Cabos sueltos: Literatura y lingüística
Part 11
Cuanto al método, el Sr. Calvo se decide terminantemente por la lingüística comparativa de todas las lenguas. La religión y la mitología son contemporáneas de la razón humana; por consiguiente, ni el griego ni el sanskrit, que son de ayer, bastan para descifrar los nombres de los dioses, que proceden de la primitiva humanidad. Los mitos no pueden ser comprendidos y apreciados, dice Grote, si no se refiere uno al sistema de concepciones y creencias de las edades en que nacieron. Pero ¿dónde encontrar ese mito primitivo, y á qué raza ó á qué pueblo hemos de recurrir para verle nacer? Le encontramos formado y más ó menos joven en el Aria, en Grecia, en el Lacio y en Germania, en Asiria y en Israel; mas ¿dónde puede estar su cuna? La lingüística es el único y más poderoso auxiliar que en este caso se presenta. De aquí que el autor nos hable luego de la lingüística, y después del turanismo y del éuskaro, como fuentes las más antiguas que nos pueden llevar á la lengua primitiva, á la cual pertenecen los nombres mitológicos. Si después, á pesar de partir de donde debía y de emplear estos medios de investigación, nada ha conseguido nuestro abortado mitólogo en los demás capítulos de su obra, débese, ya lo he dicho, al completo desconocimiento que tenía de la verdadera lingüística, que es el método moderno, comparativo é histórico. Saquemos, pues, como moraleja de estas líneas, que aunque es verdad que _quod natura non dat, Salmantica non praestat_, no lo es menos que las mejores condiciones naturales dan frutos abortados, si no se cultivan con una severa y larga disciplina literaria.
[Ilustración]
MOTES Ó APODOS
Los motes ó apodos son de suma importancia en el estudio de un idioma. De ellos nacieron la mayor parte de los nombres y apellidos, cuyo estudio ha ocupado á muchos escritores, que han impreso libros sobre este particular. Conocido es el de Godoy y Alcántara sobre los apellidos castellanos. Puede decirse que se reduce á una lista por siglos y categorías de una buena cantidad de apellidos, cuya etimología, cuando pretende desentrañarla, no aparece en general muy clara. Pero, sobre todo, no se halla en él idea psicológica de ninguna especie. Y, con todo, lo más curioso de apellidos, nombres y motes es lo que de ellos se desprende para el estudio psicológico del pueblo que los formó. En este particular, los motes son todavía más importantes, por ser, digámoslo así, los nombres en su primera edad, cuando aún están frescos, tiernecitos y flamantes.
Si se pudieran reunir todos los apodos que hoy suenan por toda España, formarían un caudal de vocablos tan abundante como el del Diccionario castellano, y aún más, porque hay muchos motes que sólo se emplean como tales y no son del uso ordinario del habla.
Lo más sabroso, sin embargo, y á la vez lo más instructivo que habría en esa lista, sería ver, como en un cuadro, el ingenio poético y filosófico de nuestro pueblo.
Y nótese que ahí es un grano de anís el ver de una manera tan clara y pintoresca el colorido de la fantasía y la penetración de la inteligencia de una raza.
Pero como los españoles tenemos otras cosas de más tomo en que entretenernos, y gracias que no haya hecho asomar en mis lectores la risa á los labios al ver que escribo un artículo sobre cosa tan baladí como son los motes, tendré que contentarme con los pocos recogidos por mí, aguardando que mis amigos, ó los que por estas cosas se tomen algún interés, me vayan enviando listas de motes fehacientes y verdaderos, de cualquier parte que sean.
Poesía y filosofía he dicho que encierran los apodos. Son obra natural, espontánea del pueblo. Pero el pueblo no habla; hablan los individuos que lo forman, y no cualquier hijo de vecino es quién para inventar y poner un apodo, sino los listos, los chistosos, los chuscos.
