Part 12
Et vos, señor conde Lucanor, comoquier que de los dineros et de lo al que podríedes facer vuestra pro sería bien que lo ficiésedes, conséjovos yo que si peligro de vuestro cuerpo fallades en la fincada, que non finquedes y por cobdicia de dineros nin de su semejante. Et aun vos consejo que nunca aventuredes el vuestro cuerpo si non fuere por cosa que sea vuestra honra o vos sería mengua si lo non ficiésedes, ca el que poco se prescia et por cobdicia o por devaneo aventura su cuerpo, bien creed que non tiene mientes de facer mucho con el su cuerpo, ca el que mucho prescia el su cuerpo ha menester que faga en guisa por que lo precien mucho las gentes, et non es el homne preciado por preciarse él mucho, mas es muy preciado por que faga tales obras quel precien mucho las gentes. Et si él tal fuere, cierto seed que preciará mucho el su cuerpo et non lo aventurará por cobdicia nin por cosa en que non haya grand honra, mas en lo que se deberíe aventurar, seguro sed que non ha homne en el mundo que tan aína nin tan de buena mente aventure su cuerpo, como el que vale mucho et se precia mucho.
E el conde tovo este por buen ejemplo, et fízolo así et fallose dello muy bien.
Et por que don Johan entendió que este era muy buen enjiemplo, fízolo escribir en este libro et fizo estos viesos que dicen así:
Quien por grand cobdicia de haber se aventura, Será maravilla que el bien muchol dura.
EJEMPLO XXXIX
De lo que contesció a un homne con la golondrina et con el pardal.
Otra vez fablaba el conde Lucanor con Patronio, su consejero, en esta guisa:
--Patronio, yo non puedo escusar en ninguna guisa de haber contienda con uno de dos vecinos que yo he, et contesce así que el más mio vecino non es tan poderoso, et el que es más poderoso non es tanto mio vecino. Et agora ruégovos que me consejedes lo que faga en esto.
--Señor conde--dijo Patronio--para que sepades para esto lo que vos más cumple, sería bien que sopiésedes lo que contesció a un homne con un pardal et con una golondrina.
E el conde le preguntó que como fuera aquello.
--Señor conde--dijo Patronio--un homne era flaco et tomaba grand enojo con el roido de las voces de las aves et rogó a un su amigo quel diese algún consejo, que non podía dormir por el roido quel facian los pardales et las golondrinas.
Et aquel su amigo le dijo: que de todos modos non le podía desembargar, mas que él sabía un escanto con que lo desembargaría del uno dello: o del pardal, o de la golondrina.
Et aquel que estaba flaco respondiol que comoquier que la golondrina da mayores voces, pero porque la golondrina va et viene et el pardal mora siempre en casa que antes se querría parar al roido de la golondrina maguer que es mayor porque va et viene, que al del pardal que está siempre en casa.
Et vos señor conde, comoquier que aquel que mora más lejos es más poderoso, conséjovos yo que hayades ante contienda con aquel que vos está más acerca aunque non sea tan poderoso.
E el conde tovo esto por buen consejo et fízolo así et fallose ende bien.
Et porque don Johán se pagó deste enjiemplo, fizolo poner en este libro, et fizo estos viesos que dicen así:
Si en toda guisa contienda hobieres de haber, Toma la más lejos, aunque haya más poder.
EJEMPLO XL
De las razones por que perdió el alma un Siniscal de Carcasona.
Fablaba otra vez el conde Lucanor con Patronio, su consejero, et díjole:
--Patronio, porque yo sé que la muerte non se puede escusar querría facer en guisa que después de mi muerte, que dejase alguna cosa señalada, que fincase por mi alma et que fincase para siempre, porque todos sopiesen que yo feciera aquella obra. Et ruégovos que me consejedes en que manera lo podría facer mejor.
--Señor conde--dijo Patronio--comoquier que el bien facer en cualquier guisa o por cualquier entención que se faga siempre el bien facer es bien, pero para que vos sopiésedes como se debe facer lo que homne face por su alma et a cual entención, placerme hía mucho que sopiésedes lo que contesció a un Senescal de Carcaxona.
