El conde Lucanor

Part 16

Chapter 164,447 wordsPublic domain

E agora, señor conde Lucanor, vos he respondido a esta pregunta que me feciestes et con esta repuesta vos he respondido a cincuenta preguntas que me habedes fecho. Et habedes estado en ella tanto tiempo, que so cierto que son ende enojadas muchas de vuestras compañas, et señaladamente se enojan ende los que non han muy mal talante de oir nin de aprender las cosas que se pueden mucho aprovechar. Et contésceles como a las bestias que van cargadas de oro que sienten el peso que lievan a cuestas et non se aprovechan de la pro que ha en ello. Et ellos sienten el enojo de lo que oyen et non se aprovechan de las cosas buenas et aprovechosas que oyen. Et por ende vos digo, que lo uno por esto, et lo al por el trabajo que he tomado en las otras repuestas que vos di, que vos non quiero más responder a otras preguntas que vos fagades, que en este enjiemplo et en otro que se sigue adelante deste vos quiero facer fin a este libro.

E el conde tovo este por muy buen enjiemplo. Et cuanto de lo que Patronio dijo que non quería quel ficiese más preguntas dijo que esto fincase en como se pudiese facer.

Et porque don Johan tovo este enjiemplo por muy bueno, fízolo escribir en este libro et fizo estos viesos que dicen asi:

La vergüenza todos los males parte, Por vergüenza face homne bien sin arte[49].

[49] Ya en el libro del _Caballero et del Escudero_ había enunciado don Juan Manuel el principio que «la madre et cabeza de todas las bondades es la vergüenza».

EJEMPLO LI

[=Lo que contesció a un Rey cristiano que era muy poderoso et muy soberbio=]

Otra vez fablaba el Conde Lucanor con Patronio, su consejero, e díjole asi:

--Patronio muchos homnes me dicen que una de las cosas por que el homne se puede ganar con Dios es por seer homildoso, otros me dicen que los homildosos son menospreciados de las otras gentes e que son tenidos por homnes de poco esfuerzo et de pequeño corazón, et que el grand señor, quel cumple et le aprovecha ser sobervio. Et porque yo sé que ningun homne non entiende mejor que vos lo que debe facer el grand señor, ruégovos que me consejedes cual destas dos cosas me es mejor o que yo debo más facer.

--Señor Conde Lucanor--dijo Patronio--para que vos entendades qué es en esto lo mejor et vos más cumple de facer, mucho me placería que sopiésedes lo que conteció a un rey christiano que era muy poderoso et muy soberbioso.

El conde le rogó quel dijiese cómo fuera aquello.

--Señor conde--dijo Patronio--en una tierra de que me non acuerdo el nombre, había un rey muy mancebo et muy rico et muy poderoso et era muy soberbio a grand maravilla, et a tanto llegó la su soberbia que una vez oyendo aquel cántico de Sancta María que dice: «Magnificat anima mea dominum» oyó en él un vieso que dice: «Deposuit potentes de sede et exaltavit humiles» que quiere decir: «Nuestro Señor Dios tiró et abajó los poderosos soberbios del su poderío et ensalzó los homildosos». Cuando esto oyó, pesol mucho et mandó por todo su regno que rayasen este vieso de los libros, et que pusiesen en aquel lugar: «Et exaltavit potentes in sede et humilis posuit in terra» que quiere decir: «Dios ensalzó las sillas de los soberbios poderosos et derribó los homildosos.»

E esto pesó mucho a Dios, et fué muy contrario de lo que dijo Sancta María en este cántico mismo; ca desque vió que era madre del fijo de Dios que ella concibió et parió, seyendo et fincando siempre virgen et sin ningun corrompimiento, et veyendo que era señora de los cielos et de la tierra dijo de si misma alabando la humildat sobre todas las virtudes: «Quia respexit humilitatem ancillae suae, ecce enim ex hoc benedictam me dicent omnes generationes» que quiere decir: «Porque cató el mi Señor Dios la homildat de mi que so su sierva, por esta razón me llamarán todas las gentes bien aventurada.» Et asi fué, que nunca ante nin después, pudo seer ninguna mujer bien aventurada, ca por las bondades, et señaladamente por la su gran homildat meresció seer madre de Dios et reina de los cielos et de la tierra et seer Señora puesta sobre todos los choros de los ángeles.

