Viajes de un Colombiano en Europa, segunda serie

Part 28

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La república de Francfort, incrustada entre los territorios de Hesse-Darmstad y Nassau, contiene una área total de 48 kilómetros cuadrados, y se compone de la ciudad capital, con su arrabal de _Sachsenhausen_, dos pequeñas villas y cinco aldeas, con una poblacion general de cerca de 74,000 individuos (sin contar la guarnicion federal) de los cuales cerca de 68,000 corresponden á Francfort y su arrabal. De esa poblacion, 8,000 pertenecen al catolicismo, mas de 6,000 al judaismo, mas de 3,000 al calvinismo, y los demas á la comunion luterana. Las rentas y los gastos anuales del Estado alcanzan por término medio á 445,000 _talers_, y la deuda á 5,000,000. El Estado, en asocio de Hamburgo, Brémen y Lubeck, ocupa el 17° rango en la Confederacion alemana, y el 2° entre las cuatro repúblicas ó ciudades libres.

Situada en medio de una llanura, á corta distancia de la cadena de bajas montañas llamada _Taunus_, Francfort tiene su base en las dos márgenes del rio _Main_, extendiéndose sobre la derecha la ciudad propiamente dicha, y sobre la izquierda el arrabal de Sachsenhausen. El país vecino no es hermoso por su topografía; pero el cultivo esmerado de las campiñas, los innumerables y bellos jardines de los alderredores, que han reemplazado las antiguas fortificaciones, y el panorama del rio y las localidades vecinas, le dan al conjunto un aspecto gracioso y pintoresco durante la época de vegetacion.

Si la agricultura de esas campiñas apénas alcanza para las necesidades de la poblacion, la industria fabril de la ciudad tiene mucho mayor importancia, particularmente en artículos de joyería. Pero lo que constituye la verdadera importancia de Francfort es su enorme acumulacion de capitales al servicio de todas las especulaciones de crédito, su gran movimiento comercial de cambios para toda la Alemania, y la concentracion de cuatro líneas de ferrocarriles que sirven de lazo de union á todos los alemanes y á muchos del continente establecidos en otros países. No es fácil apreciar hasta qué punto la riqueza, la actividad y las comunicaciones de Francfort influyen sobre la economía de toda la Alemania y aun de casi toda la Europa, ya facilitando los viajes y las transacciones, ya concurriendo á todos los empréstitos de los gobiernos y las grandes compañías, ó fomentando empresas muy diversas en todos los países. Bajo este aspecto, Francfort concurre con Lóndres, Paris, Amsterdam y Hamburgo á constituir esa irresistible soberanía que el dinero y el crédito ejercen en Europa y que se hace sentir en todas las regiones del mundo.

En Francfort el tiempo ha clasificado muy distintamente las manifestaciones de la vida social. Así, en los alderredores, en las cercanías del vasto semicírculo que ántes describian los fortificaciones, tocando en sus extremidades á la márgen derecha del Main, no se ven sino hermosos barrios enteramente nuevos, vastos y graciosos jardines, alegres quintas, calles anchas y rectas de completa regularidad, alamedas en las vias carreteras, casas elegantes, todas de construccion uniforme y casi todas pintadas; en fin, las estaciones de los ferrocarriles, siempre repletas de viajeros y en incesante actividad.

Pero si penetrais al interior de la ciudad, sea por la puerta _San-Gallus_, para pasar por delante de la iglesia de _Weissfrauen_ y la casa de _Goethe_; sea por la puerta del _Taunus_, desembocando en la plaza del _Rorsmark_; sea en fin por la puerta _Roekenkeimer_ y la plaza del _Teatro_, encontrareis en todas las casas un aspecto completamente distinto, no obstante que las nuevas construcciones van invadiendo la ciudad de la edad média y borrándole algunos de sus rasgos característicos. Allí hallareis un gran movimiento de negociantes, obreros y mercancías, de viajeros curiosos, de gentes de los mas diversos tipos. De cada diez casas seis por lo ménos os llamarán la atencion por sus extrañas formas, sus techos puntiagudos, sus fachadas triangulares, sus balcones esculpidos, sus curiosas ventanas superpuestas ó pareadas de un modo singular, sus muros compuestos de trozos de madera conbinados en forma de red, sus tejados que parecen madrigueras de ratas ó palomares amontonados en desórden.

