Es mi hombre: Tragedia grotesca en tres actos
Part 4
~(Aprovecha este momento para irse a un rincón, y tembloroso y demudado, con la cara de verdadera angustia de un hombre que acaba de hacer un esfuerzo supremo, saca un frasquito del bolsillo del chaleco y, tembloroso y acongojado, bebe un sorbo.)~ ¡Ay, hija mía!
MARIANO
~(Se acerca. Aparte.)~ ¿Qué tomas?
ANTONIO
Antiespasmódica.
MARIANO
¡Qué rato habrás pasao!
ANTONIO
¡Como que se me ha hecho una pelota en la garganta, que no me la puedo tragar! ¡Ay, Mariano, el día que me falle uno de estos, mi ruina!
MARIANO
~(Por Paco, que se acerca.)~ Calla, que viene.
PACO
¡Don Antonio!... ~(Abrazándole.)~ ¡Me tie usté encantao! ¡Usté es mi hombre!
ANTONIO
~(Volviendo a la sonrisa y a la jactancia.)~ Nada, don Paco. Escaramucillas de principiante. ¡Digo!... ¡Pues si usté me hubiera visto a mí una noche en la calle de las Sierpes, en Sevilla!... ¡Cinco hombres disparándome tiros, y yo limpiándome las botas y cantando la Madelón traducida!... ¡Que lo diga aquí Mariano!... ¿Te acuerdas?...
MARIANO
¡Aquello era para erizar a un queso de bola!
ANTONIO
¡Cinco blancos en la caja de betún, un impacto en el cepillo, el betunero herido en la región metacarpiana y un servidor desviando las balas con ligeros balanceos! ~(Los hace.)~ Lo mismito que si estuviera bailando un fox.
PACO
¡Qué admirable! ¿Y de dónde se saca usté esa serenidad?
ANTONIO
~(Señalando al corazón.)~ Del almacén. Que tengo stock. Nada.
~(Vase hacia la sala, humilde y modoso.)~
ESCENA V
DON MARIANO y PACO
PACO
Bueno, yo no he conocido a Napoleón, pero debía ser una chinela comparao con este hombre.
MARIANO
(¡Pobre Antonio!... ¡El miedo que está pasando!)
PACO
¿Pero tú has visto una cosa como esta? ¡Es admirable!
MARIANO
~(Con amarga ironía.)~ ¡Que si es admirable! ¡No lo sabes tú bien!
PACO
Yo le aumento el sueldo desde este mes.
MARIANO
Se lo merece.
PACO
¡Pero que en un doble! Porque, además, hay que reconocerlo, lo que ha tenío que hacer hasta ahora no es naa en comparación de lo que le queda, que es lo gordo.
MARIANO
¿A qué te refieres?
PACO
Pues que aún tiene que ponerse cara a cara con los de cuidao. Con el Pollo Botines, el Requiés y el Jarritas. ¡Los tres granujas de más agallas de Madrid! ¡Menudo historial carcelario!
MARIANO
Pero esos hasta ahora parece que le respetan a don Antonio.
PACO
¿Que le respetan? ¡Narices! Que son unos vivales y lo estaban tanteando; pero se conoce que ya le han encontrao el tacón de Aquiles, porque, ¿no sabes lo de anoche?
MARIANO
¿Qué?
PACO
Pues naa; que como desde que está aquí don Antonio he suprimido suvenciones y no hay valiente que me saque ni una perra pa un churro, pues me se acercaron los tres de muy mal arate y me vinieron con el ultimátum de que hoy mismo u echaba yo a la calle a don Antonio u le echaban ellos.
MARIANO
¿Pero es posible? ¡Qué cafres! ¿Y tú que les dijiste?
PACO
Que si tenían ganas de jugarse la pellejita, que viniesen ellos a echarle, que yo estaba muy contento con él.
MARIANO
¿Y qué te dijeron?
