Ausías March y su época

Part 5

Chapter 54,047 wordsPublic domain

De esta diversa manera de comprender y sentir el amor los dos poetas italiano y valenciano ha debido seguirse el diferente modo de describirlo y expresarlo. Abrid por donde queráis las rimas del Petrarca, y encontraréis apenas un soneto en que no os hable de

.....i capei d'oro a l' aura sparsi Che 'n mille dolci nodi gli avolgea;

ó de

il lampeggiar del angelico viso,

ó bien

.....di quei begli occhi (ove) il vago lume oltra misura ardea:

que no os diga una y otra vez que,

Non era l' andar suo cosa mortale, Ma d' angelica forma, e le parole Sonavan altro che pur voce humana:

que no os pondere por exagerado modo el tormento que le causa su velo, más cruel para el que

Nebbia che 'l ciel cobra e 'l mondo bagni,

y que

.....due begli occhi adombra E par che dica: Hor ti consuma et pagni;

ó que no recuerde

.....l'aura..... antica, e i dolci colli,

y las

vedove herbe..... et le torbide acque E il voto e freddo nido in ch' ella giaque;

ó por último en que, confundiendo como en un sér, por la analogía de los vocablos, el laurel (Lauro) y Laura, no ensalce á aquel árbol cual pudiera ensalzar á su propia amada.

¡Si al menos se hubiese contentado con ponderar las cualidades físicas de su ídolo; con cantar hasta las más insignificantes circunstancias y pormenores de la historia de su amor, que duró de quince á veinte años; con recordar los favores que de ella logró, y que fueron, á lo más, hoy una palabra de amistad, otro día una mirada menos severa, el de más allá un movimiento de ternura al separarse de ella! Pero Petrarca, bien así como los artistas griegos que se complacían en levantar los simulacros de sus dioses en el fondo de un solitario y frondoso valle, ó en medio de una fértil y verde llanura limitada por encantadoras perspectivas, ó en lo alto de un promontorio, á fin de que la hermosura y grandiosidad del paisaje diese mayor realce á las de la estatua, por igual manera gózase el amante de Laura en evocar á cada paso, como para mejor describir las perfecciones de ésta, las más bellas imágenes del mundo físico, ó sea las esplendentes auroras, las puestas de sol de mil matices, los ríos que se deslizan suavemente murmurando entre los álamos, los frondosos bosques, los escondidos y misteriosos valles, lugares todos los más á propósito para murmurarse al oido palabras de cariño los enamorados, y cuanto, en una palabra, parecía poder servir de fondo al cuadro de sus amores, ó de expresión ó eco á los suspiros suyos ó de su querida. Fijad, por el contrario, vuestros ojos en cualquiera de las páginas de las obras del trovador valenciano, y de seguro, aunque leáis todos sus versos no lograréis trazar en vuestra fantasía ni siquiera la más vaga imagen de la mujer con tanta pasión por él amada; ni acertaréis á adivinar si era en la ciudad ó en el campo donde la veía y le pintaba el estado de su alma, tranquila y placentera cuando en amoroso éxtasis contemplaba sus perfecciones morales; agitada como mar tempestuoso cuando tenía que echarle en cara ingratitudes ó desdenes.

No sabemos de ningún poeta que más reservado se haya mostrado en alabar la hermosura del objeto de su amor. En una página de sus obras cabrían los versos en que más ó menos indirectamente alude á las cualidades físicas de aquella á quien, sin embargo, llamaba _bella ab bon seny_, y _lir entre carts_ en muchas de las tornadas de sus cantos.

Hé aquí de cuán distinta manera que Petrarca alaba los ojos, el ademán y la voz de la que ama:

Yo viu uns ulls haver tan gran potença De dar dolor e prometre plaher, Y esmaginant viu sus mi tal poder Que 'n mon castell era esclau de remença. Yo viu un gest é sentí una veu D' un feble cos, e cuydara jurar Qu' un home armat yo 'l fera congoxar Sens romprem pel yo 'm so retut per seu.

Cant IV.—_Lo viscahí_, etc.

