Dramas (1 de 2): Hernani; El Rey se divierte; Los Burgraves

Part 11

Chapter 113,622 wordsPublic domain

BERARDA.--Es posible, después de todo, si así lo preferís. (_Aparte._) ¡Qué mal gusto! Al fin muchacha; no sabe lo que quiere. (_Vuelve á alargar la mano._) Ese gentil galán os ama locamente. (_Aparte._) Parece que se ha quedado sin blanca. Pues si no hay dinero, basta de elogios.

BLANCA.--¡Cuánto tardan en venir los domingos! Cuando no le veo, estoy triste. ¡Oh! Creí el otro día en el momento del ofertorio que me iba á hablar, y el corazón me saltaba en el pecho. De día y de noche pienso en ello. Por su parte, el amor que me tiene le absorbe... Estoy cierta de que lleva mi imagen grabada en su alma. Es un hombre así, y bien se le conoce: las demás mujeres le son indiferentes; para él no hay juegos ni diversiones... no piensa más que en mí.

BERARDA.--Lo juraría por mi cabeza.

(_Tendiendo la mano._)

EL REY (_aparte_).--Mi anillo por tu cabeza.

(_Le da su anillo._)

BLANCA.--Muchas veces, pensando en él de día y con él soñando de noche, quisiera verlo aquí, delante de mis ojos... (_Sale el rey de su escondrijo y va á arrodillarse á sus piés mientras ella mira á otro lado._) ...para decirle á él mismo: Sé feliz; está contento... ¡oh! sí, yo te am... (_Se vuelve, ve al rey y se detiene petrificada._)

EL REY (_tendiéndole los brazos_).--¡Te amo! Acaba, acaba. ¡Oh! dí _¡Yo te amo!_ No temas nada. ¡Suenan tan bien estas palabras en tan graciosos labios!...

BLANCA (_buscando espantada con la vista á la dueña, que ha desaparecido_).--¡Berarda! Nadie me responde ¡oh Dios!

EL REY.--Dos amantes felices son un mundo.

BLANCA (_temblando_).--Caballero ¿de dónde salís?

EL REY.--Del infierno ó del cielo. Que sea yo Satanás ó Gabriel, ¿qué os importa, si os amo?

BLANCA.--¡Oh Dios! ¡Piedad! Supongo que no os habrán visto entrar. ¡Dios mío! Si mi padre... Salid.

EL REY.--¡Salir! ¡Cuando te tengo entre mis brazos, cuando te pertenezco y me perteneces! Me has dicho que me amas.

BLANCA (_confusa_).--¡Me escuchaba!

EL REY.--Sin duda. ¿Qué concierto más divino quieres que escuche?

BLANCA (_suplicante_).--¡Ah! Ya me habéis hablado. Ahora por piedad, salid.

EL REY.--¡Salir, cuando mi suerte está ligada á la tuya, cuando tu estrella y la mía brillan en el mismo horizonte, cuando vengo á despertar tu corazón de niña... el cielo me ha elegido para abrir al amor tu alma virginal, y tus ojos á la luz! Ven, escucha... el amor es el sol del alma. ¿No te sientes enardecida á su dulce llama? El cetro que da y quita la muerte, la gloria que se adquiere con la guerra, tener un nombre famoso, ganar muchos dominios, ser rey ó emperador son cosas humanas; no hay nada en la tierra donde todo pasa, sino una cosa divina, el amor. ¡Oh Blanca! tu rendido amante te trae la felicidad que tímida esperaba en tu puerta. La vida es una flor y el amor su miel, es la paloma unida al águila en el cielo, es la trémula gracia apoyada en la fuerza, es tu mano dulcemente olvidada en mi mano... ¡Oh! amémonos, amémonos.

(_Quiere abrazarla y ella lo rehuye._)

BLANCA.--No, no; dejadme, por Dios.

(_El rey la estrecha al fin en sus brazos y la besa._)

BERARDA (_Oculta en el fondo. Aparte._)--Esto va viento en popa.

EL REY.--¡Ah! Dime que me amas.

BERARDA.--¡Truhán!

EL REY.--Soy feliz.

BLANCA.--Estoy perdida.

EL REY.--Al contrario, amor mío.

BLANCA.--Sois un extraño para mí. Decidme vuestro nombre.

