Defensa obligada contra acusaciones gratuitas

Part 7

Chapter 73,737 wordsPublic domain

La primera de tan deseada independencia de Filipinas.==El Presidente de la Comisión ejecutiva, _Bolívar_.==El G.·. maest.·. adj.·., _Giordano Bruno_.==El Gr.·. Secre.·., _Galileo_.

DOCUMENTO NÚM. 10

Carta del Arzobispo de Manila al Presidente del Consejo de Ministros, D. Francisco Silvela, sobre los prisioneros.

Excmo. Sr. Presidente del Consejo de Ministros, D. Francisco Silvela.--Mi respetable y distinguido amigo: En mi contestación al telegrama de V. E., manifesté que juzgaba contraproducente exacerbar la avaricia de los filipinos con promesas ascendentes de dinero, pues, dada su poca seriedad, les serviría eso de pie para hacer indefinidas sus exigencias, y, en lugar de acelerar por ese medio el rescate, lo que se conseguiría es retrasarle. Por ello, bien ó mal elegido el procedimiento del rescate á precio, aconseja la prudencia que la oferta se fije en cantidad invariable, sin dar lugar á esperanzas de mejorarla con el regateo; así lo exige la condición de estos _tratantes_. Todavía, convenida tasa con el llamado Gobierno filipino, no queda resuelto el problema; pues los cabecillas en cuyo poder se hallen los prisioneros, han de oponer dificultades á la entrega, que habrán de vencerse también con dinero.

Si, como me temo, el rescate á precio no da resultado, no veo otro recurso humano que el apuntado en mi telegrama, ó sea la intervención de las Potencias, y otro que no apunté, que es la gestión americana. Esta no fué eficaz hasta el presente, pero puede serlo en breve plazo, si con los muchos elementos militares que van reuniendo, logran algún éxito notable sobre los indios y entran luego en negociaciones de paz, como ardientemente desean. En esas negociaciones, cuando lleguen, no puede menos de ser asunto principal el rescate de nuestros prisioneros. En mi sentir, ese momento se avecina, pues se nota cansancio en los indios guerreros, el partido de la paz crece, y los americanos la desean vivamente.

No tengo alientos para hablar de la situación de los pobres prisioneros. Es asunto que agobia, y á nada conduce recordarlo, si no es ante Dios misericordioso. Los que logremos recobrar, no serán hombres, sino cadáveres. El número de los fallecidos no se sabe, pero sí que son muchos, sobre todo soldados, por efecto del hambre. Y con sernos tan conocida la crueldad de los verdugos, tenemos que disimularlas y callar, porque el lamento y recriminación públicos se convierten en motivo de mayores vejaciones contra los prisioneros. En los diferentes pueblos por donde van peregrinando, se prohiben hasta las demostraciones de compasión, y todo el socorro que reciben de almas buenas, que no faltan, es merced á estratagemas ingeniosas y secretas que discurre la caridad. Y no es raro el caso de haber desplegado la _justicia revolucionaria_ crueles rigores sobre mujeres compasivas sorprendidas en _flagrante_ delito de suministrar dinero ó vestido á los desventurados cautivos. Hace ya un mes, desde el rompimiento de las hostilidades, que estamos del todo incomunicados con ellos.

Si los sucesos de la guerra filipino-yanqui dan lugar á algo favorable á nuestros prisioneros, lo telegrafiaré, respondiendo á la honra que me dispensa el Gobierno y á la confianza que tiene en mis modestas gestiones.

Su afectísimo, seguro servidor y amigo.==Fr. Bernardino, Arzobispo.==Manila 11 de Marzo de 1899.

DOCUMENTO NÚM. 11

Cartas de los hermanos Luna, Antonio y Juan (el Pintor), y su hermana Numeriana, sobre la participación del Arzobispo en el remedio de su desgracia.

