Viajes de un Colombiano en Europa, segunda serie
Part 30
Sospecho que el ilustre Juan María Farina, inventor del _agua_ tan famosa, viendo que no habia esperanza de que Colonia se limpiase y purificase, resolvió fundar allí de preferencia su establecimiento como un sistema de compensacion muy oportuno.
Por lo demas, es imposible llegar á Colonia sin comprar un frasco siquiera de su agua preciosa, sin perjuicio de la que uno se bebe en los hoteles. La dificultad está en dar con el verdadero establecimiento de «Juan María Farina,» pues hay en la ciudad unas 25 fábricas, casi todas iguales pero enteramente distintas, cuyos productos llevan invariablemente el mismo rótulo, falso testimonio contra el nombre del difunto inventor de 1670. Tengo para mí que en todas partes se fabrican reputaciones como en Colonia, y que mas de cuatro hombres de Estado, publicistas, literatos, banqueros, artistas y otros personajes son los _Juan María Farina_ apócrifos del gobierno, de la política, la literatura, el crédito, las bellas artes y ... sobre todo la teología.
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Entre los numerosos edificios religiosos de Colonia ninguno llama la atencion en presencia de esa catedral admirable que los eclipsa á todos. En efecto, es tan imponente y grandiosa aquella construccion, que no obstante la falta de sus torres en la parte superior y la fealdad delas armazones y los materiales que la rodean, con motivo de los trabajos emprendidos para terminarla, produce en el ánimo del espectador una emocion de asombro, respeto y admiracion que no se disipa en muchas horas.
Esa catedral ha pasado por las mas graves vicisitudes. La primera piedra de sus cimientos fué puesta á mediados del siglo XIII, y los trabajos de construccion, despues de una lentitud secular, quedaron suspendidos enteramente en 1509. En el siglo XVIII el capítulo metropolitano degradó torpemente las admirables obras interiores del monumento, verificando modificaciones del gusto mas bárbaro. Durante las guerras de la revolucion francesa la catedral estuvo convertida en almacen de forrajes. Por último, los reyes de Prusia, desde 1820 hasta la actualidad, han tomado interes por hacer terminar la construccion, y actualmente se trabaja en ella con un empeño que hace esperar que al cabo el mundo podrá admirar en su plenitud ese monumento grandioso, que es una de las mas sublimes creaciones del arte gótico. Cuando visitamos á Colonia la catedral estaba colmada de materiales de construccion, y el martillo del obrero ensordecia con sus ecos las inmensas naves del templo.
La leyenda popular cuenta que el diablo, en la época de la fundacion, juró que jamas dejaría terminar la basílica, ni conocer el nombre del arquitecto que concibió y trazó su plan, y eso en venganza de cierta pilatuna jesuitica que diz que le jugaron el obispo y los canónigos _á Su Majestad Calientísima_ el rey de los infiernos. Sea de ello lo que fuere, la catedral es un prodigio, no obstante la falta de sus torres y el deterioro de algunas de sus partes. Mide en su totalidad la enorme longitud de 511 piés de Colonia, y la anchura de 231 piés hácia la entrada. Así como en la parte inferior del edificio la latitud, que es de 161 piés, es igual á la altura del coro, la altura de las torres debia ser igual, según el plan, á la longitud de todo el templo, y la del muro delantero á la anchura de la entrada. Es curioso notar que todos esos guarismos de longitud, anchura y elevacion son divisibles por 7. Renuncio modestamente á describir ese admirable monumento en que todo llama la atencion y asombra. Básteme decir que la fama universal de la catedral de Colonia, que predispone en su favor al viajero, no impide que este se sienta profundamente impresionado al contemplar esa obra sublime del arte religioso y popular por excelencia.
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CAPITULO IX.
DEL RIN A LIEJA.
Trayecto entre Colonia y Aquisgram.--La ciudad de Carlomagno;--sus monumentos y curiosidades.--El Sud-este de Bélgica.
