Vidas Ejemplares: Beethoven—Miguel Ángel—Tolstoi
Part 31
[624] Pedro Besukhov, que se ha casado con Natacha, será un “decembrista”. Ha fundado una sociedad secreta para velar por el bien general, una especie de _Tugendbund_; y Natacha se asocia a sus proyectos con exaltación. Denissov no comprende una revolución pacífica, pero está pronto para una revolución armada. Nicolás Rostov ha guardado su lealtad ciega de soldado; él, que decía, después de Austerlitz: “Sólo una cosa tenemos que hacer nosotros: cumplir nuestro deber, batirnos y no pensar más”. Se irrita contra Pedro, y exclama: “¡Mi juramento ante todo! Si se me ordena marchar contra ti con mi escuadrón, marcharé y te batiré”. Su esposa, la princesa María, aprueba sus ideas. El hijo del príncipe Andrés, el pequeño Nicolás Bolkonsky, de quince años de edad, delicado, enfermizo y encantador, de grandes ojos, de cabellos de oro, escucha febrilmente la discusión; todo su amor es para Pedro y para Natacha; no ama ni a Nicolás ni a María, y tiene culto por la memoria de su padre, de quien apenas se acuerda; sueña con parecérsele, ser grande, realizar alguna gran hazaña. ¿Cuál? ¡no lo sabe!... “Digan lo que digan, la haré... Sí, la haré. Él mismo me daría su aprobación”. Y la obra concluye en un juego de niño, que se mira en la forma de un gran hombre de Plutarco, con su tío Pedro, precedido de la gloria y seguido de un ejército. Si los _Decembristas_ hubieran sido escritos entonces, no hay duda de que el pequeño Bolkonsky habría sido uno de los héroes.
[625] He dicho que las dos familias Rostov y Bolkonsky, en _La Guerra y la Paz_ recuerdan muchos de los rasgos de las familias paterna y materna de Tolstoi. También hemos visto anunciarse en las narraciones del Cáucaso y de Sebastopol varios tipos de soldados de _La Guerra y la Paz_.
[626] Carta del 2 de febrero de 1868, citada por Birukov.
[627] Particularmente, decía, el del príncipe Andrés, en la primera parte.
[628] Es de lamentarse que la belleza de la concepción poética esté algunas veces opacada por las charlas filosóficas, con las cuales Tolstoi recarga su obra, sobre todo en la última parte. Trata de exponer su teoría de la fatalidad de la historia, y el mal está en que se vuelve a esta teoría sin cesar y se repite obstinadamente. Flaubert, que “lanzaba gritos de admiración” mientras leía los dos primeros volúmenes, que declaraba “sublimes” y “llenos de cosas a lo Shakespeare”, arroja por fastidio el tercer volumen: “rueda horriblemente. Se repite, filosofa. Se ve allí al señor, al autor y al ruso, en tanto que hasta el segundo volumen no se había visto más que a la Naturaleza y a la humanidad”. (Carta a Turguenef de enero de 1880).
[629] La primera traducción francesa de _Ana Karenina_ se publicó en dos volúmenes, en 1886, en la casa Hachette. En las _Obras Completas_ la traducción íntegra ocupa cuatro volúmenes. (Tomo XV-XVIII).
[630] Carta a su esposa (archivos de la condesa Tolstoi), citada por Birukov. (_Vida y Obra._)
[631] El recuerdo de esta noche horrible se encuentra en el _Diario de un loco_, 1883. (Obras Póstumas).
[632] Cuando está terminando _La Guerra y la Paz_, en el estío de 1869, descubre a Schopenhauer, que lo entusiasma: “Schopenhauer es el más genial de los hombres”. (Carta a Fet, 30 de agosto de 1869).
[633] Existe aún, dice, entre Homero y sus traductores, la diferencia del “agua hervida y destilada y el agua de manantial, fría, hasta destemplar los dientes, cristalina, asoleada, que a menudo arrastra arenillas, pero que es más pura y más fresca”. (Carta a Fet, en diciembre de 1870).
[634] _Correspondencia inédita._
[635] Archivos de la condesa Tolstoi. (_Vida y Obra._)
[636] La novela fué terminada en 1877. Apareció sin el epílogo en el _Russki Viestniki_.
[637] La muerte de tres niños (18 de noviembre de 1873, febrero de 1875 y fines de noviembre de 1875); de la tía Tatiana, su madre adoptiva (el 20 de junio de 1874), y de la tía Pelagia (22 de diciembre de 1875).
