Vidas Ejemplares: Beethoven—Miguel Ángel—Tolstoi
Part 34
_La cordura infantil_ es una serie de veintiún diálogos entre niños sobre todos los grandes temas, religión, arte, ciencia, instrucción, patria, etc., que no carecen de vigor imaginativo, pero en los cuales el procedimiento seguido fatiga pronto por repetirse tan a menudo.
_El joven zar_, que medita en las desventuras que causa a pesar suyo, es una de las obras más débiles de la recopilación. En fin, me contentaré con enumerar algunos de estos bosquejos fragmentarios: _Dos peregrinos_, _El pope Vasili_, _¿Quiénes son los asesinos?_, etc.
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En el conjunto de estas obras sorprende el vigor intelectual conservado por Tolstoi hasta su último día[841]. Puede parecer verboso cuando expone sus ideas sociales; pero siempre que está frente a una acción, de algún personaje viviente, el soñador humanitario desaparece y no queda más que el artista de mirada de águila, de mirada que va recto al corazón. Nunca perdió esta lucidez soberana; el único empobrecimiento que yo advierto, en cuanto al arte, viene del lado de la pasión. Aparte de cortos instantes, se tiene la impresión de que ya no son para Tolstoi sus obras lo esencial en su vida, que son o bien un pasatiempo necesario, o bien un instrumento para la acción; porque es la acción su verdadero objeto, y ya no el arte. Cuando ocurre que se deja recobrar por esta ilusión apasionada, parece que de ella tuviera vergüenza; corta pronto por lo sano, o acaso, como en el _Diario póstumo del viejo Feodor Kusmitch_, abandona completamente la obra que lo ponía en peligro de volver a unir las cadenas que lo ligaban al arte... Ejemplo único de un gran artista, en plena fuerza creadora y por ella atormentado, que la resiste y que la inmola a su Dios.
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NOTAS:
[836] Mme. Tatiana Soukhotine, hija mayor de Tolstoi, me ha hecho observar que la verdadera ortografía del nombre de Tolstoi, en francés, es con una y. Así aparece efectivamente la firma de Tolstoi en una carta que recibí de él.
[837] “Del cual fuí testigo, en parte”, escribía Tolstoi.
[838] Véase en la página 328.
[839] Acto V, cuadro I.
[840] Acto III, cuadro II.
[841] Esta salud de espíritu se manifiesta en las narraciones que fueron hechas por Tchertkov y por el testimonio de los médicos en la última enfermedad de Tolstoi. Casi hasta el fin continuó escribiendo o dictando su _Diario_.
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SE ACABÓ DE IMPRIMIR EN LOS TALLERES DEL DEPARTAMENTO EDITORIAL DE LA SECRETARÍA DE EDUCACIÓN PÚBLICA EL 13 DE SEPTBRE. DE 1923, EN MÉXICO.
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