Divinas palabras

Part 5

Chapter 53,515 wordsPublic domain

Al pronto quedó suspenso picando un cigarro.

MARI-GAILA

Disimulaba.

LA TATULA

¡Le conoces! Luego se puso a beber con todos, y con el maricuela el primero. Cuando lo tuvo a barlovento, saltole encima, le afeitó el lunar, y sin calzones lo echó al camino. ¡Lo que allí pudimos reír!

MARI-GAILA

¿Y Ludovina?

LA TATULA

¡Se escachaba!

MARI-GAILA

¿Tú no sospechas que tenga trato con Séptimo?

LA TATULA

Lo habrá tenido.

MARI-GAILA

Si lo tuvo, lo tiene.

LA TATULA

¡Ya te encelas!

MARI-GAILA

¡Libres son!

LA TATULA

¡Séptimo está por ti que ciega!

MARI-GAILA

De un ojo.

LA TATULA

¡Bien te lo declara su deseo de hablar contigo!

MARI-GAILA

¡Acaso no le bastará con una!...

LA TATULA

¿Es esa tu respuesta?

MARI-GAILA

Mi respuesta aún no te la di.

LA TATULA

Pues otra cosa no espero.

MARI-GAILA

La tengo de pensar.

LA TATULA

Los dictados del corazón son repentinos.

MARI-GAILA

Eso dicen...

LA TATULA

¿Qué le respondes?

MARI-GAILA

¡Ay, no estoy por sus conciertos!

LA TATULA

¡Buena vida pierdes!

MARI-GAILA

Andar errante.

LA TATULA

¡Contar pesetas!

MARI-GAILA

¡Soles y lluvias!

LA TATULA

¡Comer de mesones!

MARI-GAILA

¡Sobresaltos!

LA TATULA

¡Una reina! Para ti son estas medias listadas y estos pendientes de brillos. Las medias, si las pruebas, llevaré razón de cómo te aprisionan la pantorra.

MARI-GAILA

¿Son altas las medias?

LA TATULA

¡Clase superior! A estas llama el señorío conejeras.

MARI-GAILA

¡Pues está ocurrente el señorío!

LA TATULA

¿Qué me respondes para Séptimo?

MARI-GAILA

Le das las gracias.

LA TATULA

¿Sin otra palabra, Mari-Gaila?

MARI-GAILA

Si otra te pide, dile que venga por ella.

_Mari-Gaila sonríe pensativa, mirando al río cubierto de reflejos dorados. Por la orilla va una caravana de húngaros con osos y calderos. Mari-Gaila canta._

CANTAR DE MARI-GAILA

Si mensajes me mandas, No lo celebro. Suspiros en el aire Son mensajeros.

LA TATULA

Séptimo pide hablarte en lugar retirado.

MARI-GAILA

Para darnos la despedida.

LA TATULA

La despedida, si otra cosa con él no conciertas. ¿Qué respondes?

MARI-GAILA

¡Y qué puede responder la mujer enamorada!

LA TATULA

¿Irás adonde él te cite?

MARI-GAILA

¡Iré!

LA TATULA

¿Lo confirmas?

MARI-GAILA

Confirmado.

LA TATULA

Pues dame una copa, y me camino con tu acuerdo.

MARI-GAILA

Entremos a tomarla.

LA TATULA

Espera.

_La vieja retenía del brazo a Mari-Gaila. La Guardia Civil cruzaba el camino con un hombre maniatado. Asombradas bajo la hoguera, las dos mujeres reconocieron al peregrino de las barbas venerables y el cabezal de piedra._

MARI-GAILA

¡Siempre pegan en el más infeliz!

LA TATULA

¡Qué engañada! ¡Ese es el Conde Polaco!

MARI-GAILA

¡Ese!... Por tal tuve a Séptimo.

LA TATULA

El Condado de Séptimo es sacar dinero con sus títeres.

MARI-GAILA

¡Muy tunante!

LA TATULA

¡Y muy divertido!

MARI-GAILA

¡Por algo yo le aborrezco!

