Cabos sueltos: Literatura y lingüística
Part 8
_Á tu tía._--Despidiendo, que se vaya con Dios. O como dice otro: _Á Tuta, que es lugar de limosnas_, ó _á Tetuán_. Despide y burla del que pide lo que le quieren dar, remitiéndole adonde no halle bien ninguno. _Tuta_, lugar imaginario, y _tu-tía_ por el sonsonete: equivalen á _pedir_; _tute_ y _tus-tus_ explican la etimología del _tu-ta_, _tu-s_, _tu_=_to_, llamar á uno y pedir en éuskera.
_Á vísperas dan paz._--Por lo que es fuera de sazón, pues la paz se da en la misa y no en las vísperas.
_Á maravedí el palmo._--Dícese en lo que á uno no le va ni le viene, ni maldito lo que le importa en lo que se entremete.
_Á más priesa, más vagar._--Paradoja bien clara en _Vísteme despacio, que estoy de prisa_.
_Á mí que no pido._--Cuando se reparte algo, los muchachos todos piden y son importunos; el que no lo es, tomando su modestia por derecho, dice el refrán. Otros muchos, por no parecer muchachos, dícenlo para su capote. Á todos alcanza el dicho.
_¡Ay, ay, ay!, que me quejo y no tengo mal._
_Ahí es, junto á casa._--Ironía cuando está muy lejos aquello por que se pregunta.
_Hay hombres bestias como ansares pardas._--Por no decir que hay pocos que no lo sean.
_¡Ay qué trabajo, vecina; el ciervo muda el penacho cada año, y vuestro marido cada día!_--Pulla manifiesta.
_Á ésta no la toco, á ésta no la toco._--Del que finge no querer y se lo está comiendo con los ojos, y así otros añaden: _y todas se las comió_. Suele pasar á los niños bien criados, á quienes se les enseña á rehusar cortesmente en sociedad cuando se les ofrece algo. Sólo que después resulta que si el ofrecimiento es sincero y acaba por aceptar, como debe hacerlo, no deja ni las raspas y muestra su mala crianza, en lo que quiso mostrarla demasiado esmerada. Otra variante: _Á éste le dió, á éste no le dió, y todos se los comió_.
_¡Á ellos!, ¡á ellos!; é iban huyendo._--Entiéndese que lo decían los que huían.
_¡Á ellos, padre! Vos á las berzas, y yo á la carne: y si os sentís agraviado, vos á las berzas, y yo al jarro._--Es la figura retórica _aprosdoqueton_, que denota lo que no se esperaba; se espera una cosa y dispara en otra irónicamente. Como decimos: _el que parte, bien reparte_; _bien_ para sí, por supuesto.
_Á la sierra, ni dueña ni cigüeña._--Modo de decir que las dueñas se meten en todo, pues se las encuentra hasta en despoblado, aunque el dicho diga de hecho lo contrario.
_Á la dicha que habéis, padre, ahorcado habéis de morir._--Otro _aprosdoqueton_. _Dicha_ vale buena y mala ventura, como suerte y casualidad, y aunque de suyo díjose de la buena, por el irónico modo de hablar tomó también el valor opuesto, como sucede en otros vocablos, por antítesis, como dicen. Por ejemplo, en el _Quijote_ (I, c. 40): «si á dicha se pierden, ó los cautivan, sacan sus firmas»: es decir, si por mala suerte.
_Á la boda de Don García, lleva pan en la capilla._--Es paradoja, pues en las bodas suele haber abundancia; pero enseña que nadie se fíe en hacienda y provisión ajena, por rico que sea el otro y favorecedor que se presente.
_Á la boda del herrero, cada cual con su dinero._--También parece paradoja; como todos han menester de él en los pueblos chicos, van en su boda á ofrecerle, en vez de comer á su costa.
_Á la boda del horno, perdió Mariquita el bollo._--Paradoja clara, y la sentencia bien se clarea tras la metáfora.
_Á la borracha, pasas._--Lo que ella quisiera fuera vino: dénselo en pasas.
_Á la borrica arrodillada doblar la carga._--En vez de aliviársela; como _al que no quiere taza, taza y media_.
_Á la buena, júntate con ella, y á la mala, ponla la almohada._--No por darle gusto, sino porque haga sus visitas de puro cumplido y se parta cuanto antes.
_Á la vieja que no puede andar, meterla en el arenal._--Desayudarla; en vez de sacarla del atolladero, meterla en otro peor.
