Viajes por Filipinas: De Manila á Albay
Part 11
En unas dos horas de camino en carromata hicimos la distancia de Payo á Bagamanot, palabra cuyas raíces _baga y manot_ quieren decir _cosa que tiene forma de gallo_. Este pueblo tiene por anexo á Payo, y como ya hemos dicho, linda con él y con el de Pandan. Está situado á la orilla del mar, siendo su ensenada, hasta no ha muchos años, uno de los puertos de refugio de las escuadrillas moras. Tiene 417 almas, que con 1.972 que compone su anexo Payo, suman 2.389, de las que tributan 891. Se registraron 47 bautizos, 14 casamientos y 42 defunciones. A las escuelas me dijeron concurren 30 niños de ambos sexos. Payo y Bagamanot son independientes entre si en la administración espiritual y gubernamental, siendo solo anexo el primero del segundo en el orden administrativo. La temperatura que se experimenta en este pueblecito en los meses de Abril á Julio es insufrible, por estar encerrado entre la mar y la cordillera del Malaquio. Produce cera en bastante abundancia, palaí y abacá. La ocupación habitual de aquellos habitantes es la caza de venados y puercos de monte, de cuyas carnes hacen la renombrada _tapa,_ tasajo salado, que se conserva mucho tiempo sin perderse. La tapa de venado bien condimentada es un exquisito manjar.
El viaje de Bagamanot á Pandan, para verificarlo con relativa comodidad, debe hacerse embarcado hasta la visita de Tabobo, y de aquí en hamaca hasta Pandan, no pudiéndose utilizar el caballo por las quebradas y precipicios que tiene el monte Pulipusyan. En esta expedición se invierten de diez á doce horas. Pandan recibe su nombre de un pequeño arbusto así llamado, pródigo en sus campos y semejante en fruto y hojas á la piña. Barrios, propiamente dicho, no tiene Pandan, si bien hay en su jurisdicción diez ó doce agrupaciones de algunas viviendas. El abacá, el arroz, la caza y la ganadería de vacas y carabaos, constituyen la riqueza de este pueblo, que lo forman 2.238 almas, de las que tributan 1.045. Se inscribieron en los libros parroquiales 113 bautizos, 26 casamientos y 32 defunciones. Asistieron á las escuelas 50 niños de ambos sexos.
Caramoran es el último pueblo de los ocho que componen el partido de Catanduanes. Desdentado significa la palabra bicol _caramoran_, y apropiada está al dar nombre á aquel pueblo asentado entre montes de irregulares cresterías. Lo separa de Pandan cuatro horas de hamaca. El pueblecito que nos ocupa tiene 838 almas, tributando 450. Los bautizos alcanzaron el número de 37, 10 los casamientos y 17 las defunciones; asistieron á las escuelas 20 niños de ambos sexos.
De Pandan, y tras un larguísimo viaje, regresamos al puerto de llegada, ó sea Calolbon, en donde nos embarcamos para Legaspi, cansados de cuerpo y abatidos de espíritu al ver el atraso en que se encuentra la isla de Catanduanes.
La falta de una cifra en sus estadísticas nos reconciliaba hasta cierto punto con el estacionamiento de aquellos pueblos. Aquella falta está en los cuadros de criminalidad en los que aparecen en blanco.
CAPÍTULO XVII.
La cédula y el tributo.
Ya dejamos dicho que en los datos estadísticos conservamos la denominación de tributo, y no el de cédula, porque el indio de Albay sigue conociendo esa contribución con el primitivo nombre con que la ha sufragado tantos años. Y al hablar de esta reforma tributaria veremos que en nada ha gravado el antiguo sistema, limitándose en el indio á un cambio de palabra, y á borrar con ella en los presupuestos el signo característico de la división de razas.
