El Folk-lore Filipino (Tomo I)
Part 5
--La bruja, tal como la pinta el citado Arivau, es ni más ni menos que mangkukulam de los tagalos, tambien muger que tiene pacto con el demonio, y si apaleamos á los que ataque invisiblemente, ella es la que sufre los golpes, como ocurriera al zapito le la conseja asturiana.
Pero en Ilocos llaman bruja á un ser fabuloso, muy parecido al asuang de los demás filipinos, el cual, como la bruja de los españoles, tiene horror á la sal, y vaga por la noche desde las doce ó antes.
--En Inglaterra, España y este archipiélago, los ahullidos de perro anuncian muertes ú otras desgracias.
--Don José Perez Ballesteros en el Folk-Lore gallego escribe:--«En Filipinas comer en un plato en el que haya comido un perro chino, quita el ahogo ó fatiga.» No he oido confirmada esta noticia.
--En Ilocos, como en la Península, está muy generalizada la creencia de que S. Antonio de Padua hace aparecer los objetos perdidos, por lo que los ilocanos encienden á él velas, cuando desean encontrar alguna cosa.
--Los Katatao-an se aparecen á veces en forma de sudarios extendidos en los campos, lo cual recuerda á las Xanas ó lavanderas nocturnas.
--Cuando son muy agudos los cuernos de la luna nueva, predicen desgracias.
--Se lava la cara el sol, cuando llueve, brillando éste.
XXI
LOS DUENDES
El duende es uno de los séres mitológicos introducidos en Filipinas por los españoles, á juzgar porque hasta su nombre exótico se conserva y no tiene equivalente en ilocano. Sin embargo, me parece cierto lo que dicen varios autores relativo á que en el Folk-Lore Universal se observa que todos los pueblos tienen idea de demonios-niños ó sea el duende. Éste se parece al diaño burlón de los asturianos y catalanes; á los brownies de Irlanda, los enanos de Bretaña, los sátiros de la mitología pagana, el kaibaan de los ilocanos y al tianak de los tagalos.
El duende en Filipinas está modificado, atribuyéndosele algunas de las fabulosas cualidades del Kaibaan ó otros anitos del país, como el enamorarse de las mujeres humanas, tirar piedrecitas, hacer bromas pesadas etc.
En Vigan he visto á una muchacha de 15 á 16 años de edad, al parecer simplota; decía ella haber encontrado en unos sotos criaturas tan pequeñas como muñecos, y que sin embargo, andaban, dándose á conocer como que eran ya hechos unos hombres. Les recogió en su tapis, especie de delantal, y desaparecieron internándose en su cuerpo.
Desde éste, hablaban y contestaban á los que les preguntasen el paradero de objetos perdidos, y quién los haya robado.
Me presenté á la muchacha, para hacer algunas preguntas á las famosas criaturas que llamaban duendes, y ella, como su familia, me contestaron que no eran ciertas mis noticias sobre este particular, temiendo que las autoridades eclesiásticas llegasen á saber su picardía.
Mas después, aparentando yo creer en los duendes, y con dinero, conseguí que me descubriesen su secreto.
Una vieja de la familia me presentó la muchacha de los duendes; ésta se sentó delante de mí, y entonces la vieja llamó:
--¡Ciriaco, oh Ciriaco!
Como nadie contestaba, volvió á llamar. Entonces oí una especie de silbido, apenas perceptible, que al parecer partía del interior de la muchacha, la cual no despegó sus labios.
Aquella repuso.
--¡Ah! ¿qué estabais haciendo?
La contestación fué otro silbido.
--¿Lo has entendido?--me preguntó la vieja
--No.
--Pues decía estar dormido.
Y así ella continuó preguntando, é interpretando á su manera los silbidos.
Sospechábase que dentro de la nariz de la muchacha había cera ó cosa así, con la que se pudiera producir dichos sonidos con la respiración.
