Estudios americanos (primera serie)
Part 4
La existencia de Amherst data de 1821. El actual instituto sucedió en aquella fecha a la academia de Amherst, fundada en 1814, época en que los residentes de Hampshire suscribieron la cantidad necesaria para su sostén. En los ejercicios inaugurales, la tradición recuerda que tomó la palabra el famoso Noah Webster, como presidente del consejo directivo. El colegio abrió sus puertas con tres profesores y 49 estudiantes. El manejo del colegio corresponde al referido consejo directivo, cuyo número de miembros no puede exceder de 17, de los cuales siete deben ser clérigos y el resto laicos. Sin embargo, el colegio no es sectario y no existen restricciones congregacionalistas en él. El control interno de aquel plantel está en manos de la facultad, compuesta de un funcionario ejecutivo, que es el presidente del colegio, y unos 30 profesores y conferenciantes. En 1882 la facultad asoció a la dirección del instituto un cuerpo de 10 estudiantes, bajo el nombre de Senado colegial. Los miembros de esta pequeña asamblea, son elegidos por sus respectivas clases, de acuerdo con los reglamentos establecidos y en la siguiente proporción: cuantro _seniors_, tres _juniors_, dos _sophomores_ y un _freshman_. El presidente del colegio dirige las reuniones del senado y puede vetar cualquiera de sus resoluciones. Los departamentos de instrucción se dividen en filosofía, historia y arte, lengua y literatura, y ciencia. El estudiante puede elegir entre un curso clásico o un curso científico, lo que lo autoriza para recibir en el primer caso el diploma de Bachiller en artes, y, en el segundo el de Bachiller en ciencias. Todos los estudiantes están obligados a seguir las clases del primer año. Después de él existe gran libertad de elección de materias cursadas. Los estudios electivos consisten en griego, latín, francés, alemán, italiano y sánscrito; cursos completos de retórica y oratoria, lógica, literatura inglesa, biología, criptogámica y fenográmica; zoología, fisiología y biología general, etc. Los estudios de geología y mineralogía del colegio de Amherst, gozan de una gran reputación en este país. Un amplio gabinete de física facilita el cultivo de esta materia y tiene elementos especiales para instruir a los alumnos en la parte relativa a la electricidad. También existen cursos de astronomía, para los cuales el colegio cuenta con instructores distinguidos, y como en todos los institutos análogos de los Estados Unidos, en Amherst, se presta una atención preferente a la cultura física de los alumnos.
El número actual de estudiantes de Amherst es de unos cuatrocientos cincuenta. Muchos de ellos carecen de medios amplios, pero la ciudad, a pesar de sus proporciones reducidas, les facilita ocasiones de ganarse la vida y poder continuar sus estudios. El costo de la educación en Amherst, es a menudo un motivo de seria preocupación para una familia. Según una publicación reciente, fundada en investigaciones realizadas entre los alumnos, el menor gasto anual de un joven estudiante alcanza a 308 dólares, sin contar sus desembolsos durante el tiempo de vacaciones. Un gran número de estudiantes gasta menos de 400 dólares por año, pero la mayoría necesita de 475 a 675 dólares anuales. Se han publicado cuadros en que los gastos están calculados en cuatro escalas diferentes. He aquí los resultados obtenidos, que me parece vale la pena de reproducirse:
_Costo de vida y educación en Amherst_
Barata Económ. Liberal Costosa Enseñanza 110 » 110 » 110 » 110 » Libros 8 » 15 » 20 » 35 » Alojamiento 12 » 30 » 75 » 200 » Combustible y alumbrado 11 » 15 » 25 » 40 » Pensión 111 » 129 50 148 » 222 » Mueblaje (promed. anual) 10 » 15 » 30 » 40 » Ropa 50 » 70 » 150 » 200 » Lavado 10 » 15 » 25 » 40 » Cuotas de sociedad -- 20 » 20 » 20 » Utiles de escritorio 5 » 10 » 15 » 20 » Subscripciones -- 5 » 20 » 40 » Varios 30 » 35 » 50 » 60 » ----- ------ ----- ------ 357 » 469 50 688 » 1027 »
El departamento de educación física y de higiene de Amherst merece una mención especial. Los estudiantes están obligados a hacer cierta cantidad de ejercicios físicos diarios bajo la vigilancia y dirección de un médico. Con ese objeto se fundó un gimnasio en que la condición física personal de cada estudiante es examinada antes de prescribírsele el ejercicio que la experiencia demuestra como más benéfico para su salud. Anexo al gimnasio existe un departamento antropométrico, donde los alumnos son examinados, medidos y sometidos a prueba en cada una de las funciones esenciales de su cuerpo, tres veces durante el curso. El estudiante a quien se encuentra defectuoso o mal desarrollado es sometido a un régimen especial en beneficio de su salud y de su desarrollo futuro.