En cambio, y en esto se diferencia por todo extremo del amante de Laura, loa repetidísimas veces, ya pondere su amor y celebre esperanzas, ya llore olvidos ó lamente desprecios, el entendimiento de aquella á quien llama con frecuencia _plena de seny_, como que era esta la cualidad que en ella más estimaba.

Ausías March, que cree que nadie cual él conoce los secretos del amor, y que afirma que éste se eclipsará cuando él muera,

Dels grans secrets puch ser Apocalipsi: Yo defallint Amor fará eclipsi,

Cant XCII.—_Tot entenent_, etc.

pretende y repite en multitud de sus _esparsas_ que nadie en el mundo ha sentido como él, ni cual él ha amado:

Callen aquells qui d' amor han parlat E dels passats delint tots llurs escrits, En mi pensant metenlos en oblits: En mon esguart nengu es namorat;

ya que es de tal índole y tan sin esperanza el dolor que le atormenta, que Dios lo reservó tan sólo para los condenados y para los que mueren sin esperanza:

Per als damnats nostre Deu la (passió) retench, Sols per aquells qui moren sens esper;

Cant XLII.—_Callen aquells_, etc.

y tales son sus tormentos que los que sufren los demás amadores ni le infunden miedo, ni son para él siquiera una amenaza:

Aquells affanys que 'ls amadors acacen E sons comun é quasi manifests, No son en mi, ni de semblans d' aquests, No 'm fan pahor, ni sol mi no menacen.

Por esto cree que sería mejor para él no pensar ó pasar la vida durmiendo:

Plagués á Deu que mon pensar fos mort Y que passás la vida en durment.

Cant XXX.—_Açi com cell_, etc.

ó bien, como dice en otro canto,

Lo mills de mi es com en res no pens; Tot quant yo puch de pensar me defens.

Y es que, según confesión propia, habiendo buscado la vida por el camino de la muerte:

Per lo camí de mort he cercat vida;

le aconteció

Si co 'l malvat que 'n paradis vol cabre E ver l' infern ab cuytat pas camina, Y axi com cell que de mitgjorn les terres Va encercant per vent de tremuntana.

Cant LXXXIII.—_Per lo camí_, etc.

Y en realidad si hemos de juzgar al amante de Teresa por sus obras, por idéntica manera que pocos amadores le igualan en la pureza de su pasión, pocos, ó por ventura ninguno puede comparársele en el ardor de la misma. Y si bien en sus _esparsas_ se advierten apenas, ó encuéntranse muy de tarde en tarde los fogosos arrebatos y las impías imprecaciones de que están llenas las endechas de los poetas de pálido semblante, mustia y afeitada frente, negra y rizada melena de cierto moderno bando, para quienes no había compañía más grata que la de la luna, ni rumores á sus oidos más dulces que el de los cipreses balanceándose al leve soplo de las auras nocturnas, ni más poético placer que ir á maldecir de la vida entre lujosos panteones de mármol, y á cuyos dolores, para que nada les faltase de pomposo y teatral, era de ley que les acompañase la apoteosis del suicidio; en cambio ¿quién trocaría esas románticas tristezas, esos dolores de aparato, por los de nuestro poeta, viviendo siempre á solas con ellos, como el ermitaño con los recuerdos de su vida pasada, como el que en la desgracia se alimenta únicamente de las memorias amargas de las perdidas felicidades, meditando sobre ellos, analizándolos con más minuciosidad y detenimiento que el anatómico el corazón que tiembla y como que palpita aún bajo su escalpelo, y gozándose á veces en contraponerlos, á fin de que sea más acerba la pena y la punzada más aguda, con las ajenas alegrías?

Colguen les gents ab alegria festes, Loant á Deu, entremesclant deports; Plasses, carrers e delitables orts Sien cercals ab recont de grans gestes; E vaja yo los sepulcres cercant Interrogant ánimes infernades.

Cant. XXV.—_Colguen les gents_, etc.

Yo som aquell que 'n lo temps de tempesta Quant les mes gents festejen prop los fochs, E puch haver ab ells los propris jochs Vaig sobre neu descalç ab nua testa.

