Viajes de un Colombiano en Europa, primera serie

Part 35

Chapter 35 3,728 words Public domain Markdown

Por todas partes los graciosos balcones, las discretas celosías, veladas en su interior por finos cortinajes, tras de cuyos pliegues se alcanzan á ver medio escondidas algunas caras primorosas como apariciones ideales; los aéreos miradores de cristal, empinados caprichosamente sobre los techos; las ventanas con enrejados de hierro curiosísimos; las vastas azoteas adornadas de jarrones con flores y pequeños arbustos bañados por el sol y agitados por las brisas marinas. Pero nada tan curioso, tan deliciosamente bello y suntuoso como las casas de los mas ricos propietarios, en las principales plazas y calles, verdaderos palacios de hadas, de un orientalismo encantador. En todas ellas una portada magnífica de mármol ó rico jaspe, trabajada con esmero; un zaguán que parece la antesala de una suntuosa habitación, con el pavimento y los muros de mármol, el techo estucado y la puerta interior de soberbios cristales con labrados de arabescos y bellos colores. La puerta está siempre abierta durante el dia. Os acercáis, y un criado desciende la escalera al punto y os invita con la mayor atención á visitar la casa, aunque la familia esté presente. Si aceptáis, el propietario (algún opulento negociante) se presenta, y con una obligante cordialidad casi irresistible,--al ver que sois extranjero--os repite la invitacion, os ruega que subais, os pregunta si quereis tomar un refresco, etc.

Yo había visto espléndidos palacios y suntuosos hoteles en Francia, en Inglaterra, en Barcelona y Madrid; pero no tenia idea de casas tan preciosas, tan romanescamente orientales como las que visité en Cádiz y Sevilla. Pasais adelante del zaguan, y os encontrais en un patio cuadrado y claustrado, en cuyos cuatro costados se levanta el edificio, cubierto por una alta cúpula de cristal que lo hace parecer un invernáculo. A los lados, en el piso bajo, se ven los vastos salones destinados á los negocios ú oficinas del propietario; en el fondo hay un elegante pasadizo que conduce á los patios interiores (los verdaderos _patios_), destacándose á los lados, ya en caracol, ya en ángulos rectos, las escaleras monumentales que conducen á los tres, cuatro ó cinco pisos de la casa. Desde la base hasta la cúpula de cristal se proyectan en todo el interior del patio-salon tantos órdenes de balcones continuos y claustrados cuantos pisos tiene la casa. No hay un pavimento en ese patio cubierto (que es como la sala central), en las escaleras, los balcones interiores y todas las piezas del edificio, que no se componga de soberbias baldosas cuadradas de mármol blanco y azul, ó negro ó jaspeado; no hay un balcon, una puerta, una baranda que no tenga mil arabescos y primorosas molduras de un gusto exquisito; no hay una pared que no esté ricamente estucada y labrada. Cada _patio_ tiene en el centro una preciosa fuente de mármol con surtidores que refrescan el aire, y en todo el recinto se ven grandes jarras de gaspe, de porcelana, etc., conteniendo arbustos delicados, macetas de jazmines, rosas y claveles, naranjillos en flor, enredaderas ó parásitas, que embalsaman aquella atmósfera embriagadora. Se cree uno soñando con algo de los _Cuentos orientales_; y para que el deleite sea completo para el amador de bellas artes, cada patio de esos tiene unas cuantas estatuas de mármol y ostenta en sus muros diez ó doce hermosos cuadros de pintura.

La luz del sol, cayendo verticalmente á medio día, ó entrando debilitada por la parte baja, prodúce los mas extraños efectos de brillantez, de sombra y claro oscuro; y por la noche, cuando el interior está iluminado por el gas, ese museo-jardin en cuyo centro murmuran las aguas del surtidor, es de una hermosura arrebatadora. Es allí donde se reúnen las familias, se reciben las visitas y se goza en las tertulias domésticas, durante las horas mas calurosas en los meses de estío, cuando no tiene la preferencia la azotea.