Mas al rey soberbioso conteció muy contrario desto: ca un dia hobo talante de ir al baño et fué allá muy orgullosamente con su compaña. Et porque entró en el baño hóbose a desnuyar et dejó todos su paños fuera del baño. Et estando él bañándose envió nuestro señor Dios un ángel al baño, el cual por la virtud et por la voluntad de Dios tomó la semejanza del Rey et salió del baño et vistiose los paños del rey et fuéronse todos con él paral Alcazar. Et dejó a la puerta del baño unos pañizuelos muy viles et muy rotos como destos pobrezuelos que piden a las puertas.

El rey que fincaba en el baño non sabiendo desto ninguna cosa, cuando entendió que era tiempo para salir del baño, llamó a aquellos camareros et aquellos que estaban con él. Et por mucho que los llamó, non respondió ninguno dellos que eran idos todos, cuidando que iban con el rey. Desque vió que non le respondió ninguno tomol tan grand saña que fué muy grand maravilla, et comenzó a jurar que los faría matar a todos de muy crueles muertes. Et teniéndose por muy escarnido salió del baño desnuyo cuidando que fallaría algunos de sus homnes quel diesen de vestir. Et desque llegó do él cuidó fallar alguno de los suyos, non falló ninguno; comenzó a catar del un cabo et del otro del baño, et non falló a homne del mundo a qui decir una palabra.

Et andando así muy coitado, et non sabiendo que se facer, vió aquellos pañizuelos viles et rotos que estaban a un rincón et pensó de los vestir et que iría encubiertamente a su casa et que se vengaría muy cruelmente de todos los que tan grand escarnio le habían fecho. Et vistiose los paños et fuese muy encubiertamente al Alcazar, et cuando y llegó, vió estar a la puerta uno de los sus porteros que conoscía muy bien que era su portero, et uno de los que fueron con él al baño, et llamol muy paso et díjol quel abriese la puerta et le metiese en su casa muy encubiertamente porque non entendiese ninguno que tan envergonzadamente vinía.

El portero tenía muy buena espada al cuello et muy buena maza en la mano et preguntol: qué homne era que tales palabras dicía. Et el rey le dijo:

--¡Ah traidor! ¿Non te cumple el escarnio que me feciste tu et los otros en me dejar solo en el baño et venir tan envergonzado como vengo? ¿Non eres tu fulano, et non me conosces como yo so el rey, vuestro señor, que dejastes en el baño? Abreme la puerta ante que venga alguno que me pueda conoscer, et sinón, seguro sei que yo te faré morir mala muerte et muy cruel.

Et el portero le dijo:

--Homne loco, mesquino, ¿que estás diciendo? Ve a buena ventura et non digas más estas locuras, sinón, yo te castigaré bien como a loco, ca el rey pieza ha que vino del baño, et viniemos todos con él, et ha comido et es echado a dormir, et guárdate que non fagas aquí roido por quel despiertes.

Cuando el rey esto oyó, cuidando que gelo dicía faciendol escarnio, comenzó a rabiar de saña et de malenconía et arremetiose a él cuidandol tomar por los cabellos. Et de que el portero esto vió, non le quiso ferir con la maza, mas diol muy grand colpe con el mango en guisa quel fizo salir sangre por muchos lugares. De que el rey se sintió ferido et vió que el portero tenía buena espada et buena maza et que él non tenía ninguna cosa con quel pudiese facer mal, nin aún para se defender, cuidando que el portero era enloquecido, et que si más le dijiese, quel mataría por aventura, pensó de ir a casa del su mayordomo et de encobrirse y fasta que fuese guarido, et después que tomaría venganza de todos aquellos traidores que tan grand escarnio le habían traido.

Et desque llegó a casa de su mayordomo, si mal le contesciera en su casa con el portero, muy peor le acaesció en casa de su mayordomo.

