Part 26
[66] _Gazette des Tribunaux_, 10 de Set. y 11 de Noviembre de 1851, 28 de Mayo de 1857.
NOTAS DEL CAPÍTULO PRIMERO
[67] Esta palabra indica sencillamente los pueblos que hablan ó han hablado una de las lenguas llamadas semíticas. Esa designacion es del todo defectuosa, pero es uno de esos vocablos, como «arquitectura gótica», «cifras árabes», que es preciso conservar para entenderse mejor.
[68] Isaías, II, 1-4, y sobre todo los cap. XL y sig.; LX y siguientes; Miqueas, IV, 1 y sig. Es menester tener presente que la 2.ª parte del libro de Isaías, á partir del capítulo XL, no es de Isaías.
[69] Isa., LII, 13 y sig.; y LIII entero.
[70] Ester, IX, 27.
[71] Math., XXIII, 15; Josefo, _Vita_, 23; _B. J._, II, XVII, 10; VII, III, 3; _Ant._, XX, II, 4; Horac., _Sat._, I, IV; Juv., XIV, 96 y sig.; Tácito, _Ann._, II, 85; _Hist._, V, 5; Dion Cassius, XXXVII, 17.
[72] Mischna, _Schebiit_, X, 9; Talmud de Babil., _Niddah_, fol. 13 _b_; _Jebamoth_, 47 _b_; _Kidduschin_, 70 _b_; Midrasch, _Jalkut Ruth_, fol. 163 _d_.
[73] Carta apócrifa de Baruch, en Fabricius, _Cod. pseud. V. T._, II, 147 y sig.
[74] II libro de los Macabeos, cap. VII, y _De Maccabæis_ atribuido á Josefo. Epístola á los Hebreos, XI, 33 y sig.
[75] III libro (apóc.) de los Macabeos; Rufino, sup. ad Jos., _Contra Apionem_, II, 5.
[76] Dan., VII, 13 y sig.
[77] _Vendidad_, XIX, 18, 19; _Minokhired_, trozo publicado en la _Zeitschrift der Deutschen Morgenländischen Gesellschaft_, I, 263; _Boundehesch_, XXXI. La falta de cronología segura para los textos zendo y pelvi deja mucha duda sobre estas semejanzas entre las creencias judías y persas.
[78] Virg., Egl., IV. El _Cumæum carmen_ (V, 4) era una especie de apocalípsis sibilino empapado en la filosofía de la historia familiar al Oriente. Ver á Servius sobre este verso, y _Carmina sibyllina_, III, 97-817. Tác., _Hist._, V, 13.
[79] Luc., II, 25 y sig.
NOTAS DEL CAPÍTULO II
[80] Math., XIII, 54 y sig.; Marc., VI, 1 y sig.; Juan, I, 45-46.
[81] No se halla nombrada en los escritos del Antiguo Testamento, ni en Josefo, ni en el Talmud.
[82] Marc., I, 24; Luc., XVIII, 37; Juan, XIX, 19; _Hech._, II, 22; III, 6. De ahí viene el nombre de _Nazarenos_ dado desde mucho tiempo hace á los cristianos, y con el cual se los designa aún en todos los países musulmanes.
[83] El empadronamiento hecho por Quirino es posterior (diez años á lo ménos) al año en que, segun Lúcas y Matheo, nació Jesús. Los dos evangelios, en efecto, hacen nacer á Jesús bajo el reinado de Heródes (Math., II, 1, 19, 22; Luc., I, 5). El empadronamiento de Quirino tuvo lugar despues de la deposicion de Archelao, es decir, diez años despues de la muerte de Heródes, el 37 de la era de Actio (Josefo, _Ant._, XVII, XIII, 5; XVIII, I, 1; II, 1). La inscripcion por la cual se pretendia otras veces establecer que Quirino hizo dos empadronamientos se ha reconocido como falsa. En todo caso, el empadronamiento no se habria aplicado sino á los territorios convertidos en provincia romana, y no á las tetrarquías. Los textos por los cuales se pretende probar que algunas de las operaciones de estadística y de catastro ordenadas por Augusto se extendieron al dominio de los Heródes, ó no implican lo que de ello se quiere deducir, ó son de autores cristianos que tomaron este dato del evangelio de Lúcas. Lo que prueba que el viaje de la familia de Jesús á Bethlehem no tiene nada de histórico, es el motivo que se le atribuye. Jesús no era de la familia de David, y aunque lo hubiese sido, no se puede comprender cómo sus parientes habrian sido obligados, por una operacion puramente catastral y rentística, á venir á inscribirse á un lugar abandonado por sus abuelos desde hacia más de mil años. Imponer una obligacion de esta clase hubiera sido para la autoridad romana sancionar pretensiones peligrosísimas.