Manila 16 de Enero de 1897.--Excmo. Sr. D. Fr. Bernardino Nozaleda, Arzobispo de Manila.--Excmo. Sr. y respetable Prelado: Al recibir el bondadoso recado de V. S. I. por mi confesor el R. P. Antonio Rosell, S. J., me he sentido tan conmovido, que con lágrimas de ternura en los ojos, no he podido menos de dar gracias á Dios y á V. S. I.--No tuve otro deseo al retractarme que confesar públicamente mi error, como pública fué mi mala conducta pasada, abrazando de nuevo la fe católica y afirmándome más en mi patriotismo; pues reconozco, venerable Prelado, que si bien me siento ajeno á la rebelión, por justos juicios de Dios que yo adoro, mis extravíos me han conducido al tristísimo estado en que me encuentro. En las durísimas pruebas por que paso, podré decir que sólo encontré resignación en nuestra fe católica; en los momentos de dolor y angustiosa tribulación he visto renacer en el corazón del hombre indiferente los delicados sentimientos del niño cristianamente educado; yo me había burlado de la Religión, y en esta desgracia ella se apiada de mí, me consuela, olvida y perdona, tendiéndome la mano amiga de salvación.--¡¡Bendita sea!!--Al acordarse V. S. I. de mi situación aflictiva, veo bien claro la infinita misericordia de Dios, que ofrece una esperanza á mi dolor. Quiera El conservarme siempre en su amistad y gracia para que mi nueva conducta borre todo el mal pasado.--Doy gracias á V. S. I. por su cariñosa atención, que yo estimo en mucho; le expongo toda mi gratitud, que es poca cosa, pero que del alma sale; por último, le pido respetuosa, humildemente, su santa patriarcal bendición.--De V. S. I. siervo indigno en el Señor, q. b. s. m.==Antonio Luna.==Hay una rúbrica.

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De D. Juan Luna, el Pintor.

Habiendo pertenecído á la tenebrosa asociación masónica durante los dos últimos años que he vivido en Europa, y siendo ella causa de todos mis males, convencido por mí mismo y arrepentidísimo de ello, me acojo de nuevo á nuestra Santa Iglesia Católica, cuya fe y enseñanza son el verdadero y único faro que nos guiará siempre al bien en esta tierra, preparándonos para alcanzar el cielo. Abjuro, pues, de todo corazón de tan satánica asociación y pido el más humilde perdón á todas aquellas personas é instituciones sagradas que por mi anterior conducta les haya ofendido, prometiendo con la gracia de Dios no volver á incurrir ya en tan grave error. _La condeno también por ser contraria, no solamente á nuestro dogma religioso sino también á nuestras instituciones político-sociales españolas_, bajo cuya bandera seré fiel hasta la muerte, execrando la actual rebelión, que es borrón y la ingratitud mayor que registrará la historia de Filipinas.--Hago pública mi retractación para mayor reparación de mis culpas y malos ejemplos, ante mi confesor el R. P. Antonio Rosell, S. J., y en presencia de los señores testigos que abajo firman, encomendándome á las oraciones de todos.--Manila, cuartel de Caballería, regimiento Lanceros de Filipinas, 31 de Caballería, á 17 de Enero de 1897.==Juan Luna.==Hay una rúbrica.==El Oficial de guardia, José Folla.==Hay una rúbrica.==El primer Teniente Ayudante, Miguel Díaz de Montiel.==Hay una rúbrica.

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Ilmo. y Revmo. Fray Bernardino Nozaleda.--Mi Reverendísimo Prelado: Teniendo presente su excesivo interés para mi desgraciado hermano Antonio, he querido ponerle en detalle de su embarque. De Bilibid salió sin atar y á pie con todos los demás hasta Capitanía, pues el Oficial, aunque le dijo que se fuera en su quiles que le preparamos, Antonio no creyó aceptarlo porque el Sr. Oficial no podía ir con él; nos han dejado hablar con él hasta embarcarse, que entonces fué siguiéndole mi hermano José; una vez á bordo le metieron con todos en un camarote de proa, en donde ya no le dejaron ver á José; pero al retirarse todos, uno de casa á quien se puede creer y á quien Antonio con extrañeza sin duda le enseñó las manos que le habían puesto esposas; esto, Reverendísimo Señor, nos ha partido el alma y lo lloramos mucho, ocultándolo á nuestra desconsolada madre, á quien sólo consolamos diciéndole y haciéndole ver la caridad de usted y bondad, como no dejamos de pedir á Nuestro Señor Jesucristo tenga compasión á mi pobre hermano.--Nos ha dejado su retrato dedicado á V. E. I., que le envío con ésta.--Una vez más le repito á V. E. I. nuestro eterno agradecimiento, y con lágrimas le suplico su bendición para esta su humilde servidora q. b. s. m.==Numeriana L., viuda de Ramírez.==Hay una rúbrica.