Et dende, fuese lo más encubiertamente que pudo para casa de la reina, su mujer, teniendo ciertamente que todo este mal quel vinía porque aquellas gentes non le conoscían; et tenía sin duda, que cuando todo el mundo le desconociese, que non lo desconocería la reina, su mujer. Et desque llegó ante ella et le dijo cuanto mal le habian fecho et como él era el rey, la reina recelando que si el rey que ella cuidaba que estaba en casa sopiese que ella oíe tal cosa quel pesaría ende, mandol dar muchas palancadas, diciendol quel echasen de casa aquel loco quel dicía aquellas locuras.

El Rey desaventurado, de que se vió tan mal andante, non sopo qué facer et fuese echar en un hospital muy mal ferido et muy quebrantado, et estudo allí muchos días. Et cuando lo aquejaba la fambre iba demandando por las puertas et dicianle las gentes, et facianle escarnio, que cómo andaba tan lazdrado siendo rey de aquella tierra. Et tantos homnes le dijieron esto et tantas veces et en tantos logares, que ya él mismo cuidaba que era loco et que con locura pensaba que era rey de aquella tierra. Et desta guisa andudo muy grand tiempo, teniendo todos los quel conoscían que era loco de una locura que contesció a muchos; que cuidan por si mismos que son otra cosa o que son en otro estado.

Et estando aquel homne en tan mal estado, la bondat et la piedat de Dios que siempre quiere la pro de los pecadores et los acarrea a la manera como se pueden salvar, si por grand culpa non fuere, obraron en tal guisa, que el cativo del rey que por su soberbia era caido en tan grant perdimiento et a tan grand abajamiento, comenzó a cuidar que este mal quel viniera, que fuera por su pecado et por la grant soberbia que en él había, et, señaladamente, tovo que era por el vieso que mandara del cántico de Sancta María que de suso es dicho, que mudara con grant soberbia et por grant locura. Et desque esto fué entendiendo comenzó a haber atan grant dolor et tan grant repentimiento en su corazón, que homne del mundo non lo podría decir por la boca; et era en tal guisa que mayor dolor et mayor pesar había de los yerros que ficiera contra Nuestro Señor que del regno que había perdido, et vió cuanto mal andante el su cuerpo estaba, et por ende, nunca al facía sinón llorar et matarse et pedir merced a Nuestro Señor Dios quel perdonase sus pecados, que solamente nunca se acordó nin puso en su talante de pedir merced a Nuestro Señor Dios quel tornase en su regno nin en su honra; ca todo esto preciaba él en nada, et non cobdiciaba otra cosa sinón haber perdón de sus pecados et poder salvar el alma.

Et bien creed, señor conde, que cuantos facen romerías et ayunos et limosnas et oraciones o otros bienes cualesquier por que Dios les dé o los guarde o los acresciente en la salud de los cuerpos o en la honra o en los bienes temporales, yo non digo que facen mal, mas digo, que si todas estas cosas ficiesen por haber perdón de todos sus pecados o por haber la gracia de Dios la cual se gana por buenas obras et buenas entenciones sin hipocrisía et sin infinta, que seríe muy mejor, et sin dubda habríen perdón de sus pecados et habríen la gracia de Dios la cual se gana por buenas obras et buenas entenciones; ca la cosa que Dios más quiere del pecador es el corazón quebrantado et homillado et la entención buena et derecha.

Et por ende, luego que por la merced de Dios el rey se arrepintió de su pecado et Dios vió el su grand repentimiento et la su buena entención, perdonol luego. Et porque la voluntad de Dios es tamaña que non se puede medir, non tan solamente perdonó todos sus pecados al rey tan pecador, mas ante le tornó su regno et su honra más complidamente que nunca lo hobiera, et fízolo por esta manera:

El angel que estaba en logar de aquel rey et tenía la su figura llamó un su portero et díjol:

--Dícenme que anda aquí un homne loco que dice que fué rey de aquesta tierra, et dice otras muchas buenas locuras; que te vala Dios ¿qué omne es o qué cosas dice?

