Viajes por Filipinas: De Manila á Albay
Part 8
El permiso fué otorgado; la marinería encendió teas resinosas, proveyéndose antes unos de bombones de caña y otros de _chiretas_ de coco, colocando en aquellos y en estas aceite y _morisqueta_, que habían de dejar como ofrenda dentro de la cueva, habiendo hecho previamente una protesta á la luz de las teas, reducida á implorar al _espíritu de la muerte_ y hacer constar que si ellos llegaban hasta su mansión, era contra su voluntad, obedeciendo los mandatos del _Castila_. Nosotros asumimos toda la responsabilidad de la protesta, dándoles aliento y explicándoles que ninguna cosa mala tratábamos de hacer; y merced á nuestras últimas exhortaciones, conseguimos que se colocaran las dos escalas, por las que trepamos con la avidez del que busca un tesoro. Tras el último peldaño se nos mostró el interior de la caverna. Las paredes, las bóvedas y el suelo constituían la realidad del más fantástico de los sueños de _Las mil y una noches._ La abertura de la cueva daba entrada á luz bastante para que apreciáramos todos los detalles. Por efecto de una constante elaboración de miles de años, habían formado las filtraciones en la masa calcárea extraños y monstruosos grupos silíceos, resguardados por las cortadas y dentadas puntas de las estalactitas que amenazaban nuestras cabezas, y las de las no menos irregulares estalacmitas, que unas veces alzaban sus brazos para acariciar á sus hermanas y otras atormentaban nuestros piés con sus tajadas crestas.
En todos los huecos de la peña había depositados gran número de restos humanos. ¿Quién los había colocado allí? ¿De qué raza procedían? Preguntas son estas que cada uno de nosotros formulaba en su interior, buscando una contestación en las descarnadas cuencas de los amarillos cráneos.
El silencio y la muerte nos rodeaba en aquella misteriosa Necrópolis. Nuestra misión al llegar hasta aquel lugar de eterno descanso, lo alentaba el deseo de ser útiles á la ciencia, arrancando algún secreto de informes restos de generaciones pasadas, á fin de añadir una página más á la gran obra de los estudios antropológicos; y sin embargo de tales aspiraciones, permanecimos por largo tiempo sin que se alargaran nuestras manos á coger ninguno de aquellos restos, pues al tocarlos creíamos profanar la historia de una raza entera sumida en el olvido de la eterna noche de los tiempos.
A la grandiosidad de la muerte se unía la grandiosidad del misterio. Nuestras manos al fin cogieron un cráneo. Su extraña configuración nos hizo dudar si procedería de las humanas razas; más nuestra duda fué momentánea tan luego lo examinamos. El grandísimo aplastamiento de aquellos nos corroboraron una vez más procedían de antiguas tribus malayas, en cuya raza había algunos individuos que á sus hijos recién nacidos les oprimían el cráneo con tablillas, cuya presión les daba la extraña configuración que teníamos á la vista.
Esta versión es tanto más fundada, cuanto que los únicos ejemplares de calaveras que se conocen de esta clase proceden de los sitios donde sentaron sus aduares las razas amarillas. En Filipinas, ni la tradición ni la historia da el más ligero rayo de luz que ilumine esa raza que indudablemente vivió en sus bosques, guerreó en sus praderas, y por último se extinguió en su suelo, buscando antes retiradas guaridas donde dormir el sueño eterno.
Tres horas largas hacía que permanecíamos en la gruta sin apercibirnos del calor ni del cansancio. Cada uno de nosotros tenía un pico ó una barreta, y solo nos ocupábamos de ir amontonando los objetos que cada cual hallaba en los desmoronamientos que producía. Había, sin embargo, que descansar, pues nuestros brazos se negaban á los deseos de nuestro espíritu.
Dada la voz de descanso, registramos los hallazgos, encontrándonos con una riquísima colección para el estudio de las ciencias antropológicas [7].