PACO
Naa... Que esta noche, a las diez en punto, me daban palabra de ponerlo de pezuñas en la vía pública, en su totalidad u en veces.
MARIANO
¿Pero es que piensan descuartizarlo?
PACO
¡Por lo visto! ~(Riendo.)~ ¡No saben la fiera que buscan! Yo te digo que temo el choque y lo deseo. Va a ser una bronca que dejará recuerdo en Madriz pa muchos años.
MARIANO
Sí, bueno... ¿Pero tú no le has prevenido a don Antonio?...
PACO
Todavía no.
MARIANO
Pues debías decírselo; poco a poco, pero debías decírselo.
PACO
Yo, por si esos golfos lo dejaban en amenaza.
MARIANO
No te fíes. ¡Menudos madrugones! ¡Siquiera que lo cojan sobre aviso al hombre!
PACO
Pue que tengas razón. Pues mira, vamos a decir que no los dejen entrar por la puerta prencipal, pa que antes de meterse en la sala tengan que pasar por aquí y podamos advertirle.
MARIANO
Es lo mejor.
PACO
Vamos.
MARIANO
~(Aparte.)~ ¡La que le aguarda! ¡Pobre Antoñito!...
~(Vanse primera izquierda.)~
ESCENA VI
DON ANTONIO. Luego LEONORCITA y MARCOS, primera izquierda.
ANTONIO
~(Sale con cautela, se va a un rincón, saca el frasquito, bebe otro trago y se lo guarda.)~ Este trago no es de miedo, es de nervioso. Nada, que estaba yo en la mesa, inspeccionando y se me ha sentado una señora gorda, pero guapísima, a la distancia de un papel de fumar de canto... y me está echando unas miradas, que entre ella y el radiador que tengo detrás... ¡estoy de nervioso, que me quiero sonar y no me doy con las narices!... ¡Qué tía! ¡Qué ojazos! Y qué... ¡qué miserable es la Humanidad!... ¡Yo, que ya me había olvidao de estas cosas!... Pero está visto que en cuanto come uno quince días seguidos y se muda cada semana, pues que... ¡que se le reverdecen las pasiones!... ¡Verdad es que las gordas han sido siempre mi perdición!... ¡Dios mío, que no me se verdevezcan, digo, redrevezcan, digo, verde... bueno, que no lo digo!... ¡Y me paece que esa contertulia anda detrás de movilizarme un cadáver!... ¡No, pues como yo la pille en una trampa, la echo, y así me quito de peligros!... Es lo mejor. ~(Va a entrar y le detienen Leonorcita y Marcos, que salen primera izquierda.)~
LEONOR
~(Que viene muy mona, vestidita de nuevo y con un sombrerito elegante.)~ ¡Papá, papaíto!...
ANTONIO
¡Hija, hija mía!... ~(La besa y la abraza.)~
LEONOR
¿Qué tal, qué tal, papaíto? ¿No te ha pasado nada?
ANTONIO
Nada, hijita, ¿qué me va a pasar?...
LEONOR
¡Ay, hasta que te veo no descanso!
MARCOS
~(Entra también bien vestido, pero con mediano gusto.)~ ¡Don Antonio! ~(Le abraza.)~
ANTONIO
~(Muy efusivo.)~ ¡Hola, Marquitos!
MARCOS
~(Admirado, contemplándole.)~ ¡Mi familia! ¡Quién le ha visto a usté y quién le ve!... De smokinge, con dos dedos de chaleco naa más, un lazo al cuello y medio metro de raya... ~(Fijándose.)~ ¡Porque le llega a usté hasta la metá e la espalda!... ¡Gachó!...
ANTONIO
Sí, pues mira que tú... Ven que te vea.
MARCOS
Hombre, mi ternito con remangue, mi flexibito, mi corbatita muerdoré y mi cabuchón de seis reales... Que me he tenío que poner a tono aquí con la joven... que yo ya no sé si voy con mi novia u con un número atrasao del Pintorial Revue.