En Cádiz el mármol está prodigado en todas partes. En los grandes hoteles, en los numerosos y espléndidos cafés, en los teatros, las iglesias, las plazas y todos los monumentos hay un lujo de pavimentos que admira. El café de «Apolo», uno de los mas bellos y originales que he conocido, divierte y llama la atención al viajero, y da una idea del carácter ardiente, cordial, voluptuoso y expansivo de la población gaditana. Durante las primeras horas de la noche, las plazas de San Antonio y Mina (la primera sobre todo) y las grandes calles adyacentes, tienen mucha animacion y ofrecen los mas curiosos cuadros de costumbres. Las mujeres de Cádiz son generalmente bellas, picantes y atractivas: eso, y la condición mercantil de la ciudad, hacen la desgracia de ellas en las clases mas expuestas á debilidades y seducciones. Así, la prostitución tiene en Cádiz proporciones que espantan. Es inaudito el número de mujeres desgraciadas en ese género de establecimientos de corrupción, y de _expertas en la infamia_ que especulan con la dirección de esas casas, que son la ignominia de las sociedades europeas. Contáronme cosas qué me aterraron, y anécdotas respecto de personas de la _alta_ sociedad que, al ser ciertas, darían una idea muy triste de la moralidad gaditana. No quiero creer todo lo qué se me dijo por algunas personas; y sinembargo llevé de Cádiz, bajo ese aspecto, dolorosas impresiones.... Mucho podría decir sobre lo que he observado en las grandes ciudades españolas; pero el asunto es repugnante y escabroso, y el mundo colombiano, por fortuna, no conoce ciertas cosas que es mejor que ignore siempre. Hay tantos sofismas en la civilización europea...tantas miserias que deshonran el progreso y hacen aveces tener vergüenza de lo que hace la humanidad.... En España hay un contraste singular: la religion no es libre: el que no es creyente católico no puede tributarle culto á Dios;--pero la prostitucion no solo está legitimada por la ley, sino que la autoridad la reglamenta y dirige con esmero!

Bastaría para juzgar de la organización de ese país (cuyo pueblo tiene admirables cualidades características y graves defectos de educación) el hecho simple de estos dos contrastes: la ley especula con el juego por medio de las _loterías_, pero restrinje el _trabajo_ inocente y fecundo; mantiene y dirige la _prostitucion_, pero oprime la _conciencia_ y condena a prisión al que distribuye la Biblia y los Evangelios sin las notas del padre Scio!!

* * * * *

Apesar del interes que podía tener la ciudad de Jerez, como población fuerte y gran centro de producción vinícola, teníamos mas vivos deseos de navegar el bajo Guadalquivir desde su desembocadura hasta Sevilla. Preferimos, pues, esa via, pero ántes de embarcarnos quisimos conocer las interesantes poblaciones vecinas á Cádiz. Tomando un coche y saliendo del recinto de la ciudad por la carretera que conduce á Jerez, es fácil visitar a San Fernando, Puerto-Real y Puerto-Santa-María.

El paisaje, si se mira hácia el continente, es monótono, por la igualdad del terreno y la naturaleza de los cultivos; pero es pintoresco y animado, si se tiende la vista del lado del mar, sea para reparar en los astilleros de la bahía, donde hay bastante movimiento, sea para echar una rápida mirada á las extensas salinas de San Fernando, cuya produccion es muy considerable y ocupa á un gran número de trabajadores. La sal está monopolizada en España, probablemente para probar á Dios una infinita gratitud por haber rodeado de mares á la península española. Ese monopolio (que le produce al Estado una fuerte renta, no obstante el contrabando) proporciona á los Españoles las inestimables ventajas de comer la sal de sus inmensas costas muy cara y mala, sin que por eso dejen de hacer su negocio los especuladores en grande que explotan el _estanco_ de sales.

