Viajes de un Colombiano en Europa, primera serie
Part 29
La tristeza domina en la Mancha aún en las cercanías de las poblaciones, donde está concentrada _toda la vida_ social. Despues de atravesar vastas campiñas donde no se ve un árbol, _ni uno solo_, ni mas que tierra y cielo, al acercarse á una poblacion se comienza á ver por todos lados un enjambre de _norias_ y molinos de viento, dispersos en las llanuras al derredor del caserío; al mismo tiempo que se distinguen en alguna pequeña eminencia vecina multitud de montículos de tierra, con puertecitas enanas y una especie de cúpula tosca en la parte superior, que tienen el aire de sepulturas de indios (las _huacas_ colombianas) ó de grupos de hornos. Son las bodegas de los vinos manchegos, cavadas en la tierra al aire libre y cielo abierto, que corresponden por su estado primitivo á la vida estacionaria de las poblaciones de la Mancha.
Todo se encuentra allí tal como lo halló Don Quijote en sus caballerescas peregrinaciones. Las _Maritornes_ abundan y son las mismas; _Sancho_ asoma la cara por todas partes, siempre conservador, malicioso, bonachon y reacio al movimiento; los molinos de viento se mueven con la misma regularidad que en la época en que el ilustre _Manchego_ lo apostrofaba y alanceaba sin piedad; los mulos y los asnos, los aparejos, las capas, las mantas, los muebles, cuanto es visible allí, mantiene con fidelidad las tradiciones reveladas por el inmortal prisionero de Argamasilla. Creo que los alcaldes rebuznan hoy en los mismos _tonos_ que los dos que hicieron decir á Cervantes:
«No rebuznaron en balde El uno y el otro alcalde,»
Los siglos han pasado por encima de la Mancha, sin modificarla en nada, como si el Tiempo se hubiera dicho:--«_Hay comarcas que es mejor no meneallas_.»
Con excepcion de Manzanares, villa de mas de 10,000 habitantes, donde, gracias al cercano riachuelo _Azner_, hay algunas alamedas vergonzantes que sorprenden al viajero en esas soledades, las demas poblaciones parecen vivir como en el desierto. Donde quiera la mugre, la vetustez, el abandono y la ruina; casas horribles, pesadas y deformes, con portones enormísimos y ventanas microscópicas; calles tortuosas, sin pavimento, con profundos lodazales ó montones de piedras en desórden; un silencio sepulcral en todas partes; edificios arruinados y ausencia de artes y comercio; bandas de mendigos hambrientos, en número fabuloso, que vagan por las calles como espectros, espiando con ansia la llegada de una diligencia para caer sobre los viajeros, rodearles en gavilla, oprimirles, y acribillarles literalmente, hasta obtener de todos y cada uno algun _cuarto_ ú _ochavo_, un pedazo de pan ú otra cosa; todo acompañado del mas horrible clamoreo que imaginarse pueda.
Cada una de aquellas poblaciones es un término medio entre las ruinas, el cementerio y la cloaca, donde reinan la miseria, la inanicion, la estúpida vagancia, la supersticion, la envidia y el hambre.... Es doloroso y repugnante ver cómo se insultan y maltratan mútuamente aquellos innumerables mendigos, de todos sexos y edades, disputándose los viajeros como presas de campaña,--medio cubiertos de horribles harapos, cuyo aspecto es doblemente triste por la tinta amarillenta de las telas de lana que sirven de vestido comun.
