Part 2
Sabemos cuándo, por quién y con qué motivo se introdujo aquí la denominación de _lemosí_ para designar el idioma catalán. ¿Mas son razones bastantes para adoptar esta denominación, que ninguna relación tiene ni con el origen, ni con las causas que pudieron modificar nuestra lengua, que aparece ya formada antes que se dejara sentir en nuestras tierras la influencia de la poesía de los trovadores, ni mucho menos con el nombre de ninguna localidad de la patria catalana ni aragonesa, el que Vidal de Besalú la usara por vez primera acaso por respeto á los dos famosos trovadores Bertran de Born y Guillermo de Borneil, llamado este último por Dante antonomásticamente el _Lemosí_; el que imitando á Vidal la emplearan, á veces obligados por la ley de la rima, algunos de los autores[9] de los nuevos tratados que se compusieron á ejemplo de sus _Razós de trobar_; que se valieran casi tan sólo de aquel vocablo para designar la lengua catalana Santillana y Villena, á quienes no creemos hacer agravio negándoles que sean autoridades dignas de respeto en estas materias, ya que, en especial el primero, casi únicamente de oidas conocía las obras de los poetas provenzales, franceses ó catalanes que cita[10]; y por último que Jaime Roig aplicara aquel nombre hasta á la tierra de donde era hijo:
Criat en la patria que s' diu limosina No vol aquest libre mudar son lenguatje?
[9] Sobre totz razonars parlars Parladura lemoyzina Es mays avinens é fina.
[10] «Extendiéronse _creo_ de aquellas tierras ó comarcas de los lemosines estas artes á los gállicos,» etc. _Proemio_, pág. 8, edic. del Sr. Amador de los Ríos.
Mucho dudamos que los de Valencia, por más que estimen al autor del _Libre de consells_ como poeta, por igual manera que se placen en trocar por el nombre de lemosina el de la lengua que con su independencia de la dominación musulmana les llevó el rey don Jaime, se conformaran hoy con aplicar á su patria, á la rica y fértil tierra que riega el Turia, y cuyas playas platea el mar con sus espumas, el dictado que le daba aquel poeta de patria lemosina; ó lo que es lo mismo, el nombre de una de las más insignificantes comarcas donde se hablaba la lengua de _oc_, la más apartada de Cataluña, y la que menos derecho tenía á que se designase con su nombre la lengua de los poetas provenzales y catalanes, ya que por espacio de dos centurias,—las del mayor florecimiento de la poesía trovadoresca,—estuvo sometida, como formando parte del riquísimo patrimonio de los Plantagenets, á Inglaterra[11].
[11] Formó parte de la dote que llevó á Enrique II de Inglaterra (1182) Leonor de Aquitania. Ganada más tarde (1203) por Felipe Augusto, fué devuelta (1259) por San Luis á los ingleses, quienes la poseyeron hasta que fué de nuevo incorporada á la corona de Francia en tiempo de Carlos V, en 1369.
El Sr. Milá advierte que el nombre de _lemosí_ fué más usado por las provincias no catalanas, para las cuales debió ser más grato que el de catalán. Si así fuese, si por causas que no queremos averiguar, pero que fácilmente se adivinan, no sonara bien á los oidos de los mallorquines y valencianos, ya que no siempre fueron hermanos nuestros, la denominación de catalana dada á su lengua escrita,—que es en la que aquí únicamente nos ocupamos—, sobre todo refiriéndose á los siglos de su mayor florecimiento, ó sea á los en que el más experto y diligente filólogo no sabría encontrar diferencias verdaderamente léxicas ó gramaticales en el idioma usado por los poetas ó escritores en prosa de Cataluña, Mallorca y Valencia, ¿por qué en vez de la denominación lemosina, sin duda la más impropia que podía adoptarse para significar nuestra lengua, no aceptan la de provenzal-valenciana, ó la de lenguadociano-valenciana, que al menos indicaría, por más que fuese de una manera remota, su filiación de aquella lengua?
