Cuentos chilenos de nunca acabar
Part 2
Jué la tenquita onde la paer i es que le ijo:
--Paer, ¿por qué sois tan mala qui atajais er viento, er viento corre el ñublao, el ñublao tapa er sol, er sol reíte la nieve i la nieve me quema la patita a mí?
--Mas malo es el raton que me aujerea a mí.
Jué la tenquita ond’ el raton i es que le ijo:
--Raton, ¿por qué sois tan malo qui aujeriais la paer, la paer ataja er viento, er viento corre el ñublao, el ñublao tapa er sol, er sol reíte la nieve i la nieve me quema la patita a mí?
--Mas malo es er gato que me come a mí.
Jué la tenquita ond’ er gato i es que le ijo:
--Gato, ¿por qué sois tan malo que te comis al raton, el raton aujerea la paer, la paer ataja er viento, er viento corre el ñublao, el ñublao tapa er sol, er sol reíte la nieve i la nieve me quema una patita a mí?
Mas malo es el perro que me corre a mí.
Entónces la tenquita se jué ond’ er perro i es que le ijo:
--Perro, ¿por qué sois tan malo que corris al gato, el gato come al raton, el raton aujerea la paer, la paer ataja er viento, er viento corre el ñublao, el ñublao tapa er sol, er sol reíte la nieve i la nieve me quema la patita a mí?
--Mas malo es er palo que me pega a mí.
Jué entónces la tenquita ond’ er palo, i es que le ijo:
--Palo, ¿por qué sois tan malo que pegais ar perro, er perro corre ar gato, er gato come al raton, el raton aujerea la paer, la paer ataja er viento, er viento corre el ñublao, el ñublao tapa er sol, er sol reíte la nieve i la nieve me quema la patita a mí?
--Mas malo es er juego que me quema a mí.
Jué la tenquita ond’ er juego i es que le ijo:
--Juego, ¿por qué sois tan malo que quemais er palo, er palo pega ar perro, er perro corre ar gato, er gato come al raton, el raton aujerea la paer, la paer ataja er viento, er viento corre el ñublao, el ñublao tapa er sol, er sol reíte la nieve i la nieve me quema la patita a mí?
--Mas mala es l’ agua que mi apaga a mí.
Jué la tenquita onde l’ agua i es que le ijo:
--Agua, ¿por qué sois tan mala que apagais er juego, er juego quema er palo, er palo pega ar perro, er perro corre ar gato, er gato come al raton, el raton aujerea la paer, la paer ataja er viento, er viento corre el ñublao, el ñublao tapa er sol, er sol reíte la nieve i la nieve me quema la patita a mí?
--Mas malo es er güei que me toma[26] a mí.
Entónces la tenquita se jué ond’ er güei, i es que le ijo:
--Güei, ¿por qué sois tan malo que te tomais l’ agua, l’ agua apaga er juego, er juego quema er palo, er palo pega ar perro, er perro corre ar gato, er gato come al raton, el raton aujerea la paer, la paer ataja er viento, er viento corre el ñublao, el ñublao tapa er sol, er sol reíte la nieve i la nieve me quema la patita a mí?
--Mas malo es er cuchillo que me mata a mí.
Se jué la tenquita ond’ er cuchillo i es que le ijo:
--Cuchillo, ¿por qué sois tan malo que matais ar güei, er güei se toma l’ agua, l’ agua apaga er juego, er juego quema er palo, er palo pega ar perro, er perro corre ar gato, er gato come al raton, el raton aujerea la paer, la paer ataja er viento, er viento corre el ñublao, el ñublao tapa er sol, er sol reíte la nieve i la nieve me quema la patita a mí?
--Mas malo es el hombre que me hace a mí.
Jué la tenquita onde l’ hombre i es que le ijo:
--Hombre, ¿por qué sois tan malo que hacís er cuchillo, er cuchillo mata ar güei, er güei se toma l’ agua, l’ agua apaga er juego, er juego quema er palo, er palo pega ar perro, er perro corre ar gato, er gato come al raton, el raton aujerea la paer, la paer ataja er viento, er viento corre el ñublao, el ñublao tapa er sol, er sol reíte la nieve i la nieve me quema la patita a mí?