[638] Carta a Fet, de 1.º de marzo de 1876.
[639] “La mujer es la piedra de toque de la carrera de un hombre. Difícil es amar a una mujer y no hacer nada bueno; y la única manera para no estar constantemente disgustado, inactivo por causa del amor, es casarse”. (Traducción Hachette, Tomo I, página 312).
[640] Tomo I, página 86.
[641] Tomo I, página 149.
[642] Lema, al frente del libro.
[643] Adviértase también, en el epílogo, el espíritu netamente hostil a la guerra, al nacionalismo y al paneslavismo.
[644] “El mal es lo razonable para el mundo. El sacrificio, el amor, es locura”. (II, 344).
[645] Tomo II, 79.
[646] Tomo II, 346.
[647] Tomo II, 358.
[648] “Ahora me entrego de nuevo a la fastidiosa y vulgar _Ana Karenina_, con el único deseo de desembarazarme de ella cuanto antes...”. (Carta a Fet, 26 de agosto de 1875, _Correspondencia inédita_, página 95).
“Me es indispensable terminar la novela que me fastidia”. (_Ibid._, 1.º de marzo de 1876).
[649] En las _Confesiones_ (1879). Tomo XIX de las _Obras Completas_.
[650] Hago aquí un resumen de varias páginas de _Confesiones_, conservando las expresiones de Tolstoi.
[651] _Ana Karenina_, Cit: “Y Levine, amado, feliz, padre de familia, se aleja, el arma en la mano, como si hubiera temido ceder a la tentación de poner fin a su suplicio”. (II, 339). Este estado de espíritu no era particular a Tolstoi y a sus héroes. Estaba Tolstoi sorprendido con el creciente número de suicidios entre las clases acomodadas de toda Europa, y principalmente de Rusia; y a ello hace alusión a menudo en sus obras de este tiempo. Se diría que pasó sobre la Europa de 1880 una gran ola de neurastenia, que barrió a millares de seres. Quienes entonces eran adolescentes conservan de esa racha el recuerdo, y para ellos, la expresión de Tolstoi sobre esta crisis tiene un valor histórico. Escribió la oculta tragedia de una generación.
[652] _Confesiones_, página 67.
[653] Sus retratos de esta época acusan ese carácter popular. Una pintura de Kramskoi (1873) representa a Tolstoi en blusa de mujik, la cabeza inclinada, con un aire de Cristo alemán. La frente empieza a encalvecer hacia las sienes, las mejillas están hundidas y con barba. En otro retrato de 1881, tiene aspecto de contramaestre endomingado: los cabellos cortos, la barba y los bigotes extendidos, el rostro parece más ancho abajo que arriba; las cejas fruncidas, los ojos mansos; la nariz, de anchas ventanas como de perro; las orejas enormes.
[654] _Confesiones_, páginas 93-95.
[655] A decir verdad, no era ésta la primera vez. El joven voluntario del Cáucaso, el oficial de Sebastopol, Olenine de _Los Cosacos_, el príncipe Andrés y Pedro Besukhov en _La Guerra y la Paz_, habían tenido visiones semejantes. Pero Tolstoi era tan apasionado que, cada vez que encontraba a Dios creía que lo encontraba por la primera vez y que no había habido para él antes más que la noche y la nada. En su pasado no veía más que sombras y vergüenzas. Nosotros, que conocemos por su _Diario_, mejor que él, la historia de su corazón, sabemos cómo este corazón fué siempre, aun en sus extravíos, profundamente religioso. Por otra parte, él mismo conviene en ello en un pasaje del primer Prefacio a la _Crítica de la Teología Dogmática_: “¡Dios mío, Dios mío! ¡he errado, he buscado la verdad donde necesitaba buscarla! Yo sabía que erraba. Halagaba yo mismo mis malas pasiones, sabiéndolo; _pero yo no te olvidaba nunca. Te he sentido siempre cerca, hasta cuando me extraviaba_”. La crisis de 1878-79 fué sólo más violenta que las otras, acaso por influencia de los duelos repetidos y de la vejez que se acercaba; y su única novedad estuvo en que, en lugar de que la visión de Dios se desvaneciese sin dejar rastros, después que la llama del éxtasis se había extinguido, Tolstoi, advertido por la experiencia pasada, se apresuró a “avanzar, en tanto que la luz estuviera con él” y a deducir de su fe todo un sistema de vida. No es que no lo hubiera intentado antes (recuérdense las _Reglas de Vida_, concebidas cuando era estudiante); pero, a los cincuenta años, tenía menos ocasiones de dejarse distraer de su camino por las pasiones.
