Vida de Don Duarte de Meneses, tercero Conde de Viana, y sucessos notables de Portugal en su tiempo

Part 1

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NOTA DEL TRANSCRIPTOR:

—Los errores obvios de impresión y puntuación han sido corregidos.

—Se ha mantenido la acentuación del libro original, que difiere notablemente de la utilizada en español moderno.

—Se ha mantenida la “s larga” (ſ) y las acentuaciónes con el signo ~ del libro original (ã, ẽ, ĩ, õ, ũ y q̃).

VIDA DE DON DVARTE DE MENESES, TERCERO CONDE DE VIANA.

_Y SVCESSOS NOTABLES de Portugal en ſu tiempo._

POR DON AVGVSTIN MANUEL, i Vaſconcelos.

_A DON DVARTE LVIS DE MENESES, Conde de Tarouca, del Conſejo de ſu Mageſtad, Comendador de Albufeira_.

Con licẽcia de la Inquiſiciõ, Ordinarío, i delRey.

EN LISBOA.

_Por Pedro Craesbeeck Impreſſor delRey, año 1627._

LICENÇAS.

_EM cumprimento do que V. Illuſtriſsima me manda por ſeu deſpacho, li este livro, que tem por titulo, Vida de D. Duarte de Meneſes terceiro Conde de Viana composto por D. Agoſtinho Manoel; não tem couſa contra N.S Fé Catholica, & bons coſtumes; & todas as que nelle ſe relatão, me parecem mui dignas de ſerem divulgadas, pelo grande intereſſe, que da lição dellas reſultarâ a todos os que quiſerem imitar, & ſeguir o exemplo de hũ famoſo varão, que tam inſigne foi pelo esforço de ſeu invencivel animo, como pelo continuo exercicio das muitas, & ſingulares virtudes, de q̃ foi dotado; das quais, & de ſuas victorias puderaõ estar eſcritos muitos cõmentarios, ſe a naçaõ Portugueſa, por ſua natural emulação ou deſconfiança, não fora tam avarenta no eſcrever, como prodiga no obrar, porêm neſte breve compendio eſtaõ referidas ſuas obras, por hum tam excellente, & levantado eſtillo, que a viſta desta proſa não tem quẽ procurou, ſe fizeſſe, que envejar nos verſos porque tanto ſuſpirou, quem ſenhoreando o mundo todo, achava, que sô elles lhe avião faltado para fazer inmortal ſua fama & ficar ſingular em tudo. Lisboa 1. de Dezembro de 626._

Diogo Oſorio de Caſtro.

_Imprimaſe, viſta a aprovação do Inquiſidor Diego Oſorio de Castro. Lisboa 3 de Dezembro de 626._

O Biſpo Inquiſidor geral.

_Podeſe imprimir, Lisboa 5. de Dezembro de 616._

_Señor_

Eugenio Cabreira.

_LI por mandado de V Magestade eſta hiſtoria do Conde de Viana, cõposta por D Agoſtinho Manoel, & não acho nella couſa algũa, que impida o imprimirſe; antes muitas muito excellentes, aſsi deſte ilustriſsimo capitão, honra em ſeus tempos da naçaõ Portugueſa, como do eſcriptor, que he hum dos grandes eſpiritos nos noſſos: tem grande juizo na eleiçaõ, & eloquencia na narraçaõ: enſina muita doutrina politica, muita moral; livro he a meu parecer; digno de trazeremno nas maõs todas as peſſoas, que tem a ſeu cargo adminiſtraçoens publicas, ou governos; porque em cada folha acharaõ ponto, quelhes ſirva. Dos que hoje eſcrevem em Eſpanha, que eu conheço nenhum tem milhor eſtito que D. Agoſtinho; & verdadeiramẽte merece que V. Mageſtade o honre, & alente, ſe quer para que ſeja exceiçaõ da má fortuna, que neſte Reyno tem sempre todos os grandes engenhos. Guarde Deos a Catholica peſſoa de V. Mageſtade. Lisboa 18 de Dezembro de 1616._

D. Vicente Nogueira.

_QVe ſe poſſa imprimir eſte livro visto as licenças do S. Officio, & Ordinario, que offerece, & depois de impreſſo torne para ſe taxar, & ſem iſſo não correrà, a 19. de Dezembro de 626._

Araujo. Meſquita. Pimenta da Breu. D. de Melo. Cabral.

Eſtà conforme com o original. Lisboa 29. de Mayo de 627.