Cant. X.—_No 'm pren aixi_, etc.

Las _esparsas_ de Ausías son como un largo monólogo de su corazón ó de su mente, cuyos únicos testigos y oyentes son el dolor y el amor, en quienes y para quienes parece que únicamente vive. Ningún poeta ha podido con más razón que él llamar al llanto su amigo y enemiga suya la risa:

Amich de plor é desamich de riure.

«Entrégase á la tristeza, ha dicho Quadrado, como á su señora querida; le da culto en la soledad y jamás la nombra sin que un epíteto de dulzura venga á templar su acíbar; jamás termina un canto sin haber hablado de las lágrimas, de los secretos atractivos del sufrimiento.»

Creemos excusado advertir á los que no hayan leido ú hojeado siquiera las obras del gran trovador, del más original y verdadero de los poetas eróticos, que aquella constante meditación sobre sí mismo, aquel concentrarse siempre y apoyarse, por decirlo así, en una misma idea, debía producir desvanecimientos en su inteligencia y vértigos en su voluntad: debía causar, al igual que al monómamo la idea fija en que vive, al par que la aparición en todos sus escritos de un pensamiento constante y en armonía con el estado permanente de su espíritu, un gran desorden en sentimientos é ideas. Y esto es lo que realmente pasó á nuestro poeta y lo que se revela en todos sus cantos, así en los de amor como en los de muerte; y esto es lo que ha hecho que pudiese decir el señor Milá de algunos de ellos, con su acostumbrada concisión y gráfica manera, «que per eix costat fan de mal llegir[45].» Por este motivo, si bien no es difícil indicar, como lo hemos hecho hasta aquí, los rasgos más salientes y característicos de los versos amorosos del príncipe de nuestros poetas, cual no lo es señalar el tono dominante en cualquiera de las óperas del tierno y melancólico Bellini, si pretendiésemos además dar á conocer los encontrados afectos que nacen de la pasión cuya cadena, como esclavo suyo, arrastra, sería preciso transcribir la mayor parte de sus libros.

[45] _Ressenya_, pág. 149.

Ábrase el de sus _esparsas_ de amor por el Canto XL, y allí se le ve dudando de si le ha de ser más grata la muerte ó ha de encontrar más dulce la vida:

Si com l' hom flach qui l' es forçat triar Ab qual de dos homens forts sa combatre No sab pensar ab qual dega debatre, Espaordit sos comptes no sab far; Ne pren á mi qui lo viure m' espanta E lo morir me será gran despit; Com viure vull la mort prench en delit, Com vull morir la vida tinch per santa.

Cant. XL.—_Sobres dolor_, etc.

Otras veces, desvanecida toda duda, y desesperanzado de hallar consuelo á los males que le aquejan, se arroja en los brazos de la muerte, á la cual, en la más atrevida personificación que haya ideado jamás ningún poeta, presenta saliéndole al encuentro y llamándole con delicioso canto, mientras que la vida, igualmente personificada, le brinda con sus bienes.

Quins tan segurs concells vas encercant, Cor malestruch, enfastijat de viure, Amich de plor e desamich de riure, Com soferras los mals qui son davant. Acuitat donchs á la mort que t'espera E per tos mals te allongues los jorns, Aytant es luny ton delitós sojorns Com vols fugir á la mort falaguera.

Braços uberts es exida 'n carrera, Plorant sos ulls per sobres de gran goig: Melodiós cantar de sa veu hoig, Dient: amich, ix de casa 'strangera. En delit prench donarte ma favor Que per null temps home nat l' a sentida, Car yo defuig á tot home que'm crida, Prenent aquell que fuig de ma rigor.

Ab ulls plorant é cara de terror, Cabells rompent ab grans hudulaments, La vida 'm vol donar heretaments E d'aquets dons vol que sia senyor. Cridant ab veu horrible y dolorosa Tal com la mort crid' al ben hauirat; Car si l'hom es á mals aparellat La veu de mort li es melodiosa.

Cant XXXII.—_Quins tan segurs_, etc.