JORNADA TERCERA: ESCENA III

_San Clemente. La iglesia románica de piedras doradas. La quintana verde. Paz y aromas. El sol traza sus juveniles caminos de ensueño sobre la esmeralda del río. Séptimo Miau aparece sentado en el muro de la quintana. Simoniña, en la sombra del pórtico, arrodillada a la vera del carretón, pide para el entierro. La enorme cabeza del idiota destaca sobre una almohada blanca, coronada de camelias la frente de cera. Y el cuerpo rígido dibuja su desmedrado perfil bajo el percal de la mortaja azul con esterillas doradas. Encima del vientre, inflamado como el de una preñada, un plato de peltre lleno de calderilla recoge las limosnas, y sobrenada en el montón de cobre negro una peseta luciente._

SÉPTIMO MIAU

¡Qué! ¿Se junta mucha moneda?

SIMONIÑA

¡Algo pinga!

SÉPTIMO MIAU

¡No sabéis vosotras el bien que enterráis!

SIMONIÑA

¿Será usted el solo que lo sepa?

SÉPTIMO MIAU

Esos fenómenos son sujetos delicados, y hay que tener mucha mano con ellos.

SIMONIÑA

¡Mejor cuido del que tenía!

SÉPTIMO MIAU

¡Me lo cuentas a mí, mozuela! ¿Pues no veo el carro sin un mal toldo, sin una pintura que luzca? ¡Y era propio el fenómeno para enseñarlo en una verbena de Madrid!

SIMONIÑA

¡Bien que le revolvieron la cabeza a mi madre con esos discursos!

SÉPTIMO MIAU

Tu madre es una mujer de provecho.

SIMONIÑA

Aun cuando usted no lo crea.

SÉPTIMO MIAU

No es soflama, niña. Si hubiera querido encartarse conmigo, salía de miserias.

SIMONIÑA

Mi madre mira mucho por su conducta, y no quiere encartes.

SÉPTIMO MIAU

Encartes son tratos legales.

SIMONIÑA

Y amancebamientos.

SÉPTIMO MIAU

Conveniencia de dos que se juntan para ganar la plata. Tratos legales. Yo hubiera tomado el carro en arriendo, pagando un buen porqué, le hubiera puesto dos perros enseñados a tirar... ¡Y no digo!...

SIMONIÑA

¡Pues ya no tiene remedio!

_Simoniña suspira, e incorporándose sobre las losas del pórtico, de rodillas a la vera del dornajo, esparce las moscas que comen en la cabeza de cera. Unas beatas con olor de incienso en las mantillas, salen deshiladas de la iglesia._

SIMONIÑA

¡Una limosna para ayuda del entierro!

UNA VIEJA

¡Cómo hiede!

OTRA VIEJA

¡Corrompe!

BENITA LA COSTURERA

¿Cuándo lo enterráis?

SIMONIÑA

Cuando ajuntemos para ello.

BENITA LA COSTURERA

¡Vaya unas puntadas que le echaron a la mortaja! ¡Son hilvanes!

SIMONIÑA

Para los gusanos, ya está bastante.

BENITA LA COSTURERA

¿Quién se la cortó?

SIMONIÑA

Todo lo hizo mi madre.

BENITA LA COSTURERA

¡No es muy primorosa!

SIMONIÑA

Tampoco es costurera.

BENITA LA COSTURERA

¿Y no tenía otro hilo más propio para pegarle la esterilla?

SIMONIÑA

Déjese de poner tachas, y suelte una perra.

BENITA LA COSTURERA

No la tengo.

SIMONIÑA

¡Poco le rinde la aguja!

BENITA LA COSTURERA

Para vivir honradamente. No lo olvides, para vivir honradamente.

SIMONIÑA

Pues no se libra de calumnias.

BENITA LA COSTURERA

Puede ser, pero mi fama no está en esas lenguas.

SIMONIÑA

Le tira el señorío.

BENITA LA COSTURERA

Más pobre que tú, pero con decencia.