Ingenio es menester para dar con un mote que venga á pelo, que choque y dé golpe. Y á fe que en España todo eso abunda como en ninguna parte. ¿Cómo concibe el chusco que inventa un apodo el carácter ó la facha exterior de la persona á quien se lo aplica? Como otra cosa á las veces muy diferente, pero que tiene con ella un punto de contacto. La metáfora interviene, pues, aquí, y el chusco da gallarda muestra de su penetración y de su fantasía: es un verdadero filósofo y un verdadero poeta. Filósofo, porque tiene ingenio para saber coger en la persona el rasgo más saliente que le caracteriza; poeta, porque en su fantasía surge por la metáfora la imagen de otro objeto que remeda ó pinta ese rasgo saliente.
Los ejemplos que voy á poner están tomados del natural: son apodos recogidos en Tudela de Navarra, y á mis instancias, en la tertulia de mi buen amigo el canónigo don Federico Pérez.
Es un individuo que siempre está apurado, no por negocios que carguen sobre él, sino porque tal lo lleva su carácter nervioso y vivo: llámanle _Agonía_. Échese á discurrir quien quiera cuál es el trance más apurado de la vida, y no hallará otro que aquel en el que ella se acaba. Emplear un sustantivo por un adjetivo dicen los retóricos que es cosa galana y que da fuerza y novedad á la expresión. El chusco tudelano que inventó el mote no entendía de retóricas; pero dió en lo más poético y filosófico.
Pescador en el Ebro es el patrón y casero de mi amigo D. Federico: se llama _Anguilica_. Otro, bastante goloso, ó como allí se dice, laminero ó lambinero, se llama _Bizcochada_, nombre dado á las natillas, encima de las cuales van algunos bizcochos. ¿Queréis motes poéticos, gráficos, chistosos? _Bate-cristos_, _Carra-cuca_, _Caga-tieso_, _Caga-en-l’aire_, _Cag-ansias_, sinónimo de _Agonía_, pero más castizo y más gráfico. _Cardenillo_ es uno de mal genio: y aquí tenemos todo un cuadro, que no es fácil pintar ni con el pincel ni con la pluma. ¿Será el efecto del cardenillo pintado en un envenenado? _Veneno_ es otro apodo que vale lo mismo; todos conocen al _capitán Veneno_ de Pedro de Alarcón. _Cagarruta_ es un hombre pequeño: advierto que así se llaman los granillos del excremento del ganado lanar. _Carrañé_ es otro de mal humor; _encarrañarse_ vale enfadarse. Diminutivo de otro excremento es el apodo _Carajucho_. Muchos y diversos pasos debe dar en sus asuntos el llamado _Cagateclas_. Pequeños son _Currusco_, _Currutaco_ y _Curruto_; en todas partes mete la cucharada _Cucharón_, é hinca el diente el llamado _Diente_. ¿Es uno amigo de hacer la corte á gentes de cuenta? Le llaman _Estira-levitas_, tan gráfico como _Colín_ por adulador, que menea la cola tras otro, como el perro. Optimista es _El Dichoso_, de aspecto quijotil _El Seco_, cerduno _El Cucho_, zanquilargo _El Guitarro_. Ello mismo lo dice cómo serán _El Negro_, _El Patán_, _El Zorrico_, _El Abogado_, _El Curto_, _El Potra_, _El Gatico_, _El Chafo_, _El Chilín_, y lo mismo _Barricate_, _Brazos-Cortos_, _Carabina_, _Carpa_, _Casaca_, _Calzones_, _Cazuelo_, _Cazuelica_, _Carrasca_, _Cavila_, _Cogote_, _Carrizo_, _Mortero_, _Manazas_, _Madero_, _Malcarao_, _Mosquito_, _Palomo_, _Pajuela_, _Peladilla_, _Pimentón_, _Piñica_, _Pingo_, _Putica_, _Raboso_, _Raspa_, _Rata_, _Rana_, _Ratilla_, _Tropezones_, _Zaragata_.