Se ha dado en afirmar, generalizando la idea, por unos inconscientemente, porque no se han detenido en fijarse en los hechos, por otros con la intención que es fácil de adivinar, que el indio satisface en la actualidad, después de las reformas económicas llevadas á cabo en el Archipiélago, más cargas contributivas, que por el antiguo sistema. Nada menos exacto. Téngase en cuenta que nos referimos á la mayoría de los habitantes, á la masa de la población, á los que anteriormente á los decretos que rigen desde Julio de 1884, se comprendía con la denominación de tributantes; no á los que antes y después están obligados por razón de su industria ó comercio al pago de la contribución industrial. Puede decirse que actualmente, lejos de pagarse más, el beneficio que al indio resulta es evidente. Vamos á demostrarlo en pocas palabras.
Antes de la reforma, la contribución única directa que al natural de aquellas provincias se le exigía por el Estado, que hasta sagrada era para aquel, puesto que su imposición data casi de la época de la conquista, era la conocida por tributo, obligando su pago á todos los comprendidos entre los 18 y 60 años de edad; cumplidos los cuales dábaseles de baja en el padrón tributario, á su instancia, pasando á ser inscritos en el de «reservados por edad.» Y para justificar la aseveración que antes hemos apuntado de ser á los ojos del natural hasta sagrado este impuesto, citaremos el hecho á nosotros ocurrido con frecuencia de negarse muchos sexagenarios á dejar de tributar. El pago era el de un peso al año, satisfecho por servicios, se le recargaba además con un real fuerte para el sostenimiento del culto, recargo que se le denominaba _sanctorum_, más otro real en concepto de la suprimida renta de los alcoholes.
La provincia y el municipio no contaban con más recursos de importancia fuera de los indirectos que con el servicio de la prestación personal. Consistía este en el trabajo á que estaba obligado el indígena durante cuarenta días al año, á prestar en las obras públicas del pueblo de su vecindad ó de la provincia, según los casos; siendo potestativo el redimirse de aquella obligación mediante el pago de tres pesos, á cuya exacción se la distinguía con el nombre de _polos_, así como se entendía por _fallas_, la que se satisfacía, digámoslo así, al detalle por el tributante no redimido y por el día ó días que dejaba de concurrir al trabajo que se le señalaba; reducíase este impuesto al pago de doce cuartos por día.
Tenemos, pues, que por tributo y polos satisfacíase cuatro pesos y dos reales fuertes, y de no hacer uso de la redención á metálico, exigíasele un peso y dos reales fuertes y cuarenta días de trabajo. Es nuevamente de advertir que nos referimos solo á los impuestos directos que gravan á la masa de la población, á la clase tributaria.
Veamos si con la reforma sale perjudicada aquella.
Suprímese el tributo y se sustituye la cédula personal de 9.ª clase. Es de advertir que se crean diez clases de cédulas, desde la 1.ª, que importa veinticinco pesos, hasta la 9.ª, en escala gradual descendente, por la que se paga un peso y medio, pues la 10.ª es gratis, creada para los pobres de solemnidad, así como existe otra de privilegiados, igualmente gratis, á la que tienen derecho los Gobernadorcillos, sus mujeres, los munícipes, cabezas de barangay, etc. Están obligados á proveerse de cédula personal todos los habitantes, sin distinción de raza ni nacionalidad, y con arreglo á la renta ó sueldo que perciben. Para nuestro objeto, sin embargo, nos fijamos solo en la clase 9.ª, que es, repetimos, la que realmente sustituye al antiguo tributo, y la 6.ª, pues que proveyéndose de esta, previo el pago de tres pesos, queda el contribuyente relevado de la obligación de trabajar los quince días al año, á que ha quedado reducida la prestación de cuarenta. Estos quince días obligatorios para los que satisfacen cédula de 9.ª clase, son irredimibles, concediéndose la redención solo de hombre por hombre, y pagando una multa de medio peso, en el papel al efecto creado, por día de inasistencia.
Además de las cédulas, como recurso para la provincia se establece el impuesto provincial, que consiste en el pago de un peso y medio, satisfecho por trimestres, como la cédula de 9.ª clase; esta contribución, al igual que las cédulas, obliga á todos.