BERARDA (_aparte_).--Tiempo es ya de pensar en ello.

BLANCA.--Á lo menos no seréis gran señor. ¡Les teme tanto mi padre!...

EL REY.--Yo me llamo... (_Aparte._) ¿Cómo me llamo yo? (_Alto._) Gaucher Mahiet, y soy... un pobre estudiante.

BERARDA (_contando su dinero_).--¡Qué trapalón!

(_Entran en la calle M. de Pienne y Pardaillan envueltos en sendas capas y con una linterna sorda en la mano._)

PIENNE (_al otro_).--Aquí es, caballero.

BERARDA (_baja precipitadamente del terrazo y avisa en voz baja diciendo:_)--Gente oí fuera.

BLANCA (_con espanto_).--Acaso mi padre.

BERARDA.--Partid, caballero.

EL REY.--¡Que no tuviera entre mis manos al que así me estorba!

BLANCA (_á la dueña_).--Acompáñalo sin demora y que salga por la puerta del malecón.

EL REY.--¡Oh! ¡Dejarte ya...!

BLANCA.--Es preciso.

EL REY.--¿Me amarás mañana?

BLANCA.--¿Y vos?

EL REY.--Toda la vida.

BLANCA.--¡Ah! Me engañaréis, porque engaño yo á mi padre.

EL REY.--Nunca. Ahora, Blanca, un beso de despedida.

BERARDA (_aparte_).--Es un besucón de mil demonios.

BLANCA.--No, no.

(_El rey la besa y sigue á la dueña. Blanca queda un momento con los ojos fijos en la puerta por donde han salido, y después los sigue. Entre tanto puéblase la calle de caballeros armados, cubiertos y enmascarados. Ha cerrado la noche. Los caballeros, que han tapado la linterna sorda, se entienden por señas. Un criado los sigue con una escala._)

ESCENA V

Los caballeros, luégo TRIBOULET, después BLANCA

(_Blanca aparece en el terrazo por la puerta del primer piso con una luz en la mano._)

BLANCA.--¡Gaucher Mahiet! nombre de mi amado, grábate en mi corazón.

PIENNE.--Caballeros, es ella; la misma.

PARDAILLAN.--Veamos.

GORDES (_con desdén_).--Alguna beldad vulgar. Te compadezco, duque, si te contentas con mujeres de villanos.

(_Vuélvese Blanca de modo que la pueden ver bien._)

PIENNE.--¿Qué te parece, conde?

MAROT.--No es fea la villana.

GORDES.--Es un hada, un ángel, una diosa.

PARDAILLAN.--¿Y es la manceba del bufón? ¡Qué hipócrita!

GORDES.--¡Qué pícaro!

MAROT.--La más hermosa para el más feo. Júpiter se complace en cruzar las razas.

(_Retírase Blanca por donde ha salido, viéndose ya sólo luz por una ventana._)

PIENNE.--Señores, no perdamos tiempo. Hemos resuelto castigar á Triboulet, y aquí estamos todos con nuestro agravio y además con una escala. Escalemos, pues, el muro y robémosle la hembra, para que al levantarse el rey mañana, la encuentre en palacio.

COSSÉ.--Si el rey pone aquí la mano...

MAROT.--El diablo desenredará la trama.

PIENNE.--¡Bien dicho! Manos á la obra.

GORDES.--En verdad, es bocado de rey.

(_Entra Triboulet._)

TRIBOULET (_pensativo, en el fondo_).--Vuelvo... no sé á qué... ¡Ah!

COSSÉ (_á los otros_).--Pero, señores, ¿os parece bien que el rey le sople así la dama á todo el mundo? Querría saber yo lo que diría el rey, si alguien le usurpara la suya.

TRIBOULET (_adelantándose_).--¡Cómo me maldijo el anciano! Siento así... como una turbación. (_La oscuridad es tan densa que no ve á Gordes con quien se roza al pasar._) ¿Quién va?

GORDES (_volviendo á los otros_).--¡Triboulet, señores!

COSSÉ.--¡Victoria doble! Matemos al traidor.

PIENNE.--Eso no.

COSSÉ.--Está en nuestras manos.

PIENNE.--Pero ¿quién nos divertirá mañana?

GORDES.--Va á estorbarnos.

MAROT.--Dejad que yo le hable: voy á arreglarlo todo.

