Chapter 6
FILOMENA. María agradece tanta bondad... y tendrá 610 mucho gusto...
MARÍA. Grandísimo placer... Será una fiesta espléndida, nunca vista en Agramante.
TEODOLINDA. Las señoras de esta culta villa le darán todo su encanto. 615
VICENTA. Y encanto mayor usted...
MARÍA. Usted, la amable dueña de la casa, la opulenta anfitrionisa...
ESCENA X
Los mismos; CORRAL, presuroso, por el fondo.
CORRAL. Señor Marqués, señoras...
FILOMENA. (_Alarmada, se levanta._) ¿Qué noticias, 620 Corral?
MARÍA. ¿Viene mi hermano?
CORRAL. Ya está en Agramante... Le vi en la estación. Salieron a recibirle el Alcalde, el Coronel de la zona, el Juez municipal y el Contratista de la traída de 625 aguas... Al instante vendrá. ¿Y el señor Marqués? (_Hace reverencia a Teodolinda._)
FILOMENA. (_A María._) Ve, hija: dale prisa... (_Vase María por la derecha._)
CORRAL. (_A Filomena._) Debo anticipar a usted que 630 Cesáreo sólo estará en Agramante algunas horas. Esta tarde tomará el tren mixto para llegar a Santamar, la capital de la provincia, antes que salga de allí el Ministro de la Gobernación, que ha ido a inaugurar el nuevo Presidio. 635
ESCENA XI
Los mismos; DON PEDRO; tras él, MARÍA.
DON PEDRO. Ya sé... ya me ha enterado María... (_A Teodolinda muy cortés._) Señora mía, crea usted que me confunde el honor que hace a esta humilde casa...
TEODOLINDA. La casa y familia, dignas son de todos los honores. La casa es un soberbio palacio. Al venir 640 aquí, he admirado por tercera vez la hermosa fachada plateresca. ¡Qué maravilla, señor Marqués!
FILOMENA. (_Con tristeza._) Esa maravilla y otras ¡ay! fueron nuestras.
DON PEDRO. Cuando Dios quería... 645
TEODOLINDA. ¡Y quién sabe si volverán, cuando menos se piense, a su primitivo, a su ilustre dueño!
DON PEDRO. ¡Quién sabe...! Cesáreo tal vez, si adquiere, como yo espero y él merece, una elevada posición en la política... 650
TEODOLINDA. Ya sabe usted que está aquí.
DON PEDRO. Le esperamos por instantes.
CORRAL. Pronto vendrá. Han querido enterarle del asunto de las aguas...
FILOMENA. (_Impaciente._) Mucho tardan. 655
VICENTA. La culpa es de mi marido.
CORRAL. (_Que ha mirado por el fondo._) Ya vienen, ya suben, ya están aquí. (_Corren Filomena y María al encuentro de Cesáreo. Le abrazan y besan cariñosamente. Tras de Cesáreo entran el Alcalde, Roldán y Bravo. Don 660 Pedro ha permanecido junto a Teodolinda._)
ESCENA XII
Los mismos; CESÁREO, el ALCALDE, ROLDÁN, BRAVO. Roldán es ordinario, de mediana edad; Bravo, persona fina, abogado joven.
CESÁREO. (_Con emoción._) Mamá, te encuentro bien. Tú, Mariucha, te has repuesto... Estos aires... (_Avanza. Ve a don Pedro y se abrazan tiernamente._)
ALCALDE. Nos hemos permitido secuestrarle por unos 665 minutos.
ROLDÁN (_Contratista_). Perdonen los señores Marqueses...
BRAVO (_Juez municipal_). Los intereses del pueblo nos han hecho olvidar la felicidad de la familia. 670
DON PEDRO. ¡Qué sorpresa, hijo; qué alegría! (_Indicando la presencia de Teodolinda._) Y no es una sorpresa sola.
CESÁREO. (_Dirigiéndose a Teodolinda._) Ya me dijo el Alcalde... (_Corral habla con María; Roldán y Bravo 675 con Filomena._)
TEODOLINDA. ¿Que estaba yo aquí? (_Alargándole su mano._) Pues ha sido de lo más casual... Yo no sospechaba...
DON PEDRO. Con piedra blanca marco esta coincidencia 680 felicísima. La alegría de verte y el honor de esta visita.
TEODOLINDA. Ya ve usted, Cesáreo, cómo no se pueden hacer profecías.