El ferrocarril que pone en comunicacion á Colonia con la ciudad belga de Lieja es uno de los mas interesantes de Europa, tanto por la gracia y variedad pintoresca de los paisajes que atraviesa, como por el gran mérito de las obras de arte--túneles, viaductos, zanjas y nivelaciones --que ha sido preciso ejecutar al traves de un país tan accidentado y que corresponde á dos hoyas hidrográficas distintas.
Despues de atravesar en las cercanías de Colonia una fértil llanura, sembrada de fábricas y casas campestres, la via penetra en el túnel de _Konigsdorf_, bajo un cordon de colinas montuosas que separan la hoya particular del Rin de la de su afluente el _Erft_; corta la hermosa llanura de _Horrem_, cuya rica vegetacion riegan las aguas de ese riachuelo, y en cuyo horizonte se destacan numerosos castillos de los nobles del país, y toca luego en _Düren_, ciudad industrial de mas de 8,000 habitantes, notable por sus fábricas de paños y papeles, pero sin gracia en sus contornos ni conjunto.
En breve el tren salva el pequeño rio _Roer_, afluente del _Meusa_, y el viajero puede admirar, aunque con la rapidez de una sucesion de vistas de cosmoramas, los graciosos paisajes que mas adelante se desarrollan en esa pintoresca comarca de la hoya del Meusa. Los túneles se repiten, el terreno se presenta mas onduloso en todas direcciones, se ven frecuentemente minas de hulla y coke en actividad, que aumentan el interes y la variedad de los paisajes, y al cabo de dos horas de trayecto el tren se detiene en la curiosa y cien veces histórica Aquisgram (ó Aix-la-Chapelle), la ciudad predilecta de Carlomagno, un tiempo la segunda capital del inmenso imperio de Occidente fundado por ese extraordinario monarca de la feudalidad.
El nombre de Aquisgram (en aleman _Aachen_) ha sido tan célebre en la historia de la época feudal como en la de la diplomacia, y aunque la memoria de los hechos mas importantes es casi vulgar en Europa, no estará de mas recordar aquí algunos episodios, puesto que ellos y dos ó tres monumentos constituyen, con las aguas minerales, muy frecuentadas, todo el interés de Aquisgram. Fué en la _Civitas aquensis_ de los Romanos que, según algunos anticuarios ó cronistas, nació el inolvidable Carlomagno; esa fué su residencia mas querida, por motivos que la leyenda explica, y allí murió, en 814, ese gran fundador de un imperio continental, heredero de los Césares por derecho de conquista, héroe y legislador al mismo tiempo, organizador de la gran feudalidad, y autor de ese famoso pacto con el pontificado que, ligando la Iglesia y el Estado por el vinculo del interes, hizo á los papas reyes,--de la Iglesia una monarquía,--de la religion un despotismo,--de la autoridad real un derecho _divino_, y condenó á la humanidad á una lucha de cerca de once siglos que hoy se acerca á su término, gracias á la solucion preparada por la revolucion italiana.
Si en los tiempos de la feudalidad y del Imperio germánico Aquisgram fué la ciudad de la consagracion de los emperadores, y tuvo tan alto rango como ciudad-libre imperial, lugar de reunion de sínodos y dietas, en los tiempos modernos lo ha sido tambien de congresos diplomáticos que han ejercido considerable influencia sobre las modificaciones del derecho público europeo. Baste recordar que allí se firmó la célebre paz de 1668, relativa á la contienda de Luis XIV con España, respecto de los Países-Bajos; así como la paz todavía mas famosa, que puso término, en 1748, á la guerra de la sucesion de Austria. Fué tambien en Aquisgram que se firmó el tratado de 1818, importante por diversos motivos para la política europea.