--Preduntáselo ar Señor que m’ hizo a mí.
Jué entonces la tenquita onde su Divina Majestá, e hincándose delante de Ella hasta que besó er suelo con la boca, es que le ijo:
--Señor, ¿por qué hicistes al hombre, el hombre hizo er cuchillo, er cuchillo mata ar güei, er güei se toma el agua, el agua apaga er juego, er juego quema er palo, er palo pega ar perro, er perro corre ar gato, er gato come al raton, el raton aujerea la paer, la paer ataja er viento, er viento corre el ñublao, el ñublao tapa er sol, er sol reíte la nieve i la nieve me quema la patita a mí?
I la tenquita se puso a llorar que era una compasion i daba pena der verla.
Entónces el Señor compadecío e la esgracia e la pobre avecita, es que le ijo:
--Andavéte bien tranquila, tenquita, a cuidar a tus tenquitos, qu’ están con mucho frio i tienen much’ hambre.
La tenquita, como güeña cristiana, obedeció ar tirito, i cuando llegó a su niito s’ encontró con que tenia güeña i sana la patita quemá.
* * * * *
Por este mismo estilo es el cuento de _El Raton Hilandero_, publicado en la pájina 113 del _Primer Libro de Lectura_ por MANUEL GUZMAN MATURANA, Santiago, 1906; pero no me parece que sea éste un cuento popular, ignoro si es produccion orijinal del señor Guzman Maturana; sin embargo me inclino a creer que es una traduccion o una simple adaptacion de otro idioma al castellano. Tambien tiene alguna semejanza a éstos, por el procedimiento que se sigue, un juego de prendas con que RODRÍGUEZ MARÍN, ilustra la nota 171, pájina 148 del tomo I de su obra citada, y que comienza:
«Esta es la bota que buen vino porta de Cádiz a Rota. Aqui está el tapon que tiene la bota que buen vino porta de Cádiz a Rota. Este es el cordon que amarró el tapon que tiene la bota»... _etc._
A esta clase pertenece asimismo el cuento portugues de la Carochiña, con cuya traduccion mi buen amigo el brasilótilo don CLEMENTE BARAHONA VEGA ha querido favorecerme, i que transcribo en seguida por el gran parecido que tiene la primera parte de él con el cuento chileno de _El Raton Pérez_ i con el español de _La Hormiguita_, el primero que trae FERNAN CABALLERO en sus _Cuentos, Oraciones i Adivinas_[27] i el cual, seguramente, es el progenitor del nuestro.
_El cuento de la Carochiña_[28]
Esta que era una Carochiña que, barriendo un dia la casa, se halló una moneda, i fué al punto a contárselo a una vecina, preguntándole:
--¿Qué haré con esta monedita?
Le respondió la vecina:
--Compra dulces.
--Nada, nada de eso, que es golosina, replicó la Carochiña.
Fué a verse, entónces, con otra vecina, la cual le aconsejó lo mismo.
Consultó, por fin, a una tercera, i ésta le recomendó:
--Compra cintas, flores, brazaletes i dijes, i anda en seguida a ponerte en la ventana, para decir a todo el que pase:
«¿Quién quiere casarse con la Carochiña, que es bonita, preciosa i perfecta niña?»
Fuése a comprar muchas cintas, encajes, flores, brazaletes i dijes; se afeitó cuanto pudo, i so colocó asomadita en la ventana, diciendo:
«¿Quién quiere casarse con la Carochiña, que es bonita, preciosa i perfecta niña?»
Pasó un buei, i dijo:
--Yo quiero casarme contigo.
--¿Cómo es tu voz?
--_Múuu_...
--¡Ai! no me sirves, porque me recordarias a los niños de noche.
Despues tornó a decir:
«¿Quién quiere casarse con la Carochiña, que es bonita, preciosa i perfecta niña?»
Pasó un burro, i dijo:
--Yo quiero.
--¿Cómo es tu voz?
El burro rebuznó.
--¡Ai! esclamó ella, no me sirves, porque me despertarías a los niños de noche.