Sabido es, que entre la mayor parte de los pueblos del Oriente hay la creencia de que la muerte es solo un viaje, para el que se hacen distintas provisiones; esta creencia nos hizo adquirir antiguos fragmentos de distintas ollas y platos rotos, sin duda alguna por los desprendimientos de la roca. Una aljorca ó brazalete hecho de la medula del _Manatí_, que componía parte de nuestro hallazgo, nos dió el último dato para robustecer la creencia de hallarnos ante restos malayos. Dicho brazalete constituía entre aquellas razas un alto signo de distinción que solo podía usar el guerrero que daba cima á una acción heróica. El aro es de una sola pieza, y el introducirlo en la muñeca constituía muchas veces una dolorosa operación. El expresado brazalete, una vez ajustado, no podía sacarse, y el que había logrado tal distinción, lo llevaba á la tumba.
La presencia de aquel signo, vino asimismo á robustecer la creencia de que el aplastamiento del cráneo se permitía solo á las familias nobles, creencia que tiene un fuerte apoyo en las deformaciones chinas, en cuyo pueblo solo es dable á la clase noble ostentar, no el pie pequeño, como vulgarmente se cree, sino la especie de muñón á que reducen el pié por medio de compresas que concluyen por quitarle en absoluto su forma á costa de grandes sufrimientos, que las aristocráticas chinas conllevan con gran resignación, á trueque de mostrar al mundo una ejecutoria de nobleza adquirida á fuerza de apretones. El origen de semejante distinción se cree fué causa la deformación natural que tuvo en los piés una antigua princesa china, quien al ver que ella con ser hija del sol cojeaba, y sus damas siendo hijas de simples mortales, no daban más que algún que otro traspié, ideó el medio de que en la celeste corte femenina, ninguna anduviese derecha, introduciendo el uso de la reducción de los piés por medios artificiales.
Quién sabe si los causales de aplastarse el cráneo tendrían semejante origen, pues aceptada la absoluta sumisión en que vivían las antiguas razas con relación á su jefe, todo es de creer. De modo que no sería extraño que alguno de aquellos antiguos caballeros, que no por ir en el traje de la inocencia dejaba de serlo, quedase chato de cráneo, merced á algún golpe de maza, y en tal estado, se levantase un día con más presión en el cráneo que de ordinario, imitando á la celeste princesa, si bien en opuestos extremos. La hija del sol diría á sus damas: «Señoritas, desde hoy ninguna me ha de andar derecha;» el fosco guerrero, por el contrario, les diría apoyándose en la _clava_, para dar mayor fuerza á la dolorosa innovación: «¡Guay de vosotros si la venidera luna no os encuentra dos veces chatos!» Todo esto será más ó menos exacto, pero convengamos en que pudo ser, pues no todo lo antiguo ha de tener su origen en la filosófica madurez de tal ó cual necesidad.
Yo respeto--por más que me sea doloroso--la teoría de Darwin y hasta sería capaz siguiendo su sistema, de decirle á un _gorilla_ de América--_vamos pariente pase V. y tome asiento_--por lo tanto quien tales ánimos tiene, bien puede abrigar la posibilidad de lo expuesto, no cabiendo, como no cabe duda alguna de que los cráneos encontrados procedían de antiguas razas cuyas deformidades eran producto de voluntarias y artificiosas operaciones, ¿á qué móvil obedecería la voluntad en tales casos? ¿Al mandato, ó á la vanidad? ¿Sería la deformación un signo de raza ó de nobleza? Interrogaciones son estas que solo con hipótesis contestan las generaciones presentes.
Jadeantes, rotos y hambrientos dirigimos la última mirada á la bóveda del calizo sarcófago, jamás hollado hasta entonces por planta europea, comprendiendo el placer de la libertad al divisar por la abertura de la peña las azules ondas que no encuentran dique hasta besar las arenas de las americanas playas.
Dimos un adiós á aquella mansión, grabando antes en ella los nombres de los Sres. Montano y Rey cuyos nombres quedaron unidos á los nuestros en aquel inmenso sarcófago.
Al poner el pié en la escala rozó nuestra cabeza una golondrina; alzamos la vista y vimos colgaba su nido en uno de los ángulos de la piedra.
¡¡La vida junto á la muerte; el cráneo al lado del nido; la cuna adherida al ataúd: una generación que se desmorona en sus últimos restos y otra generación que se incuba entre el polvo del sudario!! . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
CAPÍTULO XIII.