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Aquisgram, gracias á los progresos de su activa fabricacion, principalmente de paños, máquinas y alfileres, ha sufrido muy saludables modificaciones en su estructura general, que le han hecho perder casi totalmente su antiguo aspecto. Hoy solo la preciosa Catedral, el Palacio municipal y uno ó dos monumentos mas, así como algunas callejuelas y casas de construccion antigua, recuerdan lo que fué Aquisgram. La ciudad se trasforma de tal manera que parece apénas, en parte, hallarse en construccion. Sus dos partes, antigua y moderna, están unidas, habiendo desaparecido las murallas que las separaban; la segunda va absorbiendo á la primera con sus hermosas y anchas calles, orilladas por edificios de planta elegante, y en todas partes se nota la actividad de la industria y del comercio. Por lo demas, la ciudad, situada en un terreno onduloso y rodeada de graciosas colinas, es en su conjunto pintoresca; y la influencia de viajeros que solicitan las aguas medicinales en que abunda Aquisgram aumenta el interes de la localidad durante los meses de verano.
El monumento mas interesante allí, bajo el punto de vista histórico, es el _Palacio de la ciudad_, sumamente curioso por su vieja fachada de estilo gótico y su torre semicircular, que hizo parte del antiguo palacio imperial, y notable en el interior por los magníficos frescos de su gran salon, las antigüedades que contiene y los recuerdos que hace evocar respecto de los sucesos memorables á que he aludido.
Pero bajo el punto de vista artístico la Catedral llama de preferencia la atencion, por ser, en algunas de sus partes, una de las mas bellas de Alemania, aunque desgraciadamente rodeada de edificios que la esconden en la parte inferior y le hacen perder su perspectiva por un lado. Si yo poseyera los conocimientos y el criterio artístico necesarios para juzgar con acierto del valor de los antiguos monumentos, me abstendría sinembargo de hacer la descripcion de la _Capilla_ ó Catedral de Aquisgram, ya porque no quiero fastidiar al lector con descripciones de esta especie, ya porque en realidad el monumento á que me refiero es tan complicado en su contextura y tan contradictorio en sus pormenores que no se presta á ninguna apreciacion general. No he visto jamas una catedral de formas tan múltiples, divergentes é irregulares como la de Aquisgram, en cuyo conjunto contrastan y se chocan los mas diferentes estilos, desde el romano y bizantino hasta el _rococó_ del tiempo de Luis XV, ostentándose tambien, como se ve en la nave principal y las dos capillas mas antiguas, todos los primores del arte gótico, tal como fué en el siglo XV, sobrecargado de admirables relieves y esculturas. La catedral de Aquisgram es, pues, una masa de construcciones en absurdo antagonismo y dislocacion evidente, cuyo mérito no aparece sino considerando separadamente sus partes mas antiguas, tales como la rotunda bizantina y la nave y las capillas góticas.
El interior de ese curioso monumento está lleno de reliquias muy preciosas, unas por su valor y mérito como joyas ú obras de arte, otras por su significacion histórica, y las mas notables por su relacion (verdadera ó supuesta) con la vida de Jesucristo. Así, puede decirse que los nombres de Jesus y Carlomagno resumen allí las mas venerables tradiciones. Al penetrar bajo aquellas bóvedas y rotundas el viajero va viendo á cada paso alguna evocacion del gran emperador europeo, ora en su modesta tumba, dos veces profanada por sus sucesores, ora en los numerosos muebles que sirvieron al Justiniano de la feudalidad.
Todo aquello es curioso, interesante para la crónica en mayor ó menor grado, pero impresiona poco el ánimo del hijo del Nuevo Mundo que, educado en la escuela todavía turbulenta de la democracia, no puede mirar con interes aquellas reliquias de los antiguos dominadores de Europa, grandes figuras de una civilizacion sepultada para siempre. Lo que sí hace detener las miradas de todo viajero que ha nutrido su alma con las consoladoras máximas del cristianismo, es el conjunto de reliquias, ricamente conservadas en admirables urnas, pertenecientes, según dicen, al fundador mismo de esa noble religion. No sé hasta qué punto merezca fé la autenticidad histórica de esas reliquias, que la crónica cuenta llegaron al poder de Carlomagno, unas de manos de Ivan, patriarca de Jerusalen, y otras (en 799 y 806) del patriarca Juan y de Aaroun-al-Raschid. Sea de ello lo que fuere, lo cierto es que esas reliquias son conservadas con gran veneracion, y que entre ellas figuran: los pañales de Jesus, cabellos de la Vírgen María, la sábana sobre la cual fué decapitado San Juan Bautista, muchos fragmentos de cuantos objetos sirvieron para el suplicio del Gólgota, y hasta la sangre de un santo y el prodigioso aceite que (afirman los eruditos sagrados) salió de entre la tumba de Santa Catarina, enterrada por los ángeles en el Monte Sinai.