Existen en Amherst numerosas sociedades fraternales de estudiantes, designadas por letras griegas y entre las cuales merecen una mención especial la Alpha, Delta, Phi, la Psi, Upsilon, etc. La formación de aquellos clubs o centros estudiantiles ha sido muy discutida en los Estados Unidos, especialmente por su carácter secreto. Sin embargo, las autoridades del colegio los consideran benéficos y refiriéndose a ellos el ex presidente de Amherst Mr. Julius H. Seelye, escribe lo siguiente:
«Otros podrán dar una opinión más exacta que yo, a propósito de las fraternidades colegiales en otras partes; pero en cuanto concierne a Amherst, sólo puede haber un juicio favorable respecto a ellas. Sin lugar a duda, ofrecen aquí una benéfica energía, tanto sobre el colegio como sus miembros individuales. La combinación es fuerza sea entre jóvenes o viejos; y cuando los hombres se reúnen persiguiendo buenos fines pueden esperarse mejores resultados que si aquellos fines fueran perseguidos por individuos aislados. El propósito de aquellas sociedades es ciertamente bueno. Ellas no están simplemente constituidas para la diversión, aunque son una de las más fructíferas fuentes de placer en la vida de colegio de un estudiante. Su principal objeto es el mejoramiento de sus miembros, mejoramiento en cultura literaria y en carácter varonil. Todas ellas son sociedades literarias. No hace mucho, se trató de introducir entre nosotros una nueva sociedad con fines prominentemente sociales más bien que literarios; pero la tentativa no sólo dejó de recibir el asentimiento necesario del presidente del colegio sino también encontró una gran oposición de parte de la mayoría de los estudiantes. Uno de los más felices caracteres de la vida social de Amherst está relacionado con las casas de las sociedades. No existen mejores residencias en la aldea, ni mejor mantenidas que ellas. No son lujosas sino limpias y de buen gusto. Están rodeadas de jardines; el precio de sus habitaciones no es mayor que el promedio del de las otras casas, y no solamente proporcionan a los estudiantes que las ocupan un lugar agradable sino que el cuidado de la casa y sus alrededores es por sí mismo una cultura. No es necesario objetar a esas sociedades por ser secretas. Secretas son principalmente en el nombre; en realidad su carácter secreto no es más que esa reserva propia al más familiar contacto entre familias y amigos. Tratadas como las sociedades lo son entre nosotros y ocupando el lugar que ocupan su carácter secreto no produce mal alguno. En vez de promover camarillas y cábalas en realidad, éstas han disminuído en el colegio después de la organización de las fraternidades. La rivalidad que existe entre ellas es sana, y conducida abiertamente y de una manera viril. Las sociedades deben devolver al colegio el tono que han recibido primero en él. Estoy convencido que en cualquier colegio en que prevalezca una vida elevada y pura, las sociedades alimentadas por su fuente producirán corrientes brillantes y vivificadoras. Ciertamente ellas alegran y refrescan toda nuestra vida de colegio en Amherst.»
El viaje a Amherst se efectúa por la línea del ferrocarril central de Massachussetts. La pequeña aldea en que está situado el colegio se encuentra a 90 millas de Boston y se llega a ella después de cuatro horas de viaje. La ola de la inmigración inglesa que desembarcó en las rocas de Plymouth y se estableció en las riberas de la bahía de Massachussetts, tardó cien años en llegar hasta Amherst, lo que prueba la lentitud del desenvolvimiento primitivo de la población en estos parajes. En el trayecto se goza de los encantos de un paisaje siempre variado y especialmente interesante en esta época del año, en que los árboles empiezan a perder sus hojas y otros se revisten de colores rojizos, bronceados y amarillos, que resaltan aún más sobre el fondo verde obscuro de los pinos inalterables. La línea férrea cruza por Waltham, el centro más importante de la manufactura de relojes. Poco después se llega a Weston, dotado de todos los atractivos de la vida rústica y de todas las bellezas de un paisaje accidentado en que se alternan los campos esmeradamente cultivados con arroyos que susurran sobre un lecho de pedregullo y pequeñas lagunas en cuyos bordes se levantan árboles centenarios. Sucesivamente el tren atraviesa por el municipio de Berlín situado sobre el río Assebet y rodeado de bosques de robles, castaños, arces, pinos y nogales. Más tarde aparece Clinton, ciudad manufacturera de reputación universal; Ware, situada junto a las cascadas del río del mismo nombre, y finalmente, Amherst deja ver las puntas de sus altos edificios góticos, entre el follaje de sus árboles frondosos.