La ciudad de San Fernando, separada de Cádiz por fortalezas, murallas y un gran foso marítimo que corta la isla de Leon, está situada hácia el extremo de esta, que se liga al continente por dos puentes. En las cercanías hay numerosos huertos de frutales, y por todas partes se revela en las vastas salinas, los artilleros y las fábricas, la naturaleza de su produccion. Sus elementos principales son: la sal, en muy fuerte cantidad (que se exporta), tierras metalóideas, encurtidos y objetos de fundición y de marina, como de artes y oficios. La situación, de la ciudad es curiosa, por la forma que tiene el canal semi-circular que la rodea del lado del continente y que determina la isla. Tal parece como si dos largas y angostísimas bahías ó lenguas de aguas marinas fuesen á chocarse y confundirse bajo los puentes de _Zuazo y Chiclana_, que dan paso hácia el interior del pais.

San Fernando tiene semejanzas generales con Cádiz en su estructura exterior, y el aspecto es poco mas ó menos análogo. No tiene otra particularidad que su observatorio astronómico, que es muy inferior al de Cádiz, tan famoso en la geografía española y colombiana. La población de San Fernando alcanza á unos 17,000 habitantes, generalmente laboriosos y ocupados en rudos trabajos de fabricación y artefactos. Los innumerables ventorrillos ó casas aisladas que avecinan á San Fernando del lado de Cádiz tienen un aspecto original y pintoresco; es allí donde se aglomeran los millares de obreros que trabajan en el astillero de la _Carraca_ y en muchas fábricas de las cercanías, formando en algunas horas del dia multitud de grupos tan animados como curiosos. Al pasar por en medio de ellos se siente un fuerte olor de brea, sal y otras materias que revelan desde el primer instante el género de ocupación de estas gentes.

El astillero de la Carraca, especie de población flotante y sólida al mismo tiempo, que se compone de buques, almacenes y vastos talleres, ofrece un cuadro muy interesante, no tanto por el mérito del establecimiento cuanto por el aire de los trabajadores, los edificios, etc. Es en ese astillero, situado en la bahía, cerca de las salinas, como á 1,200 metros de San Fernando, donde España tiene una de sus mejores fábricas navales. Allí se construyen buques de guerra, y aún de comercio á veces, de todos tamaños y condiciones, y se hace el carenaje, así como se trabajan en grande escala lonas para velas, jarcias, cordajes, etc. Millares de obreros trabajan constantemente en ese punto de la bahía y su vecindad, ya en la fabricacion naval, ya en la explotación y fabricacion de la sal. Después se extienden en varias direcciones muchas obras de fortificación, que son en cierto modo los baluartes de Cádiz y del fondo de la bahía.

Puerto-Real, situado en la costa continental, en el fondo de la bahía, es una bonita poblacion de 5,000 almas. La vecindad de la embocadura del Zurraque (al sur) confundido ya con un brazo de mar, y del Guadalete, que entra al norte, en el rincon de la bahía; la estructura moderna de las calles y las casas (generalmente simétricas) y de su muelle y su puerto llenos de pescadores de mariscos y bateleros cargando agua; el cuadro que forman á los dos lados, equidistantes, él astillero de la Carraca y el del «Trocadero» (de uso mercantil) que está al poniente sobre la bahía; la animacion de las gentes y la gracia de los huertos vecinos y las casas de campo,--todo eso contribuye á hacer de Puerto-Real una poblacion pintoresca y alegre. Aquel es el lugar de paseo y descanso para los ricos gaditanos, muchos de ellos poseedores de casas y quintas de recreo en ese punto de la costa española.