SIMONIÑA

¡Ay, qué delirio con la decencia!

BENITA LA COSTURERA

¡Es lo que más estimo!

SIMONIÑA

¡Apuradamente!

BENITA LA COSTURERA

¿Qué quieres decir?

SIMONIÑA

Que todas somos honradas mientras...

BENITA LA COSTURERA

¡En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo! ¿Te parece hablar propio de juventud?

SIMONIÑA

Como no trato con el señorío, desconozco los modos de las madamas.

BENITA LA COSTURERA

¡Me voy! ¡No quiero mis relatos!

SIMONIÑA

¿Se va sin dejar una perra?

BENITA LA COSTURERA

Así es.

SIMONIÑA

¡Como no hubiese más caridad que la suya!

_Pedro Gailo, con sotana y roquete, asoma en la puerta de la iglesia. Llega el olor de los cirios que humean apagados en los altares. El arco de la puerta deja entrever reflejos de oro en la penumbra._

PEDRO GAILO

¡Puñela! ¡Qué dada eres a picotear!

SIMONIÑA

Me hablan, contesto.

PEDRO GAILO

Todas las mujeres sois de un mismo ser.

SÉPTIMO MIAU

Pues tal como son las mujeres, no hay fiesta sin ellas, compadre. Y usted no se queje, que tiene buena compañera. Casualmente hicimos juntos una romería, y allí he podido apreciar cómo se comporta y sabe sacar el dinero a los primaveras.

SIMONIÑA

Oiga cómo todos hablan de mi madre. ¡Y que sea usted solo a quebrarle la cabeza!...

PEDRO GAILO

¡Calla la boca, Simoniña!

SIMONIÑA

Guíese otra vez de cuentos.

_Coimbra salta en dos patas, y mueve la cola bailando en torno del sacristán, que la mira con ojos adustos. Coimbra, irreverente, olfatea la sotana y estornuda, remedando la tos de una vieja._

SÉPTIMO MIAU

Escupe el resfriado, Coimbra.

PEDRO GAILO

¡Revienta en un trueno!

SÉPTIMO MIAU

Pídale usted la pata, compadre.

PEDRO GAILO

No soy de vuestro arte.

SÉPTIMO MIAU

¿Qué arte es el nuestro?

PEDRO GAILO

¡Arte del Diablo!

SÉPTIMO MIAU

¡Coimbra, se vive de calumnias!

SIMONIÑA

¡Por bueno está usted señalado en la cara!

SÉPTIMO MIAU

¿Cree usted, joven?

SIMONIÑA

¡Creo en Dios!

_Séptimo Miau escupe la colilla, alza el parche con dos dedos, descubriendo el ojo que lleva tapado y con un guiño lo recata de nuevo bajo el verde tafetán._

SÉPTIMO MIAU

¡Ya ha visto usted cómo no estoy señalado!

SIMONIÑA

Pues por alguna maldad lo encubre.

SÉPTIMO MIAU

Por lo mucho que penetra. Tanto ve, que se quema, y he de llevarlo tapado. ¡Penetra las paredes y las intenciones!

SIMONIÑA

¡Ave María! Tanto ver es de brujos.

PEDRO GAILO

El Demonio se rebeló por querer ver demasiado.

SÉPTIMO MIAU

El Demonio se rebeló por querer saber.

PEDRO GAILO

Ver y saber, son frutos de la misma rama. El Demonio quiso tener un ojo en cada sin fin, ver el pasado y el no logrado.

SÉPTIMO MIAU

Pues se salió con la suya.

PEDRO GAILO

La suya era ser tanto como Dios, y cegó ante la hora que nunca pasa. ¡Con las tres miradas ya era Dios!

SÉPTIMO MIAU

Tiene usted mucho saber, compadre.

PEDRO GAILO

Estudio en los libros.

SÉPTIMO MIAU

Eso hace falta.

