Part 12
Cierto es que para juzgar los pueblos es indispensable visitarlos: el frecuente y continuado trato con los extranjeros hace que desaparezca del todo y para siempre esa prevencion que para tratarlos tiene aun el hombre mas instruido, cuando no ha salido nunca de su pais. Se ven y aprenden muchas cosas nuevas, se ensancha el círculo de los conocimientos, se toma una idea cierta del estado de los pueblos que viven mas allá de las fronteras de su pais, se adquiere insensiblemente y sin advertirlo una suma de conocimientos especiales, se estudia, se ve, se toca, se compara, se discurre con exactitud sobre la grandeza y decadencia de las naciones. Se analiza el espíritu público de cada pueblo, se asiste á su vida interior, se aprende mucho en una palabra.
No hay libro mas precioso que el del viaje, que es, por decirlo así, una geografía práctica: pero no es ménos cierto, reanudando mi truncado pensamiento, que hay ideas generales que puede uno formar sobre otros paises sin haber salido del suyo, y esas son precisamente las que yo he confirmado con mis viajes.
Siempre mi predileccion al pasar revista á las naciones se la acordaba á la Alemania.
Me apresuro á protestar contra la deduccion que pudiera hacerse suponiendo que en política yo prefiero el sistema de la mayor parte de los gobiernos alemanes: no, de modo alguno, y hasta inútil era esta protesta, pues escritas y publicadas están mis opiniones sobre el gobierno de Austria.
No, no hablo de eso; hablo de la Alemania inteligente, de la Alemania pensadora, de la Alemania literata, de la Alemania estudiosa y grave, de la Alemania instruida y profunda.
Es sin duda alguna la Alemania la nacion mas avanzada de Europa en letras; el pueblo que mas medita y lee, el pueblo que tiene mas conciencia literaria, mas rectitud pensadora, si se me permite la frase.
Al entrar en Alemania empieza á sentirse ya el ruido de las prensas que gotean libros, el vuelo de los ilustrados periódicos que circulan: empiezan á verse graves fisonomías que el estudio y solo el estudio plega; no el tumulto político como en otros paises, no la aturdida existencia como en los mas.
En Alemania, al reves que en Francia, se lee y estudia mas que se escribe. ¿Pero por ventura pueden compararse en algo esos dos pueblos?
La España literaria es muy apreciada en Suiza y Alemania, y en Inglaterra tambien; en Alemania sobre todo, donde sin cesar se estudia y traduce, comenta y admira, el tesoro literario de nuestro pais.
Pero vamos á entrar en Munich, que sinó no llegarémos nunca.
Una circunstancia indispensable para el extranjero que visita la capital de Baviera y quiere sacar todo el partido posible, es ... la de saber sepultar en su estómago una docena por lo ménos de vasos de cerveza, por dia se entiende, si puede beber mas tanto mejor.
No es broma lo que acabo de apuntar, es exacto, se bebe cerveza todo el dia y en todas partes, con ella se entablan las ilustradas polémicas literarias que forman la vida de Munich; ella segun parece facilita el uso de la palabra; discútense artes, literatura, historia, todos los dias, siempre; ¿pero cómo? admirable, admirable, con profundo conocimiento, con espíritu clarísimo, con sana y elevada crítica.
En Alemania se pasa todos los dias revista á las literaturas de Europa, pero revista concienzuda, razonada, profunda.
Para gozar del inmenso encanto, que para mí lo es, de discutir sobre letras, es necesario saber beber cerveza; no es la cerveza de Lóndres, no es la _pale-ale_ que dan en las tabernas de la capital de Albion y que los ingleses tanto aprecian, no, es una cerveza agradable que me gustó mucho, muchísimo, pues con ayuda de ella presencié animadas é interesantísimas discusiones.
La primera visita del extranjero en Munich es la de la célebre galería de pinturas que enriquece la ciudad[29].