Hallareis un laberinto de callejuelas muy angostas, tortuosas, extravagantes en todo, pasablemente sucias (en los barrios de los israelitas y los católicos particularmente), monumentos sumamente curiosos, palacios que resumen las mas interesantes tradiciones, mercados públicos en que el campesino aleman muestra toda la originalidad de su tipo, en fin un espectáculo que impresiona vivamente al viajero de distinta raza y civilizacion.

Una de las curiosidades mas renombradas de Francfort ha sido la _calle de los Judíos_, que Víctor Hugo y otros observadores han descrito con mucha energía. Hoy esa calle ha perdido mucho de su carácter particular, á virtud de demoliciones y reconstrucciones importantes, y los habitantes de ese triste barrio tienen una posicion bien distinta de la que en otro tiempo los hizo interesantes. Verdad es que la ley no los ha emancipado todavía, implacable en su miserable egoismo que niega el carácter de ciudadano al que no es cristiano. Pero al ménos el israelita tiene seguridad en su culto, su industria, su persona y su propiedad, el dinero le ha servido para emanciparse civilmente en Alemania como en Inglaterra y otros países, y la nocion de la justicia ha hecho grandes progresos respecto de esa raza perseguida, tan laboriosa como perseverante. Hoy ella trata de regenerarse, sea entrando en las comuniones cristianas, sea modificando el judaismo en el sentido del libre exámen y el progreso. Si ántes los Judíos de Francfort fueron tan cruelmente tratados, hoy su condicion es muy distinta, y si han de conservar sus costumbres de usura, ocultacion, especulaciones sobre harapos y cosas viejas, desaseo repugnante y espíritu estrecho de raza ó comunion, el juicio que en lo futuro se forme les atribuirá la mayor parte de la responsabilidad.

Por curioso que sea todavía el barrio de los Judíos en Francfort, el lector me permitirá que reserve mis descripciones respecto de esa raza para el capítulo en que mas tarde hablaré de Praga, porque es en esta ciudad donde he creido hallar mejor caracterizadas las costumbres de los judíos alemanes.

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Los mas interesantes monumentos públicos de Francfort son: el palacio llamado _Rómer_, _la Bolsa_, la catedral ó _Dom_, la _Biblioteca_, los museos _Stoedel_ y _Bethman_, y las estatuas consagradas á _Goethe_ y _Guttemberg_. El edificio llamado Rómer, de aspecto singular y muy antiguo, guarda las tradiciones históricas de Francfort y del antiguo imperio de Alemania. Allí existen los archivos de la ciudad y tiene sus sesiones muy modestamente el Senado de la república. El salon principal, donde se reunian los _Electores_ ó potentados del imperio á elegir el Emperador (en los tiempos en que los soberanos debian su poder a una ficcion ó forma elecionaria, sin consideracion al derecho _divino_ de sucesion),--el salon principal, digo, embelesa todavía á muchos Alemanes y es el orgullo de la ciudad, porque contiene los retratos de cuerpo entero de todos los emperadores de Alemania, y algunos trastajos que les pertenecieron.

La Bolsa no es notable sino por el extravagante contraste de su parte interior, de estilo casi morisco, y la exterior, adornada con estatuas y una fachada de aspecto muy diferente. Acaso ese edificio es el mas _cosmopolita_ que existe en Europa, en cuanto a sus formas exteriores, pues sus estatuas representan no solo la _Esperanza_, la _Prudencia_ y el _Comercio_ marítimo y terrestre, sino tambien las cinco grandes regiones del mundo.

El Dom, aunque es el mejor monumento religioso de Francfort y no carece de mérito y curiosidades, es muy subalterno en comparacion de otras catedrales góticas de Alemania. La Biblioteca es un edificio moderno, bien apropiado á su objeto y bastante rico en libros impresos y manuscritos, que componen mas de 100,000 volúmenes. La coleccion de cuadros de pinturas que se halla en la parte baja no contiene obras bien dignas de atencion.

