Chapter 9
LEÓN. Muy sencillo... Pienso... como si Dios murmurara 270 en mi alma... pienso que después de tanto penar, después del largo espacio de soledad y afanes en mi trabajosa vida, ya merezco el descanso, la alegría. Acábese mi Purgatorio y denme el Cielo, que ya tengo bien ganado. 275
VICENTA. ¿Y quién es usted para decir y afirmar que lo merece ya?
MARÍA. Eso sólo Dios lo decide.
LEÓN. Pues... a eso voy. Creo que Dios ha decidido mi indulto. 280
MARÍA. ¿En qué se funda para creerlo así?
LEÓN. En que... hoy, hoy ha dispuesto Dios... algo que estimula mis esperanzas. Y al hacerlo así, me ha dicho...
VICENTA. ¿Dios?... ¿Pero habla Dios con los 285 comerciantes?
LEÓN. Alguna vez... Pues me ha dicho... «Pobre alma, acábese tu suplicio... ven... llama a la puerta de mi Cielo... No faltará un ángel que te abra...»
VICENTA. ¿Y ha llamado usted? 290
LEÓN. Voy a llamar.
VICENTA. (_Aparte._) Sin duda estorbo para el llamamiento... Pero aquí me planto.
MARÍA. (_Queriendo variar de conversación._) En fin, loquinario, ¿viene usted o no a que pongamos en orden 295 nuestras cuentas?
LEÓN. No... Digo, sí... vengo a eso... y a otra cosa. Empecemos por las cuentas.
VICENTA. (_Apartándose._) ¡Ay, ay, ay! Estas cuentecitas... me parece a mí que es el diablo quien las 300 arregla.
LEÓN. (_Saca de su cartera un papel._) Liquidación de azulejos.
VICENTA. ¿Qué, también vende alfarería? En el nombre del Padre... 305
LEÓN. Alfarería y cerámica superior. ¿A qué ese asombro? Mi discípula pidió a Sevilla dos partidas de azulejos: la una superior, con reflejos metálicos... la otra ordinaria. A mí me dio el encargo de colocarlas... ¿Pero no ha visto usted el zócalo del nuevo salón del 310 Ayuntamiento?
VICENTA. Y los portales de las casas nuevas... sí.
LEÓN. (_A María._) La clase superior se ha vendido ya totalmente. La otra ya irá saliendo. Liquidaremos las dos... 315
MARÍA. No: liquidemos sólo la partida realizada.
VICENTA. (_Aparte._) Estas partiditas y estas liquidacioncitas... ¡ay! (_Suspira._)
LEÓN. (_Saca billetes de su cartera._) Son ochocientas treinta y dos... Rebajadas las letras de Aguiló Hermanos, 320 Pasamanería, que pagué, resultan...
MARÍA. (_Después de hacer rápida cuenta._) No tiene usted que darme más que cuatrocientas catorce, con diez céntimos.
LEÓN. Hija, no: seiscientas veintiocho. 325
MARÍA. ¿Y su comisión, no la descuenta?
LEÓN. Deje usted. Otra vez será.
MARÍA. No, no. ¡Lucido está el maestro! ¡Vaya un ejemplo que me da!... No hacemos más tratos si no descuenta ahora mismo... 330
LEÓN. Bueno, bueno: no riña. (_Contando._) Cuatrocientas catorce... No discuto con usted ninguna de las formalidades mercantiles, y tomo lo que, según convenio, me corresponde. Esto no quita para que esté dispuesto ahora y siempre a dar a usted mi hacienda toda, mi vida, 335 y mil vidas si mil tuviera.
VICENTA. (_Aparte._) ¡Ay, Dios mío, esto está perdido!
MARÍA. Pues con esto, unido a lo que me trajo usted ayer por las vajillas de porcelana superior y la cristalería 340 de Bohemia (_Contando en la cesta del dinero_)... y otras cosillas, tengo en mi caja más de dos mil pesetas... Verdad que hay aquí un ingreso... (_Picaresca._)
LEÓN. ¿De qué?
MARÍA. ¡Curiosón!... Esto es una partida secreta... 345 un dinerito que me ha caído del Cielo. No puedo decir más.
VICENTA. (_Aparte maliciosa._) ¡Qué cielo será ése, Señor, de donde caen estos dineritos!
MARÍA. Bueno, bueno. Pues lo que debo a usted 350 sigo pagándolo en partiditas... Abóneme otras trescientas pesetas. (_Se las pone delante._)
LEÓN. ¿De veras no las necesita? Antes que los principios, está la conveniencia de usted.