_Diogo Oſorio._

_Taxaſe eſte liuro em 160. reis, em Lisboa a 31. de Mayo de 627._

Araujo. D. de Mello. Pimenta da Breu. Cabral.

A DON DVARTE LVIS DE MENESES CONDE DE TAROVCA, del Conſejo de ſu Mageſtad, Comendador de Albufeira.

_ESte libro por tantas razones de V. Señoria, le ofreſco, ò por dezir mejor, le reſtituyo a ſu caſa, deſeando ſatisfazer las obligaciones, en que le estoi de deudo, i ſervidor. No parecerà adulacion quando ſe conoce, q̃ V. Señoria en el eſtado preſente de ſu poca edad, más ſe diſpone a grandes pueſtos, que los poſſee: i que en lo que và obrando, ſe vè un retrato verdadero de lo que eſcrivo; correſpondiendo de ſuerte al valor, i grãdeza de ſus maiores, que no les puede añadir menor gloria la ſuceſsion, que la aſcendencia. Guarde Dios a V. Señoria muchos años como deſseo: de mi eſtudio, a 20. Maio de 627._

Don Auguſtin Manuel, i Vaſconcelos.

VIDA DE DON DVARTE DE MENEZES, TERCERO CONDE DE VIANA, I ſucceſſos notables de Portugal en ſu tiempo.

POR D. AVGVSTIN MANVEL.

Argumento del Libro Primero.

_NObleza, padres, patria de D. Duarte: deſcripcion de Ceuta, i de la Prouincia del Habat en Berberia. Su niñez, i criança: varias eſcaramuças, en q̃ ſe hallô ſiendo mui moço, i de q̃ ſalio felizmẽte. Paßa el Conde D. Pedro de Menezes a Portugal a ſus pretẽſiones: dexale por ſu teniente en aquella frontera, en edad de quinze años. Celebres victorias, que tuvo en eſta auſencia. Singulares honras, i recibimiento, que la ciudad de Lisboa, el Rey D. Iuan el primero, i los Iffantes ſus hijos hizieron al Cõde D. Pedro. Titulo que entonces le dierõ de Villa Real, i otras mercedes. Muerte del Rey, ſentimiento, que moſtraron en ella los Portugueſes. Buelta del Cõde a Ceuta. Coſas todas ſuccedidas en eſpacio de diez i nueve años; deſde el de mil quatrocientos, i quatorze; haſta el de mil, i quatrocientos, i treynta i tres._

VIDA DE DON DVARTE DE MENEZES TERCERO CONDE de Viana.

LIBRO PRIMERO.

NO pudo la ignorancia introduzir demanera el Imperio, q̃ tiene vſurpado en las coſas humanas, q̃ deſluſtraſse en todo, el conocimiẽto, ̃q̃ ſe deue a la virtud; i la diſminuyeſse la eſtimacion, que ſolo alcança en los tiempos, que florece; ſiendo tal ſu fuerça, que en los màs calamitoſos ſe conocen los buenos, aunque ſe premien los malos. Eſte daño comun a los Reynos, afligiò menos al de Portugal, por la entereza, i prudencia de algunos de ſus Principes; que ſuelẽ ſer los autores principales deſte deffecto. Fue uno, i de los mejores el Rey Don Iuan el primero, hijo ilegitimo del Rey Don Pedro, de tan excelentes partes, que juſtamente le hizieron ſu Rey los pueblos, con aclamaciõ general, meneſteroſos entonces, màs que nunca, de un buen Principe, por las calamidades, que havian ſufrido en el precedẽte reynado, de ſu hermano D. Fernando; donde los vicios alcançaron los premios, que ſe devian a las virtudes. Començò, pues, D. Iuan a reynar primero en los animos, q̃ en los pueblos; que fue medio màs ſeguro de hazerſe Rey. i luego eſtimando los Heroes Portugueſes, q̃ aquel ſiglo produxo de admirable esfuerço, i conſtancia; i en tanto numero, que pudiera, con juſta razon, igualarſe a qualquiera de los paſsados; i con mucha, cauſar nota en lo preſente, ſi como en tiempos dichoſos, durara el menoſprecio de los vicios, i la emulacion virtuoſa, con que los buenos aſpiravan a ſer mejores, i los malos, por lo menos, a parecer buenos. Eſcrevir la vida de los que verdaderamente lo fueron, ni es accion nueva, ni condenada: porque los antiguos, con quien las virtudes tenian màs fuerça, uſavan dexar ſu poſteridad enrequicida con eſtos exemplos, i memorias de varones ſingulares; para que los venideros ſe diſpuſieſſen a coſas glorioſas. Pero depravòſe, entre otras buenas coſtumbres, eſta tan neceſſaria, principalmente entre los Portugueſes, mâs por falta de eſcriptores, que de hechos; porque ſiendo innumerables los que en todas edades engrãdecieron eſta nacion, como de embidia no conocen ſus naturales ventajas unos a otros, aſsi ſe desluzen de las excelencias de la fama con la murmuracion. Deſta ſuerte falta la noticia libre de dudas, i ponen en contingencia la verdad de ſer creyda (que es alma, i eſſencia de la hiſtoria). Y quiçà penſando, que el eſcrivir las buenas partes, i aciertos de sus mayores, es con animo de offenderlos, por no tener las que celebramos dellos, quedan con el animo no bien affecto, i expueſto el Hiſtoriador a lo que ſuele obrar en unos el poder ſuperior, i en otros el atrevimiento, i paſſion.