Abierto el pecho á la esperanza de que el de su amada no se cerrará á su consuelo, cree otras veces que debe alargarse su vida siquiera porque mientras ésta dure han de durar las alabanzas de aquélla.

Aytant com puch iré vida allargant Perque l'estrem de tots mals es la mort; No'm trob esforç per haverne conort..... etc. La donchs morré com parlá no'm volreu, E tinch per foll qui de mort no's defen: Aquella es darrer dan é turment, No meresch yo que los meus jorns fineu..... etc. Plena de seny, no'm abreujeu lo viure, Car mentre visch vostre lahor s'allarga; E vos lohant no'm trob la boca amarga Ne tard' la má com de vos vull escriure.

Cant. XXII.—_Tal só com cell_, etc.

Perdida otras veces aquella misma esperanza, renuncia á toda consolación y hasta llega á creer que es para él un gran mal que pueda hallar defensa contra la tristeza;

Hont es lo loch hont ma pensa repose? Hont será hom que mon voler contente? Ab escandall jo cerch tot fons e tente E port no trob hont aturar me gose. Lo que d'abans de tot vent me guardava Ara es en mi cruel platja deserta: Vagabunt vaig la casa qui m'es certa; Treball es gran en part hont yo vagava.....

Ya res del mon dolor no'm pot defendre; Perdut es ja tot lo goig de mon viure; Á mos amichs de tristor puch escriure, No'm basta temps á poder m' en rependre. Tant la tristor afalaga ma pensa Que tot m'es trist quant puch hoir ne veure, Tant que'm es greu que yo vinga á creure Que á tristor yo puch haver defensa.

Cant LVII.—_Hont es lo loch_, etc.

En suma, y para poner fin á esa breve pintura de la constante y fiera batalla que se dan dentro de su corazón los más opuestos afectos, y que con tanta verdad se halla en sus versos expresada, también alguna que otra vez se escapan de aquel triste corazón que, queriendo huir del dolor, tropieza con un dolor más grande:

Fugint dolor en major dolor munt,

gritos de angustia como aquel en que, recordando al atribulado patriarca de Hus, maldice su existencia:

Malehit lo jorn que'm fou donada vida;

ó este otro en que, creyendo que debía renunciar á toda felicidad, exclamaba:

Malventurós no deu cercar ventura; Creuhar se deu la front com la hi nomenan.

Cant XXXIII.—_Malventurós_, etc.

ó en fin aquella imprecación que, más ya que el ay de un corazón apenado, es el grito de un alma enloquecida por el sufrimiento:

Foch crem ma carn é lo fum per encens Vaja als damnats per condigne perfum; Mon esperit traspás de Lethe 'l flum Perque de res d' aquest mon no pens.

Cant LXXIII.—_Qual será aquell_, etc.

Sin embargo, fuerza es convenir, y en esto se distingue nuestro poeta de los modernos eróticos escépticos, que esos arranques de desesperación son como los involuntarios gritos que hace exhalar al enfermo la vehemencia del dolor, y que se encuentran, como rumores perdidos, en la atmósfera de resignación en que procura anegarse, acordándose siempre que es cristiana su alma, enamorada de otra igualmente cristiana, y que el amor que la profesa ha de sobrevivir á su cuerpo y á los deleites, como á las tristezas de este mundo; idea que si no es bastante poderosa para impedir que salgan fuera sus quejas, por más que su voluntad así lo quiera, es por lo menos bastante dueño de él para mandar al corazón que se conforme al querer de Aquel que todo lo gobierna y ordena:

Clamar no 's deu qui mal cerca si 'l troba; Donchs vos, mon cor, no us senta pus clamar. Vostres gemechs no 's poden comportar, E vostres colps se mostren sus ma roba. Hajau esfors, car lo pijor es mort; Puig á Deu plau, preneuhi paciencia: Ell es aquell qui fa de vos sentencia; Creurer debeu que no us fa ningun tort.

Cant LXXVII.—_Clamar no 's deu_, etc.