E el conde le preguntó como fuera aquello.
--Señor conde--dijo Patronio--un Senescal de Carcasona adolesció. Et desque entendió que non podía escapar, envió por el prior de los fraires predicadores, et por el guardián de los fraires menores et ordenó con ellos facienda de su alma. Et mandó que luego que él fuese muerto que ellos cumpliesen todo aquello que él mandaba.
Et ellos ficiéronlo así. Et él había mandado mucho por su alma. Et porque fué tan bien complido et tan aina, estaban los fraires muy pagados et en buena entención et buena esperanza de la su salvación.
E acaesció que dende a pocos días que fué una mujer demoniada en la villa, et dicía muchas cosas maravillosas, porque el diablo, que fablaba en ella, sabía todas las cosas fechas et aun las dichas.
E cuando los fraires en que dejara el Senescal fecho de su alma, sopieron las cosas que aquella mujer dicía, tovieron que era bien de irla ver por preguntarle si sabía alguna cosa del alma de Senescal.
Et ficiéronlo así. Et luego que entraron por la casa do estaba la mujer demoniada, ante que ellos le preguntasen ninguna cosa: díjoles ella que bien sabía porque vinían, et que sopiesen que aquella alma por que ellos querían preguntar, que muy poco había que se partiera della et la dejara en el Infierno.
E cuando los fraires esto oyeron, dijiéronle que mentía, ca cierto era, que él fuera muy bien confesado et recibiera los sacramentos de Sancta Eglesia, et pues la fe de los cristianos era verdadera, que non podía seer que fuese verdat lo que ella dicía.
Et ella dijoles: que sin dubda la fe et la ley de los cristianos toda era verdadera, et si él muriera et ficiera lo que debe facer el que es verdadero cristiano, que salva fuera la su alma; mas él non lo fizo como verdadero nin bueno cristiano, ca como quier que mucho mandó facer por su alma, non lo fizo como debía nin hobo buena entención, ca él mandó complir aquello después que fuese muerto, et su entención era que si muriese que lo cumpliesen, mas si visquiese, que non ficiese nada dello, et mandolo complir después que muriese cuando non lo podía tener nin levar consigo, et otrosí dejábalo porque fincase dél fama para siempre de lo que ficiera porque hobiese fama de las gentes et del mundo. Et por ende como quier que él fizo buena obra non lo fizo bien, ca Dios non gualardona solamente las buenas obras, mas gualardona las que se facen bien. Et este bien facer es en la entención, et porque la entención del Senescal non fué buena, ca fué cuando non debía seer fecha, por ende non hobo della buen gualardón.
Et vos señor conde, pues me pedides consejo, digovos, que al mio grado, que el bien que quisiéredes facer, que lo faredes en vuestra vida: et para que hayades dello buen gualardón, conviene, que lo primero, que desfagades los tuertos que habedes fecho, ca poco valdría robar el carnero et dar los pies por amor de Dios. Et a vos poco vos valdría tener mucho robado et furtado a tuerto et facer limosnas de lo ajeno. Et más, para que la limosna sea buena conviene que haya en ella estas cinco cosas: la una que se faga de lo que un homne hobiere de buena parte; et la otra, que la faga estando en verdadera penitencia et la otra que sea tanta que sienta homne alguna mengua por lo que da, et que sea cosa de que se duela homne; e la otra, que la faga en su vida, e la otra que la faga homne simplemente por Dios et non por vanagloria nin ufana del mundo. Et, señor, faciéndose estas cinco cosas, serian todas las buenas obras et limosnas bien complidas, et habría homne de todas muy grand gualardón, pero vos nin otro ninguno que tan complidamente non las pudiese facer, non debe por eso dejar de facer buenas obras, teniendo que pues non las face en las cinco maneras que son dichas que non le tiene pro de las facer, ca esta sería muy mala razón et sería como desesperamiento, ca cierto es que en cualquier manera que homne faga bien, que siempre es bien, ca las buenas obras prestan al homne a salir de pecado et venir a penitencia et a la salud del cuerpo, et a que sea rico et honrado, et que haya buena fama de las gentes et para todos los bienes temporales. Et asi todo bien que homne faga a cualquier entención siempre es bueno, mas sería muy mejor para salvamiento et aprovechamiento del alma guardando las cinco cosas dichas.
