Del libro impreso al libro digital

Part 4

Chapter 43,672 wordsPublic domain

La editorial 00h00 (que se pronuncia "zéro heure") aparece en mayo de 1998 en París como primera editorial en línea. Su actividad consiste en vender libros digitales vía el internet –y no libros impresos–. En 2000, las versiones digitales (en formato PDF) representan un 85% de las ventas, y el 15% son versiones impresas a petición del cliente, un servicio que el editor facilita de forma complementaria.

00h00 es lanzado por Jean-Pierre Arbon y Bruno de Sa Moreira, respectivamente el antiguo director general de la editorial francesa Flammarion, y el antiguo director de Flammarion Multimédia.

"Hoy mi actividad profesional está basada al 100% en el internet", explica Bruno de Sa Moreira en julio de 1998. "El cambio no ha ocurrido radicalmente, sino que ha sido progresivo (audiovisual primero, luego multimedia, y finalmente el internet). (...) La gestación del proyecto duró un año: brainstorming, factibilidad, creación de la sociedad e instalación financiera, desarrollo técnico del sitio web e informática editorial, elaboración y producción de los textos y preparación del catálogo para la inauguración. (...) Al optar por el internet tomamos riesgos, pero me parece que este medio de comunicación puede popularizarse con facilidad, porque los terminales del internet suelen ser más fáciles de usar que los de un microordenador."

En 1999 se puede leer en el sitio web de 00h00: "La creación de 00h00 marca el verdadero punto de partida de la edición en línea. De hecho, es la primera vez en el mundo que se contempla la publicación de textos en formato digital en un sitio web comercial, y que una empresa propone a los actores tradicionales del mundo editorial (autores y editores) unir fuerzas con ella para abrir en la red una nueva ventana de explotación de los derechos. Los textos propuestos por 00h00 son inéditos, o bien textos que han pasado ya al dominio público, o que están bajo copyright y cuyos derechos en línea han sido negociados con sus derechohabientes. (...)

Con la edición en línea probablemente se vislumbra lo que será la edición del siglo 21. Esta idea de origen, de nueva partida, es la que se expresa en el nombre de marca 00h00. (...) El internet es un lugar sin pasado, donde lo que uno hace no se evalúa en relación a una tradición. En este espacio hay que inventar nuevas maneras de hacer las cosas. (...) El éxito de la edición en línea no dependerá sólo de las elecciones de los editores: dependerá también de la capacidad de éstos para proponer enfoques nuevos, que se apoyen tanto en los lectores como en los textos, en las lecturas tanto como en la escritura, y para que cualquier persona pueda percibir de inmediato que una aventura nueva ha comenzado."

Las colecciones son diversas: textos inéditos, teatro clásico francés, cuentos y relatos fantásticos, cuentos y relatos filosóficos, recuerdos y memorias, filosofía clásica, realismo y naturalismo, cibercultura, novelas infantiles, novelas de amor, cuentos y novelas de aventuras. La búsqueda se puede realizar por autor, por título y por género. Para cada libro hay una descripción corta y otra pormenorizada, un índice y una breve presentación del autor. Luego se van añadiendo los comentarios de los lectores. De este modo no hay existencias, ni obligaciones materiales para la distribución, pero sí existe un vínculo directo con el lector y entre los lectores. En el sitio web, los internautas/lectores que lo desean pueden crear su espacio personal para redactar ahí sus comentarios, participar en foros o recomendar enlaces hacia otros sitios web. Pueden suscribirse al newsletter de 00h00 para mantenerse informados de las novedades. El editor produce también videoclips literarios para presentar las obras publicadas.

En 2000, el catálogo comprende 600 títulos, entre los cuales figuran unas cien obras originales y algunas reediciones electrónicas de obras publicadas por otros editores. Las obras originales se reparten en varias colecciones: nuevas escrituras interactivas e hipertextuales, primeras novelas, documentos de actualidad, estudios sobre las NTIC (Nuevas Tecnologías de Información y Comunicación), coediciones en colaboración con editores tradicionales o con grandes instituciones. El pago se realiza en línea gracias a un sistema con seguridad. Los que desconfían del pago online también pueden pagar con tarjeta (envío por fax) o con un cheque (envío por correo postal).