_Á la mosca, que es verano._--Dícenlo por los que se van libres de amo.
_Á la muerte no hay remedio cuando venga sino tender la pierna._--Dejarse morir, que es remedio eficaz para salir del paso.
_Á la mula con halago, y al caballo con el palo._--Al revés te lo digo, para que me entiendas.
_Á la mujer barbuda, de lejos me la saluda, con dos piedras, que no con una._
_Á la mujer ventanera, tuércela el cuello si la quieres buena._--Buen remedio acabar con ella; pero no hay otro, porque es resabio sin remedio.
_Á las veces más vale el vino que las heces._--Esperábase oir todo lo contrario; como _lo barato es caro_.
_Á los de la facultad no llevamos dinero._--Así un albéitar á un médico que le pagaba la cura de su mula.
_Á nadar anadinos, patos y patinos; entrad vos, patón, nadaréis mejor._--En vez de lo haréis peor.
_No hay cosa mejor dicha que la que está por decir._--Paradoja, aconsejando el secreto y la discreción.
_Á segar son idos tres con una hoz._--Suéltase el problema irónico: _mientras uno siega holgaban los dos_.
_¡Ah, señor, por quien tú eres, no se acaben las mujeres!_--En vez de decir: ojalá cargue con todas el diablo.
_Á su tiempo viene lo que Dios envía y quiere_; y _Á su tiempo se cogen las uvas, cuando están maduras_.--Esperábase más honda razón. Y es la explicación de Don Quijote á Sancho del por qué le dolían todas las espaldas, declarándoselo profundamente, que como el palo con que le molieron era largo y tendido, le dolía cuanto el palo le cogió, y «si más te cogiera más te doliera».
_Á jueces galicianos, con los pies en las manos._--Á magistrados codiciosos ó gallegos, llevarles aves asidas por los pies con las manos.
_Á Dios y á ventura dígola abutarda._--Siendo la guía, debiera saber el camino, y llama gobernador al desgobernador y que no sabe de trazas ni lo que se pesca.
_Á Dios y veámonos, y eran dos ciegos._--Como _veamos, dijo el ciego, y nunca veía_.
_Á Dios, Benavente, que se parte el Conde; y salía un cocinero._--De la población llamada Benavente; como _Á Dios, Madrid, que te quedas sin gente_.
_Á Dios, que pinta la uva._--los mozos que se despiden del amo, cuando más los había menester.
_Á Dios, paredes, que me voy á ser santo; é iba á ser ventero._--Tan de buena conciencia como el que armó caballero á Don Quijote.
_Á do te quieren mucho, no vayas á menudo._--Y no es ironía; para no cansar y hacer que te dejen de querer. Sentencia bien honda y práctica.
_Á dos palabras, tres porradas._--Habla el necio dos palabras y son tres necedades.
_Á falta de hombres buenos, hicieron á mi padre alcalde._--De quien el hijo no tenía muy buena opinión que digamos.
_Á falta de caldo, buena es la carne._--Como _á falta de pan, buenas son tortas_; ó _á falta de vaca, buenos son pollos con tocino_.
_Á bien te salgan, hijo, tus barraganadas._--Ironía contra los presuntuosos. Barraganadas son valentías; y prosigue: _El toro estaba muerto, y hacíale alcocarras con el capirote desde las ventanas_, que hoy diríamos _le quería capear desde la talanquera_.
_Á buey viejo, cencerro nuevo._--Cosas desproporcionadas, y en particular el que casa de viejo con mujer moza; ó _á casas viejas, puertas nuevas_.
_Á buen santo lo encomendáis._--Á quien no tiene influencias, santo de poca cabida con Dios.
_Á buen comer ó mal comer, tres veces beber: la primera pura, la segunda como Dios la crió en la uva, la tercera como sale de la cuba._--Siempre y en todo caso buen trago y de lo no bautizado.
_Á buen tiempo hemos llegado._--Del tiempo trabajoso y del verse desdeñados.
_Á buen viento está la parva._--Del descuidado é inepto.
_Á buscarla ando, la mala de la rueca, y no la hallo._--Dicen que lo dice la perezosa, que carga á la rueca la culpa de su dejadez.
_Á quien da y toma, nácele una corcova._--Los muchachos á los cicateros, mudando irónicamente el otro: _Á quien da y toma, nácele una corona_, que el dar le fué granjeo, porque el que siembra coge.