Permítannos los escritores y poetas de Valencia que usan el calificativo de escuela lemosino-valenciana que les recordemos que no hubo jamás ninguna escuela poética propia y exclusivamente lemosina; que cuantos críticos dentro y fuera de España se ocupan en la literatura provenzal y en la nuestra, hablan de la escuela de los trovadores, de la tolosana y de la catalano-tolosana, y algunos de la valenciana, pero nunca de aquélla; como también que, rectificando denominaciones impropias, hoy que un más profundo estudio de los hechos y de las cosas tiende á dar á los nombres técnicos su propio y verdadero valor, rechacemos, limitándonos al sujeto que nos ocupa, la calificación de dialectos dada al catalán y valenciano[12], no ya tan sólo por el vulgo de las gentes y por autores hueros y adocenados, sinó hasta por escritores tan eminentes, y por tan graves y discretos críticos como, por ejemplo, el señor don José Amador de los Ríos, y esto en una obra de tanta importancia y valor como lo es su _Historia de la literatura española_.
[12] «Gran número de cultivadores, dice, logró durante este período (siglo XV) la poesía que tiene por instrumentos los dialectos catalán y valenciano.»
Concluiremos protestando una y cien veces más que al hacer esta declaración no ha sido en manera alguna nuestro ánimo herir en lo más mínimo susceptibilidades personales ni locales, sinó tan sólo salir al encuentro á los que extrañasen que no designáramos jamás en este escrito con el nombre de lemosín nuestro idioma, ni de valenciana la escuela de los trovadores que florecieron tanto en Valencia como en Cataluña en la XV centuria, explicándoles los motivos que nos han inducido á obrar de esta suerte. Nuestra divisa como escritores es, según indicamos ya en otro trabajo, el _amicus Plauto, sed magis amica veritas_. Podremos errar tomando por verdad lo que no es más que su apariencia; pero en este caso podrá decirse de nosotros que rompemos lanzas por un fantasma; jamás que faltamos á sabiendas á las reglas de la justa, ni mucho menos que nos batimos para que ande nuestro humilde nombre en boca de las gentes.
POETAS ANTERIORES Á AUSÍAS MARCH.
Á la manera que el temprano florecimiento de los almendros y la aparición en el mes de Abril de algunas flores primerizas anuncian la llegada de Mayo, y son como el preludio del reinado de las flores que en este afortunado mes cubren los campos con sus perfumados mantos de gayos y bellísimos matices, de igual modo á últimos del siglo XIV y en los albores del XV aparece un buen número de poetas á quienes parecía entrarles, según el dicho de uno de los suyos, deseo de soltar la voz al canto;
Lis prenia talent de cantar,
siendo como anticipado anuncio de la aparición en el cielo de las catalanas letras del estrenuo caballero y elegantísimo poeta Ausías March, y de la muchedumbre de cantores que debían formar su brillante cortejo.
No habría de sernos difícil hallar las causas de aquel dispertamiento de la musa catalana y florecimiento poético, que llega, en el reinado de Alfonso V de Aragón, á emular el de la poesía provenzal en los mejores tiempos de su existencia, y que dejó muy atrás, según en otra parte ya indicábamos, el de su hermana y maestra la escuela tolosana. El ejemplo del Dante y del Petrarca estimulando á nuestros ingenios, si no á igualarles, que esto era empresa por demás difícil, á seguir, siquiera fuese de lejos, sus pisadas; la nueva luz con que bañaban las inteligencias, al paso que adelantaban la hora del nuevo dispertar de su actividad creadora, los albores del renacimiento, que nos venían de Italia por medio de aquellos dos grandes poetas, los cuales parecía como que se proponían satisfacernos por tan generoso modo, como herederos que éramos de los trovadores, las deudas que tenía con ellos contraida su patria, por haber sido cuna de Sordelo, de Alberto de Malespina, de Bonifacio Calvo y otros varios poetas italiano-provenzales[13]; el establecimiento en Barcelona del Consistorio del _Gay saber_, quien, dando la norma de los certámenes ó justas poéticas que con frecuencia continuaron celebrándose, así en esta ciudad como en Valencia durante el siglo XV, y con menos acierto en sus fallos y menos provecho del arte, ya degenerado, en la siguiente centuria, sirvió, ora por el aparato de que se les rodeaba[14], ora por los públicos honores con que se festejaba á los vencedores[15], de poderoso incentivo á los poetas para consagrarse al culto de la gaya ciencia; y por último, la protección, tan generosa como ilustrada, y no á precio de bajas adulaciones adquirida, con que alentaron nuestros monarcas, desde don Pedro IV hasta don Alfonso V, á los cultivadores de aquella ciencia, habían de ser motivos poderosísimos para que, así como el aire se puebla de alegres golondrinas al retorno del buen tiempo, se poblaran por igual modo de poetas las comarcas donde más se dejaban sentir las bienhechoras influencias de tan potentes estímulos.