Así, pues, tenemos que el tributante paga tres pesos por contribución directa al Estado y á la provincia, con la obligación de trabajar quince días al año, ó cuatro y medio pesos sin esta carga, proveyéndose de cédula de 6.ª clase. Véase á qué queda reducido el tan decantado aumento, pues si bien aparece un pequeño gravamen, en cambio los cuarenta días de prestación personal redúcense á quince.
CAPÍTULO XVIII.
Último rincón de la Yraya.--Manantial de Borogborocan.--Quipia.--Su historia.--Estadística.--Donsol.--Situación.--Censo civil y eclesiástico.--Azcune y Melliza.--Un buen astillero.--Música y escuela.--De Donsol á Pilar.--Límites.--Caserío.--El remedio cerca del mal.--Censo tributario.--El _Catalina_.--Partido de Sosogon.--Castilla.--Su fundación, etimología.--Límites y estadística.--Magallanes.--La _María Rosario.--_Restos de un astillero.--Las armas de Castilla.--Estadística.--Bulan.--Seno de Sorsogon.--Límites.--Productos y censo tributario.--Matnog.--Viaje por tierra y por mar de Bulan á Matnog.--Etimologías y estadística.--Bulusan.--Derivación de esta palabra.--Historia y cifras comparativas.--Volcán de Bulusan.--Barrios y población.--El indio y las galleras.
Nos resta conocer del partido de la Yraya los pueblecitos de Quipia, Donsol y Pilar, que según dijimos los encontraríamos al dirigirnos al partido de Sorsogon.
El punto de partida que elegimos para esta última expedición, por la provincia de Albay, fué Guinobatan, en donde nos esperaban los caballos que nos habían de llevar á Quipia.
A pesar de que emprendimos la marcha á las ocho de la mañana, y á esa hora el sol calienta en Filipinas, lo mismo que á las doce, no pasamos gran calor, merced á las espesas tolderías de aquella rica flora. Antes de llegar á la vista de Mauraro hicimos un pequeño descanso en el manantial de Borogborocan. El agua que brota de la misma peña es riquísima.
De Guinobatan á Quipia se invierten cuatro horas. Este pueblo está situado entre aquel y los de Camalit y Donsol.
De las averiguaciones que hemos practicado no hemos podido precisar la etimología de este pueblo.
Tres campanitas colgadas bajo un tinglado de nipa, un centenar de casas tendidas en una colina, media docena de sucios y adormecidos chinos descansando entre los diversos géneros de su especial comercio, tal cual cara bronceada y desaseada asomada á los tapancos viéndonos pasar, con la indiferencia propia de aquella raza, nos indicaron encontrarnos en Quipia. Este pueblo se formó el año 1649. Su administración parroquial corrió á cargo de los franciscanos hasta el año 1696, en cuya época pasó al clero secular. En 1768 se encargó nuevamente aquella orden de su administración, siendo visita del pueblo de Donsol. En 1794, y á virtud de órdenes superiores, volvió al clero secular. Quipia, con sus barrios, tiene 2.386 almas, de las que tributan 1.136. Los datos eclesiásticos sumaron 128 nacimientos, 38 casamientos y 37 defunciones. Asisten á las escuelas unos 100 niños de ambos sexos, no hablando ninguno de ellos el español. Hay radicados 4 europeos y 7 chinos. Su criminalidad registra 3 procesados.
De Quipia á Donsol puede irse á caballo ó embarcado, preferible es optar por lo último, sobre todo si es época de aguas. En un bote de poco calado puede hacerse la travesía entre aquellos pueblos en cinco horas.
Donsol lo divide el río de su nombre, estando situado en la misma bocana que da salida á las aguas de aquel. Desde las extensas playas en que se asienta, se perciben las islas de Ticao y Burias, y las puntas Colorada y Abuqui de la isla de Masbate.
La playa de Donsol corre por el Este hasta la punta Tomaquip. y por Oeste llega á la visita de Quimagaam.
