El Folk-lore Filipino (Tomo I)

Part 6

Chapter 63,884 wordsPublic domain

Se procuran una ó dos bandas de música, y naturalmente la hija del que costea los gastos, ha de ser la heroina de la fiesta y representará en la procesión el papel de Sta. Elena. Y si no es presentable ó bonita que digamos, se busca alguna que lo sea. La tarde señalada se reunen una docena, ó más, de jóvenes y jovencitas bien ataviadas con flores en la cabellera. La Elena es la mejor vestida y ostenta un largo velo blanco á guisa de manto real con una diadema en la cabeza, y lleva en las manos una Cruz. A su lado vá el Rey Constantino, que representa un muchacho vestido de capitán general con una corona y manto, y el obispo S. Macario resucitado en otro mocosuelo, con su mitra, báculo y todo. Van precedidos de dos filas de alumbrantes, los arrapiezos del vecindario, llevando faroles de papel; siguen luego lindas muchachas, y cierra la comitiva una banda de música. Después de la procesión, las invitadas toman la cena, á veces se canta y baila; pero el principal motivo de los regocijos es la repartición de los comestibles de la enramada. Cuando tocan á ello, una turba de rapazuelos la asalta y allí fué Arcadia: ¡qué de gritería y de arrebatiñas y de pisotones! Ya aquella tiembla con la acometida, y con el peso de tantos que se esfuerzan en arrancar los objetos, el Bitin vacila,... y se hunde aplastando á los hambrientos que estan debajo. Sin embargo, el hundimiento no ha causado ninguna desgracia, y la algazara, en vez de cesar, sube de punto. Y los musiqueros, casi reventando de tanto soplar y soplar, completan la animación. A todo ésto, aumentad los efectos de aquella olla, de que hablamos anteriormente, al reventar delante del altar, y los chillidos de los animales colgados.

Y como cualquier hijo de vecino puede hacer su Cruz de Mayo, casi todas las noches se vé en las calles de Manila procesiones de esta clase, hasta Agosto, y es natural que según los recursos de cada cual, lo celebre con mayor ó menor lujo. Y á veces representan en plena calle un simulacro de la Invención de la Sta. Cruz y declaman en tagalo la Elena, Constantino y el Obispo, cavando en varios puntos para encontrarla, y cuando hallan las de los tres crucificados en el Calvario, las acercan á una señora que finge estar enferma, y sana momentáneamente al darse con la verdadera del Redentor. Es el tibag que llaman.

En Ilocos no se conocen estas procesiones, y en Vigan la Invención se celebra en la capilla del cementerio con un novenario y procesión.

XXVI

CORPUS.--FESTIVIDAD BE VARIOS SANTOS.--KIRING.

Corpus. La procesión recorre el pátio ó la plaza de la Iglesia. Las calles del trayecto se entoldan con velas de buque ú otras telas, y en cuatro, esquinas se levantan altares.

24 de Junio. En el día de S. Juan Bautista, los ilocanos se creen con perfecto derecho para bañar á cualquier transeunte, por lo cual uno que va bien vestido ó sudando ó enfermo, suele recibir sin consideración una mojadura cuando menos lo piensa, y bueno si es con agua pura.

Este día bajan al río á bañarse y allí por distracción se echan mútuamente agua en la cara con una sola mano y lo hacen con tanta destreza, que seguramente se ahogaría alguno de los contendientes, si no pusiese piés en polvorosa el menos hábil.

Los pillastres del vecindario llevan lavativas de bambú ó grandes cañutos, y se sitúan en los puentes ú otros puntos de tránsito, para bañar con gran algazara á los que por allí pasen.

Diz que un gobernadorcillo del pueblo de Santa fué bañado por los pilletes que estaban en el puente del gremio de Mestizos de Vigan, mojándose con todos los pliegos oficiales que llevaba, y habiéndose quejado ante el Gobernador de la provincia, le contestó que las costumbres de cada localidad son siempre dignas de respeto, y que la culpa fué suya por haber pasado el puente, sabiendo que era habitual bañar á los transeuntes.

Animados por esta tradición ó conseja, los bromistas casi no respetan á nadie.