Despues pasó un cerdo, i la Carochiña le dijo:
--A ver tu voz.
--_Cocho, cocho_...
--¡Ai! no me sirves, porque no me dejarias dormir los niños de noche.
Pasó un perro, i la Carochiña quiso conocerle la voz.
--_Guau, guau_...
--¡Ai! tampoco me sirves, con tus ladridos me espantarias de noche a los niños.
Pasó un gato:
--Oigamos tu voz.
--_Miau, miau_...
--¡Uf! no me dejarias dormir a ningun chico de noche.
Pasó un ratoncito.
--Yo quiero casarme con la Carochiña.
--¿Cómo es tu voz?
El raton frunció el hociquito i emitió un suave chillido.
--Tú sí que me convienes para marido; contigo me caso.
Entónces el raton se casó con la Carochiña i tomó el nombre de Juan Raton.
Vivieron algunos dias mui felices; pero, habiendo llegado el domingo, la Carochiña le pidió que, miéntras ella iba a misa, él se quedase atendiendo en la cocina la olla en que se cocian los frejoles para el almuerzo. Juan Raton se puso cerca del fogon, i para ver si los frejoles ya estaban cocidos, metió la mano derecha en la olla, i la mano le quedó pegada; metió la otra, i pasó lo mismo; metió despues una patita, i la otra, i todo el cuerpo quedó preso en la olla i se coció con los frejoles.
Volvió la Carochiña de misa i, como no divisase a Juan Raton, lo buscó por todos los rincones, sin dar con él. Luego llegará, se dijo; yo no puedo esperarlo porque tengo hambre, i se dispuso a almorzar.
Pero, al servirse los frejoles en el plato, apareció Juan Raton muerto i cocido con ellos. Al punto la Carochiña se echó a llorar a gritos, i una mesita de tres piés que ella tenia, le preguntó:
--¿Qué tienes, Carochiña, que te echas a llorar? --Mí Juan Raton ha muerto, llorando estoi mi mal. --Pues yo, que soi mesita, voi por eso a danzar.
Dijo luego una puerta:
--¿Qué tienes tú, mesita, que danzas mas i mas? --Ha muerto Juan Raton; Carochiña, en un _ai_; i yo que soi mesita, heme puesto a danzar. --I yo, que soi la puerta, o me abro o cierro ya.
Dijo luego una llave:
--¿Qué es lo que tienes, puerta, en un tan raro afan? --Ha muerto Juan Raton; Carochiña, en un _ai_; por esto la mesita se ha metido a danzar; i yo, que soi la puerta, o me abro o cierro ya. --I yo, que soi la llave, me tengo de quebrar.
Dijo luego un pino:
--¿Qué es lo que tienes, llave que quebradita estás? --Ha muerto Juan Raton; Carochiña, en un _ai_; por esto la mesita se ha metido a danzar; en seguida la puerta o se abre o cierra ya; en seguida la llave se tuvo que quebrar; --I yo, que soi el pino, me voi a descuajar.
Vinieron los pajaritos a descansar en las ramas del pino, i al verlo arrancado de cuajo, dijeron:
--Qué es lo que tienes, pino, tendido en forma tal? --Ha muerto Juan Raton; Carochiña, en un _ai_; por esto la mesita se ha metido a danzar; en seguida la puerta o se abre o cierra ya; en seguida la llave se tuvo que quebrar; i yo, que soi el pino, me arranqué, cual mirais. --Nosotros, pajaritos, nos vamos a cegar.
Los pajaritos se sacaron los ojitos, i despues fueron a la fuente a beber agua.
* * * * *
I les dijo la fuente:
--¿Qué os causó, pajaritos, tanta ínfelicidad? --Ha muerto Juan Raton; Carochiña, en un _ai_; por esto la mesita se ha metido a danzar; en seguida la puerta o se abre o cierra ya; en seguida la llave se tuvo que quebrar; sin raiz quedó el pino por un motivo igual; i nosotros ahora sin vista nunca mas. --I yo, que soi la fuente, me tendré que secar.
