Vidas Ejemplares: Beethoven—Miguel Ángel—Tolstoi
Part 30
Todos nosotros hemos conocido estos trágicos debates. ¡Cuántas veces nosotros mismos nos hemos encontrado en la alternativa de no ver o de odiar! ¡Y cuántas veces un artista--un artista digno de este nombre, un escritor que conozca el poder espléndido y temible de la palabra escrita--se siente oprimido de angustia cuando llega el momento en que tenga que escribir tal o cual verdad![833]. Esta verdad sana y viril, necesaria en medio de las mentiras modernas, mentiras de la civilización, esta verdad vital, podría decirse, como el aire que respiramos... Y después se advierte que este aire ¡cuántos pulmones no pueden soportarlo! ¡cuántos seres debilitados por la civilización, o simplemente débiles por la bondad de sus corazones! ¿Será preciso, pues, no tenerlos para nada en cuenta, y arrojarles implacablemente esta verdad que mata? ¿No hay, por encima de todo, una verdad que, como dice Tolstoi, “está abierta al amor”? ¡Pero qué! ¿es posible, sin embargo, consentir en arrullar a los hombres con mentiras consoladoras, como Peer Gynt arrullaba, con sus cuentos, a su vieja madre moribunda?... La sociedad se encuentra continuamente enfrente de este dilema: la verdad o el amor. De ordinario resuelve sacrificando a la vez la verdad y el amor.
Nunca Tolstoi traicionó alguna de sus dos creencias. En sus obras de la madurez, el amor es antorcha de la verdad. En las obras de sus últimos tiempos, es una luz de lo alto, un rayo de la gracia que desciende sobre la vida, pero que no se mezcla con ella, como se ha visto en _Resurrección_, donde la fe domina a la realidad, que permanece exterior a ella. Aun el mismo pueblo que pinta Tolstoi como muy débil y mediocre, cada vez que mira a las figuras aisladamente, toma, desde el momento que piensa en él de una manera abstracta, una santidad divina[834]. En su vida de todos los días se acusaba el mismo desacuerdo que en su arte, y aun más cruelmente. Bien sabía lo que el amor reclamaba de él, pero obraba de otro modo; no vivía según Dios, vivía de acuerdo con el mundo. Y ¿el amor mismo, dónde encontrarlo? ¿Cómo distinguir entre sus rostros diversos y sus órdenes contradictorias? ¿Era el amor a su familia, o el amor a todos los hombres?... Hasta los últimos instantes se debatió entre estas alternativas.
¿Dónde está la solución? Él no la encontró. Dejemos a los intelectuales orgullosos el derecho de juzgarlo con desdén. Ciertamente, ellos la han encontrado, ellos que poseen la verdad y que en ella con seguridad se apoyan. Para estos intelectuales, Tolstoi era un débil y un sentimental, cuya vida no puede ofrecerse de ejemplo. Y sin duda, no es un ejemplo que puedan seguir: no saben ellos vivir suficientemente. Tolstoi no pertenecía a la “élite” vanidosa, no era de ninguna iglesia, ni de la de los _escribas_, como los llamaba él mismo, ni de la de los _fariseos_, de la una o de la otra fe. Es el tipo más alto del cristiano libre, que se esfuerza, durante toda su vida, hacia un ideal que siempre se halla más lejano[835].
No habla Tolstoi para los privilegiados del pensamiento, habla para los hombres ordinarios, _hominibus bonae voluntatis_. Es nuestra conciencia. Dice lo que todos nosotros pensamos, almas medianas, y lo que nosotros tememos leer en nosotros mismos; no es para nosotros un maestro pleno de orgullo, uno de esos genios arrogantes que reinan en su arte y su inteligencia por encima de la humanidad. Es “nuestro hermano”, como gustaba de llamarse a sí mismo en sus cartas, con el nombre más bello y más dulce de todos.
Enero de 1911.
NOTAS:
[518] Salvo algunas interrupciones, principalmente una bastante larga entre 1865 y 1878.
[519] En su notable biografía de _León Tolstoi: Vida y Obra, Memorias, Recuerdos, Cartas, Fragmentos del Diario íntimo, Notas y Documentos biográficos_, reunidos, coordinados y anotados por P. Birukov, revisados por León Tolstoi y traducidos del manuscrito por J. W. Bienstock. Esta publicación, comenzada en 1905, no se ha terminado aún. Tres volúmenes han aparecido, y el tercero llega al año de 1884. Es la recopilación de documentos más importantes sobre la vida y obra de Tolstoi y de ella he tomado abundantes datos.
