El Folk-lore Filipino (Tomo I)

Part 4

Chapter 43,952 wordsPublic domain

--Cuando los solteros sueñan con una soltera, dán una vuelta á la almohada, á fin de que la soltera sueñe también con ellos.

--Será sordo, cuando llegue á grande, el niño que tenga por juguete algún pudunan (este vocablo ilocano no tiene equivalente en castellano, es un cañuto sin nudos, en el cual enrollan hilo de algodon ó seda.)

--Es malo morder, ni por cariño, el cuello de los niños, pues cuando queden grandecitos, si les cojemos en brazos, inconscientemente los soltaremos por su travesura.

--Al niño que coma sesos, le saldrán temprano canas.

--La niña ó el niño que tiene algunas rayas, entre las ordinarias de los dedos, tendrá hijos ilegítimos, cuando crezca.

--En las épocas aciagas del cólera, los ilocanos niéganse á contestar al que llame á la puerta de sus casas, y creen que el que llama es el Sr......... cólera.

--Los ilocanos narran que es pesado dormir á la puesta del sol, especialmente para los enfermos, y que con ello se agrava la enfermedad. Por ésto prohiben acostarse á los dolientes.

--El que duerma en la cocina, se casará con una anciana.

--Las viejas del Norte prohiben apoyar la cara en las manos y llevar éstas en la cabeza, porque tales actitudes parecen indicar que uno reniega de su vida.

--Los ilocanos dicen que tantos sean los sonidos del canto del chacon, cuantas son los años de vida que hasta entonces lleva.

Gracias al difunto D. Pastor Velazquez, Presbítero indígena, que con celo perseguia á los supersticiosos; desaparecieron en Vigan muchas preocupaciones, que en otros pueblos ilocanos aún se conservan.

--En el pueblo de San Vicente, Ilocos Sur. abundan escultores que tallan imágenes de Santos, que por su fealdad solo se asemejan á esos cuadros religiosos procedentes de China.

Y vá una anécdota interesante:

En una sementera del pueblo de Bantay, denominada Anannam, había un escultor, llamado Severino Marzan. Este labró un Crucifijo con un bolo ó machete. Los amigos de Severino decían que el referido Crucifijo era milagroso, á juzgar porque cada vez que iban á visitarla, cambiaba de rostro.

¿A que obedecían aquellas admirables mudanzas? ¡Personas de mi completa confianza lo atestiguaban!.....

Pues nada, en las horas, en que el famoso Severino se encontraba en su casa, observaba que el Crucifijo era imperfecto, y casi todos los días arreglaba con su bolo las imperfecciones, que, según notaba él, se multiplicaban cada vez más.

Sí; en Ilocos abundan escultores de esta ralea y por ende imágenes estrámboticas. Y cuando vivia el citado padre Pastor, mandaba quemarlas. Esta acción le valió por parte de la gente baja de Ilocos afirmaciones supersticiosas. Desgraciadamente el padre Pastor padeció de la enfermedad que tanto atormentó al pacientísimo Job y hé aquí que los escultores la atribuyeron á dicha acción para ellos cruel é indigna.

--Ninguno pase por encima de los chiquillos, á fin de que éstos no sean desgraciados.

--No midas al chiquillo, si deseas que se desarrolle.

--Ni le des coscorron, á fin de que no se vuelva tonto.

--Para que las criaturas tengan narices aguileñas, tócalas el paladar.

--Será bravo el chiquitín cuando llegue á ser grande, si tiene en la coronilla dos remolinos. Si tiene uno sólo y muy en medio, será cura.

--Cuando abundan mangas (frutas), el sembrado de palay es pobre y escaso.

--Es malo no recoger el petate, al levantarse de la cama, porque el dueño vivirá achacoso.

--El que duerme teniendo por cabecera el Sur ó Este, se levantará enfermo.

--El que afila bolos por la noche y no se pone salakot (especie de sombrero), sufrirá quebradura ó hérnia.

--El que silba por la noche será raquítico. Esto os en Ilocos Norte; en Vigan se cree, como hemos visto, que llama á su alrededor espíritus malignos.

--Es malo manifestar nuestra sorpresa, cuando en una fuente vemos formarse algún pez ó cosa parecida, porque nuestra boca en castigo sufrirá una deformidad.