LEONOR
¡Tonto!
ANTONIO
No, no; dice bien Marquitos que estás monísima. ¡Hija de mi alma!... ¡Qué alegría verte tan bonita!... ~(La mira embelesado.)~
MARCOS
Que la ropa lo hace too. Ahora, de que veníamos, pues too el mundo a mirarla; en cambio, acuérdate cuando llevabas el trajecito numerao...
LEONOR
¿Cómo numerado?
MARCOS
¡A ver!... Too lleno de sietes y de unos... pero de unos lamparones de este porte.
ANTONIO
¡Hacéis una parejita!... Porque tú también tienes un tipo...
MARCOS
¡Airosito y marchoso naa más, don Antonio! Y ya me verá usté el domingo en cuanto cobre, que me voy a comprar guantes, pero dos. Que no me los he comprao ya, porque tengo un amigo que me vendía uno por tres reales; pero no lo he querido porque era uno solo, y además, no me servía pa las dos manos. En esta me entraba mu bien, pero en esta lo tenía que llevar del revés.
ANTONIO
~(Riendo.)~ ¡Naturalmente!... Y luego, Marcos, ¿tú te has fijao en la niña qué colorcito tan sano se le está poniendo?
LEONOR
¡Que como todos los días, papaíto! Oye, ¿sabes que me he pesado?
ANTONIO
¿Y qué, hija?
LEONOR
¡Que he ganao cinco kilos!... ¡¡Cinco!!
MARCOS
Como que hay noches que cenas tres veces, mia esta.
LEONOR
Hombre, nos teníamos que poner al corriente. En cambio, tú... Yo te encuentro más desmejorado, papá, y con un color tan pálido...
MARCOS
Yo creo que es que toma usté demasiada tila, don Antonio...
ANTONIO
No, hijos, pero si estoy muy llenito...
MARCOS
¿De qué?
LEONOR
No, papaíto, tú no estás bien. Debes alimentarte más. Todo te viene ancho.
MARCOS
Sí, porque si no estoy viendo que un día se le va a usté a quedar el traje vacío en metá e la calle, don Antonio.
LEONOR
Yo engrueso, yo como, yo vivo a gusto, pero tú...
ANTONIO
Pues si tú vives a gusto, ¿qué más necesito?...
LEONOR
No; no te acostumbras a este ambiente, papá, ya lo veo. Has de hacer esfuerzos horribles que perjudican tu sistema, nervioso, que te aniquilan... Y yo soy una egoísta, papá, una egoísta... Pero un día me voy a quitar todo esto...
MARCOS
Aquí no.
LEONOR
Y voy a...
ANTONIO
¡Calla, tonta!... ¡Que no me acostumbro a esto, y tengo la sala dominada! ¡Si me hubieses visto antes echar a uno!... ¡Y cómo me respetan! Y todavía sin haber tenido que dar una bofetada.
MARCOS
¡Toma!... Es que el día que tenga usted que darlas ~(Acción de quedarse sin nada.)~, no hay de qué darlas...
ANTONIO
¡Pero me las ingenio muy bien con esta farsa del valor!... ¡Alégrate, hija mía, no hay que preocuparse! ¡Adelante, y viva la vida, que dice Mariano!... Y en fin, que yo, encantado de charlar con vosotros, descuido mi obligación, y tengo tomada la visual ahí a una individua, que en cuanto me haga una trampa, la echo.
LEONOR
¡Ay, pero echar a una señora!... ¿Y no te hará nada si la echas?...
ANTONIO
No; las señoras no hay cuidado, hija.
MARCOS
Las señoras se pue decir que se echan solas.
ANTONIO
Con una ligera indicación... En fin, meteos ahí en la Secretaría, que volveré pronto. Quiero que cenéis conmigo.
~(Vase a la sala.)~
LEONOR
Bueno, papaíto.
ESCENA VII
LEONORCITA y MARCOS
LEONOR
Anda, vamos a la Secretaría.