TRIBOULET (_prestando atento oído_).--Parece que hablan bajo.

MAROT (_acercándose_).--¿Triboulet?

TRIBOULET (_con voz ruda_).--¿Quién va?

MAROT.--¡Pardiez! No vayas á tragarme: soy yo.

TRIBOULET.--¿Quién eres tú?

MAROT.--Marot.

TRIBOULET.--¡Ah! ¡Está tan oscuro!... Y ¿qué ocurre?

MAROT.--Venimos... ¿No lo adivinas?

TRIBOULET.--No.

MAROT.--Pues venimos á robar para el rey la esposa de Cossé.

TRIBOULET (_respirando_).--¡Ah!... ¡Magnífica idea!

COSSÉ (_aparte_).--Estoy por romperle un hueso.

TRIBOULET.--¿Y cómo os las compondréis para llegar hasta ella?

MAROT (_bajo á Cossé_).--Dadme vuestra llave.

[Ilustración: BLANCA.--_¡Padre! ¡Padre mío! ¡Socorro!_]

(_Se la da. Toma, y tienta la llave y reconoce el cincelado blasón del conde._)

TRIBOULET.--Sí, las tres hojas de sierra: es su blasón. (_Aparte._) ¡Pardiez! ¡Qué necio soy! No sé lo que me había imaginado. (_Alto._) Pues ahí está el palacio de Cossé. ¡Conque venís á robar su mujer! ¡Bravo!

MAROT.--Todos venimos enmascarados.

TRIBOULET.--Pues bien, venga una máscara. (_Marot le pone una máscara y añade una venda que le ata sobre los ojos y las orejas._) ¿Y ahora?

MAROT.--Ahora nos tendrás la escala.

(_Los caballeros suben por la escala, fuerzan la puerta del primer piso del terrazo y penetran en la casa. Un momento después, uno de ellos aparece en el patio, cuya puerta abre. Después entra todo el grupo, trayendo á Blanca desceñida y amordazada, que se resiste como puede._)

BLANCA (_á lo lejos_).--¡Padre! ¡Padre mío! ¡Socorro!

LOS CABALLEROS.--¡Victoria!

(_Desaparecen con la joven._)

TRIBOULET (_solo al pié de la escalera_).--¿Me hacen pasar aquí mi purgatorio? ¿Han acabado ya? ¡Qué irrisión! (_Suelta la escala, se lleva la mano á la máscara y encuentra la venda._) ¡Ah, tengo los ojos vendados! (_Se arranca la venda y la máscara. Á la luz de la linterna sorda, que se han dejado olvidada en el suelo, ve algo blanco, lo recoge y reconoce el velo de su hija. Vuélvese y ve apoyada la escala en el muro de su terrazo y la puerta de su casa abierta. Entra en ella como un loco y reaparece un momento después arrastrando á la dueña amordazada y medio vestida. Mírala con estupor y luégo se mesa los cabellos dando gritos inarticulados. Al fin recobra la palabra y grita sordamente:_) ¡Oh! ¡la maldición, la maldición!

(_Cae sin sentido._)

[Ilustración]

ACTO III

EL REY

La antecámara del rey en el Louvre. Dorados, molduras, muebles, tapicería del Renacimiento.--Una mesa, una silla de brazos y otra de tijera en primer término.--Una gran puerta dorada en el fondo.--Á la izquierda la puerta del dormitorio del rey. Á la derecha un aparador cargado de vajilla de oro y esmalte.

PERSONAJES

FRANCISCO I. TRIBOULET. BLANCA. SAINT-VALLIER. CLEMENTE MAROT. M. DE PIENNE. M. DE GORDES. M. DE PARDAILLAN. M. DE MONTCHENU. M. DE COSSÉ. PAJES. CABALLEROS.

ESCENA I

LOS CABALLEROS

GORDES.--Ahora debemos tratar del desenlace de la aventura. Es preciso que Triboulet se atormente y desespere, sin sospechar que está aquí su amada.

COSSÉ.--Que se desespere buscándola... está muy bien... pero si los porteros la han visto entrar.

MONTCHENU.--Todos los ujieres de palacio tienen orden de decirle que no han visto aquí esta noche á mujer alguna.

