Comedias, tomo 1 de 3

Part 1

Chapter 13,821 wordsPublic domain

NOTA DE TRANSCRIPCIÓN

* Las cursivas se muestran entre _subrayados_ y las versalitas se han convertido a MAYÚSCULAS.

* Los errores de imprenta han sido corregidos.

* La ortografía del texto original ha sido modernizada de acuerdo con las normas publicadas en 2010 por la Real Academia Española.

* También se han modernizado las transcripciones de los nombres propios y gentilicios de origen griego.

* Las notas a pie de página han sido renumeradas y colocadas al final del libro.

* Las páginas en blanco han sido eliminadas.

BIBLIOTECA CLÁSICA TOMO XXVII

COMEDIAS DE ARISTÓFANES

TRADUCIDAS DIRECTAMENTE DEL GRIEGO POR D. FEDERICO BARÁIBAR Y ZUMÁRRAGA

TOMO I.

MADRID IMPRENTA CENTRAL A CARGO DE VÍCTOR SAIZ CALLE DE LA COLEGIATA, NÚM. 6 -- 1880

CUATRO PALABRAS

ACERCA DEL TEATRO GRIEGO EN ESPAÑA.

Si el autor de la presente traducción, que lo es mi amigo el laborioso helenista vascongado señor Baráibar, no la hubiese encabezado ya con una discreta introducción, además de los proemios que delante de cada comedia ha puesto, quizá vendría bien aquí un estudio sobre el carácter y mérito del teatro de Aristófanes, en que, remontándonos a los orígenes de la comedia griega, hiciéramos notar su índole ditirámbica y lírica, y prescindiendo de esas reminiscencias del teatro moderno que por tanto tiempo han extraviado a la crítica, aplaudiéramos en Aristófanes la franca alegría, la serenidad y plácido contentamiento de la vida, su portentoso genio cómico en que dichosamente se daban la mano lo fantástico y lo plástico; y el vuelo como de águila con que, desde las impurezas y escorias de la realidad, se levanta a las más altas esferas de la poesía lírica; y el sentido moral, patriótico, tradicionalista y de hombre de orden que, aun en medio de sus licencias y desenfrenos de dicción, nunca le abandona, y le convierte en azote de demagogos y sofistas (siquiera diese a veces lejos del flanco). Si el falso clasicismo de otros tiempos, por vana mojigatería y ridículo sentimentalismo, estuvo muy lejos de comprender la altísima hermosura y la importancia histórica de la sátira aristofanesca, hoy que cara a cara podemos contemplar la antigüedad, sin preocupaciones de colegio, lícito nos es decir con Platón que _en el alma de Aristófanes anidaron todas las gracias_, como que desde su teatro ideal y grandioso, lleno de luz y poesía, variado como el mundo, y rico de contrastes que hoy diríamos humorísticos, a la pálida, _bourgeoise_ y prosaica comedia nueva de Menandro y Filemón, de Plauto y Terencio, hay todavía mayor distancia que de Homero a Apolonio de Rodas, de Píndaro al Pseudo-Anacreonte, y de Demóstenes a Demetrio Falereo. Nunca lo cómico se ha presentado con tan galano atavío; nunca ha sido la sátira más poética que en Aristófanes.

Pero de todo esto se ha escrito mucho, y no es cosa de repetir lo ya sabido. Prefiero reducir a breve y descarnada sinopsis un estudio mío, aún inédito, y compendiar en pocas palabras la historia, no muy gloriosa ni larga, del conocimiento e influencia del teatro griego en España. Hablar solo de los traductores de Aristófanes no daría materia ni para media página.

Traductores. _Esquilo_ no ha sido traducido ni estudiado apenas hasta nuestro siglo, en España. Tengo por primeras versiones la que de todas las tragedias ha hecho en prosa[1] mi amigo D. Fernando Brieva Salvatierra, catedrático de la Universidad de Granada; y las que en verso he trabajado yo del _Prometeo_ y de _Los Siete sobre Tebas_, proponiéndome hacer lo mismo con las restantes, en unión con el insigne helenista D. Juan Valera, que ha querido asociar su nombre al mío oscurísimo, para esta labor difícil.

_Sófocles_ 1) «La Ven- | gança de Agamenón. Tragedia que hi- | zo Hernán pérez de | Oliva, Maestro, cu- | yo argumento es de | Sophocles poeta | griego... | Año 1528.»