_Mano-e-hierro_ pudiera ser del corral de Monipodio. _Mascarrabias_ es un rabieta que tiene que mascarlas. Nos parece calificativo tan sencillo y tan vulgar, que nadie repara en él. Y, sin embargo, es expresión de lo más pintoresco que se concibe. Buscadle equivalente en francés, ó en latín, ó en griego. Cada pueblo tiene su temperamento poético, y no es muy sandio el pueblo que tales expresiones inventa. Fulano suele presentarse con tanta prosopopeya como un navío de alto bordo: llámanle _Navío_. _Mata-ratas_, _Mata-burras_, ¿se aclararán por aquel dicho: «Por un perro que maté, me llamaron _Mata-perros_»? ¡Qué ha de matar el infeliz ni una burra siquiera, si no es capaz de matar una rata! Tan irónicos son estos motes como el de otro á quien llaman _Mata-curas_, que suele matarlos de pico, y nada más. _Mal-año_, _Mil-duros_, _Merendón_, _Paticas-cortas_, _Pisa-flores_, que es harto más bonito que pisaverde.
Hay motes que, mirados con las delicadas lentes de las conveniencias sociales, son de lo más feo y vitando; pero no dejan de ser de lo más gracioso. Apunten los suscriptores y los redactores de la revista internacional _Criptadia_: _Pedo-lobo_, _Pichorrín_, _Pijota_, _Pijorro_, _Cachurrín_, _La Cachorrona_, _Minguica_, _Picha-rota_.
De carácter farisaico es un tal _Servamandata_; tan vivo de genio como _Agonía_ y _Cardenillo_ es _Solimán_. Parlanchín que menea sin cesar la sin hueso es _Taravilla_; un para poco es _Tararo_, y para menos _Tararura_. Muletilla ordinaria suya debía de ser _¡quién sabe!_, cuando á otro le llamaron _Quisabe_, donde tenemos la etimología de _quizás_, antiguamente _qui sab_. _¡Por vida de!_ es otra muletilla que originó el mote _Repor-vide_, y sangre sosa debía de tener el llamado _Sangracha_ y el _Chanchan_, y demasiado encendida el _Sopetón_ y el _Rabiau_.
De un asiduo á los cultos del Corazón de Jesús es el apodo muy moderno _Reinaré_. Diminutivo de pito es _Pitito_, que los muchachos hacen con dos pedacitos de caña y un hilo para pitar ó echar pitidos.
De las patas hay motes gráficos: _Patán_, _Pat-araña_, _Pato-lea_, _Patirraco_, _Paticas-cortas_, _Paticas-verdes_, _Patas-verdes_. Del pelo y pelar, pelear: _Pela-panes_, _Pelacho_, _Peladilla_, _Pela-morros_, _Pelucón_, _Chorreta_, _Chafarreta_, _Churumbela_, _Chirimbolo_, _Cherre_, _Churri-pample_, _Chirri_, _Chorche_, _Chorrio_, _Chirpi_, _Zarambote_, _Zamacuco_, _Zampas_, _Zaragata_, son de origen euskérico.
Pintorescos son _Esgarra-manzanos_, _Morrocuto_, _Tripota_ y, sobre toda ponderación, _Tripa-triste_, que se refiere al hambre.
Á las mujeres se les da el mote de sus maridos, mudándoles la terminación en _a_: _Corazones_ es el mote de uno; á su mujer la llaman _La Corazonas_, y así _La Cascorra_ de _Cascorro_, etc. Pero otras lo tienen propio: _La Trona_, _La Mari_, _La Coronada_, _La Hurona_, _La Canóniga_, _La del ancho_, _La Gorriona_, _La Murilla_, _La Vinagre_, _La Pelos_, _La Gimia_, _La Ciela_, _La Ochava_, _La Perrandina_, _La Cachorrona_, _La Resalada_, _La Rico-pelo_, _La Colé_, etc.