¿Cómo explicar esa espantosa miseria y esa inmobilidad de tantas poblaciones en el seno de vastísimas campiñas de una fertilidad prodigiosa? El aislamiento, los malos ejemplos y las malas instituciones lo explican todo. Los conventos, haciendo de la ociosidad y la mendicidad costumbres venerables á los ojos de la muchedumbre ignorante y supersticiosa, han degradado en todos sentidos á esos pueblos tan favorecidos por la naturaleza en algunas cosas. En cuanto al Gobierno, debo repetir la frase que en otro lugar he emitido. «Él ha hecho el papel del perro del hortelano.» Partiendo de la idea del monopolio y la centralizacion, ha querido reglamentarlo todo. Impotente, no ha hecho nada; egoista, no ha dejado hacer; amigo del aislamiento, ha cerrado la puerta á las comunicaciones. La Mancha ha podido ser muy rica y feliz con solo dar salida al enorme producto de sus tierras, casi espontáneo, en cereales principalmente, y en vinos, aceite, lanas y otros artículos. Pero enclavada entre serranías, sin caminos, sin libertad de cambio ni de industria, y viciada la poblacion por hábitos de ociosidad y obediencia pasiva, la vida de la Mancha (si la vegetacion puede llamarse _vida_) se ha concentrado en las ciudades y villas. Así, los campos han quedado desiertos, sin casas, ni árboles, ni irrigacion; y en las poblaciones se ha perpetuado la miseria por la concentracion de brazos ociosos.
Y esa concentracion, que se nota en las dos Castillas principalmente, ha sido, á su turno, la causa de la persistencia de los malos gobiernos. El hombre del campo es, en lo general, el mas independiente, en igualdad de circunstancias, ya por la vida que lleva y el influjo de la naturaleza que le rodea, ya porque la accion de la autoridad le alcanza ménos. Concentrada la poblacion en las ciudades y villas, no solo se acaba la vida entre pueblo y pueblo, sino que, siendo mas inmediato y activo el peso de la autoridad sobre muchedumbres ignorantes y abyectas, la obediencia pasiva las amolda á toda tiranía, las degrada del todo, y la centralizacion absoluta se hace mas fácil de establecer y mas durable. Creo haber encontrado la clave de casi todos los fenómenos sociales que distinguen á las Castillas de la España catalana, morisca y vascongada, en esa diferencia sustancial que se nota en la manera en que la poblacion se ha concentrado ó distribuido.
Una vez cruzada la serranía de los Montes de Toledo, dejando atras, al norte, la grande hoya del Tajo, el vasto panorama parecia ser el mismo, porque hay una singular semejanza entre esa hoya y la del Guadiana. Yendo á todo trote, veíamos á lo léjos distintamente con el auxilio del anteojo, sobre una eminencia, recostada á un contrafuerte de la serranía que acabábamos de cortar, la antiquísima ciudad de _Consuegra_, de unos 9,000 habitantes (perteneciente á la provincia de Toledo); allí quedan aún los restos de grandes obras romanas, y se destacan sobre una colina abrupta los escombros de un antiguo castillo que pasa por ser obra de Trajano. Pásase luego por la villa de _Madridejas,_ que cuenta unos 7,000 habitantes, y cuyo tipo no requiere descripcion, porque en la Mancha todo es uniforme. Despues de esa villa termina la provincia toledana y comienza adelante la de Ciudad-Real, que tiene su límite meridional en el centro de la Sierra-Morena.
Vense á la izquierda de la via los pobres pueblos de _Herencia y Camuñas_; cortase la garganta montuosa llamada _Puerto-Lapiche_, donde vegetan entre colinas rocallosas unos quinientos paisanos de Sancho Panza; se cruza la triste comarca de _Villalta_, donde chapotean como patos solitarios otros 227 manchegos, entre lagunas sin desagüe; y en la mitad de una fértil pero mal cultivada llanura se da con _Manzanares_, villa importante, que tiene algunas huertas en sus egidos, pero que produce sinembargo ménos _manzanas_ que mendigos. Eran ya las diez de la noche cuando llegamos, hambrientos y molidos, á la ilustre _Valdepeñas_, ilustre por sus vinos populares, que no por otra cosa. Cualquiera podría pensar que los 10,800 habitantes de ese _valle-de-peñas_ vivirían medio achispados, tomando el gusto á sus pipas y haciendo de cada bodegon una Cápua. Nada de eso en España los pueblos que beben ménos vino son los que mas lo producen; su sobriedad es singular, y casi todos prefieren el uso de aguas de mala calidad.