[520] Tomó parte también en las campañas napoleónicas, y estuvo prisionero en Francia durante los años de 1814 y 1815.
[521] _Infancia_, Capítulo II. (Tomo I de las _Obras completas de León Tolstoi_, traducidas por J. W. Bienstock).
[522] _Infancia_, Capítulo XXVII.
[523] Yasnaia Poliana, cuyo nombre significa la “Clara claridad”, es una pequeña aldea situada al Sur de Moscú, a pocas leguas de Tula, “en una de las provincias rusas más agrícolas. Las dos grandes regiones de Rusia--dice M. A. Leroy-Beaulieu--la región de los bosques y la de las tierras de cultivo, allí se tocan y se confunden. En sus alrededores no se encuentran ni finlandeses, ni tártaros, ni poloneses, ni judíos, ni ukranos. Este país de Tula está en el corazón mismo de Rusia”. (A. Leroy-Beaulieu, _León Tolstoi_, Revue des Deux Mondes, 15 de diciembre de 1910).
[524] Tolstoi lo retrató en _Ana Karenina_, en la figura del hermano de Levine.
[525] Escribió el _Diario de un Cazador_.
[526] En realidad era una parienta lejana. Había amado al padre de Tolstoi y había sido amada por él; pero como Sonia, en _La Guerra y la Paz_, se había sacrificado.
[527] _Infancia_, Capítulo XII.
[528] ¡No llega a afirmar en sus noticias autobiográficas (fechadas en 1878), que se acordaba de sus sensaciones cuando lo fajaban en pañales y cuando lo bañaban en tina, recién nacido! (Véase los _Primeros Recuerdos_. Una traducción francesa fué publicada en el mismo volumen que _Amo y Criado_).
[529] _Primeros Recuerdos._
[530] De 1842 a 1847.
[531] Nicolás, cinco años mayor que León, ya había terminado sus estudios en 1844.
[532] Amaba las conversaciones sobre cuestiones metafísicas, “tanto más, decía, cuanto eran más abstractas y alcanzaban un grado tal de obscuridad que, creyendo decirse lo que se piensa, se dicen cosas muy distintas”. (_Adolescencia_, XXVII).
[533] _Adolescencia_, XIX.
[534] Sobre todo en sus primeras obras, en las _Narraciones de Sebastopol_.
[535] Era el tiempo en que leía a Voltaire, complacido en su lectura. (_Confesiones_, I).
[536] _Confesiones_, I. Traducción de J. W. Bienstock.
[537] _Juventud_, III.
[538] De marzo a abril de 1847.
[539] “Cuanto hace un hombre lo hace por amor propio”, dice Nekhludov en _Adolescencia_.--En 1853, escribía Tolstoi en su Diario: “Mi más grave defecto es el orgullo. Un amor propio inmenso, irrazonable... Soy tan ambicioso que si tuviera que escoger entre la gloria y la virtud (que tanto amo), creo que seguramente me quedaría con la primera”.
[540] “Quería que todos me conociesen y me amasen; deseaba que sólo al escuchar mi nombre todos se llenaran de admiración y me dieran gracias”. (_Juventud_, III).
[541] Según un retrato de 1848, cuando tenía 20 años (reproducido en el primer volumen de _Vida y Obra)_.
[542] “Me imaginaba que no había felicidad posible sobre la tierra para un hombre que tenía, como yo, la nariz tan grande, los labios tan gruesos y los ojos tan pequeños”. (_Infancia_, XVII). Habla además con desolación de “este rostro sin expresión, de rasgos flojos, blandos, indecisos, sin nobleza, que recuerdan a los simples mujiks; y estas manos y estos pies tan grandes”. (_Juventud_, I).
[543] “Dividía yo a la humanidad en tres clases: los hombres elegantes, los únicos dignos de estimación; los hombros no elegantes, dignos de desprecio y de odio; y la plebe. Esta no existía”. (_Juventud_, XXXI).
[544] Principalmente durante una estancia en San Petersburgo, en 1847-48.
[545] _Adolescencia_, XXVII.
[546] Conversaciones con Paul Boyer, (_Le Temps_, 28 de agosto de 1901).
