Vidas Ejemplares: Beethoven—Miguel Ángel—Tolstoi
Part 32
[714] A estos mismos años pertenece, según la fecha de la publicación y sin duda también de su conclusión, una obra que en realidad fué escrita en los tiempos felices del noviazgo y de los primeros años de matrimonio: la hermosa historia de un caballo, _Kholstomier_ (1861-1886). Habla de ella Tolstoi en una carta a Fet, de 1863. (_Correspondencia inédita_, página 35). El arte de sus principios, con sus paisajes finos, su simpatía penetrante hacia las almas, su humor, su juventud tiene parentesco con las obras de su período de madurez. (_La felicidad conyugal_, _La Guerra y la Paz_). El final macabro, las últimas páginas sobre los cadáveres comparados del viejo caballo y de su amo, son de una brutalidad de realismo que recuerda los años siguientes a 1880.
[715] _La Sonata a Kreutzer_, _El Poder de las Tinieblas_.
[716] _Le Temps_, 29 de agosto de 1901.
[717] “Por lo que toca al estilo, le decía su amigo Drujinin, en 1856, sois muy ilustrado, a las veces tanto como un innovador y un gran poeta, a veces tanto como un oficial que escribe a un camarada. Lo que escribís con amor es admirable; pero inmediatamente que os mostráis indiferente, vuestro estilo se embrolla y se hace espantoso”. (Traducción de Bienstock, _Vida y Obra_).
[718] _Vida y Obra._ Durante el estío de 1879, Tolstoi vivió en gran intimidad con los campesinos; y Strakov nos dice que, aparte de la religión, “se interesaba mucho por el lenguaje; comenzaba a sentir profundamente la belleza de la lengua del pueblo. Diariamente descubría nuevas palabras, y diariamente trataba en forma peor la lengua literaria”.
[719] En sus notas sobre lecturas, Tolstoi ha escrito, entre 1860 y 1870: “Los Bylines... Impresión muy grande”.
[720] _Los dos viejos_ (1885).
[721] _Donde está el amor está Dios_ (1885).
[722] _De qué viven los hombres_ (1881). _Los tres viejos_ (1884). _El Ahijado_ (1886).
[723] Este relato lleva el siguiente título: _¿Es mucha la tierra que necesita un hombre?_ (1886)
[724] _Fuego que hace llama no se extingue ya_ (1885).
[725] _El cirio_ (1885). _Historia de Iván el imbécil._
[726] _El Ahijado_ (1886). Estas narraciones populares han sido publicadas en el tomo XIX de las _Obras Completas_.
[727] Muy tardíamente adquirió el gusto por el teatro. Fué un descubrimiento que hizo en el invierno de 1869-1870, y, según su costumbre, se inflamó de entusiasmo. “Todo este invierno me he ocupado exclusivamente en el drama y, como ocurre siempre a los hombres que hasta la edad de cuarenta años no han reflexionado sobre algún asunto y que de pronto, en él fijan su atención, les parece que ven entonces muchas cosas nuevas... He leído a Shakespeare, a Goethe, Puchkin, Gogol y Molière... Quisiera leer a Sófocles y a Eurípides... He estado en cama largos días, enfermo; y cuando estoy así los personajes, dramáticos o cómicos, comienzan a moverse dentro de mí, y lo hacen muy bien...”. (Carta a Fet, 17-21 de febrero de 1870. _Correspondencia inédita_, páginas 63-65).
[728] Variante del acto IV.
[729] Es de considerar que la creación de este drama angustioso haya sido para Tolstoi una pena. Escribía a Teneromo: “Vivo bien y jovialmente. He trabajado todo este tiempo en mi drama _El Poder de las Tinieblas_, y está concluido”. (Enero de 1887. _Correspondencia inédita_, página 159).
[730] La primera traducción, exacta, de esta obra, en francés, ha sido publicada por J. W. Bienstock, en el “_Mercure de France_” (marzo y abril de 1912). Bienstock ha denunciado las extrañas libertades que se tomaron en las traducciones anteriores de los textos de Tolstoi.
[731] La traducción francesa de este _Postfacio_, por M. Halpérine-Kaminsky, se ha publicado con el título: _De las relaciones entre los sexos_, en el volumen intitulado _Placeres crueles_.