No faltan motes fundados en un chusco equívoco. Llega de la aldea una vendedora de pollos, y le dicen: Ahí en esa casa le comprarán. Son gentes que vienen de Madrid á veranear. Pregunte por _Doña Jovita_. Llama á la puerta la buena mujer, le abren y al subir se da de manos á boca con una señorona de tomo y lomo. Iba á preguntarle si era Doña _Jovita_; pero parecióle demasiada mujer para nombre tan chico, y le dice: ¿Es usted Doña _Jova_? El nombre _Jova_ ya no hay quien se lo quite á la jamona madrileña.
Todos los motes apuntados son de Tudela, donde no habrá hombre ni mujer, chico ni chaco, que no tenga el suyo. Pero otro tanto sucede en las demás ciudades españolas, y mucho más en los pueblos y aldeas.
En Calatayud, á la otra vertiente del Moncayo, el dialecto es el mismo que en la merindad de Tudela: el aragonés; pero más cerrado y con vocablos más regionales. Mi excelente amigo el conocido novelista de costumbres aragonesas D. Juan Blas y Ubide, que entre el ejercicio de la abogacía no descuida el culto á la literatura, me obsequió este verano con un rico tesoro de palabras, frases y motes, por él recogidos en aquella ciudad para servirse de ellos en sus novelas.
Voy á confirmar lo expuesto hasta aquí con esos motes hoy vivos en Calatayud; y para que se noten mejor las tendencias psicológico-poéticas de los bilbilitanos, los ordenaré por clases. Hay motes tomados de objetos inanimados, otros de defectos corporales, otros de cualidades morales, otros de plantas, otros de animales, otros de oficios, otros de regiones y pueblos, otros cuyo significado es bastante oscuro, y otros, finalmente, tomados de todo el Diccionario é inclasificables.
DE OBJETOS INANIMADOS
Chaqueta, Coronica, Medio-almú, Pitos, Silleta, Chimeneas, Tablares, Bomba, Perniles, Alforjas, Pitón, Pitorro, Botijo, Candiles, Cascarrias, Cataplasma, Chavo-ó-hilo, Bolsa-de-hierro, Pizarrines, Mota, Cuaderna, Cerillicas, Cerote, Chupilla, Porrón, Puchero, Coscurro, Punzas, Cachirulo, Boto, Botitos, Sartenes, Madera, Candelas, Tijeras, Zurriago, Sarro, Puntales, Guitarro, Bolas, Pelotas, Bolsicas, Banderica, Mostillo, Bombarda, Ratonera, Camisilla, Terriza, Martillo, Manta, Huevete, Morcillica, Fregadera, Torretas, Calzones de yesca, Mitra, Coscarana (nuez huera), Cornijales, Cuartico-especias, Cañete, Callejica, Casillas, Goma-seca, Mala-lana, Gotera, Gatera, Manchas, Casquina, Chocho, Brozas, Cache (Cacho), Gazote de gamón, Chorré (chorro), Garamaya, Chichetas (de chicha), Colodro, Chicherre (chicha quemada ó _erre_ en éuskera), Zaraballa, Chirro, Chumina, Cachupico, Chorrillas, Cachupo (pedazo de tronco), Cachacho, Ciclón, Peteneras, Reino, Duende, Cazolón, Chiripa.
DE PLANTAS
Ciruelo, Berros, Melón, Cebollas, Calabacines, Mielga, Moscatel, Borrajas, Clavel, Cañamones, Patata, Cepa roya, Pilongo, -a, Parra, Seta, Cabecica de ajo, Cabeza de pepino, Chiles (pimientos), Carrasco, Mora, Lapazas.