Hay ciertamente mucho que ver y admirar en el museo de Munich. Se compone de nueve salas; hay colecciones soberbias de pintores flamencos y alemanes; riquísimos lienzos de la escuela italiana, y cuadros portentosos de la española; hay Murillos, Zurbaranes y Velasquezes; la galería de escultura es rica en monumentos de Grecia antiquísimos y en obras de Canova.
A la formacion del museo de Munich ha presidido el órden y el buen gusto: el ilustrado monarca que ha estado al frente de la nacion hasta hace poco, ese monarca artista que ha hecho tantos viajes á Roma solo por estudiar, que tanto ha protegido á los artistas, ha consagrado muchos desvelos á la magnífica galería de que hablo.
Todos los lienzos que allí se admiran, todos los cuadros que la constituyen, están cada uno en su puesto, ocupando el lugar que les pertenece en la historia del arte seguida allí paso á paso desde su orígen y desarrollo sucesivo hasta el apogeo de su gloria en tiempo de los Rafaeles y Murillos. En la colocacion de los cuadros se ve la mano entendida y sabia de los alemanes: no sucede así en otros museos que he visitado en otros paises: ¡qué desórden que traduce ignorancia!
El inteligente en pintura tiene horas deliciosas que pasar en el museo de Munich: allí se estudia y se admira, hay muchas obras maestras, hay prodigios de arte, hay muchos lienzos soberbios; y como yo no soy pintor y en los museos me limito á admirar, concluyo recomendando á todos los que vayan á Munich no se salgan sin conocerle.
Una de las mejores calles de Munich, que yo recorrí muchas veces, porque me placia estudiar aunque de paso la fisonomía de las tiendas y las casas, es la de _Ludwig-Strasse_, larga, ancha y bella.
Los comercios y las tiendas, con ese carácter especial que yo encuentro en todo lo que es aleman, con esa exactitud y formalidad peculiares, merecen verse detenidamente. Entrando en los comercios, aunque no se compre, solo por el gusto que yo tengo en todos los pueblos extranjeros de ver y oir, de ver hasta los detalles, de oir la manera de expresarse, se aprende y se estudia.
Aparte de esta calle, hay otras muy buenas y elegantes[30], pero es sin duda la mejor la citada. Tiene Munich un teatro magnífico de ópera próximo al Palacio Real, donde ademas se representan comedias: uno y otro en aleman, como sucede en Suiza, donde he oido casi todas las óperas del repertorio aleman. Cuéntanse otros varios teatros.
El viajero encuentra en Munich excelentes hoteles, cafés y paseos: inútil es añadir que existen muchas ricas bibliotecas donde se lee y estudia mucho.
La Biblioteca central, una de los mayores de Europa, es rica sobre todo en manuscritos: los hay del octavo y noveno siglos. La coleccion numismática es preciosísima y numerosa: monedas griegas y romanas de la mas alta antigüedad. Un libro magnífico que posee la citada biblioteca está enriquecido con grabados originales de Durero.
La Biblioteca de la universidad se compone de 200,000 volúmenes: hay otras varias, así como academias, liceos, catedras, establecimientos literarios.
La sociedad de canto de Munich se compone de nuevecientos miembros: se dan magníficos conciertos en el Odeon: cuéntanse muchos casinos.
Las iglesias principales de la capital de Baviera son la de San Miguel, la catedral, con sus altas torres, la elegante iglesia de San Luis, y el lindísimo templo de San Pedro.
La poblacion de Munich, segun el último censo, se compone de 110,000 habitantes. Tienen, como en todas partes, establecida la libertad de cultos, pero la mayoría es católica en Munich.
El templo de la Gloria, que se levanta gallardo sobre la altura Sendling, es de estilo dórico: contiene doscientos bustos de celebridades nacionales. Delante del edificio se admira una colosal y grandiosa estatua de bronce.