Varias familias acomodadas van á hacer bencomer (bien comer) en el rio: invitan á sus amigos á bañar juntos, mugeres y hombres, y después, comen en una orilla, siendo de pescado casi todos los platos.

--S. Antonio de Padua, abogado para encontrar, objetos perdidos.

--Sta. Ana, presunta, madre de María Santísima (véase pág. 44).

Acertijo:--Baláy ni Sta. Ana. Saan á makita.

La casa de Sta. Ana no se puede mirar:--el sol.

--S. Lorenzo, véase pág. 58.

--S. Roque, abogado contra la peste. En las épocas de epidemia se saca en procesión. En Noviembre de 1888, si mal no recuerdo, como contra la voluntad del gobernadorcillo de Aringay los vecinos llevaron en procesión la imágen del Santo y las de otros dos, mandó aquel llevarlas al calabozo del tribunal y al tercer día murió repentinamente, según se dice, en castigo de esta profanación.

--S. Miguel Arcángel, hermano menor de Lucifer; por tener más virtudes, éste le envidiaba y diariamente fastidiaba sin motivo alguno hasta que un día, exasperado S. Miguel, embistió con él y le pisoteó.

--S. Agustín, patron contra la langosta, un día se dijo:--Si las piedras pueden llevar las Iglesias (se refiere á las que están debajo de los cimientos). ¿porqué no he de poder hacer lo mismo? Y dicho y hecho, metió sus manos debajo de los cimientos de una Iglesia, y héla ya aquí en ellas, según el cuento ilocano.

--S. Ramon Nonnato, abogado de las parturientes.

Kiring: es una división del año que los ilocanos primitivos tenían, y según el Vocabulario hispano-ilocano de Fr. Andrés Carro, reproducción perfeccionada de la obra del P. Lopez, que estuvo en Ilocos á principios del siglo XVII, correspondía al espacio de tiempo que comienza de fines de Octubre á Noviembre. Pero, al menos actualmente, me parece que el Kiring no dura más que dos ó tres días, y cae en el día de S. Lorenzo, (Setiembre). Se llama asi, porque en este tiempo revolotea el fabuloso pajarito de este nombre, y según la conseja, muere el que se baña en esos días.

XXVII

LA NAVAL.--CONMEMORACIÓN DE LOS DIFUNTOS.

La Naval. Esta festividad se celebra con semejantes solemnidades á las de la Conversión de S. Pablo que dejamos reseñadas.

En el día de la Vírgen del Rosario, se hacen las elecciones de hermanos mayores ó sea el llamado pasukát.

Este día se conoce por los ilocanos con el nombre de Naval de naturales.

Por la noche hay procesión, pasando por frente á la casa del nuevo hermano mayor. La Virgen ostenta esta noche media gala.

El novenario comienza en la víspera de este día.

A los que predican en las tardes del novenario se pagan tres pesos, siendo de advertir que éstos siendo del clero secular deben subir al púlpito con la estola puesta, a diferencia de los predicadores de Manila que van sin ella. En otros años, estas pláticas se confiaban, previa licencia del Prelado Diocesano, á los seminaristas ordenados in sacris, los que cumplian su cometido con la estola puesta á guisa de banda. Las pláticas se dicen en ilocano.

La Naval de mestizos, de mayor solemnidad, se celebra al final del novenario. Entonces la Virgen ostenta sus más lujosos vestidos.

Antes de este día hay tríduo con manifiesto de S. D. M.

Las funciones de Iglesia son solemnes, y los regocijos del pueblo fastuosos.

Comedias, si las hay; juegos de karahay, de anillo, comilonas y bailes.

Por la noche, procesión que pasa frente á la casa del hermano mayor saliente, el héroe de la fiesta ó quien la celebra pomposamente en su casa, costeando los gastos de Iglesia, de los fuegos artificiales, de los juegos populares, etc.

En algunos años se levantó una tribuna frente á la casa del Hermano mayor. Esta tribuna remeda la forma de un castillo, donde aparece un centinela que da la voz de ¡quien vive! al pasar el carro de la Virgen, la cual entonces se para.