[84] Cap. XIV de la obra.
[85] Math., II, 1 y sig.; Luc., II, 1 y sig. La omision de este relato en Márcos y los dos trozos paralelos, Math., XIII, 54, y Marc., VI, 1, donde Nazareth figura como «la patria» de Jesús, prueban que semejante leyenda faltaba en el texto primitivo que proporcionó la trama narrativa de los evangelios actuales de Matheo y de Márcos. Sin duda para contestar á numerosas y repetidas objeciones añadieron al principio del evangelio de Matheo reservas cuya contradiccion con el resto del texto no eran bastante flagrantes para creerse en la obligacion de corregir las partes que ántes se habian escrito bajo otro punto de vista. Por el contrario, Lúcas (IV, 16), escribiendo con reflexion, ha empleado, á fin de ser consecuente, una expresion más mitigada. Respecto á Juan, no sabe nada del viaje á Bethlehem; en su concepto, Jesús es sencillamente «de Nazareth» ó «Galileo», y esto en dos circunstancias donde hubiera sido de la más alta importancia recordar su nacimiento en Bethlehem (I, 45, 46; VII, 41-42).
[86] Sábese que el cálculo que sirve de base á la era vulgar fué hecho en el siglo sexto por Dionisio el Menor. Ese cálculo implica ciertos datos puramente hipotéticos.
[87] Math., I, 21; Luc., I, 31.
[88] _Gelil haggoyim_ «círculo de los gentiles.»
[89] Strabon, XVI, II, 35; Jos., _Vita_, 12.
[90] Luégo se explicará (cap. XIV) el orígen de las genealogías destinadas á emparentarle con la raza de David.--Suprimidas por los Ebionim (Epif., _Adv. hær._, XXX, 14).
[91] Math., XIII, 55; Marc., VI, 3; Juan, VI, 42.
[92] El rudo aspecto de las ruinas que cubren la Palestina prueba que estaban muy mal construidas las ciudades que no habian sido reedificadas segun el estilo romano. Respecto á la disposicion de las casas, es en la Siria tan sencilla y tan adecuada al clima, que nunca ha debido ser otra.
[93] Math., XII, 46 y sig.; XIII, 55 y sig.; Marc., III, 31 y sig.; VI, 3; Luc., VIII, 19 y sig.; Juan, II, 12; VII, 3, 5, 10; _Hech._, I, 14.
[94] Math., I, 25.
[95] Esas dos hermanas del mismo nombre implican un hecho singular. Probablemente hay en ello alguna inexactitud hija de la costumbre de dar casi indistintamente á las galileas el nombre de María.
[96] No son etimológicamente idénticos. Ἀλφαῖος es la transcripcion del nombre siro-caldeo _Halphai_; Κλωπᾶς ó Κλεόπας es una forma abreviada de Κλεόπατρος. Pero tal vez haya en esto una sustitucion artificial de uno al otro; así como los José se hacian llamar «_Hegesipo_», los Eliakim «_Alcimus_», etc.
[97] Juan, VII, 3 y sig.