XXII
CALENDARIO POPULAR Y FIESTAS CRISTIANAS
Hé aquí la segunda parte del presente capítulo: en la primera consignamos los restos de una Religión inculta y prehistórica (no extinguida), que por la gran antigüedad y el atraso que revela, ha descendido á la categoría de Mitología, es decir, patraña ó invención, sancionada por la ignorancia de los antiguos y por el tiempo más ó menos largo en que fué creida.
Ahora, pasamos á hablar del Cristianismo, que también ya vá pareciendo incompatible con el progreso intelectual del día, á los que pretenden monopolizar el amor á la luz de la inteligencia y á la libertad del pensamiento.
Lunes: este día y el sábado, muchos en Manila acuden á comprar á las tiendas chínicas por ser baratos los artículos, pues los chinos se conforman con ganar poco estos días, por cerrar sus cuentas con sus principales. En Ilocos, se cree que el lunes es buisit ó falto de suerte, y que se presentan pocos compradores, por lo cual las verduleras del campo no son exigentes.
--Lo que acaece este día, se repite en toda la semana.
Martes: Nada.
Miércoles: Idem.
Jueves: Por la noche, hay serenata frente á las Casas Reales de las cabeceras, como los domingos.
Viernes: es buisit, ó de mal agüero, y es malo cortarse las uñas.
Sábado: Si no sale el sol, la lluvia se prolonga.
Domingo: Misa, desde las 4 de la madrugada hasta las ocho, en que se celebra la llamada Mayor (cantada,) á la que asiste el pedáneo, acompañado de los cabezas de barangay, tenientes de justicia, alguaciles y de su banda de música, y es de saber que casi todos los pueblos ilocanos cuentan con una, sostenida á expensas de la principalía, de modo que tiene el carácter de municipal, á diferencia de las bandas de Manila, que pertenecen á particulares.
El órden que se guarda en el camino, es diferente del que siguen los tagalos: rompe la marcha la banda en hileras de 4 ó 5; detrás siguen dos lilas de alguaciles, tenientes, cabezas y ex-gobernadorcillos, cerrando ó cortando estas líneas paralelas otra más corta, en cuyo centro van el gobernadorcillo, á la derecha de éste el teniente 1.° y el teniente 2.° á la izquierda.
En Ilocos se distinguen los subalternos de los gobernadorcillos por los bastones de color que llevan, siendo verde el de los tenientes y encarnado el de los alguaciles.
A las ocho, ó poco antes de esta hora, los gobernadorcillos de Vigan, acompañados de sus subalternos y una banda de música, se dirigen á la Casa-Real, para acompañar al Alcalde á la Iglesia, donde se canta una misa solemne.
Después de ésta, los gobernadorcillos van á conducir al Jefe de la provincia á su morada. Algunas veces pasan por el palacio episcopal á saludar al Iltmo. Sr. Obispo y otras autoridades eclesiásticas.
En otros pueblos, se dirigen al convento parroquial para saludar y besar la mano al Cura Párroco. Este les agasaja con tabacos y bebidas. Y después van al municipio para recibir órdenes del pedáneo local.
En la cabecera de Ilocos Norte vá la principalía, después de saludar al Párroco, á la casa del Gobernador de la provincia, á recibir órdenes.
En dicha provincia, á eso de las diez, según un amigo mío, el gobernadorcillo baja del tribunal, dirigiéndose al grupo de kailianes y cabezas de barangay, que le espera alrededor del edificio; lo cual anuncian cuatro tambores y una flauta tocando el Pasabet, con que suelen anunciar la llegada de las personas de alguna autoridad.
El gobernadorcillo se sienta, apenas llega, y empieza á comunicar al pueblo las órdenes de carácter general que haya recibido de sus Superiores.
Por lo regular esta reunión se acaba á las once, en cuya hora los kailianes van á la casa de sus cabezas de barangay para asistir á otra junta popular llamada purók.
En esta reunión el cabeza comunica á su vez las disposiciones de sus superiores á sus tributantes.