«Puerto-Santa-María» es mucho mas considerable. Demora, como he dicho, en el fondo de un pequeño golfo (al nor-oeste de Puerto-Real) cuyas aguas están separadas de la bahía de Cádiz por la península ó lengua de tierra donde se encuentra el «Trocadero». Santa-María, que dista unos 14 kilómetros de Jerez y 21 de Cádiz, es el término de la carretera de Sevilla, y por allí pasa el ferrocarril recientemente concluido. Desde allí se extiende un terreno de imponderable riqueza en viñedos esmeradamente cultivados (así como otros muchos frutales), sea del lado de Jerez, hácia el interior, sea por la costa, en la dirección de Rota (el país del famoso _tintilla_) y del bajo Guadalquivir. La distancia entre Santa-María y Puerto-Real es tan corta, con el Guadalete de por medio, que en realidad la primera parece pertenecer tanto á la bahía misma como al golfo mencionado. Sus comunicaciones principales con Cádiz se sostienen por medio de vapores que salen de un buen muelle y cruzan la bahía constantemente.

Santa-María es una bella población, con mas de 21,000 habitantes, con mucha actividad y movimiento agrícolas, industrial y mercantil. Yace á la falda de una colina, dominando la márgen derecha del Guadalete, y está literalmente rodeada de huertos y viñedos. Tiene numerosos institutos públicos, bastantes fábricas (principalmente de excelentes licores, encurtidos, sombreros y jabon), y aparte de su fuerte produccion de vinos, cultiva muchas artes y oficios. La estructura general es buena, notablemente su hermosa calle llamada _Larga_. Se ve allí el tipo de las poblaciones andaluzas, activas y laboriosas en lo general, donde no se revela casi nunca ningún síntoma de miseria ó decaimiento.

* * * * *

El tiempo nos faltaba para continuar la excursion. Así, entramos á un pequeño vapor costanero y volvimos á Cádiz. Debíamos partir para Sevilla al día siguiente, y aprovechamos la segunda noche que nos quedaba visitando un teatro y algunos cafés. Nada de particular en el teatro, elegante y bien concurrido (porque el pueblo español es muy apasionado por los espectáculos que impresionan fuertemente ó hacen reír); pero hallamos, cómo en casi toda España, una farsa cantada á trozos, con el nombre de _zarzuela_, y las consabidas _evoluciones_ coreográficas de estilo francés,--pestes insoportables que van haciéndole perder su originalidad y su gracia al teatro español. En vez de una buena comedia ó un buen drama (como hay de sobra en España) el público tiene que tragarse como puede una opereta bufa de mal gusto, que degrada al mismo tiempo á la comedia y la ópera.

En desquite, el café es en todas las ciudades españolas un elemento social sumamente curioso. Para un habitante del norte de Europa nada puede ser mas desagradable quizas; pero para un hijo del mediodía ó de Hispano-Colombia, con instintos de expansion y sociabilidad, la escena tiene muchos atractivos. Ya he dicho, al hablar de Barcelona y Madrid, lo mas digno de atención acercada los cafés en España. Como el espíritu de las poblaciones es enérgicamente liberal en todas las grandes ciudades españolas, y muy particularmente en las Andalucías, el _café_,--elemento de expansión franca y libre, de discusion y de censura,--es mucho mas importante aún en Cádiz, Sevilla, etc., donde la opinion liberal saca de él todo el partido posible. El piano (mueble infalible en los grandes cafés) contribuye á despertar los ánimos y aumentar el bullicio de los centenares de parroquianos,--sirviendo no pocas veces de instrumento epigramático, segun el humor de los concurrentes. Es muy frecuente el manifestar allí las tendencias de oposición al gobierno nacional, de aversión al gobierno francés, etc., haciendo ejecutar (con aplausos estrepitosos y unánimes) ya el _himno de Riego_, ya la _Marsellesa_, ú otra pieza que entrañe una fuerte alusión política.