_Á quien da no escoge; y dábanle de palos._
_Ha comido cazuela._--Dícenle á uno que se pasea por no tener blanca.
_Allá va la lengua, do duele la muela._--El que mejor lo aplicaba fué el que lo decía á las vecinas del barrio, cuando hablaban mal de otras, pues acaece las más veces que lo que más critican es lo que más falta les hace, y esto aunque no sean vecinas del barrio. Y confírmalo el otro refrán: _Allí perdió la dueña el honor, donde habló mal y oyó peor_.--Porque _Allí tiene la gallina los ojos, donde tiene los huevos y pollos_.
_Año de siete, ¡quién lo oyese y no lo viese!_--Común y antigua creencia es que en las enfermedades el seteno día, y en la vida el año siete y todos sus múltiplos, son peligrosos. Aun en las frutas, cada año de siete no lo tienen por bueno los labradores, porque dicen que parece que descansa en él la tierra. Los hebreos no sembraban el año séptimo; pero era por el septenario de la creación con su descanso final, como en la semana, que terminaba en sábado ó descanso. El que quiera enterarse de las virtudes y daños del número siete lea lo que de Varron trae Aulo Gelio, en el capítulo 10 del libro 3.º de sus _Noches áticas_, donde, entre otras mil, trae esta misma supersticiosa creencia. «En los septenarios se verifican los que llaman _climacteres_ los Caldeos, las crisis peligrosas de la vida del hombre y de su fortuna». Estos mismos datos y otros muchos de diversos autores recuerdo haber leído en el primero de los Diálogos que escribió en riquísimo castellano el P. Fray Juan de Pineda sobre la Agricultura cristiana, libro raro, de lo mejor que se ha escrito en castellano, fuera de su desmesurada extensión, pues consta de dos tomos en folio; hállase en la Biblioteca Nacional.
[Ilustración]
EL IMPERFECTO Y EL FUTURO DE SUBJUNTIVO EN EL «QUIJOTE»
Bajo esta denominación siguen estudiándose en nuestras gramáticas las tres formas verbales, _ra_, _ría_ y _se_, _amara_, _amaría_ y _amase_, para eterno baldón de nuestros arrestos científicos en achaque de lingüística. Ni _amara_ ni _amaría_ son imperfectos, ni _amaría_ es subjuntivo, ni estos tres tiempos significan lo mismo, para que sigan unidos en feroz maridaje bajo una misma denominación. En ello convienen Bello y Benot, y todos los extranjeros. Dejemos por ahora la forma _amaría_, que es de indicativo, y estudiemos un poco las otras dos, y con ellas sus compuestos correspondientes _hubiese amado_ y _hubiera amado_.
Las formas _amase_, _hubiese amado_, siempre son subordinadas de pasado, esté expreso ó tácito el verbo subordinante; y esto, en todos los monumentos antiguos, antes del clasicismo y en el clasicismo, y hoy día; es decir, que es un imperfecto del subjuntivo ó, mejor dicho, del conjuntivo.
Proviene _amase_ de _ama-vi-ssem_, que tenía el mismo empleo y valor. Conviene entender bien este empleo para no confundir este tiempo con _amara_, como se confunde hoy, y no se confundía en tiempo de Cervantes. _Amase_--repito--es siempre conjuntivo, es decir, subordinado de otro verbo con _que_ expreso ó tácito, é indica tiempo pasado. Véanse estos ejemplos del _Quijote_, entre otros mil[14]: «Consideren lo mucho, que _estuuo_ despierto por dar la luz de su obra con la menos sombra que _pudiesse_ (I, 3, 13). Y sus historias ya que no las _quemassen_, _merecian_ que a cada una se le _echasse_ un sambenito, o alguna señal, en que _fuesse_ conocida por infame (II, 6, 20). Y la bolsa de dinero, que le _dio_ don Quixote, para lo que _se ofreciesse_ (I, 7, 26). No _estaua_ tan claro, que _pudiesse_ echar de si rayos algunos (II, 8, 27). Y diziendo que que _auia visto_ en ella, para no ponerla en el numero de las otras, que _alargasse_ la satira, y la _pusiesse_ en el ensanche, sino que _mirasse_ para lo que auia nacido (II, 8, 27). _Abraso_ el templo famoso de Diana... solo porque _quedasse_ viuo su nombre en los siglos venideros (II, 8, 28). Y el dia siguiente, sin acontecerles cosa, que de contar _fuesse_ (II, 8, 30). Sin _auer hablado_ antes a su señora, pidiendola _fuesse_ seruida, de (I, 10, 32). Sin esperar son de trompeta ni otra señal que los _auisasse_ (II, 14, 51). Sobre que medio se podria tomar, para reduzir a don Quixote, a que _se estuuiesse_ en su casa quieto y sossegado, sin que le _alborotassen_ sus mal buscadas auenturas, de cuyo consejo _salio_... que _dexassen_ salir a don Quixote, y que Sanson le _saliesse_ al camino... y _trabasse_ batalla con el... y le _venciesse_... y que _fuesse_ pacto y concierto, que el vencido _quedasse_ a merced del vencedor (II, 15, 53)».