No sucede lo mismo respecto del bello y rico _Museo Stoedel_, fundado por un opulento negociante de ese nombre. Ese generoso patriota y amigo de las artes del dibujo legó á la ciudad sus casas y colecciones y un capital de 1,200,000 florines para fundar el Instituto que existe, que es al mismo tiempo un museo y una escuela especial. Las colecciones son ricas y variadas, y desde el vestíbulo se encuentra con agrado el culto del arte en dos bellas estatuas de mármol que representan á Rafael Sanzio y Alberto Düren. Los numerosos salones de las galerías contienen muchos centenares de cuadros antiguos y modernos, representantes de todas los escuelas. No son pocas las obras maestras que hay en la coleccion, particularmente de las escuelas italianas, holandesa, flamenca y alemana.

No nos fué posible visitar el museo _Bethman_, de escultura, que pasa por ser generalmente mediocre, si bien contiene un objeto excepcional de gran fama: la estatua de _Ariana_, obra de mármol primorosa por la composicion y ejecucion.

El monumento consagrado á _Goethe_, en el centro de una plaza ó muy ancha calle sombreada por grandes árboles, es digno de ese gran genio y de la ciudad que fué su cuna. Es una hermosa estatua de bronce de gran tamaño (de mas de 14 piés de altura) que reposa sobre un pedestal del mismo metal, de 12 piés de elevacion, y representa al ilustre poeta, filósofo y pensador universal, de pié, apoyado contra un tronco de encina y con una corona de laurel en la mano izquierda. Lo mejor del monumento es el pedestal, cuyos magníficos relieves representan las tres _Musas_ de la poesía y las principales creaciones de Goethe: _Fausto_ y _Mefistófeles_, _Miñon_ y _Guillermo Meister_, _Tasso_, _Ifigenia_, _Herman_ y _Dorotea_, _Prometeo_, etc.

No léjos del monumento de Goethe está otro, compuesto de tres grandes estatuas de bronce, formando grupo y representando á los tres hombres que, de diferentes modos y en diverso grado, concurrieron á la invencion y aplicacion primera de la imprenta: Guttemberg, Fust y Schoeffer. Esa union fraternal de los tres primeros obreros de la publicidad es un noble símbolo bien digno de alabanza.

Apropósito de imprenta haré notar que en Francfort se publica el mas antiguo periódico del mundo: el _Diario de Francfort_, cuyo primer número apareció en 1615.

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La transicion que hace el viajero de Francfort á _Wiesbáden_ (la ciudad principal del ducado de Nassau) es violenta, no obstante que la distancia es corta ó de pocas horas de ferrocarril, siguiendo la via que conduce directamente á _Cástel_ (lugar situado sobre la márgen derecha del Rin, enfrente á Mayenza) y volviendo hácia el nordeste en direccion á los montes del Taunus.

En efecto, en Wiesbáden la topografía es variada y pintoresca en extremo; el país es montañoso y muy distinto de las llanuras que rodean á Francfort; el movimiento industrial y comercial es casi nulo; y en vez de los bancos y las manifestaciones de la vida fecunda, no sobresalen sino los objetos y las costumbres que indican la aspiracion al goce, la inquietud de la ociosidad y una tendencia viciosa. En Francfort se crean capitales; en Wiesbáden se juegan y disipan.