Al norte de la aldea se encuentra el colegio de Agricultura, objeto principal de mi visita, y que es una de las primeras instituciones de esta clase fundadas en los Estados Unidos. El Congreso americano, en 1862, concedió a cada Estado cierta porción de las tierras públicas federales, el importe de cuya venta debería servir para la instalación y manutención de un colegio en que, sin excluir otros estudios científicos y comprendiendo la táctica militar, debían enseñarse todas aquellas ramas de la ciencia relacionadas con la agricultura y las artes mecánicas, a fin de promover la educación práctica y liberal de las clases industriales de la República. La porción concedida a Massachussetts, fué de 360.000 acres de tierra, que produjeron 219 mil pesos. La locación del Colegio fué objeto de grandes discusiones, hasta que al fin el municipio de Amherst ofreció 50.000 pesos y la suficiente cantidad de terreno a un precio moderado, con tal de atraerlo a su seno. La propiedad del Colegio de Agricultura abarca hoy unos 383 acres, o sea, aproximadamente, unas 150 hectáreas. El 2 de octubre de 1867 se abrieron los cursos con 33 discípulos y cuatro profesores. La facultad comprende doce miembros y dirige al Colegio en todo lo relativo a la enseñanza y la disciplina. Los estudios regulares duran cuatro años, después de cuyo lapso de tiempo los graduados reciben el diploma de bachiller en ciencias, firmado por el Gobernador de Massachussetts. Por un arreglo especial el Colegio constituye el Departamento Agrícola de la Universidad de Boston, lo que permite a los alumnos del primero matricularse en la segunda, y al recibir su grado poseer también un diploma de la Universidad.
Un oficial del ejército americano proporciona la instrucción militar y está autorizado para otorgar diplomas militares a los estudiantes que se distinguen en aquel ramo. Esto los recomienda para ocupar puestos en la milicia del Estado o llegar a ser oficiales del ejército federal. Durante la última guerra los colegios agrícolas de los Estados Unidos proporcionaron un numeroso contingente de oficiales a las tropas voluntarias de este país; y en la capilla del establecimiento acaba de ser colocada una placa de bronce conmemorativa, en que se halla inscripto el nombre de uno de los graduados de la institución, muerto en los alrededores de Santiago.
El curso de estudios del Colegio de Agricultura obedece a un programa regular y es de carácter esencialmente científico. Los estudiantes que desean educarse sin sacrificio pecuniario de su parte, o que no pueden afrontar ese sacrificio, encuentran una protección generosa de parte del Estado. El colegio consagra 5.000 pesos anuales como sueldo de estudiantes pobres que ejecutan algún trabajo en su seno. Fuera de eso, anualmente se reparten algunas sumas en premios. Las becas son: 80 becas del Estado, establecidas por la Legislatura, 10 mil pesos; 14 becas congresionales, establecidas por los directores, 1.120 pesos; legados de particulares, que suben a 150 pesos, interés de 3.000 pesos. Las becas del Estado se solicitan del senador del distrito en que reside el discípulo, y las becas congresionales del diputado al Congreso por el mismo distrito.