PARDAILLAN.--Además un criado mío muy hábil en burlerías, ha ido á desorientarle diciendo en casa del bufón que había visto por sus ojos llevar por fuerza una mujer al palacio de Hautefort, á eso de la media noche.

COSSÉ (_riendo_).--Pues Hautefort le aleja mucho del Louvre.

GORDES.--Apretémosle la venda que le ciega.

MAROT.--Yo le he escrito esta esquela esta mañana. (_Saca un papel y lee:_) «Acabo de robarte tu beldad, amigo Triboulet, y por darte noticias de ella, te participo que me la llevo fuera de Francia.»

(_Ríen todos._)

GORDES (_á Marot_).--¿Firmado?

MAROT.--Juan de Nivelles.

(_Nuevas carcajadas._)

PARDAILLAN.--Va á correr el mundo buscándola.

COSSÉ.--Gozo ya viéndolo.

GORDES.--El desdichado, con su desesperación, sus crispados puños y sus dientes apretados, nos va á pagar en un día todas sus deudas atrasadas.

(_Ábrese la puerta lateral y entra el rey en lujoso traje de mañana y en compañía de Pienne. Todos los cortesanos se descubren y abren paso. El rey y M. de Pienne ríen á carcajadas._)

EL REY (_indicando la puerta del fondo_).--¿Está allí la hermosa?

PIENNE.--¡La manceba de Triboulet!

EL REY.--En verdad que soplarle la dama á mi bufón es cosa de risa.

PIENNE.--¿Pero es su manceba ó su esposa?

EL REY (_Aparte._)--¡Una mujer, una hija! No le suponía tan buen padre de familia.

PIENNE.--¿Quiere verla Vuestra Majestad?

EL REY.--¡Pardiez!

(_Sale el duque y vuelve sosteniendo á Blanca velada y vacilante. Siéntase el rey con negligencia._)

PIENNE (_á Blanca_).--Entrad, hermosa. Después temblaréis cuanto queráis. Estáis en presencia del rey.

BLANCA.--¡Ah! ¡Aquel galán es el rey!

(_Corre á postrarse á sus piés. El rey con un gesto despide á los cortesanos._)

ESCENA II

EL REY, BLANCA

(_Á solas ya el rey con Blanca, le quita el velo que la envuelve._)

EL REY.--¡Blanca!

BLANCA.--¡Gaucher Mahiet! ¡Cielos!

EL REY (_riendo_).--¡Á fe de caballero, que me encanta la treta, sea engaño ó deliberación! ¡Vive Dios! Blanca, hermosa mía, ven á mis brazos.

BLANCA (_retrocediendo_).--¡El rey! Dejadme, señor. ¡Dios mío! Yo ¡pobre de mí! no sé cómo hablar... ni qué decir. ¡Señor Gaucher Mahiet!... ¡Ah, no; sois el rey! ¡Oh! Quienquiera que seáis, tened piedad de mí.

(_Cayendo otra vez de rodillas._)

EL REY.--¡Tener piedad de ti! ¡Yo que te adoro! Lo que dijo Gaucher, lo repite Francisco. Me amas, te amo y somos felices. Ser rey no es nada contrario al amor. ¡Inocente! Me creías comerciante, escolar, menos acaso. Porque la casualidad ha hecho que naciera un poco mejor, porque soy rey, no debes odiarme tan pronto. No tengo la dicha de ser un patán... ¿pero qué más da?

(_Riendo._)

BLANCA (_aparte_).--Se ríe. ¡Oh Dios! Quisiera morirme.

EL REY.--¡Oh! Las fiestas, los juegos, las danzas, los torneos, los dulces coloquios de amor en el fondo de los bosques, cien y cien placeres que las sombras cubrirán con sus alas, he aquí tu porvenir, al cual no será extraño el mío. Seamos dos amantes, dos esposos, dos seres felices. Hay que envejecer un día, y la vida, acá para nosotros, ese tejido en que, á pesar de los años que la ajan, brillan algunos instantes de amor, no sería más que un triste harapo sin esas lentejuelas. Blanca, he reflexionado muchas veces en esto; toda la sabiduría se reduce á honrar á Dios padre, amar, comer, beber, gozar.

BLANCA (_retrocediendo aterrada_).--¡Ay de mis ilusiones! ¡Qué diferencia!