Vinieron los hijos del Rei con sus cantaritos para llevar agua de la fuente, i al verla sin una gota, esclamaron:
--¿Qué es lo que tienes, fuente, que tan sequita estás? --Ha muerto Juan Ratón; Carochiña, en un _ai_; por esto la mesita se ha metido a danzar; en seguida la puerta o se abre o cierra ya; en seguida la llave se tuvo que quebrar; sin raiz quedó el pino por un motivo igual; despues los pajaritos, sin vista nunca mas; i yo, que soi la fuente, me tuve que secar. --I nosotros, los cántaros rompemos sin piedad.
Volvieron los niños a palacio, i la Reina alarmada les preguntó:
--¿Por qué los cantaritos rotos ahora están? --Ha muerto Juan Raton; Carochiña, en un _ai_; por esto la mesita se ha metido a danzar; en seguida la puerta o se abre o cierra ya; en seguida la llave se tuvo que quebrar; sin raiz quedó el pino por un motivo igual; despues los pajaritos, sin vista nunca mas; la fuente, por su parte, se tuvo que secar; i nosotros, los cántaros rompimos sin piedad.
I les repuso la madre, en el acto:
--I yo, que soi la Reina, me voi a cocinar i hacer, sin mengua mia, guisos que os gustarán!
23. _La Cuja_
Una vieja tenia un niñito i lo criaba debajo e la cuja, i cuando la cuja crujia, lloraba el niñito i la vieja decia: Ratamplin, ratamplan, ratamplin, mal haya sea el catre que volvió a crujir.
Una vieja tenia un lorito i lo criaba debajo e la cuja, i cuando la cuja crujia, hablaba el lorito, lloraba el niñito i la vieja decia: Ratamplin, ratamplan, ratamplin, mal haya sea el catre que volvió a crujir.
Una vieja tenia un monito i lo criaba debajo e la cuja, i cuando la cuja crujia, chillaba el monito, hablaba el lorito, lloraba el niñito i la vieja decia: Ratamplin, ratamplan, ratamplin, mal haya sea el catre que volvió a crujir.
Una vieja tenia un perrito i lo criaba debajo e la cuja, i cuando la cuja crujia, ladraba el perrito, chillaba el monito, hablaba el lorito, lloraba el niñito i la vieja decia: Ratamplin, ratamplan, ratamplin, mal haya sea el catre que volvió a crujir.
Una vieja tenia un gatito i lo criaba debajo e la cuja, i cuando la cuja crujia, maullaba el gatito, ladraba el perrito, chillaba el monito, hablaba el lorito, lloraba el niñito i la vieja decia: Ratamplin, ratamplan, ratamplin, mal haya sea el catre que volvió a crujir.
Una vieja tenia un sapito i lo criaba debajo e la cuja, i cuando la cuja crujia, saltaba el sapito, maullaba el gatito, ladraba el perrito, chillaba el monito, hablaba el lorito, lloraba el niñito i la vieja decia: Ratamplin, ratamplan, ratamplin, mal haya sea el catre que volvió a crujir.
Una vieja tenia un soldado que dormia encimita e la cuja, i cuando la cuja crujia rabiaba el soldado como un condenado, saltaba el sapito, maullaba el gatito, ladraba el perrito, chillaba el monito, hablaba el lorito, lloraba el niñito i la vieja decia: Ratamplin, ratamplan, ratamplin, mal haya sea el catre que volvió a crujir.
24. _El real i medio_
Yo tenia mi real i medio. Con mi real i medio compré una polla, ¡ai, qué polla! i la polla me puso unos huevos. Yo tengo la polla, yo tengo los huevos, i siempre me quedo con mi real i medio.
Yo tenia mi real i medio. Con mi real i medio compré una vaca, ¡ai, que vaca! i la vaca me dió un ternero. Yo tengo la vaca, yo tengo el ternero, yo tengo la polla, yo tengo los huevos, i siempre me quedo con mi real i medio.
Yo tenia mi real i medio. Con mi real i medio compré una burra, ¡ai, que burra! i la burra me dió un burrito. Yo tengo la burra, yo tengo el burrito, yo tengo la vaca, yo tengo el ternero, yo tengo la polla, yo tengo los huevos, i siempre me quedo con mi real i medio.
