# Viajes de un Colombiano en Europa, segunda serie

## Part 31

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Mas á pesar del vigor de la revolucion brabantina, el país volvió á quedar sojuzgado por el Austria en 1791, para ser luego el teatro de las guerras francesas y quedar, de 1794 á 1814, anexado á Francia y dividido en nueve departamentos. Es en gran parte á ese doble movimiento de revolucion é independencia verificado durante 26 años (de 1789 á 1815) y á la influencia de las instituciones francesas engendradas por la república, que debe el pueblo belga la saludable regeneracion de que da tan evidentes pruebas. Casi está demas recordar que los tratados de Lóndres (de 1814) y Viena (de 1815) fundaron la reunion en una sola monarquía de las Provincias holandeses y belgas, bajo la dinastía de los Orange; union rota en 1830 por la gloriosa revolucion con que los Belgas conquistaron su independencia. La Europa, al reconocer en 1831 la independencia belga y la neutralidad perpetua del país, dió un golpe mortal al edificio levantado por los déspotas en 1815, al mismo tiempo que aseguró la existencia de un pequeño pueblo que ha sorprendido al mundo con el noble espectáculo de su libertad y sus progresos de todo género. Lo demas pertenece al dominio de lo contemporáneo, y por lo mismo es inútil recordarlo aquí.

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La topografía de las provincias belgas, aunque en su mayor parte llana ó muy ligeramente ondulosa, está perfectamente demarcada por las hoyas ó valles de sus rios, que forman uno de los sistemas hidrográficos de Europa mas abundantes, relativamente, teniendo por bases el Escalda y el Meusa, y hasta cierto punto el Mosela, del lado de Luxemburgo. Toda la region marítima, la de la izquierda del Escalda y la comprendida entre este rio y el Meusa central, que contiene á Flándes y el Brabante meridional, es llana ó de nivel casi enteramente igual; miéntras que las comarcas de Luxemburgo, Lieja, Namur y Hainau, pertenecientes á la hoya del Meusa y de su afluente el Sambra, y las regadas por los riachuelos _Geete_ y _Dyle_, afluentes del Escalda, son generalmente montañosas ó por lo ménos de suelo bastante accidentado.

El clima es notablemente frio y desapacible, y el país generalmente fértil, excepto del lado de Ambéres, en las márgenes del Escalda.

Mide el territorio belga en su totalidad superficiaria un área de 2,956,183 hectaras; 981 kilómetros de perímetro en sus fronteras con Francia, Alemania y Holanda y su litoral marítimo; 277 kilómetros en su mayor longitud, de Ostende (N.-O.) al límite del Luxemburgo (S.-E.), y 160 en su mayor anchura. El territorio está dividido en 9 provincias que son: _Ambéres_, _Brabante_, las dos _Flándes_, _Hainau_, _Lieja_, _Limburgo_, _Luxemburgo_ y _Namur_.

Entre todas esas provincias la naturaleza ha establecido una demarcacion muy notable respecto de las condiciones del suelo. Así, en la region montañosa se encuentran inmensos depósitos carboníferos, ricas minas de hierro, cobre, plomo y otros metales, canteras de hermosos mármoles, espesos y graciosos bosques cubriendo las colinas y montañas, viñas que medran en el valle del Meusa, etc.; miéntras que en la faja marítima, mal defendida por sus barrancas arenosas, y en las llanuras de Flándes y Ambéres, florecen los trigos y las papas, la remolacha y el lúpulo, las plantas filamentosas y las oleaginosas, y reina en las ciudades la actividad del comercio, de las fábricas y de las artes. La topografía, pues, produce en Bélgica una gran variedad de industrias, explotaciones y productos, favoreciendo el progreso múltiple del país.