MARCOS
~(Entreabriendo la puerta.)~ Espera que mire un poco.
LEONOR
Todas las noches que venimos haces lo mismo.
MARCOS
¡Oye, fíjate cuánta gente! ¡Qué corrutoras son estas salas! ¡Qué mujeres!
LEONOR
¡Y qué escotadas! ¡Qué escándalo!
MARCOS
Se mira encima de la mesa y no se ve más que dinero, carne, corrución... ¡Aguarda!...
LEONOR
¿Qué es?
MARCOS
¡Ha salío el 24 negro! ¡El 24! ¡Mis años! ¿Quies que me juegue dos pesetas de pleno a la repetida?
LEONOR
~(Apartándole.)~ ¡No, señor, ni un céntimo! ¡Anda!
MARCOS
Espera. Fíjate en aquella rubia; ¡qué hombros!
LEONOR
Anda, Marcos, o vienes o me voy. ¡Así sois los hombres, que nunca os contentáis con lo que tenéis!...
MARCOS
¿Pues qué dirías si estuviésemos en la Mahometania, donde cada hombre tie cuarenta y dos mujeres lo menos?... Pues te hubieses tenío que conformar con la cuarenta y doceava parte mía.
LEONOR
¡Cuarenta y doceava! ¿Y qué es eso?
MARCOS
¡Menos que un guisante!
~(Entran en la Secretaría discutiendo.)~
ESCENA VIII
La SOLE y DON ANTONIO, de la sala.
ANTONIO
~(Señalándola enérgicamente la puerta.)~ Bueno, señora; agradézcame usted que no he querido avergonzarla delante de todos, pero usté se va a la calle ahora mismo.
SOLE
No tengo ganita. ~(Se sienta.)~
ANTONIO
La he cogido a usted levantando un cadáver. A la calle.
SOLE
Pero si lo he hecho pa que usté se fijara en mí, so primo.
ANTONIO
¡Mentira!
SOLE
Por la memoria de mis muertos.
ANTONIO
No jure usté, que son muchos.
SOLE
Son innumerables... ¡ay, sí, señor!
ANTONIO
Bueno, a la calle.
SOLE
Con usté, en seguida. Sola y a estas horas, me da miedo, don Antonio.
ANTONIO
¿Pero usté le tiene miedo a algo?
SOLE
A que me se ponga una cosa entre ceja y ceja.
ANTONIO
¿Y qué se le ha puesto a usted?
SOLE
¡Qué sé yo!... ¡Locuras! Hablar con usté a solas... Tie usté un modo de mirar que...
ANTONIO
Pamplinas; me va usted a convencer que a mis años y con estos ojos tan pequeños...
SOLE
Con una cerilla se enciende un horno. Además, es lo de toa mi vida, mi locura, ¡los hombres valientes! Tengo Napoleón a la cabecera e la cama y el Espartero a los pies.
ANTONIO
~(Ya meloso.)~ ¿Y a mí dónde me iba usté a colocar?
SOLE
En el techo. Colgaíto por malo.
ANTONIO
¿Malo yo? ~(Se acerca.)~
SOLE
~(Empujándole con el hombro.)~ ¡Es usté más antipático!...
ANTONIO
~(Derretido.)~ Sole..: ~(Deteniéndose en la pendiente y volviendo a su primitiva energía.)~ ¡Bueno, a la calle!
SOLE
Acompáñeme usté.
ANTONIO
No tengo abrigo, ~(Con sorna.)~ y a cuerpo limpio...
SOLE
Y hablando en serio, Antonio. No se ría usté de mí, que pue que le pese. Cantaba yo una copla, cuando cantaba, que decía:
«Aquel pajarito, madre, que canta en el limón verde, su día le ha de llegar que él esté triste y yo alegre.»
ANTONIO
Es bonita la copla.