La mesa estaba servida en el parador de las diligencias, y hacia los honores una hostelera de mal humor, término medio entre doña Dulcinea y Maritornes, que nos abrumó con gallinas y perdices compuestas de todos los modos imaginables, y los consabidos garbanzos cocidos, tan sólidos como piedras de macadamizar. Allí bebí el peor vino de Valdepeñas que encontrara en España, «En casa del herrero azada de palo». Con excepcion de las grandes ciudades, donde en _algunos_ hoteles ó fondas se sirve con gusto, España es un país donde la mesa es una cuestion de _cantidad_ mas bien que de _calidad_. Aquel es un pueblo sobrio y frugal, y sinembargo el _gusto_ de los hosteleros consiste en aglomerar montones de platos, sin orden ni discernimiento, como si solo se tratara de _hartar_ al huésped ó viajero. De ahí resulta muchas veces el efecto contrario, porque muchos platos no son sino _ediciones_ distintas del primero que entra en la escena gastronómica.
No habíamos acabado de limpiarnos la boca cuando el implacable Mayoral nos llamó á la diligencia. Era preciso hacer la digestion á saltos, despues de haber comido en abreviatura bajo el régimen _gallináceo_ ¡Imposible dormir en aquella cueva que se llama _berlina_, tieso como estaca y sacudido atrozmente por el armatoste que, tiene por piloto al Mayoral! Pasamos por _Santa-Cruz-de-Mudela_, poblacion de 5,500 almas, silenciosa como una tumba, entre las sombras de la noche; y al tocar en _Almuradiel_ (con unos 600 habitantes) comenzamos á trepar las encrucijadas de la Sierra-Morena, donde por tanto tiempo tuvo sus altares el dios _Caco_, entre desfiladeros horribles y formidables peñascos de granito. Aquellos tiempos han pasado enteramente; el salteador de estilo _heróico_ ha cerrado sus estudios en casi toda la península española, y su herencia ha sido recogida en las ciudades por hijos mas distinguidos y civilizados. Sierra-Morena está mas tranquila que una iglesia cerrada, y los que ejercian su industria allí han sido desbancados por Ministros de Estado, jugadores de Bolsa, contrabandistas aristocráticos, canónigos vendedores de bulas, diputados y otros personajes ilustres y de intachable honorabilidad, que persiguen con rigor y energía el vicio, la vagancia, el delito...y el dinero.
Nada mas grandiosamente vago, romántico y solemne que la escena que se ofrece á los ojos del viajero en el centro de Sierra-Morena, en el silencio de la noche y sin luna. La diligencia rueda con estrépito por calzadas construidas á pico á orillas de estupendos precipicios, produciendo en los senos oscuros de las montañas mil ecos diferentes. Los enormes cerros de granito, desnudos, abruptos, despedazados á veces, entrelazados en laberinto, separados por abismos profundos y espantosos, destacando acá y allá picos, y conos, y cúpulas y moles gigantescas, cubiertos en partes de tristes matorrales, de blancas flores y de musgo y helechos; las sombras y los claros que se proyectan, segun las inflexiones del terreno; el frio de la noche; el ruido de los torrentes en las profundidades; la soledad medrosa de aquellos parajes que parecen guaridas de bandidos ó de fieras y aves de rapiña: todo eso le da á la escena los mas sombríos caractéres y un interes extraordinario.
Al ver aquellas formidables barreras de granito se comprende la tenaz y secular resistencia de las dos razas que lucharon durante ocho siglos, apoyándose y defendiéndose una y otra con el poder de la naturaleza y disputando el terreno palmo á palmo, en las gargantas estrechas de las serranías. Así mismo, al observarlas se encuentra alguna excusa (aunque sofística) al régimen de aislamiento que por tantos siglos ha predominado en España.
La Mancha habia terminado, y en nuestra via habíamos tocado, despues de Tembleque, con una poblacion total de 34,500 habitantes aglomerados en siete localidades[3]. Ya habíamos pasado las horribles gargantas de _Despeña-perros_(!!); el alba iba á empezar á difundir su vaga claridad. Rendidos de sueño y de cansancio dormitábamos ya, en una especie de pesadilla y de sopor, cuando se abrió el horizonte al mediodía. La hermosa Andalucía, el país del amor y del arte, de la fecundidad y del trabajo, comenzaba en las alturas de _Santa-Elena_.
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QUINTA PARTE.