_Por el camino, entre maizales asoma el garabato negruzco de una vieja encorvada, que galguea. El farandul deja la quintana, silbando a Coimbra, y en el cancel se junta con Rosa la Tatula. No era otra la vieja._

SÉPTIMO MIAU

¿Hablaste con ella?

LA TATULA

Y quedé de volver.

SÉPTIMO MIAU

¿Cómo la hallaste?

MARI-GAILA

Está por usted que ciega. ¡Mal sabe el pago de ciertos hombres con las mujeres!

SÉPTIMO MIAU

¿Que un día la dejo o que me deja? ¡Siempre habrá corrido mundo!

LA TATULA

¡Y trabajos!

SÉPTIMO MIAU

¿No se le volverá la intención?

LA TATULA

El Diablo cuida de avivar esa candela.

SÉPTIMO MIAU

Es una mujer de mérito.

LA TATULA

Mire para la hija. ¡Veinte años y no vale una risa de la madre!

SÉPTIMO MIAU

La madre tiene otro gancho.

LA TATULA

¡Mentira parece que malcomiendo conserve las carnes tan apretadas y los ardores de una moza nueva!

SÉPTIMO MIAU

Que se me va la vista, Tatula.

LA TATULA

¡Ay, qué tunante!

SÉPTIMO MIAU

¿Cuándo quedaste de verla?

LA TATULA

Cuando usted me mande y señale lugar para entrevistarse.

SÉPTIMO MIAU

No conozco bien estos parajes. ¿Por dónde cae un cañaveral?

LA TATULA

¡Buena intención le guía!

_La vieja se rasca bajo la greña gris, y mientras en un reír astuto descubre las encías desnudas de dientes, el farandul, apartándose el tafetán, tiende la vista sobre las verdes eras._

JORNADA TERCERA: ESCENA IV

_El río divino de romana historia es una esmeralda con mirajes de ensueño. Las vacas de cobre abrevan sobre la orilla, y en claros de sol blanquean los linos mozas como cerezas y dueñas caducas, del ocre melado de las imágenes en los retablos viejos. El campo, en la tarde llena de sopor, tiene un silencio palpitante y sonoro. Miguelín el Padronés asoma por cima de una barda, y sin hablar, con guiños de misterio, abre los brazos convocando gentes. Algunas voces interrogan lejanas._

UNA MOZA

¿Qué es ello, Padronés?

OTRA MOZA

Casca la avellana, dinos lo que hay dentro.

MIGUELÍN

¡Llegad a mirarlo, que os alegrará la vista!

UNA MOZA

Responde qué es ello.

MIGUELÍN

Un nido de rulas.

_Serenín de Bretal, que como un patriarca hace la siega del trigo con los hijos y los nietos, se ladea la montera con aquel gesto socarrón de viejo leguleyo._

SERENÍN DE BRETAL

¡Ay, gran pícaro, ya me das luces!... ¡Dos que fornican!

UN GRITO MOCERIL

¡Jujurujú! ¡Vamos a verlo!

UNA MOZA

¡Eres muy Demonio, Padronés!

_En lo alto de unas peñas cubiertas de retama amarilla, destaca sobre el sol un pastor negro, volteando la honda, y a su lado el galgo también negro._

QUINTÍN PINTADO

Si sale mentira no te vale ser ligero, Padronés. ¡Con la honda te malquiebro!

UNA VIEJA

¡Otro Demonio!

QUINTÍN PINTADO

¿Dónde es el casamiento?

MIGUELÍN

En las brañas.

QUINTÍN PINTADO

¡Jujurujú! Vamos a verlo.

MIGUELÍN

¡Levántalos con el galgo!

QUINTÍN PINTADO

¡Caza real!

UNA VOZ

Allá escapa el tuno.

OTRA VOZ

¡Dadle seguimiento!

QUINTÍN PINTADO

No hay galgo para esa pieza.

UNA MOZA

Que se vaya libre. El hombre hace lo suyo propio. En las mujeres está el miramiento.

GRITO MOCERIL

¡Jujurujú! Hay que hacer salir a la rapaza.