SOLE
Es verdá, como todas. Hoy se ríe usté de mí. Bueno. Pero quién sabe mañana... Aunque puede que se ría usted siempre, porque yo pa querer no he tenío suerte nunca. ~(Se limpia con disimulo una lágrima.)~ Por supuesto, ni pa querer ni pa naa. Pero en fin, a lo que estábamos. Me echa usté porque tie usté razón pa echarme, y me voy... ¡Si una es lo que es, cómo la van a mirar a una!
ANTONIO
Mujer, yo...
SOLE
Pero siento que sea usté el que me eche, palabra, porque le tengo a usté mucha simpatía, Antonio. ~(Conmovida.)~
ANTONIO
¡Sole!
SOLE
A pocos hombres les he dicho yo esto. Y eso que una ha tenío la desgracia de la libertá, y ha dicho toas las cosas que se le han antojao.
ANTONIO
~(Librando una batalla interior.)~ ¡Sole!... (¡Ay, mi hija!)
SOLE
Pero con todo y con esos a pocos se lo he dicho, y a usté se lo digo, pero chipén.
ANTONIO
Bueno, pero...
SOLE
Y en fin, perdonar, y por estas que no vuelvo a poner los pies en esta casa.
ANTONIO
Mujer, tanto como eso...
SOLE
Ni a usté le conviene que yo vuelva, ni a mí volver.
ANTONIO
Eso... ¡quién sabe!... (¡Ay, mi hija!)
SOLE
Adiós. ~(Se dan la mano y no se sueltan.)~
ANTONIO
~(Entregándose.)~ No te vayas.
SOLE
Déjame, Antonio. Si me quedo, puede que sea peor pa los dos.
ANTONIO
No me importa. Quédate.
LEONOR
~(Asomándose.)~ Papá...
ANTONIO
~(Aterrado.)~ ¡Mi hija!... ~(Fingiendo extremada energía.)~ Bueno, señora..., basta de..., y ahora mismo sale usté por... ~(Perplejo y atontado mira alternativamente a las dos puertas, la de la sala y la de la escalera, y no sabe cuál señalar.)~ por... por... por ahí... ¡que yo la arreglaré!... ~(Le señala la sala.)~ ¡Fuera!
SOLE
¡Pero, don Antonio!
ANTONIO
¡Fuera!
SOLE
(No m’ha fallao. De rodillitas, ¡Mío!)
~(Vase a la sala.)~
LEONOR
¿Es esa la tramposa, papá?
ANTONIO
No, no es que sea tramposa... es una desgraciada, pero...
LEONOR
¿Y no has podido echarla?
ANTONIO
¡Ay, hija de mi vida, no, no he podido, pero voy a ver si ahora!... ~(Elevando los ojos.)~ ¿Por qué me has traído aquí, Dios mío? ~(Entra resueltamente en la sala.)~
LEONOR
~(A Marcos, que se ha asomado también.)~ ¿Has visto el pobre papá?... ¡No ha podido echarla!
MARCOS
Es que es mucha señora pa echarla así, del primer impulso.
LEONOR
Calla...
MARCOS
¿Qué es?
LEONOR
Gente que sube...
MARCOS
Serán puntos... Que no nos vean... ~(Se ocultan en la Secretaría.)~
ESCENA IX
DON MARIANO y PACO EL MALUENDA
PACO
Bueno; por la puerta principal estamos tranquilos que ya no suben. Ahora vamos a decírselo too a don Antonio.
MARIANO
Es lo prudente.
PACO
Se va a morir de risa.
MARIANO
Sí; pero sin embargo, es bueno que esté advertido. ~(Al Mozo, que anda limpiando una mesa.)~ Gorila, tráete un bock. ~(El Mozo le sirve.)~
PACO
Esos tres pa él son tres ratas, hombre; ya lo verás. ~(Se acerca a la puerta del fondo y llama.)~ Don Antonio... Chist, don Antonio... Un momento.
MARIANO
~(Aparte.)~ Le da un colapso.
