Viajes por Filipinas: De Manila á Albay

Part 9

Chapter 9 3,543 words Public domain Markdown

Ya hemos dicho que la jurisdicción de Tiui se encuentran rancherías de monteses, y habiéndolas visitado diferentes veces vamos á dar cuenta á nuestros lectores de algunos usos y costumbres de aquellos. Estas rancherías están regidas por magalajes ó sean capitanes que eligen de entre los de su clase. Su forma administrativa con relación al Estado es nula, pues ni pagan contribución ni rinden vasallaje.

Los bautizos entre estas razas son sumamente sencillos: tan luego principia á llorar el recien nacido se va diciendo en voz alta por un individuo de la familia todos los nombres de sus antepasados, y el que se pronuncia en el momento de cesar el llanto, ese es el nombre que llevará el recien nacido. Se dan casos en que el abolengo conocido es corto y el llanto del niño demasiado largo, y en este caso se barajan los nombres á gusto del oficiante.

En los casamientos por el contrario las fórmulas ya son más complicadas y costosas. Se empieza por el _pamalaye,_ ceremonia que consiste en pasar el pretendiente con sus padres y demás parientes á casa de la novia, cuya casa la han cercado de cañas entrelazadas, no dejando más que una entrada obstruida por un bejuco del que pende un bolo ó sea puñal guarnecido de plata. De este bejuco hay que colgar por los visitantes otro puñal de igual riqueza. Con estas armas se corta el bejuco quedando franqueada la entrada. Una vez la comitiva en la casa hacen la pretensión, y si es admitida se concierta entre los padres el _purung_ ó sea el dote que el novio debe pagar. Designado el día de la boda se dirige el novio á la casa de su futura en donde esta se encuentra escondida, procede á su busca, y un nuevo bejuco y un nuevo puñal le indica el sitio donde se encuentra, y una vez en su compañía se presentan ante los convidados y se hace entrega de la dote; después viene la promesa de fidelidad so pena de pagar la mujer duplicadas las cantidades dadas por el marido, y este el perder la mujer y las cantidades entregadas, si es él el que falta. Las cantidades dotales se pagan por el orden que sigue. 1.° El _purung_ ó sea el precio en que se tasa á la mujer; este precio es convencional. 2.° El _sincat_ ó sea el presente que debe llevar á favor de la dote todo convidado á la boda: por el _itinaid_ ó sea por las ceremonias de la boda, y por el _pagratas_ ó sea por la ceremonia de cortar el bejuco que obstruye la habitación donde se esconde la novia. A su vez la madre recibe también cantidades por el _Idinara_ ó sea por los meses que llevó en su vientre á la novia, por el _pagpadodo_, ó sea el período de la lactancia, y por el _gímirod_ ó sea por sus desvelos y cuidados.

Si la novia no es primogénita tiene también el novio que pagar derechos llamados _ilinacad_. Concluidos los pagos empieza el _pagcaya_ ó sea la fiesta, y en medio de esta el marido simula un rapto cogiendo á su mujer en brazos y llevándola á su nueva casa.

Estas ceremonias se simplifican si los novios son pobres, en este caso solo hay la petición, el convite de boda, y el rapto.

En los entierros se observa el siguiente ceremonial. Tan luego espira un individuo de aquellas razas se busca un tronco de la palma llamada _Hagol_, se le deja solo la corteza resultando un ataúd cilíndrico dentro del que colocan el cadáver, y después cierran los dos extremos de aquel tronco hueco con tablas que calafatean con resina blanca. Hecha esta operación colocan el féretro en el centro de la mejor habitación de la casa y principian las fiestas que duran mientras tiene dinero que gastar la familia. Concluídas las fiestas se abre una fosa al pié de la misma casa, y el pariente más inmediato del difunto coge el _onlong_ ó sea un manojo encendido de hojas secas, y con él sahuma el hoyo á la par que pronuncia estas palabras sacramentales. _Day canama olang padagoson moan simong lacao_ que quiere decir, nadie más te detenga, prosigue en paz tu camino; palabras que se repiten mientras se llena la fosa de tierra y plantas olorosas.

Sus creencias religiosas las basan en la aceptación de un ser superior á quien llaman _Magnagurang_. La música y el fuego forman parte de sus ceremonias religiosas. El _dumago,_ ó sea una invocación á los antepasados, de tonos tristes y melancólicos, se canta con acompañamiento de guitarra; otras veces al canto acompaña el baile, llevando las bailarinas sobre la cabeza el _tolodan,_ ó sea un plato grande de barro conteniendo un gallo desplumado y sin intestinos: este baile se verifica en medio de grandes fogatas que rodean á los bailarines.