Et acaesció así por aventura que el portero era aquel que firiera al rey el día que se desnudó cuando salió del baño. Et pues el angel, quel cuidaba ser el rey, gelo preguntaba todo lo quel contesciera con aquel loco, et contol como andaban las gentes riendo et trebejando con él, oyendo las locuras que dicíe. Et desque esto dijo el portero al rey, mandol que fuese llamar et gelo trojiese. Et desque el rey que andaba por loco vino ante el angel que estaba en lugar de rey apartose con él et díjol:

--Amigo, a mi dicen: que vos que decides que sodes rey desta tierra, et que la perdiestes, non sé por cual mala ventura et por qué ocasión. Ruégovos por la fe que debedes a Dios que me digades todo como cuidades que es, et que non me encubrades ninguna cosa, et yo vos prometo a buena fe que nunca desto vos venga daño.

Cuando el coitado del rey que andaba por loco et tan mal andante oyó decir aquellas cosas a aquel que cuidaba que era rey, non sopo que responder, ca de una parte hobo miedo que gelo preguntaba por lo sosacar, et si le dijiese que era rey quel mataría et le faría más mal andante de cuanto era, et por ende comenzó a llorar muy fieramente et díjole como homne que estaba muy coitado:

--Señor, yo non sé lo que vos responder a esto que me decides, pero porque entiendo que me sería ya tan buena la muerte como la vida,--et sabe Dios que non tengo mientes por cosa de bien nin de honra en este mundo,--non vos quiero encobrir ninguna cosa de como lo cuido en mi corazón. Dígovos, señor, que yo veo que so loco, et todas las gentes me tienen por tal, et tales obras me facen que yo por tal manera ando grand tiempo ha en esta tierra. Et como quier que alguno errase, non podría seer si yo loco non fuese, que todas las gentes, buenos et malos, grandes et pequeños, et de grand entendimiento et de pequeño, todos me toviesen por loco; pero, como quier que yo esto veo et entiendo que es asi, ciertamente la mi entención et la mi creencia es, que yo fuí rey desta tierra et que perdí el regno et la gracia de Dios con grand derecho por mis pecados, et, señaladamente, por la grand soberbia et grand orgullo que en mi había.

Et entonce contó con muy grand cuita et con muchas lágrimas todo quel contesciera, tan bien del vieso que ficiera mudar, como los otros pecados. Et pues el angel, que Dios enviara tomar la su figura et estaba por rey, entendió que se dolía más de los yerros en que cayera que del regno et de la honra que había perdido, díjol por mandado de Dios:

--Amigo, dígovos que decides en todo muy grand verdat, que vos fuestes rey desta tierra. Et Nuestro Señor Dios tiróvoslo por estas razones mismas que vos decides, et envió a mi que so su angel que tomase vuestra figura et estudiese en vuestro lugar. Et porque la piadat de Dios es tan complida, et non quiere del pecador sinón que se arrepienta verdaderamente, este prodigio verdaderamente amostró dos cosas para seer el repentimiento verdadero: la una es, que se arrepienta para nunca tornar a aquel pecado; et la otra, que sea el repentimiento sin infinta. Et porque el Nuestro Señor Dios entendió que el vuestro repentimiento es tal, havos perdonado et mandó a mi que vos tornase en vuestra figura et vos dejase vuestro regno. Et ruégovos, et conséjovos yo que entre todos los pecados vos guardedes del pecado de la soberbia, ca sabet que de los pecados en que segund natura los homes caen que es el que Dios más aborrece, ca es verdaderamente contra Dios et contra el su poder, et siempre es muy aparejado para facer perder el alma. Seed cierto que nunca fué tierra, nin linaje, nin estado, nin persona en que este pecado regnase, que non fuese desfecho o muy mal derribado.

Cuando el rey que andaba por loco oyó decir estas palabras al angel, dejose caer ante él llorando muy fieramente et creyó todo lo quel dicía et adorol por reverencia de Dios cuyo angel mensajero era, et pidiol merced que se non partiese ende fasta que todas las gentes se ayuntasen porque publicase este tan grant miraglo que Nuestro Señor Dios ficiera. Et el angel fízolo así. Et desque todos fueron ayuntados, el rey predicó et contó todo el pleito como pasara. Et el angel, por voluntad de Dios, paresció a todos manifiestamente et contóles eso mismo.