[98] En efecto, los cuatro personajes indicados (Math., XIII, 55; Marc., VI, 3) como hijos de María, madre de Jesús, Santiago, José, Simon y Júdas, vuelven á aparecer como si fuesen hijos de María y de Cleophás (Math., XXVII, 56; Marc., XV, 40; Gal., I, 19; _Epist. Jac._, I, 1; _Epist. Judæ_, 1; Euseb., _Chron._, ad ann. R. DCCCX; _Hist. eccl._, III, 11, 32; _Cons. apos._, VII, 46). La hipótesis que proponemos puede únicamente resolver la enorme dificultad que se encuentra en suponer dos hermanas teniendo tres ó cuatro hijos con los mismos nombres, y en admitir que Santiago y Simon, los dos primeros obispos de Jerusalen, calificados de «hermanos del Señor», fuesen verdaderos hermanos de Jesús, los cuales empezaron por serle hostiles para convertirse despues. El evangelista, oyendo llamar á aquellos cuatro hijos de Cleophás «hermanos del Señor», pondria, por equivocacion, sus nombres en el pasaje _Math._, XIII, 55 = _Marc._, VI, 3, en lugar del nombre de los verdaderos hermanos que permanecieron en la oscuridad. Así se explica cómo el carácter de los personajes llamados «hermanos del Señor», de Santiago por ejemplo, es tan diferente del de los verdaderos hermanos de Jesús, tal como le traza Juan, VII, 3 y sig. La expresion «hermanos del Señor» evidentemente constituyó en la primitiva iglesia una especie de jerarquía paralela á la de los apóstoles. (Véase _I Cor._, IX, 5.)
[99] _Hech._, I, 14.
[100] Marc., VI, 3.
[101] Segun Josefo (_B. J._, III, III, 2), el más pequeño burgo de Galilea tenía más de cinco mil habitantes. Probablemente hay exageracion.
NOTAS DEL CAPÍTULO III
[102] Juan, VIII, 6.
[103] _Testam. de los doce Patr._, Leví, 6.
[104] Math. XXVII, 46; Marc. XV, 34.
[105] Traducciones y comentarios judíos, de la época talmúdica.
[106] Mischna, _Schabbath_, I, 3.
[107] Math., XIII, 54 y sig.; Juan, VII, 15.
[108] Mischna, _Schekalim_, III, 2; Talmud de Jerusalen, _Megilla_, halaca XI, _Sota_, VII, 1; Talmud de Babilonia, _Baba Kama_, 83 _a_; _Megilla_, 8 _b_ y sig.
[109] Math. XXVII, 46; Marc. III, 17; V, 41; VII, 34; XIV, 36; XV, 34. La expresion ἡ πάτριος φωνή, en los escritores de aquel tiempo, designa siempre el dialecto semítico que se usaba en Palestina (II Macab., VII, 21, 27; XII, 37; _Hech._, XXI, 37, 40; XXII, 2; XXVI, 14; Josefo, _Ant._, XVIII, VI, 10; XX, sub. fin., etc.). Luégo demostrarémos que algunos de los documentos que sirvieron de base á los evangelios sinópticos fueron escritos en ese dialecto semítico. Lo mismo sucedió respecto á algunos apócrifos (libro IV de los Macab., XVI, _ad calcem_, etc.). Por último, la cristiandad directamente nacida del primer movimiento galileo (Nazarenos, Ebionim, etc.), que se continuó por mucho tiempo en la Batanea y en el Hauran, hablaba un dialecto semítico. (Euseb., _De situ et nomin. loc. heb._ á la voz Χωβά; Epif., _Adv. hær._, XXIX, 7, 9; XXX, 3; San Jerónimo, _in Matth._, VII, 13; _Dial. adv. Pelag._, III, 2).
[110] Mischna, _Sanhedrin_, XI, 1; Talmud de Babilonia, _Baba Kama_, 82 _b_ y 83 _a_; _Sota_, 49 _a_ y _b_; _Menachoth_, 64 _b_; Comp. II, Macab. IV, 10 y sig.
[111] Jos., _Ant._, XX, XI, 2.
[112] Talmud de Jerusalen, _Peah_, I, 1.