[732] Adviértase bien que Tolstoi no tuvo jamás la ingenuidad de creer que el ideal del celibato y de la castidad absoluta sea realizable por la humanidad actual; pero, según él, un ideal es irrealizable por definición: es un llamamiento a las energías heroicas del alma.
“La concepción del ideal cristiano, que es la unión de todas las criaturas vivientes en el amor fraternal, es inconciliable con la práctica de la vida que exige un esfuerzo continuo hacia un ideal inaccesible pero que no supone haberle alcanzado nunca”.
[733] Al final de _La Mañana de un Señor_.
[734] _La Guerra y la Paz._ No quiero recordar a _Alberto_ (1857), la historia de un músico de genio; esta novela es muy débil.
[735] Véase en _Juventud_ el relato humorístico de las penas que sufrió para aprender a tocar el piano. “El piano era para mí un medio de encantar a las señoritas con mi sentimentalismo”.
[736] Se trata de los años de 1876 y 1877.
[737] S. A. Bers. _Recuerdos de Tolstoi_. (Véase _Vida y Obra._)
[738] Tomo I, página 381. (Edición de Hachette).
[739] Pero nunca dejó de amarla. Uno de los amigos de sus últimos días fué un músico, Goldenveiser, que pasó el estío de 1910 cerca de Yasnaia. Casi cada día iba a tocar trozos de música a Tolstoi, durante su última enfermedad. (_Journal des Débats_, 18 de noviembre de 1910).
[740] Carta del 21 de abril de 1861.
[741] Camilo Bellaigue, _Tolstoi y la música._ (_Le Gaulois_, 4 de enero de 1911).
[742] Que no se diga que se trata aquí únicamente de las últimas obras de Beethoven. Aun a las primeras que consentía en mirar como “artísticas”, reprocha Tolstoi “su forma artificial”. En una carta a Tschaikovsky, opone asimismo a Mozart y Haydn “la manera artificial de Beethoven, Schumann y Berlioz, que calculan el efecto”.
[743] Véase la escena contada por M. Paul Boyer: “Tolstoi hacía que le tocaran Chopin. Al final de la cuarta balada, sus ojos se llenaron de lágrimas--¡Ah! ¡animal! gritó; y bruscamente se levantó y se marchó”. (_Le Temps_, 2 de noviembre de 1920).
[744] _Amo y Criado_ (1895) es como una transición entre las lúgubres novelas que la precedieron y _Resurrección_, en la cual se derrama la luz de la caridad divina. Pero más todavía se siente en ella la cercanía de _La Muerte de Iván Ilich_ y de los _Cuentos Populares_, que de _Resurrección_, que solamente anuncia, hacia el fin, la sublime transformación de un hombre egoísta y cobarde, por la acción de un ímpetu de sacrificio. La mayor parte de la historia es el cuadro, muy realista, de un amo desprovisto de bondad y de un criado resignado que son sorprendidos, en la estepa, de noche, por una tormenta de nieve y que pierden el camino. El amo, que trata desde luego de huir, abandonando a su compañero, regresa y, encontrándolo semihelado, se arroja sobre él, le cubre con su cuerpo, le calienta, sacrificándose por instinto; no sabe por qué, pero las lágrimas se agolpan a sus ojos; piensa que se ha convertido en aquél a quien salva, en Nikita, y que su vida ya no le pertenece a él, sino a Nikita. “Nikita vive, luego también yo vivo todavía”. Casi ha olvidado que él era él, Vasili. Piensa: “Vasili no sabía lo que debía de hacer... no lo sabía, y yo, yo sí lo sé ahora...”. Y escucha la voz de Aquél a quien esperaba, (en esta parte su sueño recuerda otro de los _Cuentos Populares_) de Aquél que, hacía un momento, le había dado la orden de acostarse sobre Nikita. Lleno de alegría clama: “¡Ya llego, Señor!” Y siente que ahora ya es libre, que nada lo retiene... ha muerto.
[745] Tenía prevista Tolstoi una cuarta parte, que no escribió.
[746] Tomo I, página 379. Cito la traducción de Teodoro de Wyzewa. Una traducción íntegra de _Resurrección_ debe formar los tomos XXXVI y XXXVII de las _Obras Completas_.
[747] Tomo I, página 129.
[748] Por lo contrario, estuvo ligado a todos los mundos que pintó en _La Guerra y la Paz_, _Ana Karenina_, _Los Cosacos_ y _Sebastopol_, salones aristocráticos, ejército, vida rural. No tenía para ello más que recordar.