En septiembre de 2000, la sociedad Gemstar-TV Guide International (Estados Unidos), especialista en productos y servicios digitales para los medios, procede a la recompra de 00h00. Algunos meses antes, en enero de 2000, Gemstar compró las dos sociedades californianas que habían lanzado las primeras tabletas de lectura, a saber NuvoMedia, creadora del Rocket eBook, y SoftBook Press, creadora del SoftBook Reader. Según un comunicado de Henry Yuen, presidente de Gemstar, "la habilidad editorial de la que dispone 00h00 y la capacidad de innovación y de creatividad que ha demostrado son lo que necesita Gemstar para convertirse en un actor principal de la nueva edad de la edición digital en la que ha entrado Europa."

La comunidad francófona no ve con muy buenos ojos esta recompra, ya que precisamente la globalización del sector editorial parece poco compatible con la innovación y la creatividad. Apenas tres años más tarde, en junio de 2003, 00h00 abandona definitivamente su actividad, y Gemstar abandona definitivamente su sección eBook y sus tabletas de lectura.

Sobrevive, sin embargo, el recuerdo de esta hermosa aventura. En octubre de 2006, Jean-Pierre Arbon, quien entre tanto se ha hecho cantante, cuenta en su propio sitio web: "Yo había fundado, junto con Bruno de Sa Moreira, una editorial de un género nuevo, la primera del mundo en lanzarse a la aventura de la edición en línea a gran escala. Todo quedaba por hacer, por inventar. La edición digital era terra incógnita: había que explorar, que desbrozar."

= Los editores y las tecnologías

# Un ejemplo: la editorial Le Choucas

La editorial Le Choucas, especializada en novelas policíacas, literatura, libros de fotos y de arte, fue fundada en 1992 por Nicolas y Suzanne Pewny, libreros de Saboya, en el sureste de Francia.

En junio de 1998, Nicolas Pewny cuenta: "El sitio web de la editorial Le Choucas se creó a finales de noviembre de 1996. Al enterarme de las posibilidades que ofrecía el internet, me prometí que lo antes posible dispondríamos de un sitio web. Pero el problema era el siguiente: no teníamos presupuesto suficiente para delegar su construcción a un profesional. Entonces, a costa de numerosas noches de desvelo, acabé creando yo mismo el sitio web y lo mandé referenciar (no fue ésta la parte más sencilla). Luego, el sitio web se desarrolló a medida que iba profundizando mis conocimientos en este campo (que por cierto siguen siendo bastante modestos), y poco a poco empecé a ser conocido, incluso fuera de Francia y de Europa.

El cambio que introdujo el internet en nuestra vida profesional fue considerable. Somos una pequeña editorial instalada lejos de la capital. En poco tiempo, gracias al internet, hemos llegado a ser conocidos en un perímetro que yo no me hubiera imaginado nunca. Incluso los medios de comunicación 'clásicos' nos abrieron un poco sus puertas gracias a nuestro sitio web. Los manuscritos afluían por correo electrónico. De esta manera hemos editado a dos autores quebequenses (Fernand Héroux y Liz Morency, autores de 'Affaire de coeurs' (Asunto de corazones), publicado en septiembre de 1997). Muchos libros se crean (correcciones, ilustraciones, envío de documentos al impresor) por esta vía. Desde el principio hemos recibido solicitudes desde países en los que (aún) no estamos representados: Estados Unidos, Japón, Latinoamérica, México, a pesar de nuestro deseo de no convertirnos en un sitio web 'comercial' sino de información y con 'connotación cultural'. (No disponemos de ningún sistema de pago segurizado, sólo hemos hecho una lista de los libreros que venden nuestros libros en línea)."

¿En cuanto al futuro? "Me dan ganas de contestar con dos preguntas", contesta Nicolas. "¿Puede usted decirme cómo evolucionará el internet? ¿Cómo evolucionarán las costumbres de los usuarios? Nos gustaría que la editorial siguiera siendo lo menos 'comercial' posible y aumentar la interactividad y el contacto con los visitantes de nuestro sitio web. ¿Lo lograremos? Ya hemos recibido propuestas que más bien apuntan en dirección contraria. De momento las hemos puesto 'en standby'. Pero si las cosas toman este rumbo, ¿acaso podremos resistir, o encontrar un 'término medio'? Francamente, no tengo ni idea."

Por desgracia, Le Choucas cesa sus actividades en marzo de 2001, una desaparición más que deplorable entre los pequeños editores independientes. Valiéndose de su experiencia de librero, de editor, y de su conocimiento del internet y del mundo digital, Nicolas se ha hecho consultor en edición electrónica y ha puesto sus habilidades al servicio de otros organismos.

