El paraíso perdido

Part 39

Chapter 393,761 wordsPublic domain

«Fiel imagen de tu Padre, bien ocupes tu trono en el seno de la bendición, y reflejes la primitiva luz, o ya te halles alejado del cielo, revestido de envoltura carnal y en forma humana, recorriendo el desierto; cualquiera que sea el lugar que habites, tu figura, tu condición o tu carrera, siempre te presentas como el Hijo de Dios, dotado de una fuerza divina contra el agresor del trono de tu Padre y el raptor del Paraíso. En tiempos muy remotos, tú le venciste y precipitaste del cielo con todo su ejército; hoy has vengado la derrota de Adán, y al triunfar de la tentación, has recobrado el perdido Paraíso, inutilizando la fraudulenta conquista del Enemigo. No volverá este a sentar de nuevo su planta en el feliz jardín para tentar a los habitantes; sus tramas se han frustrado, pues aunque se haya destruido aquella morada de terrenal bendición, se ha fundado ahora un Paraíso más hermoso para Adán y su raza elegida, que como Salvador has venido a restablecer aquí bajo, y donde vivirán seguros cuando llegue el tiempo, sin que deban temer a la tentación ni al Tentador. En cuanto a ti, serpiente infernal, ya no reinarás más tiempo: encerrada en una nube, lo mismo que un astro de otoño o un relámpago, caerás del cielo hollada bajo los pies del Hijo de Dios. He aquí tu castigo, antes que sientas tu herida (que no será la última ni la más grave), por la derrota que acabas de sufrir, y que no te valdrá ningún triunfo; en todas las puertas del infierno, Abaddón maldice tu temeraria empresa. Aprende a temblar en lo sucesivo ante el Hijo de Dios, que aunque desarmado, le expulsará a ti y a todas tus legiones, por el terror que te inspirará su voz, de todos tus infernales antros. Emprenderán la fuga aullando, e implorarán la gracia de ocultarse en una pocilga, por temor de que les mande precipitarse en el abismo, donde encadenados, serían sometidos al tormento antes de llegar su hora. ¡Salve Hijo del Altísimo, heredero de ambos mundos, vencedor de Satán! Comienza ahora tu gloriosa carrera, y da principio a tu obra de salvar a la humanidad.»

Así glorificaron con sus cánticos al Hijo de Dios, nuestro buen Salvador, celebrando su gloria; y recobradas las fuerzas con los celestiales manjares, púsose en camino alegremente para volver al hogar doméstico a reunirse con su madre.

ÍNDICE

PÁGINAS.