ANTONIO
~(Saliendo.)~ ¡Hola, mi querido don Paco! ¿Qué pasa?
PACO
Hombre, perdone usté que le moleste, porque en realidá cosa de importancia no es.
ANTONIO
Sea lo que sea. Diga usted.
PACO
Pues una nimiedaz... Que anoche me se acercaron el Pollo Botines, el Jarritas y el Requiés.
MARIANO
¡Que tú ya los conoces!
ANTONIO
¡Ya, ya!... ¿Y qué anhelaban esas tres orugas?
MARIANO
~(A Antonio.)~ Bebe un poco de cerveza, anda... ~(Le da el bock.)~
PACO
Pues decirme --se va usté a revolcar-- que si yo no le echaba a usté hoy sin falta de mi casa, que esta noche vendrían ellos mismos... ~(Cada vez va acentuando más su sonrisa.)~ a ponerle a usté de pezuñas en la vía pública, u en su totalidaz u en veces.
ANTONIO
¿A mí?... ~(Se le cae la copa de las manos, de terror; pero reacciona y suelta una carcajada que su estado nervioso exagera.)~ ¡A la calle!... ¿Yo?... ¿Pero yo?... ¡Ja, ja, ja!... ¿En mi totalidad?... ¡Ja, ja, ja!... ¡Ja, ja, ja!...
PACO
~(A Mariano.)~ ¿No te lo decía yo?... ¡La gracia que le ha hecho!...
ANTONIO
¿Yo?... ¡A la calle!... ¡Pero yo!... ¡Ja, ja, ja!... ¿Y cuántos dice usté que son?
PACO
Tres.
ANTONIO
¡Ja, ja, ja!... ¡Tres naa más!... ¿Y echarme a mí?... ~(Quedándose repentinamente serio y metiendo la mano en el bolsillo del revólver.)~ Bueno, ¿dónde están?
PACO
No han venido todavía.
ANTONIO
Que tienen un ángel custodio que vela por ellos.
PACO
Y mire usté... ~(Don Antonio se vuelve rápidamente y aterrado, creyendo que vienen.)~ Y mire usté que ir a estrellarse con usté... ¡Ja, ja!
ANTONIO
¡Ya, ya, estrellarse conmigo! Bueno; pues me va usté a hacer el favor... ¡ja, ja, ja!... espere usté que me acabe de reír... de mandarles el siguiente recadito: que como se personen en esta su casa, les voy a dar una de bofetás, que va a tener que hacer las particiones un notario. Eso de prólogo. Y de epílogo, que como no saquen kilométrico, no encuentran los dientes, ¡por estas!
MARIANO
Pero ¿tú los conoces? ¿Sabes quiénes son?
ANTONIO
¡Sí, hombre, tres desvencijaos!... ¡Naa! ¡Asoman por ahí y no vas a ver más que una nube de polvo!
PACO
~(Entusiasmado.)~ ¡Bravo, don Antonio, bravo! ~(Le abraza.)~
ANTONIO
Naa, hombre. ~(Al abrazarse estrechamente con Paco, aprovecha la ocasión para beber de un frasquito un sorbo de antiespasmódica, poniéndole a Mariano una terrible mirada de angustia.)~
PACO
¡No esperaba yo menos de usté!
ANTONIO
¡Natural!... ¡Ja, ja, ja!... Bueno, si no fuera por estos ratitos, la vida sería... ¿verdad, don Paco?
PACO
Ya, ya...
ANTONIO
¿Y a qué hora han quedado en venir?
PACO
A las diez en punto.
ANTONIO
~(Mira el reloj con angustia.)~ Menos cinco. ~(Se levantan. Abrazando a Mariano.)~ Bueno, Marianete, te quieren dejar sin compañero... ¡ja, ja!... pero va a ser difícil. ~(Aprovecha el abrazo para beber otro sorbo, y su temblor y su inquietud nerviosa ya no cesan en toda la escena.)~ (¡Que me traigan más, que me se ha acabao!) ~(Le da el frasco.)~ ¡Ah, una cosa!