Cerca de Tiui se alza majestuoso el _Putianai,_ escabrosísimo monte á cuyas últimas cresterías han llegado poquísimos.

Quizás, y sin quizás, no habrá en toda la isla de Luzón una maravilla geológica como la que se admira en los renombrados manantiales que se hallan á 2 km. de Tiui. Estos manantiales se elevan en medio del río, formando caprichosos surtidores cuyas aguas en ebullición caen entre nubes de espeso humo en las ondas del río.

Si bellas son las solfataras del río, bellísimos lo son sus vecinos manantiales incrustantes de _Maglagbong_. En el sitio así llamado solo había hasta 1827 pequeños pozos; hoy se admira en el centro de una explanada exenta de toda vegetación y en la que fatídicamente resuenan los pasos del viajero, un pequeño lago de aguas tan purísimas y trasparentes, que permiten examinar su fondo y paredes, tapizadas de las más vistosas y caprichosas formaciones silíceas que puede forjar la imaginación. Aquella belleza en el fondo y quietud en la superficie envuelve un horrible peligro, pues desgraciado el ser que fascinado en aquellas calcinadas y movedizas arenas cayese al lago; su muerte sería inevitable. Las aguas son tanto más engañosas cuanto que ni desprenden humo, ni forman el burbujeo que señala la ebullición, y sin embargo, fuegos invisibles alimentan constantemente aquella inmensa caldera. Muchísimas páginas podríamos consagrar á los manantiales de _Maglagbong,_ pero nos vamos á limitar á transcribir lo que de ellos dice el sabio naturalista alemán Mr. Jagor: «No lejos de Tiui (escribe aquel en sus _Viajes por Filipinas_), y exactamente al E. de Malinao, hay una débil sulfatara llamada Igabó; en medio de una pradera rodeada de árboles se abre un claro de forma oval, próximamente de 100 pies de largo por 70 de ancho. Todo el espacio está cubierto de piedras del tamaño de la cabeza y mayores redondeadas por la erosión; rompiéndolas se ve su estructura concóidea, pues se separan delgados mantos concéntricos, el núcleo es gris y lo forma la traquita. En algunos puntos brota del suelo agua termal, que, reuniéndose, da origen á un arroyo; algunas mujeres se ocupaban en cocer su comida tomando agua del manantial con una red de trozos de caladium; el agua está próxima al punto de ebullición. En la cara inferior de ciertas plantas se veía una tenue capa de azufre sublimado, los indicios de alumbre apenas se notaban; en una hondonada se había reunido caolín, que se emplea para enlucidos.