MARÍA. (_Insistiendo._) No, hijo: cuando digo que... 355
VICENTA. (_Aparte._) ¡También le presta dinero!
LEÓN. (_A Vicenta._) Estos son negocios, esto es ley y mutuo auxilio comercial, señora Alcaldesa.
MARÍA. Llevamos nuestras cuentas con todo rigor.
LEÓN. Aquí no hay engaño ni misterio. Señora mía, 360 está usted en la casa de la sinceridad, de la honradez más pura.
VICENTA. Sí, sí... Pero estos tratos y combinaciones...
LEÓN. (_Con brío._) A gritos los digo yo en medio de 365 la calle. Y puesto a descubrir mi alma, gritaré también que quiero a María, que la quiero con amistad, con respeto, con amor: la trinidad del querer...
MARÍA. (_Riendo._) ¡Qué sutil y qué hiperbólico, Dios mío! 370
VICENTA. ¿Pasión tenemos?... Ya dije yo...
LEÓN. Culto fervoroso que no quiere ni debe ocultarse.
MARÍA. Basta ya... Cállese la boca. Sea usted discreto. 375
LEÓN. No puedo callar. La realidad presente me ordena la indiscreción.
MARÍA. (_Confusa, turbada._) ¿Qué realidad es ésa que ayer no existía y hoy sí?
LEÓN. Ha llegado la ocasión de que todos los buenos 380 afrontemos la verdad de la vida, y despreciemos todo artificio por imponente que sea.
MARÍA. (_Con gran confusión._) ¿Qué dice?... ¿qué pasa?
LEÓN. Cualquier suceso inesperado abre a la voluntad 385 humana caminos nuevos.
VICENTA. Ya, ya. (_Con pretensiones de agudeza._) Crisis comercial... ¿no es eso?
LEÓN. Sí, señora... crisis.
MARÍA. ¿Crisis en el comercio de usted o en el mío? 390
LEÓN. En los dos... No, no: en el de usted.
VICENTA. Subida inesperada en el precio de los artículos.
LEÓN. Sí... Artículo hay que ha estado por los suelos, y ahora sube, sube... 395
MARÍA. No entiendo...
VICENTA. Y vendrá la quiebra.
LEÓN. Para impedir la ruina de mi amiga, le propongo mi apoyo comercial.
MARÍA. ¿Cómo? 400
VICENTA. Es muy sencillo... asociándose...
LEÓN. Propongo un negocio comanditario... sobre nuevas bases... Formulado lo traigo aquí. (_Saca de su cartera un pliego sellado._)
MARÍA. (_Con gran curiosidad, tomándolo._) A ver, a 405 ver... (_Trata de abrirlo._)
LEÓN. No, no: la índole delicada de este nuevo negocio exige que usted no se entere de él hasta que pueda consagrarle toda su atención... en la soledad.
VICENTA. Ya... estorbo. 410
MARÍA. No. (_Persistiendo en su confusión._) ¡Si no es amor, Vicenta: es...!
VICENTA. ¿Que no? Abra usted y lea.
LEÓN. Ahora no.
VICENTA. ¡Si bien claro lo dijo antes! Huido del 415 Purgatorio, se atreve a llamar a las puertas del Cielo.
LEÓN. He llamado, sí... ¡y con alma!
VICENTA. Me parece que no le abrirán, señor mío. (_Mira alternativamente a León y a María. Pausa. María mira al suelo, a León; mira la carta. Con los ojos expresa 420 todo: alegría, expectación, miedo de dar a conocer sus sentimientos ante su amiga._)
LEÓN. (_Que ha recogido rápidamente su cartera y sombrero._) Si no me abren, si soy despedido, volveré al lugar de suplicio y expiación. Sé padecer; conozco el 425 dolor; viviré recogido y encerrado en el desconsuelo infinito... sin que por eso flaquee mi fe cristiana. Siempre diré: Dios en las alturas, María en la tierra. María es la paz; María es la esperanza, la flor y el fruto de todo bien... (_Se retira hacia la izquierda._) He llamado y 430 espero. (_Hace ligera reverencia y se va. María le sigue con la mirada. Permanece absorta._)
ESCENA VI
MARÍA, VICENTA; después CIRILA.
VICENTA. (_Mirándola con severidad._) Lea usted... lea para sí. Hágase cuenta de que está sola.