El rio Isar corre cerca de Munich, y alegra y fertiliza su campiña. Merecen una visita los alrededores, y en especial el famoso sitio de recreo, llamado Schleissheim: dista media legua de la ciudad, y en él se conserva una preciosa coleccion de cuadros, entre cuyas firmas ilustres están Van-Dyck, Rubens, Tintoreto y otros privilegiados artistas.
Las principales plazas de Munich son las de Maximiliano, José, Odeon, Panaderos y otras dos cuyos nombres no recuerdo. Cuéntanse algunas estatuas dedicadas á la Virgen, lo cual me llamó bastante la atencion, pues solo en Italia las habia visto.
En Munich abundan los gabinetes de lectura; y tanto las casas de beneficencia como de instruccion están bien comprendidas.
Las cárceles en su sistema y organizacion interior no dejan nada que desear.
La familia, principal fundamento de una sociedad, descansa en Baviera sobre la ancha base de la moral, y del hogar doméstico salen excelentes ciudadanos.
El pueblo sabe leer y escribir, y este santo pan del alma, que se llama instruccion, que regatean y escasean en muchas naciones de Europa los gobiernos, se otorga y se sirve abundantemente al pueblo en Munich y en la Alemania toda, en especial en Sajonia, que con la Suiza componen las dos naciones del mundo donde la instruccion está mas extendida.
Uno de los magníficos edificios de Munich es el palacio real, tan bello en su interior como por fuera. Una de las salas de que consta se llama _Salon de las Hermosas_: allí están los retratos de todas las queridas que ha tenido el monarca, entre las que ví á nuestra turbulenta y célebre compatriota, la Lola Montes, en pintura se entiende. El palacio está elegantemente vestido y decorado; el arte y el buen gusto le llenan[31].
La universidad de Munich, á la cual asisten jóvenes de todas las naciones, suministra á la capital de Baviera una agradable novedad para el extranjero.
El contingente de estudiantes que allí se ven, diferentes de los de otros paises, en trajes, en costumbres, en todo, anima la ciudad, suministra asuntos á periodistas y escritores, da una cifra respetable por año á la estadística del consumo de cerveza y tabaco, asusta á mas de cuatro maridos, se bate en desafíos, discute, se mueve, bulle, hormiguea[32].
El paseo de los Jardines próximo á las cuatro hermosas calles que se cruzan, formando tan pintoresco cuadro, es el punto de cita y reunion de la sociedad de Munich. Los jardines del Tivoli y Hofgarten son tambien deliciosos.
#VIENA.#
La capital del Austria, situada en una llanura, rodeada de muchas y variadas colinas, aparece desde luego á la vista del viajero como una ciudad de importancia.
La descripcion que en mis apuntes encuentro es breve y concisa: habiendo solo permanecido quince dias en Viena, no me fué posible estudiar con detencion cuanto la capital contiene digno de ser visto: sin embargo, como mi única ocupacion en Viena fuera la de recorrer y visitar lo mas notable, creo que el capítulo sobre Viena, aunque corto, no dejará de contener algunos datos y noticias.
De Leipsick y Praga, ciudades que solo visité al pasar, nada podré decir; por lo tanto entremos en Viena.
El Danubio, ese imponente y majestuoso rio que ha presenciado tantas batallas y sido testigo de acontecimientos tan importantes, atraviesa y rodea Viena con sus ondas alguna vez turbulentas. El aspecto del rio, subdividido en tantos canales y cursos diferentes como en Viena ofrece, no responde á la idea de grandeza que de él se forma el que aun no le ha visitado.
Las calles de Viena, á excepción de las modernas, son en general estrechas. El aspecto general de la ciudad no es el de una capital de la Alemania: la fisonomía de algunos palacios semeja mas bien la Italia. Hay sin embargo alguno que otro edificio gótico que recuerda la edad media y que presta colorido antiguo á la ciudad.
La iglesia mas imponente y majestuosa de Viena es la de San Esteban: su elevado campanario domina todos los edificios y asoma su alta cabeza por encima de todo.