_Colofón_: «Fue impreso en la muy noble y más leal ciudad de Burgos: acabo se a xiiij días del mes de mayo. Año del señor de mil y quinientos y xxviij años.»

En 4.º gót. Sin foliatura, signaturas a--b.

El único ejemplar conocido de esta rarísima edición, perteneció a la biblioteca de Salvá, y pertenece hoy a la de D. Ricardo Heredia. Ni Moratín ni Barrera la conocieron.

Hay las siguientes reimpresiones.

--«Las obras del Maestro Fernán Pérez de Oliva... Con otras cosas que van añadidas. Córdova, Gabriel Ramos, Bejerano, 1586.»

En 4.º 24 hojas preliminares, 283 folios, y una blanca. La impresión se empezó en Córdoba y se acabó en Salamanca. La dirigió el cronista Ambrosio de Morales, sobrino del autor.

La tragedia de Sófocles está al folio 75 vuelto.

--«Las obras del Maestro Fernán Pérez de Oliva, natural de Córdova, Rector que fue de la Universidad de Salamanca, y Catedrático de Teología en ella... Dalas a luz en esta segunda edición D. A. V. C... En Madrid, en la imprenta de Benito Cano. Año de M.DCC.LXXXVII.»

2 tomos en 8.º, págs. 174 a 234 del 1.º se lee _La venganza de Agamenón_.

--«Parnaso Español. Colección de poesías escogidas de los más célebres poetas castellanos. Por D. Juan Joseph López de Sedano... Tomo VIº... Madrid. Por D. Antonio de Sancha. Año de M.DCC.LXXII.» Págs. 191 a 250 se halla la tragedia.

Es una traducción libre, o más bien imitación de la _Electra_, de Sófocles, en prosa elegante y noble, pero algo fría. Basta compararla con el original para ver cuán recortada e infielmente traducida está. La parte lírica, sobre todo, ha sufrido espantosas mutilaciones. Añádanse a esto los rasgos ampulosos y declamatorios que de su cosecha pone el traductor, y se tendrá idea de _La venganza de Agamenón_, digna de vivir solo por la hermosura de lengua, y por ser la primera muestra del teatro griego entre nosotros. Dista mucho de ser una _hermosa copia_, como le parecía a Martínez de la Rosa, pero siempre merecerá respeto quien modeló la prosa castellana hasta el punto de perfección que muestran estas líneas de la escena IX:

_Clitemnestra_... «Esto viendo, quisiera yo otra vez esconderla en mi vientre, porque ningún mal llegara a ella, que no pasara primero por mí: mas no pudiendo, la abrazaba y besaba sus ojos, y mezclaba mis lágrimas con las suyas, pensando en su mala ventura, y contemplando su simpleza virginal, según la qual ella no sabía sino llorar con esta triste de su madre: y así estando, me la quitaron de mis pechos, con no menos dolor que si el corazón me arrancaran, y la llevaron donde aquel su cuello semejante al marfil, adornado con oro, pasasen con cuchillo,» etc., etc.

2) D. Vicente García de la Huerta puso en verso castellano, a fines del siglo pasado, la _Electra_ con el título de _Agamenón vengado_; pero como no sabía griego, se valió de la traducción de Hernán Pérez de Oliva. Todo su trabajo consistió en convertir la prosa en endecasílabos asonantados, por lo general fáciles y rotundos. Trozos hay que no desdicen de los mejores de su _Raquel_.

Puede leerse este _rifacimento_ en el tomo 2.º de las _Obras poéticas de D. Vicente García de la Huerta_ (Madrid, 1768, por D. Antonio de Sancha). Es la primera composición de las incluidas en ese volumen.

3) El P. José Arnal, jesuita aragonés, de los expulsos a Italia (nació en Teruel el 18 de marzo de 1729; murió en el destierro hacia 1790), publicó anónimos:

«_El Philoctetes de Sophocles_. En verso. Dedicado por las Escuelas de Zaragoza a su Ayuntamiento. Zaragoza, 1764, por Francisco Moreno.» En 4.º, 36 págs.

Poseo otra edición sin año, aunque parece del mismo tiempo.

«Tragedia. El Philoctetes de Sophocles. En dos actos.»

Al fin dice: «Barcelona: Por Cárlos Gibert y Tutó, impresor y librero.» En 4.º, 24 páginas.