El contraste no es ménos notable, respecto de Francfort, en cuanto á la situacion política. El ducado de Nasau (ó Nassau) es en apariencia uno de los mas liberales de Alemania, si se atiende á su Constitucion de 1814. Pero la política del gobierno es notablemente retrógrada; la prensa no goza, de hecho, de libertad suficiente, ni la asociacion tampoco; el príncipe reinante piensa mas en sus provechos dinásticos que en los intereses del pueblo; y como las Cámaras legislativas no representan sino á las clases privilegiadas, la administracion puede impunemente persistir en su política de resistencia. Haré notar, sinembargo, en honor del ducado de Nassau, que la instruccion pública tiene allí muy notable desarrollo. Así, ademas de varias escuelas ó colegios importantes, existen unas 28 de distrito y cerca de 700 elementales, lo que es muy considerable para una poblacion de 432,000 habitantes que ocupan un territorio de 4,546 kilómetros cuadrados de superficie. Esa poblacion está distribuida, según las religiones, así: 226,000 luteranos; 199,000 católicos y 7,000 israelitas. Las dos grandes comuniones cristianas tienen representacion especial en las Cámaras legislativas.

El territorio de Nassau, comprendido entre el Rin (ribera derecha) y sus afluentes el Main y el Lahn, casi paralelos entre sí, es enteramente montañoso. La agricultura es la base principal de su produccion, y en segundo lugar la minería. Los productos agrícolas son los mismos que en Báden, siendo de notar particularmente las maderas de vastas y magníficas florestas, los vinos superiores (entre estos el famoso _Johannisberg_), producto de las viñas establecidas en las riberas de los tres rios, y las frutas de innumerables huertos de las faldas meridionales del Taunus.

Wiesbáden, que contiene poco mas de 15,000 habitantes y es la capital del ducado, es una ciudad de muy pintoresca situacion y rejuvenecida en su mayor parte, gracias al atractivo de sus aguas minerales, que sirven de pretexto al juego desenfrenado, la ostentacion y la ociosidad _de gran tono_, durante los meses de verano y el principio del otoño. En realidad Wiesbáden no es mas que la reproduccion de Báden, en su carácter principal, lo que me dispensa de hacer descripciones detalladas. La casa de la _Conversacion_ es, sinembargo, mas vasta y curiosa, y ofrece en los jardines y parques que la rodean, como en las calles y alamedas vecinas, y en sus inmensas galerías, repletas de curiosidades artísticas y mil objetos de lujo y capricho en venta, un conjunto mas atractivo, mas agradable y variado que el de la Casa de Conversacion de Báden.

En las cercanías del inmenso edificio,--templo elevado por el duque reinante (mediante utilidad) al juego y la vanidad, así como á la curiosidad inocente de muchos excursionistas,--se desarrollan de un lado magníficos jardines y parques al pié de graciosas colinas coronadas por soberbias quintas, algunas de exquisito gusto en su estilo de construccion. Por allí vaga alegremente la turba de elegantes ociosos y de lujosas cortesanas, que ostentan su hermosura _cosmopolita_ y su fortuna de cotizacion mas ó ménos anónima. Del otro lado de la Casa de Conversacion, hácia la parte nueva de la ciudad, se ven calles espléndidas sombreadas por alamedas y orilladas por vastos y lujosos hoteles que parecen palacios, habitados principalmente por familias inglesas y excursionistas franceses.

Despues, algunas vias carreteras conducen, por los planos inclinados de una sucesion de risueñas colinas y por en medio de numerosas quintas y bonitos bosques y verjeles, á sitios de los alderredores muy solicitados por los viajeros, ya por su belleza pintoresca ó algunos monumentos curiosos, ya por los puntos de vista que ofrecen sobre el rico país circunvecino y las llanuras y riberas del Rin.

Entre aquellos monumentos el mas interesante es la preciosa capilla griega ó de estilo bizantino ruso, llamada _Mausoleo_, que el duque reinante hizo construir en 1852 en honor de su esposa difunta, princesa de Rusia. Ese monumento, situado sobre una colina solitaria, en medio de bosques, á 5 kilómetros de Wiesbáden, es realmente una primorosa muestra del estilo griego moderno, tanto por la forma singular de sus muros de mármol y sus cinco cúpulas doradas, como por la magnificencia con que en el interior está prodigado ese lujo de dorados, mármoles y frescos que da tan mundanal aspecto á los templos y capillas del arte bizantino moderno.

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CAPITULO VII.

EL RIN.

Cástel.--Mayenza.--Las riberas del rio.--Una hija de la pérfida Albion, á bordo de un vapor y en tierra.