Partido de Tabaco.--Libog.--Su etimología.--Situación.--Fundación.--Una antigua iglesia.--Tifones é incendios.--Piraterías moriscas.--Canal de Bujatan.--Acumulación de arenas.--Datos estadísticos.--Ríos.--Productos.--Bacacay.--Su etimología.--Vicisitudes de este pueblo.--Estadística.--Malilipot.--Significación de esta palabra.--Barrios y estadística.--Productos.--De Malilipot á Tabaco.--Situación de este último.--Su fundación.--El Padre Llorente.--Un reloj de buena marcha y un cementerio modelo.--Barrios y visitas.--Estadística.--Productos.--Edificios.--Ríos y puentes.--Puerto de Tabaco.--Malinao.--Su etimología.--Su administración parroquial.--Rancherías de negritos.--Estadística.
Tras una larga estancia en Legaspi, emprendimos nuevamente nuestros viajes por la provincia de Albay, siguiendo el estudio del partido de Tabaco, cuyo primer pueblo lo forma la cabecera, y el último Tiui.
A once y medio kilómetros de Legaspi se encuentra el pueblo de Libog, situado á la orilla del mar, y al ESE. del volcán, cuyas ondulaciones por esta parte se extienden hasta la misma playa.
La palabra bicol _libog_, quiere decir turbio. y posible es que en la falta de trasparencia de las aguas volcánicas que por allí abundan, se buscara nombre al pueblo. Admisible lo es también que por estar separado de la carretera real se le llamara en lo antiguo _Libot_ que significa rodeo, habida consideración á lo expuesto, y á que para ir de Legaspi á Malinao, entre los que se encuentra _Libog_ hay que rodear el volcán.
Libog fué en el principio de su fundación una visita de Albay, hasta 1749 que se separó de su matriz para formar un pueblecito de tres cabecerías, habiendo sido su fundador, su primer Gobernadorcillo D. Diego Castellano.
La antigua iglesia que está á la orilla del mar, y cuyos muros parecen dispuestos á desafiar el poder destructor de los tiempos, fué construida en los años 1749 á 1751. En 1850 un incendio redujo á cenizas su techo que era de _basag_ ó sean cañas partidas, originando esto el que se trasladara el culto á la actual iglesia que en aquella fecha estaba próxima á terminarse bajo la dirección del Padre Martín Martínez.
En 1811 sufrió Libog como todos los demás pueblos del partido el más fuerte de los terremotos que recuerdan los anales de aquella provincia. En la terrible erupción del volcán Mayon en 1814, Libog fué completamente arrasado, y como si estas desgracias no fuesen bastante, en 1816, y cuando empezaba el pueblo á reedificarse hubo un desembarque en sus playas de moros piratas, en número tan considerable, que componían una flota de unos sesenta pancos, sin contar las embarcaciones menores. De dicho desembarque conservará eterna memoria aquel pueblo.
En el barrio de Bujatan se halla el canal de su nombre, abierto en 1868 bajo la dirección del celosísimo Alcalde mayor D. José Fezed, empleándose en los trabajos todos los polistas del partido de Tabaco por espacio de tres meses. El 24 de Junio de aquel año atravesó dicho Alcalde mayor el canal en una falúa. Desgraciadamente al poco tiempo de inaugurado aquel canal, se cerró para la navegación por la gran masa de arena que en sus bocanas acumularon los efectos de un tifón, encontrándose á la fecha este paso en tal situación, esperando que algún día se abra de nuevo ante las necesidades comerciales de la provincia, recomendando para la fecha en que se verifique, la necesidad de hacer un dique ó rompe-olas á alguna distancia de sus bocanas, para evitar la aglomeración de arenas que allí remueven las fuertes mareas.