CESÁREO. Ya, ya... (_Don Pedro habla con el 685 Contratista._)
TEODOLINDA. La última vez que estuvo usted en mi casa salió diciendo que ya no nos veríamos más.
CESÁREO. Antes profetizó usted otra cosa, Teodolinda, que no fue confirmada. 690
TEODOLINDA. Tal vez... Lo que prueba que todos somos muy malos profetas. Aleccionada por la pícara realidad, que así nos desmiente, ya no profetizo, Cesáreo. (_Se levanta._)
DON PEDRO. (_Desconsolado._) ¿Tan pronto? 695
TEODOLINDA. ¡Oh! no desconozco lo que son estos momentos para una familia cariñosa...
FILOMENA. (_Acudiendo a despedirla._) Señora, amiga mía...
CORRAL. (_Aparte a María, con galanteo meloso._) Si 700 usted va, ¿cómo he de faltar yo? Iré tras el lucero buscando en su brillo un rayito de esperanza.
MARÍA. ¡Ay, qué empalagoso!
TEODOLINDA. (_Despidiéndose de María._) Que no me falte, por Dios. No tendría yo consuelo. 705
MARÍA. Mil y mil gracias.
TEODOLINDA. (_A Cesáreo._) Y usted ¿no querrá dar un vistazo a mi fiesta?
CESÁREO. Imposible, Teodolinda.
DON PEDRO. Quédate, hijo... 710
CESÁREO. Imposible.
TEODOLINDA. Ya no le ruego más. ¡Cuando se obstina en hacerse el interesante...!
CESÁREO. Es absolutamente preciso que yo salga en el tren de las cinco. 715
TEODOLINDA. Ya: tiene que conferenciar con el Ministro. De ello dependerá la salvación de la patria.
CESÁREO. No salvaré a la patria... Quizás salve a una parte de ella.
TEODOLINDA. En fin, adiós y buen viaje. Si quiere 720 comer conmigo... A la una en punto... ¡Pero qué tonta! El corto tiempo de que dispone pertenece a la familia.
DON PEDRO. Antes que nosotros está la cortesía. Irá, Teodolinda; aceptará su amable invitación. 725
CESÁREO. No, no...
TEODOLINDA. Verá usted, Marqués, cómo nos deja mal a todos. Adiós, adiós. (_Las señoras la acompañan hasta la puerta. Corral, con oficiosa galantería, va tras ella ofreciéndole el brazo para conducirla hasta la 730 calle._)
VICENTA. (_Al Alcalde._) Nicolás, vámonos.
ALCALDE. (_Despidiéndose._) Señor Marqués, muy suyo siempre. Luego le explicaremos este asunto de las aguas... 735
ROLDÁN. El giro que quieren dar al expediente es de lo más desatinado...
BRAVO. A todos nos preocupa hondamente...
DON PEDRO. A mí también... a mí también... No se aparta de mi pensamiento la traída de los diez millones... 740 digo, de las aguas, la traída de aguas...
VICENTA. (_A Filomena._) Volveré esta tarde... Veré ese modelo...
MARÍA. (_Despidiendo a Vicenta._) Adiós... hasta luego... 745
ROLDÁN. (_Despidiéndose del Marqués._) Siempre a sus órdenes...
BRAVO. (_Ídem._) Repito...
ALCALDE. (_Ídem._) Felicidades. (_Salen Vicenta, el Alcalde, Roldán y Bravo._) 750
FILOMENA. (_Cogiendo a Cesáreo del brazo._) Ven y verás cómo nos hemos instalado.
DON PEDRO. (_Reteniéndole._) Luego irá. Dejadle un rato conmigo. (_Les hace seña de que se alejen._)
MARÍA. Pero que sea cortito. También nosotros 755 tenemos que charlar...
FILOMENA. Déjale ahora. Tienen que hablar a solas. (_Se va, llevándose a María._)
ESCENA XIII
DON PEDRO; CESÁREO, que se sienta, pensativo, apoyada la frente en la mano.
DON PEDRO. (_En pie._) Acepta, hijo, acepta la invitación de esa señora. 760
CESÁREO. Convéncete, papá, de que Teodolinda es una esperanza inmensamente remota, un sueño...
DON PEDRO. Pero... en Madrid, el invierno último, dijiste a tu madre...
CESÁREO. Sí, lo dije... yo soñaba... creí poder traer 765 a casa la lámpara de Aladino.
DON PEDRO. Tú le hacías la corte.
CESÁREO. Sí.