[749] Tomo II, página 20.
[750] “Llevan los hombres en sí mismos el germen de todas las cualidades humanas, y ora se manifiesta una, ora se manifiesta otra, mostrándose a menudo los hombres como diferentes de ellos mismos, es decir, de como habitualmente han parecido. En algunos, estos cambios son particularmente rápidos. A esta clase de hombres pertenecía Nekhludov. Bajo la influencia de causas físicas y morales se producían en él cambios bruscos y completos”. (Tomo I, página 258).
Quizá Tolstoi se haya acordado de su hermano Dmitri, que también se casó con una Maslova; pero el temperamento violento y desequilibrado de Dmitri era diferente del de Nekhludov.
[751] “Muchas veces en su vida había hecho estos _lavados de conciencia_. De esta manera llamaba a las crisis morales en que, percibiendo de frente el aceleramiento o la paralización de su vida interior, se decidía a barrer las inmundicias que obstruían su alma. Al salir de estas crisis, no dejaba nunca de imponerse reglas que juraba observar siempre. Escribía un diario y comenzaba una nueva vida; pero en cada ocasión no tardaba en recaer en el mismo punto, o aun más abajo que antes de la crisis...”. (Tomo I, página 138).
[752] Al saber que la Maslova de nuevo ha hecho una de las suyas con un enfermero, Nekhludov se siente más resuelto que nunca a “sacrificar su libertad para redimir el pecado de esta mujer”. (Tomo I, página 382).
[753] Nunca dibujó Tolstoi un personaje con lápiz tan seguro y vigoroso como el Nekhludov de las primeras páginas. Véase la admirable descripción del momento de levantarse y de la mañana de Nekhludov, antes de la primera sesión en el Palacio de Justicia.
[754] Carta de la Condesa Tolstoi, de 1884.
[755] _Le Temps_, 2 de noviembre de 1902.
[756] Tolstoi la consideraba como una de sus obras capitales: “Uno de mis libros, (_Para todos los días_) al cual he tenido la suficiencia de atribuir una gran importancia...”. (Carta a Jan Styka, 27 de julio y 9 de agosto de 1909).
[757] Estas obras fueron, en su mayor parte, publicadas después de la muerte de Tolstoi. M. J. W. Bienstock las ha publicado en una traducción francesa, (3 volúmenes de la colección Nelson). La lista de esas obras es bastante larga, y de ella elegimos, entre las principales: _El Diario póstumo del Feodor Kuzmitch_, _El Padre Sergio_, _Hadji-Murad_, _El Diablo_, _El Cadáver viviente_, drama en doce cuadros; _El falso cupón_, _Alexis el tonto_, _El Diario de un loco_, _La Luz luce en las tinieblas_, drama en cinco actos; _Todas las cualidades vienen de ella_, pequeña pieza popular, y una serie de excelentes novelas cortas: _Después del baile_, _Lo que yo he visto en sueños_, _Khodynka_, etc. Véase Apéndice, página 431. Pero la obra esencial que falta por publicar y que no se publicará en mucho tiempo, es el _Diario_ de Tolstoi. Abarca cuarenta años de su vida, desde la época del Cáucaso hasta la víspera de su muerte; es el libro de Confesiones más despiadadas que jamás haya escrito un gran hombre.
[758] El título ruso de esta obra es: _Una sola cosa es necesaria_. (S. Luc. XI, 41).
[759] La excomunión de Tolstoi por el Santo Sínodo es de 22 de febrero de 1901. Fué originada por un capítulo de _Resurrección_, relativo a la misa y a la Eucaristía. Este capítulo (lo lamentamos) ha sido suprimido en la traducción francesa.
[760] Sobre la nacionalización del suelo. (Véase el _Gran Crimen_ 1905).
[761] “Ruso puro de la vieja Moscovia, dice M. A. Leroy-Beaulieu, gran ruso de sangre eslava, mezclada de finlandés, físicamente un tipo del pueblo más que de la aristocracia”. (_Revue des Deux Mondes_, 15 de diciembre de 1910).
[762] 1857.
[763] 1862.
