El libro de las mil noches y una noche; t. 7

Part 14

Chapter 142,063 wordsPublic domain

Ella contestó: «La fe habita en cuatro lugares: en el corazón, en la cabeza, en la lengua y en los miembros. ¡Por eso la fuerza del corazón consiste en la alegría, la fuerza de la cabeza en el conocimiento de la verdad, la fuerza de la lengua en la sinceridad, y la fuerza de los demás miembros en la sumisión!»

Él preguntó: «¿Cuántas clases de corazones hay?»

Ella contestó: «Hay varias: el corazón del creyente, que es un corazón puro y sano; el corazón del infiel, que es completamente opuesto al primero...

En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la mañana, y se calló discretamente.

_PERO CUANDO LLEGÓ LA 278.ª NOCHE_

Ella dijo:

»...el corazón del infiel, que es completamente opuesto al primero; el corazón tocado de las cosas terrenas, y el corazón tocado de las cosas espirituales; hay corazón dominado por las pasiones, ó por el odio, ó por la avaricia; hay corazón cobarde, corazón abrasado de amor, corazón henchido de orgullo; también existe el corazón iluminado, como es el de los compañeros de nuestro santo Profeta, y por último, existe el propio corazón de nuestro santo Profeta, ¡el corazón del Elegido!»

Cuando oyó tal respuesta el sabio teólogo, exclamó: «¡Mereces mi aprobación, ¡oh esclava!»

Entonces la hermosa Simpatía miró al califa y dijo: «¡Oh Comendador de los Creyentes, permíteme que á mi vez haga una sola pregunta á mi examinador, y me apodere de su manto si no puede contestarme!» Y cuando se le otorgó el consentimiento, preguntó al sabio:

«¿Puedes decirme ¡oh venerable jeque! qué deber ha de cumplirse con preferencia á todos los deberes, aunque no sea el de más importancia?»

A esta pregunta no supo qué decir el sabio, y la joven se apresuró á quitarle el manto y se dió á sí misma la siguiente respuesta:

«¡Es el deber de la ablución, porque está formalmente prescrito que hemos de purificarnos antes de cumplir el menor deber religioso y antes de cualquier acto previsto por el Libro y la Sunna!»

* * * * *

Tras de lo cual, Simpatía se volvió hacia la asamblea y la interrogó con una mirada en redondo, á la que respondió cierto sabio, que era uno de los hombres más célebres del siglo y que no tenía igual en el conocimiento del Korán. Se levantó y dijo á Simpatía:

«¡Oh joven llena de espiritualidad y de aromas encantadores! Puesto que conoces el Libro de Alah, ¿podrías darnos una prueba de la exactitud de tu sabiduría?

Ella contestó: «El Korán se compone de ciento catorce suratas ó capítulos, de los cuales setenta se dictaron en la Meca y cuarenta y cuatro en Medina.

»Se divide en seiscientas veintiuna divisiones llamadas _aschar_, y en seis mil doscientos treinta y seis versículos.

»Comprende setenta y nueve mil cuatrocientas treinta y nueve palabras y trescientas veintitrés mil seiscientas setenta letras, cada una de las cuales tiene diez virtudes especiales.

»En él se cita el nombre de veinticinco profetas: Adán, Nouh, Ibrahim, Ismail, Isaac, Yacub, Yussef, El-Yosh, Yunés, Loth, Saleh, Hud, Schoaib, Daud, Soleimán, Zul-Kefel, Edris, Elías, Yahia, Zacharia, Ayub, Mussa, Harún, Issa (Jesús) y Mohamed. (¡Con todos la plegaria y la paz!)

»También se hallan en él los nombres de nueve pájaros ó animales alados: el mústico, la abeja, la mosca, la abubilla, el cuervo, el saltamontes, la hormiga, el pájaro ababil y el pájaro de Issa (¡con él la plegaria y la paz!), que no es otro que el murciélago.»

El jeque dijo: «Maravilla tu exactitud. Desearía también saber por ti cuál es el versículo en que nuestro santo Profeta juzga á los infieles.»

Ella contestó: «Es el versículo donde se encuentran estas palabras: «Los judíos dicen que están errados los cristianos y los cristianos afirman que los judíos ignoran la verdad. ¡Por lo demás, tienen razón unos y otros!»

Cuando oyó el jeque estas palabras, declaróse satisfechísimo; pero quiso interrogarla todavía. Así, pues, le preguntó:

«¿Cómo vino el Korán desde el cielo á la tierra? ¿Bajó íntegro, copiado de las tablas que se guardan en el cielo, ó bajó en varias veces?»