DE ANIMALES
Caracoles, Gato, Gurrión, Pajarito, Cuervo, Zorra, Pollo, Gallo, -a, Cuco, -a, Mirlo, Cigüeña, Ratón, Tábano, Chorlito, Mosca, Venau, Culebras, Chincho, Bicho, Pichona, Cordericos, Ratica, Polilla, Oveja, Gusano, Rata, Nutria, Cabrito, Pulga, Rana, Abeja, Lobo, Pájaro, Burras, Güina (ó fuina), Potra, Chocha, Zarandilla, Perdigano, -a, Conejo, Zorrilla, Cucho, Garra-miau (gato), Cardelinos, Mosquirre, Bichocho, Chites, Rabosa.
DE OFICIOS
Estudiante, Capellán, Alguacil, Zagal, Gaitero, -a, Brujo, Zapatera, Campanero, Badajero, Farolero, Bolero (mentiroso), Reyecillo, Monje, Fraile, Monago, Sacris (sacristán), Capitán, -a, Payaso, -a, Regador, Santero, -a, Tiple, -ón, Corneta, Cafetero, Monjero, Macera, Señorito, El rey, Botero, Saca-cuadras, Pañero, Obispo, Curilla, Ratonero, Diablo, Letrado, Confita-moscas, Pregonero, Zagalón, Realista, Gitanillo, Piloto, Picón, Moricos.
DE REGIONES Y PUEBLOS
Vetos, Lumpiaque, Castillica, El turco, El ché (valenciano), Polaco, Cartagena, Zaragoza, Provincial, Villalobos, Moresano, Perules (del Perú).
DE DEFECTOS Y CUALIDADES CORPORALES
Bizco, Cojo, Zurdo, Manco, Royo, Canoso, Largo, Viejo, Feo, Chepa, Manazas, Manitas, Ojitos, Mocos, Dientes, Cojogo-doño, Morreto, Moquito, Pardillo, Rojo, Cabezota, Narigones, Patas, Carota, Pelos, Galano, Canelo, Garrillas, Caspa, Blanco, Jibeta, Robusto, Garrido, Regañau, Peludo, Maneta, Colorau, Chiquitín, Patillas, Tripa-larga, Mala-cara, Culo-de-goma, Cara-de-culo, Cinco-arrobas, Pelo-malo, Cabeza de barandán, Morros, Negreta, Oreja, Cabecica, Mala-boca, Pelón, -a, Caga-blanco, Peli-blanco, Empalmado, Orejazas, Blanquillo, Negrillo, Negro, Moreno, Cetrino, Paticas, Verde, Anciano, Manota, Gordo, Cabezona, Calvo, Garrancho, Rajau, Carrillo, Cana, Cacau (cagado), Patés (de pata), Pelete, Pataco (de pata), Cagacho, Peluches, Pichorrín, Picha, Tetillo, Cagachas, Carajilla, Blinca-pozos, Tocatas (paliza), Traga-lamas, Chata, Gambeta, Cholas, Mamau, Guarro, Manjunto, Menina.
DE CUALIDADES MORALES
Pela-pobres, Lame, Curda, Chispa, Rasca-miajas, Manso, Mata-abuelas, Zancocha, Muermo, Chulo, Sueños, Zarrias, Zangolotino, Carca, Mata-moros, Fachenda, Tabacón, Corre-mundo, Loco, Santo, Machaca, Mata-perros, Roba-masas, Mil-hombres, Roba-pellejos, Roba-carneros, Mata-curas, Azota-cristos, Arroja-cristo, Empenta-salves (empentar es empujar), Come-cochinos, Cavila, Licos-pechos, Loque-zoquete, Pintolique (que la pinta), Mano-güisa, Zámpara (de zampar), Zampias (ídem), Cucarro (que cuca), Motorro (morrudo en éuskera), Jalaco (adj. de jalar, jalear, aficionar en éuskera), Cachacho, Locarra, Borde, Marica, Maruso, Mal-pica, Marión, Machaca, Remacha, Traga-huesos, Mata-lamba, Traga-buques, Caga-lesnas, Tene-moscas, Pica-moras, Traga-bolas, Bate-cargas, Contento, Mucho, Piculín (que acusa), Saca-cuadras, Confita-moscas, Mala-boca.