Vida de Juan Milton. I

EL PARAÍSO PERDIDO

Libro primero. 5

Libro segundo. 25

Libro tercero. 49

Libro cuarto. 65

Libro quinto. 87

Libro sexto. 107

Libro séptimo. 127

Libro octavo. 141

Libro noveno. 155

Libro décimo. 182

Libro undécimo. 207

Libro duodécimo. 229

Juicios críticos sobre el PARAÍSO PERDIDO. 245

EL PARAÍSO RECOBRADO

Libro primero. 259

Libro segundo. 267

Libro tercero. 275

Libro cuarto. 283

PAUTA

PARA LA COLOCACIÓN DE LAS LÁMINAS

PÁGINAS

El Todopoderoso le arrojó de la etérea bóveda. 6

Enderézase de pronto sobre el lago, mostrando su poderoso cuerpo. 10

Oyéronle, y avergonzados, se levantaron. 12

Intiman el llamamiento a los más dignos por su clase. 22

Así en innumerable muchedumbre revoloteaban bajo la bóveda del infierno. 23

Sobre un trono de excelsa majestad, muy superior en esplendidez. 25

Todos los seres imperfectos, verdaderos abortos y monstruos. 38

Delante de ellas, a uno y otro lado, estaban sentadas. 39

Y con cabeza, manos, alas y pies, se sumerge, fluctúa y se arrastra. 45

Al compás de los himnos y hossanas que resonaban. 56

Revolotea todo ello por los espacios ilimitados. 59

Se lanzó a la costa inferior de la tierra desde la Eclíptica. 64

¡Ah miserable! ¿Por dónde huiré de aquella cólera sin fin? 67

Iba, pues, pensativo y lentamente subiendo Satán. 69

Mansión campestre y encantadora. 70

De la corteza de los frutos hacían vasos para apagar la sed. 72

Con esta promesa, volvió Uriel a su región. 77

Los dos ángeles se encaminaban en busca de su enemigo. 82

No esperó más, y huyó lanzando denuestos. 86

Incorporose para fijar mejor su mirada en aquella hermosura. 87

A la parte de oriente, entre los árboles y caminando en esta dirección. 94

Y el divino mensajero repuso: «Hay, Adán, un Ser omnipotente». 97

Reciba tu arrogancia estas albricias con que te saludo. 111

Levantose horrendo clamoreo, cual nunca se había oído en el cielo. 111

Por primera vez sintió Satán el dolor. 114

La noche entre tanto comenzó su curso. 115

Miguel y sus ángeles permanecieron en el campo de batalla. 116

Y cayeron ángeles y arcángeles a millares, revueltos entre sí. 119

Por fin abrió el infierno su boca, los tragó a todos y volvió a cerrarla. 125

Así se precipitan una tras otra las olas. 133

Y dijo el Señor: «Que las aguas produzcan reptiles». 135

Y se asemeja a una flotante playa. 136

En las orillas de las aguas salen bandadas de avecillas. 136

Estableciéndose y viviendo en parejas entre los árboles. 136

Y de esta suerte se separaron en la umbría floresta. 154

¡Oh Tierra! Cuán semejante eres al cielo. 157

En el río se hundió Satán y volvió a salir. 157

Pronto la encontró profundamente dormida y enroscada. 159

Ocultose el perverso reptil en la espesura del bosque. 172

Y no solo acudieron las lágrimas a sus ojos. 179

Oyeron los culpables la voz de Dios, y hombre y mujer huyeron. 184

Volvió al sitio en que los dos cónyuges discurrían sobre su suerte. 189

Aguardando de hora en hora a su aventurero caudillo. 192

Horrible fue la silba que se desató por todos los ámbitos del salón. 193

Dicho esto, se separaron, tomando cada cual diverso camino. 196

Las cohortes angélicas descendían al Paraíso. 212

Cortando altos troncos de la montaña, comenzó a construir una nave. 224

Las olas habían sepultado ya las demás viviendas. 225

Le pedirán que les manifieste su voluntad por boca de Moisés. 235

Arrasáronseles en lágrimas los ojos. 243

NOTAS

[1] Así se llamaba a los puritanos.

[2] El doctor Johnson, que se complacía en divulgar esta calumnia contra Milton, así como algunos otros, suponía que Milton no pudo olvidar jamás aquel ultraje, y que indirectamente lo confesó en una de sus poesías latinas, cuando, hablando de Cambridge y declarando que no le lisonjeaba la idea de volver a ver aquella Universidad, escribía:

«_Nec duri libet usque minas preferre magistris,_ _Cæteraque ingenio non subeunda meo._»

Este último verso lo traduce el malicioso crítico así: «y otras cosas insufribles para un hombre de mi temple.» Pero _ingenio_ lo que aquí expresa propiamente es la constitución _intelectual_, al paso que la degradación que impone el castigo personal afecta a la constitución moral. Milton alude aquí a los enojosos certámenes del aula, que tan repugnantes eran a la delicadeza de su genio poético.

[3] Por esto escribía a los dos años de residir en el colegio: «Verdaderamente, según he podido averiguar, apenas habrá aquí uno o dos, entre tantos como somos, que no tengan cierta tintura de teología, y que ignorando la filología, lo mismo que la filosofía, no se contenten con parecer un poco teólogos, lo bastante para hilvanar un breve sermón, o llenarlo de retazos de otra cualquiera cosa.» _Carta a Alejandro Gill. Julio 2 de 1628._ Este disgusto de los hombres y de las cosas no era para granjearse muchos amigos; pero de que opinase así ¿quién ha de maravillarse?