En marzo de 2003, Nicolas ve "el libro digital del futuro como una 'obra total' que reuniría textos, sonidos, imágenes, vídeos, interactividad: una nueva manera de concebir, escribir y leer, quizás en un libro único, siempre renovable, que contendría todo lo que uno ha leído, un compañero único y múltiple a la vez".

# Las tecnologías digitales

Las tecnologías digitales también llevan a los editores científicos y técnicos a reestructurar por completo su trabajo y, para algunos, a orientarse hacia una difusión en línea, y hacer tiradas impresas sólo a petición. Algunas universidades difunden manuales "a medida" que se componen de una selección de capítulos y artículos sacados de una base de datos, complementados por los comentarios de los profesores. Para un seminario, se puede imprimir a petición una tirada limitada a partir de documentos transmitidos por vía electrónica a un impresor. En cuanto a las revistas en línea, suelen pasar un acuerdo con una sociedad especializada para las impresiones a petición del usuario.

Profesora y investigadora en la Universidad de la Sorbona de París, Marie-Joseph Pierre escribe en febrero de 2003: "Me parece evidente que los artículos y las obras, por lo menos los trabajos científicos, se publicarán cada vez más en formato digital, facilitando para los investigadores el acceso a enormes bases de datos, en constante e inmediata evolución, y favoreciendo además el contacto directo y el diálogo entre los autores. Nuestros organismos tutelares, como el Centro Nacional de la Investigación Científica (CNRS: Centre National de la Recherche Scientifique) por ejemplo, ya empiezan a obligar a los investigadores a publicar en formato digital, e instan a los laboratorios a que difundan sus trabajos de investigación por ese medio, para que estén rápidamente disponibles. Nuestros informes de segundo y cuarto año de actividad –aquellos enormes y trabajosos archivos que constituyen un resumen de nuestras labores– no deberían tardar en publicarse en este formato. Esto no significa que el papel desparecerá, y tampoco pienso que se utilice menos porque, para trabajar sobre un texto, resulta mucho más manejable un libro. Me doy cuenta de que en mi sector, las revistas recién estrenadas en formato digital también empiezan a difundirse en versión impresa, encuadernada en condiciones. Pasar del uno al otro es una oportunidad para aportar revisiones y tener más perspectiva, y esto me parece muy interesante."

Diseñador gráfico, Marc Autret, goza de diez años de experiencia como periodista multitarea, y de una formación en línea en el ámbito editorial, multimedia y de los derechos de autor. Explica en diciembre de 2006: "Eso constituye una base irremplazable para mis actividades actuales, que resultan ser una prolongación técnica de mis antiguas actividades. Soy un 'artesano' de la información y trabajo esencialmente con editores. Llevan tanto retraso, son tan ajenos a la revolución digital, que tengo trabajo para rato, quizás incluso para varios años. Hoy me concentro en la asesoría, la infografía, la tipografía, la preprensa y el diseño web, pero presiento que la parte dedicada al software irá creciendo. Los sectores como la animación en 3D, la automatización de las tareas de producción, la integración multisoporte, el sistema de base de datos y todas las tecnologías procedentes de XML van a abrirse naturalmente. Los editores necesitan esos instrumentos, ya sea para producir mejor o para comunicar mejor. En esos aspectos puedo percibir la evolución, o mejor dicho, la intensificación de mi trabajo."

¿Cómo ve el futuro del ebook (libro digital)? "Estoy convencido de que el ebook (o 'e-book') tiene mucho futuro en todos los sectores no ficcionales. Me refiero al libro digital como software, y no al soporte físico (porque las conjeturas acerca de éste son más inciertas). Los editores de guías, de enciclopedias y de obras informativas, por lo general siguen considerando el ebook como una declinación muy secundaria del libro impreso, sin duda porque de momento el modelo comercial y la seguridad de esta explotación aún no les parecen totalmente estabilizados. Pero todo es cuestión de tiempo. Los ebooks no comerciales ya están emergiendo en varios lugares y en cierto modo operan un desciframiento de los posibles. Emergen al menos dos ejes distintos: (1) una interfaz de lectura/consulta cada vez más atractiva y funcional (navegación, búsqueda, reestructuración inmediata, anotaciones del usuario, quizz interactivo, etc.); (2) una integración multimedia (video, sonido, infografía animada, base de datos, etc.) actualmente fuertemente asociada a la web. Ningún libro físico ofrece semejantes funcionalidades. Entonces me imagino el ebook de mañana como una suerte de wiki cristalizado, empaquetado en un formato. ¿Cuál será entonces su valor propio? ¡La de un libro: la unidad y la calidad del trabajo editorial!"