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Excmo. é Ilmo. Sr. Arzobispo de Manila, Fr. Bernardino Nozaleda.--Excmo. Sr. y venerable Prelado: Por conducto de mi hermana la Sra. Viuda de Ramírez, tengo el gusto de enviar á V. S. I. una copia de la solicitud de indulto que pienso elevar á S. M. la Reina, suplicándole respetuosomente la lea y me aconseje.--Seguro de los generosos sentimientos de V. S. I., atrévome á rogarle me preste su decidido apoyo, ya que en esta tremenda desgracia, á la que he sido arrastrado por la falsedad, me he visto casi abandonado, recibiendo sólo el gracioso apoyo de aquellas personas que tienen su bondad cimentada en la fe de Nuestro Señor.--Si con el corazón oprimido recuerdo á V. S. I., el dolor de una anciana madre, de una familia atribulada y llorosa, de una joven abandonada cuando iba á jurar ante la Iglesia la sinceridad de un afecto..... cierta mente movería su corazón hacia mí y nada serían ya los sufrimientos morales míos.--En esta cárcel estoy bien, y sin duda alguna debo mi relativo estado[6] á la bondad de V. S. I.--Pido siempre á Dios que de mí se apiade, y á V. S. I. su santa bendición para este su siervo agradecido, que con todo respeto B. S. M.==Antonio Luna.==Hay una rúbrica.==Cárcel de Barcelona, 7 de Mayo de 1897.

DOCUMENTO NÚM. 12

Relación del corresponsal del «Heraldo de Madrid» sobre Rizal.

Datos sobre los últimos momentos de Rizal, según noticias de D. Santiago Mataix, hoy director del _Diario Universal_, y entonces corresponsal del _Heraldo de Madrid_, publicados en este periódico.

«Manila 29 de Diciembre de 1896.--He logrado hablar breves instantes con Rizal antes de entrar en capilla.--El filibustero condenado á muerte, se me ha mostrado arrepentido de su intervención en los sucesos.--No soy--me dijo--lo que se ha querido dar á entender.--Visto de cerca, resulto muy pequeño, y sólo el encono de mis enemigos me ha hecho grande; en cuanto á mi pretendida malicia, sólo diré que he sido engañado hasta por los cocheros y los banqueros.--_Si contra todos hubiera yo seguido los consejos del P. Nozaleda, cuyas lecciones he recibido hace años_, no me vería hoy en esta situación.--Le hablé de su libro _Noli me tangere_, hacia el cual me mostró profundo desprecio.--En los breves momentos en que he podido hablar con él, y á pesar de su terrible situación, Rizal se ha mostrado amable, pero naturalmente, dentro de triste severidad.--Los jesuítas y el Deán de la catedral le prestaron asistencia espiritual.--Rizal aparece contrito, aunque relativamente sereno.--Rizal ha manifestado deseo de casarse con su amante _in articulo mortis_.