[4] Salmasio dejó en respuesta a la de Milton, una obra manuscrita que se imprimió en la época del mayor fervor de la Restauración, ocho años después de su muerte. Su extraordinaria virulencia revela la profunda herida que había recibido; pero el libro llamó poco la atención.

[5] Quiere decir del Paraíso, que como veremos más adelante, formaba parte del Edén.

[6] El Oreb y el Sinaí formaban una sola montaña con dos eminencias distintas, de las cuales la más alta era el Sinaí.

[7] Moisés, que guardaba los ganados de su cuñado Jethro.

[8] Era un riachuelo que pasaba cerca del templo de Jerusalén.

[9] Monte de Beocia, que como todos los demás de este país, estaba consagrado a Apolo y las Musas.

[10] _Beelzebub_, el príncipe de los demonios, inmediato en dignidad a Satanás o Satán, que era el soberano.

[11] _Satán_ quiere decir _enemigo_, el Enemigo por antonomasia, así de Dios como de los hombres.

[12] Hijo del Cielo y de la Tierra, hermano de Saturno, padre de los Titanes o Gigantes que hicieron guerra a los dioses.

[13] Llamado también Egeón; dícese que tenía cien brazos.

[14] Tifón o Tifeo, que nació de Titán y de la Tierra.

[15] Ciudad de Cilicia, de la cual hablan Píndaro y Pomponio Mela.

[16] Este _Leviatán_, según Job, era el cocodrilo, y Milton parece que lo confirma después atribuyéndole escamas; pero por lo que añade, y porque en los mares de Noruega no existen cocodrilos, es de suponer que más bien alude a la ballena, a la cual conviene la apariencia de isla y la anécdota que refiere.

[17] El Peloro era uno de los tres grandes promontorios de Sicilia, que ahora se llama Cabo del Faro (_Capo di Faro_) y está poco distante del monte Etna.

[18] Pueblo de Toscana, próximo a Florencia.

[19] Es este un valle muy celebrado por su antiguo monasterio y por su pintoresca situación, y se halla situado a unas diez y ocho millas de Florencia.

[20] Constelación que se representa bajo la figura de un hombre armado, y que se supone ser anuncio de tempestades.

[21] Algunos escritores dan este nombre a Faraón.

[22] Región de Egipto, próxima a la Palestina, donde habitaban los israelitas.

[23] Moisés. V. _Exodus_, X, 13, 14, 15.

[24] Moloc era el inmediato en dignidad a Satán y Belzebú. Su nombre quiere decir _rey_, y a este se añadía la calificación de _horrible_, por los sacrificios humanos que se le hacían. Era un ídolo de bronce; representábanle sentado, ciñendo corona, con la cabeza de becerro y los brazos extendidos, en ademán de recibir en ellos a las miserables víctimas que se le sacrificaban. Adorábanle los Ammonitas en Rabbá o Rabat, su capital, llamada la _ciudad de las aguas_, y como añade el texto, en los países que se extendían hasta el río Arnón, límite de aquellos dominios por la parte del mediodía.

[25] Así se llamaba el monte de las Olivas (_I Regum_, XI, 7).

[26] _Jeremías_, VIII, 31. _Hinnón_ o _Tophet_, del hebreo _Toph_, tambor o atabal, por los instrumentos ruidosos que tocaban para que no se oyesen los gritos de los niños que sacrificaban a aquel ídolo.

[27] _Moloc_ y _Chamós_ solían figurar juntos, como una transición natural del dios de los ammonitas al de los moabitas. San Jerónimo y otros expositores creen que _Chamós_ y _Baal-Péor_ eran uno mismo con diferentes nombres, y hasta suponen la identidad de ambos con el _Príapo_ de los gentiles, al cual alude nuestro autor en lo de _obsceno numen_ de los hijos de Moab.

[28] La Escritura los cita juntos con frecuencia. Con estos nombres se conocían generalmente los dioses y diosas de Siria y Palestina. Parece que significaban el sol y el astro que presidía los cielos.

[29] La Luna, a quien los fenicios tributaban culto, y llamaban reina del cielo.

[30] Salomón.

[31] Tamuz, como si dijera Adonis, dios de los sirios, el cual suponían que moría y resucitaba todos los años.