E el conde tovo que era verdat lo que Patronio le dicía et puso en su corazón de lo facer asi et rogó a Dios quel guisase que lo pudiese facer en la manera que Patronio le dicía.
Et entendiendo don Johan que este ejiemplo era muy bueno, fízolo escribir en este libro et fizo estos viesos que dicen así:
Faz bien et a buena entención en toda vida Si quieres ganar la gloria complida[42].
[42] Relaciona Knust este cuento con el refrán catellano viejo: El abad de Bamba, lo que no puede comer lo da por su alma.
EJEMPLO XLI
De lo que contesció a un rey de Córdoba quel dicían Alhaquen.
Un día fablaba el conde Lucanor con Patronio, su consejero, en esta guisa:
--Patronio, vos sabedes que yo so muy gran cazador et he fecho muchas cazas nuevas que nunca fizo otro homne. Et aun he fecho et añadido en las pihuelas et en los capiellos algunas cosas muy aprovechosas que nunca fueron fechas. Et agora los que quieren decir mal de mi fablan en manera de escarnio et cuando loan al Cid Roy Diaz o al conde Ferrant Gonzales de cuantas lides vencieron o al sancto et bienaventurado Rey don Fernando de cuantas buenas conquistas fizo, loan a mi diciendo que fiz muy buen fecho porque añadí aquello en los capiellos et en las pihuelas. Et porque yo entiendo que este alabamiento más se me torna en denuesto que en alabamiento, ruégovos que me consejedes en que manera faré porque me non escarnezcan por la buena obra que fiz.
--Señor conde Lucanor--dijo Patronio--para que vos sepades lo que vos más cumpliría de facer en esto, placerme hía que sopiésedes lo que contesció a un moro que fué Rey de Córdoba.
Et el conde le preguntó como fuera aquello.
--Señor conde--dijo Patronio--en Córdoba hobo un Rey que había nombre Alhaquen. E como quier que mantenía bien su regno, non se trabajaba de facer otra cosa honrada nin de grand fama de las que suelen et deben facer los buenos reys, ca non tan solamente son los reys tenidos de guardar sus regnos, mas los que buenos quieren seer, conviene que tales obras fagan porque con derecho acrecienten su regno et fagan en guisa que en su vida sean muy loados de las gentes, et despues de su muerte finquen buenas fazañas de las buenas obras que ellos hobieren fechas. Et este Rey non se trabajaba desto sinón de comer et folgar et estar en su casa vicioso.
Et acaesció que estando un día folgando, que tañían antél un estrumento de que se pagaban mucho los moros que han nombre albogón. Et el rey paró mientes et entendió que non facía tan buen son como era menester, et tomó el albogón et añadió en él un forado en la parte de yuso en derecho de los otros forados, et dende adelante face el albogón muy mejor son que fasta entonces facía.
Et como quier que aquello era bien fecho para en aquella cosa, porque non era tan grand fecho como convinía de facer a Rey, las gentes en manera de escarnio, comenzaron aquel fecho a loar et dician cuando loaban a alguno: «Vá hede ziat Alhaquim», que quiere decir: «Este es el añadimiento del Rey Alhaquen».
Et esta palabra fué sonada tanto por la tierra fasta que le hobo de oir el rey, et preguntó porque decían las gentes esta palabra. Et como quier que ge lo quisieran encobrir, tanto los afincó que ge lo hobieron a decir.
Et desque él esto oyó, tomó ende grant pesar, pero como era muy buen Rey, non quiso facer mal en los que dicían esta palabra, mas puso en su corazón de facer otro añadimiento de que por fuerza hobiesen las gentes a loar el su fecho.
E entonce porque la mezquita de Córdoba non era acabada, añadió en ella aquel Rey toda la labor que y menguaba et acabola.