No hay quien no sepa que Bélgica es en Europa, por sus instituciones políticas, un modelo de liberalismo, así como por la práctica de esas instituciones un bello ejemplo de buen sentido y patriotismo. No faltan sinembargo algunas contradicciones en la organizacion belga, tales como la del fuerte censo de imposicion establecido respecto de los senadores elegibles, lo que no es aplicable á los diputados, y el contraste chocante que se nota entre la libertad absoluta acordada á la enseñanza y la que tienen los cultos, limitada esta por la ingerencia ilógica del Gobierno en la dotacion ó mantenimiento oficial de esos mismos cultos.

En realidad Bélgica es una nacion democrática, gobernada aparentemente por un rey-ciudadano y dirigida en realidad por el voto popular y la opinion pública. Es muy lisonjero ver que, asícomo el primer rey de esa jóven monarquía ha sabido acomodarse con entera lealtad á su deber de monarca constitucional, el pueblo entero, no obstante la lucha legal en que se agitan los partidos liberal y ultramontano, ha entrado de lleno desde el primer dia en la práctica del gobierno constitucional democrático, posee la plena conciencia de sus derechos y deberes, y manifiesta en todos los negocios una solidez de miras poco comun y un fondo admirable de buen sentido que no le ha faltado en ningún momento difícil. Libre en las manifestaciones de su opinion, influyente en Europa por la independencia de su prensa, considerado y estimado por la hospitalidad neutral que acuerda al proscrito y al pensamiento extranjero, y engrandeciéndose por medio del trabajo, el pueblo belga es digno de tanto mayor respeto cuanto mas visible es la pequeñez de su territorio.

El Parlamento belga es en Europa, despues del de Inglaterra (actualmente despues del de Italia tambien) el que manifiesta mejor la posesion de las prácticas parlamentarias. Allí ámbas cámaras tienen su orígen en el voto popular, si bien restringido este por un censo electoral que hace depender el derecho de la cuota de imposicion. Los consejos provinciales y municipales funcionan con independencia y hacen del régimen municipal una verdad palpable. El Gobierno ejecutivo, siempre fiscalizado y contenido ó impulsado por las Cámaras y la opinion, practica con sinceridad el régimen constitucional y se muestra en todo caso respetuoso hácia la ley, la libertad y la voluntad nacional. Cada dia las ideas ganan terreno en Bélgica en el sentido de la libertad, de la emancipacion de todos los esfuerzos legítimos y del ensanche de las instituciones democráticas. Así, es de esperar que la nacion belga subsistirá como un feliz ejemplo, como una escuela práctica de liberalismo, y que no muy tarde perfeccionará sus instituciones llevando á sus últimas consecuencias naturales la aplicacion de los principios que le han servido de punto de partida.

La poblacion belga carece de homogeneidad de raza, lengua y aun tradiciones, en parte, pero se halla en via de constante fusion, gracias á las condiciones del suelo, al estímulo de sus libres instituciones y á las grandes facilidades que ofrecen las vias de comunicacion. Alemana en las provincias de Luxemburgo y Limburgo, francesa en la region del Meusa, ó á lo mas franco-alemana, y semi-holandesa ó semi-germánica en Flándes y Ambéres, la poblacion conserva muy notables diferencias de tipo, dialecto y costumbres que parecen repartirla, como un ser mestizo, entre Francia, Alemania y Holanda. Así, en el sud-este prevalece el idioma ó dialecto _wallon_, mezcla de aleman, _roman_ y frances; en Flándes predomina el holandes algo modificado; en Ambéres y su comarca se habla un dialecto bastante diferente, y en Brusélas, Namur y Mons tiene la superioridad la lengua francesa, que en definitiva es la del gobierno, la literatura, el comercio general, la prensa de primer órden y la sociedad elegante y mas culta.

La poblacion belga es la mas condensada y una de las que progresan mas rápidamente en Europa, El número total de habitantes, que en 1831 era de 3,785,864, habia subido en 1856 á 4.529,460, de los cuales unos 2,500,000 de raza flamenca y los demas de la wallona, con excepcion de muchos miles de extranjeros é isrealitas.