De todas esas reliquias, algunas (telas que sirvieron á Jesus, la Vírgen y San Juan) componen una especie de aristocracia, que solo pueden mirar los ojos de testas coronadas, ó que no son exhibidas sino cada siete años. Las telas de seda en que están envueltos esos objetos, son distribuidas en pequeñísimos fragmentos á los que tienen la fortuna de concurrir oportunamente; y pasan por ser talismanes de _gran provecho_ (?). Sospecho que tal distribucion debe de ser bastante productiva, á juzgar por la considerable renta que la sola vista de esas reliquias procura á la catedral. En Europa, donde se especula con todo, los reyes y príncipes cobran _peaje_ sobre sus palacios y museos, como los obispos y canónigos en las puertas de las catedrales. Y no les falta á los últimos su razón de lógica, puesto que, si para entrar al cielo hay que pagar el pasaporte en la tierra, con igual motivo habrá de pagarse la entrada á las igleslas.
Tolerante como soy respecto de todas las creencias religiosas, con tal que sean inofensivas, respeto la veneracion que el vulgo muestra por las reliquias sagradas. Pero confieso que al visitar la catedral de Aquisgran no pude ménos que hacer ciertas reflexiones amargas. Decíame con tristeza, al ver las reliquias sagradas: «El clero católico-romano ha puesto siempre el mayor esmero en conservar intactos cuantos objetos pueden figurar como _símbolos_ del cristianismo, al mismo tiempo que ha olvidado casi completamente, desde el siglo V, la _sustancia_, el _espíritu_, la _mansedumbre_ y el _desinteres_ de esa admirable religion. El símbolo se ha convertido en objeto de especulacion, y al lado de esas reliquias (verdaderas ó falsas) del Crucificado, reinan los testimonios de la idolatría y la iconolatría condenadas por el divino _Maestro_ cuyos restos se veneran; se _vende_ la exhibicion de lo que perteneció ú atormentó á quien todo lo _dió_ á sus hermanos, hasta la vida; se ha _proscrito_ en su nombre, con brutal violencia, á los que no creian lo mismo que los guardianes del templo; se ostenta el lujo deslumbrador del oro y de las pedrerías, ocultándose lo que recuerda la vida del _proletario por excelencia_; y aun se ha hecho de sus reliquias mismas una impía clasificacion aristocrática, en honor de los _creyentes_ y no creyentes _coronados_. ¡Qué léjos está la humanidad todavía, al cabo de diez y ocho y medio siglos, de la práctica sincera y pura de los dogmas predicados por ese divino Redentor á quien se aparenta venerar en sus reliquias!»
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Aquisgran era la última ciudad de la Alemania del Rin que debíamos visitar en nuestra primera excursion. Mas tarde narraré mis impresiones respecto de Espira y otras ciudades que no he conocido sino en 1860 al recorrer la Alemania meridional, central y setentrional. La liberal, industriosa y progresista Bélgica, hija de la Revolucion, llamaba nuestra atencion como un país digno bajo todos aspectos de atento y cuidadoso estudio. Por desgracia, cuando se viene á Europa por algunos años, dejando la patria en el Nuevo Mundo, es imposible hacer verdaderos _viajes_ de residencia. Si se quiere conocer el mayor número posible de pueblos, para poderlos comparar y deducir de su comparacion alguna enseñanza provechosa, es preciso contentarse con rápidas _excursiones_, hechas, por lo general, en ferrocarril ó _ á la vapor_. Por eso mis narraciones se reducen modestamente á meras _impresiones_, que en todo caso reclaman la indulgencia del lector.