[32] I. _Sam._ V, 4.

[33] El siriaco Naaman, que fue curado de la lepra por Eliseo, y que en agradecimiento se propuso no ofrecer en adelante ni incienso ni sacrificio a ningún otro dios más que al Señor.

[34] Acaz o Ahaz, habiéndose hecho dueño de Damasco, ayudado por el rey de Asiria, vio un altar del que envió un modelo o copia a Jerusalén para que por él hiciesen otro, y a su regreso a aquella ciudad sacrificó sobre él y se entregó del todo a la idolatría.

[35] Osiris e Isis se cree probable que fuesen en su origen representaciones del Sol y de la Luna. Orus se decía hijo de ambos. Estos y otros dioses de los egipcios eran adorados bajo las _monstruosas formas_ de toros, perros, gatos, etc., y la causa de esta superstición se derivaba de la fábula tradicional de que cuando asaltaron el cielo los gigantes, se amedrentaron los dioses de tal manera que huyeron a Egipto encubriéndose bajo formas de varios animales; a lo cual, agradecidos los egipcios, comenzaron a tributar culto a los dioses en las figuras que habían tomado.

[36] Jeroboam, a quien hicieron rey los israelitas rebelados contra Roboam.

[37] Como el primero era Moloc, este por su fiereza, y Belial por lo torpe y por lo medroso.

[38] _Judices_, XIX, 25.

[39] Supónese que Javán, cuarto hijo de Jafet, se estableció en la parte sudoeste del Asia menor; que sus descendientes fueron los jonios y griegos, y sus principales dioses el cielo y la tierra. Los que de estos dos últimos nacieron, empezando por Titán, lo declara el texto a continuación.

[40] Valle de Tesalia en que los Gigantes pelearon contra los Dioses.

[41] En la guerra entre los hijos de Edipo en Tebas, y entre los griegos y troyanos en Ilión (Troya) se vieron los héroes ayudados por los dioses, y por esta razón se llama a los segundos _auxiliares_.

[42] El rey Arturo, cuyas proezas intentó alguna vez celebrar Milton en un poema épico.

[43] Nombres y alusiones tomadas de los romances y libros caballerescos, a que fue el mismo Milton muy aficionado en su juventud.

[44] Nombre al parecer siriaco, que significa _riquezas_; y en efecto, algunos suponen dios de ellas a Mammón, como los gentiles a su Pluto.

[45] Italia.

[46] Era conocido también con los nombres de _Hefestos_ y _Vulcano_.

[47] Aquí indica el autor las dos especies de combates que se verificaban en las antiguas estacadas o campos cerrados de la Edad media, la justa y el duelo a muerte.

[48] Alusión a las supersticiosas creencias en duendes y brujas que tan comunes eran en todas partes, y a quienes se atribuía grande influencia sobre la Luna.

[49] Se refiere a las piedras preciosas procedentes de la India, y cuyo principal emporio se hallaba en Ormuz, isla del golfo Pérsico.

[50] Era costumbre y ceremonia en Oriente, cuando se coronaban sus reyes, echar polvos de oro y perlas sobre sus cabezas.

[51] Supone aquí Milton que los tormentos de los condenados no son continuos, sino que tienen algunas intermisiones.

[52] _The sounding alchemy_, la sonante alquimia, dice el original; pero la _alquimia_ se toma aquí por la mezcla de todos los metales.

[53] Los juegos Olímpicos, en parte descritos en el texto, habían degenerado en costumbre desde los primitivos tiempos de Grecia, y se celebraban cada cuatro años. A este espacio de tiempo se daba el nombre de olimpiada en la cronología griega.

[54] Gigante, que fue herido por el rayo de Júpiter.

[55] Nombre con que se designaba a Hércules.

[56] Ciudad de la Beocia, donde estaba el palacio de Eurito. Destruyola Hércules, porque habiéndole Eurito ofrecido su hija, rehusaba dársela.

[57] Monte entre la Tesalia y la Macedonia, donde murió y fue sepultado Hércules.