(2) Y aunque el rezelo deſto me ha tenido algo dudoſo, confieſſo que conſiderando el valor de Don Duarte de Menezes tercero Conde de Viana, me determinè a deſeſtimar contradiciones por dar a mi patria la vida deſte clariſsimo varon, para eſpejo deſta edad; i veneracion de aquella tan agradable, en que los Principes fiados en ſu valor, no embidiavan glorias agenas: premiãdo ſingularmẽte las virtudes de los vaſſallos, llenandolos, quando vivos de bienes de fortuna, i quando muertos de los de la fama; con igual gloria por lo que con eſto ſe califica el valor de ſus obras, en la que redunda al Principe por el agradecimiento, que mueſtra con los que ya no le pueden ſeruir: accion verdaderamente real, pues dà animo a los vivos para emprender grandes coſas, i honra a los muertos, en lo perpetuo de ſu fama.

(3) Fue admirable en eſto el Rey D. Alfonſo el quinto: porque viendo por ſus ojos las acciones valeroſas deſte cavallero, las vezes, ̃q passó a Berberia, deſpues de honrar ſus deſcendientes con mercedes, i nuevos titulos: añadio a ſu memoria eſte de maior alabança, i duracion; i mandò a Gomez Eanes de Zuzara cavallero de la Orden de Chriſto, i guarda maior del Archivo deſte Reyno, que hizieſle relacion de ſu vida, y hechos por una carta particular ſuya llena de mil favores, ̃q trahe al principio de ſu obra, aſsàs digna de veneracion para la buena memoria deſte Principe; q̃ obligaua con los mãdatos igualmente, que con los premios. La hiſtoria aũq̃ eſcrita con el eſtilo toſco de aquella edad, i falta en partes, tiene mucho de puntual, i verdadera: pues para eſcrivirla con màs acertamiento, i mejor averiguar las coſas, paſsò a Africa. Bien es verdad, que olvidò algunas, a que eſtá ſujeto quien haze vidas particulares, i refiere otras poco advertidas: mas tambien eſte yerro fue culpa de aquellos tiempos, en que la ſenzillez, i buen animo ſe conformava con las palabras, i las obras.

(4) Yo ſinò he hecho eſto, por no ſer ya neceſſario, he procurado, con todo el cuidado poſsible, apurar la verdad; i ofreſco eſcrivirla ſin odio, ni affeccion; affectos de que me hallo libre: aunque no conſiga màs premio que la verdad, que por lo que tiene de virtud lo es de ſi meſma.

(5) Don Duarte de Menezes nacio en Lisboa Ciudad Metropoli de Portugal, reynando en ella el Rey Don Iuan el primero, en el año de mil quatrocientos i quatorze. Fue hijo natural de D. Pedro de Menezes Conde de Viana, i Villa Real: decendiente por varonia de D. Pedro Bernardo, el que llamaron de S. Fagundo (que es lo meſmo que Sahagun en Caſtilla) por ſer ſeñor de aquella tierra, y de otras muchas en aquel Reyno, en los tiẽpos del Rey D. Alfonſo el ſeptimo, intitulado Emperador de las Eſpañas.