El café de _Apolo_, donde nos establecimos en Cádiz durante algunas horas, en dos noches, nos procuró el medio de hacer curiosas observaciones en cuanto á las costumbres políticas de los gaditanos. Hasta la singular estructura interior del café contribuía á hacer interesante la escena, pues había cierta semejanza con las casas elegantes que he descrito, pudiéndose observar desde uno de los altos balcones que dominaban el gran salón todos los grupos y pormenores simultáneamente. Yo me aturdía de oir á los españoles hablando sobre los más graves asuntos: me parecía estar en un café de Bogotá (donde se habla con absoluta libertad) aunque, á decir verdad, hallaba mas tolerancia mútua en las francas y vehementes discusiones de los españoles. Se decian las mayores claridades, sin insultarse, pero sazonadas con la consabida pimienta española de las tres C.C.C., sin que hubiese el menor temor de una desavenencia. Hablaban de la reina..._primores_; ponían al ministerio de vuelta y média, ó descargaban su hilaridad epigramática y sus terribles censuras sobre el Capitán general, el Gobernador, el Obispo ó el primer personaje que hallaban á la mano. Es realmente rara la facilidad y el chiste con que el pueblo español maneja el epigrama y sabe aplicar un refrán en toda oportunidad.

Esa singular importancia política y social de los cafés en España me hizo reflexionar un poco. Ella data de los tiempos del gobierno constitucional, de manera que es una institución muy moderna. ¿Es un bien, ó es un mal?--me preguntaba yo. Desde luego que el café convertido en club tiene sus ventajas: tiende á suprimir ese aislamiento que helaba á la sociedad española, y la enervaba y mantenía en la impotencia moral é intelectual; distrae de la tentación del juego, tan general en España (por causa de las instituciones), y es un gran elemento de fusión de las clases sociales y de organización libre de la opinion pública, opuesto á las trabas que la encadenan bajo formas mas generales y ostensibles. Puesto que la ley amordaza la prensa y la tribuna, el café es un bien relativo que contrabalancea un poco la represion. Pero el café, tal como está organizado en España, tiene también su lado malo. Él no tiene la dignidad y compostura del club inglés, cosa natural, puesto que tanto difieren los tipos y las instituciones de Inglaterra y España; pero lejos de _educar_ á los Españoles, el café les mantiene ciertos defectos de sociabilidad que les importa corregir. El lenguaje que allí se emplea, aún delante de las señoras, es demasiado libre, inculto y vulgar. ¡Qué de interjecciones impasables! ¡qué de alusiones y anécdotas coloradas! La familiaridad que allí reina establece una comunidad de lenguaje que degrada la lengua y priva al estilo de toda dignidad. Sin duda que del café pueden salir muchos _oradores_, hijos del hábito; pero oradores de muy mala calidad, viciados desde su nacimiento.

Por otra parte; la sociedad doméstica debe resentirse mucho de las consecuencias. Los que no llevan sus familias al café las dejan hasta muy tarde de la noche en completa soledad. He visto en los cafés de España muchas madres de familia con sus hijas, sentadas al derredor de mesas donde se sostenían habitualmente las conversaciones mas escabrosas. Aquello no puede menos que ser funesto para la moralidad de la familia. Pero si ella permanece en el hogar y el hombre solo es el que frecuenta el café, pasando en él tres, cuatro, cinco ó mas horas, los vínculos de la vida doméstica deben naturalmente relajarse. De todos modos, el café es en España una verdadera institucion política y social, creada por las costumbres, que tiene mucho de bueno y de vicioso, pero que perdería gran parte de su importancia si la opinion tuviera otros medios de libre expansion, como la prensa, la asociacion y la tribuna pública.