MARÍA. (_Vencida de la curiosidad, rasga el sobre; 435 desdobla con febril mano el papel, y lee rápidamente._) «En previsión de una crisis próxima...» ¿Ve usted? no es nada. Cosa de política, de comercio...
VICENTA. Amiga querida, estoy asustada. Preveo cosas muy graves. 440
MARÍA. ¿Por qué?
VICENTA. Ya sabe usted cuánto la quiero. Lo que he visto y oído aquí paréceme un principio de grandes desastres.
MARÍA. (_Abrasada de curiosidad, vuelve a desdoblar la 445 carta._) Permítame un instante. (_Lee para sí._) «Crisis de familia...» (_Se interrumpe al oír la voz de Cirila; vuelve a replegar la carta._)
CIRILA. (_Entrando por la derecha._) Los señores Marqueses bajan ahora. 450
VICENTA. Yo me voy. (_Retrocede._) Hemos quedado en ir juntas a la romería. Vendrán conmigo las de González. Por Dios, María, que no se arrime a usted ese hombre, que no caiga en la estúpida presunción de acompañarla. 455
MARÍA. (_Sin oír lo que dice._) Bien... sí... Hasta luego, amiga mía.
VICENTA. Adiós.
MARÍA. (_En cuanto la ve salir, lee rápidamente saltando de una carilla a otra._) «Este inmenso amor mío, 460 hijo de la adversidad, tiene de su madre la firmeza y la esperanza...»
CIRILA. (_Mirando por la derecha._) Ya vienen...
MARÍA. (_Lee saltando._) «Soy incandescente. Ardo: no me consumo. Siempre espero. (_Saltando._)... alma 465 superior, fuerte... La vida armónica... eficaz. (_Repliega la carta y la esconde al sentir la voz de su padre._)
ESCENA VII
MARÍA, CIRILA, DON PEDRO, FILOMENA, DON RAFAEL.
DON PEDRO. Hijita del alma, los ratos que nos roban tus quehaceres nos parecen siglos.
FILOMENA. Y siglos de tristeza, porque debemos 470 decirte...
DON RAFAEL. ¿Qué?... ¿Ya empiezan a reñirla?
DON PEDRO. ¿Quién habla de reñir? Adorada Mariucha, tus ideas de mujer entendida y laboriosa han sido el remedio de nuestra desdicha. Pero... 475
FILOMENA. Te agradecemos en el alma lo primero que hiciste por nosotros...
DON PEDRO. La venta de tu ropa de lujo nos pareció un rasgo de cariño filial. Lo demás...
MARÍA. ¿Lo demás, qué...? 480
DON RAFAEL. Lo diré yo. Es que no pueden habituarse... cuestión de sangre, de nacimiento... no se acomodan a estos menesteres mercantiles.
MARÍA. Bah, bah. (_Acariciándoles._) Por Dios, queridos papás, reflexionad en lo que consumimos; y si 485 habéis pensado mejor arbitrio para vivir decorosamente, decídmelo... Pero ahora no. (_Impaciente._) Estoy de prisa.
FILOMENA. ¿Tienes que salir?
MARÍA. Voy con Vicenta a casa de Josefita. 490
DON PEDRO. Ya... Pues vete, vete.
FILOMENA. ¿Volverás pronto?
MARÍA. (_En el ángulo de la derecha, quitándose el delantal._) En seguida... Dime, papaíto: de las remesas de esperanzas que te hace mi hermano, ¿ha resultado 495 algo positivo?
DON PEDRO. (_Con tristeza._) Nada, hija mía.
MARÍA. Ya ves que ni le han hecho diputado, ni le ha salido aquel negocio, ni nada...
FILOMENA. Pero en su última carta nos dice, con 500 cierto misterio, que no tardarán en despejarse los horizontes.
MARÍA. (_Arreglándose._) No os fiéis de horizontes, ni de las nubes esperéis nada bueno. Miradme a mí, que quiero ser vuestro cielo, y más aun vuestra tierra. Dejadme 505 que os gobierne, que os cuide, que os alimente... Sed modestos, sencillos, y no soñéis con grandezas alcanzadas por arte de magia. (_Vuelve al centro ya vestida, el sombrero en la mano._) Mil veces os lo he dicho y hoy os lo repito. El noble arruinado no debe obstinarse en 510 aparentar la posición perdida. Hágase cuenta de que se ha caído de la altura social, y al caer... naturalmente... cae en el pueblo... en el pueblo de donde todo sale y a donde todo vuelve.