[58] Siervo de Deyanira, a quien Hércules arrojó al mar, y fue convertido en peña, por haber llevado a aquel héroe la túnica teñida con la sangre del centauro Neso.

[59] Isla del Archipiélago, así llamada.

[60] Dos de las islas Molucas.

[61] Claro es que alude al de Buena Esperanza.

[62] Como si dijera: que separa a la Calabria de Sicilia. La historia de Scila puede verse en el libro XIV de las _Metamorfosis_ de Ovidio.

[63] Creíase en otro tiempo que la magia ejercía grande influencia sobre la luna. Lo demás que aquí indica el autor pertenece también a la época en que se daba por segura la existencia de las brujas.

[64] Alúdese a Jesucristo.

[65] Desiertos del Egipto, cubiertos de menuda arena, que los vientos agitan sin cesar arriba y abajo, de suerte que tan pronto se ven los valles convertidos en alturas, como las alturas en valles.

[66] El natural de la Sarmacia asiática en Moscovia. Supónese que los arimaspos, semejantes a los cíclopes, tienen solo un ojo en la frente, y que pelean con los grifos.

[67] _Orco_, Pluto; _Ades_, lugar tenebroso; _Demogorgón_, deidad cuyo solo nombre producía terribles efectos, por lo que no se atrevían a pronunciarlo. Milton personifica aquí las ideas que sugiere el Caos.

[68] Este mundo no era la tierra, que todavía no estaba al alcance de su vista, sino el creado nuevamente, el Cielo, la Tierra y el Firmamento de estrellas fijas, en comparación del cual, la Tierra era un mero punto.

[69] El lector recordará que Milton era ciego cuando componía su Paraíso perdido; la literatura no tiene nada tan sublime y conmovedor como la sentida queja que sale del corazón del inspirado vate.

[70] Tamiris era un poeta de la Tracia, citado por Homero; Meónides era un nombre que se dio al mismo Homero, tomado del de su padre, que se llamaba Meón.

[71] El primero fue rey de Tebas y el segundo de la Arcadia, célebres ambos en la antigüedad porque profetizaron en verso cuando quedaron ciegos.

[72] Montañas del Himalaya.

[73] Alusión al Ariosto, en su _Orlando furioso_. La ficción, en efecto, es más propia de un poema caballeresco, que de uno verdaderamente épico.

[74] Joven griego, tan apasionado de la doctrina de Platón acerca de la inmortalidad, que se arrojó al mar con la esperanza de conseguirla.

[75] Los Carmelitas, los Dominicos y los Franciscanos.

[76] Reminiscencias de la antigua astronomía, adoptada por Ptolomeo. Los _siete planetas_ son el sistema planetario o solar; las _estrellas fijas_, el firmamento; la _esfera cristalina_, el cielo, claro como el cristal, al que los secuaces de Ptolomeo atribuyen un movimiento de trepidación que explica la irregularidad con que se mueven algunas estrellas; y la esfera superior o primer motor (_primum mobile_) primera que adquiere movimiento y lo comunica a las esferas inferiores.

[77] Montaña de la Armenia cerca de la cual coloca Milton el Paraíso.

[78] Ciudad de Mesopotamia, próxima al río Éufrates.

[79] Seleucia, ciudad edificada por Seleuco, uno de los sucesores de Alejandro el Grande, sobre el Tigris.

[80] Provincia y ciudad de los hijos de Edén, colocada por Ptolomeo en Babilonia, sobre el Tigris y el Éufrates.

[81] Esto es, a derecha e izquierda, según observa Hume, citando el texto de Tito Livio: _Declinare ad hastam vel ad scutum_.

[82] Sara, cuya historia es bien conocida.

[83] El país es la isla de Grecia, en el mar Jónico (golfo de Venecia), llamada un tiempo Feacia, después Corcira, y últimamente Corfú.

[84] Los críticos desaprueban estas grotescas baladronadas de Satán, y las no menos extravagantes que se ponen en boca de Belial a continuación. Impropias son, en electo, del lugar, de la ocasión y de los personajes; pero _aliquando bonus dormitat Homerus_.