De Libog dependen siete barrios, componiendo un total de población de 6.120 almas de las que tributan 2.964. Creemos haber dicho ya que todos los datos estadísticos cuando no se les antepongan fecha se refieren al año 1878. En las cifras de tributos también es de llamar la atención que cuando se dice como aquí que tributan 2.964 almas, hay que contar como tributos la mitad ó sean 1482, en el hecho de que en cada uno de aquellos entran dos contribuyentes. La reciente creación de la cédula personal, no ha sido obstáculo á que por aquellos naturales se siga denominando tributo á esa contribución, siendo esta la razón de conservar dicho nombre, máxime cuanto que las cifras estadísticas, según queda hecha mención, se contraen al año 1878 en que aún no se había establecido la cédula personal.
En el año citado se inscribieron en Libog 263 bautizos, 39 casamientos y 107 defunciones. Radicados hay un europeo y 30 chinos. Asisten á las escuelas por término medio unos 180 niños de ambos sexos, no habiendo ninguno que hable el español. La criminalidad está representada por 2 individuos.
Entre los ríos que bañan la jurisdicción de Libog, son de citar el _Cagbahay_ que nace en el mismo cráter del volcán, despeñándose por la parte E. del mismo, cortando la carretera de Legaspi entre los km. 10 y 11, yendo á desaguar á la bahía á 1,50 km. de la población y hacia el SSO. de la misma. El _Nagá_ nace como el anterior en las últimas estribaciones del Mayon y corre paralelo con el _Cagbahay_ hasta su desagüe. Estos dos ríos en tiempos normales se vadean con gran facilidad, mas apenas cae algún fuerte aguacero en las alturas del Mayon, se unen formando una gran masa de agua difícil de pasar, incomunicando por lo tanto entre sí á los pueblos del partido. En el memorable tifón del 30 al 31 de Octubre de 1875, unidos estos ríos arrastraron en sus impetuosas corrientes más de 50 personas que habitaban en las faldas del volcán. Al N. del pueblo, y al otro lado del montecillo nombrado _Mapagal_ nace el río _Súfi_, que recorre todas las sementeras de las visitas de la _Misericordia_ y _San Andrés_ yendo á desaguar por jurisdicción de _Bacacay_.
Entre los productos que se crían en los campos de _Libog_ son de citar los exquisitos plátanos, cuya fruta tierna y en sazón es más alimenticia que el camote, tanto que en tiempo de carestía de arroz, lo sustituye perfectamente. El maíz también se da con gran profusión, siendo de citar muy especialmente el _cayo_ ó sea el algodón _boboy_ que se produce admirablemente por estacas, siendo deplorable que aquellos naturales miren su cultivo con gran desdén.
A poco más de 6 km. de Libog se asienta el pueblo de _Bacacay_, nombre derivado de _bagacay_ que significa caña basta ú ordinaria.
Las vicisitudes y quebrantos por que ha pasado este pueblo, son muy semejantes á los que ya dejamos citados en el anterior. Su población la compone 9.219 almas, de las que tributan 4.026 en 41 cabecerías. Se registraron 347 bautizos, 54 casamientos y 76 defunciones. Hay radicados 2 europeos y 12 chinos, y asistieron á las escuelas por término medio 150 niños de ambos sexos, sin hablar ninguno de aquellos el español. En la criminalidad figuran 8 procesados.
De _Bacacay_ á _Malilipot_ media una distancia de 9,50 km.
La palabra bicol _malilipot_ significa frío, y muy justificado está el que el pueblo tomara ese nombre, porque en efecto la temperatura que allí se disfruta es muy fresca, y relativamente fría en las noches y madrugadas. Está situado cerca de la playa, teniendo al E. á _Bacacay_ y á Tabaco al N.
Tiene 4 barrios llamados, San José, San Francisco, San Isidro y San Antonio, componiendo entre estos y el pueblo un total de almas de 4.390, de las que tributan 2.070 en 22 cabecerías. Hay un europeo y 3 chinos. Se inscribieron 172 bautizos, 40 casamientos y 74 defunciones. Asistieron á las escuelas, por término medio, 170 niños de ambos sexos, habiendo solo 3 que hablen el español. Su criminalidad esta representada por 3 procesados.
Ni este pueblo ni el anterior tienen nada notable que de contar sea.
Sus productos son como los de todo el partido, el arroz y el abacá, en primer término, cosechándose algo de café y cacao. Sus árboles madereros son muchos y de buenas clases.