Permítasenos al llegar á este punto que, dando por terminada esta parte de nuestro trabajo, pongamos fin á ella con las oportunas reflexiones y elocuentísimas palabras con que concluye el análisis de los cantos de amor el ya citado eminente literato y publicista mallorquín, señor Quadrado, que fué el primero en nuestros tiempos que se ocupó en trazar por discreta manera y superior acierto el juicio crítico de nuestro insigne poeta. «Ignoro, escribe, si al analizar una por una las fibras de aquel corazón, al recorrer los gritos que de él arrancan las más fuertes y encontradas pasiones, y que sin enlace ni comentario apenas acaban de presentarse, asaltará á los lectores la misma reflexión que me ocupa tristemente al transcribirlos. ¡Se comprende bien lo que debía ser una vida concentrada siempre y apoyada en una idea, como el anacoreta en su columna, elevada sobre la tierra sólo lo bastante para producir vértigo y aislamiento! ¡Lo que debía ser aquel vuelo del alma, cerniéndose en los aires y sostenida siempre sobre sus alas, sin nido donde guarecerse, sin otro contacto que el impalpable de la atmósfera en que vivía, sin divisar más que confusamente y á vista de pájaro los intereses y vida de los demás hombres! ¡Lo que debía ser aquel quietismo del dolor, aquella vista íntima abierta y vigilante siempre hacia dentro, cerrada á todo objeto por fuera..... aquel océano de deseos sintiendo siempre su vacío y sin esperanza de llenarlo, en el cual venían á chocarse todos los vientos con súbitas y violentas embestidas!..... ¡Se concibe lo que hubo de ser la vida é historia de aquel hombre! Y no vengan á decirnos los hombres fríos y maduros que los versos no pasan de un honesto entretenimiento, que la poesía no es más que un vestido de gala: no son, no, aquellas ideas de las que reposan con la pluma ó se evaporan fuera del aposento; ni hay en ellas únicamente más ó menos enérgicas declamaciones, imágenes más ó menos ricas; hay allí un curso completo de la ciencia del corazón, el fruto del estudio y observación de una vida entera, y áun ésta aparecerá corta para los que, en vez de detenerse como nosotros, poetas más bien que metafísicos, en apreciar las bellezas literarias y de expresión, sigan á Ausías, tras el hilo de su vasto sistema, por las profundidades del pensamiento[46]».

[46] Ausías March. _Museo Balear_, pág. 204.

* * * * *

Si bien en las ediciones de Ausías tienen el último lugar los cantos de muerte, hemos creido, alterando el orden establecido, deber ocuparnos en aquéllos después de hacerlo en los de amor, porque los consideramos como la lógica y natural continuación de los mismos; porque son como el desenlace de un drama de amores que, habiendo empezado bajo la oscura bóveda de un templo en los días en que recuerda la Iglesia las divinas tristezas de Ghetsemaní y los acerbísimos dolores del Calvario, termina en una tumba detrás de la cual el amor se transfigura en la muerte que da vida eterna, y el dolor en esperanzas del paraíso.

Después de haberla amado como no había poeta alguno amado á su dama, la flor terrestre, aquel lirio entre cardos, en cuya contemplacion estática, pero no exenta de amarguras, había nuestro trovador vivido, fué, convertida en perfumes, á exhalarse ante el trono del Bien eterno. Los dedos de Ausías no hacen más que cambiar de cuerda en su melancólica lira, y, ¡cosa extraña, si no la explicara la fe que ardía viva en su alma! los sones que de ella arranca no son tan tristes, por más que sean también muy dolorosos, como los que sacaban de la cuerda en que lloraba las penas del amor. Pronto nos dirá él mismo lo que adivinará cualquiera que sepa en qué parte del sér querido había puesto su afecto, y qué es lo que pensaba acerca de los futuros destinos de los espíritus.