Entonce el rey fizo cuantas enmiendas pudo a Nuestro Señor Dios; et entre las otras cosas, mandó que por remembranza desto, que en todo su regno para siempre fuese escripto aquel vieso que él revesara con letras de oro. Et oí decir que hoy en día así se guarda en aquel regno. Et esto acabado fuese el angel para Nuestro Señor Dios quel enviara, et fincó el rey con sus gentes muy alegres et muy bien andantes. Et dallí adelante fué el rey muy bueno para servicio de Dios et pro del pueblo et fizo muchos buenos fechos por que hobo buena fama en este mundo et meresció la gloria del paraiso, la cual él nos quiera dar por la su merced.

Et vos señor conde Lucanor, si queredes haber la gracia de Dios et buena fama del mundo facet buenas obras, et entre todas las cosas del mundo vos guardat de soberbia et set homildoso sin beguenería et sin hipocresía; pero la humildat, sea siempre guardando vuestro estado en guisa que seades homildoso, mas non homillado. Et los poderosos soberbios nunca fallan en vos humildat con mengua, nin con vencimiento, mas todos los que se vos homillasen fallen en vos siempre homildat de vida, et de buenas obras complida.

Al conde plogo mucho con este consejo, et rogó a Dios quel enderezase por quel pudiese todo esto cumplir et guardar.

Et porque don Johan se pagó mucho además deste enjiemplo, fízolo poner en este libro et fizo estos viesos que dicen así:

Los derechos homildosos Dios mucho los ensalza, A los que son soberbios fiérelos peor que maza[50].

[50] Según Menéndez Pelayo, este cuento no es de D. Juan Manuel; es innegable su importancia, sin embargo; procede del _Gesta romanorum_ esta leyenda del _Emperador soberbio_; dió argumento al _Auto del Emperador Juvencio_, de nuestro teatro primitivo, y a la comedia de D. Rodrigo de Herrera _Del cielo viene el buen Rey_.

SEGUNDA PARTE DEL LIBRO DEL CONDE LUCANOR ET DE PATRONIO

Razonamiento que face don Juan por amor de don Jaime, Señor de Xérica.

Después que yo, don Johan fijo del muy noble Infante don Manuel, Adelantado mayor de la frontera et del regno de Murcia, hobe acabado este libro del conde Lucanor et de Patronio que fabla de enjiemplos, et de la manera que habedes oido, segund paresce por el libro et por el prólogo fizlo en la manera que entendí más ligero de entender. Et esto fiz, porque yo non so muy letrado, et queriendo que non dejasen de se aprovechar dél los que non fuesen muy letrados, así como yo, por mengua de lo seer, fiz las razones et enjiemplos que en el libro se contienen asaz llanas et declaradas.

Et porque don Jaime, Señor de Xérica, que es uno de los homnes del mundo que yo más amo et por ventura non amo a otro tanto como a él, me dijo que quería que los mis libros fablasen más oscuro, et me rogó que si algund libro feciese, que non fuese tan declarado. Et so cierto que esto me dijo porque es tan sotil et tan de buen entendimiento que tiene por mengua de sabiduría fablar en las cosas muy llana et declaradamente.

Et lo que yo fiz fasta agora, fizlo por las razones que desuso he dicho, et agora que yo so tenudo de complir en esto et en al cuanto yo pudiese su voluntad, fablaré en este libro en las cosas que yo entiendo que los homnes se pueden aprovechar para salvamiento de las almas, et aprovechamiento de sus cuerpos, et mantenimiento de sus honras, et de sus estados. Et como quier que estas cosas non son muy sotiles en sí, así como si yo fablase de la sciencia de theología, o metafísica, o filosofía natural, o aun moral, o otras sciencias muy sotiles, tengo que me cae más et es más aprovechoso segund el mío estado fablar desta materia que de otra arte o sciencia. Et porque estas cosas de que yo cuido fablar non son en si muy sotiles, diré yo con la merced de Dios, lo que dijiere por palabras tales que los que fueren de tan buen entendimiento como don Jaime, que las entiendan muy bien et los que non las entendieren non ponga la culpa a mi, ca yo non lo quería facer sinón como fiz los otros libros, mas pónganla a don Jaime que me lo fizo así facer, et a ellos porque lo non pueden o non quieren entender.

