Part 4
--¡Qué! ¿Te pensás ir?, ¡Madona, después de haberme dejado desnuda y en la calle, canalla, sinvergüenza, ladrón! ¡Ah, no, _per Dio_! sos mi marido, y tenés que quedarte aquí, á _trabacar_ como yo, _porca la_...
Yo me reía á carcajadas.
--¿Y quién te ha dicho que soy tu marido?--le dije--¡Pues no hay tal! No sos más que mi querida.
--¡Mentís, canalla!
--¿Que es mentira? ¡Sí! andá preguntaseló al cura y verás...
--El cura Papagna...
--¡Qué! tu nápolis se ha ido hace un mes á _mangiar macaroni_ en tu tierra... Andá, preguntaseló al nuevo, si hay apunte de tu casamiento en la iglesia...
Me miraba con tamaña boca abierta, sin querer creer lo que le decía... De repente, le pareció que debía ser cierto... Asustada, desesperada, loca, salió corriendo. Vi que se largaba á pie camino del Pago, en cabeza, con la ropa de entre casa... Seguro que iría á averiguar...
Yo saqué los pocos pesos que por casualidad había en el cajón, ensillé el maceta, ¡y si te he visto no me acuerdo! Agarré para otro lado, después de hacer pedazos el papel de Papagna, muy tranquilo y segurito de que no me iban á perseguir... ¡Qué! ¿y se afligen por tan poco?... Pero fíjense, y verán que era muchísimo mejor para mí... y también para Carolina...
¿Que si tengo noticias? Sí. Ayer supe que estaba perfectamente; de enfermera en el hospital del Pago.
Buenos Aires, 1905.
End of Project Gutenberg's El casamiento de Laucha, by Roberto Payró