--También es malo tirar piedras ú otro objeto ó señalar con el dedo á los árboles en lugares retirados, porque á veces los espíritus malos nos castigan teniendo el brazo extendido que señale ó arroje, sin poderse doblar.

--Asimismo es funesto bañarse en los ríos antes de despuntar el sol ó cuando aún no ha amanecido, porque en esas horas todavía están bañándose los sangkabagí, y si vamos á turbarles, antes de regresar á nuestras casas, sentiríamos dolores en el cuerpo, se nos lo hinchará, tendremos horrorosas erupciones cutáneas é indefectiblemente hemos de morir.

--Cuando los ilocanos solo ya de noche se acuerdan de la ropa que hayan expuesto al sol, no las recogen y esperan que el del siguiente día la caliente otra vez, porque los sangkabagí se la han vestido y prohiben que se use antes de que los rayos solares la purifiquen, ó se lave. El vestir ropa no purificada produce enfermedades mortales, entre otras la de malos embarazos, si se trata de mugeres. Esto es en Ilocos Norte, y en Ilocos Súr, se funda la prohibición en que no se deben usar trajes que hayan recibido el rocío de la noche.

--De los malos embarazos ó sea la enfermedad que consiste en la hinchazon del vientre, nacerá Anticristo.

--Cuando soñamos que nos cae algún diente, ó sentimos picor en el recto, es señal de que morirá pronto algún pariente.

--Es nuncio de buena suerte en la lotería y otros juegos el soñar que muchos pescados entran en nuestras redes.

--Si soñamos encontrar mucho dinero, padeceremos de herpes, y para evitarlo, debemos untar con aceite nuestro cuerpo.

--Cuando soñamos comer baduya ú otra golosina, pronto sentiremos dolor de vientre, y para alejar el mal futuro, al despertarnos, hemos de mojar con saliva nuestro dedo pulgar, y hacer cruces con él sobre la garganta y el vientre.

--Además de las viejas mitológicas, de que hablamos anteriormente, hay otra pequeña que despierta á algún favorecido suyo, diciéndole:--Búscame un gallo blanco con patas amarillas, cerdo blanco con patas negras y perro blanco, los cuales deben ser unigénitos, y si los encuentras, vete á cavar para recoger una tinaja llena de monedas de plata de á peso en tal lugar, alrededor de cierto árbol, y si la hallares, no tengas miedo, aunque haya un ser sobrenatural en forma de europeo que la custodie; pero una vez ya adquirida, no te alegres tanto.--Y en efecto, si se cumplen todos los encargos de la vieja, se consigue dicha tinaja.

--En Vigan he oido en un árbol sonidos, acaso el canto de la cantárida; pero me aseguraron los palurdos que eran sonidos de la guitarra del kaibaan.

--Si conseguimos encerrar con un sombrero ó cosa así el remolino de viento, cuando esté ya en calma, se halla en medio un babató, que nos da agilidad extraordinaria, sin que nadie nos pueda alcanzar cuando corremos.

XVIII

CRÍMENES FOLK-LORÍSTICOS.--ANTING-ANTING

Asi se llama en Filipinas el amuleto, que ora nos libra de peligros, ora nos dá poderes maravillosos. Es propio de los bandidos, los cuales se sirven de él de buena fé ó acaso para rodearse de prestigio ante la gente menuda, quien por el anting-anting les teme casi tanto como á seres sobrenaturales. Hay muchas clases de amuletos: unos consisten en pieles de fetos humanos, con que los bandidos se cubren el pecho, creyéndose así invulnerables; otros son libritos impresos ó manuscritos como p. ej. la Oración del Testamento que fué hallado en el Santo Sepulcro de N. S. J., de la que un malhechor me proporcionó una copia manuscrita.

Mas adelante hablaremos de otras clases de anting-anting; y aquí nos limitaremos á copiar algunos párrafos de una correspondencia de Vigan (Ilocos Sur), fechada en 19 de Julio de 1885 y publicada en La Oceania Española, y cumplimos con ello nuestro deber de folk-lorista, de mentar las relaciones de ciertas causas criminales con el Folk-Lore.