El pensamiento religioso, simbolizado en San Esteban, corona todos los ruidos, sirve de cúpula á todas las ideas y ampara y patrocina todas las emociones. Como la iglesia sea el templo mas democrático posible, donde todas las desigualdades se nivelan, ó al ménos deba serlo, segun el pensamiento de Jesucristo, no encuentro que merezca censura la idea de dar á las iglesias cristianas la talla mas alta entre todos los edificios.
La torre de San Esteban es un resúmen en cierto modo de la historia del Austria y de su arte: comenzada en 1100 solo ha podido levantarse airosa y esbelta en 1307, empleándose en su construccion mas de dos siglos y retratando en ella mil vicisitudes y recuerdos. El interior del templo responde á lo que desde fuera anuncia: es majestuoso y severo.
La iglesia de los Agustinos vale la pena de ser vista por mas de un concepto: aparte de la belleza del edificio, el célebre Canova tiene allí una de las mejores páginas que en mármol ha escrito su inspirado cincel. La tumba de la archiduquesa Cristina, mausoleo magnífico que la vanidad ha levantado, dió orígen, y por ello ya merece perdonarse, á que Canova, el escultor sin rival, desplegara todo su talento en la obra. Los que amen las artes, por poco que entiendan de escultura, no salgan de Viena sin visitarla.
Otro templo notable es el de San Pedro, construido el año 800 por Carlo Magno. Su venerable antigüedad y su belleza artística atraen la mirada del observador y contentan la imaginacion, que gusta de contemplar un pasado tan lejano y sin embargo tan firme y robusto.
En Viena, no obstante dominar casi exclusivamente la religion católica, tienen tambien la buena suerte de tolerar las demas: hay templos para todos los cultos, y colocados unos en frente de otros, no hay indiferencia ni hipocresía.
El palacio del Emperador no es seguramente uno de los mejores de Europa; es modesto y nada mas: en el jardin que por un lado le adorna se levanta una estatua dedicada á Francisco I. La plaza de armas, próxima al palacio, da frente al Jardin del Pueblo, cuyo título no he comprendido aun; en la capital de un imperio gobernado con las formas absolutistas, me figuro que es lo que los franceses llaman una _plaisanterie_, aunque no del mejor gusto.
Las calles principales son las de _Herngasse_, de los Señores, la _de la Puerta del Cielo_ y otras cuatro ó cinco. Me llamó mucho la atencion el observar que con bastante frecuencia el viajero encuentra en las calles y plazas columnas dedicadas á la Virgen, á la Trinidad y otros símbolos religiosos. Yo encuentro que las manifestaciones mas expresivas en materia de religion son las de las acciones verdaderamente cristianas, que huyen la luz y el espectáculo, ocultándose en el santuario de la conciencia. Pero en fin, como que tengo una singular complacencia en tolerar todo respetando las opiniones de los demas, nada digo en contra, emito solamente mi parecer.
Las plazas mas grandes que yo tuve ocasion de ver en Viena, son la de la _Harina_ y la de _José_: ámbas son espaciosas y monumentales. El viajero que guste conocer lo antiguo de las ciudades, tiene diferentes visitas que hacer; hay algunos edificios que merecen ser vistos. Abundan las fuentes en las plazas, lo cual es muy bueno.
Los establecimientos de beneficencia están admirablemente comprendidos y organizados en Viena: los pobres, esos desheredados de la fortuna, que el mundo apénas se digna mirar, la religion suavísima y tierna del Crucificado los recoje cariñosa y los abriga con amor en sus templos hospitales: los de Viena dejan muy poco que desear, son admirables.
Los establecimientos literarios en Viena, como en toda Alemania, llaman poderosamente la atencion. Esta parte de la Europa, que la elegante Madame de Staël ha llamado la patria del pensamiento, y que es en verdad el oriente de donde nos viene la luz en materia de adelantos científicos, consagra un cariñoso cuidado á reunir libros y monumentos literarios.