[547] Nekhludov figura también en _Adolescencia_ y en _Juventud_ (1854): en _Un encuentro en el destacamento_ (1856): en el _Diario de un Marcador_ (1856): en _Lucerna_ (1857), y en _Resurrección_ (1899). Debe advertirse que este nombre designa a personajes muy diferentes. Tolstoi no trató de conservarle el mismo aspecto físico, y Nekhludov se mata al final del _Diario de un Marcador_. Muestra las diversas encarnaciones de Tolstoi, en todo lo que tenía de mejor y de peor.
[548] _La Mañana de un Señor._ Tomo II de las _Obras Completas_, traducción de J. W. Bienstock.
[549] Es contemporánea de las narraciones de _Infancia_.
[550] El 11 de junio de 1851, en el campo fortificado de Stari-Iurt en el Cáucaso.
[551] _Diario_, traducción da J. W. Bienstock.
[552] _Diario_. 2 de julio de 1851.
[553] Carta a su tía Tatiana, en enero de 1852.
[554] Un retrato de 1851 deja ver ya el cambio que se realiza en su alma. La cabeza erguida, el semblante se anima, las cavidades de los ojos son menos sombrías, mientras los ojos conservan todavía su severa fijeza, y la boca entreabierta, que sombrea un naciente mostacho, es huraña; tiene siempre algo de orgulloso y provocativo, pero mucha más juventud.
[555] Las cartas que escribió entonces a su tía Tatiana están llenas de efusión y de lágrimas. Se decía _Liova-riova_, León el llorón (6 de enero de 1852).
[556] _La Mañana de un Señor_ es fragmento de un proyecto de _Novela del propietario ruso_. _Los Cosacos_ son la primera parte de una gran novela del Cáucaso. La inmensa _Guerra y Paz_ no era, en el pensamiento del autor, más que una especie de preámbulo de una epopeya contemporánea, de la cual los _Decembristas_ debían constituir la parte central.
[557] El peregrino Gricha, o la muerte de la madre.
[558] En una carta a Birukov.
[559] _La Mañana de un Señor_ no fué concluida hasta 1855-56.
[560] _Los dos viejos_, (1885).
[561] _La Incursión_, Tomo III de las _Obras Completas_, traducción de J. W. Bienstock.
[562] Tomo III de las _Obras Completas_.
[563] Tomo IV de las _Obras Completas_.
[564] Aun cuando hayan sido terminadas mucho más tarde, en 1860 en Hyères (no fueron publicadas sino hasta 1863), la mayor parte de la obra es de esta época.
[565] _Los Cosacos._ Tomo III de las _Obras Completas_.
[566] “Tal vez--dice Olenine, enamorado de la joven cosaca,--amo en ella a la Naturaleza... Amándola siento que formo parte indivisa de la Naturaleza”. A menudo compara a la que ama con la Naturaleza. “Ella es, como la Naturaleza, igual, tranquila y taciturna”. Además, relaciona el aspecto de las montañas lejanas y el de “esta mujer majestuosa”.
[567] Así también en la carta de Olenine a sus amigos de Rusia.
[568] _Diario._ Traducción de J. W. Bienstock.
[569] Se encuentra asimismo esta manera en _La Tala en el Bosque_ concluida en la misma época. Por ejemplo: “Hay tres especies de amor: 1.º, amor estético; 2.º, amor de consagración; 3.º, amor activo, etc.”. (_Juventud_). O bien “Hay tres clases de soldados: 1.º, los sumisos; 2.º, los autoritarios; 3.º, los fanfarrones, que se subdividen al mismo tiempo en a, sumisos de sangre fría; b, sumisos obligados; c, sumisos borrachos, etc.”. (_La Tala del Bosque_).
[570] _Juventud_, XXXII (Volumen II de las _Obras Completas_).
[571] Enviada a la revista el “Sovremennik”, y publicada inmediatamente.
[572] Tolstoi lo recordó, mucho más tarde, en sus conversaciones con su amigo Teneromo. Particularmente ha contado de una crisis de terror que le sobrevino una noche que ya estaba acostado, en el “dormitorio” cavado en plena trinchera. Se encontrará este _Episodio de la guerra de Sebastopol_ en el volumen intitulado los _Revolucionarios_, traducción de J. W. Bienstock.
[573] Un poco más tarde, Droujinine amigablemente le pondrá en guardia contra este peligro: “Tenéis una tendencia excesiva a la delicadeza del análisis. A veces estáis a punto de decir: en fulano, las pantorrillas indicaban su deseo de viajar por las Indias... Debéis refrenar esta inclinación, pero no ahogarla por nada del mundo”. (Carta de 1856, citada por P. Birukov).
