, he de meter en cintura a demonios y poetas.

[25] Hemos suprimido aquí unos pocos versos del original, porque se refieren a alusiones oscuras o juegos de palabras intraducibles en castellano. -- (_N. del T._)

MEFISTÓFELES

¿Por qué dejas con enojo la dama, que aún te provoca a la danza?

FAUSTO

De la boca le ha salido un ratón rojo.

MEFISTÓFELES

Eso es un grano de anís. ¿Quién, en ocasión tan grata, reparará en una rata, no siendo la rata gris?

FAUSTO

Y a más...

MEFISTÓFELES

¿Qué más?

FAUSTO

¡Ay, Mefisto! ¿Una pálida doncella, sola y triste, dulce y bella, allá, a lo lejos, no has visto? Entre la turba precita, sin mover los pies, avanza: ¡tiene cierta semejanza con la pobre Margarita!

MEFISTÓFELES

Nunca satisfecho estás. ¿Qué es aquesta aparición? Inanimada visión, sombra, espectro, nada más. Pero su presencia excusa; su pupila heló la muerte y al hombre en piedra convierte: ya sabes quién fue Medusa.

FAUSTO

Fáltale vida: ¡es verdad! Sus ojos, sin luz y abiertos, son los ojos de los muertos que no cerró la amistad. Y --¡ay, Dios!-- esos miembros fríos ese insensible regazo, son los que en amante lazo juzgué para siempre míos.

MEFISTÓFELES

Ilusión mágica fue: cuando contempla a esa bella, todo enamorado en ella la mujer querida ve.

[Ilustración]

FAUSTO

¡Dulce y tristísimo afán! ¡Gratos y acerbos enojos! De sus apagados ojos vencer no puedo el imán. ¿Qué adorno en su cuello brilla? Su pálido cutis mancha roja cinta, no más ancha que el grueso de una cuchilla.

MEFISTÓFELES

Es verdad; también la veo: bajo el brazo, la infeliz, puede llevar la cerviz, pues se la cortó Perseo. Aleja ese ensueño cruel. Vamos hacia ese collado: tan alegre es como el Prado, y un teatro veo en él. ¿Se puede entrar?

SERVÍBILIS

Adelante. Hoy siete piezas promete el cartel; la que hace siete va a comenzar al instante. Cómicos son de afición; el autor aficionado, y a mí la afición me ha dado de levantar el telón. Permitidme, pues, marchar.

MEFISTÓFELES

¡En el Blocksberg os encuentro! Aquí estáis en vuestro centro y en vuestro propio lugar.

[Ilustración]

[Ilustración: SUEÑO DE LA NOCHE DE SANTA VALPURGIS O BODAS DE ORO DE OBERÓN Y TITANIA]

[Ilustración]

INTERMEDIO[26]

[26] Los epigramas que forman este _Intermedio_ fueron escritos por Goethe para el _Almanaque de las Musas_ de 1798. Schiller era quien publicaba este _Almanaque_, y el año anterior había incluido en él unos epigramas de este mismo género, que tituló _Xenios_. Los que forman esta serie no se publicaron en el _Almanaque_, porque Schiller no quiso provocar polémicas, y después de muchas correcciones, su autor los incluyó en el FAUSTO. El título del Intermedio está tomado del drama fantástico de Shakespeare _Sueños de una noche de verano_, en el cual Oberón y Titania, largo tiempo separados, celebran su nueva unión.

EL DIRECTOR DEL TEATRO

Hijos de Mieding[27] bravos y obedientes, ¡al trabajo otra vez! ¡Llegó la hora! Viejos montes y valles florecientes formando están la escena encantadora.

[27] Mieding era el director del teatro de Weimar.

UN HERALDO

Medio siglo --¡larguísima jornada!-- ha de pasar para las bodas de oro: después de la contienda terminada, si queda el oro, es el mejor tesoro.