La biblioteca principal de Viena contiene 300,000 volúmenes, pero de obras escogidas, de tesoros de inteligencia y saber. Allí, los monumentos mas preciosos que la ciencia ha levantado, se encuentran reunidos: allí, en presencia de tanto y tan magnífico caudal de ideas, el hombre comprende su dignidad, su grandeza y los altos fines para que ha sido creado. Allí reina la inteligencia, soberana del mundo, allí se respira el aire de la gloria, allí se levantan esas altas pirámides que señalan el camino del mundo, allí están reunidos los héroes del pensamiento, los atletas de la inteligencia, allí está la verdadera aristocracia de la humanidad, que cuenta por blasones 300,000 volúmenes: allí está el orgullo de las sociedades, la riqueza del porvenir, la gloria del pasado, el honor de las presentes edades.
En la biblioteca de Viena, los filósofos, sabios y escritores de todos los climas y lenguas, hermanos, por el parentesco del alma, viven reunidos y en paz: allí está el mejor árbol genealógico posible del humano linaje; esos son los establecimientos que yo visito con placer y predileccion: nunca, en ningun pais, he procurado ver las armerías, arsenales de instrumentos de muerte que nada bueno pueden decir; las bibliotecas honran una nacion; yo así lo creo; y haciendo un punto á mis involuntarias reflexiones, digamos algo de la biblioteca de Viena.
Las obras del Fénix de los ingenios españoles, del monstruo de fecundidad Lope de Vega, que en España no poseemos completas, se encuentran en la biblioteca de Viena, ocupando parte de una de sus principales salas y cuidadosamente cuidadas.
La coleccion de manuscritos es riquísima é importante: los hay de muchos escritores latinos, españoles, franceses é italianos: los manuscritos del Taso que la biblioteca de Viena posee son preciosos y de gran valía: el número de manuscritos que enriquece la biblioteca se eleva á 16,000.
Hay ademas en la capital del Austria cinco ó seis bibliotecas, con excelentes empleados á su frente y numerosas y preciadas colecciones de libros. Las academias, ateneos, y demas establecimientos literarios, responden á las necesidades intelectuales del pais.
El Museo de pinturas es tambien notable: la sala italiana contiene cuadros de Andrea del Sarto, Ticiano, Verones, Vinci y otros; que al emperador de Austria le ha sido muy fácil adquirir merced á su dominacion en Milan y Venecia.
La escuela española está dignamente representada en el museo de Viena por Velasquez, Murillo, Zurbaran y Gano, cada uno de los que tiene allí asombrosos lienzos de atrevida inspiracion.
Van-Dyck, Rubens, Rembrandt y otros artistas de gran mérito enriquecen la coleccion de cuadros que allí se ha reunido.
Seis son los teatros que cuenta Viena, en la ciudad y en los arrabales: el principal, situado cerca de la plaza de la _Harina_, y donde se canta la ópera italiana, vale muy poco, tanto por su escasa significacion artística como por su defectuosa construccion acústica. En los meses de abril, mayo y junio, temporada de la ópera italiana, se oyen en el teatro de Viena buenos cantantes.
La vida en la capital del Austria tiene algo de la vida de una provincia: diríase que todo está allí reglamentado y que á hora fija y de antemano marcada todas las distracciones deben terminar. Los espectáculos comienzan muy pronto; á las diez de la noche todos los teatros y cafés están cerrados, y cada ciudadano se retira á su casa, lo mismo, exactamente lo mismo que en una ciudad de provincia, lo cual no es ciertamente muy agradable.
El mejor paseo de Viena es el llamado del _Prater_, sitio muy agradable, plantado con muchos árboles y embellecido con la vecindad del Danubio. El _Prater_ es un punto de reunion muy ameno y frecuentado; hay tambien diferentes jardines públicos, bastante buenos.