DON PEDRO. ¿Hubo rompimiento?
CESÁREO. Absoluto. 770
DON PEDRO. ¿Iniciado por ti?
CESÁREO. Por ella.
DON PEDRO. Al invitarte ahora, quizás desea reanudar...
CESÁREO. No la conoces. Teodolinda no es toda vanidad: 775 tiene inteligencia, sentido práctico, que aprendió de los yankees. Conoce bien nuestra desgracia, el abismo de descrédito en que hemos caído... Teme el ridículo... Coquetea con sus millones, como otras coquetean con sus gracias... 780
DON PEDRO. (_Suspirando, con gran desaliento._) Bien... no digo nada.
CESÁREO. Pero con todo... (_Dudando._) ¿Iré a comer? (_Con resolución súbita._) Iré. ¿Qué pierdo en ello? (_Se levanta._) 785
DON PEDRO. Nada pierdes... ¡Y quién sabe si...!
CESÁREO. No, papá: hoy, pensar en eso es un delirio. Podría no serlo... (_Meditabundo._)
DON PEDRO. ¿Cuándo? ¿En qué caso? 790
CESÁREO. En el caso de que yo adquiriese la posición política que busco, que creo tener ya... casi casi en la mano.
DON PEDRO. Entendido. (_Impaciente._) Vete, hijo, vete. Toma el tren. Por Dios, habla con el Ministro 795 esta noche, mañana...
CESÁREO. Esta noche sin falta.
DON PEDRO. Yo espero, tragando amargura, sufriendo humillaciones, devorando sonrojos. ¿Pero qué importa?... 800
CESÁREO. (_Echando mano al bolsillo para sacar su cartera._) Y a propósito, papá... Tengo muy poco dinero, poquísimo...
DON PEDRO. Pues déjalo para ti, que lo necesitarás más que nosotros... 805
CESÁREO. Tengo lo preciso para llegar a Santamar y volverme a Madrid... Pero en Santamar está Jacinto Mondéjar, que me ha ofrecido prestarme una cantidad...
DON PEDRO. Pues a la vuelta me la darás. 810
CESÁREO. ¿De veras podréis pasar...? (_Mostrando la cartera, en ademán de abrirla._)
DON PEDRO. Pasaremos... Más pasó Jesucristo. Adelante, hijo... Por delante siempre tú, el único redentor posible de la familia. 815
ESCENA XIV
DON PEDRO, CESÁREO, MARÍA; después FILOMENA.
MARÍA. (_Por la derecha, entreabre la puerta y se asoma cautelosa._) Papá y hermano, ¿no me permitiréis curiosear un poquito?
DON PEDRO. Entra ya, hijita.
CESÁREO. (_Llamándola cariñoso._) Ven, que aún no 820 he podido abrazarte a mi gusto. (_Se abrazan._) ¡Pobre Mariucha! ¡Recluida en este medio social tan impropio de ti, entre tanta vulgaridad!
MARÍA. No creas... Me acomodo perfectamente a esta vida provinciana. 825
CESÁREO. Papá, a todos recomiendo un exquisito cuidado de esta joya. (_Con entusiasmo._) Joya, digo: cuerpo y alma de lo más selecto que da de sí la humanidad. Velad por ella sin descanso. ¡Mariucha! (_Acariciándola._) ¡Mi Mariucha! Merece que nos desvivamos 830 por llevarla a su esfera natural, donde luzca, donde brille...
MARÍA. Pero, tontín, ¿quieres llevarme a donde hay tanta luz? Si alguna tengo en mí, mejor brillaré en la obscuridad. 835
DON PEDRO. ¡Ah! Veremos quién está en lo cierto.
FILOMENA. Ven, Cesáreo, para que veas cómo nos hemos instalado en este medio palacio. No nos falta comodidad. 840
CESÁREO. Enseñadme vuestra habitación, la de María... (_Vase con Filomena por la derecha._)
ESCENA XV
MARÍA; DON PEDRO, que muy excitado y hablando solo se pasea por la escena.
MARÍA. Papaíto, ¿estás contento?
DON PEDRO. (_Sin hacerle caso._) El Ministro, si es hombre agradecido, le acogerá bien. Recordará que le 845 di la mano en sus primeros pasos.
MARÍA. Dime, papaíto... (_Tras él sin lograr que la escuche._)
DON PEDRO. El Gobierno, la situación en masa, la Corona, el país... no permitirán que la casa de Alto-Rey 850 acabe de hundirse...