LAS ANDALUCÍAS.
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CAPITULO I.
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JAEN Y GRANADA.
Panorama general.--Las colonias de Carlos III.--Baylen.--Jaen y sus campiñas.--De Jaen á Granada.--Idea general de Granada.--Curiosidades de la ciudad.
Habíamos andado hasta cerca de Santa-Elena, 210 kilómetros desde Madrid, y nos faltaban 218 para completar los 428 de la distancia entre Granada y Madrid. Pero ¡qué diferencia en el aspecto de las dos comarcas! Atras quedaba la raza goda, la sociedad castellana, genúina representante da la vieja España. Adelante, algunos bellos grupos originarios de la raza germánica, y luego todo un pueblo profundamente modificado por la infusion de la sangre árabe y las tradiciones de la actividad industrial y del genio artístico de las grandes tribus orientales y africanas.
En _Santa-Elena_, pequeña poblacion moderna de unos 600 habitantes, las montañas parecen abrirse para dar paso á la vida; el cielo es ya mas bello, el aire mas delicioso, y la naturaleza sonrie. Apénas hace un siglo que la Sierra-Morena era un desierto, una inmensa sucesion de encrucijadas espantosas, sin ninguna señal de vida, de industria ni de comercio. Cárlos III (el único rey liberal y positivamente bueno que ha tenido España) resolvió hacer surgir la vida de en medio de aquellas soledades, fundando en la Sierra colonias importantes de agricultores vigorosos, para lo cual no solo se sirvió de los Españoles, sino que hizo llevar inmigrados alemanes, muchos de ellos protestantes, propios para dar saludables ejemplos y favorecer un fecundo cruzamiento de razas. Es á esas medidas que se debe la existencia de siete nuevas poblaciones en la Sierra-Morena.
_Almuradiel_, situada al lado setentrional, es la primera. Las otras seis, correspondientes á la alta Andalucía (provincia de Jaen) son: _Santa-Elena_, las _Navas-de-Tolosa_ (célebre por la batalla que en 1212 ganó allí el rey Alfonso VIII contra el rey moro Aben-Mahomed), la _Carolina_ (que recibió su nombre de Cárlos III), _Carboneros_, _Aldea-del-Rio_ y _Guarroman_. La poblacion total de las seis colonias andaluzas asciende á 7,400 individuos, de los cuales 4,728 corresponden á Carolina. Nada mas interesante que el contraste de esas poblaciones y sus campos vecinos, con el aspecto del país que la vista registra en todas direcciones. El espectáculo es hermoso y suministra la prueba del poder del hombre para crear la riqueza, aún en medio de una naturaleza ingrata, cuando se tiene voluntad para luchar y vencer los obstáculos.
A derecha é izquierda los ojos no descubren sino cerros desnudos y tristes, contrafuertes formidables de la Sierra, destrozados, revueltos, tajados en sus inmensas moles graníticas, ó multiplicándose en laberintos de rígidas colinas y laderas. El panorama parece casi todo un océano de arrecifes, negros, pardos, grises, y a veces rojizos, como si antiquísimas conmociones volcánicas los hubiesen desparramado entre abismos. Al frente, á mas de 240 kilómetros de distancia, se ve la grandiosa Sierra-Nevada, corriendo de oriente á poniente, semejante en todo (ménos en sus nieves blanquísimas) á la Morena; y se alcanza á columbrar vagamente el sitio en que demora la morisca ciudad de Jaen, recostada al pié de uno de los prolongados contrafuertes de la estupenda y escarpada barrera. En el fondo se ve una vasta extension de terreno desigual surcado por el turbio _Guadalquivir_, donde alternan las colinas multiformes, las pequeñas planicies, los planos inclinados, las angostas llanuras entrecortadas por barrancos y los risueños vallecitos que forma el rio en sus vueltas y revueltas caprichosas, descendiendo por un cauce profundo y arcilloso, entre grandes y tajadas rocas graníticas en varios trechos.