(6) Don Pedro Bernardo, como a origen de los Menezes, es el primero, que trahe el Cõde Don Pedro en ſu libro de linages, i con el todos los Autores, que cuerdamente eſcriven deſte appellido: calificando por apocripha la opinion, que comunmente anda introduzida en el vulgo, de q̃ procedẽ de una hija de Ordoño Rey de Leon, i de Tello, ſeñor, ò natural de un cortijo, q̃ llamauan Menezes; añadiendo a eſto otras fabulas, como ſucede de ordinario en todas las mentiras, q̃ del apoyo de unas nacẽ otras: dando la adulaciõ motivo para ſemejãtes cuẽtos. Por̃q cõ el deſſeo de iluſtrar los linages de los màs poderoſos, buſcã para antiguarlos, coſas ſin propoſito, muchas vezes ignorando, ̃q entonces los buelven ſoſpechoſos, quãdo intẽtan novedades; q̃ por la maior parte ſirve ſolo de desluzir lo cierto, y quedar en opiniõ lo verdadero.

(7) La ſucceſsion de D. Pedro llegò a D. Alõſo Tello de Menezes, conſervada ſiempre en ricos hombres, i los maiores ſeñores de Caſtilla. Eſte pues, ſiendo un gran cavallero, mereciò ſer odiado por ſus virtudes del Rey D. Pedro el cruel, el qual con la violencia, con ̃q hizo otras muertes, matô tambien a Martin Alfonſo Tello de Menezes, hijo de D. Alfonſo. Y temiẽdoſe no paſſaſſe a mâs la crueldad del Rey: por̃q tras haverle caido en ſoſpecha, era cierto aborrecerle, i mui vereſimil acabarlo, ſi pudiera; ſe retirò con ſu caſa, i familia a Portugal, donde el Rey D. Alfonſo el quarto llevado de la mucha calidad, i grãdes partes de D. Alonſo Tello, le diò el oficio de maiordomo maior de ſu caſa (̃q ſiempre fue de los primeros en la de los Principes). Y luego ſu hijo D. Iuan Alfonſo Tello, ſiẽdo deſpues Cõde de Barcelos, lo fue ſu nieto tãbiẽ de Viana, D. Iuã Tello, padre de D. Pedro de Menezes q̃ lo fue de D. Duarte, de quiẽ voy eſcreviẽdo.

(8) Sobre la primogenitura deſta familia ay grandes controverſias entre los que la hazen de todo, governandoſe conforme la volũtad, ô el aborrecimiẽto, que tienen a las coſas. Yo por cumplir con mi obligacion referirè ambas opiniones, ſin decidirlas; porque no ſiendo lo eſſencial de mi hiſtoria eſta aueriguacion, devo no parecer apaſsionado. Las hiſtorias Caſtellanas, i entre ellas Salazar de Mendoça, que eſcrivio diligentemente deſta familia, quieren, que Martin Alfonſo de Menezes ſea el hijo ſegundo de D. Alfonſſo Tello, i el Conde de Barcelos el mayor. La corriente de los Portugueſes affirma lo contrario. Probabilidades ay para todo. En coſa tan envejecida quien podra declarar lo cierto? aſsi como indeciſo, lo dexo a los más genealogicos de profeſsion, i eſtudios; a los qua les confieſſo ſe deven muchas alabãças, por la diligencia, i curioſidad; ſi bien corren grã riesgo, como la experiencia enſeña, pues ſi dizen la verdad, como deven, ſe hazen odioſos, ſujetos a los peligros de los que la profeſsã: ſi la callan faltan a ſu obligaciõ. A eſtos dos cavalleros, cuya decendencia ſi incluyò en quaſi toda la nobleza de Portugal, añadẽ los Caſtellanos tercero hermano, hijo tambien de D. Alfonſo Tello, que con menos poſteridad, dexò ſucceſſores en Talavera de la Reyna, que oy ſe conſerva en caſas de cavalleros conocidos.

(9) Por otra parte procedia tambien D. Pedro de Menezes de los Reyes de Caſtilla, porque el Conde de Barcelos caſó? con Doña Guiomar de Villalobos biſnieta del Rey D. Sancho. De manera que en calidad no le faltava al Cõde D. Pedro para Principe, màs que no haver ſido vaſſallo, porque debaxo deſte nombre fue de los màs illuſtres de Heſpaña.