La asistencia al purók es obligatoria, incurriendo el que falte a la hora determinada, en la pena convenida por todos. Hay un auxiliar del cabeza llamado panglakayen, además del primogénito. El panglakayen es el encargado de poner en órden al barangay, y de ejecutar las penas convenidas por los que lo componen.
El cabeza de barangay suele utilizar á sus tributantes, quienes le ayudan á construir su casa y siempre que haya menester de sus brazos; y le regalan gallinas, frutas, etc. espontáneamente ó no.
Los cabezas acuden al tribunal ó casa municipal al toque del bombo; como los músicos; y cuando el gobernadorcillo quiere llamarles, manda tocarlo en tres ó más lugares céntricos de la población, siendo diferente el toque de llamada á los cabezas, del de los músicos.
Las disposiciones superiores se promulgan en Ilocos Norte por medio de bandillos, que deben hacer un número de cabezas y tenientes de gobernadorcillos, precedidos de una banda de música.
Los ilocanos del Norte van á misa vestidos de chaqueta con los faldones de la camisa fuera, con la cabeza descubierta y descalzos, á diferencia de cuando van al campo y hace sol, que entonces usan sandalias y salakot.
XXIII
AÑO NUEVO.--PASCUA DE REYES.--FIESTA DE VIGAN
Baró á tao-en (nuevo año):--Lo que nos sucede este día, se repetirá en todo el año.
Los ilocanos, especialmente las ilocanas, visitan bien vestidos á sus amigos y parientes en las Pascuas, y si no el 25, 26 ó 27 de Diciembre, lo aplazan para el año nuevo ó la Pascua de Reyes. Este día es alegre en Ilocos.
Pascua de Reyes.--Ni la gente sale al campo muy de mañana para esperar á los Magos, ni los niños colocan sus zapatos en las ventanas.
Pascua de Reyes es en Ilocos Pascua de españoles. Por lo cual, los principales (especie de nobleza) de ambos gremios de Vigan, en masa, acompañados de sus señoras y de sus bandas de música, van á felicitar por las Pascuas á las autoridades españolas de la provincia, tales son: el Gobernador, el Prelado diocesano, el Provisor, el Administrador de H. P., el Cura Párroco y los Superiores del Seminario. Andan á paso lento, tocando danza la música. Lo mismo se practica en otros pueblos.
Fiesta de Vigan. Se celebra en el día de la conversión del apóstol San Pablo, patrón tutelar de la Ciudad Fernandina, con grandes y ostentosas funciones en su Iglesia Catedral.
En la víspera, á las doce del día, y después del toque del Angelus, repican tres veces las campanas, alternando con la música que toca paso-doble, lo cual también tiene lugar en las vísperas de otros días festivos extraordinarios. Por la tarde, frente á la casa del hermano mayor, suele haber juegos populares como cucañas, juego de anillo etc. Por la noche, paseo de música é iluminación general.
Desde las primeras horas de la mañana del último día del novenario, se oyen atronadores disparos de versos [39] y repiques de campanas.
De los pueblos inmediatos acuden muchos vecinos á Vigan para completar la alegría de los fernandinos.
Después del Evangelio se pronuncia un sermón, siendo el exordio en castellano y la exposición y confirmación en ilocano. Al predicador se le pagan seis pesos.
En el Evangelio, sermón, sanctus y consagración, se hacen varios disparos de bombas y versos.
Si hay comedia, á las nueve de la mañana se representa alguna parte de ella, pues las ilocanas suelen durar tres ó más días.
Y si nó, juegos de anillo ó de karahay [40] frente á la casa del hermano mayor.
Por la tarde, á las seis, sale de la Iglesia una procesión, por lo regular lucida, sacándose en ella, entre otras imágenes sagradas, la del Apóstol de las gentes que lo representan de pié, pues es de advertir que la imágen, del Santo en su tradicional conversión, ó sea montado á caballo, rarísimas veces se saca en procesión, porque es preocupación entre los fernandinos que llueve siempre que salga, interrumpiéndose por ésto el curso de aquella.