El soldado después de repetirlo tres veces sin conseguir contestación, dispara tres tiros, y observando que su adversario sale incólume, se postra reconociendo en él á Nuestra Señora, y acto seguido la saluda con la siguiente loa, ú otra.

«Dios te salve Virgen pura; De los astros eres brillo, De los campos bello lirio... La luz de la clara luna. Se hallan en tu entendimiento Tesoro divino y bello, Dones, riquezas del cielo... Y la claridad de Febo. Eres María, la rosa Cuyo embriagador perfume Tiene el Eterno afan dulce De aspirar allá en la Gloria. Tus virtudes se asemejan En número á las estrellas, Más en altura, en grandeza Y en pudor escedes á ellas. Verdor eres de las selvas, De los trinos el objeto Del ruiseñor mas parlero... ¡O deliciosa azucena! De pasiones la borrasca En mar anchuroso encuentra La muy frágil nave nuestra, Quitándonos la esperanza. ¡Iris de paz y bonanza! A nuestra vista apareces, Para anunciarnos alegre La tempestad sosegada.»

Ahora sigue la Naval del alma (ti kararua) ó sea la Conmemoración de los fieles difuntos, que tambien se celebra con un novenario.

Los ilocanos no colocan coronas en las tumbas de sus parientes finados ni las iluminan; pero llevan velas á un gran catafalco que se coloca en medio de los templos, y los campesinos arroz, huevos, sinuman etc., cuyo producto, una vez vendidos, parece que se aplica á misas en sufragio de las almas de los difuntos.

Los rústicos creen, al llevar los comestibles, que sirven para alimentar á las almas de sus parientes. En algunos pueblos se llevan á la Iglesia hasta guisados.

XXVIII

LA CONCEPCIÓN.--LAS PASCUAS.

La Concepción, patrona de los estudiantes del seminario de Vigan. Cuando estaban los Paulistas al frente de dicho establecimiento, se celebraba en grande esta festividad: los estudiantes, vestidos de marinos ó cosa así, daban en la víspera un paseo que podríamos llamar de antorchas, si en vez de éstas, no llevasen faroles de papel. Iban acompañados de una banda de música y paraban delante de los cuadros de la Vírgen que algunas casas ponían de manifiesto en las ventanas, para entonar el canto religioso Juro seguir, Dios mio.

La fachada del seminario, adornada con banderolas y arcos de telas abullonadas, se iluminaba profusamente. Delante de ella, daba serenata una ó dos bandas de música y se elevaban globos aerostáticos de papel.

Al día siguiente, misa, sermón, comunión general de los escolares y procesión.

Ahora las hijas de María rivalizan á los estudiantes en celebrar mejor esta, festividad, pues reconocen asimismo como Patrona á María Inmaculada.

Las Pascuas: Empieza la animación con las Misas de Aguinaldo. Un cuarto de hora antes de las cuatro de la madrugada, un repique general de campanas interrumpe el tranquilo sueño de los ilocanos, é inmenso gentío acude en tropel a la Iglesia del pueblo para oir la misa de aguinaldo. El templo de Vigan se ilumina en esta sola ocasión con arañas de papel.

Después de la misa, grupos de lindas jóvenes, acompañadas de sus pretendientes (tambien los hay de un sólo sexo), recorren las calles de la ciudad, iluminadas en varias partes por cilíndricos hornillos de barro, del tamaño de un plato pequeño, donde se cuece la golosina ilocana llamada bibingka.

Los transeuntes que rebosan de alegría, se acercan á estos hornillos para comprar lo que allí se confecciona, y la bibingkera para atender á tantos consumidores aventa con su paypay (abanico) de bambú que recuerda la forma de un guión de Iglesia y á cada momento levanta la tapadera con su carga de brasas, para ver si ya está sazonada la bibingka, y si vé que falta calor debajo, mete más leña por allí. En Ilocos no se usa el carbon como combustible, sino en las fraguas.