MARÍA. Papá...
DON PEDRO. Hija mía, no puedo decirte que estoy contento ni que estoy triste. Me encuentro en una expectación solemne... 855
MARÍA. ¿Ves algún horizonte? ¿Y por fin, Cesáreo...? Cuéntaselo todo a tu hijita... ¿Te ha traído...?
DON PEDRO. No he querido tomar lo poco que trae, pues sería loca imprudencia dejar inerme al guerrero que 860 se apresta al combate.
MARÍA. ¡Jesús, pues no estás hoy poco imaginativo!
DON PEDRO. Digo que nosotros...
MARÍA. (_Severa._) Nosotros... 865
DON PEDRO. Nos arreglaremos.
MARÍA. ¿Cómo?... Papá, por la Virgen Santísima, tú olvidas el ahogo continuo de esta existencia; el afán de ayer, de hoy, de mañana; la cadena de compromisos, de pequeñas deudas, que oprime, que envilece... 870
DON PEDRO. A todo se atenderá. ¿Recogiste las cartas?
MARÍA. Las recogí... pensaba quemarlas.
DON PEDRO. (_Vivamente._) No, por Dios.
ESCENA XVI
DON PEDRO, MARÍA, LEÓN. Hállanse el Marqués y su hija junto a la mesa. Entra LEÓN y dice las primeras palabras en la puerta. Trae la cara tiznada; viste traje de pana.
LEÓN. El señor Marqués... 875
DON PEDRO. (_Aterrado, sin atreverse a mirar a la puerta, creyendo que el que entra es el Pocho._) ¡Otra vez ese hombre!
MARÍA. (_Mirando a la puerta._) ¿Quién es?
DON PEDRO. (_Sin mirar._) ¡Que vuelva... que se 880 vaya!... Mañana... el lunes...
MARÍA. (_Reconociendo a León._) Papá, si no es el Pocho!... Es nuestro vecino, el carbonero... digo, el dueño del almacén de carbones.
LEÓN. (_Avanzando respetuoso, pero sin timidez._) 885 Molestaré muy poco al señor Marqués...
DON PEDRO. Adelante... Dígame lo que guste. Es usted tímido.
LEÓN. Tímido no soy... Tengo otros defectos, pero ése no. Sé hablar con personas distinguidas. 890
MARÍA. ¿Oyes, papá?
DON PEDRO. (_Observándole._) En efecto: su lenguaje, sus modales no se avienen con su modesta ocupación... ¿Y en qué puedo servirle?
LEÓN. Soy inquilino del almacén y vivienda de este 895 primer patio a la izquierda. Mi negocio me pide ya ensanche de local. Quisiera que el señor Marqués me arrendase toda la crujía, hasta la medianería del Juzgado municipal, desalojando el cafetín, que no paga alquiler.
DON PEDRO. Amigo mío, yo no soy el propietario: 900 lo fui.
MARÍA. Somos simples inquilinos, como usted... Ese señor sastre nos ha cedido esta parte no más...
LEÓN. ¡Ah! Perdone usted: yo entendí que había entregado el edificio a los señores Marqueses para que 905 dispusiesen de todo... arriba y abajo...
DON PEDRO. No, hijo mío.
LEÓN. Así lo entendí. Yo, la verdad, en el caso del Sr. López, así lo habría hecho.
DON PEDRO. Gracias, amigo. 910
MARÍA. (_Aparte a su padre._) ¿Ves qué generoso, qué atento?
LEÓN. Dispénseme el señor Marqués. Mi petición resulta una impertinencia. (_Hace reverencia para retirarse._) 915
DON PEDRO. Un momento, vecino... (_Con interés._) ¿Y qué tal, qué tal ese negocio?...
LEÓN. Pues no voy mal, señor. El desarrollo que han tomado en Agramante las pequeñas industrias, me ha favorecido mucho. 920
MARÍA. ¡Vaya, vaya!
DON PEDRO. (_Risueño._) ¿Con que vamos bien, vamos bien? ¿El tráfico marcha?
LEÓN. Sí, señor: marcha a fuerza de atención, de diligencia, de trabajo rudo... 925
DON PEDRO. (_Sumamente amable._) Tendrá usted su capitalito...
LEÓN. Empiezo a formarlo.
DON PEDRO. Bien, joven, muy bien. Y sus ahorros los irá usted colocando para obtener nuevas ganancias... 930 Bien, amigo mío. La vecindad de usted es para mí muy grata.