[113] Jos., _Ant._, loc. cit.; Oríg., _Contra Celsum_, II, 34.
[114] Talmud de Jerusalen, _Peah_, I, 1; Talmud de Babilonia, _Menachoth_, 99 _b_.
[115] Los _Terapeutas_ de Filon son una rama de los Esenios. Ese nombre parece ser la traduccion griega de Esenios (Ἐσσαῖοι, _asaya_, médicos). Filon, _De vita contempl._, init.
[116] Véanse sobre todo los tratados _Quis rerum divinarum hæres sit_ y _De Philanthropia_, de Filon.
[117] _Pirké Aboth_, cap. I y II; Talmud de Jerusalen, _Pesachim_, VI, 1; Talmud de Babilonia, _Pesachim_, 66 _a_; _Schabbath_, 30 _b_ y 31 _a_; _Joma_, 35 _b_.
[118] La leyenda de Daniel estaba ya formada en el siglo séptimo ántes de J. C. (Ezequiel, XIV, 14 y sig.; XXVII, 3). Para satisfacer las exigencias de la leyenda, se supuso que vivió en el tiempo de la cautividad de Babilonia.
[119] _Epist. Judæ_, 14 y sig., II Petri, II, 4, 11; _Testam. de los doce Patr._, Simeon, 5; Leví, 14; Judá, 18; Zab., 3; Dan, 5; Nephtali, 4. El «Libro de Henoch» forma aún una parte integrante de la Biblia etiópica. Tal como le conocemos por la version etiópica, está compuesto con trozos de várias fechas, de los cuales los más antiguos son del año 130 ó 150 ántes de J. C. Algunos de esos trozos tienen analogía con los discursos de Jesús. Compárense los cap. XCVI-XCIX con Lúcas, VI, 24 y sig.
[120] Math., XI, 8.
[121] Math., XXII, 2 y sig.
[122] Math., VI, 13.
[123] Luc., II, 42 y sig. Los evangelios apócrifos están llenos de semejantes historias extravagantes.
[124] Math., XIII, 57; Marc., VI, 4; Juan, VII, 3 y sig.
[125] Math., XII, 48; Marc., III, 33; Luc., VIII, 21; Juan, II, 4; Evangelio segun los Hebreos, en San Jerónimo, _Dial. adv. Pelag._, III, 2.
[126] Luc., XI, 27 y sig.
NOTAS DEL CAPÍTULO IV
[127] _Yaçna_, XIII, 24; Teopompo. en Plut., _De Iside et Osiride_, § 47; _Minokhired_, trozo publicado en la _Zeitschrift der Deutschen Morgenländischen Gesellschaft_, I, p. 263.
[128] Virg., Egl. IV; Servius, sobre el verso 4 de la misma égloga; Nigidius, citado por Servius, sobre el verso 10.
[129] _Carm. sibyll._, libro III, 97-817.
[130] VI, 13; VII, 10; VIII, 7, 11-17; IX, 1-22; y en las partes apócrifas: IX, 10-11; XIV, 13 y sig.; XVI, 20, 24.
[131] Eccl., I, 11; II, 16, 18-24; III, 19-22; IV, 8, 15-16; V, 17, 18; VI, 3, 6; VIII, 15; IX, 9, 10.
[132] Isaías, LX, etc.
[133] El libro entero de Ester respira gran apego por aquella dinastía.
[134] Carta apócrifa de Baruch, en Fabricius, _Cod. pseud. V. T._, II, pág. 147 y sig.
[135] Job, XXXIII, 9.
[136] Es de notar que Jesús, hijo de Sirach, se mantiene estrictamente en él (XVII, 26-28; XXII, 10-11; XXX, 4 y sig.; XLI, 1-2; XLIV, 9). El autor de la _Sabiduría_ manifiesta un sentimiento del todo contrario (IV, 1, texto griego).
[137] Ester, XIV, 6-7 (apóc.). Epist. apóc. de Baruch. (Fabricius, _Cod. pseud. V. T._, II, pág. 147 y sig.)