Ella contestó: «Por orden del Señor del universo, se lo dió el ángel Gabriel á nuestro profeta Mohamed, príncipe de los enviados de Alah, y lo hizo por versículos, según las circunstancias, en el interregno de veinte años.»

Él preguntó: «¿Cuántos compañeros del Profeta se cuidaron de ordenar todos los versículos dispersos del Korán?»

Ella dijo: «Cuatro: Abi ben-Kaab, Zeid ben-Tabet, Abu-Obeida ben-Al-Djerrah y Othmán ben-Affán. (¡Alah tenga en su gracia á los cuatro!)»

Él preguntó: «¿Cuántos son los que nos transmitieron y enseñaron la verdadera manera de leer el Korán?»

Ella contestó: «Cuatro: Abdalah ben-Massud, Alei ben-Kaab, Moaz ben-Djabal y Salem ben-Abdalah.»

Preguntó él: «¿En qué ocasión descendió del cielo el siguiente versículo: «¡Oh creyentes, no os privéis de los goces terrenos en toda su plenitud!?»

Ella contestó: «Cuando algunos, queriendo llevar más lejos de lo preciso la espiritualidad, resolvieron disciplinarse y gastar cilicios de crin.»

En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la mañana, y se calló discretamente.

_PERO CUANDO LLEGÓ LA 279.ª NOCHE_

Ella dijo:

»...resolvieron disciplinarse y gastar cilicios de crin.»

Cuando oyó el sabio estas respuestas de Simpatía, no pudo por menos de exclamar: «¡Certifico ¡oh Emir de los Creyentes! que esta joven posee una sabiduría innegable!»

Entonces Simpatía pidió permiso para hacer una pregunta al jeque, y le dijo:

«¿Puedes decirme qué versículo del Korán comprende veintitrés veces la letra _kaf_, cuál comprende diez y seis veces la letra _mim_ y cuál comprende ciento cuarenta veces la letra _ain_?»

Estupefacto quedó el sabio, sin poder hacer la menor referencia sobre ello; y después de quitarle el manto, Simpatía se apresuró á indicar por sí misma, entre la general estupefacción de los concurrentes, los versículos pedidos.

* * * * *

Entonces se irguió en medio de la asamblea un médico reputado por lo vasto de sus conocimientos y que había producido libros muy estimados. Encaróse con Simpatía y le dijo:

«Hablaste de un modo excelente acerca de lo espiritual; pero ya es hora de ocuparse del cuerpo. ¡Explícanos ¡oh bella esclava! la formación del cuerpo del hombre, sus nervios, sus huesos y sus vértebras, y por qué á Adán se le llamó Adán!»

Ella contestó: «El nombre de Adán viene de la palabra árabe _adim_, que significa la piel, la superficie de la tierra, y se llamó así el primer hombre porque fué creado con un amasijo de tierra de diversas partes del mundo. En efecto, la cabeza de Adán se formó con tierra de Oriente, su pecho con tierra de la Kaaba, y sus pies con tierra de Occidente.

»En el cuerpo dispuso Alah siete puertas de entrada y dos puertas de salida: los dos ojos, las dos orejas, las dos narices y la boca, y por otra parte, una delantera y un ano.

»Luego, para dar un temperamento á Adán, el Creador reunió en él los cuatro elementos: agua, tierra, fuego y aire. He aquí por qué el temperamento bilioso tiene la naturaleza del fuego, que es cálido y seco; el temperamento nervioso tiene la naturaleza de la tierra, que es seca; el linfático tiene la naturaleza del agua, que es fría y húmeda; y el sanguíneo la naturaleza del aire, que es cálido y seco.

»Después de lo anterior, acabo Alah de constituir el cuerpo humano. Puso en él trescientos setenta conductos y doscientos cuarenta huesos. Le dió tres instintos: el instinto de la vida, el instinto de la reproducción y el instinto del apetito. Luego le puso un corazón, un bazo, pulmones, seis tripas, un hígado, dos ríñones, un cerebro, dos compañones, un nervio y una piel. Le dotó de cinco sentidos guiados por siete espíritus vitales. En cuanto al orden de los órganos, Alah puso el corazón en el lado izquierdo del pecho, y debajo de él extendió el estómago; puso también los pulmones para que sirviesen de abanicos al corazón; el hígado á la derecha para que fuese como la guarda del corazón, y por último el entrelazamiento de los intestinos y la articulación de las costillas.

»Respecto á la cabeza, se compone de cuarenta y ocho huesos; en cuanto al pecho, contiene veinticuatro costillas en el hombre y veinticinco en la mujer: esta costilla suplementaria se halla á la derecha y sirve para guardar al niño en el vientre de su madre, rodeándole y sosteniéndole.»