El Religioso dijo que el reo había sido presidente de la Congregación de San Luis, y Rizal contestó con viveza: «Padre, recuerde usted que yo no fuí nunca presidente, sino secretario; era muy pequeño, y no podía presidir; porque fíjense ustedes que yo no he presidido nada en mi vida; he sido y soy muy pequeño.--Si cuando escribí el _Noli me tangere, se hubiera seguido el consejo del P. Nozaleda, entonces Profesor de Santo Tomás_, no dando importancia al libro ni al autor, otro gallo nos cantara á todos; no estaría yo aquí en capilla, y quizá no hubiera rebeldes en Cavite.--Entonces era yo un pobrete, á quien los cocheros de Manila engañaban, y hacían burla de mí hasta los _banqueros_ del Pasig. Los mismos filibusteros no estaban muy prendados de los hechos de este infeliz; algunos me combatían, pero de igual á igual, sin que nadie hablara aún de esos apostolados, supremacías ni monsergas que me han perdido. Pero marché á Londres y allí pude notar que se me atacaba con saña, se predicaba contra mi libro, se abominaba de mí, y aun creo que se concedieron indulgencias á folletos en que se me injuriaba. Resultó lo que había de suceder: cada sermón, á los ojos de mis paisanos, era una homilia; cada injuria, un elogio; cada ataque, nueva propaganda de mis ideas. ¿A qué negarlo? Me envanecía semejante campaña; pero, créame, y eso mejor lo saben ustedes que yo, que ni tuve importancia para tales censuras, ni soy digno de la fama que mis engañados partidarios me dan: los que me han tratado, ni me suben á los cuernos de la luna, ni me fusilarían tampoco. Creeríanme como soy: inofensivo; los más fanáticos por mí son los que no me conocen; si los filipinos me hubieran tratado, no hubieran hecho de mi nombre grito de guerra».--Creyéralas ó no, Rizal dijo en su capilla verdades como puños: «el apóstol tagalo no ha sido en su vida más que una medianía, víctima de sus sueños de gloria. ¡Dios le haya perdonado!==Santiago Mataix.»

DOCUMENTO NÚM. 13

Correspondencia del Arzobispo con el almirante Dewey sobre la liberación del destacamento de Baler.

Señor Almirante: La nobleza de sus sentimientos, me da confianza para interesarle en el asunto que paso á exponer.

En Baler, capital del distrito del Príncipe, guerrea todavía un destacamento español que era de 40 hombres, el único que en Luzón rehusa entregarse á los insurrectos. Se sabe que diferentes veces se han hecho proposiciones de capitulación, que ha rechazado, incluso la última que para traerlo á Manila le fué presentada por medio de un Comandante del Ejército español, delegado al efecto por el General Ríos.

Este caso raro no puede explicarse sino suponiendo en el destacamento la decisión irrevocable de morir antes que entregarse á los insurrectos; y es que no ignorarán esos valientes y heroicos soldados que cualesquiera que fueran las condiciones que en la capitulación se estipulasen, no se librarían por ello de la desventurada suerte que sufren los demás prisioneros, dada la mala fe y falta de honor de los insurrectos, como tantas veces lo han demostrado.

Así, pues, no se ve otro medio de salvar á ese puñado de valientes sino es socorriéndoles por el mar. Baler está situado á poco más de un kilómetro de la playa y el camino desde ésta al pueblo no ofrece mayores dificultades; y aunque la playa es baja y movida, dicen los prácticos que en la estación presente no es difícil el desembarco en ella.

Para esta empresa, Excmo. Señor, de salvar al pequeño pero glorioso destacamento de Baler, solicito el concurso de V. E.; quien quizá mejor que nadie sabrá apreciar el mérito de su tenaz resistencia, que á su vez obliga á buscar los medios de librarle de la dura alternativa de la muerte ó de caer en opresora servidumbre.

Con tal motivo tengo el honor de ofrecer á V. E. el testimonio de mi alto aprecio y respetuosa consideración.

Manila 23 de Marzo de 1899.==Señor Almirante, Afectísimo s. s., P. Nozaleda, Arzobispo.==Excelentísimo Sr. Almirante.

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Buque insignia _Olympia_.--Manila y Abril 5 de 1899.[7]

Señor: Con referencia á su carta de 23 de Marzo, me permito informar á usted que mi intención es enviar un barco á Baler, el viernes, á fin de rescatar los 40 soldados españoles que allí hay. Probablemente facilitaría los preparativos para la proyectada expedición, el que usted me remitiese una carta escrita en español, para que el Oficial Comandante del cañonero la muestre al Oficial Comandante de las tropas españolas, manifestando el objeto y origen de la expedición.

Tengo el honor de ser muy respetuosamente.==George Dewey, Almirante de la Escuadra de los Estados Unidos.== S. E. El Arzobispo de Manila.