[13] Fueron varios, y no de segundo orden, los poetas italianos, además de los citados, que versificaron en lengua provenzal. El mismo Dante, que en su _Vulgare eloquio_ se queja de los malos italianos (así los llama) que seguían aún en su tiempo prefiriendo á la suya la lengua de los trovadores, pone, como es sabido, en boca de Arnaldo Daniel, en el canto XXVI del Purgatorio, algunos versos en dicha lengua.
[14] D. Martín el Humano asignó al Consistorio de Barcelona cuarenta florines de oro de Aragón para premios.
[15] D. Enrique de Villena, que fué presidente de nuestro Consistorio, nos dejó una extensa relación de las ceremonias con que procedía éste en la adjudicación de los premios y de los obsequios con que honraba á los que eran considerados dignos de ellos, que por haberla publicado ya en otro trabajo nuestro, en la Revista titulada _El Arte_, y más adelante Milá en su _Resenya histórica y crítica_, y por ser muy conocida, nos creemos dispensados de reproducir.
Por más que no nos reconozcamos obligados á mencionar, para mejor hacer resaltar la importancia del florecimiento poético de la época que historiamos, los poetas todos pertenecientes á la misma, cuyos nombres, salvándose del olvido, han llegado hasta nosotros, ya porque no cabría tarea tan extensa en los límites estrechos de un trabajo de la índole del nuestro, ya porque no podríamos hacer más que repetir por cuarta ó quinta vez lo que han dicho Balaguer en su _Historia de Cataluña_, al dar á conocer el famoso _Cancionero_ de Zaragoza, nuestro amigo Milá y Fontanals en su erudita _Resenya histórico-crítica dels antichs poetas catalans_, y Ferrer y Bigué en su _Estudio histórico-crítico de los poetas valencianos en los siglos_ XIII, XIV _y_ XV[16]; creemos, sin embargo, conveniente á nuestro principal propósito, que es dar á conocer á Ausías March y sus obras; éstas no tan sólo en sí mismas, sinó en relación con las de los poetas de la época en que fueron escritas, apuntar algunas ligeras indicaciones acerca los más notables trovadores que en ella florecieron, unos como precursores ó maestros suyos; como sus compañeros ó discípulos otros que unieron á los de él sus cantos, bien que sin poder levantar, ni de mucho, su voz hasta donde llegó la suya; no pocos, en suma, como sus imitadores después de su fallecimiento. La palmera que luce su gallardo y erguido tronco cuando se la contempla sola y aislada en medio de las arenas del desierto, osténtase más altiva y airosa cuando, mecida por los aires en el bellísimo mar de verdura salpicado de frutos de oro que forma la huerta valenciana, eleva su cabellera por cima de los modestos árboles frutales que crecen á sus plantas. Así aparece también más grande el ingenio de Ausías March, y se le admira más como hombre y como poeta, cuando se le compara con la muchedumbre de éstos, que prepararon, por decirlo así, sus caminos, formaron su cortejo en vida y cantaron aún después de su muerte, á la mayor parte de los cuales, y hasta á los de más ingenio, hubiera podido decir él de su laud lo que Roldán á los paladines de su tiempo de sus armas:
Nessun le muova Che star non possa con Roldan a pruova.