[656] El subtítulo de las _Confesiones_ es: _Introducción a la Crítica de a la Teología dogmática y al Examen de la doctrina cristiana._
[657] “Yo, que colocaba la verdad en la unidad del amor, me sorprendí de este hecho: que la religión destruía, ella misma, lo que deseaba producir”. (_Confesiones_, página 111).
[658] “Y me he convencido de que la enseñanza de la Iglesia es, teóricamente, una mentira astuta y perniciosa; prácticamente, un compuesto de groseras supersticiones y de hechicerías, bajo el cual desaparece absolutamente el sentido de la doctrina cristiana”. (_Respuesta al Santo Sínodo_. 4-17 de abril de 1901). Véase también La _Iglesia y el Estado_ (1883). El crimen más grande que Tolstoi reprocha a la Iglesia en su “alianza impía” con el poder temporal, que la ha hecho afirmar la santidad del Estado, la santidad de la violencia, es “la unión de los bandoleros con los mentirosos”.
[659] A medida que avanzaba en edad, este sentimiento de la unidad de la verdad religiosa a través de la historia humana, y del parentesco de Cristo con los otros sabios, desde Buda hasta Kant y Emerson, se fué acentuando, al extremo de que Tolstoi se defendía en los últimos años, de que tuviera “alguna predilección por el cristianismo”. Muy interesante es, en este sentido, una carta escrita en 27 de julio a 9 de agosto de 1909, al pintor Jan Styka, y recientemente publicada en “El Teósofo” de 16 de enero de 1911. Fiel a su costumbre, Tolstoi, lleno de la convicción más reciente, tiene la tendencia de olvidar algo en exceso, su estado antiguo de alma y el punto de partida de su crisis religiosa, que era puramente cristiano:
“La doctrina de Jesús, escribía, no es para mí más que una de las bellas doctrinas religiosas que hemos recibido de la antigüedad egipcia, judía, hindú, china, griega. Los dos grandes principios de Jesús: el amor de Dios, es decir de la perfección absoluta; y el amor del prójimo, es decir, de todos los hombres sin distinción, fueron predicados por todos los sabios del mundo, Krishna, Buda, Lao-Tsé, Confucio, Sócrates, Platón, Epicteto, Marco Aurelio, y entre los modernos Rousseau, Pascal, Kant, Emerson, Channing y muchos otros. La verdad religiosa y moral está en todas partes y siempre es la misma... No tengo ninguna predilección por el cristianismo. Si me he interesado particularmente por la doctrina de Jesús, es, primero, porque he nacido y he vivido entre los cristianos, y, segundo, porque encontré una gran alegría de espíritu en desprender la teoría pura de las sorprendentes falsificaciones realizadas por todas las Iglesias”.
[660] Protesta Tolstoi que no ataca a la verdadera ciencia, que es modesta y que conoce su límite. (_De la Vida_, capítulo IV. Traducción francesa de la condesa Tolstoi).
[661] _Ibid._ Capítulo X.
[662] Tolstoi releyó frecuentemente los _Pensamientos_ de Pascal durante el período de crisis que precedió a las _Confesiones_. De ello habla en sus cartas a Fet (14 de abril de 1877 y 3 de agosto de 1879); y recomendaba a su amigo que los leyera.
[663] En una carta sobre la razón, escrita el 26 de noviembre de 1894 a la baronesa X... (carta reproducida en el volumen intitulado _Los Revolucionarios_, 1906), agrega Tolstoi:
“El hombre ha recibido directamente de Dios un solo instrumento para el conocimiento de sí mismo y de sus relaciones con el mundo: y no tiene otros. Este instrumento es la razón. La razón nos viene de Dios; es no sólo la cualidad superior del hombre, sino también el único instrumento de conocimiento de la verdad”.
[664] _De la vida_, capítulo X, XIV-XXI.
[665] _De la Vida_, XXII-XXV. Como con la mayor parte de las citas, hago un resumen de varios capítulos en algunas frases características.