El teatro en Viena, como en toda la Alemania, se alimenta con traducciones: despues de Lessing, Schiller y Goëthe, que hicieron esfuerzos sobrehumanos para emancipar á su patria del tributo que pagan á las escenas extranjeras, nadie le ha levantado de su postracion: la literatura dramática, propiamente dicha, no existe en Alemania. Aparte de que la censura austríaca corta el vuelo á la imaginacion, falta en Alemania un centro donde haya lo que indispensablemente necesita un teatro para existir: autores, público y actores. En Alemania, merced á sus infinitas divisiones en pequeños reinos y ducados, todo está disperso, como el espíritu nacional, que apénas existe.
Pero en cambio y compensacion suficiente, los estudios filosóficos, el individuo, ya que no la sociedad reunida, trabajan allí mas que en parte alguna del universo. La crítica, el estudio de las ciencias, la filosofía, las averiguaciones científicas, la polémica, el deseo del saber, la investigacion de los secretos del arte, la meditacion y el estudio, toman allí la principal parte de la vida, y de ahí el que los alemanes doten todos los dias el mundo con nuevas obras de ciencia y erudicion. Su clima y su espíritu, su lengua y sus costumbres los señalan como los mas á propósito para investigar, profundizar, descubrir: la filosofía trabaja la Alemania, muchas y variadas escuelas la dividen, grandes y provechosas polémicas la ilustran, discusiones admirables la iluminan. Ellos recojen atentamente el espíritu humano, le analizan y le traducen en libros. ¡Honor á la Alemania pensadora!
Los escritores alemanes, que ántes de publicar obra alguna han estudiado mucho, que reciben una esmerada educacion literaria, que aprenden familiarmente tres ó cuatro lenguas, dedican todos los dias una especial atencion á nuestra rica literatura. Es necesario verlo para juzgar de la grande predileccion que los alemanes tienen por nuestra historia literaria.
Aparte de haber traducido y comentado una y mil veces el portentoso Quijote, del cual casi todos los años publican una nueva edicion: aparte de representar con mucha frecuencia en todos los teatros alemanes comedias de nuestro teatro antiguo, traducen y representan tambien las de nuestro moderno repertorio.
Breton, Hartzenbusch, Vega, Espronceda (en sus poesías y Diablo mundo) son familiares en todos los círculos literarios de la sabia Alemania: el mismo Zorrilla, que nada tiene de poeta dramático, ha visto su Don Juan Tenorio traducido y representado en toda Alemania.
Se publican unas tras otras obras magníficas sobre nuestra historia antigua y moderna, sobre nuestra literatura, sobre nuestra novela: allí se conocen tan bien como en España mismo las obras y biografías de nuestros escritores, las cifras de nuestro movimiento literario, la vida de nuestras academias, el vuelo de nuestro periodismo, nuestra filosofía.
Es admirable; yo tengo un inmenso placer al pagarlos este merecido y justo tributo de gratitud hácia su señalado amor á todo lo que es español.
Ellos, con sus poderosos medios de comunicacion, con su pujante vida de movimiento literario, ponen en circulacion universal nuestras obras, y nos hacen leer en todas partes.
A la España le toca por utilidad y gratitud aplicarse á estudiar y difundir los tesoros literarios de la Alemania, apartándose á todo escape de esa corrupcion y pobreza de la superficialidad francesa, que sin título alguno invade nuestros dominios literarios, extraviando la juventud, pervirtiendo el gusto, y cegando nuestra poderosa facundia original con manantiales de estéril trivialidad, de infecunda superchería.
Concluyo mi corto capítulo de la Alemania, recomendando los excelentes hoteles de Munich, en especial los de la gran calle de Luis: están muy bien comprendidas las necesidades del viajero, y se sirve con excelente complacencia.
Mucho deseo poder escribir muy pronto las impresiones de un viaje por toda la Alemania, nacion la mas estudiosa de Europa.