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Señor Almirante: No sé cómo expresar á V. E. mi agradecimiento por la resolución que en su grata de ayer me comunica, de enviar á Baler un vapor que recoja el destacamente español. Pero nada vale mi agradecimiento ante la satisfacción que V. E. experimentará en su corazón de soldado por el generoso acto que intenta realizar para salvar de la ignominia ó de la muerte á ese humilde y aguerrido destacamento que tan gloriosamente ha sabido cumplir con su deber.

De conformidad con las indicaciones de V. E., acompaño la carta en español que en caso necesario pueda ser presentada al Jefe del destacamento y un plano de la costa de Baler.

Reiterándole la expresión de mi profundo agradecimiento queda de V. E.

Señor Almirante.==Afectísimo s. s. q. b. s. m., P. Nozaleda, Arzobispo.==Manila 6 de Abril de 1899.

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Sr. Almirante: Manila 21 de Abril de 1899.--La noticia del contratiempo sufrido por la dotación del cañonero, desembarcada en Baler, me ha producido honda pena, en que nadie me aventajará sino es usted..... y las familias de esos tan bravos como infortunados marinos.

Me creo obligado á hacer por ellos cuanto alcancen mis recursos, y al efecto, tomo las providencias oportunas para poder averiguar su situación. Quiera Dios que aquéllas resulten eficaces, y sobre todo que adquiramos el convencimiento de que sus vidas han sido respetadas.

Con la consideración más distinguida, Sr. Almirante, es de usted atento s. s. que b. s. m., P. Nozaleda, Arzobispo.

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División naval de los Estados Unidos en la Estación Asiática.--Buque insignia _Olympia_.--Abril 22 de 1899.--Monseñor: Tengo el honor de agradecer á usted la expresión sincera de su simpatía en las desconsoladoras noticias de Baler, y le agradezco sinceramente el interés que se ha tomado para adquirir noticias del cañonero expedicionario _Yorktown_.

Tengo el honor de ser muy respetuosamente.--G. Dewey, Almirante de la escuadra de los Estados Unidos.==Monseñor Arzobispo de Manila.

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3 de Mayo de 1899.--Sr. Almirante: El segundo emisario que mandé á San Isidro (Nueva Ecija), se me presentó en la mañana de hoy, y respecto á los marinos capturados en Baler refiere los detalles siguientes: 1.º, que llegaron á San Isidro, no determina bien el día, pero infiero que hará unos cinco ó seis, escoltados por un oficial filipino; 2.º, que eran 13, y de ellos, un contramaestre y cuatro marineros heridos; 3.º, que en Baler murieron dos marineros; 4.º, que entraron á caballo en San Isidro el Oficial, el contramaestre y dos cabos, y añade que llevaban cubierta la cabeza con _salacot_; 5.º, que fueron recibidos con respecto y durante el viaje bien tratados, y que no traían destrozados los vestidos; 6.º, indica, también, que iban á ser trasladados de San Isidro, pero no sabe decir adónde.

Puede ser que haya alguna inexactitud en este relato, pero lo juzgo veraz en lo substancial, atendidas las condiciones del emisario y la manera de exponer los pormenores que dejo referidos.

Como abrigaba preocupaciones tristes por la suerte que hubiera podido caber á esos arrojados marinos, confieso, señor Almirante, que vista la relación expuesta quedé con impresiones más agradables.

Sr. Almirante.==Es de usted atento s. s. q. b. s. m., P. Nozaleda, Arzobispo.

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División Naval de los Estados Unidos en la Estación Asiática.--Buque insignia _Olympia_.--Manila, I. F. Mayo 4 de 1899. Monseñor: Tengo el honor de agradecer á usted otra vez su interés en pro de los marinos del cañonero expedicionario _Yorktown_, como lo demuestra su carta de ayer, y por la valiosa información que me proporciona.

Estoy deseoso especialmente de saber con certeza los nombres de los muertos y heridos, y de qué disposiciones han tomado sobre ellos los insurrectos.

Estoy recibiendo constantemente telegramas con relación á esos soldados, y recibiré con agradecimiento cualquier información que usted pudiera obtener sobre ese punto, así como también se lo agradecerían sus amigos y las Autoridades, cuyo interés por la suerte del más humilde marino es vivísimo.