[574] Tomo IV de las _Obras Completas_, páginas 82-85.
[575] Que mutiló la censura.
[576] 2 de septiembre de 1855. Traducción de J. W. Bienstock.
[577] “Su amor propio se confundía con su vida; no encontraba otra alternativa: ser el primero, o perecer... Deseaba reconocerse superior a los hombres con quienes se comparaba”.
[578] En 1889, Tolstoi, al escribir un Prefacio para los _Recuerdos de Sebastopol por un oficial de artillería_, de A. J. Erchov, retorna con el pensamiento a estas escenas. Todo recuerdo heroico había desaparecido en ellas. No recuerda sino es que el miedo duró siete meses, el doble miedo: de la muerte y de la vergüenza, horrible tortura moral. Todos los triunfos del sitio, para él, se resumían en esto: haber sido carne de cañón.
[579] Suarés: _Tolstoi_, Edición de “_La Unión para la Acción Moral_”, 1899, reeditada en los “_Cuadernos de la Quincena_”, con el título de _Tolstoi vivo_.
[580] Turguenef se quejaba, en una conversación, del “estúpido orgullo nobiliario de Tolstoi, de sus fanfarronadas de Junker”.
[581] “Un rasgo de mi carácter, bueno o malo, pero que me fué peculiar siempre, consiste en que, hasta a pesar mío, me oponía siempre a las influencias exteriores epidémicas... Sentía repulsión por la corriente general”. (Carta a P. Birukov).
[582] Turguenef.
[583] Grigorovitch.
[584] Eugenio Garchine: _Recuerdos de Turguenef_, 1883. Véase _Vida y Obra de Tolstoi_, por Birukov.
[585] La más violenta, que produjo una ruptura decisiva entre ellos, tuvo lugar en 1861. Turguenef gustaba de mostrar sus sentimientos filantrópicos y hablaba de las obras de beneficencia de que se ocupaba su hija, y nada irritaba más a Tolstoi que la caridad mundana.
“Yo creo, dijo, que una muchacha elegantemente vestida que sostiene sobre sus rodillas unos harapos sucios y malolientes, representa una escena teatral que carece de sinceridad”.
La discusión se acaloró. Turguenef, fuera de sí, amenazó a Tolstoi con abofetearlo; y éste exigió una reparación, al momento, en un duelo a fusil. Turguenef, que en el acto había lamentado su arrebato, le envió una carta de excusas; pero Tolstoi no perdonó aquello nunca. Cerca de veinte años después, como se verá adelante, fué él quien pidió perdón, en 1878, cuando abjuraba de toda su vida pasada y complacido humillaba su orgullo delante de Dios.
[586] _Confesiones._ Tomo XIX de las _Obras Completas_, traducción de J. W. Bienstock.
[587] “No había, dice, ninguna diferencia entre nosotros y un asilo de alienados. Aun en esta época yo lo sospechaba vagamente; pero, como lo hacen todos los locos, trataba de locos a los demás, excepto a mí mismo”. _Ibid._
[588] _Confesiones._
[589] _Diario del príncipe D. Nekhludov, Lucerna._ Tomo V de las _Obras Completas_.
[590] _Diario del príncipe D. Nekhludov._
[591] En este viaje conoció en Dresden a Auerbach, quien había sido su primer inspirador para la instrucción del pueblo; a Froebel, en Kissingen; en Londres, a Herzen; y en Bruselas a Proudhon, quien parece haberle producido una gran sorpresa.
[592] Sobre todo en 1861 y 1862.
[593] _La Educación y la Cultura._ Véase _Vida y Obra de Tolstoi_. Tomo II.
[594] Tolstoi ha expuesto estas teorías en la revista _Yasnaia Poliana_, en 1862. (Tomo XIII de las _Obras Completas_).
[595] Tomo IV de las _Obras Completas_.
[596] Tomo V de las _Obras Completas_.
[597] _Ibid._
[598] Tomo VI de las _Obras Completas_.
[599] Discurso acerca de la “_Superioridad del elemento artístico en la literatura sobre todas sus corrientes temporales_”.
[600] Le oponía ejemplos de sus mismas obras, como el viejo postillón de _Tres Muertos_.