El pueblo que da nombre al distrito que nos ocupa, se encuentra á continuación de _Malilipot_ de donde dista 4 km. El nombre de Tabaco es originario de haberse criado en su jurisdicción muchas plantas de tabaco.
Tabaco linda al N. con Malinao, al S. con _Malilipot_, al O. con el monte Masaraga y Ligao y al E. con la mar. Está situado en la resguardada bahía á que da nombre, cuya bocana se abre entre las costas de Natunanan y las de San Miguel.
La fundación de este pueblo se remonta al año 1587, en que fué barrio de Daraga hasta 1616. Fué administrado espiritualmente por los PP. Franciscanos, y hoy lo es por el clero secular, siendo su párroco en la época á que se refieren estos viajes ó sean los años de 1878 á 1882 el Padre Llorente, quien después de hacer toda la campaña de la primera guerra civil al frente de bravos gastadores isabelinos, dejó las armas dedicándose á espirituales ejercicios, hasta llegar á la administración parroquial de Tabaco, el que le debe, gracias á su actividad y aficiones artísticas, no pocas mejoras.
Una de las atenciones preferentes de este buen párroco consistía en la conservación del reloj de la torre, y en que ningún pueblo de la provincia tuviera un cementerio mejor que el suyo, y al efecto todas las mañanas había de subir varias veces el centenar de escalones de la torre, con el fin de inspeccionar la marcha y engranaje del reloj, como todas las tardes invariablemente había de darse el largo paseo que media entre la casa parroquial y el cementerio pudiendo asegurar que si el regulador del tiempo marchaba bien, al lugar del eterno olvido, no le faltaba ninguno de los detalles que constituye el lujo fúnebre de estos lugares.
La jurisdicción de este pueblo la componen los barrios llamados de Tagás, Bombon, Mariroi, Pinagbobong, Matagbag, Baji y Bachao, y las visitas denominadas San Lorenzo, San Vicente, San Carlos y San Miguel, componiendo el total de vecindario del pueblo de Tabaco con los caseríos que le son anexos 15.960 almas, de las que tributan 7.715 en 63 cabecerías. Se registraron 705 bautizos, 112 casamientos y 291 defunciones. Hay radicados 5 europeos y 28 chinos. Asisten, por término medio, á las escuelas, 250 niños y 270 niñas, hablando el español 40 de los primeros y 27 de las segundas.
Los productos que constituyen la riqueza del pueblo de Tabaco, son el abacá, el palay, el cacao y el café.
Tabaco tiene buenos edificios, siendo de citar la iglesia, el convento, el tribunal, las escuelas y no pocas casas de particulares.
En la jurisdicción de este pueblo se encuentran 14 puentes: el primero, de mampostería en el sitio de San Lorenzo y sobre el río llamado Mati, fué reconstruido el año 1854. El segundo, asimismo de mampostería, se halla en el sitio _Alola_ sobre el río Ligüaligüan construido en el año 1829. El tercero, de piedra como los anteriores, se alza sobre el río del mismo nombre en el sitio llamado _Ongló_, habiendo sido construido en el año 1847. El cuarto, asimismo de piedra se edificó el año 1838 en el sitio de Tagás en el río del mismo nombre. El quinto, cual los anteriores, está en el sitio de _Tayey_ en el río de su nombre, habiendo sido construido en el año 1841. Los restantes llamados _Bombon, Pana, Banquiliguan, Matagbag, Panal, San Pascual, Quinali_ y el _San Juan_, son bastante buenos y facilitan el gran tráfico que mantiene este pueblo con todos los de la provincia.
El puerto ya hemos dicho es más resguardado y seguro que el de Legaspi, y por él se da salida á la mayor parte del abacá que se cosecha en aquellos contornos.
De Tabaco nos trasladamos á Malinao. haciendo el trayecto de sus 3 km. en carruaje.
El nombre de Malinao se deriva de la palabra bicol _linao_ con que se designa la _claridad_ del agua ó de otro líquido cualquiera. Metafóricamente se aplica también aquella palabra, diciendo, por ejemplo, _malinao na panahon,_ que quiere decir tiempo bonancible, _malinao na dagat_, que se dice para significar que la mar está serena, razón por la que tal vez se llamaría así el pueblo, buscando la etimología bien en las aguas cristalinas que corren en sus valles, ó ya en razón á lo bonancibles de las resguardadas aguas de aquellos mares.