OBERÓN

Espíritus, venid, si no estáis lejos, y en tan grave ocasión prestadme ayuda: hoy la Real Pareja los añejos vínculos conyugales reanuda.

PUCK[28]

Ya viene el Puck en diagonal carrera, arrastrando los pies, torciendo el paso; y una turba festiva y vocinglera va corriendo en tropel tras el payaso.

[28] Puck es, en el drama de Shakespeare, un Espíritu del séquito de Oberón, que ejecutaba sus órdenes y le divertía con sus bufonadas: el payaso de aquella corte mitológica.

ARIEL[29]

Ariel divino, de armonías gratas llena la Creación, que le oye ansiosa. Su voz hechiza a muchos papanatas; pero también conquista alguna hermosa.

[29] Ariel es un Espíritu de los aires, que figura en el drama de Shakespeare _La Tempestad_, sometido al mago Próspero.

OBERÓN

Cónyuges, si queréis vivir dichosos, nuestra conducta os da sanos consejos: sepárense cuanto antes los esposos, y tiernamente se amarán de lejos.

TITANIA

Si el marido murmura sin aguante, si la mujer replica impertinente, corra el uno con rumbo hacia Levante y el otro hacia Poniente.

LA ORQUESTA, TUTTI

_Fortissimo_

Las moscas, los mosquitos y moscones con sus trompas y pífanos sonoros, las ranas, y los grillos de agrios sones, nuestros músicos son y nuestros coros.

SOLO

La zampoña, con pasos cachazudos, viene moviendo la disforme panza: escuchad los solemnes estornudos que su nariz estrepitosa lanza.

UN GENIO QUE SE ESTÁ FORMANDO[30]

Tiene pies de escorpión, vientre de sapo; si alas sus alas son, es un problema; su autor, a ese ridículo gazapo, lo titula «Poema.»

[30] Goethe alude probablemente a los poetastros, que ignorando que la poesía es un todo armónico, que surge del fondo del alma, escriben versos sin sustancia ni inspiración.

UNA PAREJITA[31]

Vas brincando entre flores y perfumes con breve paso y arrogante anhelo; pero aunque mucho quieres y presumes, no te levantarás nunca del suelo.

[31] Esta _Parejita_ puede significar la unión de poesía floja con música desabrida: aquellas insulsas composiciones en las que tan vulgar es la nota como la letra.

UN VIAJERO CURIOSO[32]

¿Es esto mascarada extravagante o es que la fantasía me ilusiona? ¿Oberón, el dios bello, el dios brillante, en este sitio se mostró en persona?

[32] Alusión a Nicolai, escritor del tiempo de Goethe, que odiaba todo lo que olía, en su concepto, a superstición y fanatismo. Es el mismo que aparece en la _Noche de Santa Valpurgis_ con el extraño nombre de _Proktofantasmista_.

UN ORTODOXO[33]

¡Ni uñas, ni cuernos, ni encorvado rabo! No me engaña el mentido testimonio: cual los dioses de Grecia, al fin y al cabo, tú no eres otra cosa que un demonio.

[33] El _Ortodoxo_ es Fr. Stolberg, que censuró acerbamente la famosa poesía de Schiller _Los Dioses de la Grecia_.

UN ARTISTA DEL NORTE

Cuanto concibo y ejecuto --¡ay triste!-- es vaga sombra y pálido boceto; pero conozco el mal y en qué consiste, y visitar la Italia me prometo.

UN PURISTA[34]

Topé para mi mal con esta gente; groseras brujas son desarregladas. Pasándoles revista atentamente, solo un par encontré bien empolvadas.

[34] Alude el autor a Joaquín Enrique Campe, que era escrupulosísimo en materia de lenguaje, y rechazaba muchas palabras admitidas ya por el uso, alegando que no eran castizas.

UNA BRUJA JOVEN

¡Polvos! ¡Trajes también! ¡Pobre atractivo, que tapa de la edad el triste rastro! Desnuda yo sobre el robusto chivo, muestro feliz mis miembros de alabastro.