Cuando ya cada cual tiene su bibingka en la mano, comiendo en plena calle, sin necesidad de mesa ni de cubiertos, se dirigen á la próxima colina de Mira, situada al SO. de Vigan, desde la cual se descubren la población, las fértiles huertas y campiñas de los alrededores, la mar, el pueblo vecino de Bantay y los montes de Abra. Y si nó, á los amenos jardines de S. Julian, Ayusan, Kotta, etc. ó á tomar baños en las aguas del manso Abra.

Antes de salir el sol, cuando la aurora ya llena de resplandores la faz de la tierra, entonces son de ver hermosas pollitas con sus camisas de franela de varios colores y con su pañuelo casi tan grande como un abrigo, liado al cuello y tendido sombre el hombro derecho; y sobre las espaldas un haz de finos y negros cabellos. Ya se retiran alegres á sus casas llevando flores en las manos ó en la cabellera, y al rededor de ellas algunos galanes, llevando cada cual una caña-dulce con sus punzantes hojas, que no parecen sino como signos de elección por parte de sus bellas compañeras, cual nueva vara de S. José.

Y por las noches, los niños y muchachos del vecindario arrastran por las calles encendidos conejos de papel con ruedas, y la población se ilumina con faroles de papel, de múltiples figuras, como de estrellas, buques, culebras, hombres, mujeres etc., etc.

En la Noche-Buena, la alegría aumenta. Unos preparan con dulce afan el sinuman ó golosina que se ha de dar á los chicuelos y mendigantes, que acudan á pedir algún aguinaldo; otros terminan ó hacen las primeras pruebas de algún farol á veces de mecanismo curioso, como p. ej., el que se requiera para despertar la hilaridad de los transeuntes, presentándoles la figura de una culebra que acomete á un chino, el cual se defiende con un palo.

Varias bandas de música, alguna orquesta ó comparsa de jóvenes, vestidos de marinos, recorre la población ó dá serenatas tocando y cantando frente á las casas en demanda de algún aguinaldo.

La animación se prolonga hasta el amanecer, cuidando de tomar el tradicional arroz-caldo y otros sabrosos platos, con que apagar el hambre que han tenido por la abstinencia del día anterior, porque es de saber que los ilocanos son católicos hasta el fanatismo.

En la Noche-Buena se abre en Vigan al público el Arbol de Navidad, el Belen de doña Pateria, que es bastante bueno y no hay ningún vecino que durante las Pascuas no vaya á visitarlo.

A la mañana siguiente, después de la misa, circula por las calles mucha gente: los campesinos visitan las casas de los ricos recibiendo por aguinaldo algún tabaco, sinuman, cuartos ó vino.

Lo mismo hace la orquesta de la Iglesia, yendo á las casas á repetir los villancicos, que cantara la noche anterior en el coro.

Y la clase acomodada visita personalmente á sus amigos y conocimientos. En las provincias ilocanas todavía no se emplean para estos casos las tarjetas, á no ser los estudiantes que envían á sus padres ó alguna tía, parienta ó novia una andanada de versos en ilocano ó castellano, pero arreglados según la especial poética filipina, que veremos en su lugar. Pero cuidado que el papel es lujoso, y las letras góticas, á veces doradas.

Las bromas del día de Inocentes no se conocen en Ilocos.

CAPÍTULO SEGUNDO

MATERIALES FOLK-LÓRICOS

SOBRE TIPOS, COSTUMBRES Y USOS

(Folk-Wont)

I

LOS ILOCANOS

Es rutinario entre los autores, que han descrito las razas filipinas, presentar á los indígenas civilizados en un grupo y hacer una descripción comun de ellos, atribuyendo á todos las cualidades y costumbres que observaran en los tagalos, como que si entre éstos y los bícoles, ilocanos, pangasinanes, pampangos, cagayanes y zambales no existieran algunas diferencias.

Los que comparan las costumbres tagalas con las que se leen en este libro, seguramente pensarán de otro modo que muchos de nuestros autores.

Se puede decir que los ilocanos son casi desconocidos; lo cual obedece á que las personas aficionadas á escribir no han llegado á Ilocos, excepto muy contados, que por desgracia no han escrito nada de las costumbres, cualidades y demás caracteres distintivos de los ilocanos, lo cual es de lamentar, porque en aquellas apartadas provincias se hallan muchos materiales preciosos para el Folk-Lore, siendo las costumbres, prácticas y creencias ilocanas de las pocas del país que se conservan con mas pureza, y más semejantes á las de la época de la Conquista.