[138] II Macab., VII.
[139] _Pirké Aboth_, I, 3.
[140] _Sabiduría_, II-VI; _De rationis imperio_, atribuido á Josefo, 8, 13, 16, 18. Es preciso notar que el autor de este último tratado no hace valer sino en segundo órden el motivo de remuneracion personal. El principal móvil de los mártires consiste en el amor puro de la Ley, en las ventajas que reportarán al pueblo con su muerte y en la perspectiva de la gloria que alcanzarán sus nombres. Comp. _Sabiduría_, IV, 1 y sig.; _Eccl._, cap. XLIV y sig.; Jos., _B. J._, II, VIII, 10; III, VIII, 5.
[141] _Sabiduría_, IV, 1; _De rat. imp._, 16, 18.
[142] II Macab., VII, 9, 14; XII, 43-44.
[143] Teopompo, en Dióg. Laert. Proœm., 9.--_Boundehesch_, c. XXXI. Los vestigios del dogma de la resurreccion son muy dudosos en el Avesta.
[144] Juan, XI, 24.
[145] Luc., XVI, 22.
[146] Dan., XII, 2.
[147] II Macab., VII, 14.
[148] Jos., _Ant._, XVIII, V, 1; VII, 1-2; Lúcas, III, 19.
[149] Jos., _Ant._, XVIII, II, 3; IV, 5; V, 1.
[150] Jos., _Ant._, XVIII, VII, 2.
[151] Jos., _Ant._, XVIII, IV, 6.
[152] Jos., _Ant._, XVII, XII, 2 y _B. J._, II, VII, 3.
[153] Orelli, _Inscr. lat._, n.º 3693; Henzen, _Suppl._, n.º 7041; _Fasti prænestini_, 6 de Marzo y 28 de Abril (en el _Corpus inscr. lat._, I, 314, 317); Borghesi, _Fastes consulaires_, año de 742; R. Bergmann, _De inscr. lat. ad P. S. Quirinium_, ut videtur, referenda (Berlín, 1854). Tác., _Ann._, II, 30; III, 48; Strabon, XII, VI, 5.
[154] Jos., _Ant._, I, XVIII.
[155] Jos., _Ant._, los libros XVII y XVIII enteros, y _B. J._, lib. I y II.
[156] Jos., _Ant._, XV, X, 4. Comp. el libro de Henoch, XCVII, 13-14.
[157] Filon, _Leg. ad Caium_, § 38.
[158] Jos., _Ant._, XVII, VI, 2 y sig.; _B. J._, I, XXXIII, 3 y sig.
[159] Jos., _Ant._, XVIII, IV y sig.
[160] Mischna, _Sanhedrin_, IX, 6; Juan, XVI, 2; Jos., _B. J._, libro IV y sig.
[161] _Hech._, VII, 9. El versículo 11 hace suponer que Simon el Mago era ya célebre en el tiempo de Jesús.
[162] Discursos de Claudio, en Lyon, tab. II, sub fin. De Boissieu, _Inscr. ant. de Lyon_, p. 136.
[163] II Sam., XXIV.
[164] Talmud de Babilonia, _Baba Kama_, 113 _a_; _Schabbath_, 33 _b_.
[165] Jos., _Ant._, XVIII, I, 1 y 6; _B. J._, II, VIII, 1; _Hech._, V, 37. Ántes de Júdas el Gaulonita, los _Hechos_ colocan á otro agitador, Theudas; pero hay un anacronismo, el movimiento de Theudas tuvo lugar en el año 44 de la era cristiana (Jos., _Ant._, XX, V, 1).
[166] Jos., _B. J._, II, XVII, 8 y sig.
[167] Luc., XIII, 1. El movimiento galileo de Júdas, hijo de Ezequías, no parece haber tenido un carácter religioso; sin embargo, puede ser que le haya disimulado Josefo (_Ant._, XVII, X, 5).
[168] Jos., _Ant._, XVI, VI, 2, 3; XVIII, I, 1.