(10) Mientras biudo tratô amores con una donzella de ſu primera muger D. Margarita de Miranda, por nõbre Iſabel Domingues; la qual en eſte grado de gente, era de ſangre noble, i limpieza conocida: i pruevaſe, por ſer la caſa del Conde de las primeras deſte Reyno, i le ſervian los nobles del (cõforme dizen Ruy de Pina, i Gomez Eanes.) Eſta fue la madre de D. Duarte, i el ſentimiento, i deſconfiança, que tenia de no ſer legitimo, le obligò a proceder de ſuerte, que vino a ſer ſin duda más honrado.

(11) A los nueve meſes de ſu edad, paſsò el Rey D. Iuan a la conquiſta de Ceuta, aſsiſtiẽdole el Conde D. Pedro, con cinco nauios a ſu coſta, bien artillados de gente, i baſtimiẽtos. Moſtrò deſpues en la toma igual valor a ſus mayores; con que fue gran parte para ganarſe aquella plaça. Al principio dudò el Rey ſuſtentalla; mas conociendo ſu importãcia, i los bienes, i comodidades, que de tenerla reſultavan a Eſpaña, determinó dexarle preſidio baſtante a ſu defenſa; i a cargo de perſona de calidad, i esfuerço. Hallauaſe preſente el Condeſtable Don Nuño Aluarez Pereira, en quien concurrian eſtas, i otras muchas, i auentejadas partes. Offrecioſela el Rey por pueſto no deſigual a ſu fama. Deſculpòſe por ſu mucha edad, i por el animo que trahia de retirarſe del deſaſſoſsiego de la Corte a la quietud de un monaſterio, que deſpues exẽplarmẽte executò. Otros tãbien ſe eſcuſaron de aquella tenencia, por ſus conveniencias, que reconocian differentes al deſſeo, ̃q dificultavan, del Rey: pero el Cõde D. Pedro allanando todos con ſu animo, ſe ofreciô al cargo de mayor honra, que codicia. Y por̃q ſus años (que no llegavan a treynta) no abonavan la peticion, neceſsitando aquel oficio de muchas canas, i experiencia: tomô por ſu valedor al Maeſtro de Chriſto D. Lope Dias de Soſa, ſu primo ſegundo, perſona mui conſiderable en aquellos tiempos. Eſtimava el Rey ſus brios, i otras calidades, en q̃ fundava grandes eſperanças: i aſsi, deſdeñando otros ofrecimientos, que con eſte exemplo, ſe propuſieron de algunos cavalleros de mucha virtud, i meritos; antepuſo los del Cõde. Y llamandolo en preſencia de todos, le diò en tenẽcia el caſtillo de Ceuta, de propriedad para el, i ſus decendientes. Fue eſte acto, para el Cõde de grãde hõra: por̃q, contra el eſtilo ordinario con q̃ los Reyes hazian ſemejãtes mercedes, le entregò las llaues deſta fortaleza, ſin tomarle omenaje della; auñq lo empeñò cõ palabras, i favores de publico agradecimiẽto, como Principe cuerdo; ſiẽdo eſte el modo más ſeguro de grãgear los ſubditos; i diſponerlos a q̃ pierdã las vidas por el ſervicio real con guſto, i brio: por las ventajas, i gallardia, con que ſirvẽ los màs finos al Principe agradecido, i honrador; moneda, i premio de poca coſta a quiẽ le dà; i de gran eſtima en quien la recibe.