MARÍA. (_Con interés._) ¿Y todo ese carbón lo trae usted de las minas, de los montes?
LEÓN. El mundo está lleno de tesoros, unos escondidos, 935 otros bien a la vista... Para cogerlos, hace falta mucha paciencia, mucha, porque...
ESCENA XVII
DON PEDRO, MARÍA, LEÓN, FILOMENA, CESÁREO.
FILOMENA. (_Que viene disputando con su hijo._) No, no: en la Providencia, sólo en la Providencia debemos poner nuestra esperanza. 940
CESÁREO. Conforme, mamá. Pero de algún mediador se ha de valer la Providencia. (_Van acercándose al centro. Repara en León._)
MARÍA. (_Presentándole._) Nuestro vecino, el comerciante en carbones... 945
LEÓN. (_Despidiéndose._) Con la venia de los señores...
CESÁREO. (_Que al verle se ha fijado en él creyendo descubrir, bajo el tizne, un rostro conocido._) Aguarde un momento, buen amigo. (_León se detiene, rígido, parado_ 950 _en firme. Cesáreo le contempla fijamente. León, impávido, afronta su mirada._)
MARÍA. ¿Qué... le conoces?
DON PEDRO. Es un trabajador bien acomodado; un excelente vecino. 955
CESÁREO. Paréceme... (_Sospechando._) Juraría... (_Abandonando su sospecha._) No, no... Perdone usted... Creí... No es, no.
LEÓN. (_Aparte al retirarse._) Dice que no soy. Tiene razón: no soy. (_Hace reverencia y sale._) 960
ESCENA XVIII
MARÍA, DON PEDRO, CESÁREO, FILOMENA; después CIRILA.
FILOMENA. ¿Pero qué...? ¿Has visto en él...?
MARÍA. (_Vivamente._) ¿Alguna persona conocida?
CESÁREO. Creí ver, al través de lo negro... ¿Os acordáis de aquel Antonio Sanfelices, sobrino del Marqués de Tarfe?... 965
FILOMENA. ¡Jesús! El mayor calavera de Madrid.
DON PEDRO. ¿No fue procesado?
MARÍA. Sí, sí: Sanfelices. Pero éste no es aquél, Cesáreo: es otro.
CIRILA. (_Por el fondo._) Recado de esa señora doña 970 Teodolinda... Que esperan al señor don Cesáreo para comer.
MARÍA. (_Desconsolada._) ¿Y no come con nosotros? ¿Nuestra compañía no vale más que el _menú_ de esa feróstica? 975
CESÁREO. Ha llegado el momento de sacrificar hasta los más dulces afectos...
DON PEDRO. (_Separándole de su hermana._) Vete pronto, hijo; no te hagas esperar.
CESÁREO. Voy, sí. (_A Filomena y María._) Y no 980 partiré sin volver acá. Seguro, seguro. (_Dirígese al fondo. Filomena y María van con él, prodigándole cariños. Permanecen en la puerta despidiéndole._)
DON PEDRO. (_Junto a la mesa, a la izquierda._) Cirila. 985
CIRILA. Señor.
DON PEDRO. No te descuides en traer un buen trozo de carne para rosbif...
CIRILA. (_Con expresión lastimera, indicando la escasez de recursos._) Señor, considere... 990
DON PEDRO. Considero, considero... que no puedo pasarme sin una alimentación muy sólida.
CIRILA. Yo cuidaré, señor; pero tenga en cuenta...
DON PEDRO. (_Propendiendo a la irascibilidad._) No ha de faltar crédito... Y suceda lo que quiera, ¿he 995 de consentir que la anemia me devore?
CIRILA. (_Aparte._) Dios nos tenga de su mano. (_Dirígese a Filomena: ésta y María vuelven de despedir a Cesáreo._)
MARÍA. (_Llorosa._) Es una ingratitud... 1000
FILOMENA. Hija, si así conviene... (_A Cirila._) Comeremos. (_Van hacia la derecha._)
CIRILA. Señora, ¿no sabe...? (_Le cuenta que don Pedro pide rosbif, etc. Vanse por la derecha._)
ESCENA XIX
MARÍA, DON PEDRO; después FILOMENA.
DON PEDRO. María, irás esta noche a la fiesta de 1005 Teodolinda.
MARÍA. (_Resignada._) ¡Si vieras, papá, qué sacrificio es para mí...!