Así como el presente de subjuntivo se subordina al de indicativo, así el imperfecto _amase_ se subordina á los tiempos pasados, siempre con _que_ expreso ó subentendido: «Ni _procuro que_ nadie me _tenga_ por discreto (II, 1, 4). _Mando_ a un Capellán suyo se _informasse_ del Rector de la casa (II, 1, 3): suple _que_. De cuyo consejo _salio_... _que dexassen_ salir a don Quixote (II, 15, 53)». Hoy dicen: «Salio... _que dejaran_». En Cervantes _amara_ jamás se emplea en este caso: nunca es conjuntivo de pasado.
* * * * *
En las condicionales, _amase_ se halla en la hipótesis de tiempo pasado, y de ella pasó más tarde á la apódosis, pero sólo cuando hay también _amase_ en la hipótesis, sin duda por atracción; así como _amara_, que pasó de la apódosis á la hipótesis. En Berceo siempre hay _amase_ en la hipótesis de pasado, nunca _amara_. «Si tu nunca _moriesses_, viuir yo non podría» (_Loor_ 97). «Si nacido non _fuesse_, mucho meior auria» (_Mil._, 756). Lo mismo en el _Poema del Cid_: «Dios que buen vassalo, si _ouiesse_ buen sennor» (20). «Que si non la _quebrantas_ por fuerça, que non gela _abriese_ nadi» (34). Otro tanto sucede en el _Quijote_: «Si a los oydos de los Principes _llegasse_ la verdad desnuda, otros siglos correrian (II, 2, 8). Y que si le _pareciesse_ que tenia juyzio le _sacasse_, y _pusiesse_ en libertad (II, 1, 3). Quando yo _quisiesse_ oluidarme de los garrotazos que me han dado, no lo consentiran los cardenales, que (II, 3, 11). Que no diran cosa por otra si _rebentassen_ (II, 7, 23). Bonico soy yo para esso, mal me conoce: pues a fê que si me _conociesse_, que me _ayunasse_» (I, 25, 115).
Sólo cuando hay _amase_ en la hipótesis, puede ir _amase_ en la apódosis, como en los citados ejemplos. Es queja general que en estos últimos años ha cundido en España el uso de _amase_ en la apódosis de las condicionales fuera del caso dicho. Efectivamente, se suele oir y leer: «si al menos hubiera tenido la cordura del silencio, _hubiese_ conservado la vida», «yo te _hubiese_ escrito, si hubiera tenido ocasión». Cervantes hubiera empleado _hubiera_ en la hipótesis y en la apódosis, en ambos casos. Que si le _pareciesse_ que tenia juyzio le _sacasse_; y no siendo pasado conjuntivo, _amara_: Que _dixera_ el señor Amadis, si lo tal _oyera_ (II, 6, 20). Nótese bien la diferencia: en el primer ejemplo es puro conjuntivo ó subjuntivo, subordinado, se subentiende el _que_: _que le sacasse_; en el segundo es potencial, no subordinado á otro verbo, sin _que_.
La confusión que actualmente cunde entre _amara_ y _amase_, fuera de las condicionales, es la causa de emplearse _amase_ en la apódosis de las condicionales fuera del único caso en que se ha empleado hasta ahora. Y esta confusión es de grandísima trascendencia para el castellano. No se trata de una palabra exótica que hiere más ó menos con desapacible dejo los oídos de los puristas: trátase de dos formas verbales de vital importancia en la sintaxis castellana; mejor dicho, de tres, porque, como veremos, también el _amare_ anda aquí en cartas.