PACO
Venga.
ANTONIO
¿Usté me dará permiso pa que los eche a los tres por ese balcón?
PACO
Claro que sí. ¡Y con poquita alegría que lo voy a ver!
ANTONIO
Pues ni una palabra más.
PACO
Sí, una palabra más.
ANTONIO
Venga.
PACO
~(Al notar su inquietud.)~ ¡Pero no esté usté tan nervioso!
ANTONIO
Es que yo, cuando me meto en un fregao de estos, hasta que no le dicen a mi adversario las misas gregorianas no me quedo tranquilo. Pero venga esa palabra.
PACO
Pues quería decirle a usté que como son tres puntos de pronóstico, porque el Requiés se susurra que fue el que mató a un chalán en la travesía de Moriana y se le absolvió por falta de pruebas.
ANTONIO
Sí, señor...
PACO
Al Pollo Botines se le denomina el surtidor de las Casas de Socorro por lo pendenciero, y el Jarritas no saca las manos del bolsillo que no haga falta una cura de urgencia...
ANTONIO
¡Ja, ja, ja!... ¡De urgencia! ~(Mira el reloj.)~
PACO
Pues yo, en cuanto usté me los eche de aquí, bien escarmentaos, le regalo a usted diez mil pesetas. Naa más. Prometido.
ANTONIO
¡A mí! ¡Diez mil pesetas! ¡Don Paco! ~(Mira el reloj.)~
PACO
~(A don Mariano.)~ En diez pápiros. Ya sabes la orden. En cuanto los eche se las entregas.
ANTONIO
¡Ay, don Paco!... ¡Diez mil pesetas de una vez!... ¡Ay, Mariano, mi felicidad!... Mi... mi... ~(Mira el reloj.)~ (Minuto y medio.)
PACO
Y cuando yo prometo algo...
ANTONIO
Don Paco, yo, con dinero y sin dinero, en cuanto esas tres cucarachas me dirijan una mirada que no sea de recibo, los cojo y los...
ESCENA X
DICHOS, el POLLO BOTINES, el REQUIÉS y el JARRITAS, por la izquierda.
Son tres puntos tahúres profesionales, vestidos entre señoritos y chulos, con caras carcelarias. El Pollo Botines los lleva. El Jarritas va siempre en jarras, por llevar las manos en los bolsillos, y el Requiés va de luto y es su aspecto patibulario.
REQUIÉS
~(Desde la puerta.)~ ¡Ave María Purísima!
PACO
¡Ellos!
ANTONIO
~(Con espanto.)~ ¡Mi ma... mi ma... mi madre!
MARIANO
Ya están aquí.
ANTONIO
~(A los otros, temblando.)~ (Serenidad.)
~(Entran los tres.)~
JARRITAS
Benditos y alabaos.
POLLO
La paz del Señor... del señor inspector sea con ustedes.
PACO
Santas y guasonas.
MARIANO
Bien venidos. ¿Y de chunga, por lo visto?
ANTONIO
(Yo me tiro por el balcón.) ~(Lo entreabre.)~
PACO
~(A Mariano.)~ (Va a preparar el balcón para tirarlos.)
MARIANO
(¡Ya lo veo!)
REQUIÉS
¿Os habéis fijao?... Un terceto de dos y medio.
ANTONIO
¡Y otro de todo a sesenta y cinco!
PACO
¿Venís con ganita de bronca?
POLLO
¡Dios nos libre!
JARRITAS
Naa de eso.
REQUIÉS
Tres ursulinos.
POLLO
A propósito. Diga usté, honorable y valeroso don Antonio, ¿podríamos pasar ahí dentro un ratito?
JARRITAS
Porque nos da, miedo entrar sin su respetable permiso.
REQUIÉS
¿Y si somos buenos no nos pondrán de rodillas, verdad?