E esta es la mayor et más complida et más noble mezquita que los moros habían en España et, loado a Dios, es agora eglesia et llamánla Sancta María de Córdoba, et ofreciola el Sancto Rey don Fernando a Sancta María, cuando ganó a Córdoba de los moros.
Et desque aquel rey hobo acabada la mezquita et fecho aquel tan buen añadimiento dijo que: pues fasta entonce lo loaban escarniciéndole del añadimiento que ficiera en el albogón, que tenía que de allí adelante lo habían a loar con razón del añadimiento que ficiera a la mezquita de Córdoba.
Et fué depués muy loado. Et el loamiento que fasta entonce le facían escarniciéndolo fincó depués por loor; et hoy en día dicen los moros cuando quieren loar algun buen fecho: «este es el añadimiento de Alhaquen».
Et vos señor conde, si tomades pesar o cuidades que vos loan por vos escarnecer del añadimiento que ficiestes en los capiellos et en las pihuelas et en las otras cosas de caza que vos ficiestes, guisad de facer algunos fechos grandes et buenos et nobles cuales pertenescen de facer a los grandes homnes. Et por fuerza las gentes habrán de loar los vuestros buenos fechos así como loan agora por escarnio el añadimiento que ficiestes en las cosas de la caza.
Et el conde touo este por buen consejo, et fízolo así et fallose ende muy bien.
Et porque don Johan entendió que este era buen enjiemplo, fízolo escribir en este libro et fizo estos viesos que dicen así:
Si algún bien ficieres que muy grande non fuere, Faz grandes si pudieres que el bien nunca muere[43].
[43] Es esta anécdota un hecho de la vida del califa Hakem el-Mostemcir, comúnmente llamado Al-Háhem II. Exacto es lo que D. Juan Manuel observa de lo poco amigo que era este califa de hacer grandes cosas; pero no lo es tanto atribuirlo a que no hacía más que «comer y folgar et estar en su casa vicioso». Reunió una estupenda biblioteca, era un lector infatigable y llegó a saberse de memoria millares de volúmenes, según cuentan. Lo del albogón o alboguén, creo que sólo por D. Juan Manuel se sabe. El aumento de la Mezquita de Córdoba fué ideal suyo desde los primeros años: añadiose once naves; mandó a Oriente por artistas musivarios que cubrieran de oro y colores la cúpula maravillosa del mihrab; hízose la obra hacia los años de Cristo de 965. Murió Al-Hahem II el 1.º de Octubre de 976. Cf. _Histoire de l’Afrique et de l’Espagne intitulée Al-Bayano’l-Mogrib_; trad. de Fagnan; Alger, 1904; t. II páginas 384 a 418.
«Albogón, instrumento de música, como flauta grande»; definición del Diccionario de Autoridades, que trae únicamente este pasaje.
EJEMPLO XLII
De lo que contesció a una falsa beguina.
Otra vez fablaba el conde Lucanor con Patronio, su consejero, en esta guisa.
--Patronio yo et otras muchas gentes estabamos fablando et preguntábamos que cual era la manera que un homne malo podría haber para facer a las otras gentes cosa porque más mal les veniese. Et los unos dicían que por ser homne reboltoso, et los otros dicían que por seer homne muy peleador, et los otros dicían, que por seer muy mal fechor en la tierra, et los otros dicían que la cosa porque el homne malo podría facer más mal a todas las otras gentes que era por seer de mala lengua et asacador. Et por el buen entendimiento que vos habedes, ruégovos que me digades de cual mal destos podría venir más mal a todas las gentes.
--Señor conde Lucanor--dijo Patronio--para que vos sepades esto, mucho querría que sopiésedes lo que contesció al diablo con una mujer destas que se facen beguinas.
E el conde le preguntó como fuera aquello.
--Señor conde Lucanor--dijo Patronio--en una villa había un muy buen mancebo et era casado con una mujer et facían buena vida en uno, así que nunca entre ellos había desavenencia.
Et porque el diablo se despagó siempre de las buenas cosas, hobo desto muy grand pesar et maguer que andido muy grand tiempo por meter mal entre ellos, nunca lo pudo guisar.