Yo tenia mi real i medio. Con mi real i medio compré una mona, ¡ai, qué mona! i la mona me dió un monito. Yo tengo la mona, yo tengo el monito, yo tengo la burra, yo tengo el burrito, yo tengo la vaca, yo tengo el ternero, yo tengo la polla, yo tengo los huevos, i siempre me quedo con mi real i medio.
Yo tenia mi real i medio. Con mi real i medio compré una cabra, ¡ai, qué cabra! i la cabra me dió un cabrito, yo tengo la cabra, yo tengo el cabrito, yo tengo la mona, yo tengo el monito, yo tengo la burra, yo tengo el burrito, yo tengo la vaca, yo tengo el ternero, yo tengo la polla, yo tengo los huevos, i siempre me quedo con mi real medio.
Yo tenia mi real i medio. Con mi real i medio compré una lora, ¡ai, qué lora! i la lora me dió un lorito, yo tengo la lora, yo tengo el lorito, yo tengo la cabra, yo tengo el cabrito, yo tengo la mona, yo tengo el monito, yo tengo la burra, yo tengo el burrito, yo tengo la vaca, yo tengo el ternero, yo tengo la polla, yo tengo los huevos, i siempre me quedo con mi real i medio.
Yo tenia mi real i medio. Con mi real i medio compré una gringa, ¡ai, qué gringa! i la gringa me dió un gringuito, yo tengo la gringa, yo tengo el gringuito, yo tengo la lora, yo tengo el lorito, yo tengo la cabra, yo tengo el cabrito, yo tengo la mona, yo tengo el monito, yo tengo la burra, yo tengo el burrito, yo tengo la vaca, yo tengo el ternero, yo tengo la polla, yo tengo los huevos, i siempre me quedo con mi real i medio.
Yo tenia mi real i medio. Con mi real i medio compré una guitarra, ¡ai, qué guitarra! i cada vez que en ella tocaba, bailaba la gringa, bailaba el gringuito, bailaba la lora, bailaba el lorito, bailaba la cabra, bailaba el cabrito, bailaba la mona, bailaba el monito, bailaba la burra, bailaba el burrito, bailaba la vaca, bailaba el ternero, bailaba la polla, bailaban los huevos, i--yo siempre contento con mi real i medio.
24. _La Mata de Cóguiles_
(Referido por Carolina del Pino, natural de Conchalí, de 20 años).
Est’eran un viejo i una vieja qui eran mui pobreh[29] i se mantenian con lo que leh daban loh vecinoh.
Un día jueron a peírle que leh diera algo a un campesíno, i er campesíno se lamentó mucho de que no tuviera na que darleh, porque tamien era mui pobre i ademah tenia mucha familia. Al pobre campesino le dió mucha pena del ver aquelloh viejoh que no tenian quien loh ayudara, i leh puso asiento mientrras iba a ver si tenia argo que darleh. Buscó por toah parteh, pero no encontrró na. Cuando ya se venia, si acordó que tenia una semillah, i lah trrajo pa árselah. Cuando gorvió leh ijo: «no hei encontrrao naa mah qu’ esta’ semiliah; siémbreláh, porque son de coileh, i una veh que crezcan le’ serviran pa venderleh el fruto». Loh viejoh dieron de mala gana lah graciah, porque pa elloh hubiera sio mejor que leh hubieran dao plata.
Llegaron a la casa, hicieron un hoyo i echaron la’ semiliah; luego leh echaron harta tierra i much’ agua.
Siguieron pidiendo limosna i ni por cuando[30] si acordaron de la’ semillah.
La’ semillah echaron broteh i dia por dia s’ iban poniendo mah bonitah.
Un dia se li ocurrió ar viejo dentrrar a ver si si habian secao la’ semillah; cuándo ha visto la media mata[31], pueh, i si ha queido de culito der susto que le dió.