Hoy no baja de 4,600,000 el número total (católicos en las 19 vigésimas partes), con una densidad que, alcanzando á 262 individuos por kilómetro cuadrado en la Flándes oriental, con el mínimum de 44 en Luxemburgo, es, por término medio, en la nacion, de 154 habitantes por kilómetro cuadrado: densidad prodigiosa, sin igual en el mundo.

Si bajo ciertos aspectos la poblacion belga está felizmente dotada, hay en su seno un hecho deplorable que no puede ménos que serle seriamente funesto, si no se buscan remedios eficaces: hablo de la increíble abundancia de conventos y comunidades religiosas, muy arraigados en el país, en posesion de considerables riquezas v en gran parte apoderados de la enseñanza.

Si esos institutos, entre los cuales algunos son realmente benéficos, no interviniesen mas que en la religion, la enseñanza y la beneficencia, por mal que lo hiciesen, el daño no sería muy grave, puesto que la libertad comun podría corregirlo fácilmente. Pero esas corporaciones, mantenidas por la nacion, son la verdadera fuerza de un partido antinacional y reaccionario que pretende no solo explotar libremente al pueblo, sino tambien infeudarlo bajo el predominio de la corte pontificia De ahí la lucha ardiente y no poco apasionada de los partidos, y graves peligros para las instituciones liberales, que no cesarán sino el dia que el Estado, practicando rigidamente los principios, retire á los cultos toda proteccion pecuniaria, los emancipe _realmente_, y ponga freno á las exacciones y la inmovilizacion de las propiedades pertenecientes á los institutos á que me refiero.

En estos últimos años la prensa y los tribunales han evidenciado muchos y gravísimos escándalos en la conducta de esas comunidades, que se dicen depositarias de la fe, la piedad y la beneficencia, y encargadas de ganar almas para el cielo y enseñar al pueblo, sin perjuicio de atesorar grandes fortunas. Muchos actos de estafa y fraude, de seduccion y concupiscencia, de raptos y ocultacion de jóvenes inocentes (particularmente israelitas y protestantes) y especulaciones muy reprobables, así como fraudes políticos ó eleccionarios, han sido probados, á cargo de comunidades, frailes y misioneros, saliendo á luz en horribles procesos. La opinion se ha indignado con razón, y la gravedad del mal ha hecho pensar seriamente en los remedios.

Por lo que hace al carácter y tipo de la poblacion belga, ámbos varían, según las modificaciones que han sufrido las dos razas principales; pero en general se nota poco vigor de diferencias en los rasgos de las fisonomías, en las costumbres y en los caractéres, y en todas partes se ve siempre asomar un no sé qué de híbrido ó indeciso que indica el contacto de las razas vecinas. Sinembargo, nótase que en Flándes todo tiene un aspecto mas marcado, aunque poco atractivo, distinguiéndose las ciudades de Gante y Brujas, como la de Ambéres, por cierta expresion material y social bastante personal ó característica.

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Como base de comparacion de los progresos que hacen las sociedades europeas, la estadística belga es una de las mas interesantes. Sinembargo, debo limitarme á recordar, hechos muy generales, á fin de no fastidiar al lector con guarismos; sin dejar por eso de llamar particularmente la atencion de los pueblos colombianos hacia la industria belga, enorme por sus proporciones relativas, que es una de las mas estimables y populares de Europa, y cuyas relaciones convienen mucho al comercio colombiano.

La agricultura belga es vasta y muy variada, abrazando casi todos los productos principales de Europa, desde las viñas y el lúpulo hasta el tabaco, las moreras para la produccion de seda y las plantas oleaginosas, aparte de la considerable produccion de granos alimenticios, lino, cáñamo, etc., etc. Sin exageracion alguna se puede asegurar que en ningún país del mundo la tierra es tan bien cultivada ni produce tanto como en Bélgica, en proporcion á la extension superficiaria. Las crias de ganados, aunque estimables, son secundarias por su importancia relativa; pero la horticultura tiene en el país gran desarrollo y produce anualmente mas de 9 millones de francos Bélgica, sobre todo en las provincias flamencas, se distingue por la perfeccion de sus métodos de cultivo, irrigacion y abono. Es muy considerable allí el cultivo de la remolacha, que procura anualmente en azúcar un valor de mas de 80 millones de francos.