Versificación sumamente débil. Parte de ella es en endecasílabos asonantados; parte en endecasílabos pareados (abundan los agudos.) No hay trozo alguno que merezca citarse. Tampoco es traducción, sino una especie de arreglo de la obra original (muy raquítico y compendiado) para que lo representasen los discípulos del P. Arnal en Zaragoza. Obra, en suma, muy endeble, y solo estimable por su rareza.

4) «Edipo Tirano, Tragedia de Sófocles, traducida del Griego en verso castellano, con un discurso preliminar sobre la tragedia antigua y moderna. Por D. Pedro Estala, Presbítero. En Madrid, En la Imprenta de Sancha. Año de MDCCXCIII.» En 8.º, 50 páginas de discurso preliminar y 86 de texto.

El autor no era poeta, pero sí helenista, y literato de veras, y regular versificador. No alteró la sencillez griega con vanos afeites. El _Discurso preliminar_ es documento interesantísimo, y bien puede decirse que señala adelanto notable en nuestra crítica. Estala rompe con la escuela _pseudoclásica_, ataca las unidades de lugar y tiempo y el principio de la _ilusión_ dramática: explica el carácter de la tragedia griega por su objeto moral y político: pone en el fatalismo la esencia del teatro antiguo, y en la simpatía el origen de la emoción trágica: defiende el teatro español: hace notar la diferencia profunda entre la tragedia griega y la francesa, en medio de sus aparentes analogías, y lo prueba comparando el _Hipólito_ de Eurípides con la _Fedra_ raciniana, con bastante más acierto que Guillermo Schlegel, empeñado en condenar a Racine en nombre de Eurípides; de lo cual amargamente se ha burlado Enrique Heine. Hay en este discurso de Estala verdaderas adivinaciones.

5) D. José Musso y Valiente, de la Real Academia Española (murió en 1838), tradujo en verso el _Áyax flagelífero_, según es de ver en su biografía publicada en la _Revista de Madrid_ por D. Fermín de la Puente y Apecechea.

6) D. Emeterio Suaña, catedrático de latinidad en el Instituto de San Isidro de Madrid, tiene traducido en prosa castellana el _Edipo Rey_, y se ocupa en otras tragedias de Sófocles.

7) D. Fernando Brieva y Salvatierra ha interpretado también en prosa todo Sófocles. Pronto se publicará en esta Biblioteca clásica.

_Eurípides_. 1) En el _Privilegio_ dado por Carlos V en 18 de febrero de 1543 a la viuda de Boscán para la impresión de las obras de su marido, leemos: «Por quanto por parte de vos, doña Ana Girón de Rebolledo, vidua del difunto Juan Boscán, caballero de Barcelona, nos ha sido hecha relación que el dicho vuestro marido compuso... _una tragedia de Eurípides, autor griego_,» etc.

Esta tragedia no llegó a imprimirse, ni aun se sabe su título.

2) «_Hécuba triste_.» Tragedia de Fernán Pérez de Oliva. Puede leerse en sus _Obras_, fól. 100 vto. de la ed. de 1586 (fól. 235, tomo I de la de 1787), y en el _Parnaso Español_ (tomo VI, pág. 251 y siguientes).

Es imitación de la _Hécuba_, pero todavía más libre y menos ajustada que la de la _Electra_. Faltan la escena entre Hécuba y Agamenón, los vaticinios de Polimnestor, todo el papel de Taltibio y mucha parte de los coros. El plan está asimismo algo variado, intercalándose el episodio de Polidoro antes de acabar la historia de Polixena. Los méritos de lengua y estilo son iguales o mayores en esta tragedia que en _La venganza de Agamenón_. Una y otra han sido largamente estudiadas por Montiano y Luyando (_Discursos sobre las tragedias españolas_), Moratín (_Orígenes del teatro_) y Martínez de la Rosa (_Apéndices a la Poética_).

A la _Hécuba_ añadió un final de su cosecha Jerónimo de Morales, sobrino del autor. Y de él dijo su hermano Ambrosio que «_más parecía recitado en juicio que fin de tragedia._»

3) «La _Medea_ de Eurípides,» traducida, sin duda en prosa, por Pedro Simón Abril. Barcelona, 1599.

La cita como impresa en ese año D. Luis José Velázquez (_Orígenes de la Poesía Castellana_, página 147), pero nadie más dice haberla visto.