Los estudiantes están obligados a vivir en los edificios dormitorios pertenecientes a la institución, lo que disminuye el costo de manutención. Como en el caso de la Universidad de Amherst, se han hecho cálculos minuciosos respecto al presupuesto de gastos de un estudiante del Colegio de Agricultura y los resultados obtenidos son los siguientes, que pueden, tal vez, inducir a alguno de nuestros conciudadanos a enviar sus hijos a este instituto:
_Presupuesto para el Colegio de Agricultura_
Barato Moderado Amplio Enseñanza 80 » 80 » 80 » Libros y útiles de escritorio 8 » 12 » 20 » Alojamiento 24 » 36 » 48 » Mueblaje (promedio anual) 8 » 15 » 25 » Pensión 90 » 108 » 126 » Combustible y alumbrado 11 » 15 » 25 » Lavado 10 » 15 » 25 » Ropa 30 » 60 » 100 » Traje militar (15 75) (15 75) (15 74) Matrículas y cuotas 3 » 8 » 15 » Subscripciones -- 5 » 10 » Varios 15 » 25 » 40 » Curso de estudies en la Universidad -- 10 » 10 » de Boston Derechos de Laboratorio (30 ») (30 ») (30 ») ------- ------ ------- 279 » 389 » 524 »
Los gastos puestos entre paréntesis no ocurren sino una vez durante todo el curso de los cuatro años y no están incluidos en el total.
En conexión con el colegio, se encuentran la estación de Experimentos Agrícolas del Estado de Massachussetts y la Estación de Experimentos Hatch. La primera fué establecida en 1882, por acto de la legislatura, y comprende 48 acres del terreno perteneciente a aquél. Para el equipo de dicha Estación se votó primero la suma de 3.000 pesos y en lo sucesivo se le ha dado anualmente 5.000 pesos para proseguir sus trabajos. En los últimos años esta cantidad pareció demasiado pequeña y anualmente la Estación Experimental goza de una subvención de 10.000 pesos. Los trabajos e investigaciones que realiza aquella institución están comprendidos en las líneas generales siguientes: causas, medios preventivos y remedios de las enfermedades de los animales domésticos, plantas y árboles. Historia y hábitos de los insectos dañinos y medios de destruirlos. Manufactura y composición de los abonos y fertilizantes extranjeros y domésticos, su valor respectivo y su adaptabilidad a diferentes cosechas y terrenos. Valor alimenticio bajo todas condiciones y para todos los animales de chacra de los varios forrajes, granos y raíces. Importancia comparativa del forraje verde y seco, y costo de producirlo y conservarlo en la mejor condición posible. Adulteración de artículos alimenticios destinados a los hombres o los animales, etc., etc.
Los edificios de la Estación Experimental están valuados en la siguiente suma: Laboratorio químico con instrumentos, 15.000 pesos; Laboratorio agrícola y físico, 12.000 pesos; casa de chacra, 2.000 pesos; establo y graneros, 6.000 pesos. Recientemente la Estación de Experimentos Hatch, también ha entrado a formar parte del colegio de Agricultura, anexándose a él con todos sus edificios tasados en la siguiente forma: granero, 4.000 pesos; invernáculos, 2.800 pesos; departamento entomológico, 2.000 pesos; departamento meteorológico, 1.800 pesos: Nada más pintoresco que los terrenos de la localidad en que se encuentran los edificios del Colegio de Agricultura, graciosamente reclinados en las laderas occidentales de Mount Pleasant y dominando desde la altura el verde valle de Connecticut. Los campos que se extienden en torno del Instituto son modelos de labranza y en ellos se alternan especímenes de diferentes culturas interrumpidos por huertos y jardines, limitados al norte por una cortina de bosques que contribuyen a aumentar la belleza de aquel paisaje seductor.