Et un día viniendo el diablo de aquel logar do facían vida aquel homne et aquella mujer, muy triste por que non podía poner y ningún mal, topó con una beguina. Et desque se conoscieron preguntol por que venía triste. Et él dijole que vinía de aquella villa do facían vida aquel homne et aquella mujer et que había muy grand tiempo que andaba por poner mal entrellos et que nunca pudiera, et desque lo sopiera su mayoral quel dijiera que: pues tan grand tiempo había que andaba en aquello et pues non lo facía, que sopiese que era perdido con él, et que por esta razón vinía triste.
Et ella dijol que se maravillaba, pues tanto sabía, cómo non lo podía facer, mas que si ficiese lo que ella quería, que ella le pornía recabdo en esto.
Et el diablo le dijo, que faría lo que ella quisiese en tal guisa que guisase como pusiese mal entre aquel homne et aquella mujer.
Et de que el diablo et aquella beguina fueron a esto avenidos, fuese la beguina para aquel logar do vivian aquel homne et aquella mujer, et tanto fizo de día en día, fasta que se fizo conoscer con aquella mujer de aquel mancebo et fizol entender que era criada de su madre et por este debdo que había con ella, que era muy tenuda de la servir et que la serviría cuanto pudiese.
Et la buena mujer fiando en esto tóvola en su casa et fiaba della toda su facienda, et eso mismo facía su marido.
Et desque ella hobo morado muy grand tiempo en su casa et era privada de entramos, vino un día muy triste et dijo a la mujer que fiaba en ella:
--Fija, mucho me pesa desto que agora oí, que vuestro marido que se paga más de otra mujer que non de vos, et ruégovos quel fagades mucha honra et mucho placer porque él non se pague más de otra mujer que de vos, ca desto vos podría venir más mal que de otra cosa ninguna.
E cuando la buena mujer esto oyó, comoquier que non lo creía, tovo desto muy grand pesar et entristeció muy fieramente. Et desque la mala beguina la vió estar triste, fuese para el logar por do su marido había de venir. Et desque se encontró con él dijol quel pesaba mucho de lo que facía en tener tan buena mujer como tenía et amar más a otra que non a ella et que esto, que ella lo sabía ya, et que tomara grand pesar et quel dijiera que, pues él esto facía, faciendol ella tanto servicio, que cataría otro que la amase a ella tanto como él o más, e que por Dios, que guardase que esto non lo sopiese su mujer, sinón que sería muerta.
E cuando el marido esto oyó, comoquier que lo non creyó, tomó ende grand pesar et fincó muy triste.
Et desque la falsa beguina le dejó así, fuese adelante a su muger et dijol amostrando muy gran pesar:
--Fija, non sé que desaventura es esta, que vuestro marido es muy despagado de vos: et porque entendades que es verdad esto que yo vos digo, agora veredes como viene muy triste et muy sañudo, lo que él non solía facer.
Et desque la dejó con este cuidado, fuese para su marido et dijol eso mismo. Et desque el marido llegó a su casa et falló a su mujer triste, et de los placeres que solian en uno haber que non había ninguno, estaba cada uno con muy grand cuidado.
Et de que el marido fué a otra parte, dijo la mala beguina a la buena mujer: que si ella quisiese, que buscaría algun home muy sabidor quel ficiese alguna cosa con que su marido perdiese aquel mal talante que había contra ella.
Et la muger queriendo haber muy buena vida con su marido, dijol, quel placía et que gelo gradescería mucho.
Et a cabo de algunos días tornó a ella et dijol que había fallado un homne muy sabidor et quel dijiera: que si hobiese unos pocos de cabellos de la barba de su marido de los que están en la garganta, que faría con ellos una maestría que perdiese el marido toda la saña que había della, et que vivirían en buena vida como solían o por aventura mejor, et que a la hora que viniese, que guisase que se echase a dormir en su regazo. Et diole una navaja con que cortase los cabellos.
Et la buena mujer, por el grand amor que había a su marido, pesándole mucho de la estrañeza que entrellos había caido et cudiciando más que cosa del mundo tornar a la buena vida que en uno solian haber, dijol: quel placía et que lo faría así. Et tomó la navaja que la mala beguina trajo para lo facer.