_Viejos y zagales dejan la labor de las eras, y acuden sobre los linderos. Los más atrevidos entran por los verdes canavales de la orilla del río, azuzando los perros. Algunas mozas tienen una sonrisa avergonzada, furias en los ojos algunas viejas. Mari-Gaila dando voces sale al camino, la falda entre los dientes de los perros._

UNA VOZ

¿Con quién fornicaba?

OTRA VOZ

¡Con el titiritero!

MARI-GAILA

¡Ladrones de honra! ¡Hijos de la grandísima!...

UNA VOZ

¡Perra salida!

OTRA VOZ

¡Vas a bailar en camisa!

UNA VIEJA

¡Afrenta de mujeres!

CORO DE VOCES

¡Que baile en camisa! ¡Que baile en camisa!

MARI-GAILA

¡Así ceguéis! ¡Cabras! ¡Cabras! ¡Cabras!

_Mari-Gaila, seguida de mozos y canes, corre por la ribera, sosteniendo en la cintura la falda desgarrada, que descubre por los jirones la albura de las piernas. Milón de la Arnoya, un gigante rojo que va delante de su carro, le corta el camino, y con ruda alegría brama su relincho. Mari-Gaila se detiene, alzando una piedra._

MILÓN DE LA ARNOYA

¡Jujurujú!

MARI-GAILA

¡Al que se me llegue, lo descalabro!

MILÓN DE LA ARNOYA

¡Suelta la piedra!

MARI-GAILA

¡La levanto para mi defensa!

MILÓN DE LA ARNOYA

¡Suéltala!

MARI-GAILA

¡No te llegues, Milón!

_El jayán, con bárbaras risas, adelanta de un salto, y la piedra le bate en el pecho. Mari-Gaila, con los ojos encendidos, rastrea por otra, y el rojo gigante la estrecha en los brazos._

MILÓN DE LA ARNOYA

¡Jujurujú! ¡Ya es mía!

UNA VOZ

¡Milón la tomó!

MARI-GAILA

¡Suelta, Milón! Si calladamente me lo pides, te lo concedo. ¡Suelta!

MILÓN DE LA ARNOYA

No suelto.

MARI-GAILA

¡Eres bárbaro, y no temes que en otra ocasión sea tu mujer la puesta en vergüenza!

MILÓN DE LA ARNOYA

Mi mujer no es tentada de tu idea.

MARI-GAILA

¡Mal sabes tú a quién tienes en casa!

MILÓN DE LA ARNOYA

¡Calla, malvada!

MARI-GAILA

Suéltame, y otra hora, donde me señales, te daré un aviso de provecho. ¡Suéltame!

MILÓN DE LA ARNOYA

¡Vete y confúndete, que ya me dejas la condenación!

_Mari-Gaila huye de los brazos del gigante, desnudo el pecho y en cabellos. El coro de voces se desgrana como una cohetada en clamores diversos y gritos encendidos._

UNA VOZ

¡Que se escapa!

OTRA VOZ

¡No la dejéis!

CORO DE VOCES

¡A seguirla! ¡A seguirla!

QUINTÍN PINTADO

¡Que te malquiebro!

_Azuza su galgo y corre por la ribera del río volteando la honda sobre la fugitiva. Rueda por los congostos un tropel de zuecos. Mari-Gaila se revuelve acorralada._

MARI-GAILA

¡Almas negras! ¡Salidos de los Infiernos!

QUINTÍN PINTADO

¡Vas a bailar en camisa! ¡Vas a lucir el cuerpo!

MARI-GAILA

¡No te me acerques tú, Caifás!

QUINTÍN PINTADO

¡Quiero conocer esa gracia que tienes oculta!

CORO DE RELINCHOS

¡Jujurujú!

MARI-GAILA

¡Sarracenos! ¡Negros del Infierno! ¡Si por vuestra culpa malparo, a la cárcel os llevo!

UNA VOZ

¡No te vale esa trampa!

OTRA VOZ

¡Has de bailar en camisa!

QUINTÍN PINTADO

¡Vas a lucir el cuerpo!