DON PEDRO. ¿Pueblo nosotros?... _Shocking._ 515
MARÍA. (_Expresión de incredulidad y burla en el Marqués y Filomena._) ¿No lo creéis, dudáis?... Pues no dudéis nunca del amor ni de la abnegación de vuestra hija.
FILOMENA. (_Poniéndole el sombrero._) Sí, sí... No 520 dudamos... Pero no te detengas, hija.
DON PEDRO. (_Deseando que salga._) Lo primero tus asuntos.
MARÍA. No tardaré. (_Indica a Cirila las cajas que ha de llevar._) 525
DON RAFAEL. (_Aparte a María, junto a la puerta._) ¿Volverá usted pronto?
MARÍA. (_Aparte a don Rafael, con vivo afán._) Sí: espéreme usted aquí, don Rafael. Tengo que hablarle.
DON RAFAEL. ¿Cosa de importancia? 530
MARÍA. De inmensa importancia y gravedad.
DON RAFAEL. Aquí estaré. (_Sale María, seguida de Cirila con cajas._)
ESCENA VIII
DON PEDRO, FILOMENA, DON RAFAEL.
DON PEDRO. (_Esperando que se aleje._) Ahora, aprovechando su ausencia... (_A Filomena, que se asoma a 535 la puerta._) ¿Está lejos?
FILOMENA. Ya están en la calle... Registremos todo. (_Dirígense los dos a la mesa de escribir._)
DON RAFAEL. ¿Pero qué hacen?
DON PEDRO. (_Probando a abrir el cajón de la 540 mesa._) Veamos si se encuentra aquí la clave de este misterio.
FILOMENA. (_Dándole un manojito de llaves._) Prueba con estas llaves.
DON RAFAEL. Pero, señor Marqués... 545
DON PEDRO. Alguna habrá que sirva. (_Probando llaves._) Ésta no va... probemos otra.
DON RAFAEL. Permítanme que les diga...
DON PEDRO. Sí: que es cosa fea esta violación de cerraduras... 550
FILOMENA. Pero se trata de un ser adorado...
DON PEDRO. Que no queremos que se nos extravíe.
FILOMENA. Nos encontramos frente a un tremendo enigma...
DON PEDRO. (_Probando otra llave._) A ver ésta... 555 Señor don Rafael, el enigma es éste: ¿cómo se puede atender a las necesidades de esta familia, y pagar el colegio de los niños, vendiendo flores de trapo y jugando a las tiendas?
DON RAFAEL. Puede ser, cuando ella lo hace. 560
DON PEDRO. Pero de veras, don Rafael, ¿usted no duda?
FILOMENA. ¿No sospecha...?
DON RAFAEL. (_Con energía._) Ni sospecho ni dudo. Yo creo en María. 565
DON PEDRO. (_Lanzando una exclamación de alegría al sentir que se abre la cerradura._) ¡Ah! (_Tira del cajón._)
FILOMENA. ¡Abierto! (_Se aproxima con viva curiosidad._)
DON PEDRO. Venga usted, señor Cura, y examine... 570
DON RAFAEL. (_Alejándose._) Yo no: soy confesor; pero no abro las conciencias con llave falsa.
FILOMENA. (_Dando prisa a don Pedro._) Registra pronto, por si vuelve.
DON PEDRO. (_Sacando con gran respeto la cestilla 575 del dinero._) ¡Santa Bárbara, cuánto dinero! (_Se asombra de su contenido._)
FILOMENA. (_Mirando el dinero sin contarlo._) Pasa de quinientas pesetas...
DON PEDRO. (_Contando a la ligera._) Doscientas... 580 cuatro... seis... Y también mil... (_Más asombrado._) ¡Y también dos mil!... Y aquí un sobre que contiene billetes. A ver, ¿qué dice aquí? (_Lee el sobre._) «Dinero del Cielo.»
DON RAFAEL. (_Aparte._) ¡Ahora es ella! 585
DON PEDRO. Tanto dinero me pone en gran confusión.
FILOMENA. Y a mí.
DON RAFAEL. A mí no. Dios ha favorecido a la niña en sus negocios.
DON PEDRO. La legítima ganancia no puede ser tan 590 grande.
FILOMENA. No nos hará creer don Rafael que Dios multiplica los billetes de Banco.
DON RAFAEL. ¿No multiplicó los panes y los peces?