Al volver de Wiesbáden á la márgen derecha del Rin, descendimos del tren en _Cástel_ ó _Kastel_, pequeña localidad que sirve de cabeza al puente de barcas echado sobre el rio, llenando una funcion análoga, respecto de Mayenza, á la que corresponde á Kehl respecto de Estrasburgo. Así, Cástel no es en realidad sino un arrabal fortificado ó dependencia de Mayenza, cuyo destino es proteger el puente, facilitar el cobro de peajes y ofrecer al mismo tiempo un embarcadero para los vapores y barcas que navegan el Rin y para el ferrocarril que conduce á Francfort. Nos apresuramos, pues, á pasar á Mayenza, ciudad de 38,000 habitantes, que es la capital del territorio que el gran-ducado de Hesse-Darmstad tiene sobre la márgen izquierda del Rin.

Toda la importancia de Mayenza, bajo el punto de vista de la historia y la filosofía social, se resume en dos palabras: _fortificaciones_ é _imprenta_, que representan el genio destructor de la guerra ó los conquistadores, y el genio creador de Guttemberg, ese divino conquistador de la soberanía perdurable del pensamiento. En efecto, en Mayenza todo hace recuerdar los horrores de la guerra, todo tiene el sello amenazante de las preocupaciones belicosas; al mismo tiempo que en el seno de tantas fortificaciones reinan el nombre y la memoria de Guttemberg y sus compañeros de fecunda labor. Si á las formidables fortificaciones de triple circunvalacion, y la casa y estatua de Guttemberg, agregamos la muy notable catedral de Mayenza, tendremos que sus tres objetos verdaderamente importantes caracterizan vigorosamente el conjunto de las evoluciones de la sociedad europea desde los tiempos de la edad feudal hasta hoy. La catedral, de estilo gótico-romano, ó la _Religion_;--las fortificaciones, ó la _Guerra_ de conquistas, emancipacion y regeneracion;--la humilde casa y la estatua de Guttemberg, ó la _Curiosidad_ ó insaciabilidad del alma, aspirando á conocerlo todo, vulgarizar la verdad y establecer el cosmopolitismo de las ideas: tales son, en definitiva, los grandes rasgos de las evoluciones humanas despues del advenimiento del cristianismo.

El orígen de Mayenza data de ántes de la era cristiana, aunque, á decir verdad, esa ciudad fuerte ha sido tantas veces medio destruida y reconstruida, por causa de las luchas sucesivas de los bárbaros, del feudalismo primitivo, del imperio germánico y de las guerras europeas ó franco-alemanas, que casi no se puede fijar una fecha exacta para indicar la edad de la patria adoptiva de Guttemberg. La historia conserva grandes tradiciones de la vida política y militar de Mayenza, cuyo papel ha sido tan notable, particularmente en las guerras de la gran Revolucion francesa. Es digno de notarse que, así como en esa ciudad vivió el hombre que debia revolucionar con la imprenta la vida del espíritu humano, fué de allí que surgió tambien, en 1247, esa célebre _Liga del Rin_ que echó las bases de la destruccion del vandalaje permanente de los señores feudales.

Echado un golpe de vista sobre las fortificaciones, que describen un inmenso y triple semicírculo; sobre las calles de la ciudad, generalmente sucias y de aspecto análogo al de las que ofrecen las ciudades flamencas; sobre el largo malecon de la orilla del Rin, encerrado estúpidamente entre el rio y una fila de murallas inútiles, y sumamente desaseado; y sobre el palacio gran-ducal, donde se hallan reunidos algunos museos mediocres y una considerable biblioteca, rica en manuscritos alemanes de los llamados _incunables_, no queda mas que ver que la catedral y la bella estatua de Guttemberg. Esta es una obra de bronce muy notable, ejecutada conforme á un modelo del célebre Thorwaldsen.

