Part 24
No cabe duda sino que en EL INGENIOSO HIDALGO DON QUIJOTE DE LA MANCHA que compuso Miguel de Cervantes Saavedra se mostró éste muy por encima de lo que podríamos esperar de él juzgándole por sus otras obras; se sobrepujó con mucho a sí mismo. Por lo cual es de creer que el historiador arábigo Cide Hamete Benengeli no es un puro recurso literario, sino que encubre una profunda verdad, cual es la de que esa historia se la dictó a Cervantes otro que llevaba dentro de sí y al que ni antes ni después de haberla escrito, trató una vez más; un espíritu que en las profundidades de su alma habitaba. Y esta inmensa lejanía que hay de la historia de nuestro Caballero a todas las demás obras que Cervantes escribió, este patentísimo y espléndido milagro es la razón principal--si para ellos hiciesen, que no hacen falta razones, miserables siempre--para creer nosotros y confesar que la historia fué real y verdadera, y que el mismo Don Quijote envolviéndose en Cide Hamete Benengeli, se la dictó a Cervantes. Y aun llego a sospechar que mientras he estado explicando y comentando esta vida me han visitado secretamente Don Quijote y Sancho, y aun sin yo saberlo, me han desplegado y descubierto las entretelas de sus corazones.
Y he de añadir aquí que muchas veces tenemos a un escritor por persona real y verdadera e histórica por verle de carne y hueso y a los sujetos que finge en sus ficciones no más sino por de pura fantasía, y sucede al revés, y es que estos sujetos lo son muy de veras y de toda realidad y se sirven de aquel otro que nos parece de carne y hueso para tomar ellos ser y figura ante los hombres. Y cuando despertemos todos del sueño de la vida, se han de ver a este respecto cosas muy peregrinas y se espantarán los sabios al ver qué es la verdad y qué es la mentira y cuán errados andábamos al pensar que esa quisicosa que llamamos lógica tenga valor alguno fuera de este miserable mundo en que nos tienen presos el tiempo y el espacio, tiranos del espíritu.
Cosas muy peregrinas conoceremos allí respecto a la vida y a la muerte, y allí se verá cuán profundo sentido tiene la primera parte del epitafio que en la sepultura de Don Quijote puso Sansón Carrasco y que dice:
_Yace aquí el hidalgo fuerte que a tanto extremo llegó de valiente, que te advierte, que la muerte no triunfó de tu vida con la muerte._
Y así es, pues Don Quijote es, merced a su muerte, inmortal; la muerte es nuestra inmortalizadora.
Nada pasa, nada se disipa, nada se anonada; eternízase la más pequeña partecilla de materia y el más débil golpecito de fuerza y no hay visión, por huidera que sea, que no quede reflejada para siempre en alguna parte. Así como si al pasar por un punto, en el infinito de las tinieblas, se encendiera y brillara por un momento todo lo que por allí pasase, así brilla un momento en nuestra conciencia del presente cuanto desfila de lo insondable del porvenir a lo insondable del pasado. No hay visión ni cosa ni momento de ella que no descienda a las honduras eternas de donde salió y allí se quede. Sueño es este súbito y momentáneo encendimiento de la sustancia tenebrosa, sueño es la vida, y apagado el pasajero fulgor desciende su reflejo a las honduras de las tinieblas y allí queda y persiste hasta que una suprema sacudida lo reenciende para siempre un día. Porque la muerte no triunfa de la vida con la muerte de ésta. Muerte y vida son mezquinos términos de que nos valemos en esta prisión del tiempo y del espacio; tienen ambas una raíz común y la raigambre de esta raíz arraiga en la eternidad de lo infinito, en Dios, Conciencia del Universo.
Al acabar la historia colgó el historiador su pluma y le dijo: _aquí quedarás colgada desta espetera y deste hilo de alambre, ni sé si bien cortada o mal tajada péñola mía, adonde vivirás luengos siglos, si presuntuosos y malandrines historiadores no te descuelgan para profanarte_.
Líbreme Dios de meterme a contar sucesos que al puntualísimo historiador de Don Quijote se le hubiesen escapado; nunca me tuve por erudito ni me he metido jamás a escudriñar los archivos caballerescos de la Mancha. Yo sólo he querido explicar y comentar su vida.
_Para mí solo nació Don Quijote, y yo para él; él supo obrar y yo escribir_, hace decir el historiador a su pluma. Y yo digo que para que Cervantes contara su vida y yo la explicara y comentara nacieron Don Quijote y Sancho, Cervantes nació para contarla y explicarla, y para comentarla nací yo... No puede contar tu vida, ni puede explicarla ni comentarla, señor mío Don Quijote, sino quien esté tocado de tu misma locura de no morir. Intercede, pues, en favor mío, oh mi señor y patrón, para que tu Dulcinea del Toboso, ya desencantada merced a los azotes de tu Sancho, me lleve de su mano a la inmortalidad del nombre y de la fama. ¡Y si es la vida sueño, déjame soñarla inacabable!
A reinar, fortuna, vamos. No me despiertes, si sueño.