Á juzgar por la tendencia que arrastra á esa confusión, las formas en peligro son _amara_ y _amare_, precisamente las más idiomáticas de nuestro romance y las de matiz más delicado. Es que no existen tales formas en francés. Son flores demasiado exquisitas para el gusto nivelador y cosmopolita de ciertas gentes, que quisieran reducir el habla á cuatro fórmulas breves comerciales, y para quienes el inglés de oficina es el ápice del ideal. Mal año para la estética del lenguaje, para la literatura. Pero no de sólo pan vive el hombre; y si los comerciantes sajones prefieren la brevedad seca y escueta de una fórmula, los meridionales han sido siempre artistas y han concedido al elemento estético del habla lo que se le debía conceder, si el hombre es algo más que un alcabalero ó que un trujamán. Si algo se nos da por el arte, debemos oponernos con todas nuestras fuerzas á que cundan entre nuestros escritores esas teorías cosmopolitas de lengua internacional, reducida á descarnados guarismos. Venga, norabuena, esa lengua para el comercio; pero déjennos para la literatura y para la vida nuestra rica y hermosa lengua castellana. Y para ello todos nuestros esfuerzos estarán muy bien empleados en desterrar el abuso, que hoy va cundiendo, de confundir _amara_ con _amase_ por una parte, y por otra estas dos formas con _amare_. Los americanos, á quienes achacan algunos el que vayan corrompiendo el castellano, pudieran con mayor razón achacárnoslo á los españoles en este y otros puntos.
* * * * *
Hoy ponen los autores como sinónimos _amara_ y _amase_ como imperfectos de subjuntivo; es decir, subordinándose á otro verbo, y correspondiendo al imperfecto y al pretérito de indicativo. Horrible confusión, que ha llegado ya al extremo de que ni los gramáticos la tengan por tal. En Cervantes, en los clásicos y en los monumentos más antiguos, yo no he hallado _amara_ con semejante empleo. Sólo hay excepciones raras (_Cid_, 3319, 3591), y casi siempre en la apódosis de las condicionales, donde equivale á la acepción potencial que vamos á ver siempre en esta forma _amara_, y que puede compararse con «Si non errasset, _fecerat_ illa minus» de Marcial (I, 22). Así en Berceo: «Si a Millan crouiessen, _ficieran_ muy meior» (_S. Mill._, 288). Hoy se dice: «dijo _que vinieras_»; Cervantes diría: «dijo _que vinieses_».
_Amara_ viene de _ama-ve-ram_ = había amado, y este valor de pluscuamperfecto lo tuvo _amara_ hasta el siglo XVII, en que cayó en desuso, tal vez por emplearse en tantas otras acepciones. En Berceo: «Lo que les _prometiera_ el padre verdadero «Tardar non gelo quiso por al dia tercero» (_S. Dom._, 370). En _Calila e Dymna_: entendio que el su saber non le tenia pro, pues que non _usara_ del» (_Prólogo_). En esta acepción han vuelto á resucitarlo modernamente, y no lo tengo sino por muy loable, pues conviene á veces echar mano de esta forma breve, para la velocidad en la frase y para la poesía en vez del compuesto _había amado_.
No así el empleo de _amara_ por _amé_, _amaba_, _he amado_, confusión en que han caído algunos, sin que les valga el que antiguamente se empleó por el pretérito: «El padre le _echara_ fuera, | que nada le huvo hablado, | A los dos _metiera_ juntos... | Al Cid _metiera_ el postrero» (M. PELAYO, _Antología_, VIII, 55). Emplear _amara_ por todos los tiempos pasados de indicativo sería el caos.
* * * * *
El empleo propio de _amara_ es el de un _subjuntivo potencial_, que difiere de _amaría_, verdadero potencial de indicativo, en que, como toda forma de subjuntivo, siempre lleva envuelta la idea de apreciación subjetiva, de la que carecen las formas de indicativo, las cuales enuncian el hecho objetivo sin apreciación alguna subjetiva. Por ser _amara_ un _potencial_, conviene con _amaría_, y por eso dijo tal vez Cuervo[15] que se emplea en nuestros clásicos «en frases que pudiéramos llamar _potenciales_, en las cuales se representan los hechos como meramente _posibles_». Por ser _subjuntivo_, es decir, por llevar consigo la duda, el deseo ó cualquiera otra apreciación subjetiva, difiere _amara_ de _amaría_, y en este sentido pudo añadir el mismo Cuervo que se emplea: (en frases...) «que son en cierto modo oraciones condicionales incompletas, por faltarles una hipótesis vaga, que varía según los casos». Digo que en este sentido, porque de otra manera no veo que tales oraciones lleven _hipótesis vaga_ de ninguna especie, fuera del dudar, desear, etc., del carácter subjuntivo.