* * * * *

A las ocho de la mañana siguiente á nuestra excursion por las cercanías de Cádiz, salíamos de la bahía á bordo de un bonito vapor español, con dirección a Sevilla. El mar tenia una hermosura espléndida, lleno de fulguraciones ardientes y agitado por olas poderosas. Bien pronto pasamos por enfrente de Santa-María, y Cádiz se perdió de vista entre las grandes sinuosidades del Atlántico, que parecían arropar la isla de León con su espumoso manto. Pasamos por delante de Rota, pequeña población de la costa, doblamos un cabo, y nos hallamos en breve en la especie de bahía producida por la desembocadura del Guadalquivir. La entrada al rio no se determina realmente sino casi al llegar á «San-Lúcar-la-menor», pequeña población mercantil ó de escala, asentada á la margen izquierda del _Támesis andaluz_. Y esta comparación no es aventurada, si se considera que, gracias al Guadalquivir, Sevilla es en realidad un puerto marítimo, habilitado para la importacion y exportacion, y centro principal del comercio de la baja Andalucía y algunas comarcas limítrofes.

Nada mas triste que esas llanuras marítimas regadas por el bajo Guadalquivir, en todo el trayecto que se extiende desde la bifurcación que produce la «Isla mayor» hasta San-Lúcar. Es un mar de gramíneas medio anegadas limitado por el océano mismo. Las márgenes del rio son sumamente bajas, de modo que en las épocas de crecientes los derrames producen una completa inundación, quedando las llanuras convertidas literalmente en una continuación del mar. Cuando pasamos por allí la tierra estaba descubierta y la poblaban numerosísimos rebaños y yegüerizos. Por todo el horizonte se veian innumerables bandas de patos salvajes, rosados pelícanos y otros acuátiles abatiéndose en los pantanos, en medio de las vacas, las ovejas y los potros, mientras estos pacían perezosamente ó se reunían en grandes grupos para defenderse del ardor del sol, que hacia fermentar las aguas estancadas y calcinaba la inmensa llanura completamente desprovista de árboles. No me parecieron muy avantajadas esas crias; la vacuna no tiene un crecimiento notable, y la caballar es bien inferior á su reputación. He observado que hay exageracion en lo que se dice generalmente de los caballos andaluces, lo mismo en Sevilla que en Córdoba y Granada.

El Guadalquivir, de una anchura media de 130 metros entre Sevilla y las cercanías de San-Lúcar, tiene en lo general poco fondo; el cauce, variable á causa de las fuertes aluviones de arena arcillosa, impone á la navegacion muchas dificultades en algunos meses del año, y en todo él se requieren algunas precauciones y una forma especial de las embarcaciones que evite las varadas. En todo el trayecto se van encontrando numerosas barcas marinas, ancladas ó navegando, que suben ó bajan á remolque ó aprovechando las mareas y los vientos. Asi, el Guadalquivir tiene un aspecto comercial que prepara al viajero al movimiento económico de Sevilla, bastante animado y considerable.

Después de algunas horas de navegacion, cuando íbamos aproximándonos á Sevilla, la topografía comenzó á ser diferente, sucediendo los paisajes pintorescos á la triste monotonía de la costa. Las riberas del rio eran mas empinadas, el cauce mucho mas estrecho, y en vez de las gramíneas de los bajos pantanos teníamos á la vista muchos huertos y alegres sementeras de trigos y legumbres, largas filas de álamos blancos y sauces en una y otra margen, bosques mas ó menos considerables, de una frescura y lozanía deliciosas, y levantadas barrancas abruptas sobre las cuales se destacan graciosamente algunas poblaciones vecinas á Sevilla. Al fin pasamos por el pié de los parques espléndidos del duque de Montpensier, y vimos asomar, al volver un recodo (por encima de las arboledas, los numerosos bergantines y vapores y los pintorescos edificios del puerto), las cúpulas llamadas torre de _Oro_ y de _Plata_, resplandecientes y poéticas, dominando el rio como dos joyas monumentales destinadas á advertir al viajero que Sevilla es la opulenta y gentil metrópoli del país donde dejó sus profundas huellas la dominacion morisca, sin borrar las de la romana.

* * * * *

CAPITULO VI.

* * * * *

SEVILLA.

Idea general de la ciudad.--Panorama circunvecino.--El tipo sevillano.--Costumbres sevillanas.