No me ha sido posible recorrer el sur y sud-oeste de Bélgica, que son con el sud-este las comarcas mas pintorescas del país, correspondientes á las hoyas del Meusa y su afluente el Sambra. De toda esa interesante region, donde se encuentran las grandes minas de carbon y hierro, muy graciosas y complicadas montañas, y las activas ciudades de Charleroi, Namur, Huy y Lieja, solo pudimos visitar la última, que es la metrópoli del Meusa central, y uno de los mas opulentos centros de actividad industrial en Bélgica. Reservo lo demas para mas tarde.
De Aquisgran á Lieja se recorre una de las mas interesantes vias férreas que se conocen en Europa, tan interesante por el encanto y la variedad de los paisajes como por el mérito de las obras de arte que muestran la insuperable habilidad de los Belgas para la construccion de ferrocarriles. Dos túneles cercanos á Aquisgran y el hermoso viaducto de _Astenet_, obra de muy considerable mérito, hacen notable el trayecto hasta _Terlbesthal_, ciudad pruso-rineana (la última en la vía) cuyos 12 ó 13,000 habitantes viven en la actividad de la industria. Inmediatamente despues la via penetra al territorio belga y se hunde en el tortuoso y lindísimo valle del _Vesdra_, riachuelo afluente del Meusa, cuyo estrecho cauce caracolea por en medio de un laberinto de colinas, montuosas unas, otras esmeradamente cultivadas, ó explotadas en sus ricos depósitos de carbon mineral y sus filones de hierro.
El tren se detiene un minuto al pié de la pobre _Limburgo_, pequeñísima ciudad que, demorando sobre la falda de una montaña casi desposeida de su nombre por _Dolhain_ (villa inferior situada en el fondo del valle) parece estar lamentando sus perdidas y olvidadas _glorias_ de antigua capital de un _gran ducado_. Muy cerca esta la ciudad de _Verviers_, la más importante localidad de la comarca, donde el viajero se detiene á presentar su pasaporte y hacer registrar su equipaje en la aduana. Verviers es una mediana ciudad de mas de 28,000 habitantes (ó de 40,000, si se incluye la poblacion de las localidades contiguas) de planta enteramente nueva, muy favorecida por el tráfico internacional y la proximidad de Spa (ciudad de aguas muy á la moda), asi como de Lieja y Aquisgran, y compuesta en su totalidad de fábricas, almacenes de depósito y habitaciones de fabricantes y obreros. La fabricacion de paños, hilos y tejidos de lana de muchas clases que se hace en Verviers tiene grandes proporciones, produciendo cerca de cien millones de francos anualmente. Sus paños y demas géneros de lana son principalmente consumidos en América y por el ejército belga, y puede decirse sin exageracion que Verviers es «la Leeds de los Belgas.» La ciudad adelanta muy visiblemente, y en ella misma se fabrican las máquinas necesarias para los hilados y tejidos. Considero útil recomendar especialmente á los hispano-colombianos esta parte de la interesantísima fabricacion belga, porque los productos de Verviers son muy adecuados para al consumo de las gentes de medianas comodidades, á causa de su solidez y bajo precio. Mucho celebraría yo que se comprendiese que el mercado belga es uno de los que mas convienen á los hispano-colombianos, respecto de un gran número de articules.
Despues de Verviers el interés de la vía está todo en la topografía y en las obras del ferrocarril, hasta llegar, en el valle del Meusa, á la populosa Lieja.
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TERCERA PARTE.
BÉLGICA.
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CAPITULO I.
LA NACION BELGA
Resúmen histórico.--Topografía general del país.--Instituciones políticas.--Poblacion.--Estadística.--Agricultura.--Industria y minería.--Comercio y vías da comunicacion.