DON PEDRO. Amigo mío, no estamos en los tiempos 595 bíblicos.
DON RAFAEL. En los tiempos bíblicos y en todos los tiempos, Dios hace lo que le da la gana.
FILOMENA. Y este dinero bajado del Cielo, ¿qué significa? Yo no lo entiendo. 600
DON PEDRO. Queridísimo Cura, ¿no comprende usted que hay misterio?
DON RAFAEL. Misterio habrá. Pero mi fe religiosa me ha enseñado a creer lo que no entiendo. Creo en María.
FILOMENA. (_A Don Pedro._) Sigue... A ver si los 605 papeles nos aclaran el enigma.
DON PEDRO. (_Pone la cestilla donde estaba. Saca papeles._) Cuentas... facturas...
FILOMENA. Lee.
DON PEDRO. (_Leyendo._) «Letras pagadas por 610 León... Saldo con León...»
FILOMENA. ¿Y esto, don Rafael?... ¿Qué dice de esta ingerencia del carbonero en los asuntos de mi hija?
DON RAFAEL. (_Imperturbable, paseándose._) Creo en Mariucha. 615
DON PEDRO. (_Examinando otro papel._) Una cuenta de sus gastos... (_Lee._) «Caja de puros _Henry Clay_ para papá... la pensión de los niños... (_Alzando la voz._) Pagado a León...»
FILOMENA. (_Que también ha examinado papeles._) Y 620 aquí: «Cobrado de León...» Esto ya es demasiado.
DON PEDRO. (_Repitiendo._) ¡Debido a León... entregado a León... recibido de León!... ¡Pero esto es una cueva de leones! (_Se levanta indignado._)
FILOMENA. (_Con disgusto._) Déjalo ya... tapa... 625 cierra.
DON PEDRO. (_A Don Rafael._) ¿Qué significa la repetición de este maldito nombre en todos los apuntes, en todas las cuentas?
DON RAFAEL. No sé... Con leones y sin leones, creo 630 en Mariucha; creo en la que ha sido y es imagen de la Providencia, mensajera de los consuelos que Dios envía a una desgraciada familia...
FILOMENA. ¡Oh, quién pudiera creer...! (_Óyense las voces de Corral y Bravo dentro._) 635
DON PEDRO. ¡Si esa fe se nos pudiera comunicar!... ¡Ah! ¿Qué voces son esas?
ESCENA IX
DON PEDRO, FILOMENA, DON RAFAEL, CORRAL, BRAVO.
CORRAL. (_En la puerta, ambos con grandes aspavientos de alegría, descubriéndose._) ¡Vivan los señores Marqueses de Alto-Rey! 640
BRAVO. ¡Vivan...!
CORRAL. ¡Viva el muy ilustre caballero, la nobilísima dama y la elegantísima señorita, el elegantísimo ángel...! (_Notando la ausencia de María._) ¿Pero no está el ángel...? 645
BRAVO. ¡Vivan todos, vivaaaan!
DON PEDRO. (_En gran confusión._) ¿Pero qué es esto?... ¿Por qué tanto júbilo?...
DON RAFAEL. ¿Os ha picado la tarántula? (_Don Rafael lleva aparte a Bravo para interrogarle._) 650
FILOMENA. (_Muy impaciente._) Explíquenos, Corral...
DON RAFAEL. (_Aparte a Bravo, oída su explicación._) ¿Pero es verdad?
BRAVO. He visto los telegramas...
DON RAFAEL. ¡Dios nos asista! Esta gente se va a 655 volver loca.
CORRAL. (_A los Marqueses._) No les doy la noticia sino a cambio de una promesa.
DON PEDRO. (_Vivamente._) Sí, sí... por prometido, por prometido. 660
CORRAL. Promesa, seguridad quiero de que han de influir en el ánimo del ángel de la casa... para que...
DON PEDRO. Bueno, bueno... se hará... Diga...
ESCENA X
Los mismos; el ALCALDE, MARÍA, CIRILA, que entran por la izquierda.
ALCALDE. ¿Qué...? ¿Se me han anticipado estos locos? 665
DON PEDRO. (_Abrasado de impaciencia._) Alcalde, ¿qué hay?
ALCALDE. Que me debe usted una merienda en el campo. He ganado la apuesta.
DON PEDRO. ¡Ah! (_Quédase con la palabra atravesada 670 en la garganta._)
FILOMENA. (_A María._) ¿Hija... qué?