Tengo el honor de ser muy respetuosamente.--G. Dewey, Almirante de la escuadra de los Estados Unidos, Comandante de la Estación Naval de los Estados Unidos en la Estación Asiática.==Monseñor El Arzobispo de Manila, Manila I. F.

DOCUMENTO NÚM. 14

Decreto del Arzobispo organizando la administración de las Obras pías de Manila al concluir allí nuestra dominación.

Arzobispado de Manila.--Decreto.--Siendo de nuestra incumbencia velar y disponer sobre la ejecución de mandas pías, sean hechas _inter vivos_ ó en última voluntad, así como el visitar los lugares y establecimientos piadosos y toda clase de fundaciones de carácter religioso, y también exigir cuentas anuales de los inmediatos administradores de los referidos lugares, establecimientos y fundaciones; y en atención á que las circunstancias anormales por que atraviesa el país nos imponen el primordial deber de prevenir y alejar cualquier peligro que pudieran correr las fundaciones pías establecidas en nuestra ciudad de Manila; en virtud de las facultades que por el Derecho, y en especial por el Tridentino, capítulos 8.º y 9.º, Sess. 22 de Ref., se nos conceden, decretamos:

1.º La Junta administradora de Obras pías, en que tienen su respectivo vocal representante la Casa de Misericordia y las Ordenes Terceras de San Francisco, Santo Domingo y Recoletos, continuará administrando, como al presente, los diferentes ramos de fundaciones pertenecientes á las cuatro mencionadas instituciones, y anualmente nos presentará el balance de cuentas para la debida aprobación.

2.º Hecha la distribución general de intereses entre los partícipes, ó sea las tres Ordenes Terceras y la Casa de Misericordia, los vocales representantes de éstas someterán también á nuestra aprobación la parcial correspondiente á su representación, con expresión detallada de los conceptos que regulen la distribución.

3.º El presidente de la Junta administradora será de libre nombramiento, y lo mismo el vocal representante de la Casa de Misericordia. Los de tesorero-apoderado, contador y secretario serán nombrados por Nos á propuesta de la Junta administradora.

4.º Fuera de las modificaciones que se introducen por los acuerdos precedentes, queda en vigor el reglamento actual por que se rige la Junta.

5.º Reconocida la necesidad de que la personalidad jurídica de la Junta administrativa de Obras Pías no pueda ser negada en ningún caso ante los Tribunales civiles, cualquiera que fuere el estado de relaciones entre la Iglesia y la sociedad civil, disponemos que la Junta administradora se constituya en sociedad mercantil, adoptando la forma que juzgue más adecuada, siempre que llene las condiciones legales necesarias para que en ningún caso pueda ser impugnada la legalidad de su existencia. La nueva constitución de la Junta no ha de ser parte, sin embargo, para que deje de observar el actual reglamento en su régimen interior.

Manila 14 de Noviembre de 1898.--Fr. Bernardino, Arzobispo.

DOCUMENTO NÚM. 15

Mensaje de la Junta del Hospital de San Juan de Dios, agradeciendo al Arzobispo dimisionario de Manila cuanto trabajó por esa Obra pía.

Manila 17 de Octubre de 1903.--Excmo. é Ilmo. Sr. Don Fr. Bernardino Nozaleda, Arzobispo.--Excmo. é Ilmo Sr.: Ha de cesar de un momento á otro el ilustre Prelado que sucedió á V. E. I. en la Silla Arzobispal de Manila; y al despedir á este último Prelado español que sabiamente ha gobernado este Santo Hospital, la Junta Inspectora del mismo halla ocasión de pagar la deuda de gratitud contraída con V. E. I., cuyo esclarecido nombre y altos prestigios quedaron vinculados en estrecho lazo á la historia gloriosa de esta Santa Casa, desde el momento que las fundaciones pías y eclesiásticas quedaron al sólo amparo de su amorosa madre la Iglesia Católica, en su dignísimo Pastor que lo fué entonces V. E. I., como preciosa herencia que recibiera y le legara legítimamente el cambio de soberanía en estas islas.