Uno de los edificios más antiguos, es el granero, en cuyo piso inferior se encuentran espaciosos establos perfectamente ventilados y mantenidos en un estado de absoluta limpieza. El estudiante examina allí prácticamente representantes típicos de las crías de ganado más populares. Un galpón especial está consagrado a las vacas lecheras, y en otros adyacentes se encuentran caballos y yeguas, un pequeño rebaño de ovejas y cierto número de cerdos. En otra de las divisiones del mismo local se encuentran muestras de las más usuales máquinas agrícolas, entre las cuales me fué señalada, como práctica y reciente, una para recoger la cosecha de papas. El colegio posee, además, otro granero y establo donde se llevan a cabo experimentos especiales sobre la cantidad de alimentos que requieren los animales y el valor nutritivo de los diferentes forrajes. A los establos se encuentra anexa una cremería cuya instalación me pareció muy deficiente, lo que tal vez explica por qué cerca del establecimiento existen otras de propiedad particular y dotadas de todos los elementos necesarios en que los alumnos pueden estudiar con mejor provecho los procedimientos necesarios para la fabricación de la mantequilla. Aunque el trabajo de chacra no es obligatorio la mayor parte de los estudiantes toman parte en él con mayor o menor empeño, y, en todo caso, los experimentos de las estaciones agrícolas anexas al Colegio les ofrecen amplias oportunidades de observación y de estudio. En este año, se ha añadido a las instalaciones de aquel importante plantel un departamento de veterinaria dotado de todos los elementos necesarios para la preparación de diversos serums y de un hospital para animales enfermos que permitan a los estudiantes practicar y observar las enfermedades más comunes del ganado. El departamento de veterinaria posee un Museo incipiente de anatomía, entre cuyos objetos me fué especialmente señalado el esqueleto del primer caballo de cría, Morgan, origen de esa raza tan conocida entre nosotros. Las demás preparaciones del museo carecen de importancia y se limitan a esqueletos de ovejas y de cerdos y a modelos de _papier maché_, de fabricación francesa, para ilustrar las diferencias que la edad produce en la dentadura de los animales. Tratándose de un país como los Estados Unidos, la pobreza relativa de aquel museo pronto será salvada por alguno de esos regalos de que los ricos americanos son tan munificentes, sobre todo cuando se trata del adelanto intelectual de las nuevas generaciones de su país.
La biblioteca del colegio de agricultura ocupa un edificio gótico y cuenta con 26.000 volúmenes. En el piso superior del edificio se encuentra la capilla que sirve al mismo tiempo de sala de conferencias y de local en que se realizan las fiestas escolares. En aquel amplio local caben con comodidad 500 personas y su interior está decorado con esa sobriedad elegante y severa común a los templos protestantes de este país.
Las principales investigaciones llevadas a cabo por la estación experimental anexa al colegio de agricultura se refieren al uso de los abonos o fertilizantes naturales y químicos. Una tablilla marca en cada sección cultivada la substancia empleada para alimento de la planta y la simple inspección de los resultados obtenidos basta para mostrar cuáles son más ventajosas y cuáles se muestran defectivas en su tarea vivificante. Pero la estación experimental no se limita a este trabajo práctico, sino que una de sus labores más serias es la de analizar todas las muestras de abonos que se ofrecen en el mercado para poder responder de su eficacia y asegurar al chacarero de la bondad del artículo que se le ofrece. Por una ley del Estado de Massachussetts en el envase de todos esos abonos comerciales debe estar indicada la fórmula de su composición, de manera de hacer posible el control del departamento de Agricultura y aplicar a las falsificaciones o adulteraciones un castigo severo. He visto no menos de 300 muestras en el laboratorio químico, prontas para ser analizadas por los encargados de aquel trabajo.
El Colegio de Agricultura de Amherst, en conjunto, es sin duda de los más completos e importantes que existen en los Estados Unidos, y la impresión que su visita me ha causado hace alto honor al distinguido presidente de aquel establecimiento, Mr. Henry Hill Goodell, y a Mr. W. P. Brooks, profesor de agricultura, que comparte sus tareas y dirige los trabajos de la estación experimental.
V
VIAJEROS EN SUD AMERICA
No conozco lectura en cierto modo más interesante que la de los libros de viajeros que en diferentes épocas han cruzado nuestro territorio. Desde el famoso Ascarate du Biscay, en cuyas páginas polvorosas se encuentra el primer esbozo de nuestra Buenos Aires primitiva, las observaciones que nuestro país ha merecido de los que lo han visitado son dignas de conocerse y meditarse, por fantásticas o injustas que nos parezcan algunas veces. Ese interés aumenta a medida que la obra se refiere a un tiempo más lejano y evoca a nuestra mirada escenas desvanecidas en las brumas del pasado, o se refiere a hechos de nuestra historia. Es el encanto que tienen para nosotros las _Cartas de Robertson_, reeditadas no hace mucho, el _Viaje de un naturalista_, de Darwin, que he releído últimamente con inmenso placer y que tan sabrosos párrafos dedica a nuestro país, los viajes de Basil Hall en Chile y el Perú, donde tuvo ocasión de ver a San Martín. Sin necesidad de referirse a obras tan conocidas como éstas, hay otras de autores menos ilustres, en cada una de las cuales se encuentran detalles que hoy tienen un sabor especial para nosotros y que arrojan una luz curiosa sobre muchas particularidades de nuestra vida doméstica.