[601] Se advertirá que ya otro hermano de Tolstoi, Dmitri, había muerto de tisis en 1856. Tolstoi mismo se creía atacado de esa enfermedad en 1856, en 1862 y en 1871. Era, como escribe, en 28 de octubre de 1852, “de una complexión fuerte, pero débil de salud”. Constantemente sufría por enfriamientos, males de la garganta, de los dientes, de los ojos, reumatismos. En el Cáucaso, en 1852, debía, “al menos dos días por semana, recluirse en su casa”. La enfermedad lo detuvo por varios meses, en 1854, en el camino de Silistrie a Sebastopol. En octubre de 1856 estuvo seriamente enfermo del pecho en Yasnaia Poliana, y en 1862, por temor a la tisis fué a ponerse en cura a Samara, por medio del “kumis”, entre los baskires, y volvió allá casi anualmente después de 1870. Su correspondencia con Fet está llena de estas preocupaciones. Y tal estado de salud hace comprender mejor su obsesión de la idea de la muerte. Más tarde hablaba de la enfermedad como de su mejor amigo:
“Cuando se está enfermo parece que se desciende una cuesta muy suave, que, en algún punto, está cerrada por una cortina, ligera cortina de tela a un lado de la cual está la vida, y al otro, la muerte. ¡Cuánto el estado de enfermedad supera, en valor moral, al estado de salud! ¡No me habléis de esas gentes que no han estado nunca enfermas! Son terribles: las mujeres sobre todo; una mujer saludable no es más que una bestia feroz”. (Conversaciones con M. Paul Boyer, “Le Temps”, 27 de agosto de 1901).
[602] El 17 de octubre de 1860, carta a Fet. (_Correspondencia inédita_, página 27-30).
[603] Escrito en Bruselas, en 1861.
[604] Otro cuento de esta época, un simple relato de viaje, que evoca recuerdos personales, _La Tormenta de nieve_, (1856), tiene una gran belleza por sus impresiones poéticas y casi musicales. Tolstoi volvió a emplear este cuadro, más tarde, para _Amo y Criado_ (1895).
[605] Tomo V de las _Obras Completas_.
[606] Cuando era niño, en un acceso de celos, había hecho caer de un balcón a la que debía de llegar a ser Mme. Bers, su pequeña compañera de juegos, entonces de nueve años. Ella estuvo por largo tiempo coja.
[607] Véase en _La Felicidad Conyugal_ la declaración de Sergio:
“Suponed a un señor A., un viejo hombre que ha vivido, y una dama B., joven, feliz, que no conoce todavía ni a los hombres ni la vida. Por razón de diversas circunstancias de familia él la amaba como a una hija, y no pensaba que podría llegar a amarla de otra manera... etc.”.
[608] Acaso ponía también en su obra los recuerdos de una novela de amor, bosquejada en Yasnaia Poliana en 1856, con una muchacha muy distinta de él, frívola y mundana, a quien acabó por cansar, aunque estaban sinceramente enamorados el uno del otro.
[609] De 1857 a 1861.
[610] _Diario_, octubre de 1857, traducción de Bienstock.
[611] Carta a Fet, de 1863. (_Vida y Obra de Tolstoi._)
[612] _Confesiones_, traducción de Bienstock.
[613] “La felicidad de la vida de familia me absorbe por completo”. (5 de enero de 1863).--“¡Soy tan feliz, tan feliz! ¡La amo tanto!” (8 de febrero de 1863.--Véase _Vida y Obra_).
[614] Ella había escrito algunas novelas cortas.
[615] Recopió, se asegura, siete veces _La Guerra y la Paz_.
[616] Inmediatamente después de su matrimonio, Tolstoi suspendió sus trabajos pedagógicos, escuelas y revistas.
[617] Tanto como su hermana Tatiana, inteligente y artista, de quien amaba mucho Tolstoi el talento y genio musical. Decía Tolstoi: “He tomado a Tania (Tatiana), la he fundido con Sonia (Sofía Bers, condesa de Tolstoi) y de allí ha salido Natacha”. (Citado por Birukov).
[618] La instalación de Dolly en la casa de campo destartalada; Dolly y sus hijos; muchos detalles de tocador; sin hablar ya de algunos secretos del alma femenina, que la intuición de un hombre de genio acaso no habría bastado a penetrar si una mujer no se los hubiese descubierto.