De allí pasé á los manantiales incrustantes de _Naglegbeng_ (debe ser _Maglagbong)_ que están próximos. Creí hallar fuentes de aguas calizas, y me encontré con bellísimas formaciones silíceas, sumamente caprichosas en todos los estadios de desarrollo: conos truncados con apéndices cilíndricos, pirámides cortadas, con cavidades redondas, con bordes estriados, estanques hirviendo. Un sitio raso de 200 á 300 pasos de ancho por vez y media de largo, exceptuando algunos claros encespedados, está recubierto por una costra de sílice que á veces forma unas grandes superficies continuas; pero generalmente se presentan fraccionadas por fisuras verticales en delgadas placas. En innumerables puntos penetra en ebullición el agua cargada de sílice: saliendo de la tierra, se extiende sobre la superficie y deposita por enfriamiento y evaporación en seguida una capa, cuyo espesor disminuye del centro á la periferia con gran regularidad; así se forma en el transcurso del tiempo un cono muy plano con una cavidad de agua hirviente en el centro. Aumentando los sedimentos disminuye el canal de desagüe, corre poca agua que se evapora en inmediata proximidad del borde, y cada gota deposita un pequeño grano de sílice: así se forma la parte superior del cono más abrupta que su base, y también á la vez resulta un apéndice cilíndrico, cuya superficie exterior, como el agua no corre completamente por igual, queda acanalada con estalactitas. Si se obstruye el canal hasta el punto de ser la salida menor que la evaporación, no fluye el líquido por el borde, el depósito continúa por el enfriamiento gradual del agua regularmente en el borde interior de la cavidad: pero á medida que desciende el nivel del agua, cesa la sedimentación en su parte alta, disminuyendo así el grueso de la capa en la pared interior, y cuando el canal se obstruye por completo toda el agua se evapora y queda una oquedad lisa como torneada á mano en forma de campana invertida. En el cono blanco [8] se ve uno de estos, distinguiéndose alrededor del cono rojo un borde de cavidad aún más perfecto. El agua busca entonces nueva salida y rompe por el sitio en que encuentra menor resistencia sin destruir el hermoso cono que antes formó. Muchos ejemplares parecidos se encuentran en la localidad. Sin embargo, en los grandes conos originados en un pequeño estanque, los vapores alcanzan, cuando está obstruido el desagüe una fuerza expansiva tal, que hacen saltar la costra superficial dividiéndola en fragmentos radialconcéntricos. El agua brota en abundancia solo del centro, y se dirige á la altura casi verticalmente, dejando las arenas sobrenadar debajo de los fragmentos de la costra; así se forma una especie de gradería concéntrica, cuyo piso horizontal se va llenando de un modo gradual por nuevos depósitos de las aguas que lo recubren. A veces rompe el agua, estando cerrado el desagüe y después de formada la gradería, por la vertiente del mismo cono, y entonces se origina otro al pié del primero. En las inmediaciones de los manantiales silíceos hay depósitos de arcillas blancas, amarillas, rojas y gris azuladas, alternando en capas poco potentes como las margas irisadas: probablemente son producto de la descomposición de rocas volcánicas acarreadas allí por las aguas y coloreadas por óxidos de hierro. Quizá proceden estos depósitos de las mismas rocas, de cuya descomposición proviene la sílice siendo los últimos restos sólidos de las mismas. Su cantidad es sin embargo escasa, no se hallan en su primitiva posición, y representa solo una pequeña parte de la masa primitiva. Los mismos fenómenos se observan en Islandia y en Nueva Zelandia: pero _mucho más variados, más bellos y más puros son los productos de los manantiales de Tiui que los de los Geisers de Islandia_. Hay depósitos de plantas incrustadas con un baño tan tenue de sílice que se transparentan á través de él los nervios de las hojas bien reconocibles: la galvanoplastia no podría hacer un trabajo más delicado. En otros sitios alternan capas delgadas opacas, blancas ó muy débilmente rojizas de sílice, con fajas transparentes de ópalo amarillo y de _hialita_. A veces cuando la sílice queda largo tiempo en estado gelatinoso, han formado los gases penetrando en la masa consistente, series de celdillas de delgadas paredes, tan compactas y regulares como si fueran de origen vegetal: las celdillas están vacías ó llenas de _hialita_ que suele penetrar en rayos continuos por la masa silícea. En otros sitios se ha depositado este mineral en capas concéntricas delgadas, alrededor de núcleos sólidos formando _amigdalas._ De una belleza sorprendente, verdaderamente monumental, es la rara forma del cono rojo de Tiui, _quizás sin rival en todo el mundo_.»

Escudados con las palabras del sabio alemán que dice, _que los productos de los manantiales de Tiui son más bellos_ y más puros que los de los _geysers de Islandia_, bien podremos asegurar que son los más sorprendentes del mundo, con perdón sea dicho del geólogo americano Hayden y de los decantados geysers de _La tierra de las maravillas_.

No queremos dejar olvidada una particularidad que noté en los nombres y apellidos de la mayoría de los vecinos del pueblo de Tiui. Hasta no há muchos años los indios daban invariablemente á sus hijos en la pila bautismal, el nombre del santo del día en que nacían, sirviéndoles de apellidos el nombre del padre, viendo por lo tanto en todas las escrituras antiguas figurar á Antonio de Luís, Juan de Pedro, Victoriano de Andrés, etc. Esto originaba grandes confusiones, y durante el gobierno del general Urbistondo--si no estamos equivocados,--se dispuso que los indios adoptaran apellidos, y al efecto se mandaron por provincias extensas relaciones de aquellos para que escogiera cada cual el que más le agradase. Recuerdo esto porque en Tiui me encontré con un D. Pedro el Cruel y un D. Enrique de Trastamara, fraternizando alegremente frente á un jarro de vino de nipa. No creo se tuvo gran cuidado al redactarse en las relaciones ciertos apellidos, que por su respetabilidad y personificación debían estar á nuestro juicio á salvo de todo ridículo, y ridículo, y no poco es ver á un Guzman el Bueno jugando al gallo, y á una Isabel de Marcilla en complaciente _bichara,_ con un Tirso de Molina ó un Lope de Rueda.