Dice la carta:

«Hace algún tiempo que una cuadrilla de gente non sancta viene merodeando por estos alrededores y en algunos pueblos, ya asaltando algunas casas que se hallan en despoblado, ó á algunos pobres viandantes ó carretoneros que se arriesgan á seguir su camino de noche; pero de pocos dias á esta parte se han propuesto llamar la atención con algunas fechorías más notables, cuando una muerte en Magsingal y otra en Sta. María.

Dos veces salió la Guardia civil á perseguirles en los sitios donde se decía que han sentado sus reales; pero no ha logrado verles el bulto.

Esta partida está capitaneada por un tal Estéban Sales, de quien se cuentan por estos naturales tantas hazañas bandoléricas, gracias á su anting-anting. Pero el mártes á media noche unos cuantos hombres que se cree pertenecían á esta partida, se apostaron cerca de un puente en el pueblo de Santa María, é intentaron apoderarse de una cantidad bastante considerable que el pueblo de Sta. Lucía remitía á esta cabecera, y eran más de dos mil pesos recaudados por el primer tercio de cédula personal é impuesto provincial; pero gracias á una precaución del conductor que pidió en Candon tres guardias para escoltar el carreton en que iba el caudal, no lograron su objeto, antes bien cayó en manos de los guardias el que hacía de jefe Fabian Ramos, escapado de la cárcel, y los demás se dieron á precipitada fuga.

Uno de los guardias fué herido en una mano al querer arrebatar un puñal que el malhechor llevaba, y éste á su vez quedó herido en una oreja. Dicen que llevaba puesta una cota hecha con pequeñas piezas cuadrilongas de carey y asta de carabao, unidas por medio de anillitas de alambre, y efectivamente, era un recurso defensivo que podía librarle de unos cuantos machetazos. Se encontraron también en él dos objetos, que según persona que los vió, parecian un garbanzo y una abichuela, y eran anting-anting, con los cuales se creía invulnerable. De todos modos, es una aprehensión importante.

Parece ser que esas preocupaciones son muchas veces la causa de que esos desgraciados se entreguen á una vida de peligros, pues creyendo poseer esos dones maravillosos, se engrien y buscan ocasiones de probar con esas aventuras que son hombres valerosos.»

XIX

FOLK-LORE DEL MAR

Como ya está admitido que todo lo supersticioso debe pertenecer á la Mitología ó á religiones, ya extinguidas ó no, vamos á incluir en este capítulo, todas las supersticiones de que tengamos conocimiento, dejando solamente para los siguientes las que se relacionen con ciertas costumbres y la medicina, que se consignarán en sus respectivos lugares.

Este artículo sirve para contestar el cuestionario de Mr. Paul Sébillot, el autor de Les contes des marins, manifestándole lo que sabemos en Filipinas sobre el Folk-Lore del mar, siguiendo el órden de su citado interrogatorio.

La parte del mar cercana á la playa se llama baybay en ilocano, y dagat en tagalo; y la lejana, taao en el primero, y kalautan nang dagat en el segundo.

Adivinanzas sobre el mar: No recuerdo ninguna de Ilocos; pero los tagalos conservan las siguientes:

1) Bibingka nang hari Hindi mahati-hati.

Traducción: Bibingka (golosina del país que remeda la forma de una torta, la que, según el vulgo filipino, la tiene tambien el mar) de rey, (que) no se puede dividir.

2) Baboy sa Marigondon Hangang dito gumugulong.

Versión: Cerdo de Marigondon, (que) hasta aquí llega rodando:--La ola.

Probervio:

Kung ang dagat ay mababao Ay maugong.

Traducción: Si la mar es de poca profundidad, es ruidosa, lo cual significa que mientras uno más charla, sabe menos.

La marea: El flujo y reflujo se llaman atab y ugut en ilocano. En Ilocos atribuyen al crecimiento y decrecimiento de la luna este fenómeno. El reflujo influye favorablemente en los dolientes, y vice-versa el flujo.

Es malo arrojar excremento en el mar, mostrar el trasero á él, y gritar, porque nos traga, si lo hacemos.

La mar es sagrada, y todo el que muera ahogado en ella, irá al cielo.

La causa de las olas es el viento.

El agua del mar cura la sarna y la tuberculosis.