EL REY.--Pues ¿qué? ¿Me suponías un amante tímido y tembloroso, uno de esos pazguatos lúgubres y fríos que creen que basta para cautivar los corazones exhalar suspiros y querellas?

BLANCA.--Dejadme. ¡Desdichada de mí!

EL REY.--¡Oh! ¿Sabes bien quién soy yo? Francia entera, quince millones de almas, riquezas, honores, placeres, poder sin cortapisa, todo es para mí, todo es mío, yo soy el rey. Pues bien, Blanca, tú serás la reina.

BLANCA.--¡La reina! ¿Y vuestra esposa?

EL REY.--¡Inocente! Mi esposa... no es mi manceba. ¿Comprendes?

BLANCA.--¡Ah! ¡Qué vergüenza!

EL REY.--¡Qué orgullosa!

BLANCA.--No, no soy vuestra; soy de mi padre.

EL REY.--¡Tu padre!... Tu padre es mi bufón, tu padre es mío y hago de él lo que me place, sin que pueda querer él sino lo que yo quiera.

BLANCA (_llorando amargamente con la cabeza entre las manos_).--¡Oh Dios! ¡Pobre padre! ¡Conque todo es vuestro!

(_Sollozando._)

EL REY (_echándose á sus piés para consolarla_).--Blanca, te juro que te amo y que me interesas mucho. No llores más; ven á mis brazos, á mi corazón.

BLANCA (_resistiéndose_).--¡Jamás!

EL REY.--Aún no me has repetido, ingrata, que me amas.

BLANCA.--Todo se acabó.

EL REY.--Sin querer te he ofendido; perdóname. No te aflijas, Blanca mía. Oh, antes que arrancar lágrimas á tus bellos ojos quisiera morir y aun pasar en mi reino y señorío por un rey débil y sin honor.

BLANCA.--¿No es verdad que todo esto es un juego? Si vos sois el rey, yo tengo á mi padre. Mandad que me lleven á su lado. Vivimos junto al palacio Cossé. Pero harto lo sabéis. ¡Oh! ¿Quién sois? No comprendo nada de esto. ¿Cómo me han traído con la gritería de un festejo? Todo esto se ha confundido en mi cabeza como un sueño. Ni siquiera sé ya si os amo. (_Retrocediendo con terror._) ¡Ah! ¡El rey! ¡Piedad! Tengo miedo de vos.

EL REY (_queriendo tomarla en brazos_).--¡Miedo de mí, ingrata!

BLANCA (_rechazándole_).--¡Dejadme! ¡Dejadme!

EL REY (_estrechándola más_).--Un beso de perdón.

BLANCA.--¡No! ¡No!

EL REY.--¡Qué extraña niña!

BLANCA (_desasiéndose_).--¡Dejadme! ¡Dejadme! Esta puerta...

(_Se precipita en la cámara real y se encierra._)

EL REY.--¡Oh! Traigo la llave encima.

(_Saca de su cinturón una llavecita de oro, abre y entra cerrando tras sí la puerta. Marot que estaba en acecho junto á la puerta del fondo, se adelanta riendo._)

MAROT.--¡Se ha refugiado en la misma cámara del rey! ¡Pobre muchacha! (_Llamando á Mr. Gordes_) ¡Eh! ¡Conde!

ESCENA III

MAROT, luégo los CABALLEROS, después TRIBOULET

GORDES.--¿Han entrado?

MAROT.--El león ha arrastrado á la oveja á su madriguera.

PARDAILLAN (_Saltando de alegría._)--¡Oh! ¡Pobre Triboulet!

PIENNE (_que ha quedado en la puerta mirando afuera._) ¡Silencio! ¡Aquí viene!

GORDES.--¡Disimulo!

MAROT.--Yo soy el único á quien puede reconocer, pues sólo habló conmigo.

PIENNE.--No nos demos por entendidos.

(_Entra Triboulet. Nada ha cambiado en él. Trae su traje y su indiferencia de bufón; sólo que está muy pálido._)

PIENNE (_como continuando una conversación y haciendo una seña á los otros, que apenas pueden reprimir la risa_).--Sí, señores, entonces... ¡Hola! ¡Triboulet! Buenos días... entonces sacaron esta copla:

(_Cantando._)

_Cuando Borbón fué á Marsella_ _dicen que dijo á su séquito:_ _¿Qué capitán, Dios bendito,_ _encontraremos ahí dentro?_

TRIBOULET (_continuando la canción_):

_Del monte de la Colomba_ _es el paso muy estrecho_ _y subieron todos juntos_ _soplándose bien los dedos._

(_Risas y aplausos irónicos._)

TODOS.--¡Bravo!