4) A fines del siglo XVI se representaba con aplauso una _Ifigenia en Áulide_ traducida o imitada de la de Eurípides. Sabémoslo por el Pinciano en su _Philosophia Antigua Poética_ (Ep. XIII, página 513): «_¿A dó vamos_ (dice uno de los interlocutores del diálogo), _que en el teatro de la Cruz se representa la Iphigenia_...?» Más adelante advierte que _era la tragedia de Eurípides con episodios nuevos_ (pág. 530), pero _con prólogo_.

También Mateo Luján de Sayavedra (pseudónimo de Juan Martí) en la parte 2.ª, lib. 3.º, capítulo VIII de su continuación del _Guzmán de Alfarache_, de Mateo Alemán, habla de la _Ifigenia_, copiando casi las palabras del Pinciano.

5) Don Esteban Manuel de Villegas tradujo o imitó el _Hipólito_ de Eurípides. Habla de él en una epístola (que llama _elegía_) a D. Lorenzo Ramírez de Prado:

Que no se han de igualar fábulas pías A una que he engendrado sin remiendo, Cuya preñez me cuesta cien buxías. Bien sé que si a tus manos la encomiendo, Has de tomar de Eurípides cariño, Por quien va nuestro _Hipólito_ creciendo. Déjale, pues, criar, que agora es niño, etc. (_Eróticas_, Parte II, elegía 6.ª)

6) Como fragmentos traducidos de Eurípides en el siglo de oro, pueden citarse dos de la _Andrómaca_:

No truxo esposa a Troya cosa buena... (En tercetos.) O no nacer jamás escojo y quiero... (En cuartetos.)

por Fr. Luis de León, publicados por primera vez en el tomo VI de sus _Obras_ coleccionadas por el P. Merino (págs. 288 y 289) conforme a un manuscrito del Colegio de San Ildefonso de Alcalá. Son como de tal maestro.

También Pedro de Valencia tradujo un largo trozo de las _Bacantes_, y le inserta en su _Discurso_ (inédito) _sobre las brujas y cosas tocantes a magia_.

7) Don Genaro Alenda publicó en la _Revista de Instrucción Pública_ (27 de noviembre de 1858) la escena de Taltibio en la _Hécuba_ de Eurípides.

8) «Biblioteca de dramáticos griegos, publicada por la iniciativa y bajo la protección del Excmo. Sr. D. José Gutiérrez de la Vega... y traducida en prosa castellana por D. Eduardo de Mier. Tragedias de Eurípides. Tomo I. Madrid, imprenta de M. Tello... 1865.» 4.º, XXIV + 382 páginas.

Contiene este tomo nueve tragedias; la mitad del teatro de Eurípides:

Hécuba. -- Hypólito. -- Las Fenicias. -- Orestes. -- Alcestes. -- Medea. -- Las Troyanas. -- Hércules Furioso. -- Electra.

Con una introducción, notas y preámbulos del traductor a cada tragedia.

Si tan escasa y pobre es la cosecha en Castilla, fácilmente se imaginará que es aún menor en Portugal y Cataluña. No existe ninguna traducción portuguesa de Esquilo, y las de Sófocles y Eurípides se reducen a las siguientes:

a) «_Tragedia da vingança que foy feita sobre a morte del Rey Agamenón. Agora novamente tirada de Grego em lingoagem: trovada por Anrrique Ayres Victoria. Cujo argumento he de Sophocles poeta Grego. Agora seguda vez impressa e emendada e anhadida pelo mesmo autor._»

A la vuelta de esta portada hay una dedicatoria a doña Violante de Tavora.

Impreso a dos columnas. Dividido en siete escenas, tras de las cuales viene una _Exhortacam do autor aos leitores_, en cuatro estancias de arte mayor. La última dice así:

A presente obra foi acabada De em nossa linguagem se traduzir A quinze de março, sem nada mentir, Na era do parto da virgem sagrada De mil e quinhentos, sem errar nada, E treinta e seis falando verdade, No Porto que he muy nobre cidade, E por Anrique Ayres foi tresladada.

«Aqui fenece a Tragedia de Orestes tirada de grego em lingoagem portuguez e trovada. Foy impressa na muy nobre e sempre leal cidade de Lixboa por German Galharde... Acabouse a os VI días do Novembro de Mil e quinhentos e cincoenta e cinco anhos.»

Veinte cuadernos de papel, sin foliar, letra gótica.