[85] Belerofonte, hijo de Glauco, rey de Corintia, o de Neptuno, que habiendo vencido a la Quimera en el caballo Pegaso, quiso con este subir al cielo, y Júpiter le despeñó en castigo de su temeridad; después de lo cual anduvo errante por los campos aleyos o de Alé, en la Licia.

[86] Monte de Tracia.

[87] Orfeo, hijo de Apolo, o de Mercurio, según otros, y de Calíope.

[88] Del Behemot y el Leviatán se habla en el libro de _Job_. El primero parece ser el elefante y el segundo la ballena.

[89] Es decir, aproximándose al occidente.

[90] Asunto de la _Ilíada_, de Homero.

[91] Alude a la _Eneida_, de Virgilio.

[92] La _Odisea_, el otro poema de Homero.

[93] Para los que no comprendan claramente estos conceptos, diremos su sentido. Satán gastó tres días en dar vuelta a la Tierra desde oriente a ocaso; cuatro en atravesar de Norte a mediodía; y después de emplear en esto una semana, a la octava noche se introdujo a hurtadillas en el Paraíso.

[94] Aquí describe el autor la excursión de Satán geográficamente, como lo ha hecho antes en lenguaje astronómico.

[95] Cadmo y su esposa Hermione, fundadores de Tebas, en Beocia, la cual abandonaron después de varias vicisitudes, se dirigieron a Iliria y fueron convertidos en serpientes, por haber dado muerte a una consagrada a Marte, según dice Ovidio. En el texto de Milton han notado algunos críticos cierta anfibología, porque de su construcción no se deduce bien si Cadmo y Hermione fueron convertidos en serpientes, o las serpientes se trocaron en aquellas dos personas:

... _not those that in Illyria chang’d_ _Hermione and Cadmus_.

Pero en castellano se salva este inconveniente, pues la preposición _a_ distingue bien el acusativo del nominativo.

[96] Esculapio, dios de la Medicina, que en efecto recibía culto en Epidauro, y que habiendo ido a Roma en tiempo de una peste, tomó la figura de una serpiente, como lo refiere la historia en el libro 11.º de Tito Livio, y Ovidio en el libro 15.º de sus _Metamorfosis_, «_In serpente Deus_», y bajo la forma de tal siguió siendo adorado en Roma.

[97] Júpiter Ammón y Júpiter Capitolino, el Júpiter Libio y el Romano, este último llamado así por su templo del Capitolio en Roma; el primero, supuesto padre de Alejandro el Grande, que le hubo de su madre Olimpias bajo la forma de una serpiente; el segundo, que se convirtió en otra al hacerse padre, según refería la fábula, de Escipión el Africano, que tanta gloria supo adquirir para sí y para su patria.

[98] Alude a los hombres convertidos en fieras por la encantadora Circe.

[99] Llama a Sansón _danita_, porque era de la tribu de _Dan_.

[100] Por la descripción que hace Milton de la _higuera_, tal como se conoce entre los indios, y con la advertencia de que no es la que nosotros distinguimos con este nombre, dicen los comentadores que alude al _plátano_ o al nopal, y alegan con tal motivo citas y descripciones de autores y viajeros antiguos y modernos que convienen en un todo con la idea que sugiere la lectura del texto.

[101] El mar Glacial, conforme a estas palabras de Plinio (_Nat. Hist._ lib. 4, cap. 16): «A Thule unius diei navigatione mare _concretum_ a nonnullis _Cronium_ apellatur.»

[102] La parte de la Moscovia que caía más a la del nordeste.

[103] El Catay, tan célebre en las crónicas y relaciones de la Edad media, situado en Asia y al norte de la China.

[104] Sabido es que en esta isla del Archipiélago se decía que nació Apolo.

[105] Este símil, de que se vale Milton, es tan exacto como oportuno. Salió Jerjes, dice, de _Susa_, residencia de los monarcas persas, llamada _Memnonia_ por Herodoto, y echando un puente sobre el _Helesponto_, el estrecho de Constantinopla, que divide a Europa del Asia, para dar paso a su ejército, incurrió en la insensatez de mandar azotar al mar porque había echado a pique algunas de sus embarcaciones.