En Filipinas faltaban apellidos y hubo que crearlos; en cambio hasta fecha no remota no existió en aquellos archipiélagos quien se llamara Silvestre, por la sencilla razón de que el rumbo de los primeros navegantes borró un día del almanaque; así que en Filipinas el mes de Diciembre no tenía mas que treinta días, necesitándose que Madrid y Roma intervinieran para enmendar ese _desaguisado_ que á la marcha de los tiempos llevó el libro de bitácora de Legaspi.

Para terminar vamos á dar á conocer el análisis cuantitativo de las aguas de Tiui, hecho por el aventajado farmacéutico D.A. del Rosario.

Caracteres físicos del agua.

Turbia, inodora, incolora, casi insípida; por el reposo deposita un precipitado blanco ocráceo bastante abundante. Filtrado el líquido, precipita igualmente por la ebullición.

Peso específico determinado por el método de Klaproth 1,0041.

_Ensayos preliminares._

Papel de tornasol azul Nada. rojo Nada. almidón Nada. acetato triplúmbico Nada. Polvos de plata Nada.

El líquido filtrado presentó las siguientes reacciones:

Agua de cal Nada Nitrato argéntico Precipitado blanco muy tenue soluble en el amoniaco. Cloruro bárico Precipitado blanco abundante insoluble en el ácido nítrico. Sulfhidrato amónico Coloración pardusca. Ferrocianuro potásico Nada al punto. Hidrato potásico Enturbiamiento casi imperceptible. Amoniaco cáustico Enturbiamiento casi imperceptible. Ferrocianuro potásico Coloración azulada. Ferrocianuro potásico Coloración azulada. y ácido nítrico Oxalato amónico Precipitado blanco. Fosfato sódico-amónico Precipitado blanco. Cloruro platínico y alcohol Precipitado amarillo tenuísimo. Bimetantimoniato potásico. Ligero precipitado (Sobre el líquido concentrado granugiento. y filtrado).

El precipitado que quedó en el filtro se presentaba blanco rosáceo soluble con residuo en el clórido hídrico hirviendo, precipitado la solución por los siguientes reactivos.

Amoniaco Precipitado rosáceo que por la acción de la potasa disminuye de volumen aumentando de coloración. Ferrocianuro potásico Coloración azul Prusia. Cloruro platínico Precipitado amarillo tenue y cristalino.

De lo expuesto se deduce: 1.° Que el agua que se estudia contiene los siguientes cuerpos en disolución. _Clórido hídrico, ácido sulfúrico, óxido ferroso, óxido cálcico, óxido magnésico, óxido potásico y óxido sódico:_ 2.° Que el precipitado suspendido en dicho líquido, se halla constituido por óxido férrico, óxido alumínico, óxido potásico y sílice.

A pesar de la no muy notable cantidad de principios mineralizadores existentes en el agua mineral ensayada, y teniendo en cuenta que en ella predominan los sulfatos magnésico, sódico y ferroso y el cloruro magnésico, podemos clasificarla como _agua mineral medicinal salino ferruginosa sulfatada_, y atribuirla _à priori,_ como propiedades terapéuticas (separadas las materias en suspensión) la de diurética y reconstituyente.

No debe esto llamar la atención, pues clasificándose como _aguas minero-medicinales_ las de _Fitero (Pamplona), Hermida (Santander), Sacedón (Guadalajara),_ etc., que contienen, la primera una cantidad casi igual y las dos últimas, proporciones mucho menores de sales minerales que la que acabamos de analizar, igual ó mayor motivo existe para clasificar estas del modo indicado.

No se extrañe tampoco la ausencia en ella de diversos gases que generalmente existen en disolución en las aguas minerales salinas, pues siendo la temperatura del manantial casi igual á la de la ebullición según datos proporcionados al digno catedrático de farmacia D. Fernando Benítez, se comprende que á dicha temperatura se hayan desprendido los que pudiera haber contenido en disolución.

En cuanto al origen de las sales que la mineralizan, aun cuando no podamos partir de base sólida por carecer de datos geológicos y topográficos, podemos admitir que sean probablemente producto de la disgregación de rocas feldespáticas y de la descomposición de algunas piritas que encontraría á su paso el agua auxiliada por su elevada temperatura que reconocería por causa, ya la inmediata radiación del calor del volcán ya la notable profundidad de donde provendría el agua, ó las violentas reacciones químicas que encontraría y provocaría á su paso. Así se explica la notable proporción de sílice encontrada en la materia suspendida en ella con relación al óxido alumínico (0,102, 0,035).