DON PEDRO. No me repliques. (_Vivamente._) ¡Ah! lo principal se me olvidaba. No mandes por ahora esas 1010 cartas.
MARÍA. ¡Oh, cuánto me alegro! (_Las saca del bolsillo._)
DON PEDRO. Es que... he pensado... Se mandará sólo una. (_Toma las cartas y escoge una entre ellas._) 1015 Ésta: la reproduces, variando el nombre...
MARÍA. (_Suspensa._) ¿Y qué nombre se pone?
DON PEDRO. El de nuestro amable y simpático vecino...
MARÍA. (_Con gran asombro._) ¡El de la cara negra! 1020
DON PEDRO. Verás cómo ése no me desaira.
MARÍA. (_Con ansiedad._) ¿Pero qué piensas?... ¿Cuál es tu plan? ¿Cómo te atreves a solicitar...? ¡Y si luego...! ¡Explícame, papá, por Dios...!
DON PEDRO. (_Con gran confusión en su mente._) 1025 ¡No puedo explicártelo!... Siento en mi cabeza un desvanecimiento, una debilidad... Principio de anemia, por causa de la alimentación insuficiente.
MARÍA. ¡Oh!
DON PEDRO. ¿Mandarás la carta? (_María permanece 1030 muda, en profunda meditación. Pausa._) Contéstame.
MARÍA. (_Con resolución animosa, alzando la cabeza._) Sí.
FILOMENA. (_En la puerta de la derecha._) ¿Pero no 1035 venís a comer?
DON PEDRO. Sí... ¡tengo un apetito...! (_Dirígese a la puerta. María permanece inmóvil, meditabunda._)
FILOMENA. (_A María._) ¿Y tú, Mariucha?... ¿qué haces, qué piensas? 1040
MARÍA. Nada. (_Impetuosa, después que les ve alejarse._) ¡La muerte, Señor, dame la muerte, o enséñame cómo hemos de vivir!
ACTO SEGUNDO
Crujía baja del patio claustrado en el palacio de Alto-Rey. Todos los huecos de la galería están cubiertos de cristalería antigua emplomada, a excepción del más próximo a la derecha, que es entrada de una glorieta cerrada, en su parte interior, por enrejado cubierto de enredaderas. Dicha glorieta se supone hecha para ocultar aquel lado del claustro que está en ruinas. Al extremo derecho de la galería está el arranque de la escalera que conduce a las habitaciones altas de los Marqueses; al izquierdo puerta practicable por la cual se sale al centro del patio y a la calle.
En la casa de la izquierda, puerta y reja del almacén de carbón.
Bancos de piedra arrimados a los cristales. Es primera hora de la noche. Claridad viva de luna llena ilumina la glorieta y arranque de la escalera, y la parte derecha del escenario.
ESCENA PRIMERA
LEÓN, CIRILA, que salen por la izquierda. LEÓN con la cara lavada.
LEÓN. ¿Está usted segura de lo que dice? Repítamelo.
CIRILA. ¿Otra vez?
LEÓN. Es tan extraordinario, tan fuera de lo común, el mensaje traído por usted, que... Oído ya tres veces, 5 no me determino a creerlo.
CIRILA. Pues a la cuarta va la vencida. Mi señorita, la señorita María, hija de los señores Marqueses de Alto-Rey... ¿Duda usted de que exista mi señorita?
LEÓN. No puedo dudar de lo que he visto. Lo que 10 dudo es que...
CIRILA. ¿No se llama usted León, don León o el señor León? ¿No tiene la cara negra?
LEÓN. Ya me he lavado... Míreme bien.
CIRILA. Bueno: es usted el sujeto con quien hablar 15 desea.
LEÓN. ¿Aquí?
CIRILA. La señorita irá esta noche a esa gran fiesta en casa de...
LEÓN. Ya... 20
CIRILA. Mis amos, para que la señora Alcaldesa no se moleste en venir a buscarla, han determinado que yo la lleve a casa de la señora Alcaldesa... ahí enfrente... La señorita baja conmigo... la espera usted... Por aquí, según veo, no pasa a estas horas un alma... 25
LEÓN. Nadie. El Juzgado municipal está cerrado de noche.
CIRILA. Hablan la señorita y usted... delante de mí...
LEÓN. Hablamos... hablará ella, y me dirá... Perdone usted: esta confusión y estas dudas mías provienen 30 de la obscuridad y del acento turbado con que usted se expresa. Usted entró en mi casa diciendo que traía una carta para mí... Después...