MARÍA. (_Sin mostrar alegría, pero sin afectación de pena._) Queridos padres, vuestras esperanzas son realidad. 675 Mi... (_Iba a decir «mi hermano:» se corrige._) Vuestro hijo será antes de una semana... el esposo de Teodolinda.
DON PEDRO. ¡Jesús!... ¡Oh!... (_Quiere hablar y no puede. Queda como paralizado._)
ALCALDE. La noticia es de las que al modo de centella 680 pueden herir. Por esto Cesáreo se sirve de mí como pararrayos. Vean los telegramas. Son de ayer: han venido con retraso. (_Les alarga los telegramas. Filomena los arrebata._)
FILOMENA. Déme... 685
DON PEDRO. No, no... mentira... no creo... (_Es acometido de una violenta perturbación nerviosa._)
FILOMENA. (_Leyendo trémula, la voz cortada._) «Casamiento... lunes próximo... Teodolinda... abraza a sus padres... amorosa hija...» 690
DON PEDRO. (_Alelado._) No creo... no creo... Millones de pesos... diez... Falso, falso... no existen... fantasía números... ilusión... mentira...
FILOMENA. (_Mostrando los telegramas._) Pero, hijo, mira... 695
DON PEDRO. (_Tiemblan sus manos; su mirada divaga. Cae en el sillón. Acude María a su lado._) Tele... telegramas mentira... de la elec... elec... tricidad. (_Compungido, con amago de parálisis._) Quieren vol... volverme loco. Quieren ma... ma... tarme. 700
MARÍA. Cree, papá, y alégrate.
DON PEDRO. (_Abrazando a su esposa con infantil ternura._) ¡Filomena!
FILOMENA. Tanto padecer ha tenido al fin su término.
DON PEDRO. (_Abrazando a su hija._) ¡Hija del alma, 705 ángel del Cielo...!
MARÍA. (_En brazos de su padre._) Ya eres feliz, papaíto querido. (_Entra Cirila con un vaso de agua._)
DON PEDRO. (_Levántase y acude a ellos._) Don Rafael, Alcalde, Corral, Juez... ¿Pero es verdad? 710
DON RAFAEL. Sí: creo en María... (_Corrigiéndose._) Creo en Cesáreo... (_Se aparta con Bravo._)
ALCALDE. Dios no abandona a los buenos.
MARÍA. (_Ofreciéndole el vaso de agua._) Bebe un poquito de agua, y serénate. (_Continúan María y su 715 madre animándole con cariñosas expresiones. Forman grupo junto a una de las rejas del fondo._)
DON RAFAEL. (_Con Bravo a la izquierda._) Con este inaudito casorio, que no sé si es obra de Dios o del mismo diablo, tendremos al don Cesáreo de perpetuo cacicón, 720 o feudal amo de todo este territorio. (_Se agregan el Alcalde y Corral._)
BRAVO. Sátrapa y mandón de Agramante para _in æternum_.
CORRAL. Ayer fueron inscritas en el Registro las 725 Albercas.
ALCALDE. Y las pertenencias más ricas de Somonte son suyas.
DON RAFAEL. Y el aire, y el sol, y la luna... y nuestra respiración, y hasta las pulgas que nos pican. (_Incomodado 730 se aleja del grupo._)
DON PEDRO. (_Que ha leído con infantil risa los telegramas._) Bien claro está. (_Lee._) Saldré... recoger familia...
MARÍA. Pero no dice cuándo. 735
FILOMENA. Será hoy, mañana...
DON PEDRO. Naturalmente, iremos a la boda... Ya creo, ya creo. (_Su crisis nerviosa se resuelve subitamente en una inquietud o desvarío mecánico. Recorre la escena con paso inseguro; después en actitud gallarda y altanera._) 740
MARÍA. (_Siguiéndole._) Papá, ten calma...
DON PEDRO. (_A Filomena, que también le sigue._) Inmediatamente, dispón los equipajes...
FILOMENA. Recogeremos todo. Puede llegar Cesáreo de un momento a otro... 745
DON PEDRO. ¡Adiós, maldito Agramante; adiós, triste destierro...!
MARÍA. Papá, no maldigas esta tierra de nuestro descanso.
ALCALDE. Lo que es alegría para ustedes es pesar 750 para nosotros. Se van. (_Don Pedro, María, Corral, Bravo forman grupo a la izquierda hablando de si se van o no pronto. Filomena pasa a la derecha, donde está don Rafael meditabundo._)