[764] _El Fin de un Mundo_ (1905 y enero de 1906). Véase el telegrama dirigido por Tolstoi a un diario americano:
“La agitación de los zemstvos tiene por objeto limitar el poder despótico y establecer un gobierno representativo. Que triunfen o no, el resultado seguro será el aplazamiento del verdadero mejoramiento social. La agitación política, al producir la ilusión funesta de este mejoramiento por medios exteriores, detiene al verdadero progreso, como es posible comprobarlo por el ejemplo de todos los Estados constitucionales: Francia, Inglaterra, América”. (_El movimiento social en Rusia_. M. Bienstock ha introducido este artículo en el Prefacio del _Gran Crimen_, traducción francesa, 1905). En una larga e interesante carta a una dama que le pedía formase parte de un _Comité para la propagación de la lectura y la escritura entre el pueblo_, Tolstoi expresa otros cargos contra los liberales: Han desempeñado el papel de engañados; se han hecho cómplices, por miedo, de la autocracia; su participación en el gobierno da a éste un prestigio moral, y los habitúa a compromisos que rápidamente los convierten en instrumentos del poder. Alejandro II decía que todos los liberales estaban prontos a venderse a cambio de honores cuando no de dinero. Alejandro III ha podido aniquilar sin peligros la obra liberal de su padre: “Los liberales cuchicheaban entre ellos, porque tal cosa no les agradaba, pero continuaban formando parte de los tribunales, seguían al servicio del Estado y en la prensa. En la prensa hacían alusión a cosas sobre las cuales la alusión estaba permitida; pero callaban sobre todo lo que estaba prohibido hablar, y publicaban cuanto se les ordenaba publicar”. Lo mismo hacen bajo Nicolás II: “¿Cuándo este joven que no sabe nada, que no comprende nada, responde con audacia y falta de tacto a los representantes del pueblo, protestan los liberales? De ninguna manera... De todas partes se envían al joven czar cobardes y aduladoras felicitaciones”. (_Correspondencia inédita_, páginas 283-306).
[765] _Guerra y Revolución._
En _Resurrección_, cuando el examen en casación del juicio de la Maslova, en el Senado, es un darwinista materialista quien más se opone a la revisión porque le choca, secretamente, que Nekhludov quiera casarse por deber con una prostituta: toda manifestación del deber, y, más todavía, del sentimiento religioso, le produce el efecto de una injuria personal. (Tomo I, página 359).
[766] Véanse como tipos, en _Resurrección_, a Novodvorov, el agitador revolucionario, cuya vanidad y el egoísmo excesivo han esterilizado su gran inteligencia. Imaginación nula; “ausencia total de las cualidades morales y estéticas que producen la duda”. En seguida, unido a sus pasos, como su sombra, Markel, el obrero que se ha convertido en revolucionario por humillación y por deseo de venganza, adorador apasionado de la ciencia que no comprende, anticlerical con fanatismo, y asceta. Se encontrará también en _Aún tres muertos_, o en _Lo divino y lo humano_, (traducción francesa publicada en el volumen intitulado Los Revolucionarios, 1906) algunos especímenes de la nueva generación revolucionaria: Romana y sus amigos, que desprecian a los antiguos terroristas y pretenden llegar científicamente a los fines que persiguen, transformando al pueblo agricultor en pueblo industrial.
[767] Carta al japonés Izo-Abe, de fines de 1904. (_Correspondencia inédita._)
[768] _Las palabras vivientes_ de _L. N. Tolstoi_, notas de Teneromo, capítulo Socialismo, (publicado en traducción francesa en _Los Revolucionarios_, 1906).
[769] _Ibid._
[770] Conversación con Paul Boyer. (_Le Temps_, 4 de noviembre de 1902).
[771] _El Fin de un Mundo_.
[772] “La más cruel de las esclavitudes está en ser privado de la tierra; porque el esclavo que tiene un dueño, es esclavo de uno solo; pero el hombre privado del derecho de la tierra es el esclavo de todo el mundo”. (_El Fin de un Mundo_, capítulo VII).
[773] Rusia estaba, en efecto, en una situación especial, y si el error de Tolstoi ha sido atribuir también esta situación al conjunto de los Estados europeos, no hay que sorprenderse de que se haya mostrado principalmente sensible para los sufrimientos que le tocaban más de cerca. Véase en _El Gran Crimen_, sus conversaciones en el camino de Tula, con los campesinos, que carecían todos de pan porque la tierra les faltaba, y que todos, en el fondo, esperaban que la tierra viniese a sus manos. La población agrícola de la nación forma el 80 por ciento. Un centenar de millares de hombres, dice Tolstoi, mueren de hambre a consecuencia del embargo de la tierra por los propietarios rurales. Cuando se llega a hablarles, como remedio de sus males, de la libertad de la prensa, de la separación de la iglesia y el Estado, de la representación nacional, y aun de la jornada de ocho horas, se burla uno de ellos impunemente.