MOTES DE PUEBLOS
Torrijo.--Los belloteros. Vijuesca.--Los tocineros. Aiñón.--Los huecos. Cervera.--Los de la abubilla. Villalengua.--Camuesos. Sediles.--El cuco. Terrer.--Llegar y meter. Ateca.--La puerta abierta. Daroca.--Puta ó loca. Ricla.--Los cañiceros, ajeros. Campiel.--Melocotones. Morata.--La del Conde. Torres.--El tío Pepe Roque y la ballena. Maluenda.--Mucho mantel y poca merienda. Castejón de las Armas.--El de las cerezas. Castejón de Alarba.--El de los ricos. Chodes.--Se prohibe repicar y andar en la procesión.
En toda España reza el refrán que no se puede á un tiempo repicar y andar en la procesión. Á los de Chodes, pueblo cerca de Morata de la Ribera, ó del Jalón, se les prohibe, porque son los únicos que pueden hacerlo. El conde de Morata edificó de tal suerte el pueblo, que forma una sola plaza y no grande. Puede tirar de la cuerda de la campana el sacristán y no salirse de la procesión.
Las causas de la imposición de los apodos son diversísimas. Los que significan defectos corporales ó un miembro del cuerpo, que por alguna razón caracterizaba al individuo, no ofrecen dificultad. Llamar á uno bizco, ó bizconde, como suele decirse por equívoco malicioso, es aplicarle de ordinario un apelativo, con lo cual queda convertido en nombre propio. Hemos de pensar que el hombre siempre ha sido el mismo, y que por consiguiente tal fué el origen de los nombres propios. Y no sólo de los propios de persona, sino de lugares y de objetos, cualesquiera que ellos sean. Proceden, pues, los nombres de los calificativos, ó llámense adjetivos. Los vocablos, efectivamente, sólo expresan un concepto de las cosas; es decir, un modo de ser, una apariencia, una cualidad genérica, la cual puede aplicarse á todos los objetos que la poseen. Cojo, zurdo, royo, peli-blanco, guarro, galano, son adjetivos que sólo expresan una cualidad. Pero aplicándose de ordinario á una persona quedan convertidos en mote, y luego en nombres. Carrillo, Cana, Pelete, Cabezota, Dientes, son nombres apelativos, que por el mismo medio vienen á ser apodos y nombres y apellidos personales. Pero de la misma manera llegaron á ser nombres apelativos: fueron antes expresiones comunes aplicables á muchos objetos, fueron calificativos. No expresa el vocablo _carrillo_ la esencia, ni siquiera el conjunto de cualidades esenciales, á modo de descripción, del miembro corporal así llamado; sólo indica una cualidad del _carrillo_, la de poder girar y moverse como un carro: carr-illo es un carr-ito, un diminutivo de carro. Otro tanto sucede con el vocablo carro, que los latinos tomaron de los Aquitanos, que hablaban éuskera, como iberos que eran. Carr-us viene del éuskaro e-karr-i llevar, da-kar-t yo llevo, da-kar-zu tú llevas, na-kar-zu tú me llevas. Del llevar se dijo carr-us lo que lleva. Pero kar raíz de llevar sólo indica una acción, un modo de obrar de las cosas. Manota es otro apodo, sin duda porque el así llamado tenía una mano grande y deforme. Pero, á su vez, mano, del latín manus, se dijo por ser extendida y servir para medir, que no es más que extender una cosa, la medida, sobre otra, como el pañero, que extiende su vara sobre el paño una ó más veces según las varas que le pidió el comprador. Ma-nus vale la extendida, como ple-nus lo lleno, y dig-nus lo señalado, de ma- extender, medir, pl-, pl-us, llenar, dic-ere señalar, decir. Y así la luna, medida del tiempo, es mêna en godo, alemán Mond, lituano ménu, griego mên, latín Mena menstruationis dea, como mênê en griego, y men-s-is més, mens-s-truus. Extender y medir es en sanskrit mâ-mi, mi-mê, la medida ma-tram, el me-tron griego ó metro, lo que mide, como ara-trum lo que ara, el arado, en latín mê-tare, mê-tiri, de donde medir, en eslavo mê-ra y en lituano më-rá es la medida, ma-túti medir, en griego mî-me-omai imitar, mî-mos remedador, de donde mímica, habiéndose dicho el remedar del medir, por comparar é igualar dos cosas, como nuestro vocablo remedar viene de re-imitari volver á imitar, comparar, medir. El nombre mano fué, pues, antes un adjetivo, lo extendido, como lo son lleno y digno.