Se jué corriendo avisarle a la vieja, le contó lo grande qu’ estaba la mata i le ijo que ya pasaba la casa. La vieja no le creyó i se vino corriendo a ver si era cierto; cuando vió qui era cierto se puso a bailar der gusto. Entónceh, hijito e mi arma, l’ entrró tuitito er cuidao con la mata; como seria di harto que la cuidaron que la mata creció tanto que llegó hast’ ar cielo.
Como nu era tiempo e fruta, la mata estaba pelá.
La vieja se cansó e tanto cuidar la mata, i un dia llamó ar viejo i le ijo: «mira, eh lesera que noh estemoh matando en cuidar esa mata cuando no noh da na, asi eh qu’ eh mejor que la cortemoh i la vendamoh pa leña». Er viejo se quió callao, porque vió qui era tontera hacerla peazoh, porque cuando llegara er tiempo e fruta poirian sacar mah provecho.
Tooh loh diah era una pelea que tenia que tener porque no cortaba la mata.
Una mañana le dió tanta rabia al viejo porque la vieja lo llevaba retando, que le ijo: «arreglám’ er capachito con el cocavin[32] p’al camíno». La vieja li arregló er capacho, se lu ejó encima di una mesa i se jué a su cuarto. Er viejo tomó er capacho i salió i en veh d’ irse a peír limosna, como lu hacía siempre, se jué por detrráh e la cerca hast’ onde estaba la mata e coile. Una veh que llegó se sentó i se puso a pensar qui haria con la mata, porque no queria cortarla p’ aprovecharl’ er fruto; pero si no la cortaba, pasaria peliando con la vieja, i como la queria tanto, tampoco queria hacerla rabiar.
Por fin despueh de tanto pensar, se li ocurrió ir a ver a Dioh pa peírle algun consejo; si amarró bien er capachito a la cintura i se puso a subir de gancho en gancho... de gancho en gancho... de gancho en gancho... de gancho en gancho.... (_se puede repetir las veces que uno quiera_) hasta que llegó ar cielo i llamó. Salió San Peiro i le preduntó qué queria, i er viejito le contó too lo que le pasaba. Entónceh San Peiro se jué a hablar con Dioh i a icirle too lo que er viejito li acavaba e contar. Dioh le ijo que le diera una varillit’ e virtú i que no le pidiera a ella mah de lo que necesitaba, porqu’ entónceh se la quitaba. Salió San Peiro con la varillita i le repitió ar viejito lo que Dioh li habia dicho, er viejo prometió hacerlo, dio lah graciah i se vino de gancho en gancho... de gancho en gancho... de gancho en gancho... de gancho en gancho.... (_se repite muchas veces_).
A too esto la vieja lloraba com’ una Maudalena porqui hacia doh diah qu’ er viejo no llegaba a la casa i estaba arrepentía di haber pelíao con él. A veceh pensaba que lu habrian muerto i qu’ en la noche l’ iba penar, i pensando que pudiera ser cierto, se lo pasaba rezando toa la noche.
Er viejo, en cuanto bajó, le ijo a la varillita: «varillit’ e virtú, por la virtú que Dioh ti ha dao dami un terno bien chatrre[33], un güen sombrero i un rico par de zapatoh», i en un ratito s’ encontrró con que tenia elante too lo qui habia pedío. Entónceh se vistió i se jué a su casa, gorpió en la port’ e calle i salió la vieja. La vieja no lo conoció ar verlo tan pijote[34] i toa cortá le preduntó: «¿a quién busca er señor?» Er viejo se puso a réir de ver que no lo conocia, i le contestó: «¿Ya no me conocíh? ¿no conocíh a tu viejo que tanto lo retabai porque no cortaba la mat’ e coile?» La vieja casi se murió er susto, porque créida qu’estaba soñando o que su marío la’ staba penando. Er viejo ar verla tan asustá, le dió un abrazo i dentrró a contarle lo que li habia pasao i le mostrró la varillita i le ijo too lo que li habian mandao. A la vieja se le pasó er susto i le pidió perdon, i le prometió no hacerlo rabiar mah.
Lijerito prencipiaron a peirle muchah cosah a la varillita, toah mui necesariah: le pidieron ropa, muebleh, i por fin una mesa con los mejoreh manjareh i vinoh; i too lo tuvieron.