A las ocho de la noche entra la procesión en la Iglesia, pues allí recorre solo determinadas calles y no como en los arrabales y otros pueblos de Manila en que la pasean por todas las de la población y no acaba su trayecto sinó algunas veces á altas horas de la noche. La procesión siempre pasa por frente de la casa del hermano mayor, dó se levanta un bonito arco (además de otros en varias partes), á veces con un corazon grande de cartón de caprichosas formas, el cual, al pasar la imágen del Santo por debajo, se abre dando paso á un niño vestido de ángel que desciende á depositar perfumadas flores en sus plantas.
En las demás procesiones, la repetida imágen de San Pablo vá delante de todas las demás, pero en ésta ocupa el último lugar.
Allí no se señalan las calles de la carrera con anuncios impresos, como se hace en Manila, sino por medio de un fiscalillo que con campanilla en mano, recorre durante la mañana de la fiesta, las calles por donde luego ha de pasar la procesión.
Los fernandinos guardan ceremonias especiales para elegir hermanos mayores de las fiestas más celebradas de Vigan.
El Párroco de la ciudad visita á las personas más pudientes y les ofrece la hermandad.
Aceptada ésta, se reunen en junta los principales de los gremios de Mestizos y Naturales, en medio del templo después de la misa mayor.
Les preside el C. Párroco, quien de antemano, les advierte el nombre del que haya aceptado la hermandad, y acto seguido pregunta á los gobernadorcillos que vienen á representar á sus respectivos gremios, por el elegido de ellos. Regularmente nombran al que lo ha aceptado.
Después de las ceremonias de ritual, el Párroco entrega al electo hermano mayor, que debe estar allí presente ó representado por otro, la imágen de S. Pablo, que á su vez irá dando de besar á los individuos de la junta. En esto las campanas tocan al vuelo y Birót (el organista) toca las más chillonas piezas de su repertorio.
En seguida, el nuevo hermano mayor se lleva la imágen á su casa, hácia donde le acompañan en procesión los principales con las bandas de música de sus gremios, siendo de advertir que la de los mestizos, en ésta como en las demás procesiones, siempre vá delante y la de naturales después de la comitiva que es el lugar de preferencia.
Estas ceremonias deben tener lugar en un domingo del novenario.
Todos los gastos de Iglesia ocasionados por el novenario, son costeados por el hermano mayor á diferencia del de la Naval, en que los gastos de vela corren á cuenta de la Iglesia.
XXIV
LA CANDELARIA.--CUARESMA.--EL «TOKTOK».
La Candelaria, (2 de Febrero).--Los ilocanos llevan velas á la Iglesia, pira bendecir.
Estas candelas benditas ó perdon, se encienden cuando estalla una tormenta y rezan trisagio; se colocan en las manos de los moribundos, y sirven para ahuyentar á los diablos. Se adornan con tiras de papel colorado para distinguirse de las demás.
Miércoles de ceniza.--Empieza la cuaresma. Los niños de las escuelas oficiales de instrucción primaria, van á la Iglesia en filas de á dos, precedidos de su indispensable cruz, para ponerse ceniza en la frente. Esta señal, dicen, les imposibilita moralmente á tomar carne en toda la cuaresma.
Desde este día, empiezan las canturias de la Pasión, música del canto llano. En Ilocos se emplea una sola música; y cada uno la canta, en su casa sin formar concierto como hacen los tagalos. Éstos suelen por las noches leer la Pasión en las ermitas ó visitas, dos ó tres mugeres se ponen de rodillas con las manos apoyadas en el altar; una de ellas empieza entonando alguna estrofa, la segunda contesta con la siguiente, canta luego la tercera otros versos. y después vuelve á empezar la primera, ya sabiendo, ya bajando el tono. Y todo esto es presenciado con respetuoso silencio por el público que se sienta en los bancos de la iglesia. Después pasan á la sacristía á tomar té ó la cena, preparada por el que organizó la fiesta, y entran á cantar otras mugeres. Tambien se hacen conciertos análogos en las casas, agasajando con una cena á los amigos que acudan.