Donsol, con sus 25 barrios, compone un total de población de 3.549 almas, de las que tributan 1.847. Se inscribieron 233 bautizos, 48 casamientos y 81 defunciones. Asisten á las escuelas 120 niños de ambos sexos, de los que conocen el español 13. Hay radicados 5 europeos y 8 chinos.
El caserío de Donsol lo divide, como ya hemos dicho, el río de su nombre. En la margen oriental domina con su influencia comercial el bondadoso Azcune, honrado vizcaíno perteneciente á la colonia de Zoilo Aldecoa, rico banquero de Manila, honra del comercio nacional y verdadero patriarca de todos los vizcaínos que hay en aquellos Archipiélagos. Amigo era Azcune, y amigo lo era Melliza, laborioso hijo del país y dueño del magnífico y bien montado astillero que se levanta á las riberas de Occidente, así que tuvimos que aceptar por igual la hospitalidad de aquellos dos hijos del trabajo. Los barcos que se construyen en el astillero de Donsol son bien conocidos, lo mismo que las composiciones y carenas que allí se llevan á cabo por aquel pueblo de trabajadores, sujeto á una disciplina y reglamentación perfectísima. Dentro del astillero hay academia de música y escuela: y al dejar el carpintero el escoplo y el martillo el herrero, se oyen los ecos de una nutrida y afinada música.
Todos los obreros viven al pié de los extensos talleres, contentos y satisfechos. En la escuela se habla el español, verdad es que Melliza ordena y dispone en español. En cambio en las escuelas públicas de aquel pueblo, según los datos oficiales que tenemos á la vista, solo lo entendían 13 niños de los 60 que á ellos asistían, y ninguna niña de las 50 que se calcula concurren á aquellos modestos _templos_ de la lengua ... bicol.
Los celosos misioneros de Quipia, fundaron una visita el año 1655 con el nombre de Donsol, la que fué administrada como parte de aquel pueblo hasta el año 1688, en cuya época separándose de su matriz le fué asignado por primer ministro al Padre franciscano, Pedro Perona. Su primera iglesia fué de caña y nipa. En 1696 se dejó su administración. Por decreto del Vicepatrono, de 1768 volvieron los franciscanos á encargarse de la dirección, contando en el citado año 198 tributos. En 1.794 por disposición del patronato se hizo nuevamente cargo el clero secular contando 360 tributos: hoy tiene 1.847 tributantes de sus 3.549 almas. Se registraron 233 bautizos, 48 casamientos y 81 defunciones. Hay radicados 5 europeos y 8 chinos.
Aceptada la galante invitación del Sr. Melliza, hicimos en su vaporcito _Catalina_ la travesía de Donsol á Pilar en hora y media. Este pueblo se erigió por decreto del 6 de Agosto de 1861 con las visitas denominadas Santo Niño, Putiao, Sapa y Cadanlagan, dependientes del pueblo de Cagsaua, y las de Inang y Palatoan, anexas del de Albay.
Tiene iglesia y casa parroquial de madera y nipa, y todo el pueblo se compone de unas 500 casitas de aquellos materiales distribuídas en siete barrios. En su término abundan buenas maderas de construcción, cosechándose arroz, abacá, cacao, café y maíz.
Pilar linda por Nicon Albay, por S. con Donsol, y por NO. con Daraga. Está situado en una pequeña ensenada dentro de la bocana que forman las puntas de Cubcub y Tomaquip, en terreno muy quebrado y desigual. El caserío lo dividen en tres barrios, los montecillos Pinacucan y Quniastiyogan. Cerca de la casa parroquial hay un buen astillero que compite con el de Melliza. Si el remedio debe estar cerca del mal, justificado está, se levanten astilleros en las playas del Estrecho de San Bernardino en donde poder refugiarse, y componerse las cientos de averías más ó menos gruesas que suman todos los años aquel peligroso paso. A esta necesidad presta una gran ayuda los extensos bosques de aquella zona, que cuentan entre sus árboles con más de doscientas especies madereras.