Et la beguina falsa tornó al marido, et dijole: que había muy grand duelo de la su muerte, et por ende que gelo non podía encobrir, que sopiese que su mujer le quería matar et irse con su amigo, et por que entendiese quel dicía verdat, que su mujer et aquel su amigo habían acordado que lo matasen en esta manera: que luego que viniese, que guisaría que él que se adormiese en su regazo della, et desque fuese adormido, quel degollase con una navaja que tenía paral degollar.
Et cuando el marido esto oyó, fué mucho espantado, et como quier que ante estaba con mal cuidado por las falsas palabras que la mala beguina le había dicho, por esto que agora dijo fué muy cuitado et puso en su corazón de se guardar et de lo probar, et fuese para su casa.
Et luego que su mujer lo vió, recibiolo mejor que los otros días de ante, et dijol que siempre andaba trabajando et non quería folgar nin descansar, mas que se echase allí cerca della et que pusiese la cabeza en su regazo et ella quel espulgaría.
Et cuando el marido esto oyó, tovo por cierto lo quel dijiera la falsa beguina et por probar lo que su muger faría echose a dormir en su regazo et comenzó de dar a entender que durmía. Et de que su muger tovo que era adormido bien, sacó la navaja para le cortar los cabellos, segund la falsa beguina lo había dicho. E cuando el marido le vió la navaja en la mano cerca de la su garganta, teniendo que era verdat lo que la falsa beguina le dijiera, sacol la navaja de las manos et degollola con ella.
Et al roido que se fizo cuando la degollaba, recudieron el padre et los hermanos de la mujer. Et cuando vieron que la mujer era degollada et que nunca fasta aquel día oyeron al su marido nin a otro homne ninguna cosa mala en ella, por el grand pesar que hobieron, enderezaron todos al marido et matáronlo.
Et a este roido recudieron los parientes del marido et mataron a aquellos que mataron a su pariente. Et en tal guisa se revolvió el pleito, que se mataron aquel día la mayor parte de cuantos eran en aquella villa.
Et todo esto vino por las falsas palabras que sopo decir aquella falsa beguina. Pero, porque Dios nunca quiere que el que mal fecho face, que finque sin pena nin aun que el mal fecho sea encubierto, guisó que fuese sabido que todo aquel mal viniera por aquella falsa beguina e ficieron della muchas malas justicias, et diéronle muy mala muerte et muy cruel.
Et vos señor conde Lucanor, si queredes saber cual es el peor homne del mundo et de que más mal puede venir a las gentes, sabet que es el que se muestra por buen cristiano et por homne bueno et leal et la su entención es falsa, et anda asacando falsedades et mentiras por meter mal entre las gentes. Et conséjovos yo que siempre vos guardedes de los que vierdes que se facen gatos religiosos, que los más dellos siempre andan con mal et con engaño, et para que los podades conoscer, tomad el consejo del Evangelio que dice: «A fructibus eorum cognoscetis eos» que quiere decir: «que por las sus obras los cognosceredes», ca cierto sed que non ha homne en el mundo que muy luengamente pueda encubrir las obras que tiene en la voluntad ca bien las puede encubrir algún tiempo, mas non luengamente.
Et el conde tovo que era verdad esto que Patronio le dijo et puso en su corazón de lo facer así e rogó a Dios quel guardase a él e a todos sus amigos de tal homne.
Et entendiendo don Johan que este enjiemplo era muy bueno, fizolo escribir en este libro et fizo estos viesos que dicen así:
Para mientes a las obras et non a la semejanza, Si cobdiciares ser guardado de haber mala andanza[44].
[44] En la edición de Argote y en el códice de Puñonrostro no se encuentra la palabra _beguina_, que después de todo es un galicismo: A esta infame mujer, mil veces peor que Celestina, según comparación de _Azorín_, le dan el bello nombre de «pelegrina». Figura en ejemplarios para sermones y hay de este cuento recuerdo en gran número de obras.
EJEMPLO XLIII