[666] Me reservo para estudiar más tarde, cuando haya sido publicada la obra completa de Tolstoi, los diversos matices de este pensamiento religioso, que ciertamente evolucionó con respecto a varias cuestiones, particularmente en lo que toca a la concepción de la vida futura.
[667] Cito la traducción publicada en _Le Temps_ de primero de mayo de 1901.
[668] “Hasta entonces había pasado toda mi vida fuera de la ciudad...”. (_¿Qué debemos hacer?_)
[669] _Ibid._
[670] Tolstoi declaró varias veces su antipatía hacia los “ascetas que obran para ellos solos, apartados de sus semejantes”. Los coloca en el mismo saco que a los revolucionarios ignorantes y orgullosos, “que pretenden hacer el bien a los demás, sin saber lo que a ellos mismos les hace falta... Amo con el mismo amor, decía, a los hombres de estas dos categorías; pero odio sus doctrinas con el mismo odio. La doctrina única es la que ordena una actividad constante, una existencia que responda a las necesidades del alma y que trate de realizar la felicidad de los otros. Tal es la doctrina cristiana. Igualmente alejada del quietismo religioso y de las pretensiones altivas de los revolucionarios, que sueñan transformar el mundo sin saber en qué consiste la verdadera felicidad”. (Carta a un amigo, publicada en el volumen intitulado _Placeres crueles_, 1895. Traducción de Halpérine-Kaminsky).
[671] Tomo XXVI de las _Obras Completas_.
[672] Retrato de 1885, en daguerrotipo, reproducido en la edición de _¿Qué debemos hacer?_, de las _Obras Completas_.
[673] _¿Qué debemos hacer?_, página 213.
[674] Toda esta primera parte (los quince primeros capítulos), que hormigueaba en tipos, fué suprimido por la censura rusa.
[675] “La verdadera causa de la miseria son las riquezas acumuladas en manos de quienes nada producen y que se han concentrado en las ciudades. Los ricos se han reunido en las ciudades para divertirse y para defenderse, y los pobres vienen a ellas a nutrirse con las migajas de las riquezas. Es sorprendente que muchos de ellos continúen trabajando, y que no se consagren todos a la caza de un medro más fácil: comercio, acaparamiento, mendicidad, prostitución, estafas, en la delincuencia misma”.
[676] “El eje del mal es la propiedad. La propiedad no es más que el medio de disfrutar del trabajo ajeno”. La propiedad, aún agrega Tolstoi, es lo que no es de nosotros, sino de los demás. “El hombre llama su propiedad a su mujer, sus hijos, sus esclavos, sus bienes; pero la realidad le demuestra su error, y debe de renunciar a esa propiedad o sufrir y hacer sufrir”. Tolstoi presiente ya la revolución rusa: “Desde hace tres o cuatro años, dice, se nos injuria en las calles, se nos llama holgazanes. El odio y el desprecio del pueblo oprimido aumentan”. (_¿Qué debemos hacer?_, página 419).
[677] El campesino revolucionario Bondarov habría querido que esta ley fuese reconocida como una obligación universal. Tolstoi estaba entonces bajo su influjo, como también bajo el de otro campesino, Sutaiev. “Durante toda mi vida, dos pensadores rusos han ejercido sobre mí una gran acción moral, han enriquecido mi pensamiento, me han explicado mi propia concepción del mundo: han sido dos campesinos, Sutaiev y Bondarev”. (_¿Qué debemos hacer?_, página 404). En el mismo libro Tolstoi hace el retrato de Sutaiev, e inserta una conversación con él.
[678] _El Alcohol y el Tabaco._ (Traducción de Halpérine-Kaminsky, publicada con el título de _Placeres viciosos_, 1895). El título ruso es: _Por qué las gentes se embriagan_.
[679] _Placeres crueles_, 1895. (_Los comedores de carne_, _La Guerra_, _La Caza_). Traducción de Halpérine-Kaminsky. Títulos rusos: (de Los Comedores de Carne): _El Primer Grado_. _La Guerra_ es un extracto de una obra voluminosa. _El Reino de Dios está en nosotros_ (capítulo VI).
[680] Sorprende que Tolstoi haya sufrido tanto para desprenderse de ella. En él era una pasión atávica, heredada de su padre. No era sentimental y parece que nunca tuvo mucha piedad hacia los animales; sus ojos penetrantes apenas se detenían en las miradas, tan elocuentes a menudo, de nuestros humildes hermanos, a excepción del caballo, para el cual, como gran señor, tuvo predilección siempre. No dejaba de tener un fondo de crueldad nativa. Después de narrar la lenta muerte de un lobo, al cual había matado, descargándole un garrotazo en el nacimiento de la nariz, dice: “Experimentaba un sentimiento voluptuoso, al recuerdo de los sufrimientos del animal moribundo”. El remordimiento despertó ya tarde.