El primer afecto que experimenta al recordar que

Aquelles mans que jamés perdonaren Han ja romput lo fil tenint la vida

de la que fué su querida; al ver á su alma envuelta como en un manto de dolor, y al pensar cómo es ida para no volver aquella á quien amó cual aman los santos:

En sa dolor m' arma es envolcada... ................................... Com sens tornar la qu' am es anada;

cuando recuerda que se han interrumpido para siempre los amorosos coloquios, y separado para no juntarse nunca más dos voluntades antes unidas,

Quant imagin les voluntats unides Y 'l conversar separats pera sempre;

y ve flotar sus pensamientos á impulsos de sus voluntades (perdónennos los metafísicos el plural), como van y vienen las nubes en alas de los vientos;

Mes voluntats mes pensaments aporten Avall y amunt si com los núvols l' ayre;

por más que contemple el espíritu de su amada libre del barro que lo envolvía, con igual deleite que experimenta el devoto en el templo;

Son esperit sens lo cors jo contemple, Tant delit sent com l' hom devot al temple;

por más que no tema la muerte, y sí sólo que le falte el cielo, y ponga igual rostro al próspero como al adverso caso:

La Mort no tem que lo mon damnifica, Sino que tem que 'l cel me desfallesca. Tot cas jo mir ab una egual cara;

y que sea su amor como el horno que purifica el metal y convierte lo demás en humo;

Tot ver amich á son ver amich ama De tal amor que Mort no la menyscaba: Ans el fornal qu' apura l' or y acaba Dexant l' or fi, els als en fum derrama;

Cant de mort I.—_Aquelles mans_, etc.

no puede asegurar, sin embargo, que no encuentre su espíritu desierto de todo deleite, y no se espante él mismo de verse vivo, llegando hasta figurarse que su fantasía le engaña al representársela muerta:

Yo no puch dir que no sia desert De tot delit quant morta la imagin; De mi mateix m' espant com no 'm afin; Pensant sa mort empar que no 'n so cert....

Cant III.—_Qui será aquell_, etc.

Mas ya que no puede dudar que realmente la perdió para siempre, ruega á Dios, como especial merced, que le acoja donde está ella, y puesto que con una sola herida llagaron sus dos corazones el Amor y la Muerte, una ésta lo que ella separó.

A Deu mercé mes no se de que 't pregue Si no que mi en lo seu loch aculles: No tardes molt que d' elle á mi no vulles Puig l' esperit hont es lo seu aplegue. E lo meu cors ans que la vida fine Sobre lo seu abraçat vull que jaga; Amor é Mort ferils de una plaga; Separals Mort, dret es qu' ella 'ls vehine.

Cant I.—_Aquelles mans_, etc.

Y es que, si bien el amor de Ausías no es de los que acaban, sinó antes bien de los que crecen con la pérdida de la persona querida,

Amor se pert entre gens per absença E per la Mort la mi' Amor no fina: Ans molt més am á vos en mort qu' en vida. .......................................... D' aquella que la mort al mon l' a tolta Honest voler en mi roman sens mescla;

la fantasía le trae á veces el recuerdo del tiempo y de los lugares donde experimentó tristezas ó gozó alegrías, y con él el dolor que acompaña siempre las pasadas memorias, siquiera sean melancólicas;

Si res jo veig d' ella dolor me dona, E si'm defuig par que d'ella m' aparte: Lo temps e 'l loch ab lo dit la 'm senyalen Segons en ells dolors é delits foren;

Cant IV.—_Puig me trob sol_, etc.

ó le representa la imagen de sus últimos instantes,

Quant l'esperit del cors li viu partir E li doni lo derrer besar fret;

Cant V.—_Que val delit_, etc.

ó le murmura al oido las tristes palabras que le dijo antes de su partida:

Dient plorant, no vullau mi leixar: Hajau dolor de la dolor de mí;

y en tales momentos, ¡cómo no sentirse hombre! ¡Cómo no admirarse de que su corazón no hubiese estallado de pena!

O cor malvat del qui 's veu en tal pas, Com pecejat é sens sanch no roman?

¡Cómo no soltar la voz al dolor y arrancar á la lira, cuando se presentan á la fantasía tan tristes recuerdos, y llaman á la puerta del corazón tan acerbos pesares, versos como éstos:

Car tant com puch jo'm dolch e dolre 'm vull, E com no'm dolch assats pas desplaher, Car jo desitg que perdés tot plaher, E que jamés cessás plorar mon ull!

Cant VI.—_Si per null temps_, etc.