Casi es superfluo hablar de la minería belga, tan conocida por sus explotaciones de hulla y otros carbones, mineral de hierro, mármoles, piedras y otros minerales. Baste decir que la pequeña Bélgica es el país que ofrece mayor cantidad de combustible mineral, y á menor precio, en todo el continente, con mucha superioridad á los demas países que poseen minas. Esa explotacion da lugar naturalmente á un gran movimiento industrial y comercial, alimentando en Bélgica el trabajo de centenares de hornos, fraguas y herrerías en que la industria metalúrgica produce muy fuertes valores, consistentes en artículos de maquinaria, quincallería, etc., notablemente apreciados, y dando lugar á un prodigioso movimiento de trasportes.

Los demas ramos importantes de la industria belga son numerosos y de valiosa producion, tales como la fabricacion de azúcar y cerveza,--tejidos de lana, lino y algodon muy apreciables (sobre todo los paños, lanillas, encajes, alfombras y adamascados)--locomotivas, rieles, máquinas y aparatos para ferrocarriles, vapores, fábricas, etc.,--armas de varias clases y una multitud de artículos secundarios. Me reservo tratar, de las bellas artes, del comercio marítimo y de la pesca, al ocuparme de Ambéres y Ostende; pero haré notar desde ahora que la industria belga, no solo se manifiesta en el país con esplendor, sino que ejerce su benéfica influencia en otros países y aún continentes, enviando sus capitales, locomotivas y wagones, y sus inteligentes ingenieros y obreros, á extender las empresas de ferrocarriles que revolucionan el mundo.

Terminaré esta breve reseña haciendo notar que, despues de Inglaterra, no hay país en el mundo que tenga, relativamente á su territorio, una red tan completa de vias superiores de comunicacion, unas fluviales ó de canalizacion, otras férreas, y las demas simplemente carreteras. Todo el país está de tal modo cruzado por ferrocarriles en todas direcciones, y magníficas carreteras, generales y vecinales, que se enlazan de mil modos, que nada es mas fácil y sencillo que trasladarse en un dia, con comodidad y baratura, de un punto á otro cualquiera de Bélgica, ó en direccion al exterior. Allí los viajes son como paseos, y todo el mundo vive paseándose.

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CAPITULO II.

LIEJA Y EL BRABANTE.

Poblacion y panorama de Lieja.--Importancia Industrial de la ciudad. --Su aspecto interior y sus monumentos.--Tirlemont.--Lováina.--Malínas.

Lieja, la antigua capital del principado del mismo nombre, y que es el centro mas importante de las poblaciones belgas pertenecientes al interesante grupo de la raza valona (ó _wallona_), tiene el primer rango industrial, político y social entre todas las ciudades que demoran en la hoya del Meusa, y es por su poblacion (91,000 habitantes) la cuarta ciudad de Bélgica.

Dominada en los tiempos anteriores á la unificacion belga por obispos que tenian el carácter y la autoridad de príncipes soberanos, aunque feudatarios, Lieja supo en todo tiempo resistir á las usurpaciones que podian menoscabarle sus libertades municipales, manifestando siempre la energía de su poblacion laboriosa; y á pesar de las luchas que agitaron su existencia hasta el principio del presente siglo, ha conservado y acrecentado su prosperidad, gracias al carácter de sus habitantes y a la actividad de su industria.

Pocos pueblos, en las comarcas de orígen frances ó céltico, se han mostrado tan decididos y celosos por el mantenimiento de sus libertades como el de Lieja, siempre belicoso y valeroso, siempre enérgico en sus resoluciones, amante del trabajo, emprendedor y perseverante. La raza de las comarcas que tienen por centro á Lieja es la mas bella y robusta de Bélgica, y la historia de su vida política y social ofrece repetidos é interesantes rasgos que prueban cualidades morales muy dignas de aprecio. A la verdad, Lieja es una de las ciudades que caracterizan mejor en Bélgica el genio múltiple de la nacion y el tipo complejo de los progresos ó la civilizacion de ese país. Las tradiciones municipales, el espíritu liberal, el interes por las letras, los bellos monumentos del arte antiguo, la actividad fabril y de la explotacion minera, la agricultura prospera y la rapidez de las comunicaciones, coinciden en Lieja para formar esa noble y fecunda armonía del progreso que caracteriza al presente siglo.