El sabio médico no pudo disimular su sorpresa; luego añadió: «¿Puedes ahora hablarnos de los síntomas de las enfermedades?»

Ella contestó: «Los síntomas de las enfermedades son externos é internos, y sirven para indicar la clase de dolencia y su grado de gravedad.

»Efectivamente, el hombre hábil en su arte sabe adivinar el mal nada más que con tomar el pulso al enfermo: de este modo averigua el grado de sequedad, de calor, de dureza, de frío y de humedad; sabe asimismo que si á un hombre le amarillean los ojos, es porque debe tener malo el hígado, y que si á otro se le encorva la espalda, es porque debe tener gravemente atacados de inflamación los pulmones.

»En cuanto á los síntomas internos que guían la observación del médico, son: los vómitos, los dolores, los edemas, los excrementos y la orina.»

Él preguntó: «¿A qué obedece el dolor de cabeza?»

Ella contestó: «El dolor de cabeza se debe principalmente á la nutrición, cuando se carga de nuevo el estómago antes de que los primeros alimentos se hayan digerido; igualmente se debe á comidas hechas sin tener gana. La gula es causa de todas las enfermedades que asolan la tierra. Quien quiera prolongar su vida debe, pues, practicar la sobriedad, y además, levantarse temprano, evitar las vigilias, no hacer excesos con la mujer, no abusar de la sangría ni de las escarificaciones, y por último, vigilar su vientre. A tal fin conviene que divida su vientre en tres partes, de las cuales llenará con alimentos una, con agua la otra y con nada la tercera, dejándola libre para la respiración y para que pueda el alma aposentarse allí. Lo mismo podría decirse del intestino, cuya longitud es de diez y ocho palmos.»

Él preguntó: «¿Cuáles son los síntomas de la ictericia?»

Ella contestó: «La ictericia ó amarillez febril se caracteriza por el tinte amarillo que adquiere la piel, por el amargor de boca, los vértigos, la frecuencia del pulso, los vómitos y la aversión á las mujeres. El atacado por esta dolencia se halla expuesto á graves accidentes, como las úlceras intestinales, la pleuresía, la hidropesía y los edemas, así como la melancolía de carácter grave, que, al debilitar el cuerpo, puede provocar el cáncer y la lepra.»

Él dijo: «¡Perfectamente! Pero ¿en cuántas partes se divide la medicina?»

Ella contestó: «Se divide en dos partes: estudio de las enfermedades y estudio de los remedios.»

Él dijo: «Veo que nada deja que desear tu ciencia. Pero ¿puedes decirme qué agua es la mejor?»

Ella contestó: «El agua pura y fresca contenida en un recipiente poroso frotado con cualquier perfume excelente ó simplemente perfumado con vapores de incienso. No debe beberse mas que después de la comida. Así se evitará toda clase de enfermedades y se pondrá en práctica la frase del Profeta (¡con Él la plegaria y la paz!), que dijo: «El estómago es el receptáculo de todas las enfermedades, el estreñimiento la causa de todas las enfermedades, y la higiene el principio de todos los remedios.»

Él preguntó: «¿Qué comida es excelente entre todas?»

Ella contestó: «La preparada por mano de mujer, sin que haya costado demasiados preparativos, y cuando se come con corazón alegre. El plato llamado tharid es ciertamente el más delicioso de todos los platos, porque el Profeta (¡con Él la plegaria y la paz!) ha dicho: «¡El tharid es con mucho el mejor de los platos, como Aischa es la más virtuosa de las mujeres!»

Él preguntó: «¿Qué opinas de las frutas?»

Ella dijo: «Con la carne de carnero, son el alimento más sano. Pero no hay que comer demasiadas cuando está avanzada la estación.»

Él preguntó: «¿Y del vino»

En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la mañana, y se calló discretamente.

ÍNDICE

_Páginas_

_Dedicatoria._ V

HISTORIA DE KAMARALZAMÁN Y LA PRINCESA BUDUR, LA LUNA MÁS BELLA ENTRE TODAS LAS LUNAS (CONTINUACIÓN) 9-59

Empieza en este tomo en la 209.ª noche y termina en la 235.ª

HISTORIA DE FELIZ-BELLO Y FELIZ-BELLA. 63-112

Comprende desde la 237.ª noche hasta la 248.ª

HISTORIA DE GRANO-DE-BELLEZA. 113-214

Empieza en la 250.ª noche y termina en la 269.ª

HISTORIA DE LA DOCTA SIMPATÍA. 219-252

Comprende en este tomo desde la 270.ª noche hasta la 279.ª

NOTA:

[1] Alejandría.