Por último, si se mira mas cerca, retirando la vista de la faja tortuosa del Guadalquivir (á cuyas márgenes demoran Ubeda, Baeza y Andújar), se registra una serie de planos inclinados, colinas y fértiles cañadas de lujosa vegetacion y esmeradísimo cultivo, por donde gira la carretera en busca de _Baylen_. Por todas partes graciosos cortijos con vastas arboledas que orillan el camino ó deslindan las heredades; corrientes cristalinas y bulliciosas que parecen dejar con alegría las asperezas de la Sierra para ir de salto en salto á llevarle al Guadalquivir sus murmurios y sus perlas líquidas; extensos viñedos sobre las mas desnudas colinas y los cerros; innumerables plantaciones de hortalizas, cereales y semillas; considerables extensiones pobladas de hileras simétricas de olivos; árboles frutales á la vera de la ruta y en los alegres huertos; aquí un molino de olivas, allá unas vacas paciendo en el barbecho, cerca de la casita pintoresca; grupos de labradores sencillos y contentos, trabajando juntos hombres y mujeres, ancianos y niños; en todas partes verdura, aguas saltadoras, flores, un sol vivificante, sombras deliciosas, trabajo, actividad, robustez, vida, alegría y bienestar.
El viajero desciende con placer por aquellos planos inclinados, saludando á la Andalucía como una tierra de amor y prosperidad; y aunque se echa de ver que hay mucho aún que mejorar ó hacer, y que aquellas poblaciones están apénas en la infancia, se les perdona todo defecto en gracia de las cualidades que revelan. Cuando las razas han cumplido su mision, en sus épocas respectivas, segun la medida de su temple y su índole, necesitan, para no deteriorarse, de cruzamientos que las rejuvenezcan y les impriman nuevo aliento. La grande obra de la raza española en la civilizacion fué la conquista del Nuevo Mundo. Cumplida esa grandiosa y trascendental epopeya, el pueblo español ha debido buscar su fuerza y sus elementos de actividad en alianzas con otras familias de la humanidad, so pena de descender. Esta verdad se revela en España así en lo grande como en lo pequeño. Donde quiera que hay mezcla de razas,--en Cataluña, en Andalucía y las provincias vascongadas,--se ve la fuerza, la actividad, la vida; así como la debilidad y el estancamiento se manifiestan en las Castillas, Galicia y las Asturias, donde la raza se ha mantenido casi totalmente pura.
En las poblaciones de la Sierra-Morena hice, en pequeño, la misma observacion. Allí la sangre alemana se ha mezclado con la hispano-arábiga, resultando un conjunto de familias robustas, inteligentes, laboriosas, pacíficas y de hermoso tipo. Yo me complacia en mirar, de paso, los graciosos grupos de chiquillos, vestidos con bastante aseo, rosados, rubios, ligeros, saltando como pajarillos al derredor de la diligencia, en las calles principales de _Carolina_ y las demas poblaciones, ofreciéndonos á los viajeros flores y frutas; en tanto que las abuelas y mamás, sentadas á las puertas de sus casas, nos miraban con una curiosidad benévola, sin suspender por eso las labores de mano ó el movimiento del huso infatigable. Allí no nos pidieron limosna, no obstante que en Andalucía, por causas que luego indicaré, hay también en las ciudades y villas gran número de mendigos.
Fuera ya de los contrafuertes de la Sierra y casi en el fondo del valle onduloso del Guadalquivir, demora la antigua villa de _Baylen,_ sobre un plano inclinado, rodeada de altas colinas y en medio de vastos olivares que constituyen allí la principal riqueza. Baylen es un poblachon feo, desigual, sucio, de calles tortuosas (tipo español antiguo _legítimo,_ pues data nada ménos que del año 729), con una poblacion de poco mas de 8,000 almas, algunas fábricas de objetos muy secundarios, una fuerte produccion de aceite (muy mal preparado, como casi todo el de España) y numerosos telares de lienzos comunes. Allí se almuerza mal, se come peor, el vino es malejo, y se desea seguir la marcha apriesa.