Pierre Schweitzer, inventor del proyecto @folio, una tableta de lectura nómada, escribe en enero de 2007: "La lectura digital llega más allá, mucho más allá de la mera cuestión del 'libro' o de la prensa. El libro y el periódico siguen siendo y seguirán siendo por mucho tiempo soportes de lectura técnicamente insuperables para los contenidos de valor o para los contenidos que traspasen un umbral crítico de difusión. Aunque su modelo económico pueda seguir evolucionando (como pasa con la prensa gratuita, destinada al público en general), no creo que haya ningún trastorno radical a nivel de una sola generación. Más allá de esta generación, sólo el futuro nos lo dirá. Ya veremos. Sin embargo, se desarrollan otros tipos de contenidos en la red. El internet lanza un reto al documento impreso en el terreno de la difusión en la web (difusión desmaterializada = coste marginal nulo) de las obras y de los saberes, un terreno en el que lo impreso no logra equilibrar sus costes, el espacio al que pueden acudir nuevos actores para quitarles el sitio.

Ahora bien, en este nuevo ámbito, los equilibrios económicos y las lógicas de adopción son radicalmente diferentes a los que imperan en el mundo impreso –véase por ejemplo la evolución de los sistemas de validación para los archivos abiertos en la publicación científica, o los modelos económicos emergentes de la prensa en línea–. Por lo tanto, es vano –e incluso peligroso– querer transformar con fórceps la ecología del papel. ¡Pues semejante forcejeo acabaría aniquilándola! En margen, algunos contenidos muy específicos, algunos nichos editoriales, podrían ser transformados. Por ejemplo, la enciclopedia o la publicación científica ya han conocido cambios: del mismo modo, las guías prácticas, los libros de actualidad –de uso casi único– y algunas otras secciones que invaden las mesas de las librerías podrían modificarse, para mayor alegría de los libreros. Pero en mi opinión no se trata de un cambio masivo ni brutal: nuestras costumbres de lectura no cambiarán de un día para otro. Al contrario, forman parte de nuestras costumbres culturales y van evolucionando lentamente, a medida que las adoptan (o sea, que las aceptan) las nuevas generaciones."

LA CONVERGENCIA MULTIMEDIA

[Resumen] La convergencia multimedia se puede definir como la convergencia de los sectores de la informática, de la telefonía y de la radiotelevisión hacia una industria que utiliza el internet para la distribución de la información. Si bien este fenómeno genera la creación de nuevos empleos en algunos sectores, por ejemplo los que están vinculados con la producción audiovisual, otros sectores están sujetos a reestructuraciones drásticas. La convergencia multimedia tiene muchos reveses, por ejemplo la proliferación de contratos precarios para los empleados, la inexistencia de sindicatos para los teletrabajadores o el maltrato de los derechos de autor en detrimento de los autores. Éste fue el tema del Simposio sobre convergencia multimedia organizado en enero de 1997 por la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

= Una definición

La convergencia multimedia se puede definir como la convergencia de los sectores de la informática, de la telefonía y de la radiotelevisión hacia una industria de la comunicación y de la distribución que utiliza las autovías de la información.

En concreto, ¿qué es? La digitalización permite generar, guardar, combinar, almacenar, buscar y transmitir textos, sonidos e imágenes por medios sencillos y rápidos. Procedimientos similares permiten el procesamiento de la escritura, de la música y de las películas, mientras que antes se necesitaban soportes variados (papel para la escritura, cinta magnética para la música, celuloide para el cine). Además, sectores distintos como la edición (que produce libros) y la industria musical (que produce discos) trabajan conjuntamente para producir CD-ROM.

No es el primer cambio en la cadena de la edición, que ha conocido varios cambios desde los últimos treinta años. Al principio, en los 1970, las máquinas de fotocomposición hicieron vacilar el mundo de la impresión tradicional. Luego el coste de la impresión siguió bajando gracias a las fotocopiadoras, las fotocopiadoras en color, las técnicas de impresión asistida por ordenador y el material de impresión digital. En los años 1990, los talleres de PAO (Publicación Asistida por Ordenador) proponen una impresión a bajo precio. Ahora se digitaliza sistemáticamente cualquier contenido con el fin de que se pueda transferir por vía electrónica.

La digitalización acelera el procedimiento material de producción. En la prensa, los periodistas envían directamente sus textos para la maquetación, mientras que antes el personal de producción tenía que dactilografiar los textos del personal de redacción. En el mundo editorial, el redactor, el diseñador artístico y el diseñador gráfico suelen trabajar simultáneamente sobre la misma obra.