TRIBOULET (_Adelantándose al proscenio lentamente. Aparte._)--¡Hija mía!... ¿Dónde estará?...

(_Cantando._)

_y subieron todos juntos_ _soplándose bien los dedos._

GORDES (_aplaudiendo_).--¡Bravo, Triboulet!

TRIBOULET (_Examinando las caras de los que se ríen al rededor. Aparte._)--Todos ellos dieron el golpe; no hay que dudarlo.

COSSÉ (_riendo y dándole una palmada en el hombro_).--¿Qué hay de nuevo, bufón?

TRIBOULET.--Observad qué sombrío está este caballero cuando se ríe. (_Remedándolo._) ¿Qué hay de nuevo, bufón?

COSSÉ (_riendo aún_).--Sí, ¿qué nos cuentas?

TRIBOULET (_mirándole de arriba abajo_).--Que no la echéis de gracioso, porque sois desgraciado siempre.

(_Durante la primera parte de esta escena, Triboulet, preocupado siempre, á pesar suyo, va como registrándolo todo. Á veces, cuando cree que nadie le mira, quita un mueble de su sitio, ó tantea el botón de una puerta para ver si está cerrada. Fuera de esto, habla con todos, según su costumbre, con desenfado y burlando. Los caballeros por su parte bromean entre sí, haciéndose señas de inteligencia._)

TRIBOULET (_Mirando de reojo.--Aparte._) ¿Dónde la habrán escondido? ¡Oh! Si les pido mi hija, se burlarán más de mí. (_Acercándose á Marot con semblante risueño._) Celebro mucho, Marot, que no te hayas constipado esta noche.

MAROT (_fingiendo sorpresa_).--¡Esta noche!

TRIBOULET (_guiñándole el ojo_).--¡Buena jugada!

MAROT.--¿Qué jugada?

TRIBOULET.--¡Bah!

MAROT.--Te aseguro que al toque de ánimas estaba ya en la cama y el sol muy alto cuando desperté.

TRIBOULET.--¡Cómo! ¿No has salido esta noche? Entonces lo he soñado.

(_Ve un pañuelo en una mesa y se echa encima de él._)

PARDAILLAN (_á Pienne_).--Mira, duque, cómo registra la marca de mi pañuelo.

TRIBOULET (_Dejando el pañuelo. Aparte._)--No, no es el suyo.

PIENNE (_á algunos jóvenes que ríen en el fondo_).--¡Señores!

TRIBOULET (_aparte_).--¿Dónde puede estar?

PIENNE (_á Gordes_).--¿De qué os reís así?

GORDES (_indicando á Marot_).--¡Pardiez! Marot nos hace reir.

TRIBOULET (_aparte_).--Están todos muy risueños hoy.

GORDES (_á Marot, riendo_).--No me mires de esa manera ó te tiro el bufón á la cabeza.

TRIBOULET (_á Pienne_).--¿No se ha levantado el rey aún?

PIENNE.--No á fe.

TRIBOULET.--Parece que se siente algo dentro.

(_Va á acercarse á la puerta y Pardaillan lo detiene._)

PARDAILLAN.--No vayas á turbar su real sueño.

GORDES (_á Pardaillan_).--Vizconde, este truhán de Marot nos cuenta un cuento gracioso. Al volver, no sé de dónde, los tres Guys, hubieron de encontrar á sus tres mujeres...

MAROT.--Con otros tres que no eran ellos.

TRIBOULET.--Anda tan perdida en estos tiempos la moral...

COSSÉ.--¡Son tan traidoras las mujeres!

TRIBOULET.--¡Cuidado!

COSSÉ.--¿Eh?

TRIBOULET.--Cuenta con lo que se dice, caballero Cossé.

COSSÉ.--¿Y eso?...

TRIBOULET.--Dicen que no hay que mentar la soga...

COSSÉ.--No entiendo.

TRIBOULET.--Pues no puedo explicarme más.

COSSÉ.--¡Hum!