UNA MATRONA

Nuestra prudencia, que la edad madura, emulaciones frívolas evita: la flor, que ostentas hoy, de la hermosura, también tú la verás seca y marchita.

EL MAESTRO DE CAPILLA

¡Oh moscas y mosquitos y moscones!, de la hermosa desnuda separaos. ¡Ranas y grillos de discordes sones!, a compás y medida sujetaos.

LA VELETA, _vuelta de un lado_

No puede haber más grata compañía: doncellas de constante y tierno pecho; jóvenes de valor y de hidalguía: gente toda de lustre y de provecho.

LA VELETA, _vuelta del otro lado_

Ábrete, tierra, y a la vil canalla trague al momento el infernal abismo, o mi furiosa indignación estalla, arrojándome al Tártaro yo mismo.

LOS XENIOS[35]

Somos cual sabandijas, y mordemos con colmillo afilado y diminuto, dando solo a los méritos supremos del Papá Satanás honra y tributo.

[35] Así llamaban los griegos (_donativos a los huéspedes_) a los obsequios que hacían a los que iban a su casa. Marcial dio este título al libro XIII de sus _Epigramas_; y Schiller a una serie de cuatrocientos dísticos publicados en su _Almanaque de las Musas_, de 1797. Referíanse estos epigramas a crítica literaria y filosófica de los autores de aquel tiempo. Fueron atribuidos a Schiller y Goethe, que eran, en efecto, sus autores.

HENNINGS[36]

Con inocente ingenuidad, que alabo, está jugando la menuda grey; hemos de confesar, al fin y al cabo, que sabandijas son de buena ley.

[36] Augusto Federico de Hennings, en su periódico _El Genio del tiempo_, había acusado a Goethe y Schiller de haber rebajado la poesía en los _Xenios_ con trivialidades y tonterías.

MUSAGETA[37]

No me da pena el escuadrón rugiente de estas malditas brujas del Averno; el coro de las Musas esplendente con más dificultad rijo y gobierno.

[37] Con el título de _Musageta_ publicó en 1798 y 1799 el mismo Hennings algunos artículos, que imitaban al _Almanaque de las Musas_ y querían emular con él.

UN EX GENIO DEL SIGLO

Busca en mi sol el rayo que te alumbre; agarra mi faldón; aprieta el paso. Para todos hay sitio en la ancha cumbre del Blocksberg y el germánico Parnaso.

EL VIAJERO CURIOSO[38]

¿Quién es ese pedante que en su frente soberbia y petulancia lleva escritas? ¿Qué busca, tan orondo y displicente? Siguiendo la husma va de los Jesuitas.

[38] Otra alusión a Nicolai, que era apodado _Jesuitenrrècher_ (_rastreador de los jesuitas_) porque tenía la preocupación de ver en todas partes la mano de esta célebre Orden religiosa. (Véase la nota segunda de la pág. 324.)

UNA GRULLA[39]

Pesco en las aguas turbias y en las claras: tengo de ello muy buenos testimonios; y me verás, si atento lo reparas, mezclar al Padre Santo y los demonios.

[39] La grulla es el escritor Lavater que, según el mismo Goethe escribía a Eckermann, tenía la figura y el andar de aquellas zancudas. Nicolai lo acusaba de jesuitismo, y por eso alude a él nuestro poeta en este lugar.

UN HOMBRE DE MUNDO

La grey devota, para abrirse paso, no repara en vehículo; en medio del Blocksberg congrega acaso su negro conventículo.

UN DANZANTE

¿Qué lejano rumor nos trajo el viento? ¿Es el redoble del tambor sonoro? No: es el canto pausado y soñoliento de los graves sochantres en el coro.

EL MAESTRO DE BAILE

Todos bailan, el grande y el menudo; todos ruedan sin miedo y sin cuidado; brincan el contrahecho y el panzudo; salta el cojo y se estira el encorvado.

UN JUGLAR