Véanse ejemplos con ese doble matiz de potencial y de subjuntivo, pero sin hipótesis alguna. En _Calila e Dimna_: «ca serie atal como el mercadero perdidoso que vendio sus piedras por vidrio que non valia nada, é _podiera_ haber del precio dellas riqueza para en toda su vida» (c. 2). Aquí se está viendo cómo del valor de pluscuamperfecto sale el de potencial subjetivo, _había podido_, _hubiera podido_ ó _pudiera_. «E podrie acaescer cosa por ello que _pesara_ a mi et a ti» (íd.): _que pudiera pesar_. «Non _debieras_ tu decir cerca del pozo, pues yo habia de ir al caño» (íd.): _no debías haberme dicho_. «Desi temime que non _pudiera_ sofrir la su vida (de religioso), et que me tornaria a la costumbre» (íd.) «Et que dejaria algunas cosas que tenia comenzadas et habria fechas ante de que _hobiera_ galardon». En estos mismos ejemplos se halla la distinción entre _amara_, subjuntivo ó subjetivo, y _amaría_, indicativo ú objetivo.
Vengamos al _Quijote_: Assi es, dixo el Barbero, y _holgara_ mucho saber, que trataran aora los dos (II, 2, 7).--En la manta no hize yo cabriolas, en el aire si, y aun mas de las que yo _quisiera_ (II, 3, 11).--Dizen algunos, que han leydo la historia, que se _holgâran_, se les _huuiera oluidado_ a los autores della algunos de los infinitos palos, que (II, 3, 11).--Tambien _pudieran_ callarlos por equidad (íd.)--Esso _fuera_ hazer milagros (II, 3, 12).--Pero a buen seguro que el te _perdonara_, porque (II, 6, 20).--mas tal te _pudiera_ hauer oydo, que no te _fuera_ bien dello (íd.)--y cosas te _pudiera_ yo dezir... que te _admiraran_ (II, 6, 21).--venia tal el triste, que no le _conociera_ la madre que le pario (II, 7, 23).--assi _pudiera_ cantar el romance de Calainos, que todo _fuera_ uno (II, 9, 31).--dize que _quisiera_ passarle en silencio temeroso de que no auia de ser creido (II, 10, 32).--y quien os _viera_ a todos ensartados por las agallas como sardinas en lercha (II, 10, 36).--y si ello es encantamento como v. m. ha dicho, no auia en el mundo otros dos a quien se _parecieran_ (II, 16, 54).--Esso _tuuiera_ yo por afrenta, mas que quantas _pudieran_ dezirme (II, 31, 117).--que en el particular de mi asno que no le _trocara_ yo con el rozin del señor Lanzarote (íd.)--Al mismo Duque de Alua se la _quitara_, para darsela al señor maesse Pedro (II, 25, 96).--que persuasion _fuera_ bastante para persuadirme que (II, 25, 97).--el sentido, que no se lo _sacara_, ni las _entendiera_ el mismo Aristoteles, si _resucitara_ para solo ello (I, 1, 1).--donde puso el amor toda la gloria que yo _acertara_ a desearme (I, 24, 102).
* * * * *
Es muy propio _amara_ de la apódosis de las condicionales, precisamente por esta potencialidad dependiente de la condición; pero de la apódosis pasó también á la hipótesis; al revés de _amase_, que de la hipótesis pasó á la apódosis: pero aunque _fuera_ de mezcla, _cumpliera_ mi palabra (II, 41, 154).--y sino lo _cumpliera_, me parece que _rebentara_ (II, 41, 157).--y si yo _fuera_ tan agorero como otros, tu pusilanimidad me _hiziera_ cosquillas en el animo (II, 41, 154).
Con otra forma en la hipótesis, no hallo _amara_ en la apódosis; pero sí en la hipótesis, cuya apódosis tiene _amaría_, _había de amar_: Mira Sancho, yo bien te _señalaría_ salario, si _huuiera hallado_ en alguna de las historias... exemplo (II, 7, 24).--que si _huuiera dicho_ de mi cosas, que no fueran, muy de christiano viejo... que nos _auuian de oyr_ los sordos (II, 3, 12). _Amaría_ no puede ir en la hipótesis, porque toda hipótesis subjuntiva lleva consigo el subjetivismo del que la enuncia; en cambio, _amara_ cabe muy bien en los dos miembros.