De este opúsculo de estupenda rareza solo llegó a ver un ejemplar Inocencio da Silva, y a juzgar por los trozos que en su _Diccionario bibliographico portuguez_ copia Enrique Ayres, más que el original griego, tuvo a la vista la traducción del maestro Oliva, y sobre ella calcó la suya, convirtiendo la prosa en quintillas.

b) El oratoriano Francisco José Freyre, más conocido por su nombre arcádico de _Cándido Lusitano_, legislador de la poesía portuguesa en tiempo de Pombal, y hombre de no escasa doctrina, aunque de dotes poéticas nulas, tradujo el _Edipo_ de Sófocles, la _Medea_, la _Hécuba_, las _Phenicias_, el _Hércules Furioso_, la _Ifigenia en Áulide_ y un fragmento de la _Ifigenia en Tauris_, de Eurípides. Todas yacen inéditas en la Biblioteca de Évora, y fueron trabajadas por los años de 1760 a 1769.

c) En 11 de abril de 1777 se representó en Lisboa una _Ifigenia en Áulide_ de Manuel de Figueiredo, infatigable, aunque poco feliz dramaturgo. Teófilo Braga la da por traducción de Eurípides; pero de las aficiones de su autor, nada helenista, puede sospecharse que más bien sea arreglo de la de Racine, como lo es su _Andrómaca_. Por no tener ahora a la vista los trece volúmenes del teatro de Miguel de Figueiredo, no puedo resolver de plano esta cuestión.

d) Francisco de Pina Mello publicó:

«_Traducçao do OEdipo de Sophocles_. Lisboa, 1765.» 4.º, 140 páginas. Citado por Inocencio da Silva.

e) «Hyppolito de Eurípides, vertido do Grego em Portuguez pelo director de huma das classes da Academia Real das Sciencias, e por elle offerecido a sua alteza real o Principe Regente nosso Senhor. Lisboa, na Typografía da mesma Academia. MDCCCIII...» 4.º, 161 páginas, hermosa edición con el texto griego al frente. En verso suelto: los coros en metro lírico.

Esta curiosa traducción es obra del P. Joaquín de Foyos, presbítero del Oratorio (m. en 1811).

Catalanas no conozco más que una de _El Cíclope_ de Eurípides (drama satírico), publicada en la primera época del _Gay Saber_ con las iniciales J. R. R., y otra del _Edipo Rey_ de Sófocles, por D. Enrique Franco en la segunda época de la misma revista, que también anunció en un prospecto la _Ifigenia en Táurida_[2]. Las dos citadas están en prosa.

_Aristófanes_. a) El _Pluto_ traducido en prosa por Pedro Simón Abril. Tuvo el manuscrito Tamayo de Vargas, y le cita en la _Junta de Libros_, de donde tomaron la noticia Nicolás Antonio y Pellicer.

b) «El Pluto, comedia de Aristófanes, traducida del Griego en verso castellano, con un discurso preliminar sobre la comedia antigua y moderna. Por D. Pedro Estala, presbítero. En Madrid. En la imprenta de Sánchez. Año de MDCCXCIV».

Cuarenta y seis páginas y 102 de texto. La traducción es en romance octosílabo, y los versos bastante flojos y rastreros; pero, además de la fidelidad y buen lenguaje, la recomienda el _Discurso preliminar_, escrito con ingenio y buen gusto aunque no con la novedad y atrevimiento de ideas que admiramos en el que precede al _Edipo_. Uno y otro fueron leídos por Estala en su cátedra de Historia literaria de San Isidro. Se fija mucho en el carácter democrático de la comedia antigua y en la censura moral que entrañaba.

c) «Comedias escogidas de Aristófanes traducidas del griego por D. Federico Baráibar. (_Las Nubes._) Vitoria, imprenta de los Hijos de Manteli, 1874.» XVI + 77 páginas. Es una tirada aparte de _El Ateneo_ de Vitoria (tomos III y IV) donde por primera vez se imprimieron _Las Nubes_.

El resto de la elegante, castiza y fiel traducción del Sr. Baráibar, primera que de Aristófanes vemos completa en España, se publica hoy en la _Biblioteca Clásica_.

Los portugueses no traen más contingente a esta pobrísima bibliografía aristofanesca, que la siguiente traducción latina:

--«_Plutus Aristophanis, Comoedia in Latinum Conversa Sermonem. Authore Michaele Cabedo Senatore Regio, dum Parisiis esset anno_ MDXLVII.» 17 hojas sin foliar. El ejemplar que vi en la Academia de Ciencias de Lisboa no tenía portada. A la comedia siguen versos latinos y cartas del autor. El cual fue eminentísimo humanista y jurisconsulto. Nació en Setúbal en 1525, y murió en Lisboa en 1577. Había estudiado en Burdeos, Tolosa y Coimbra, siendo discípulo de Juan Gélida y Martín de Azpilcueta. La traducción del _Pluto_ está en versos fáciles y bien construidos, aunque Cabedo la estimaba solo como desenfado de estudiante.