Ya hemos indicado en la pág. 52 la causa de la salazon del mar.

Cuando una culebra llegue á tener proporciones extraordinarias, se dirije al mar acompañada de muchas más pequeñas, que van á despedirla, y ya en la playa, se vuelve la primera á las demás, las saluda con una inclinación de cabeza y luego se lanza al mar yendo á parar á la isla imaginaria de las culebras, á donde vá á morir. Dicen los ilocanos que una nave tocó en esta isla y la tripulación encontró muchos culebrones momificados ó convertidos en piedra ó madera.

Ya hemos visto que en Zambales hay un peñasco tradicional que tiene la forma de un horno.

Diz que un pueblo de Ilocos Norte por su excesivo orgullo fué tragado por las olas y convertido en el lago que hoy se conoce con el nombre de Nalbuan (tragado por el mar). Los habitantes eran tan vanidosos que cuando uno estrenaba algún vestido, todos los demás le imitaban. En castigo de Dios, sus habitantes se convirtieron en peces, por lo cual, segun la conseja, los que se hallan en dicho lago se ven con aretes. La maldición divina es causa de que sea completamente inútil, y se han frustrado todos los exfuerzos de los Gobernadores de aquella provincia para convertirlo en puerto, uniéndolo con la mar por medio de un canal.

Una campana de la iglesia de San Francisco de Manila fué hallada flotando en la bahía de esta ciudad, y todas las órdenes religiosas hicieron grandes exfuerzos para sacarla á tierra; pero no lo consiguieron por su gran peso á pesar de su pequeñez y sólo cuando fueron los PP. Menores se dejó llevar con admirable facilidad. Según la conseja, esta campana suena, sin tocarla.

En el mar, no muy lejos del Corregidor, según el vulgo, se suelen ver dentro del agua algunos edificios encantados ó de hadas, que detienen los buques, si no se les arroja algún tributo de morisqueta ó arroz cocido.

El arco-iris, si aparece en Oriente, es señal de que no prosigue la lluvia que haya empezado á caer ó amaga; si en Occidente, anuncia temporal; y si alrededor de la luna, predice vientos secos.

El viento, según los ilocanos, nace de ciertos cañaverales solitarios del Abra.

La rosa de vientos de los ilocanos se reduce á los puntos cardinales, ó sean: Amián (viento del Norte), Puyupuy ó Laud (Oeste), Abagat (Sur), y Dugudug ó Daya ó sea el que se cree proceder de la Bocana del Abra, llevando fiebres en sus alas.

Es más completa la siguiente de los tagalos, que he formado en Manila, y supongo haber dejado de recoger algunos datos.

Cuando los peces lumbá-lumbá (tag. é iloc.) siguen la dirección del buque, es presagio de viaje próspero; pero si saltan en dirección opuesta, anuncian vientos contrarios.

En Vigan he visto representar una comedia, en la que estaban personificados los cuatro elementos.

A veces, de noche se oyen en la tierra los repiques de campana del cielo, y el que tiene la dicha de escucharlos, tendrá larga vida.

Los ilocanos dicen que el sol zambulle en el mar, porque viviendo ellos en costas, parecen verlo así.

XX.

SUPERSTICIONES ILOCANAS QUE SE ENCUENTRAN EN EUROPA

Aprovechando los materiales folk-lóricos recogidos en Andalucía por D. Alejandro Guichot [28] y D. Luis Montoto [29], en Madrid por D. Eugenio de Olavarría y Huarte [30], en Cataluña por D. José Perez Ballesteros [31], en Asturias por D. Luis Giner Arivau [32], en Portugal por Consiglieri Pedroso en su Tradiçoes populares portuguezas, y otros autores, he formado la siguiente lista de supersticiones, que supongo hayan introducido los españoles en los pasados siglos, lo que no sería extraño, puesto que en los primeros días de la dominación española, estaban en boga en la Península las creencias más absurdas.

En la Biblioteca de las tradiciones españolas, hay un curioso trabajo folk-lórico del autor de la Historia de D. Pedro I de Castilla, D. José María Montoto, que es una versión del libro V. del «Hormiguero» del P. Nyder con interesantes adiciones del traductor, en el cual se habla extensamente de los maleficios y demonios, según los sábios de pasadas centurias.