[16] También este último trabajo fué premiado con una abeja de oro ofrecida por la Sociedad Económica de Amigos del País de Valencia.
Sin que podamos precisar el tiempo en que floreció cada uno de los poetas que vamos á nombrar, aparecen en los últimos años del siglo XIV y primeros del XV, entre otros trovadores de menos fama, Mossen Jordi de Sant Jordi, Luis de Vilarasa, Andrés Febrer y los tres March, Jaime, Pedro y Arnaldo, pariente también por ventura este último, y tío y padre los dos primeros de Ausías.
Si bien debió el de Sent Jordi, en no escasa parte, la reputación de que goza al error, harto generalizado entre muchos de los críticos que antes de nuestros tiempos se ocuparon en la historia de las letras catalanas[17], de que hubo tres poetas de aquel apellido, y que aquél, llamado del Rey, fué imitado y hasta en alguno de sus versos traducido por el Petrarca[18], y á los elogios que de él hizo en su famoso _Proemio_ el Marqués de Santillana[19], quien además compuso con motivo de su muerte una obra titulada _Coronación_[20], merece sin embargo en justicia ocupar, si no el primero, uno de los más preferentes asientos entre los precursores y maestros del amante de Teresa, á quien unas veces se parece y con el cual otras se iguala, aventajándole en la claridad del concepto y acaso en la mayor belleza de la forma poética. Entre las varias composiciones que de este poeta se conocen, que no bajan de quince á diez y seis[21], puede citarse la _canción de opósitos_ (contrastes), mencionada por el citado Marqués de Santillana, y que pudiera creerse haber imitado en más de una ocasión el mismo Ausías March, si no fuera la afición á los antítesis uno de los rasgos característicos de nuestros antiguos trovadores; y la compuesta en _estramps_, que empieza:
Pus lo front port vostra bella semblança, etc.,
que podría ponerse al lado de las de aquel poeta, sin que el ojo más experto y versado en la lectura de sus esparsas pudiese adivinar que no era obra suya. Véase como muestra la última de sus estancias:
Axi 'm te pres e' liatz en son carçre Amors ardens com si stes en un coffre, Tancat jus claus e' tot mon cor fos dintre, On no pugués mover per null encontre, Car tant es grans l' amor que us ai è ferme Que lo meu cor no 's part punt per angoxa, Bella, de vos, ans esay ferm com torres En sol amar á vos, blan xa colomba, etc.....
[17] Tales como Beuter y Escolano, y siguiendo á éstos, Argote de Molina, Nicolás Antonio, Quadrio, Bastero, Torres Amat, etc.
[18] Véase el _Diccionario de Autores catalanes_, de este último, página 332, en las notas á la composición que empieza:
Tots jorns aprench é desaprench ensemps, etc.,
donde pone los versos que se supone haber traducido de él el cantor de Laura.
[19] «En estos nuestros tiempos floreció Mossen Jorde de San Jorde, caballero prudente: el cual ciertamente compuso asaz fermosas cosas, las cuales el mismo asonaba: ca fué músico excelente é fizo entre otras una cancion de opósitos que comienza: «Tots jorns aprench é desaprench ensemps».»
[20] Véase la colección de sus obras por don JOSÉ AMADOR DE LOS RÍOS, página 332, y la nota referente al mismo poeta en las páginas 618 y 619.
[21] Se encuentran siete de ellas en el _Cancionero_ de Zaragoza.