Y aún el tagalo ó el indígena de Filipinas en general «únicamente ha sido retratado--como dice muy bien el Sr. Lacalle,--por brochas de torpes enjalbegadores,» como Sinibaldo de Más, Gaspar de San Agustin, y otros, que han creido encontrar buen efecto en ridiculizar al indio, pero haciendo pasar por realidades los extravíos de su enferma imaginación.

No pretendo, sin embargo, llenar este vacío, sino contribuir con mi grano de arena, emitiendo lealmente el concepto que me he formado de mis paisanos, de modo que este artículo pudiérase denominar, mas que «los ilocanos pintados por sí mismos,» «los ilocanos según un imparcial, que es y siente lo mismo que ellos.» Así no desmentiré al erudito Astoll, que benévolamente me ha llamado «hombre que lleva el corazon en la mano».

Los ilocanos son iguales á los demás filipinos civilizados en sus caracteres físicos.

Estatura de cinco pies y dos pulgadas por término medio en los varones, y cinco en las mugeres; rostro ovalado, cráneo algo oprimido por detrás, cubierto con cabellos negros, lisos y fuertes, grandes y negros ojos, nariz chata, gruesa en su base, piel trigueña, casi amarilla en los contados mestizos; labios un poco gruesos, boca y estremidades regulares, y miembros musculados y proporcionados. En conjunto es airoso el ilocano y «mejor conformado que los tagalos,» como dice Lacalle.

Cualidades generales. Son más laboriosos que los demás filipinos, por lo que un reporter les denomina «gallegos filipinos;» algo indiferentes; pero no tanto que no sientan la muerte de sus próximos deudos, como afirman algunos autores de todos los filipinos en general; lo cierto es que el dolor, la cólera y otras pasiones pasan pronto en ellos, ó tardan en sentirlos. Tampoco es exacto que «los más espantables fenómenos de la naturaleza no logran arrancar al indígena una sola esclamación.» En los temblores, precisamente, gritan mucho. Y si á veces guardan silencio ante los fenómenos terribles, es por miedo y no por indolencia.

Son hospitalarios [41], de dulce carácter y buenos cristianos; pero á veces vicían las creencias religiosas con supersticiones, lo cual no es estraño, si se tiene en cuenta que lo mismo se hace en Europa y otros paises.

Tienen aspiraciones, y hasta ridículas por su altura; pero desesperados de conseguirlas, no lo intentan.

Son tímidos; pero el temor, que los infunden sus superiores, les conduce hasta la temeridad ó heroismo. No faltan, sin embargo, algunos valientes como los generales ilocanos Peding y Lopez, que murieron escribiendo sus nombres en la Historia con brillantes hazañas, sosteniéndose en el campo de la batalla, mientras los españoles se vieron obligados á retirarse por la muchedumbre de los enemigos.

Es también digno de citarse Domingo Pablo, el soldado raso ilocano, que por sus hazañas acaba de ser condecorado con la cruz laureada de San Fernando.

La sensualidad no es tan frecuente y notable en ellos; por lo regular son de buena fé, crédulos y no espléndidos en sus fiestas á diferencia de los tagalos.

Su saludo en las calles, se reduce á estas palabras: ¿A dónde vas? ó ¿De dónde vienes? Esto es entre amigos. Cuando en la calle encuentran los inferiores á sus superiores, se descubren, diciendo:

--Buenos dias señor.

Al pasar delante de algunas personas, no hacen las genuflexiones que los tagalos.

Ahora para describir con mayor exactitud á los ilocanos debemos dividirlos en tres clases: 1.a. La principalía ó los que se distinguen por su riqueza, ilustración ó influencia que se llaman babaknang (ricos) ó amaen ti ili (padres del pueblo). 2.a. La gente baja, que vive en poblado, llamada kailian; y 3.a. los katalonan ó sean los que viven en el campo.