Pilar con sus barrios suma 4.431 almas de las que tributan 2.025. Ascendieron á 206 los bautizos, 22 los casamientos y 95 las defunciones. Asisten unos 130 niños á las escuelas hablando el español 10. Hay radicados 5 europeos y 3 chinos. Su criminalidad representa 5 procesados.
Encendida la pequeña caldera del _Catalina,_ hicimos las 17 millas que separan á Pilar de Castilla en tres horas, principiando en este pueblecito el partido de Sorsogon que como ya dejamos dicho lo componen los pueblos de Castilla, Magallanes, Bulan, Matnog, Bulusan, Barcelona, Gubat, Casiguran, Juban, Sorsogon, Bacon y Manito.
La fundación de Castilla data de gran antigüedad, conociéndose con el nombre de Capuy que significa desfallecimiento. Tal vez se daría este nombre por lo penoso del camino desde la cabecera al antiguo sitio de Castilla pasando por el Tolon-puló, ó sean los treinta montes que separan un lugar de otro. El cansancio ó desfallecimiento que ha de originar esta caminata justifica el nombre de Capuy.
Castilla confina con Pilar Sorsogon, Albay y Manito: tiene cuatro barrios, formando una población entre estos y el pueblo de 2.121 almas, tributando 1.001. Ascendieron los bautizos á 92, 23 los casamientos y 30 las defunciones. Asisten á las escuelas 75 niños, no conociendo ninguno el español. Hay 2 europeos y 4 chinos. Los productos de Castilla son los mismos que ya dejamos relacionados. Ni en obras ni en historia tiene aquel nada notable que de contar sea.
Poco más de una hora de buena boga separa á Castilla de Magallanes. Este pueblo también se llama Pariná, nombre de un árbol muy corpulento, recto y de mucha consistencia que abunda en aquel terreno.
Este pueblo situado á la entrada de la gran ensenada de Sorsogon, fué antiguamente centro de vida y movimiento. En aquella playa existió un magnífico astillero, en cuyos talleres se construyeron no pocos barcos de altura, y entre ellos la _María Rosario_, de imperecedera memoria para el autor de estas líneas. [10] En la época en que visitamos Magallanes no existía en aquel lugar de actividad más que soledad y compactas malezas que medio ocultaban los carcomidos pilotes que en otros tiempos sostuvieron las quillas de cientos de barcos. Procedente de alguna de las naves que dieron fondo en el astillero de Magallanes, se conservaba en la semiderruída plataforma de un fuerte un curioso escudo de armas de Castilla toscamente talladas y pintadas sobre tabla. [11]
Magallanes con sus barrios cuenta 2.727 almas de las que tributan 1.278. Su censo parroquial anotó 108 bautizos, 20 casamientos y 35 defunciones. De los 100 niños que van á las escuelas solo 14 conocen medianamente el español. Hay radicados 3 chinos, figurando su criminalidad con 2 procesados.
Bulan se encuentra en el seno de Sorsogon, confinando con Magallanes, en donde embarcamos, tardando en arribar al pantalán de Bulan poco más de tres horas.
Bulan está situado en la playa sobre la punta Saban, en terreno desigual, á la orilla izquierda del río de su nombre teniendo al E. á Bulusan y Magallanes con Matnog al SE., con el mar por S. y por O. y por N. con Juban y Casiguran. Tiene extensos montes por la parte O. y en ellos se producen excelentes maderas de construcción. También se encuentra en ellos mucha miel y cera. El río de Bulan nace en las cercanías del llamado Gate y dirigiéndose de E. á O. desagua al N. de la expresada punta de Saban. Los valles y cañadas de este territorio son sumamente fértiles y producen arroz, maíz, caña dulce, abacá, cocos y legumbres.
La población de Bulan con sus barrios la componen 7.855 almas, tributando 3.744. Su censo eclesiástico lo representa 258 bautizos, 34 casamientos y 62 defunciones. Concurren á las escuelas unos 220 niños dé los que hablan muy medianamente el español 23. Hay radicados 9 europeos y 42 chinos. Su criminalidad la representa 3 procesados.