[681] Estío de 1878. Véase _Vida y Obra_.
[682] 18 de noviembre de 1878. _Ibid._
[683] Noviembre de 1879. _Ibid._ Traducción de Bienstock.
[684] 5 de octubre de 1881. _Vida y Obra._
[685] 14 de octubre de 1881. _Ibid._
[686] Marzo de 1882.
[687] 1882.
[688] 23 de octubre de 1884. _Vida y Obra._
[689] “El pretendido derecho de las mujeres ha nacido y no podía nacer sino en una sociedad de hombres que se apartaron de la ley del verdadero trabajo. Ninguna mujer de obrero cumplido reclama el derecho de compartir con el marido el trabajo en las minas o en los campos. Solamente demandan ese trabajo las mujeres que quieren compartir el trabajo imaginario de la clase rica”.
[690] Son estas las últimas líneas de _¿Qué debemos hacer?_, y están fechadas el 14 de febrero de 1886.
[691] Carta a un amigo, publicada con el título de _Profesión de fe_, en el volumen intitulado _Placeres crueles_, 1895. Traducción de Halpérine-Kaminsky.
[692] La reconciliación tuvo lugar en la primavera de 1878. Tolstoi escribió a Turguenev, pidiéndole perdón y Turguenev vino a Yasnaia Poliana en agosto de 1878. Tolstoi le devolvió su visita en julio de 1881. Todo el mundo se sorprendió con su cambio de maneras, su dulzura, su modestia. Estaba “como regenerado”.
[693] Carta a Polonski (citada por Birukov).
[694] Carta escrita en Bougival, el 28 de junio de 1883.
[695] Capítulo XII de la edición rusa. El traductor francés hizo con ella la introducción.
[696] Se advertirá que en el reproche que dirige a Tolstoi M. de Vogüé, a su vez emplea por propia cuenta las expresiones mismas de Tolstoi: “Justamente o por error, decía, y quizá para nuestro castigo hemos recibido del cielo este mal necesario y soberbio: el pensamiento... Arrojar lejos esta cruz es una rebelión impía” (_La Novela Rusa._, 1886). Por otra parte, Tolstoi escribía a su tía la condesa A. A. Tolstoi, en 1883: “Cada uno debe de cargar su cruz... La mía está en el trabajo del pensamiento, malo, orgulloso, lleno de seducciones”. (_Correspondencia inédita_, página 4).
[697] _¿Qué debemos hacer?_, página 378-9.
[698] Aun llegará a justificar el sufrimiento, no solamente el sufrimiento personal, sino también el de los demás. “Porque en el alivio del sufrimiento de los otros está la esencia de la vida racional. ¿Cómo, pues, el instrumento de trabajo podría ser un objeto de sufrimiento para el trabajador? Es como si el labrador dijese que una tierra no labrada es un dolor para él”. (_De la Vida._ Capítulo XXXIV-XXXV).
[699] 23 de febrero de 1860. _Correspondencia inédita_, páginas 19-20. En esto le desagradaba el arte “melancólico y dispéptico” de Turguenev.
[700] Esta carta del 4 de octubre de 1887, fué publicada en los Cuadernos de la Quincena, 1902, y en la _Correspondencia inédita_, 1907.
_¿Qué es el Arte?_ se publicó en 1897-1898; pero en esto pensaba ya desde hacía quince años, es decir, desde 1882.
[701] Insistiré sobre este punto a propósito de la _Sonata a Kreutzer_.
[702] Su intolerancia había aumentado desde 1886. En _¿Qué debemos hacer?_ no osa siquiera referirse a Beethoven (ni a Shakespeare); antes reprochaba a los artistas contemporáneos que osasen ampararse en estos hombres. “La actividad de los Galileo, de los Shakespeare, de los Beethoven, no tiene nada de común con la de los Tyndall, de los Víctor Hugo, de los Wagner. De la misma manera los Santos Padres negarían todo parentesco con los Papas” (_¿Qué debemos hacer?_ Página 375).