(LA VIDA ES SUEÑO, II, 4)
καὶ μαχόμην κατ' ἔμ'αὐτὸν ἐγώ ΙΛΙΑΛΟΣ Α' σοα'
VOCABULARIO
Hay en este libro unas pocas voces, no llegan a treinta, que no se encuentran en la última edición, la décimatercia, del DICCIONARIO DE LA LENGUA CASTELLANA POR LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA, que pasa por oficial, y voces que tampoco son de uso corriente entre escritores. Las más de ellas--su casi totalidad--las he tomado de boca del pueblo de esta región salmantina, que las emplea corrientemente, tres de ellas las he formado yo mismo según la analogía del lenguaje castellano, y una (_oíslo_) se halla en el QUIJOTE.
Creo que para enriquecer el idioma mejor que ir a pescar en viejos librotes de antiguos escritores vocablos hoy muertos, es sacar de las entrañas del idioma mismo, del habla popular, voces y giros que en ellas viven, tanto más cuanto que de ordinario los más de los arcaísmos perduran como provincialismos hoy.
He aquí esas voces:
_adulciguar._--Ésta la he formado yo siguiendo la analogía que de las latinas _sanctificare_, _mortificare_, _verificare_, _testificare_, etc., nos da santiguar, amortiguar, averiguar, atestiguar, etc., por un proceso fonético que no es de este lugar explicarlo, y de _fructificar_ dió el «afruchiguar» que usan aún hoy los judíos españoles de Oriente. Así de _dulcificare_ he formado adulciguar, esto es: dulcificar, y es más que posible que esta voz haya sido usada.
_brezar._--El Diccionario de la Academia trae _brizar_, y agrega _ant._, esto es, «anticuado». Será anticuado entre los académicos, pero en esta provincia de Salamanca, por lo menos, es voz viva y bien viva y enteramente moderna. Dicen _brizar o brezar_--más esto que aquello--y significa «cunar, mover la cuna para adormecer a los niños».
_cogolmar._--Colmar, llenar más la medida.
_cogüelmo._--Colmo, lo que pasa de la medida.
_cotena._--Costra de porquería. Se dice, por ejemplo, «el muy marrano tiene dos jemes de cotena a cuestas».
_desfalladero._--Derrumbadero. Se usa en la ribera del Duero, raya de Portugal.
_desenchinarrar._--Lo contrario de enchinarrar; desencachar o desadoquinar.
_desentoñar._--Desatollar algo, sacarlo del barro, de la tierra o de otro sitio en que estuviera entoñado.
_enchinarrar._--Poner chinarros en una calzada o calle; adoquinarla.
_enfusar._--Este bonito verbo, del participial latino _infusare_, el cual a su vez se formó del participio _infusus_, de _infundere_, se usa mucho en esta provincia de Salamanca en el sentido de embutir, tratándose en especial de embutir carnes de cerdo. Yo le extiendo el significado, haciéndolo equivalente del vocablo culto infundir. Del mismo modo tenemos: ayudar, cantar, olvidar, hartar, hurtar, untar, echar, usar, etc., de los participales _adiutare-adiutus_, _cantare-cantus_, _oblitare-oblitus_, _farctare-farctus_, _furtane-furtus_, _unctare-unctus_, _iactare-iactus_, _arsare-arsus_, _usare-usus_, etc., cuyos verbos simples _adiuvare_, _canere_, _oblivisci_, _farcire_, _furere_, _ungere_, _iacere_, _ardere_, _uti_ o no pasaron al castellano o pasaron en voces cultas o semi-cultas, como ungir, verbigracia.
_engurruñido._--Recogido, arrugado, como cuando una fruta se seca, se achica y se arruga. La Academia trae _engurriado, da_, adjetivo ant. rugoso, y _engurruñarse_, estar triste, melancólico. Recuerdo ahora esta copla que he oído:
En el cielo de tu boca quisiera yo estar metido; si no cupiera de pie, cabería engurruñido.
_enroderar._--Meter en roderas o carriles.
_entoñar._--Atollar, meter algo en alguna parte, enterrarlo.
_escurrajas._--Escurriduras.
_marzera_ (nieve).--Nieve de Marzo.
_pedernoso._--Esta es la otra voz que he inventado, por analogía con pedernal y empedernido. Equivale a pétreo, que no me gusta, y es muy fácil que haya sido usada.
_perinchir._--Preciosa voz que se usa en algunos pueblos del llamado Abadengo, de esta provincia, y que equivale a colmar, hacer que rebase la medida. Se compone de _per_ y _henchir_.
_remejer._--Revolver, remezclar. Se usa mucho, lo mismo que el simple: _mejer_, en casi todo el Oeste y Noroeste de España (Salamanca, Zamora, León, Galicia). Es el latín _miscere_. La Academia a la voz _mejido_, que es el participio de mejer, que se usa en «huevo mejido», «yema mejida», le llama adjetivo.
_retuso._--Rehacio. Esta voz, enteramente latina, sin quitarle ni ponerle nada, se usa aquí mucho. De ser de origen popular debió decir re_duso_.
_serano._--Esta preciosa voz, usadísima en todos estos lugares salmantinos, es igual al portugués «serão» y significa como el francés _soirée_, una velada nocturna.
_sotorreirse._--Es voz que he formado yo para decir reirse so capa, reirse entre dientes.
_verbenzar._--Este vocablo, también precioso, significa pulular, abundar y además moverse una masa como una gusanera, Equivale a gusanear y deriva de una antigua voz castellana _vierben_, gusano, de _vermine_.
_zuñir._--Operación que hacen los plateros para igualar las desigualdades y asperezas de la filigrana, frotándola contra una pizarra.