Aunque es poco lo que de Vilarasa conocemos[22], puede colocársele entre los precursores de Ausías, á quien se asemeja igualmente, bien que sin igualarle, en alguna de las estancias de sus cinco baladas, que tenemos por las mejores de sus obras. Merecen citarse la primera copla de su cuarta balada, que es como sigue:
Si com lo flach qui 'n brega no 's estat Se feng ardit crehent que sia tal, Mes quant s' i veu en un punt es torbat, Tal que fugir no 'l sembla cosa mal, Me pren á mí qu' ans que tal don' amás Me fou semblant que le-y gosás ben dir, Mes quant e (es?) loch que la pusch requerir Li parle d' al è call-me de mon cas.
y algunas de la balada segunda:
Sobres d' amor m' a tret de llibertat, etc.
[22] Véase TORRES AMAT, páginas 666 y 667, y MILÁ, _Resenya histórica_, páginas 142 y 143.
Sin detenernos á hablar de Lorenzo Mallol, en cuyas obras, no tan ajustadas al carácter que imprimió á las suyas Ausías March, se advierte más el estilo de la poesía trovadoresca, y en cuya lengua, como dijimos en otra parte, se notan más resabios de provenzalismo que en las de otras de sus contemporáneos; ni de Andrés Febrer, de quien únicamente por la autoridad de Santillana, que quizás le confundió con otro poeta de su nombre, real ó supuesto, sabemos «que fizo obras nobles», y al cual sólo citamos y ponemos entre los más distinguidos poetas de su tiempo por su traducción, dada recientemente á la estampa[23], de la _Divina Comedia_ del Dante; ni de Arnau March, de quien no conocemos más que una copla de amores, nos fijaremos en los otros dos trovadores de este apellido, Jaime[24] y Pedro, ya mencionados.
[23] En Barcelona en el año de 1878, que era el en que escribíamos esta memoria, por nuestro estimado amigo y compañero de claustro don Cayetano Vidal y Valenciano, quien se valió para ello de una copia sacada por su propia mano del códice existente en la biblioteca del Escorial.
[24] Nos inclinamos á creer á Jaime hermano, más bien que padre, de Pedro, y por consiguiente tío y no abuelo, como opinan algunos, de Ausías, primeramente porque siendo autor el Jaime de la _Copla equivocada_, dirigida á Mossen Pere March, á la cual sigue la _Resposta feta per Moss. P. March á Moss. Jac. March_, cuyo epígrafe deja de copiar el señor Torres Amat por su cinismo, no es de suponer que se tomara aquel poeta libertades que repugnasen á la moral en una obra dirigida á su padre; y en segundo lugar, porque en un documento que tenemos á la vista, fechado en Valencia en 1361 (véase el Apéndice núm. 1), aparece Pedro March reconociendo á Jaime March, de quien se dice que era «de casa d' aquell mateix Senyor» (el citado don Pedro IV), una deuda que con él tenía la corte desde el año 1334; y como en aquella fecha, por joven que supongamos al Moss. Pedro, hemos de concederle por lo menos, en atención á la importancia del cargo que desempeñaba, unos treinta años de edad, resultaría que habiendo muerto el Moss. Jaime después del año 1400[B] si hubiese sido padre y no hermano del citado don Pedro, no tan sólo hubiera debido vivir hasta una edad por extremo adelantada, sinó estar en disposición de ejercer en ella el cargo de diputado general de Cataluña, cuyo título le da en el documento á que se alude en la nota[B].
[B] Es una escritura de creación de un censal inserta en el libro de protocolos del notario público de Barcelona, fechada en 18 de Marzo de 1398, en la cual se leen estas palabras: _Jacobus Marchi mile deputatus Generalis Cathaloniæ, residens Barchinone_, etc. Existe otra escritura del mismo, de 11 de Febrero de 1400, en que se le designa con el mismo título.