MARI-GAILA

¿Me corréis por eso, hijos de la más grande? ¡Bailaré en camisa y bailaré en cueros!

CORO DE RELINCHOS

¡Jujurujú!

MARI-GAILA

¡Pero que ninguno sea osado a maltratarme! ¡Miray hasta cegar, sin poner mano!

CORO DE RELINCHOS

¡Jujurujú!

_Mari-Gaila se arranca el justillo, y con la carne temblorosa, sale de entre las sueltas enaguas. De un hombro le corre un hilo de sangre. Rítmica y antigua, adusta y resuelta, levanta su blanca desnudez ante el río cubierto de oros._

MARI-GAILA

¡Conformarse con esto!

CORO DE RELINCHOS

¡Jujurujú!

UNA VOZ

¡Milón que la suba en el carro!

OTRAS VOCES

¡Al carro de Milón!

QUINTÍN PINTADO

¡Que baile en su trono!

CORO DE RELINCHOS

¡Jujurujú!

_Rodante y fragante montaña de heno, el carro, con sus bueyes dorados, y al frente el rojo gigante que los conduce, era, sobre la fronda del río, como el carro de un triunfo de faunalias._

JORNADA TERCERA: ESCENA ÚLTIMA

_San Clemente. La quintana en silencio húmedo y verde, y la iglesia de románicas piedras dorada por el sol, entre el rezo tardecino de los maizales. La sotana del sacristán ondula bajo el pórtico, y a canto del carretón un corro de mantillas rumorea. Atropellando al sacristán, dos mozuelos irreverentes penetran en la iglesia y suben al campanario. Estalla un loco repique. Pedro Gailo da una espantada y queda con los brazos abiertos, pisándose la sotana._

PEDRO GAILO

¡Qué falta de divino respeto!

MARICA DEL REINO

¡De falta supera!

LA TATULA

¡Son los mocetes que ahora entraron! ¡Juventud pervertida!

SIMONIÑA

¡Quiébreles un hueso, mi padre!

PEDRO GAILO

¡Alabado sea Dios, qué insubordinación!

MARICA DEL REINO

¡Carne sin abstinencia!

UNA VOZ EN LOS MAIZALES

¡Pedro Gailo, la mujer te traen desnuda sobre un carro, puesta a la vergüenza!

_Pedro Gailo cae de rodillas, y con la frente golpea las sepulturas del pórtico. Sobre su cabeza las campanas bailan locas, llegan al atrio los ritmos de la agreste faunalia, y la frente del sacristán en las losas levanta un eco de tumba._

MARICA DEL REINO

¡Vas a dejar ahí las astas!

PEDRO GAILO

¡Trágame, tierra!

LA TATULA

¿A qué tercio este escándalo?

LA VOZ EN LOS MAIZALES

¡Que si llegaron a verla de cara al sol con uno encima!

SIMONIÑA

¡Revoluciones y falsos testimonios!

LA VOZ EN LOS MAIZALES

¡Yo no la vi!

PEDRO GAILO

¡Ni la vio ninguno que sepa de cumplimientos!

LA TATULA

¡Así es! Casos de conducta no llaman trompetas.

_Pedro Gailo corre pisándose la sotana, y se desvanece por la puerta de la iglesia. Sube al campanario, batiendo en la angosta escalera como un vencejo, y sale a mirar por los arcos de las campanas. El carro de la faunalia rueda por el camino, en torno salta la encendida guirnalda de mozos, y en lo alto, toda blanca y desnuda, quiere cubrirse con la yerba Mari-Gaila. El sacristán, negro y largo, sale al tejado, quebrando las tejas._

UNA VOZ

¡Castrado!

CORO DE FOLIADA

¡Tunturuntún! La Mari-Gaila. ¡Tunturuntún! Que tanto bailó. ¡Tunturuntún! La Mari-Gaila, Que la camisa se quitó.

PEDRO GAILO

¡El Santo Sacramento me ordena volver por la mujer adúltera ante la propia iglesia donde casamos!