[169] Jos., _B. J._, III, III, 1. El horrible estado á que se halla reducido el país, sobre todo cerca del lago de Tiberiade, no puede dar una idea de su antiguo esplendor. Aquellos países, hoy desolados, eran en otro tiempo paraísos terrestres. Los baños de Tiberiade, hoy mansion horrorosa, fueron el más hermoso sitio de la Galilea (Jos., _Ant._, XVIII, II, 3). Josefo (_Bell. Jud._, III, X, 8) ensalza los bellos árboles de la llanura de Genesareth, donde ya no se encuentra uno solo. Antonino Mártir, hácia el año 600, es decir, cincuenta años ántes de la invasion musulmana, aún halla á la Galilea cubierta de deliciosos plantíos, y compara su fertilidad con la del Egipto (_Itin._, § 5).
[170] Math., V, 1; XIV, 23; Luc., VI, 12.
[171] Math., XVII, 1 y sig.; Marc., IX, 1 y sig.; Luc., IX, 28 y sig.
[172] Jos., _B. J._, III, III, 2.
[173] Jos., _Ant._, XVIII, II, 2; _B. J._, II, IX 1; _Vita_, 12, 13, 64.
[174] Puede uno imaginárselos por algunas huertas de los alrededores de Nazareth. _Cant. de cant._, II, 3, 5, 13; IV, 13; VI, 6, 10; VII, 8, 12; VIII, 2, 5; Anton. Mártir, _l. c._ Se ha conservado aún el aspecto de las granjas en el sur del país de Tiro (antigua tribu de Aser); á cada paso se encuentran los vestigios de la antigua agricultura palestina, con sus útiles tallados en la roca (eras, prensas, silos, pilas, muelas, etc.).
[175] Math., IX, 17; XI, 19; Marc., II, 22; Luc., V, 37; VII, 34; Juan, II, 3 y sig.
[176] Luc., II, 41.
[177] Luc., II, 42-44.
[178] Véanse los salmos LXXXIV, CXXII, CXXXIII (Vulg. LXXXIII, CXXI, CXXXII).
[179] Luc., IX, 51-53; XVII, 11; Juan, IV, 4; Jos., _Ant._, XX, VI, 1; _B. J._, II, XII, 3; _Vita_, 52. Sin embargo, frecuentemente los peregrinos iban por la Perea, para evitar la Samaria, algo peligrosa (Math., XIX, 1; Marc., X, 1).
[180] Segun Josefo (_Vita_, 52), se necesitaban tres dias para hacer el viaje. Pero la etapa entre Sichem y Jerusalen se dividia casi siempre en dos.
[181] Luc., IV, 42; V, 16.
NOTAS DEL CAPÍTULO V
[182] Ésta es la expresion de Márcos, VI, 3. Cf. Math., XIII, 55. Márcos no conoce á José; por el contrario, Juan y Lúcas prefieren la expresion «hijo de José.» (Luc., III, 23; IV, 22; Juan, I, 45; IV, 42.)
[183] Juan, II, 1; IV, 46. Sobre este punto sólo Juan tiene algunas noticias.
[184] Admito como probable la idea de identificar á Caná de Galilea con _Kana el-Djelil_. Sin embargo, pueden aducirse argumentos en favor de _Kefr-Kenna_, distante de Nazareth cosa de una hora ú hora y media, al N.-N.-E.
[185] Ahora _el-Buttauf_.
[186] Juan, II, 11; IV, 46. Uno ó dos discípulos eran de Caná. Juan, XXI, 2; Math., X, 4; Marc., III, 18.
[187] Marc., VI, 3; Justino, _Dial. cum Tryph._, 88.
[188] Por ejemplo, «Rabbi Johanan el zapatero, Rabbi Isaac el herrero.»
[189] _Hech._, XVIII, 3.
[190] Cap. IX de la obra.
[191] Luc., VII, 37 y sig.; Juan, IV, 7 y sig.; VIII, 3 y sig.