Y sinembargo, nada ofrece contrastes mas evidentes que la estructura interior y el panorama de Lieja. Un pintoresco grupo de pequeñas montañas que parecen afluir hácia la ciudad, determina allí uno de los mas risueños valles que he conocido en las regiones de Europa que se inclinan hácia el canal de la Mancha y el mar del Norte. Tres valles se reunen allí: el del Meusa, el del Urta (_Ourthe_), riachuelo que tiene su confluencia en el extremo superior de la ciudad misma, y el del _Vesdra_, que se junta con el Meusa un poco mas abajo. La concurrencia de los tres valles y sus rios, el juego de las colinas que lo dominan, formando un magnífico marco de rica vegetacion, y las ondulaciones del terreno en el fondo, producen un primoroso conjunto topo-hidrográfico, cuyo encanto se completa con la extensa masa de la ciudad, de formas caprichosas é irregulares, el aspecto de los fuertes que la dominan desde las cimas de dos colinas, y el risueño aspecto de las campiñas circunvecinas, pobladas de plantaciones y verjeles, graciosas casas campestres, fábricas y otros objetos que indican actividad y bienestar. No he visto en ninguna de las otras provincias belgas que he recorrido un panorama tan encantador como el de Lieja.

Pero al penetrar al interior de la ciudad, dividida por el Meusa en dos porciones muy desiguales, se disipa al punto la impresion que el conjunto del paisaje acaba de producir. Las calles están ó solitarias ó poco animadas, si se las recorre en las horas de comer, ó cuando la gran masa de poblacion obrera está ocupada en las fábricas; á no ser que uno penetre hasta la _Plaza del mercado_ y la de _Lambert_. Si en los afueras de la ciudad ó en los hermosos _boulevards_ que van de la estacion del ferrocarril de _Malínas_ hasta la plaza del _Teatro_, se destacan á uno y otro lado nuevos y elegantes edificios que tienen todos una planta casi uniforme, en el interior ó la parte antigua de la ciudad todo parece oscurecido por un inmenso crespon, por una atmósfera cargada del polvo y los gases del carbon de piedra que se consume allí en enorme cantidad. Baste decir que Lieja, centro muy importante de la explotacion carbonífera, yace sobre vastas galerías subterráneas, teniendo por asiento, como algunas ciudades de Inglaterra, un lecho de carbon. Así, esa ciudad, que trabaja en la superficie como en el seno oscuro de su rico suelo, es hoy esencialmente fabricante, y el viajero curioso no puede ver á sus laboriosos habitantes, sus viejas, tristes y tortuosas calles y sus interesantes monumentos, sino al traves del humo y el polvo de carbon que despiden constantemente las chimeneas de sus numerosas fábricas y fraguas.

La produccion fabril de Lieja en artículos de quincallería es relativamente enorme, y acaso no tiene rival, por lo ménos en cuanto á la cantidad, respecto de cañones, diferentes armas de fuego, armas blancas, y locomotivas ó máquinas de vapor destinadas á todos los países del mundo. De allí salen los instrumentos de guerra que _resuelven_ los problemas políticos de los pueblos (si es que la fuerza puede jamas resolverlos), tanto en Europa como en el Nuevo Mundo; y de allí salen tambien los aparatos de vapor, instrumentos de riqueza y civilizacion, que van á difundir el movimiento en casi todos los ferrocarriles del mundo. Ademas de los 29 ó 30,000 obreros que trabajan en Lieja el fierro y el acero, á 15 minutos de allí demora el distrito de _Seraing_, que en 1820 contaba apénas 2,000 habitantes y hoy tiene mas de 17,000, gracias al inmenso establecimiento fundado por John Cockerill en 1816, el mas vasto que existe en el continente para la explotacion de hulla, las forjas y hornos de fabricacion de hierro y la construccion de máquinas. Ese solo establecimiento ocupa hoy á cerca de 6,000 obreros y produce una enorme cantidad de valores.