Ahora bien, casi todas las creencias ó noticias que contiene dicha obra fueron introducidas en Filipinas, y para probar este aserto, vendría aquí como de perlas mi largo juguete literario intitulado El Diablo en Filipinas, según rezan nuestras crónicas; pero para evitar repeticiones, remito á los lectores á mi humilde libro Artículos Varios sobre etnografía, historia y costumbres de Filipinas, que interesará á los folk-loristas, aunque me esté mal el decirlo.

--Los gallos en llegando á viejo, ó estando siete años en alguna casa pone un huevo del que nace cierto lagarto verde que mata al dueño de la casa; ó una serpiente que si mira primero al dueño, éste morirá; pero si se adelanta en mirarla, ella es la que fina, según los portugueses [33] y franceses [34]. Del huevo nace el basilisco, según los italianos [35] é ingleses [36], y también en el centro de Europa [37]. El P. Feijóo dice que «es verdad que el gallo, en su última vejez, pone un huevo.» Los gallegos é ilocanos están acordes en que es un escorpión el contenido del huevo.

--En Castilla como en Ilocos, se tiran los dientes caidos al tejado, para que nazcan otros.

--Según las andaluzas, las cualidades personales del sacerdote que bautiza, han de influir en la suerte del bautizado. Algo de esto creen las ilocanas; pero atribuyen especialmente á la madrina ó padrino esa influencia.

--Los ilocanos creen en la superstición madrileña de que si el niño enferma, cuando esté próximo á morirse, debe recibir la bendición de su madrina, pues si no, sufrirá mucho; y que todo niño que fallece, guarda una silla en el cielo á su madrina.

--Si al recibir el agua del bautismo, la criatura llora, será impresionable, y si no, será de temple sufrido, segun los andaluces; y al decir de los ilocanos llegará á grande ó morirá, según haya llorado ó no.

--Las nubes bajan al mar para recojer agua.

--En mi citado trabajo El Diablo en Filipinas, se menciona un caso de un temporal producido por el demonio, lo cual recuerda los nubeiros de Asturias.

--Los castellanos y tagalos dicen que los gatos son muy duros para morir, porque tienen siete vidas. Según los ilocanos son nueve las vidas del gato.

--Los andaluces untan con aceite los piés del gato, que desean trasladar de una casa á otra, para que de ésta no se escape. Los ilocanos lo meten en un saco para conseguir el mismo objeto.

--Es señal de viento correr mucho los gatos, dicen los gallegos, y los filipinos sustituyen por dichos animales las cucarachas.

--Cuando el gato se lava la cara, anuncia lluvia, según los gallegos, y al decir de los ilocanos, llueve, si bañamos á dicho animal.

--Los portugueses creen que «cuando un gallo canta cuatro veces antes de media noche es presagio de muerte». Los de Vigan dicen que cuando el gallo se asusta por la noche y grita es señal de que algún pariente ó amigo ha muerto.

--Los ilocanos cuando bostezan, hacen una cruz sobre los labios, no para que no entre el demonio, según creencia española, sino para no ser atacado de cólera. Cuentan que en las épocas de epidemia, muchos mueren al bostezar.

--El refrán castellano dice: «A quien madruga, el día (ó Dios) le ayuda.» Los ilocanos afirman que es bueno madrugar, porque el Papa bendice al mundo por la madrugada.

--Lo que nos pasa el día de Año nuevo, se repite en todo el año. Así creen los castellanos é ilocanos.

--El ninon crú (lignum crucis) se encuentra entre las ricas ilocanas y llaman «Cruz verdadera de Jerusalem ó pedazo de la cruz, donde murió crucificado el Redentor.» Las ilocanas como las andaluzas, creen que la cruz crece echando espigas.

--Los peninsulares dicen: «Tirar el pan al suelo, ó quemarlo, es pecado.» Los ilocanos creen que si desperdician la morisqueta, sufrirán hambre.

--Es malo fingirse muerto, porque Dios suele hacer que el que lo imite fallezca verdaderamente.

--No conviene cruzar miradas con el que tenga mal de ojo porque nos contagiamos.