“Quienes aparentan buscar, por todos los medios, el mejoramiento de la situación de las masas populares, recuerdan lo que pasa en el teatro cuando todos los espectadores ven perfectamente al actor que está oculto, en tanto que los otros que toman parte en la representación y que también lo ven, fingen no verlo, y se esfuerzan por distraer mutuamente su atención”.
No hay otro remedio que devolver la tierra al pueblo que trabaja; y, para la resolución de esta cuestión agraria, Tolstoi preconiza la doctrina de Henry George y su proyecto de un impuesto único sobre el valor del suelo. Éste es su Evangelio económico, y sobre él vuelve incansablemente, y tanto se lo ha asimilado que a menudo, en sus obras, emplea hasta frases enteras de Henry George.
[774] “La ley de no-resistencia al mal es la clave de la bóveda de todo el edificio. Admitir la ley de la ayuda mutua, desconociendo el precepto de la no-resistencia, equivale a construir la bóveda sin cerrarla en su parte central”. (_El Fin de un Mundo._)
[775] En una carta de 1900, a un amigo (_Correspondencia inédita_, página 312), Tolstoi se queja de la falsa interpretación dada a su principio de la no-resistencia. Se confunde, dice: _No te opongas al mal haciendo el mal_... con _No te opongas al mal_, es decir, con: “Sé indiferente al mal...”. “Cuando la lucha contra el mal es el único objeto del cristianismo y el mandamiento de la no-resistencia al mal se da como el medio de lucha más eficaz”.
[776] _El Fin de un Mundo._
[777] Tolstoi retrató dos tipos de estos “sectarios”, uno al final de _Resurrección_, otro en _Aún tres muertos_.
[778] Después de que Tolstoi condenó la agitación de los zemstvos, Gorki interpretaba el descontento de sus amigos, escribiendo: “Este hombre se ha convertido en el esclavo de su idea. Largo tiempo hace que se aísla de la vida rusa y ya no escucha la voz del pueblo. Se coloca a demasiada altura, por encima de Rusia”.
[779] Era para él un sufrimiento agobiador no poder ser perseguido. Tenía sed de martirio; pero el gobierno, muy prudente, se cuidaba bien de darle esa satisfacción. “En torno mío se persigue a mis amigos y se me deja tranquilo, aun cuando, si alguno hay perjudicial, soy yo. Evidentemente no valgo bastante para ser perseguido, y de ello tengo vergüenza”. (Carta a Teneromo, de 1892, _Correspondencia inédita_, página 184). “Es evidente que no soy digno de sufrir persecuciones, y me será preciso morir así, sin haber podido, por los sufrimientos físicos, dar testimonio de la verdad”. (A Teneromo, 16 de mayo de 1892. _Ibid._ Página 186). “Me es penoso estar en libertad”. (A Teneromo, 1.º de junio de 1894. _Ibid._ Página 188). ¡Dios sabe, sin embargo, que no daba motivo para eso! Insultaba a los czares, atacaba a la patria “este horrible fetiche al cual los hombres sacrifican su vida, y su libertad, y su razón”. (_El Fin de un Mundo_). Véase en _Guerra y Revolución_, el resumen que hace de la historia de Rusia. Es una galería de monstruos: “el chiflado Iván el Terrible, el borracho Pedro I, la ignorante cocinera Catarina I, la prostituida Elizabeth, el degenerado Pablo, el parricida Alejandro I” (el único para quien Tolstoi tuvo, sin embargo, alguna secreta ternura), “el cruel e ignorante Nicolás I, Alejandro II, poco inteligente, más malo que bueno, Alejandro III, seguramente un tonto, brutal e ignorante; Nicolás II, un inocente oficial de húsares; rodeado de bribones, un joven que no sabe nada, que no comprende nada”.
[780] Carta a Gontcharenko, refractario, del 19 de enero de 1905. (_Correspondencia inédita_, página 264).
[781] A los dukhobors del Cáucaso, 1897. (_Ibid._ Página 239).
[782] Carta a un amigo, 1900. (_Ibid._ Páginas 308-309).
[783] A Gontcharenko, 12 de febrero de 1905. (_Ibid._ Página 265).