La nacion belga, aunque relativamente pequeña, es, sin disputa, una de las mas interesantes de Europa, sea que se la considere bajo el punto de vista artístico, sea bajo el político ú el económico. No obstante la modestia de sus proporciones territoriales, creo que Bélgica es en Europa, despues de Inglaterra, el país donde un colombiano, nacido en el tumulto de una democracia rudimentaria, puede estudiar y comprender con mas provecho el fenómeno de la íntima alianza que la naturaleza de las cosas ba establecido entre la libertad y la civilizacion, haciendo que corran parejas, que se sirvan y sostengan mutuamente, y que no puedan vivir la una sin la otra de un modo fecundo para el bienestar de la humanidad.
Sería inoportuno querer ostentar una falsa erudicion histórica en esta narracion destinada solo á ofrecer á mis compatriotas del mundo colombiano el simple recuerdo de algunas impresiones. Por tanto, debo limitarme á refrescar en la memoria del lector los sucesos culminantes de la historia de Bélgica, algunos de los cuales, coincidiendo con las revoluciones de Francia, demuestran la solidaridad que las ideas, maduradas y difundidas por el tiempo, establecen entre los pueblos, por mas que los separen diferencias de raza y tradiciones.
Es bien sabido que las provincias belgas, de poblacion primitivamente céltica, y luego _germanizadas_ por inmigraciones de barbaros de ultra-Rin, fueron sojuzgadas por César, permaneciendo bajo la dominacion romana hasta la época de la invasion de los Francos que se extendió á la Galia francesa. Bélgica corrió la misma suerte que Francia y tantos otros países, haciendo parte del inmenso imperio carlovingiano, despues dividido en tantas porciones entre los herederos de Carlomagno. De ahí la creacion de diferentes Estados de la edad feudal que dividieron á Bélgica, bajo los nombres de principado de _Lieja_, ducados de _Brabante_ y _Limburgo_, condados de _Flándes_, _Hainau_ y _Namur_, marquesado de _Ambéres_ y señorío de _Malínas_.
Los enlaces de familia fueron ligando todos esos miembros, que al cabo formaron un solo cuerpo de union _personal_, bajo la autoridad comun de los duques de Borgoña, célebres por su poder y por las sangrientas guerras que provocaron. Mas tarde otro célebre enlace de familia apuró la concentracion, haciendo pasar la Bélgica al dominio de la casa austríaca de Habsburgo, por ser este país la dote de la hija de Cárlos el Temerario (María), casada con Maximiliano, primer emperador de este nombre en Alemania. En el siglo XVI (1506) Felipe el Hermoso, rey de Castilla y sucesor de María de Borgoña respecto de las provincias belgas, las trasmitió en herencia á Cárlos I de España y V de Alemania, y desde entónces hasta 1598 la dominacion española se sustituyó á la austríaca.
Sinembargo, como en aquellos tiempos las naciones se eclipsaban enteramente ante la _soberanía_ de los príncipes, dependiendo su suerte de sucesos personales, la muerte de Clara-Isabel, hija de Felipe II (quien le dió en dote los Países-Bajos austriacos, al casarla con el Archiduque Alberto de Austria, en 1598) hizo volver el país á la dominacion brutal y estancadora de los vireyes españoles; dominacion que, durando 71 años (desde 1633 hasta 1715) terminó definitivamente por la nueva cesion hecha al Austria en virtud del tratado de paz de Rastadt. Acaso Bélgica es el único país de Europa que conserva testimonios y recuerdos relativamente gratos de la dominacion austríaca, que fué allí tan suave y fecunda como en aquellos tiempos era dable. Con todo, el emperador José II emprendió allí reformas que contrariaban fuertemente las tradiciones municipales del país, profundamente arraigadas, y al cabo estalló la revolucion, en términos que la nacion se habia emancipado y constituido en 1789, bajo el nombre de «Provincias Unidas de Bélgica», en los momentos en que la revolucion acababa de formalizarse en Francia.