Aparte de la ciudadela y otra fortaleza, y de diez ó doce edificios públicos notables, los mas importantes monumentos de Lieja son tres religiosos y dos civiles: de los primeros, la Catedral de _San-Pablo_, la iglesia de _San-Jacobo_ y la de _Santa-Cruz_; de los segundos, el _Palacio de Justicia_ y la _Universidad_. Casi todos los monumentos religiosos de Lieja son interesantes, al ménos por su antigüedad, pues datan de los siglos X, XI, XII y XIII, y su arquitectura corresponde al mejor y mas sencillo estilo ogival, aunque en algunos templos se ven primorosos arabescos. _San-Jacobo_ y _San-Pablo_ contienen en su interior obras de arquitectura verdaderamente magistrales, y _Santa-Cruz_, iglesia muy pequeña, es sumamente curiosa y de un estilo encantador por su ligereza, sencillez y armonía de construccion.

El Palacio de Justicia llama notablemente la atencion del viajero. Data del siglo XVI, y su estilo se resiente de la transicion que entónces hacia el arte del gótico florido al Renacimiento, ofreciendo en su conjunto y sus pormenores una curiosa mezcla de los estilos ogival, en lo principal, y morisco y veneciano en los adornos y ciertas formas parciales. Es penetrando á los dos patios del edificio, hoy orillados por tiendas de libros, quincallería, etc., que se puede apreciar el capricho de las construcciones híbridas de aquel curioso monumento.

La Universidad de Lieja, que es una de las dos sostenidas en Bélgica con fondos del Estado, se halla establecida en los edificios del antiguo convento de Jesuitas, y data apénas de 1817. Como monumento, la Universidad no tiene nada muy notable; pero como instituto es interesante no solo por los museos, colecciones científicas y biblioteca que contiene, sino tambien por el papel que hace en esa lucha vigorosa de los partidos belgas, ejerciendo su influencia en apoyo del liberalismo, lucha en que las cuatro universidades del país (dos de ellas libres) intervienen muy activamente.

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Al seguir el ferrocarril que de Lieja conduce á Malínas y Brusélas, por Lováina (_Louvain_ ó _Leuven_) y Tirlemont, la línea recorre hasta _Ans_ un trayecto montañoso, subiendo en plano inclinado hasta una altura de 450 piés sobre el nivel de Lieja. Así, el tren es remolcado por tres locomotivas, y se echa de ver que los trabajos de nivelacion han sido muy laboriosos. El magnífico paisaje de Lieja desaparece, y con él los hornos de fundicion y las minas de hulla. La hoya del Meusa queda atras y se entra en la del Escalda ó sus afluentes meridionales. Al país montañoso y minero de Lieja suceden las ondulosas campiñas del Brabante occidental, interesantes por sus cultivos, sus industrias de tejidos, etc. Se echa de ver que allí vive otra raza y fundó diferentes tradiciones otra civilizacion. Donde quiera se ve no sé qué de intermediario entre el tipo frances y el flamenco ú holandes algo modificado. Es como si un brazo de la vieja Alemania penetrase hasta allí para grabar en parte el sello de sus razas y su civilizacion. Ya no se nota en el gesto, en el lenguaje, en el continente y en las costumbres de las gentes, ni en el aspecto de las localidades, esa movilidad, esa franqueza y ese espíritu despierto y rápido que hacen recordar al frances en el país wallon. Todo ha cambiado de aspecto, y Lováina y Malínas, ciudades silenciosas y tranquilas, preparan el ánimo del viajero á la fuerte transicion que debe hacer pasando de Lieja á Gante ó Ambéres.