La catedral es un monumento extraño por sus formas exteriores y sumamente curioso por las interiores y las esculturas y antigüedades que contiene. No he visitado talvez una catedral de interior tan sombrío como el de la de Mayenza, cuya historia relata muchas vicisitudes. Esta catedral carece de fachada, y al observar su conjunto no parece sino una masa informe de piedra pintada. En su interior presenta en cada una de sus extremidades un coro ó especie de bóveda romana, que parece cada uno corresponder á una iglesia distinta. Los estilos son bien diversos, aunque del género gótico en gran parte, entre los dos cuerpos, ligados por una inmensa nave; y todavía es mayor la diversidad entre los seis campanarios que coronan la construccion, pintados de diverso modo, según los estilos, que indican las vicisitudes seculares por las cuales ha pasado el monumento.

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Eran las dos de la tarde cuando partíamos de Mayenza, á bordo de un hermoso vapor que, descendiendo el Rin, debia conducirnos hasta Coblenza. Llegaba el momento de satisfacer nuestra ardiente curiosidad de contemplar, siquiera de paso, las admirables riberas de ese rio, entre Mayenza y Colonia, donde la naturaleza, el tiempo y la industria humana han amontonado sobre las rocas volcánicas de un revuelto cordon doble de montañas, cien viejos castillos feudales, monumentos de una civilizacion _romántica_, de una época de recomposicion social; numerosas ciudades, villas y aldeas, llenas de tradiciones, donde hoy florecen la Industria y el comercio de la Prusia rineana; paisajes encantadores que el arte y la poesía han imitado y cantado mil veces, y vastos y caprichosos viñedos cuyos productos generosos son el orgullo de la Alemania.

Desde lo alto de una colina que domina á Mayenza y sus fortificaciones habíamos contemplado con delicia el vasto panorama que se desarrolla sobre las dos márgenes del Rin, particularmente desde la confluencia del _Main_ hácia abajo. En el puerto del embarcadero la escena, aunque muy reducida, tenia interes por lo pintoresco del conjunto y de los pormenores. Los vapores y las numerosas barcas del rio; el movimiento giratorio de una parte del inmenso puente de barcas (555 metros de longitud) al darles paso á los buques; la actividad mercantil que reinaba en los malecones de ámbas riberas, y el extenso y curioso agrupamiento de 17 casitas-molinos flotando sobre las ondas y en constante movimiento, ofrecian, junto con la mole desigual de la ciudad, un cuadro curioso y lleno de animacion.

A bordo del vapor que nos conducia se hallaban mas de cien personas de todas condiciones, en su mayor parte alemanes, ó excursionistas extranjeros. Como el buque era cómodo y la excursion entretenida, todo el mundo manifestaba buen humor, salvo uno ó dos pares de ingleses taciturnos y seriotes, aburridos hasta de las riberas del Rin al comenzar á verlas. Entre ellos se hallaba una buena señora, hija legítima de Albion, que venia de Roma y se dirigia á Inglaterra, Anglicana ortodoxa, pero llena de ese candor que distingue á casi todos los ingleses excursionistas, contaba con entusiasmo que le habia besado el pié á Pio IX y que este patriarca la habia tratado con la mayor dulzura. Roma, con sus venerables ruinas de quince ó mas siglos, le parecia la mejor cosa del mundo, despues de la reina Victoria, eso sí.

La raza inglesa tiene la singularidad de ofrecer en su tipo dos caractéres enteramente contradictorios: la suprema astucia en la especulacion y la política, y la suprema candidez en la inocencia. Tal parece como si el pueblo inglés hubiera nacido del matrimonio de la «pérfida» Albion con algun genio predilecto del Limbo. Ello es que nuestra compañera de viaje pertenecia completamente al tipo candoroso, y que apesar de sus 65 noviembres hablaba como una criatura inocente. No sabiendo hacerse entender suficientemente en frances, ni ménos en aleman, se nos acercó á hablarnos en inglés, rogándonos que le pidiésemos á un sirviente del vapor un vaso de limonada. Ella, mezclando el inglés con el frances, habia pedido _une glass de limonade_, y como el criado habia tomado la palabra inglesa _glass_ (vaso) por la francesa _glace_ (helado), la habia perseguido con un helado de limon que la buena señora no queria de ningún modo.