[703] Y aun quiso marcharse antes de que terminase el primer acto. “Para mí la cuestión estaba resuelta; ya no tenía dudas. Nada había que esperar de un autor capaz de imaginar escenas como aquéllas. De antemano se podía afirmar que no escribía nada que no fuese malo”.
[704] ¡Se sabe que, para hacer una selección de los poetas franceses de las escuelas modernas, tuvo esta idea admirable: “copiar, de cada volumen, la poesía que se encontrase en la página 28!”
[705] _Shakespeare_, 1903. La obra fué escrita con motivo de un artículo de Ernesto Crosby sobre _Shakespeare y la clase obrera_.
[706] Textualmente: “La Novena Sinfonía no une a todos los hombres, sino solamente a un pequeño número de ellos, a los cuales separa de los demás”.
[707] “Era uno de esos hechos que se producen a menudo, sin atraer la atención de nadie, ni interesar, no digo ya al universo, pero ni aun al mundo militar francés”...
Y más adelante:
“Será necesario que pasen algunos años antes que los hombres despierten de su hipnotismo y comprendan que de ninguna manera podrían saber si Dreyfus era culpable o no, y que cada uno tiene otros intereses más importantes e inmediatos que el Asunto Dreyfus”. (_Shakespeare_, traducción de Bienstock, páginas 116-118).
[708] “_El Rey Lear_ es un drama muy malo, muy negligentemente escrito, que no puede inspirar sino disgusto y fastidio”. _Otelo_, por el cual Tolstoi muestra algunas simpatías, sin duda porque la obra concuerda con sus pensamientos de entonces sobre el matrimonio y sobre los celos, “con ser el menos malo de los dramas de Shakespeare, no es más que un tejido de palabras enfáticas”. El personaje de Hamlet no tiene ningún carácter, “es un fonógrafo del autor, que repite todas sus ideas, al hilo”. En cuanto a _La Tempestad_, _Cymbelino_, _Troilus_, etc., Tolstoi no los menciona si no es por su “inepcia”. El único personaje de Shakespeare que encuentra natural es el de Falstaff, “precisamente porque aquí el lenguaje de Shakespeare, lleno de frías bromas y juegos de palabras ineptas, concuerda con el carácter falso, vanidoso y libertino de este ebrio repugnante”.
Tolstoi no siempre había pensado así. Entre 1860 y 1870 tenía placer en leer a Shakespeare, sobre todo en la época en que tuvo la idea de escribir un drama histórico sobre Pedro I. En sus notas de 1869 se ve que aún tomaba a _Hamlet_ por modelo y por guía. Después de citar sus trabajos concluidos, _La Guerra y la Paz_, que relacionaba con el ideal homérico, agregaba Tolstoi: “Hamlet y mis futuros trabajos: poesía del novelista en la pintura de caracteres”.
[709] Coloca en “el arte malo” sus “obras de imaginación” (_¿Qué es el arte?_). Ni siquiera exceptúa de su condenación del arte moderno sus propias obras teatrales, “desnudas de esta concepción religiosa que debe formar la base del drama del porvenir”.
[710] Más exactamente: “Es la dirección de la corriente del río”.
[711] Desde 1873 escribía Tolstoi: “Pensad lo que queráis, pero de tal manera que cada palabra pueda ser comprendida por el carretero que transporta los libros de la imprenta. No es posible escribir nada malo en una lengua enteramente clara y sencilla”.
[712] Tolstoi ha dado el ejemplo: Sus cuatro _Libros de Lectura_ para los niños campesinos, han sido adoptados en todas las escuelas de Rusia, laicas y eclesiásticas. _Sus Primeros Cuentos Populares_ son el alimento de millares de almas. “En el bajo pueblo, escribe Stephan Anikine, antiguo diputado a la Duma, el nombre de Tolstoi se confunde con la idea de ‘libro’. Se puede escuchar a menudo, a algún pequeño aldeano, pedir ingenuamente, en una biblioteca: ‘Dadme un buen libro, un Tolstoi’, es decir un libro grueso”. (_En memoria de Tolstoi_, lecturas hechas en el aula de la Universidad de Ginebra, el 7 de diciembre de 1910).
[713] Este ideal de la unión fraternal entre los hombres no señala para Tolstoi el término de la actividad humana; su alma insaciable le hace concebir un ideal desconocido, más allá del amor. “Tal vez la ciencia descubrirá un día, para el arte, un ideal aún más elevado, y el arte lo realizará”.