Et pues el prólogo es acabado en que se entiende la razón por que este libro cuido componer en esta guisa, daquí adelante comenzaré la materia del libro; et Dios por la su merced et piedat quiera que sea a su servicio et a pro de los que lo leyeren o oyeren et guarde a mi de decir cosa de que sea reprehendido. Et bien cuido que el que leyere este libro et los otros que yo fiz, que pocas cosas puedan acaescer para las vidas et las faciendas de los homes, que non fallen algo en ellos, ca yo non quis poner en este libro nada de lo que es puesto en los otros, mas, qui de todos ficiere un libro, fallarlo ha y más complido.

Et la manera del libro es que Patronio fabla con el Conde Lucanor segund adelante veredes.

--Señor conde Lucanor--dijo Patronio--yo vos fablé fasta agora lo más declaradamente que yo pude, et porque sé que lo queredes, fablarvos he daquí adelante esa misma materia, mas non por esa manera, que en el otro libro ante deste.

Et pues el otro es acabado, este libro comienza así:

--En las cosas que ha muchas sentencias non se puede dar regla general--

--El más complido de los homes es el que cognosce la verdat et la guarda--

--De mal seso es el que deja et pierde lo que dura et non ha precio, por lo que non puede haber término a la su poca durada--

--Non es de buen seso el que cuida entender por su entendimiento, lo que es sobre todo entendimiento--

--De mal seso es, el que cuida que contescerá a él lo que non contesció a otri; de peor seso es si esto cuida por que non se guarde--

--¡Oh Dios, señor criador et complido! ¡cómo me maravillo por que pusiestes vuestra semejanza en homne nescio!, ca cuando fabla yerra, cuando calla muestra su mengua, cuando es rico es orgulloso, cuando es pobre non le precian nada, si obra non fará obra de recabdo, si está de vagar pierde lo que ha, es soberbio sobre el que ha poder, et véncese por el que más puede, es lijero de forzar et malo de rogar, convídase de grado, convida mal et tarde, demanda quier et con porfía, da tarde et amidos et con facerio, non se vergüenza por sus yerros, et aborrece quil castiga, el su falago es enojoso, la su saña es con denuesto. Es sospechoso et de mala poridat, espántase sin razón, toma esfuerzo et non debe, do cuida facer placer face pesar, es flaco en los bienes et recio en los males, non se castiga por cosa quel digan contra su voluntad. En grave día nasció quien oyó el su castigo, si lo acompañan non lo gradesce et fácelos lazdrar, nunca concierta en dicho nin en fecho nin yerra en lo quel non cumple, lo quél dice non se entiende, nin entiende lo quel dicen, siempre anda desavenido de su compaña, non se mesura en sus placeres, nin cata su mantenencia, non quiere perdonar et quiere quel perdonen, es escarnidor e él es el escarnido, querría engañar si lo sopiese facer, de todo lo que se pagaría tiene que es lo mejor aunque lo non sea, querría folgar et que lazdrasen los otros. ¿Qué diré más? En los fechos et en los dichos, en todo yerra, en lo demás, en su vista paresce que es nescio, et muchos son nescios que non lo parescen, mas el que lo paresce nunca yerra de lo seer--

--Todas las cosas han fin et duran poco et se mantienen con grand trabajo et se dejan con grand dolor et non finca otra cosa para siempre, sinón lo que se face solamente por amor de Dios--

--Non es cuerdo el que solamente sabe ganar el haber, mas eslo el que se sabe servir et honrar él dél como debe--

--Non es de buen seso el que se tiene por pagado de dar o decir buenos sesos, mas eslo el que los dice et los face--

--En las cosas de poca fuerza cumplen las apuestas palabras, en las cosas de grand fuerza cumplen los apuestos et aprovechosos fechos--

--Más val al homne andar desnuyo que cubierto de malas obras--

--Quién ha fijo de malas maneras et desvergonzado et non recibidor de buen castigo, mucho le sería mejor nunca haber fijo--

--Mejor sería andar solo que mal acompañado--