Si a estos trabajos agregamos las traducciones, también latinas, del escoliasta de Sófocles y del escoliasta de Eurípides, hechas por el infatigable valenciano Vicente Mariner, que se conservan manuscritos con sus demás obras en el estante _Ff._ de la sala de manuscritos de la Biblioteca Nacional[3], tendremos casi completo este índice.

Ni sería mucho más granado el de los críticos y expositores, pues aunque de la tragedia griega dijeron algo, y bien, el Dr. Alonso López Pinciano en su _Philosophia Antigua Poética_, y D. José Antonio González de Salas en su _Nueva idea de la tragedia antigua e ilustración última al libro singular de Poética de Aristóteles Stagirita_, fue no tanto a la luz de los modelos mismos como a la de los comentarios y explicaciones del hijo de Nicomáco. Y perdida más adelante esta severa y fructuosa enseñanza, que quizá nos hubiera llevado a una comprensión seria y profunda del espíritu de la antigüedad, abrimos sin recelo la puerta a los libros franceses; y fuera de los discursos de Estala, cuya originalidad queda ya indicada, no hallamos en el siglo XVIII otra cosa digna de memoria que algunas notas de Moratín sobre _Las Suplicantes_, _Ifigenia en Áulide_, _Ifigenia en Tauris_, _Reso_ y _Medea_[4], donde la crítica es tan pobre y estrecha, que sin reparo se tiene por inútil el coro y por impertinente todo lo que en los antiguos se refiere a los ritos de la sepultura y al culto de los muertos: se dice que Racine ha mejorado mucho a Eurípides, y que Metastasio sabía hacer mejor que él las exposiciones: se encuentra mal que Aquiles no esté enamorado: se censura a los griegos por no haber observado las unidades, etc., etc.

Mucho más vale el prólogo de Martínez de la Rosa a su _Edipo_, y aun las observaciones que sobre el mismo asunto trágico hizo en las notas a su _Poética_. Siquiera tiene el mérito de haber reprobado los absurdos episodios y ornamentos con que los imitadores modernos habían desfigurado y calumniado la purísima sencillez de Sófocles. En cuanto al coro, estaba a la misma altura que Moratín: le tenía por un accesorio o comparsa, _las más veces inverosímil_, pero que contribuía a la pompa del espectáculo. ¡El coro, que es precisamente la esencia de la tragedia!

No me toca juzgar aquí los estudios posteriores, que son todos harto breves. Baste decir que en sus respectivos compendios y manuales de literatura griega han dicho algo de estas cosas los señores D. Braulio Foz[5], D. Raimundo González Andrés[6], D. Jacinto Díaz[7] y D. Salvador Constanza[8].

Con lo cual, y con los _Ensayos histórico-críticos sobre Esquilo y Sófocles_, publicados por don Eduardo Mier en la _Revista de Instrucción Pública_ (1857 y 1858); el discurso inaugural leído en la Universidad de Zaragoza en 1874 por el doctor D. Andrés Cabañero y Temprado sobre la _tendencia e influjo del teatro griego en el orden político social de los antiguos pueblos de la Grecia_, y los _Estudios_ del Dr. Camus acerca de la _Comedia griega y Aristófanes_, insertos en la _Revista de la Universidad de Madrid_, quedará completa esta bibliografía, todavía más pobre, raquítica e infecunda que la anterior.

La influencia _directa_ del teatro griego bien puede decirse que ha sido casi nula en España; y la razón es clara: hemos poseído un teatro propio y castizo, nacido y desarrollado aquí, con alguna influencia de la Italia del Renacimiento, en sus primeros pasos, pero libre luego de trabas y andadores. Este teatro, a primera vista romántico y anárquico, tiene en la grandeza de sus felices momentos, en el carácter nacional, y aun en el espíritu religioso, en la presencia de elementos líricos y (¿será una profanación decirlo?) en ciertos personajes cómicos, que cumplen, aunque de muy distinto modo, uno de los fines del coro antiguo, y templan como él la emoción trágica, cierta remota analogía con el de los helenos.