[784] A los dukhobors del Cáucaso, 1897. (_Ibid._ Página 240).
[785] A Gontcharenko, 19 de enero de 1905. (_Ibid._ Página 264).
[786] A un amigo, noviembre de 1901. (_Ibid._ Página 326).
[787] “Es como una hendidura en la máquina neumática; todo el soplo de egoísmo que se quería aspirar del alma humana, vuelve a entrar a ella”. Y emplea todo su ingenio en demostrar que el texto original ha sido leído mal y que las palabras exactas del segundo Mandamiento eran: “Ama a tu prójimo como a _Él mismo_ (como a Dios”). (Conversaciones con Teneromo).
[788] Conversaciones con Teneromo.
[789] Carta a un chino, octubre de 1906. (_Correspondencia inédita_, página 381 y siguientes).
[790] Tolstoi expresaba ya este temor en su carta de 1906.
[791] “No vale la pena negarse al servicio militar y policíaco, para admitir la propiedad, que se sostiene solamente por el servicio militar y de policía. Los hombres que llenan este servicio y sacan provecho de la propiedad obran mejor que aquéllos que se niegan a todo servicio y gozan de la propiedad”. (Carta a los dukhobors del Canadá, 1899. _Correspondencia inédita_, páginas 248-260).
[792] Léase en _Las Conversaciones con Teneromo_ la hermosa página “sobre el sabio judío que, sumergido en su libro, no ha visto los siglos derrumbarse sobre su cabeza y los pueblos que aparecían y desaparecían de la tierra”.
[793] “Ver el progreso de Europa en los horrores del Estado moderno, el Estado sangrante, querer crear un nuevo _Judenstaat_, es un pecado abominable” (_Ibid._).
[794] _Llamamiento a los políticos_, 1905.
[795] Se encontrará en el Apéndice de _El Gran Crimen_ y en la traducción francesa de los _Consejos a los Dirigidos_ (título ruso: _Al pueblo trabajador_), un _Llamamiento_ de una sociedad japonesa _para el Restablecimiento de la Libertad de la Tierra_.
[796] Carta a Paul Sabatier, 7 de noviembre de 1906. (_Correspondencia inédita_, página 375).
[797] Cartas a un amigo, junio de 1892 y noviembre de 1901.
[798] _Guerra y Revolución._
[799] Carta a un amigo. (_Correspondencia inédita_, páginas 354-55).
[800] _Ibid._ Acaso se trata aquí de la _Historia de un Dukhobor_, cuyo título figura en la lista de las obras inéditas de Tolstoi.
[801] “Imaginad que todos los hombres que poseen la verdad se reuniesen para vivir juntos y se instalasen en una isla: ¿Sería esto la vida?” (A un amigo, marzo de 1901, _Correspondencia inédita_, página 325).
[802] 1.º de diciembre de 1910.
[803] 16 de mayo de 1892. Tolstoi veía entonces a su mujer sufrir por la muerte de un niño, y nada podía hacer para consolarla.
[804] Carta de enero de 1883.
[805] “No reprocharé jamás a nadie que no tenga religión. El mal está en que los hombres mienten, fingiendo tener esa religión”. Y más adelante: “Que Dios nos libre de fingir amor porque esto es peor que el odio”. (_Correspondencia inédita_, páginas 344 y 348).
[806] _Revue des Deux Mondes_, 15 de diciembre de 1910.
[807] _Revue des Deux Mondes_, 15 de diciembre de 1910.
[808] A un amigo, 10 de diciembre de 1903.
[809] _Le Figaro_, 27 de diciembre de 1910. La carta, después de la muerte de Tolstoi, fué entregada a la condesa por su yerno, el príncipe Obolensky, a quien Tolstoi la había confiado algunos años antes. A esta carta se unía otra, igualmente dirigida a la condesa y que trataba de asuntos íntimos de la vida conyugal. La condesa la destruyó después de haberla leído. (Nota comunicada por Taciana Sukhotin, hija mayor de Tolstoi).
[810] Este estado de sufrimiento databa, pues, de 1881, es decir, del invierno pasado en Moscú y del descubrimiento que entonces hizo Tolstoi de la miseria social.
[811] Carta a un amigo (la traducción francesa, hecha por M. Halpérine-Kaminsky, ha sido publicada con el título de _Profesión de fe_ en el volumen _Placeres Crueles_, 1895).