Muy cerca de la villa se extiende el campo desigual donde tuvieron lugar el 16 y 19 de julio de 1808 el combate y la famosa batalla de «Baylen», que fueron las bases de la independencia española en la lucha contra Napoleón. Si se tienen en cuenta la mediana capacidad militar del General Castaños, vencedor allí, la mala calidad de sus tropas, la enorme superioridad de las francesas, por su número, calidad y posicion en el campo de batalla, y las aptitudes del mariscal Dupont, que las mandaba, se hallará que acaso no ha carecido de fundamento la opinion de que la pérdida completa del ejército frances se debió á la traicion. Allí quedaron 40,000 franceses vencidos casi sin combatir: 3,000 muertos, 20,000 prisioneros, entre ellos siete generales, muchos miles dispersos, 45 cañones y todos los pertrechos en poder de Castaños.
Mis dos compañeros, como leales franceses, suspiraban al atravesar el campo de Baylen.
--No crea U.,--me decian ámbos con noble sinceridad,--que nos hace suspirar el recuerdo de la derrota; no. Es que _Baylen_ no es para nosotros sino una página vergonzosa de la historia de Francia, manchada por una guerra inícua, de perfidia y usurpacion, empeñada contra un pueblo hermano, á despecho de la nacion francesa.
--Entónces no hay por qué recordar el suceso con pesar. Esa iniquidad no puede gravar la conciencia de la Francia revolucionaria; ella pesa sobre la memoria del déspota que, nacido de la revolucion, le volvió la espalda y oprimió al mundo con el peso de su espada.
--Es verdad,--me contestó Mr. B....,--pero la historia es la historia, y el vulgo confunde frecuentemente la obra de los déspotas con la de los pueblos.
Pasamos en breve el Guadalquivir, profundo, lento y silencioso, por un bello puente colgante echado sobre colosales rocas; tocamos, á unos 16 kilómetros de Baylen, en el pueblo de _Menjibar_, situado en terreno fértil y con unos 1,600 habitantes; y atravesando campos rugosos y bastante cultivados generalmente, dimos, á unos 36 kilómetros adelante, con la curiosa ciudad de _Jaen_, de situacion pintoresca, dominada por un alto cerro sobre cuya cima se ostenta un viejo castillo, formidable un tiempo y hoy felizmente arruinado, así como las murallas y demas fortalezas que circuyen la poblacion.
Jaen, ciudad de tercer órden en España, por sus proporciones, cuenta 21,520 habitantes, generalmente pobres, no obstante la aptitud del país para una multitud de producciones importantes, como vinos, aceite, granos y materias minerales. Todo aquel pais, esencialmente montañoso, aunque desnudo de vegetacion espontánea, abunda en inmensos depósitos de fierro, plomo, plata, mercurio, carbon de piedra, mármoles superiores, etc., que entran en la composicion mineralógica de las dos Sierras que surcan las Andalucías. Y sinembargo, la minería está apénas comenzando á ser una verdadera industria, la agricultura no avanza y los habitadores de Jaen son muy pobres. Todo depende de la falta de comunicaciones, pues con excepcion de la carretera general no hay sino malísimos caminos y veredas casi impracticables para un comercio regular. España es un país prodigiosamente rico por sus elementos; pero la riqueza indígena sin el _cambio_ nada vale.
Me es imposible describir á Jaen, porque apénas logramos allí veinte minutos de descanso. El viajero que quiere detenerse en un punto intermedio, se expone á no seguir su viaje en muchos dias, porque los asientos de las diligencias son tomados en las ciudades que sirven de puntos de partida. La estructura general de Jaen, antigua residencia de un virey ó reyezuelo moro, es esencialmente morisca, como debe suponerse. Por todas partes calles estrechas y tortuosas empedradas con grandes guijarros de rio, un terreno desigual, fuentes abundantes (porque los Moros amaban mucho el agua), casas con azoteas y miradores, galerías de arquitos en forma de herradura, ó con troneras muy reducidas, y extrañas y caprichosas construcciones. La catedral de Jaen es afamada por algunos preciosos pormenores, pero su conjunto exterior carece de carácter, lo que la hace mas curiosa, revelando la sucesion de varios estilos. La base fué la gran mezquita, y como encima le aglomeraron obras góticas y del Renacimiento, resultó una jerigonza de arquitectura, original y especialísima en la España moruna.