--Dormir con la cabecera de la cama al Este es malo para los ilocanos. Para los peninsulares (españoles y portugueses) es bueno. El Sur es mala cabecera, para ambos: peninsulares é ilocanos.

--Para que las visitas no se prolonguen mucho, los ilocanos ponen sal en sus sillas (las de las visitas). Los españoles colocan una escoba puesta verticalmente, detrás de la puerta; los portugueses un zapato ó banco en el mismo sitio, ó echan sal á la lumbre.

--Es creencia vulgar en la Península que algunas personas, nacidas con privilegios especiales, tienen en la niña del ojo singulares figuras. Los ilocanos creen que los asesinos tienen una niña del ojo puesta al revés, esto es, cabeza abajo y piés arriba.

--«Estirándose mucho, cuando se duerme, crece el cuerpo» dicen los castellanos. Los ilocanos creen crecer siempre que se estiren.

--«Por cada cana que se arranque de la cabeza salen siete,» así aseguran los castellanos. Los ilocanos también aseguran que si se arrancan las canas, se multiplican.

El que se baña ron agua de Mayo, se le curarán los sarpullidos [38], dicen los ilocanos. Los andaluces creen que el agua de Mayo hace crecer el cabello, por eso los muchachos de aquellas provincias cuando atraviesan la calle, van descubiertos para que la lluvia les moje el cabello, cantando á la vez estos versos.

Agua de Mayo Crece el pelo: ¿Quién te lo ha dicho, Mis dos luceros?

--En viernes te cortarás las uñas para que no tengas dolor de muelas. Así se dice en España; pero los ilocanos y tagalos cuentan que es malo cortarlas en ese dia, porque «está el diablo cortándoselas tambien,» añaden los portugueses.

--«De los esposos, muere primero aquel que tenga la oreja mas pequeña.»

Así creen los españoles. Los ilocanos aseveran que los que tienen oreja pequeña, tienen vida corta, y vice-versa.

--En España está bastante generalizado contar cosas ridículas sobre los antojos. En Ilocos es creencia que el niño debe tomar el color ó forma del objeto con que se antojen las preñadas.

--Los españoles y portugueses observan para averiguar el sexo del feto con que pié acostumbra la preñada á subir primero una escalera; si el derecho será niña, y si el izquierdo, niño. Los ilocanos observan cuando la preñada se levanta de la cama, que pié levanta primero al andar; según sea el derecho ó izquierdo, será varón ó mujer el que nazca.

--«El niño que nace de pié (en ilocano se llama súni es dichoso;»--dicen los castellanos. Los de Ilocos creen que tiene el tal niño la virtud de hacer pasar la espina que se clava en la garganta del que come pescado, con solo sobar lijeramente aquella parte, ó con invocar el paciente el nombre del súni.

--Cuando los niños recien nacidos miran al techo y se ríen es que ven angelitos, afirman los andaluces. Los ilocanos creen que en ésto, los niños se sonrien, porque se les aparece su ángel de la guarda.

--Para quitar el hipo á una persona, conviene que beba siete buches de agua, según los portugueses. Tambien los ilocanos beben agua.

--Es señal de muerte el que el enfermo manifieste deseos de vestirse y empieze á arreglar su cama. Los ilocanos tienen otra señal muy parecida, que es cuando el paciente se limpia las uñas.

--Los ilocanos y españoles rezan un padre nuestro, en sufragio del alma del que en sueños se les aparece, para que no vuelva á hacerlo.

Los aparecidos--según el vulgo de Ilocos y Asturias--sólo se aparecen á los que sean capaces de resistir las emociones que su presencia ha de causar: á veces solo se anuncian por la voz, como ocurre por conducto de los maluganan, de que hablamos en la pág. 46; y en otros casos--aunque son los menos--revisten formas de animales, como el alma de un tal Insó (Lorenzo) Manangkonq, que murió en Vigan, y que después volvió en forma de perro tísico al mundo para sufrir una pena impuesta por el Eterno. Los asturianos cuentan que el alma en pena se despide dando una bofetada á la persona que cumple lo que el difunto la mandó; y los ilocanos atribuyen á pellizcos de almas el cardenal con que algunas personas suelen amanecer sin haber recibido golpe, ó lo han recibido sin sentirlo.