Este pueblo fué visita de Albay, separándose de su matriz el año 1619. Estuvo, administrado en lo eclesiástico por los Padres Franciscanos hasta el año 1696, en cuyo año pasó al cargo parroquial del clero secular. Linda por Este con la mar, por Oeste con el pueblo de Bují, de la provincia de Camarines Sur, por Norte con Tiui, y por el Sur con Tabaco.
Tiene 4 visitas y 10 barrios, contando además 3 rancherías de negritos reducidos. Su población total es de 9.841 almas de las que tributan 5.047 en 57 cabecerías de naturales y 2 de mestizos. Se inscribieron en los libros parroquiales 470 bautizos, 108 casamientos y 185 defunciones. Asisten á las escuelas por término medio de 140 á 160 niños de ambos sexos, entendiendo y hablando medianamente el español 22. Su criminalidad está representada por 5 procesados, habiendo radicados en el pueblo 2 europeos y 3 chinos.
El último pueblo de este partido es Tiui.
CAPÍTULO XIV.
Tigbi ó Tiui.--Etimología de esta palabra.--Situación.--Estadística.--Historia.--Rancherías de monteses.--Sus usos y costumbres.--Bautizos.--Casamientos.--Inhumaciones.--_Day canama olang padagoson moan simong lacao._--El _magnaguram._--El _dumago._--El _tolodan._--El monte _Putianay_.--Maravillas geológicas.--Sulfataras.--Manantiales incrustantes de _Maglagbong._--Lago peligroso.--Formaciones silíceas.--Mr. Jagor ante los manantiales de _Maglagbong._--La solfatara Igabó.--El cono rojo y el cono blanco.--_Geysers de Islandia_ comparados con los de _Maglagbong.--_La tierra de las maravillas.--Nombres y apellidos.--Confusiones.--El libro de vitácora de Legaspi.--Caracteres físicos del agua de Tiui.
Tigbi ó Tiui, quiere decir cosa torcida, y quizás por las muchas sendas ó veredas que hay en la jurisdicción de dicho pueblo se le daría ese nombre: creemos, sin embargo, es mas lógico buscar su etimología en la palabra bicol tigui, nombre con que se designa á un pescado parecido á la sardina que abunda en aquellas aguas.
Tiui linda con los pueblos de Bují, Sagnai y Malinao, teniendo al Este el mar Pacífico. Forman su jurisdicción 4 barrios é igual número de rancherías de monteses llamadas Capantagan, Entilan, Borabod y Labnig. La población de Tiui y sus barrios la forman un total de almas de 8.421, de estas son tributantes 4.190, repartidas en 44 cabecerías.
De los datos estadísticos, resulta que en 1878 se verificaron 84 casamientos, 367 bautizos y 162 inhumaciones.
Hay 4 chinos radicados y 3 europeos, dos de raza blanca y uno de amarilla nacido de padres indios en Madrid. La estadística criminal solo dió un contingente de cuatro individuos.
A las escuelas asisten por término medio de 120 á 130 niños y de 140 á 150 niñas, hablando el español 7 de los primeros y ninguna de las segundas.
Tiui fué erigido como tal pueblo el año 1863 bajo la advocación de San Lorenzo mártir. Antes fué barrio de Malinao, siendo sus primeros pobladores oriundos de Bují y Lagonoi.
Existen en Tiui curiosos restos de fortalezas construídas, en lo antiguo para evitar las piraterías de los moros. Las tradiciones de este pueblo conservarán eternamente en sus memorias los desembarcos piráticos verificados en 1841 y 45. En esta última fecha los moros redujeron á cenizas el primitivo pueblo de Tiui que se encontraba asentado en la misma playa. De aquella escena de destrucción solo quedan algunos restos de la iglesia. También, son fechas memorables en los fastos nefandos de Tiui las de 1857, 1808 y 1849. El cólera y las viruelas causaron en esos años horribles estragos.