(12) Partiô el Rey con eſto para Portugal, dexando de guarnicion en Ceuta dos mil i ſeiſcientos hombres, en que entravan muchos cavalleros; que en este Reyno llaman Fidalgos. Y al cabo de cinco años hallandoſe el Conde biudo, con dos hijas legitimas, i D. Duarte muy niño: por aliviar los gaſtos de ſu caſa quizo llevarlos a Ceuta. Y el Rey, por que los trabajos de guerra tan continua, tuvieſsen aquel refugio, i compañia de la muger (ò por otras cauſas) lo caſó ſegũda vez cõ hija del Mariſcal deſte Reyno. Però fueron los lutos primero, que las bodas, muriendo ella en el paſſage, deſde el Algarve a Ceuta, do llegaron los híjos; ſiendo D. Duarte a penas de ſeis años. Començò luego a eſtimarle como tal, notando en su agudeza, i compoſtura, una niñez exercitada en todas las buenas coſtumbres, que en un cavallero, como proprias, luzen màs. El Philoſopho penſó, q̃ de la educacion primera, pendian los aciertos de la edad ſiguiente. Por eſſo los antiguos tuvieron tanto cuidado en la diſciplina de los moços; porque en encaminar bien los principios, conſiſte las màs vezes el ſucceſſo del fin. Devia el Conde eſta vigilancia a Iuan Alvarez Pereira (deudo ſuyo, i fundador illuſtriſsimo de la caſa de los Condes de la Feria) por haverſele dexado, quando paſsô a Ceuta, i fue criado eſte tiempo con particular ſolicitud ſuya. Continuòla el Conde al fin, como buen padre, ſeñalandole maeſtros en todos los exercicios de cavallero, en que ſaliò excelente; i con tambien inſtituida juventud, que no ſe le conociò ja màs vicio alguno, que la manchaſſe. Deſta templança le naciò al Conde deſſeo de hazelle clerigo, trayendole, con eſte intento, en habito eccleſiaſtico. Peró el valor es fuego, que no ſe diſsimula; en aquellos pocos años dava mueſtras de grandes brios. No tenia diez cumplidos, quando, a diſguſto del padre, ſaliò a campaña a eſcaramuçar con los Moros: con la qual demonſtracion ſe acabò de perſuadir el Cõdé a mudarle de eſtado; ajuſtandoſe a ſu natural, como padre prudente, i que deſſea el bien, i aumento de los hijos: porque en aquella edad dictaua la naturaleza con maior pureza la inclinacion, que con ſingular affecto le llevava a la milicia. Iuzgava a deſacierto deſvialle deſte camino, por no dar en el yerro en que caen muchos padres, los quales torciendo a ſu guſto la vida, i eſtado de los hijos, los ocaſionan a que vivan ſiempre deſcontẽtos, i aun poco medrados; por la dificultad, con que el arte emienda los affectos de la naturaleza.

(13) Eſto fue lo, que ſin duda, ayudò a Don Duarte a apartarſe de los vicios; demás de ſer naturalmente bien inclinado: porque ſe ocupó deſde muchacho en las armas; tẽplãdo el hervor de la mocedad, con la diſciplina del padre, a quien tuvo por maeſtro en eſta ocupacion. Siendo ſu exemplo, eſcuela de maior eſtima, que la celebre del Thebano Epaminondas, de cuya doctrina ſe jactava tanto Philippo Rey de Macedonia ſu diſcipulo, q̃ la anteponia a ſus maiores fortunas. Y juſtamente ſe deve comparar el Conde D. Pedro con los vale̊roſos capitanes antiguos; por lo que eſta guerra de Ceuta tuvo de larga, i peligroſa. Y aſsi ſucedieron en el cõtinuas ocaſiones, para moſtrar ſu prudencia, i valor, recibiendo los enemigos del nõbre Chriſtiano, muchos daños, i la Chriſtianidad grãdes provechos. Por̃q puſo termino a la inſolencia, i crueldad de aquellos barbaros Mahometanos, cuya inundaciõ (como exãbres, q̃ libremente diſcurren por los cãpos) tyranizò tantos Reynos, i monarchias. Refrenò la amenaza perpetua, con que vivia el de Heſpaña. El qual con ſervidũbre de mâs de 700 años aun padecia, en aquella ſazon, el tyrano dominio, con q̃ ellos poſſeyan el Reyno de Granada, ſiẽdo de lo mejor, i màs rico della. Eran ſus puertos, i coſta, los confines de Ceuta: i eſta ciudad eſcala de los ſocorros de Africa, cõ q̃ los Caſtellanos trabajavã en vano de recuperar aquel Reyno: por̃q lo impoſsibilitava el paſſage, ̃q haziã perpetuamẽte, inumerables exercitos de Berberia, en ayuda del Granadino. Por dõde es ſin duda, q̃ de la toma, i defẽſa deſta ciudad, ſe originò grã parte de ſu ruina. De q̃ ſacò una verdad, como infalible, q̃ todo eſto deve Eſpaña a la memoria del Cõde D. Pedro, i a ſus decẽdientes: pues la librò de las afliciones, en que eſtava padeciendo jugo tan inſolente. Y para màs prueva dello, i por parecerme neceſſario a la inteligencia de nueſtra hiſtoria, harè relacion del ſitio, antiguedad, i fortaleza de Ceuta; i de la provincia del Habat; que es donde ſe incluye, de q̃ han eſcrito no pocos Autores: mas no ſerà eſto, por parecerme con ellos en ingenio, i diligencia, ſino porque haviendoſe acabado de conquiſtar eſta ciudad, devo con igual puntualidad, i noticia, referir las coſas, que ellos encarecieron con ſu eloquencia.