CAPÍTULO XV.

Los chinos en Filipinas.

Según los datos estadísticos que venimos consignando en estas páginas, resulta haber radicados en la provincia de Albay gran número de chinos, observación que hace nos detengamos y nos ocupemos de esta raza.

La creciente inmigración china en Filipinas, está siendo en la actualidad objeto de grandes controversias, pues mientras hay pesimistas que creen que todos los males que se desarrollan en aquellas islas son de origen chínico, hay otros optimistas que sostienen que todas las cargas y obligaciones de aquel tesoro, las levanta el espíritu mercantil del hijo del Celeste Imperio; y puesto que estamos frente á este problema, vamos á decir algo por nuestra cuenta. La primera cuestión que surge es la siguiente: Publicado el Código penal en Filipinas, y vigentes por lo tanto sus artículos 155 y 156 que previenen que para los efectos de dicho código se entienda que, al hablar de España se comprende bajo tal denominación, cualquiera parte del territorio nacional: reputándose español toda persona que, según la Constitución de la monarquía goce de tal consideración, ¿se reputarán como españoles y con derechos y deberes de tales, á los hijos de padre y madre chinos nacidos en Filipinas, y á los no nacidos en aquellas tierras, pero sí radicados serán extranjeros con el disfrute del fuero que aquellos tienen? No desconocemos que no poca gravedad envuelve la contestación á esta pregunta; sin embargo, no titubeamos en contestar, que hoy por hoy el chino debe quedar sujeto á su sistema de empadronamiento, mas no irritantes disposiciones que le colocan en desairada situación en aquellas sociedades, que ni le toleran la presencia de sus mujeres, originando con ello sacrílegos contubernios, como medio de llegar por la forma de un Sacramento en que no creen, á la posesión de una mujer que abandonan tan luego pueden volver en busca de la para ellos legítima, como asimismo no les admiten protectores representantes de su raza, al no establecerse la creación de consulados chinos. La orfandad de autoridades propias, el odio y desprecio de que son objeto por parte de los naturales, y los gravámenes y recargos que sobre ellos pesan, la vengan con una perfecta indiferencia envuelta en una permanente é indefinida sonrisa que no abandonan hasta que al dejar el Corregidor en demanda de sus hogares, lanzan sobre las cruces de nuestras torres y los colores de nuestra enseña, la tan vulgar y repetida frase de _no más Santa María castila y señolía._ Palabras que sintetizan las malas impresiones de la estancia y el placer de la partida. A que esa indiferencia desaparezca, y á que ese poderoso elemento de riqueza al par que de trabajo y sufrimiento, que lleva en sí la raza china se arraigue con carácter permanente, y no de paso ó de invernada, es á lo que yo entiendo se debe dirigir nuestra política colonial. En Filipinas, el chino tiene una personalidad jurídica propia y exclusiva distinta de todas las demás. Sus tributaciones, sus empadronamientos, derechos y deberes, y hasta los rituales civiles para llegar á efectuar casamientos católicos, se ajustan á procedimientos especiales. El chino que llega á Filipinas es un número de orden y otro de chino. El código de comercio de 1830, que se hizo extensivo á Filipinas en la Real cédula de 26 de Julio de 1832, deja en las novedades que introduce las divisiones de raza, pues que da reglas para las inscripciones en la matrícula de comercio de los mestizos é indios sangleyes, quedando desde aquella fecha las razas, jurídicamente hablando, perfectamente definidas y cada una de ellas sujetas á leyes especiales; pero hoy que todo propende á la unificación en cuanto compatible sea con las civilizaciones de Asia, y en que se ha dado el gran paso, en tal sentido, con la creación de la cédula y la abolición del tributo, símbolo de raza; y hoy en que se dice son españoles todos los nacidos en territorios españoles, y extranjeros los que lo fueren en otras tierras, el chino sea fiel ó infiel, nacido en territorio español ó en suelo extranjero, dentro de aquella legislación, de aquella tributación, de aquellas patentes, de aquellas restricciones, no será, si explícitamente no se consigna, dentro de la vida mercantil de aquellos pueblos, ni español ni extranjero; será chino, mejor dicho, será un número ó una patente; número que en sus quejas y reclamaciones no tiene más autoridad á quien acudir dentro de su raza que á su Gobernadorcillo, último remedo de los poderes gubernamentales, estando sujetos lo mismo á las genialidades de los pedáneos indios que á los rigores del trabajo público á que le llevan la más pequeña demora en los pagos.