Los motes que indican cualidades morales son también adjetivos ó nombres concretados en un individuo. Loco, Santo, Curda, Chispa; Cavila, ó tío Cavila, el que cavila mucho: es un verbo, lo mismo que Lame, Rasca-miajas, Pela-pobres, Caga-lesnas, Traga-bolas, ó que cree las exageraciones y mentiras. La metáfora campea aquí de una manera maravillosa. ¿Qué quiso decir el chistoso que inventó el mote de Caga-lesnas, el de Traga-buques, y el de Confita-moscas, y el de Azota-cristos, y el de Mata-abuelas? No conozco ingenio entre escritores y poetas que tan alto hayan rayado como el oscuro y desconocido autor de tan ingeniosos apodos.
No es menester ir á Andalucía para hallar en España andaluzadas, ni sal, ni gracia, ni poesía. Aragón es el polo opuesto de Andalucía. Pocos poetas ha criado, porque el carácter de los aragoneses es muy serio y enemigo de toda mentira y exageración. Pero por lo mismo es muy realista y tan fogoso como el que más. Los escritores aragoneses no descuellan por las obras de puro fantasear; pero son vigorosos, exactos en sus metáforas, y de un colorido y nervio que los hace poetas de otro género. Prudencio, Quintiliano, Marcial, los Argensolas, el gran fabulista riojano, el gran filósofo bilbilitano Gracián, el historiador Zurita, son de esta cepa, de la misma que los guerreros de Numancia, y de Calahorra, y de Zaragoza, de la misma que el anti-papa Luna, y que el fabricante de la campana de Huesca, y que los magnates de aquel reino.
Los motes de oficios y clases sociales han originado muchos apellidos: Botero, Monje, Fraile, Alguacil, Obispo, Picón, Capitán, etcétera.
Y no menos los de plantas y animales, donde la metáfora y el ingenio poético de los españoles es muy digno de notar: Ciruelo, Parra, Carrasco, Mora, Cuervo, Gallo, Lobo, Zorrilla.
El apólogo, de origen indiano, parte del principio antropológico, tan innato en el hombre, que quiere atribuir á los demás seres sus propias cualidades. El hombre no conoce las cosas del mundo exterior sino en cuanto halla en sí algo que sea común con ellas. Sus facultades aprehensivas son anteojos que colorean los objetos del color que ellos mismos tienen. Mira á los animales con el anteojo antropológico, les atribuye sus propios sentimientos y fantasea una ética animal, paralela á la ética humana. El león es noble, la gallina cobarde, la liebre tímida, la hormiga diligente, la abeja laboriosa, el toro valiente, el perro fiel, el murciélago alevoso, el tigre encarnizado, el sapo vil, la serpiente prudente, la paloma candorosa, el zorro artero, la cabra caprichosa, la cotorra parlera, el potro insolente, el asno estúpido, el pavo vanidoso, la oveja mansa, el gallo orgulloso. En hecho de verdad, toda esa ética, con los apólogos que en ella estriban, es una ética fantástica. Las pasiones no menos radican en el alma racional que en la parte sensitiva del organismo. Pero el hombre es poeta por instinto, y humaniza cuanto le sale al paso.