Los principales son de mas débil constitución física que las demás clases; son más ilustrados, y muchos de ellos demuestran felices disposiciones para el estudio como el Obispo Arqueros y Bukaneg, cuyos nombres inmortaliza la historia; escusado será decir que son más cultos y de mejores costumbres.

En cambio, son aficionados al juego de naipes que la 3.a clase desconoce. Y algunos conservan el antiguo despotismo, que distinguia á sus ascendientes: hay cabezas de barangay que obligan á trabajar gratuitamente ó mal asalariados á sus tributarios y les exigen objetos que debieran comprar, abusando de su superioridad.

Por lo regular, los principales se visten de pantalon de guingon, tegido de Ilocos, fino, fuerte y de color azul oscuro, camisa de lienzo canton ó coco, con puños doblados, calzan zapatos de cuero de elefante ó chinelas, sin calcetines, especialmente los viejos; botonadura de oro; unos usan sombreros de Europa, y otros los del país, llamados salakot con chapas de plata ú oro encima. Los jóvenes gastan vestidos de mejor gusto, calcetines y pantalones blancos ó de lana.

De lo dicho se exceptuan los de Vigan, que poco tienen de típico: muchos viganeses gastan trajes á la europea, con la diferencia de que llevan fuera los faldones de la camisa, y ván sin americana.

Los muchachos van sin pantalones, aún en las calles hasta tener la edad de siete ú ocho años.

Los kailianes visten calzoncillos rayados ó blancos aún en la calle, camisas de coco, ó rayados, sin calzado ó con chinelas, poco limpios, usan salakot, y algunos, sombreros. Varios de Ilocos Norte van sin él á la Iglesia.

Tienen mucho de la ilustración de los principales, con quienes viven; también conocen el juego de naipes, constituyendo la mayoría de los que llenan las galleras.

De esta clase son los pintores, músicos, herreros, carpinteros, canteros, albañiles, escultores, plateros y otros oficios mecánicos.

Los pintores no salen de la clase de medianos, por carecer de buenos maestros y modelos, que si tuvieran, quizás algunos podrian llegar á la altura de su paisano el celebrado autor del Spoliarium.

En cuanto á la música, tocan mal por falta de buenos maestros, teniendo el capricho de querer tocar pronto, sin aprender antes á leer y escribir las notas: de aquí resulta que muy pocos sean los que saben leerlas, y menos los que las escriben. Raro es el pueblo que no tenga una banda de música y hay algunas que tocan bien.

Los trabajos de herrería, como se reducen á hacer cuchillos grandes y otros utensilios é instrumentos para la construcción de casas, naves etc., no se puede juzgar por ellos de sus aptitudes para este ramo. Y como carecen de instrucción por otra parte, claro está que muy poco saben hacer.

Son abonados á los oficios mecánicos y trabajos de imitación: serían buenos discípulos y ayudantes de un europeo; pero por ahora no sirven para maestros: nada tienen que sea de imitar.

Son apegados á sus instrumentos, teniendo poco deseo en perfeccionarse; escasas herramientas europeas usan; el bolo, escoplo, sierra de cuerda, barrena y cepillo son las principales. Sin embargo, «es de admirar por cierto--como dice bien el Padre Concepción [42]--que un indio rudo sea constructor de navíos, sin más instrucción que unos toscos rudimentos para entender la formación de los planos, y sacan con tanta perfección embarcaciones de todo género, segun se les presentan los dibujos, que son á todos los inteligentes de pasmo.»

Los escribientes tienen hermosa forma de letra, como casi todos los de Ilocos Norte.

Los katalonan (aparceros), ó los que viven en los campos, son de costumbres sencillas, poco pulcros, ignorantes y de rudo entendimiento.

Se visten por lo regular de calzoncillos de fuertes tejidos de Ilocos, rayados ó blancos, camisas tambien tegidas en aquellas provincias, con mangas sin puños, arremangadas, como sus calzoncillos hasta las rodillas. Si van á la Iglesia, algunos gastan zapatos y siempre con vestidos limpios, grandes botones en la pechera, y las mangas de la camisa con puños doblados. Casi todos usan salakot.