Otras veces, toman la Pasión como objeto de distracción, y cantando, la representan con todos sus detalles, empezando por amarrar bien al inocente que haya aceptado el papel de Cristo, y acabando por abofetear, azotar, desnudarle, etc.
Viernes de cuaresma.--Ninguno, absolutamente ninguno, come carne en Ilocos. Por la tarde, desde las dos pasadas hasta las cinco, acuden las ilocanas á rezar las estaciones dentro de la Iglesia, recorriendo en grupos de 3, 4, 5 ó más los pasos colocados en las columnas, en cuyo acto prescinden del manto (velo negro y bruñido que les cubre desde la cabeza hasta los piés, arrastrando cola á diferencia del lambong de las tagalas, que solo llega poco más abajo de la cintura), que casi siempre usan al ir al templo.
Fuera de éste, en las plazas que suele haber en sus alrededores, grandes cruces de madera señalan los pasos, y van á rezar delante de ellas á eso de las tres y media, los alumnos de las escuelas municipales de instrucción primaria, de ambos sexos, formando cada escuela un grupo.
Entre cuatro y cinco, sale del templo en procesión el Nazareno, acompañado de unos doscientos devotos, y recorren rezando los mismos pasos.
El Viernes de Dolores, ó sea la festividad de la Vírgen de esta advocación, á la imágen del Nazareno, se agregan las de la Virgen y del evangelista San Juan.
Durante la cuaresma, tiene lugar en los mercados nocturnos el juego de toktok, que consiste en el choque de dos huevos, perdiendo el suyo el dueño del que reviente. El extremo agudo del huevo se llama siko (codo), y el opuesto, que es más blando, kolo del parecido castellano. Los jugadores gritan siko ó kolo, según la parte del huevo, con que quieran jugar; si se encuentran dos que llaman sikos, se cambian los huevos para reconocerlos, porque suele haber embirriados ó embreados. Expliquémonos: por medio de agujeros practicados con una aguja, chupan la yema y la clara del huevo, y una vez vacío, introducen en él, y ¡con qué paciencia! brea amasada con rocío ú otro aguardiente, (habiendo no poco de superstición en esto), que endurezca la cáscara. Por eso antes de jugar los examinan, mirando la luz al través de la cáscara, y si ven en ésta algo negro que no se parezca á yema, los rechazan. El exámen tiene otro objeto, y es el de ver si ya está roto el huevo, porque al cambiárselos para el reconocimiento, suelen trocarse verdaderamente para los efectos del juego, y de aquí que esta clase de jugada se llame trocada ó torkada, come dicen en Ilocos.
Los ilocanos no conocen el Carnaval; los tagalos tienen una especie de tal, y es el domingo que llaman de la Paz, ó sea el anterior al miércoles de ceniza. Para despedirse, dicen, de la carne, matan lechones y comen mucho de aquella.
El Domingo de Ramos, los muchachos, y los que no lo son, llevan á la Iglesia muchas palmas de coco, y algunos ramos de oliva. Las primeras van adornadas con pajaritos, culebras, estrellas, piñas y otras figuras, todas hechas de dicha palma. Después, la palma bendita se coloca en las ventanas para precaverse de los malos vientos, y las usan en zahumerio para desinfectar las casas.
Por la noche, se sacan en procesión muchas imágenes de Santos y judíos, y recorren las estaciones ó altares situados en las principales calles de la población.
En varias estaciones hay enramadas, de las que cuelgan toda clase de frutas y en un lado, hay altar, donde se entonan los trenos de Jeremías. Esto es en Vigan. En otros pueblos, tiene lugar la estación general, que así se llama, otro día, para que no coincidan.
El martes santo, procesión.
El miércoles empiezan las Tinieblas, en que hay necesidad de colocar vigilantes en las puertas de la Iglesia, para que los muchachos no introduzcan piedras con que golpear los confesionarios y bancos.