POLLO
Oiga usté, y si le pego yo dos patás en la boquita del estómago a cualquier amigo o conocido, ¿no me dejarán sin postre?
ANTONIO
Según; porque como me dé a mí por estropear melones... ~(Los mira con recelo.)~
REQUIÉS
Se iba usté a quedar sin sus amistades.
JARRITAS
~(Riendo.)~ ¡Qué gracioso! ¿Has oído?
POLLO
¡Es un cuarto kilo de chistes!
ANTONIO
A lo mejor, un cuarto de kilo los hace daño a tres.
REQUIÉS
No siendo de escabeche no creo yo que...
JARRITAS
¿Conque podemos pasar? ¿Sí u sí?
PACO
~(A don Antonio.)~ (¡Ande usté con ellos!)
ANTONIO
(Voy.) ~(Adelanta.)~ Señores, como veo que vienen ustedes de mal arate, me hallo consternao. Miren cómo estoy de oírles... ~(Exagerando su temblor.)~ ¡Esto es miedo, lo demás son tonterías! De modo que si del terror me atraganto, perdonen... pero en fin, voy a ver si puedo articularles cuatro palabras. Ahí dentro --medrosos y aterradores amigos-- puede entrar el que quiera y hacer lo que le dé la gana; pero si lo que le da la gana no le gusta a este humilde y tembloroso servidor, entro y le gasto al delincuente una broma, ¡pero una broma con orificio de entrada y salida! ~(Los tres se ríen.)~ ¿Les ha hecho a ustedes gracia?
JARRITAS
¡Un montón!
ANTONIO
~(A los suyos.)~ ¿He estao bien?
REQUIÉS
En fin, Maluenda, ahí estamos. Ya resollaremos.
POLLO
¿Sí somos buenos se nos dará una estampita?
ANTONIO
O se les romperá la estampita. Según. ~(A los suyos.)~ ¿He estao bien?
REQUIÉS
Es usté tan guapo como ínclito. Hasta de aquí a una miaja.
LOS TRES
¡Saluz! ~(Entran en la sala.)~
MARIANO
¡Bueno, vienen con las de Caín!
PACO
Vamos, que yo no los pierdo de vista. ¡No me echen mano al dinero!...
ANTONIO
Sí, vayan ustedes, que en seguida voy yo, que tengo aquí a mi hija... y quiero que se vaya pa que no presencie...
PACO
Pero entre usté en seguida.
ANTONIO
Lo preciso. Voy en un vuelo. ~(Entran en la sala Paco y don Mariano.)~
ESCENA XI
DON ANTONIO, LEONOR, MARCOS y DON MARIANO
ANTONIO
~(Cayéndose a pedazos de emoción y de miedo.)~ ¡Bueno, yo ya no puedo más! Mi saliva es engrudo... Se me salta el corazón. ~(Se levanta trabajosamente de la silla en que ha caído. Va a la Secretaría.)~ Supongo que lo habréis oído todo.
LEONOR
~(Que sale angustiada.)~ ¡Todo, todo!... ¡Ay, papaíto de mi vida, yo estoy aterrada!
MARCOS
~(Que sale con cara de espanto.)~ A mí me se ha quitado hasta el apresto del traje.
ANTONIO
Ya comprenderás que yo no puedo pegar a esos tres asesinos.
MARCOS
¡Toma, pero ni con brocha!
LEONOR
¿Y qué vas a hacer, papaíto?
ANTONIO
Pues quitarme a escape este smoking y ponerme mi traje y marcharme de aquí.
LEONOR
Sí, papaíto, sí... ¡Vámonos a casa!
ANTONIO
Perdona, hija, pero se me ha acabao el valor.
LEONOR
Sí, vámonos, vámonos antes que salgan.
MARCOS
¡Y qué lástima!... ¡Diez mil pesetas que le daría a usté don Paco!
ANTONIO
¡A mí no, a mis restos!
MARCOS