_Pedro Gailo, que era sobre el borde del alero, se tira de cabeza. Cae con negro revuelo y queda aplastado, los brazos abiertos, la sotana desgarrada. Hace semblante de muerte. De pronto se alza renqueando, y traspone la puerta de la iglesia._

UNA VOZ

¡Te creí difunto!

OTRA VOZ

¡Tiene siete vidas!

QUINTÍN PINTADO

¡Jujurujú! ¡Miray que dejó los cuernos en tierra!

_El sacristán ya salía por el pórtico, con una vela encendida y un libro de misal. El aire de la figura, extravío y misterio. Con el libro abierto y el bonete torcido cruza la quintana, y llega ante el carro del triunfo venusto. Como para recibirle, salta al camino la mujer desnuda, tapándose el sexo. El sacristán le apaga la luz sobre las manos cruzadas, y bate en ellas con el libro._

PEDRO GAILO

¡Quien sea libre de culpa, tire la primera piedra!

VOCES

¡Consentido!

OTRAS VOCES

¡Castrado!

_Las befas levantan sus flámulas, vuelan las piedras y llamean en el aire los brazos. Cóleras y soberbias desatan las lenguas. Pasa el soplo encendido de un verbo popular y judaico._

UNA VIEJA

¡Mengua de hombres!

_El sacristán se vuelve con saludo de iglesia, y bizcando los ojos sobre el misal abierto, reza en latín la blanca sentencia._

REZO LATINO DEL SACRISTÁN

Qui sine peccato est vestrum, primus in illam lapidem mittat.

_El sacristán entrega a la desnuda la vela apagada, y de la mano la conduce, a través del atrio, sobre las losas sepulcrales... ¡Milagro del latín! Una emoción religiosa y litúrgica conmueve las conciencias, y cambia el sangriento resplandor de los rostros. Las viejas almas infantiles respiran un aroma de vida eterna. No falta quien se esquive con sobresalto, y quien aconseje cordura. Las palabras latinas, con su temblor enigmático y litúrgico, vuelan del cielo de los milagros._

SERENÍN DE BRETAL

¡Apartémonos de esta danza!

QUINTÍN PINTADO

También me voy, que tengo sin guardas el ganado.

MILÓN DE LA ARNOYA

¿Y si esto nos trae andar en justicias?

SERENÍN DE BRETAL

No trae nada.

MILÓN DE LA ARNOYA

¿Y si trujese?

SERENÍN DE BRETAL

¡Sellar la boca para los civiles, y aguantar mancuerna!

_Los oros del poniente flotan sobre la quintana. Mari-Gaila, armoniosa y desnuda, pisando descalza sobre las piedras sepulcrales, percibe el ritmo de la vida bajo un velo de lágrima. Al penetrar en la sombra del pórtico, la enorme cabeza del idiota, coronada de camelias, se le aparece como una cabeza de ángel. Conducida de la mano del marido, la mujer adúltera se acoge al asilo de la iglesia, circundada del áureo y religioso prestigio, que en aquel mundo milagrero, de almas rudas, intuye el latín ignoto de las_

_DIVINAS PALABRAS_

ACABOSE DE IMPRIMIR ESTE LIBRO EN LA IMPRENTA YAGÜES EN MADRID A XXXI DÍAS DEL MES DE MAYO DE MCMXX AÑOS

ÍNDICE

Páginas

DRAMATIS PERSONÆ 7

JORNADA PRIMERA 11

Escena primera 13 Escena segunda 29 Escena tercera 47 Escena cuarta 57 Escena quinta 69

JORNADA SEGUNDA 87

Escena primera 89 Escena segunda 99 Escena tercera 117 Escena cuarta 131 Escena quinta 141 Escena sexta 153 Escena séptima 165 Escena octava 183 Escena novena 193 Escena décima 207

JORNADA TERCERA 215

Escena primera 217 Escena segunda 231 Escena tercera 243 Escena cuarta 263 Escena última 277

COLOFÓN 287