De Bulan á Matnog invertimos seis horas escasas, haciendo muy cómodamente la travesía embarcados.
Preferimos el viaje por mar, porque ya en otra excursión tuvimos ocasión de _apreciarlo_ por tierra, aconsejando á todo el que tenga necesidad de trasladarse de Bulan á Matnog lo haga por agua aun cuando haya temporal y corra el riesgo de ahogarse. Por tierra hay que flanquear el monte Bulusan en donde se alza el volcán de su nombre, y á más de este _flanqueo_, que es un verdadero quebrantahuesos, no se sale del bosque, cuando se sale, pues se dan casos, en menos de doce horas. Ni existe camino, ni senda, ni vereda, ni nada que lo valga.
El bolo del indio para abrir trocha donde la maleza se estrecha, y la práctica del maderero que constantemente vive entre aquella exuberante y salvaje naturaleza, son los auxiliares á quienes hay que entregarse en absoluto; y vamos, que repito, por lo que valga, prefiérase el viaje por mar, y si se hace por tierra aprovéchese el capricho que pudiera tener de verificar esa expedición, algún Obispo ó Gobernador en cuya compañía se viaja siempre bien en Filipinas.
Matnog se deriva de _matanog_, que significa ruido, sonoridad. Sin duda se le llamó así por el monótono y triste gemir que produce en aquellos mares al romper en la playa.
Confina aquel pueblo por NE., con Bulusan, y por O. con Bulan: distando del primero 29 kilómetros y 32 del segundo, la mayor parte de bosque. Está situado en el Estrecho de San Bernardino, que lo separa de las costas de Samar.
Matnog, con sus barrios, cuenta 3.435 almas, de las que tributan 1.511. Se inscribieron 147 bautizos, 35 casamientos y 54 defunciones. Ninguno de los 120 niños que asisten á las escuelas hablan español. Hay radicados 3 chinos.
En nuestra corta estancia en Matnog nos hospedamos en casa de Ubaldo, Gobernadorcillo irreemplazable en aquel pueblo, morada de gente díscola y perezosa. Frente á la espaciosa y limpia casa de Ubaldo, enclavada en la playa, se alza, cual un verdadero canastillo de flores, la islita Ticlines.
De Matnog á Bulusan hay, por tierra, 29 kilómetros, haciéndose el viaje en hamaca. A la mitad del camino encuéntrase la visita de Busainga, en donde puede descansarse.
Bulusan significa el sitio por donde corre el agua, y su raíz, _bulus_, el acto de correr ó despeñarse.
Este pueblo fué visita de Casiguran hasta el año 1630, en cuya época fué separado de su matriz. Está situado en el Estrecho de San Bernardino, frente á la isla de Samar. Linda al N. con Barcelona, al S. con Matnog, al O. con Bulan y al E. con las aguas del estrecho.
La primera iglesia que se erigió, bajo la advocación de Santiago Apóstol, fué construida de caña y nipa, dejando los franciscanos la administración espiritual el año 1696. Por decreto del Vicepatrono se encargaron nuevamente de ella en el año 1768, en cuya época contaba con 410 tributos y una pobre iglesia.
Los franciscanos construyeron en el siguiente año un hermoso templo de piedra, bajo la dirección de Frey Pedro de Villamediana. Este edificio lo destruyó un temblor, quedando de él solo los cimientos. El clero secular es el encargado de la parroquia de este pueblo desde el año 1794.
En la jurisdicción de Bulusan se encuentra el volcán de su nombre, situado en los 127° 42' 30'' longitud, y los 12° 46' 40'' latitud en la cumbre de una elevada montaña, cuyo pico parece contesta en altura al que en la misma cordillera presenta al NO. el Mayon. El volcán de Bulusan está casi apagado, habiendo en otro tiempo contribuido á las violentas convulsiones que han agitado esta parte de la isla. Del monte ó pico de Bulusan se desprenden: al S., los ríos Caman, Rampas y Dinaraso, cuyas aguas se convierten, reunidas al NO., y van al puerto de Sorsogon.