Prescindiendo, para dejársela á la paciente investigación de los eruditos, de la cuestión de si la familia de los March es oriunda de Jaca, según opinan los escritores valencianos, ó de si procede de Cataluña, como, á nuestro entender con más fundamento, suponen algunos biógrafos catalanes de Ausías, á cuya opinión parece inclinarse el docto autor tantas veces citado de la _Resenya histórica_[25]; de si tuvo ó no su habitual residencia en la capital de Valencia, en lo cual pueden caber algunas dudas respecto de los dos Mossen Pedro y Jaime; y de si este último, autor del _Libre de las concordances_, dispuesto en 1371 por orden de don Pedro el Ceremonioso[26], y que contribuyó con don Luís de Aversó á la fundación del consistorio del Gay saber de Barcelona, es el mismo, como creemos nosotros, que el _miles_ y diputado general de Cataluña y oficial en la casa del rey que figura en el documento á que hacemos referencia en la nota segunda de la página anterior, y en los que citan Torres Amat en su diccionario[27] y Ferrer en su estudio histórico-crítico[28]; cuestiones de escasísimo interés bajo el punto de vista de la historia literaria para los que opinamos que no existe en la época que reseñamos una escuela valenciana distinta de la catalana; y por los que creemos que la historia de una literatura, cuando en ella no reinan más que un solo gusto, una misma lengua é idéntico carácter, no debe fraccionarse en tantos capítulos como son las comarcas ó ciudades donde florecieron grupos más ó menos numerosos de escritores: prescindiendo, repetimos, de dichas cuestiones, hijas las más veces de un amor propio de localidad exagerado, ó que sirven á lo más para fingir lindes ó fronteras donde ni la geografía ni la historia las han levantado, veamos si cabe señalar la parte de influencia que pudieron ejercer los dos March, padre y tío, en el desenvolvimiento del ingenio poético y en el espíritu y carácter que dominan en las obras de Ausías.
[25] Pág. 127, donde se hallan reunidas las escasas noticias que nos quedan de Jaime March.
[26] Véase el título en MILÁ, _loc. cit._
[27] Pág. 366 y 370.
[28] Pág. 24 del Boletin, etc.
Que la atmósfera de poesía que debió respirar éste desde su infancia en el seno de su propia familia, donde tan ardoroso culto se daba á la ciencia gaya, debía preparar su mente y su fantasía á recibir las inspiraciones de ésta y abrir su corazón á los puros goces de la belleza; que el renombre que como poetas gozaban, y las honrosas distinciones que de sus monarcas y de las damas y demás trovadores de su corte habían de recibir aquéllos debían ser eficacísimos estímulos que le excitasen á seguir sus pasos para por ellos llegar al logro de parecidos honores, ni hay por qué advertirlo ni por qué encarecerlo. Inteligencia asaz menguada, fantasía por demás pobre, corazón por todo extremo frío hubiera debido tener el niño Ausías, si el recuerdo de su tío y el ejemplo y la memoria de su padre, sobrado reciente la de este último en la época en que debió arrojarse á balbucir su primeros versos, no hubiesen encendido en su alma la celeste llama y en su pecho el fuego sagrado de la poesía.
Ello no obstante, si debiésemos señalar la parte de influencia que en el especial sabor y en el carácter de las esparsas del que debía ser el príncipe de nuestros poetas ejercieron las obras poéticas de Jaime y de Pedro, no vacilaríamos en atribuir la mayor y más visible, si vale decirlo así, al segundo. En las escasas muestras de las poesías del primero que han llegado á nosotros, y más que en otra alguna en la _Questió sobre lo departiment del estiu e del ivern_, nos parece advertir más resabios de la escuela trovadoresca que de la tolosana; sin que por otro lado resalte en la amorosa que pone en boca de una dama que había perdido á su amante, de quien dice:
La qual no crey en lo mon n' agues par,
la suave melancolía, ó si se quiere la tristeza religiosa que se advierte en los cantos de muerte del apasionado amador de Teresa.
Respecto de Pedro, á quien apellida Santillana valiente y noble caballero, ora porque hubo de sobrevivir[29] á su hermano Mossen Jaime, muerto, según se presume, por los años de 1400, ora por el carácter de sus versos, más parecidos á los de su hijo, no vacilamos un punto en considerarle como maestro de éste.