[192] Los discursos atribuidos á Jesús en el cuarto evangelio contienen ya un gérmen de teología. Pero hallándose estos discursos enteramente en contradiccion con los de los evangelios sinópticos, los cuales representan sin duda las _Logia_ primitivas, deben figurar como documentos de la historia apostólica, y no como elementos de la vida de Jesús.
[193] Math., IX, 9, y las otras narraciones análogas.
[194] Juan, XXI, 15 y sig.
[195] El alma sublime de Filon se encontró aquí, como en otros muchos puntos, de acuerdo con la de Jesús (_De confus. ling._, § 14; _De mig. Abr._, § 1; _De somniis_, II, § 41, etc.).
[196] San Pablo, _ad Galatas_, IV, 6.
[197] La palabra «cielo», en la lengua rabínica de aquel tiempo, es sinónima del nombre de «Dios», cuya pronunciacion se evitaba. (Comp. Math., XXI, 25; Luc., XX, 4.)
[198] Aparece esta expresion en cada página de los evangelios sinópticos, de los Hechos de los apóstoles, de San Pablo. Si no aparece más que una vez en San Juan (III, 3 y 5) es porque los discursos que se relatan en el cuarto evangelio están muy léjos de representar la verdadera palabra de Jesús.
[199] Dan., II, 44; VII, 13, 14, 22, 27.
[200] Mischna, _Berakoth_, II, 1, 3; Talmud de Jerusalen, _Berakoth_, II, 2; _Kidduschin_, I, 2; Talmud de Babil. _Berakoth_, 15 _a_; _Mekilta_, 42 _b_; Siphra, 170 _b_; la expresion aparece frecuentemente en los _Midraschim_.
[201] Math., VI, 33; XII, 28; XIX, 12; Marc., XII, 34; Luc., XII, 31.
[202] Luc., XVII, 20-21.
[203] La grande teoría del apocalípsis del Hijo del hombre está en efecto reservada, en los sinópticos, para los capítulos que preceden la narracion de la pasion. En Matheo, las primeras predicaciones son enteramente morales.
[204] Math., XIII, 54 y sig.; Marc., VI, 2 y sig.; Juan, VI, 42.
[205] La tradicion sobre la fealdad de Jesús (Justino, _Dial. cum Tryph._, 85, 88, 100) procede del deseo de ver realizado en él un pretendido rasgo mesiánico (Is., LIII, 2).
[206] Las _Logia_ de San Matheo reunen varios de aquellos axiomas para despues formar con ellos largos discursos. Pero á traves de la forma fragmentaria deja conocer las suturas.
[207] _Pirké Aboth_ es el librito en el cual están coleccionadas las sentencias de los doctores judíos de aquel tiempo.
[208] Indicarémos las semejanzas á medida que se vayan presentando. Por ser la redaccion del Talmud posterior á la de los Evangelios, se ha supuesto que los compiladores judíos plagiaron la moral cristiana. Pero esto no puede admitirse; existia un abismo de separacion entre la iglesia y la sinagoga. Ántes del siglo décimo tercero la literatura cristiana y la literatura judía tuvieron muy poca influencia una sobre otra.
[209] Math., VII, 12; Luc., VI, 31. Se encuentra ya este axioma en el libro de _Tobías_, V, 16. Hillel usaba de él repetidas veces (Talm. de Babil., _Schabbath_, 31 _a_), y como Jesús, decia que él era el compendio de la Ley.
[210] Math., V, 39 y sig.; Luc., VI, 29. Comp. Jeremías, _Lament._, III, 30.
[211] Math., V, 29-30; XVIII, 9; Marc., IX, 46.
[212] Math., V, 44; Luc., VI, 27. Comp. Talm. de Babil., _Schabbath_, 88 _b_; _Joma_, 23 _a_.
[213] Math., VII, 1; Luc., VI, 37. Comp. Talm. de Babil., _Kethuboth_, 105 _b_.
[214] Luc., VI, 37. Comp. _Levit._, XIX, 18; _Prov._, XX, 22; Eccles., XXVIII, 1 y sig.