[619] Indicio característico de la intervención sobre el espíritu de Tolstoi por el genio creador: su _Diario_ se interrumpió trece años, desde el 1.º de noviembre de 1865, en plena composición de _La Guerra y la Paz_. El egoísmo artístico hizo callar el monólogo de la conciencia. Esta época de creación es también una época de intensa vida física. Tolstoi estaba loco por la caza. “En la caza olvido todo...”. (Carta de 1864). En una de estas cacerías a caballo se rompió el brazo (en septiembre de 1864) y precisamente durante su convalecencia dictó las primeras partes de _La Guerra y la Paz._ “Al volver en mí del desvanecimiento, me dije: yo soy un artista. Y lo soy, pero un artista aislado”. (Carta a Fet de 23 de enero de 1865). Todas sus cartas de esta época, escritas a Fet, exultan la alegría creadora. “Miro como ensayos de pluma, dice, todo lo que he publicado hasta hoy”. (_Ibid._)
[620] Ya entre las obras que ejercieron influjo sobre él, entre los veinte y los treinta y cinco años, Tolstoi señala:
“Goethe, _Hermann_ y _Dorotea_... Influencia muy grande”.
“Homero, _Ilíada_ y _Odisea_ (en ruso)... Influencia muy grande”.
En junio de 1863 anota en su _Diario_:
“Leo a Goethe y numerosas ideas nacen en mí”.
En la primavera de 1865 Tolstoi releyó a Goethe, y cita el _Fausto_, “la poesía del pensamiento, la poesía que expresa lo que no puede expresar ningún otro arte”.
Más tarde sacrificó a Goethe, como a Shakespeare, a su Dios; pero permaneció fiel en su admiración a Homero. En agosto de 1857 leía, con igual pasmo, la _Ilíada_ y el _Evangelio_; y, en uno de sus últimos libros, el panfleto contra Shakespeare (1903), precisamente opone Homero a Shakespeare, como ejemplo de sinceridad, de mesura y de arte verdadero.
[621] Las dos primeras partes de _La Guerra y la Paz_ fueron publicadas en 1865 y 1866, con el título de _El Año de 1805_.
[622] Tolstoi comenzó la obra en 1863, con los _Decembristas_, de que escribió tres fragmentos (publicados en el Tomo IV de las _Obras Completas_). Pero advirtió que los cimientos de su edificio no eran suficientemente seguros, y cavando más adelante, llegó a la época de las guerras napoleónicas y escribió _La Guerra y la Paz_, cuya publicación principió en enero de 1865, en el “_Russki Viestnik_”. El sexto volumen fué terminado en el otoño de 1869. Entonces Tolstoi remontó el curso de la historia, y concibió el proyecto de una novela épica sobre Pedro el Grande; y después otra: _Mirovitch_, sobre el reinado de las emperatrices del siglo XVIII y sus favoritos. En ella trabajó, de 1870 a 1873, acopiando documentos, bosquejando varias escenas, pero sus escrúpulos realistas le hicieron renunciar: tenía la conciencia de que no llegaría a resucitar de manera verídica el alma de estos tiempos tan distantes. Más tarde, en enero de 1876, concibió la idea de una nueva novela sobre la época de Nicolás I; después volvió a los _Decembristas_ apasionadamente, en 1877, recogiendo testimonios de los supervivientes y visitando los lugares de la acción. En 1878 escribía a su tía, la condesa A. A. Tolstoi: “¡Es esta obra para mí tan importante! No podéis imaginaros cuánto me es importante, tan importante como para vos lo es vuestra fe. Quisiera decir que más todavía”. (_Correspondencia inédita_, página 9). Pero se alejó del asunto en la medida que lo profundizaba; ya su pensamiento estaba en otra parte. El 17 de abril de 1879, escribía a Fet: “_¿Los Decembristas?_ ¡Dios sabe dónde estarán!... Si me ocupé y escribí de ellos, me vanaglorio con la esperanza de que tan sólo el olor de mi espíritu sería insoportable para quienes sólo se interesan por los hombres, para bien de la humanidad”. (_Ibid._ página 132). En este momento de su vida la crisis religiosa había principiado, e iba a quemar a todos sus antiguos ídolos.
[623] La primera traducción francesa de _La Guerra y la Paz_, hecha en San Petersburgo, data de 1879; pero la primera edición francesa es de 1885, en tres volúmenes, de la Casa Hachette. Una nueva traducción íntegra, en seis volúmenes, acaba de ser publicada en las _Obras Completas_ (Tomo VII-XII).