El jueves santo, después de las ceremonias del día, ya no suena la campana hasta el sábado sino la matraca, á no ser á las tres de la tarde del viernes, en que toca á muerto. Por la noche, procesión. El jueves y viernes santo, se establece el mercado en la plaza de la Catedral de Vigan. Todo el día, bajo un sol que abrasa, no cesa, la gente de recorrer los pasos rezando las estaciones en una plaza de la Iglesia, lo que también hacen otros dentro de ésta.
El viernes santo, además de las ceremonias rituales, suele haber en Vigan sermón de Siete Palabras, si hay quien paga predicador. Por la noche procesión, á la que asisten vestidas de luto entre otros, las solteras de buena familia, las cuales sólo se ven en esta procesión y en la de las hijas de María.
--En viernes santo se dejan cazar fácilmente y abundan venados y javalíes en los bosques.
--Los tagalos creen que es malo meter ruido y correr, porque se mueve la cabeza del Señor.
El sábado santo, al echarse al vuelo las campanas, los ilocanos sacuden los árboles y plantas, para que sean lozanos.
El Domingo de Pascua, el pasabét ó encuentro tiene lugar en una plaza de la ciudad bajo, un arco triunfal, del que desciende un ángel que quita á la Virgen el velo de luto.
Y á la retirada, se quema á Judas en efigie ó sea un figurón relleno de bombas.
--S. José es patron de los casados y de los moribundos.
--S. Vicente Ferrer, abogado de los niños enfermizos.
--8. Juan de Dios, de los enfermos.
--Ntra. Sra. de los Remedios, patrona de las parturientes.
XXV
FLORES Y CRUCES DE MAYO
Flores de Mayo. El primero de este mes empieza en Vigan la fiesta de una Asociación de solteras, tituladas Hijas de María, las cuales adornan el altar con flores artificiales, oyen misa á eso de las seis de la mañana, y las cinco de la tarde van á rezar rosario y recitar oraciones a la Madre del Amor Hermoso, habiendo sermón los domingos. Después, un coro de bellas muchachas cantan la Letanía, y las designadas (unas seis ú ocho jóvenes) suben las gradas del presbiterio para entregar cada cual una palma de flores artificiales ó naturales y una bandeja llena de naturales. Dos monaguillos las reciban y colocan las palmas en los floreros, del altar preparados ad hoc, y esparcen delante de éste el contenido de las bandejas. El 31 de Mayo terminan las Flores: entonces hay misa solemne con sermón por la mañana y por la tarde lucídísima procesión que recorre las plazas de la Iglesia, asistiendo como alumbrantes verdadero bouquet de lindas babbalasang (solteras).
En el trayecto de la procesión se levantan bonitos arcos, y una vez entrada aquella, se encienden fuegos artificiales ó elevan caprichosos globos de papel que van á perderse en el espacio.
En Manila no llama la atención la manera de que se celebran las Flores, y sí las procesiones nocturnas llamadas Cruces de Mayo, que se prolongan hasta agosto.
Varias jóvenes ó sus padres acuerdan celebrar katapúsan ó banquete, y por sí y ante sí sin necesidad del auxilio del cura párroco ni de la Iglesia, improvisan en cualquier sitio una capillita ó altar bien adornado y frente á él, como cimborio, una enramada de la cual cuelgan muchas frutas y otros comestibles, como pellejos de cerdo etc. confundiéndose las sandías, mangas, sinigüelas (ciruelas), plátanos, makupa, pepino, lanka, kamanchile, kasoy, melón, santol, coco y camote; con pañuelos, biscochos, escobas, cucharones de olla, bilaos, sombreros, ampao, gatos vivos, pellejo de cerdo cocido, gallos, lechon y una ó varias ollas llenas de culebras de mar, de sangre ú otro líquido de olor no muy grato, para chasquear á la gente.
El bitin, que así se llama, remeda mal la forma de un arco triunfal, y tanto éste como la fachada del altar suelen adornarse con follaje ó tela blanca abullonada, con banderolas y otros trapos encarnados.