[215] Luc., VI, 36; Siphré, 51 _b_ (Sultzbach, 1802).
[216] _Hech._, XX, 35.
[217] Math., XXIII, 12; Luc., XIV, 11; XVIII, 14. Las sentencias referidas por San Jerónimo con arreglo al «Evangelio segun los Hebreos» respiran la misma moral (Comment. in _Epist. ad Ephes._, V, 4; in Ezech., XVIII; _Dial. adv. Pelag._, III, 2).
[218] Deuter., XXIV, XXV, XXVI, etc.; Is., LVIII, 7; Prov., XIX, 17; _Pirké Aboth_, 1; Talm. de Jerus., _Peah_, I, 1; Talm. de Babil., _Schabbath_, 63 _a_.
[219] Math., V, 20 y sig.
[220] Math., V, 22.
[221] Math., V, 31 y sig. Comp. Talm. de Babil., _Sanhedrin_, 22 _a_.
[222] Math., V, 33 y sig.
[223] Math., V, 38 y sig.
[224] Math., V, 42. La prohibia la Ley, mas de un modo ménos formal, y la autorizaba el uso (Deut., XV, 7-8; Luc., VII, 41 y sig.).
[225] Math., XXVII, 28. Comp. Talmud, _Masseket Kalla_ (ed. Fürth, 1793), fol. 34 _b_.
[226] Math., V, 23 y sig.
[227] Math., V, 45 y sig. Comp. _Levit._, XI, 44; XIX, 2.
[228] Comp. Filon, _De mig. Abr._, § 23 y 24; _De vita contemplativa_, entero.
[229] Math., XV, 11 y sig.; Marc., VII, 6 y sig.
[230] Marc., VII, 6 y sig.
[231] Math., VI, 1 y sig. Comp. _Eccles._, XVII, 18; XXIX, 15; Talm. de Babil., _Chagiga_, 5 _a_; _Baba Bathra_, 9 _b_.
[232] Math., VI, 5-8.
[233] Math., XIV, 23; Luc., IV, 42; V, 16; VI, 12.
[234] Math., VI, 9 y sig.; Luc., XI, 2 y sig.
[235] Luc., XI, 5 y sig.
[236] Math., V, 23-24.
[237] Isa., I, 11 y sig.; LVIII, entero; Oseas, VI, 6; Malaquías, I, 10 y sig.
[238] _Pirké Aboth_, I, 2.
[239] _Eccles._, XXXV y sig.
[240] Talm. de Jerus., _Pesachim_, VI, 1; Talm. de Babil., _Pesachim_, 66 _a_; _Schabbath_, 31 _a_.
[241] _Quod Deus immut._, § 1 et 2; _De Abrahamo_, § 22; _Quis rerum divin. hæres_, § 13 y sig.; 55, 58 y sig.; _De profugis_, § 7 y 8; _Quod omnis probus liber_, entero. _De vita contemplativa_, entero.
[242] Talm. de Bab., _Pesachim_, 67 _b_.
[243] Talm. de Jerus., _Peah_, I, 1.
[244] Math., VII, 4-5. Comp. Talm. de Babil., _Baba Bathra_, 15 _b_; _Erachin_, 16 _b_.
[245] El Talmud, resúmen de aquel gran movimiento de escuelas, no se empezó á escribir sino en el siglo segundo de nuestra era.
NOTAS DEL CAPÍTULO VI
[246] Luc., I, 5; pasaje del evangelio de los Ebionim, conservado por Epifanio (_Adv. hær._, XXX, 13).
[247] Luc., I, 39. Se ha supuesto, no sin alguna verosimilitud, que «la ciudad de Judá» nombrada en este pasaje de Lúcas, era la ciudad de _Jutta_. (Josué, XV, 55; XXI, 16.) Robinson (_Biblical Researches_, I, 494; II, 206) ha vuelto á hallar esa _Jutta_ á dos horas al sur de Hebron, llevando aún el mismo nombre.
[248] Luc., I, 15.
[249] Luc., I, 80.