TRIBOULET.--Señores, acertad qué animal dice cuando está furioso: (_Remedando á Cossé_) ¡Hum!

(_Todos ríen. Entra un gentil hombre de la reina._)

PIENNE.--¿Qué ocurre, Vaudragon?

VAUDRAGON.--La reina, mi señora, desea ver al rey para asunto urgente. (_El duque le da á entender por señas que es imposible. El gentil hombre insiste._) M.me de Brezé no está con él, sin embargo.

PIENNE (_con impaciencia_).--El rey no se ha levantado aún.

VAUDRAGON.--Pero, duque, si hace un instante que estaba con vos...

PIENNE (_haciéndole señas que el otro no entiende y que no se le escapan á Triboulet_).--El rey está de caza.

VAUDRAGON.--Sin pajes ni monteros, porque todos están aquí.

PIENNE (_con cólera_).--¡Diablo! Os digo, y á ver si lo comprendéis, que el rey no puede ver á nadie ahora.

TRIBOULET (_con voz de trueno_).--¡Ella, ella está aquí! ¡Está con el rey!

(_Asombro general._)

GORDES.--¿Qué quiere decir eso? ¡Ella! Sin duda delira.

TRIBOULET.--Bien sabéis todos de qué hablo. La mujer que todos vosotros, Cossé, Pienne, Brion, Montmorency, Marot, Satanás; la mujer que anoche robasteis de mi casa, está aquí, y la recobraré.

PIENNE (_riendo_).--¡Triboulet ha perdido á su manceba! Hermosa ó fea, que la busque en otra parte.

TRIBOULET (_con espantoso enojo_).--¡Quiero á mi hija!

TODOS.--¡Su hija!

(_Movimiento de sorpresa._)

TRIBOULET (_cruzando los brazos_).--Mi hija. Reíd ahora... ¡Ah! Os habéis quedado mudos. ¿Tenéis por cosa extraña que este bufón sea padre y que tenga una hija? Pues ¿no tienen también su familia los lobos y los señores? ¡Ea, basta de burlas! Quiero á mi hija. (_Los cortesanos cuchichean entre sí._) Repito, señores, que quiero á mi hija. (_Corriendo á la puerta del rey._) Aquí está.

(_Todos los cortesanos corren tras él y se interponen._)

MAROT.--Está loco de atar.

TRIBOULET (_retrocediendo con desesperación_).--¡Cortesanos! ¡Cortesanos! ¡Demonios! ¡Raza maldita! No hay duda: me han robado á mi hija estos bandidos. Para ellos una mujer no vale nada cuando el rey, por fortuna, es un crapuloso. Las mujeres de los señores, si son diestras, les sirven mucho. El honor de una doncella es un lujo inútil, un oneroso tesoro. Una mujer es un campo que produce, un fundo cuyo real colono paga á cada plazo, y de aquí los favores que llueven no se sabe de dónde, hoy un gobierno, mañana una venera, una multitud de gracias que aumenta sin cesar. (_Mirándolos á todos cara á cara._) ¿Hay entre vosotros uno solo que me desmienta? ¿No es verdad lo que digo, señores? (_Yendo de uno á otro._) Todo se lo venderíais, si ya no lo habéis hecho, por un nombre, por un título, por cualquiera otra vanidad. Tú, Brion, tu mujer; tú, Gordes, tu hermana; tú, joven Pardaillan, tu madre.

(_Un paje se escancia en el aparador un vaso de vino, bebe, y canta entre dientes:_)

_Cuando Borbón vió á Marsella_ _dicen que dijo á su séquito..._

TRIBOULET (_volviéndose_).--No sé qué me contiene, vizconde de Aubusson, que no te rompo en los dientes la copa y el cantar. (_Á todos._) ¡Quién lo creyera! Duques y pares, grandes de España, ¡oh vergüenza! Un Vermandois que desciende de Carlomagno, un Brion, cuyo abuelo era duque de Milán, un Gordes, un Pienne, un Pardaillan, un Montmorency... los más ilustres personajes, ¡haber ido á robar su hija á este pobre hombre! No, no son dignos de tan nobles razas corazones tan viles bajo tan altos blasones. No, sin duda vuestras madres se prostituyeron á infames lacayos; sois todos bastardos.

GORDES.--Es chusco.