Progresivamente asistimos a la convergencia de todos los sectores vinculados con la información: impresión, edición, prensa, concepción gráfica, grabaciones sonoras, películas, radiodifusión, etc.

Aunque en algunos sectores este fenómeno pueda generar nuevos empleos – por ejemplo, en el campo de la producción de películas o de productos audiovisuales– otros sectores padecen inquietantes reestructuraciones. Estos problemas son tan preocupantes como para haber sido objeto de un Simposio sobre Convergencia Multimedia organizado en enero de 1997 en Ginebra (Suiza) por la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

= Algunos comentarios

Durante este simposio hubo varias intervenciones de particular interés, de las cuales algunas siguen siendo de actualidad diez años después.

Bernie Lunzer, membro de la Newspaper Guild (Estados Unidos), recalca las batallas jurídicas que se han desenfrenado en torno a los problemas de propiedad intelectual. Estas batallas conciernen especialmente la actitud de los directores de publicaciones, que convencen a los escritores independientes de que firmen contratos chocantes, por los cuales se comprometen a ceder la totalidad de sus derechos al director de la publicación, a cambio de una contraparte financiera ridícula.

Heinz-Uwe Rübenach, membro de la Asociación de Directores de Periódicos (BDZ: Bundesverband Deutscher Zeitungsverleger) de Alemania, insiste también en la necesidad para las empresas de prensa de administrar y controlar la utilización en la web de los artículos de sus periodistas, y en el pedir una contrapartida financiera que permita seguir invirtiendo en las nuevas tecnologías.

Otro problema tan preocupante como el anterior es el de la presión constante ejercida sobre los periodistas de las salas de redacción, cuyo trabajo debe estar a disposición a medida que avanza el día, en lugar de ser utilizado sólo al final de la jornada. A estas tensiones repetidas se añade el estrés de estar trabajando frente a la pantalla durante ocho a diez horas seguidas. El ritmo de trabajo y el uso intensivo del ordenador acarrean problemas preocupantes en términos de seguridad en el trabajo. Después de seguir algunos años con este ritmo, algunos periodistas se desmoronan con sólo treinta y cinco o cuarenta años de edad.

Según Carlos Alberto de Almeida, membro de la Federación Nacional de Periodistas (FENAJ: Federação Nacional dos Jornalistas) de Brasil, las nuevas tecnologías deberían hacer posible una racionalización del trabajo y permitir reducir su duración para favorecer el ocio y el enriquecimiento intelectual. En la práctica, los profesionales de los medios de comunicación se ven obligados a trabajar cada vez más horas. La jornada legal de cinco horas en realidad es una jornada de diez a doce horas. Las horas extra no se pagan, ni tampoco las horas trabajadas por un periodista los fines de semana durante su tiempo de descanso.

Aunque la digitalización de los documentos y la automatización de los métodos de trabajo aceleran el proceso de producción, también provocan una disminución de la intervención humana y por lo tanto incrementan el desempleo. Antes, el personal de producción debía volver a dactilografiar los textos del personal de redacción, mientras que ahora el diseño automático permite combinar ambas tareas; la redacción y la composición.

Etienne Reichel, director suplente de Viscom (Visual Communication), la asociación suiza para la comunicación visual, demuestra que la transferencia de datos vía el internet y la supresión de varias fases de producción reducen el número de empleos. Ahora basta con seis trabajadores cualificados para cubrir el trabajo de veinte tipógrafos, de lo cual se puede deducir que anteriormente las empresas de comunicación visual solían generar empleos. En cambio, la informática permite a algunos profesionales establecerse por cuenta propia, como es el caso para el 30% de los empleados que han perdido su trabajo debido a la reestructuración de su empresa.

Profesor asociado de ciencias sociales en la Universidad de Utrecht (Países Bajos), Peter Leisink precisa que la redacción de los textos y la corrección de pruebas suelen realizarse a domicilio, lo más a menudo por trabajadores que se han hecho empresarios individuales tras haber sido despedidos, o tras la deslocalización o la fusión de su empresa. "Ahora bien, esta forma de empleo se parece más a un trabajo precario que a una trabajo autónomo, pues las personas que la adoptan sólo gozan de una autonomía reducida y en general dependen de una sola editorial."

Aparte de algunos casos aislados que las organizaciones de empleadores suelen poner de realce, la convergencia multimedia provoca masivas supresiones de empleos.